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Promesas inevitables por Manabuu

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Notas del fanfic:

Es bastante pretencioso decir que es un fico de... "la historia", ¿no? 

 

Pero en su momento se hizo el intento. Quizá ahora, ya que han pasado más de cinco años encuentres mucha imperfecciones, pero no puedo hacer algo más, es tan extenso que no pienso corregirlo, por lo que si aun decides animarte, se un poco paciente, quizá sí te guste la historia o la odies. 
Es algo de lo que no tengo idea, está en ti el seguir o dejarlo.

Empecé a escribir esto en el 2009. Estamos 2021. 
Ya han pasado doce años, parece increíble.
He recibido pedidos de seguirlo, incluso de copiarlo o trasladarlo a otra plataforma. 
Me gustaría saber si aun hay suficientes personas a las cuales les interese esta historia.
De un modo u otro, de nuevo presento un capítulo más y noticias que a los seguidores que aun "existen" les pueda interesar.

 

Gracias por animarte a leer. 

Notas del capitulo:

 

Tus ojos se iluminaron, pero una luminosidad triste ahora los acompañaba. Acaricié tu rostro infantil mientras intentaba surcar una sonrisa en mis labios.

 

Recuerdo nuestra promesa.

Aquella promesa que hicimos cuando éramos niños. Probablemente no lo entendíamos o quizás los sueños indecisos nos hicieron restarle valor a lo qué creíamos importante; pero aún así, aunque me marché muy lejos, nunca olvidé tu rostro sonrojado del cansancio. Habías corrido las tres cuadras que nos separaban y con la desesperación en los brazos te aferraste a mi cuello.

Lo descubriste.

Descubriste lo que intenté ocultar con tanto celo, por fin se revelaba mi temor. Las sonrisas de todos los días, los planes y salidas se confabularon todos estos meses para ocultarte la verdad: yo debía marcharme.

Cuando mi madre me lo comunicó no tuve voz para contradecirla; solo te busqué y te invite a salir. Necesitaba estar el tiempo completo a tu lado, no interesaba el modo, solo quería conservar la mayor cantidad de recuerdos sobre ti, por más pequeños que fueran... si eran tuyos serían los más hermosos que poseyera.

¿Lo recuerdas?

Silbé la melodía que ambos compusimos y tú te asomaste por la ventana blanca. Una vez me dijiste que la odiabas porque no fue pintada para ti, sino para una supuesta hermana que deberías haber tenido. Mala suerte, la pequeña murió sin ver la luz que ahora se oculta detrás de tus ojos. Me miraste y con la sonrisa de siempre me preguntaste qué ocurría; las palabras salieron atolondradas de mi boca:

 

Vamos a comer un helado de cereza

 

Tus rasgados ojos se abrieron emocionados, me pediste diez segundos y nos fuimos juntos en busca de aquel dulzor que nos faltaba.

Esa fue la primera de muchas salidas intempestivas. No interesaba la hora o el motivo, no interesaban las intenciones, lo único que nos llamaba era el estar juntos.

Por eso cuando vuelvo a verte en mis memorias delante de mí con los ojos cristalinos una ráfaga de dolor me lastima.

Esa noche al verte en ese estado traté de mantener mis nervios intactos, tenía que resistir, por lo que no te abracé, esperé lo suficiente hasta que me soltaste.

 

Aki-chan, ¿es cierto que te vas mañana?

 

Tu voz menuda se perdió entre la lluvia que empezaba a caer; el brillo de la noche se oscureció y tejió un manto lúgubre entre los dos.

 

Sí.

 

No sabías que hacer con tus manos, las retorcías entre ellas, las pasabas por tus cabellos largos y negros... aquel dolor de lastimaba.

 

Pero... vas a volver ¿verdad?

 

Empezaba tu desesperación, podía sentirla en el sonido de tu voz, tratabas de engañarte y lo sabías; sé que debí explicarte, mas, hacerlo significaba partir mi mutismo y mostrarme con todos los colores frente a ti... y eso no podía ser.

 

No.

 

Tu cara se desencajó completamente, mis monosílabos no te bastaban y ya estabas llegando a tu límite.

