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Tu nombre por Lady Susaku Shunkurakai

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Notas del fanfic:

bueno no tengo muchos comentarios que hacer, más que los de costumbre: 

Yu-Yu-Hakusho y sus respectivos personajes no me pertenecen sino a su autor original Yoshigiro Togashi, además el poema (porque de nuevo usaré un poema) pertenece a Víctor Zúñiga García (gazu) de México, ambos son tomados prestados para la creación de este fanfic, el cual espero les guste. minna-san enjoy kudasai ^^ 

Hiei era un estudiante de 2º de preparatoria de la cual era reconocido por ser alguien solitario, serio pero más que nada frío y en ocasiones hasta sarcástico, debido a lo mismo tenía cierta popularidad entre algunas alumnas, pero por más que se le declararan ninguna de ellas podía tocar el corazón del pelinegro. Algunos que observaban la cantidad de rechazos y corazones rotos que causaba el mismo muchos llegaban a concluir que era prácticamente imposible que alguien con ese carácter llegara siquiera a amar. Pero estaban equivocados, Hiei podía tener todos esos defectos pero no eran porque él quisiera tenerlos sino más bien porque era un mecanismo de defensa por el que había optado desde que lo habían lastimado en una relación que terminó muy mal y de la cual había decidido no volver a mostrar sus sentimientos, más por el contrario a lo que los demás pensaban Hiei era una persona muy cálida y de sentimientos nobles escondidos bajo una coraza de frialdad y rudeza. Si había algo que consideraba en verdad importante en su vida eran 2 cosas: Yukina su hermana menor y su amor oculto Suichi Minamino, alumno destacado de 3º por ser uno de los más aplicados y tener una enorme popularidad entre las alumnas, y no era para menos después de todo se trataba de alguien inteligente, astuto y muy atractivo, aspectos que despertaron sentimientos encontrados en Hiei cuando lo conoció por 1º vez en una clase de ciencias en las que ambos estaban.

Desde aquel pequeño encuentro Hiei no podía olvidar aquel hermoso rostro y cada que lo veía su mente se perdía en un mundo de fantasía en el cual por instantes solo estaban él y su amor Suichi, incluso le inspiraban para que al mirar el jardín de la escuela al mirar las rosas recordara aquella bella sonrisa que el pelirojo le obsequió aquella ocasión y no se podía decir más cuando miraba el cielo que era cuando más se perdía en aquellas tiernas fantasías.

 

“Que no te asombre...
si al mirar la belleza de una rosa
o al mirar al cielo ¡o cualquier cosa !
de pronto... digo tu nombre.

 

El pelinegro ansiaba todos los días que llegaran las clases de ciencias, pues eran los únicos momentos en los cuales podía estar con su amor y pasar el tiempo a su lado.

Aunque para el pelirojo pasaba desapercibido lo que su compañero sentía; este no podía dejar de mirarlo en todo lo que hacía, ese amor era tan ciegamente grande que para Hiei todo de Suichi era perfectamente hermoso.. en una ocasión en la que ambos realizaban un experimento mientras Suichi era quien realizaba mezclas y medidas Hiei se ocupaba de los materiales y apuntes, pero en un pequeño descuido en el que estaba encimismado en sus pensamientos por accidente en un suspiro soltó el nombre de Suichi.. este lo escucho y su rostro giro hacia su contrario con una mirada rara y Hiei retrocedió de tal modo que tiro accidentalmente algunos vasos de precipitado; los cuales afortunadamente no tenían contenido, pero que del impacto se rompieron en mil pedazos, el ruido llego a oídos de todo el salón y Hiei avergonzado buscó levantar el desastre que ocasionó, más Suichi no se quedó atrás y de igual modo comenzó a levantar pedazo por pedazo, en unos de esos momentos por un instante ambos iban a levantar el mismo vidrio y sus manos se entrelazaron causando que ambos se miraran y al mismo tiempo se sonrojaran, pero sin querer Suichi sostuvo el vidrio y se lastimó con él; Hiei se alarmó, la herida no era seria pero si lo suficientemente profunda como para que este fuese a dar a la enfermería por recomendación del profesor, por la culpa que en ese instante llegó a sentir Hiei se ofreció para llevar a su compañero a la enfermería.