 

Mentira, eres un mentiroso; ayer me dijiste que iríamos al acuario, ¿te acuerdas?, no puedes irte, me lo prometiste, tú me dijiste...

 

No quería escucharte... no de ese modo, no quería llevarme un recuerdo triste.

 

Mañana me voy.

 

La lluvia caía con más intensidad, las pequeñas hortensias del jardín se tambaleaban como estrellas en el cielo.

 

Pero, no me dijiste nada, porqué no me contaste... ¡acaso no somos amigos! Aki-chan... ¿no somos amigos?

 

Entonces te herí, ya que si no lo hacía era probable que te hubiera callado con mis labios.

 

No pienses cosas que no son... no tengo porque contarte sobre mis asuntos Matsumoto.

 

Tus ojos se nublaron y antes que dijeras algo entre presuroso y cerré la puerta detrás de mí. Te escuché llamándome y mi alma se quebró, me resbalé hasta tocar el suelo y lloré. Pude sentir claramente cuando tus pisadas chocaron contra el pavimento mojado, me cubrí los oídos para no percibir el roce de tu pequeño cuerpo. El llanto me ahogaba... fue entonces que mi corazón pudo más que mi lógica sin remordimientos y salí a buscarte; las gotas furiosas me lastimaban los ojos, sin embargo seguí. Sabía que te alcanzaría puesto que no debías de estar lejos... te vi... caminabas cojeando, lo probable por ser tú sería que te hubieras lastimado al correr. Grité tu nombre y tu cuerpo se paralizó, volteaste con la cara sucia de llanto y barro. Corriste.

No me costó mucho alcanzarte, te tomé con fuerza del brazo y tú intentaste deshacer mi agarre, no lo lograste; te viste envuelto en mis brazos fríos, tus pequeñas y delgadas manos buscaban empujarme, pero no sabían que lo único que lograban eran enredarse en mis laberintosos sentimientos; finalmente te abracé fuertemente, a pesar de tus gritos y empujones logré susurrarte:

 

... perdóname, perdóname...

 

Correspondiste a mi abrazo enterrando tus uñas en mi espalda, intentaste erguirte hasta alcanzar mi boca pero dudaste y solo atinaste a llorar y pronunciar palabras inteligibles.

 

Perdóname Taka-chan, perdóname...

 

Tus ojos se iluminaron, pero una luminosidad triste ahora los acompañaba. Acaricié tu rostro infantil mientras intentaba surcar una sonrisa en mis labios.

 

Me caí, me duele...

 

Revolví tus cabellos y te dije que te llevaría a casa y que te curaría. Te cargue sobre mi espalda y fui cuesta arriba a donde quedaba tu casa, el sonido de la lluvia se veía interrumpido por nuestra conversación, me preguntaste si de verdad me marcharía, te dije que sí y volviste a llorar; me volviste a preguntar y te dije que no te dejaría; y así me preguntabas y yo respondía unas veces sí y otras no hasta cuando estuvimos en tu habitación.

Desinfecte tus rasguños y coloqué venditas en tus heridas... intenté también curar las mías con tus sonrisas.

 

Akira, ¿me dejarás? No quiero que me dejes, no te vayas...

 

Tomé aire y guardando por último todo en el botiquín te miré directo a los ojos:

 

No será para siempre Taka-chan.

¿En serio?

Sí...

¿Hasta cuando entonces Akira-chan?

 

Te sonreí y fingiendo la voz del profesor de música te dije:

 

Hasta que usted aprenda a tocar decentemente esos tambores.

 

Reíste.

Solo deseaba eso.

Han pasado diez años y no puedo creer que lo inevitable se cumpliera... sigues con el mismo rostro de niño, refunfuñas como antiguamente lo hacías cuando algo no te salía del modo en que querías, sigues tocando la batería solo que esta vez tus ojos se encuentran con los míos, las baquetas se caen de tus manos y tus hermosos ojos se abren a más no poder como aquella noche en la que te besé.

 

Continuará...

 

Notas finales:

Hola! aqui mi primer fico de los gazettosos, bueno ya saben que la pareja principal es ruki y reita, a no ser que se me ocurra algo más... cuidense y dejenme reviews!!!

hasta el proximo capitulo!

Manabuu


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