Hiei no se atrevía a mirar a Suichi a los ojos pues sintió que la causa de su herida era por su descuido, pero no perdía su compostura a pesar de su sentir, por otra parte Suichi no hacía comentario alguno solo sostenía su mano herida hasta que visualizo la enfermería, ambos entraron y dieron aviso a la enfermera que necesitaban ayuda con atender una mano lastimada, pero la enfermera lucía acelerada y tenía que salir por un momento por lo que pidió a ambos chicos que se curaran entre ambos, dejaba a su disposición los materiales curativos necesario y una vez mencionando esto salió rápido.

Hiei buscó algunas vendas, agua oxigenada y un trapo para enjuagar la herida, si para algo Suichi era un tanto quisquilloso era para la limpieza de heridas pues no le gustaba.. entonces sabiendo eso el pelinegro tomo las cosas prometiéndole al pelirojo que lo curaría con cuidado. Confió en sus palabras y se dejó hacer, Hiei buscaba ser delicado con aquella mano pues era de la persona que amaba y al mismo tiempo eso lo podía nervioso, pero al final completo la labor recibiendo un agradecimiento de parte del pelirojo con una amplia sonrisa, de nuevo causando que Hiei se sonrojara evadiendo el rostro de su contrario.

-de acuerdo.. creo que ya es momento de regresar al salón-

-si claro- en ese momento Suichi siguió a su compañero de vuelta al salón, pero no pudo evitar resbalarse con un pequeño charco de agua que se derramó y cayendo de frente y cuando Hiei giro a ver para antes de darse cuenta Suichi le cayó encima y para cuando abrieron los ojos notaron que yacían uno encima del otro, causando que por un instante ambos corazones latieran con fuerza, sus miradas se perdieran entre sí, sin darse cuenta Suichi ya estaba a unos centímetros de los labios de Hiei y este sin más solo cerró los ojos esperando a recibir aquel beso que tanto había soñado (aunque no fuese la circunstancia que él hubiese querido) hasta que..

-¡¡OIGAN CHICOS!!- el grito de su compañera Botan los despertó de su trance y por acto reflejo ambos se separaron y no se miraron entre ambos, a ella le pareció extraño lo que vio pero le restó importancia

-ahí perdón, es que me mando el profesor a buscarlos porque ya se habían tardado

-ah descuida.. ya vamos para allá- dijo algo nervioso Suichi que se levantó y ayudó a Hiei igualmente a levantarse los 3 alumnos regresaban al salón de clases y lo primero que recibieron fue la llamada de atención de su profesor seguido de un grupo de alumnas que se acercaron a los susodichos preguntando por cómo se encontraban; especialmente a Suichi, quien se limitó a decir que estaba bien al igual que Hiei dando tranquilidad a las chicas.

Concluyó un día más de clases y tras el regreso a casa Yukina notó que su hermano se encontraba raro, no quería preguntar porque conociendo como era él no le respondería, así que solo se limitó a continuar con un momento de hermanos normal. Cuando llegó la noche Hiei no pudo evitar recordar aquel momento de cercanía “accidental” que tuvo con Suichi; quitándole el sueño, por lo que tratando de dormir se limitó a contemplar la luna y las estrellas, mencionando su nombre por cada estrella que contaba, deseando que en aquel momento de insomnio su pelirojo le hiciera compañía y compartieran juntos el contemplar tan hermosa pantalla negra la cuál prendía luces en su inmensidad para deleitar con un bello paisaje nocturno.          

 

Que no te asombre...
si en una noche de luna llena
o al imaginar tu mirada serena
de pronto... digo tu nombre.

Que no te asombre...
que en cada estrella que cuento
o al escuchar reír al viento
de pronto... digo tu nombre.

Al día siguiente el día transcurría aparentemente normal, más Hiei hacía su solitario recorrido por los pasillos; perdido en sus pensamientos como siempre, entonces frente a él se topó con una compañera de grupo de 3º, quien le fuese familiar del día anterior.

-Hola.. amm.. Hiei-kun, verdad- mencionó Botan algo insegura pero cordial

-si- fue la seca respuesta que le dio a la chica

-oye.. quiero disculparme-

-¿disculparte?, ¿porque?-

-bueno por… meterme en lo que no me incumbía, con respecto a Minamino-kun

 - ¿de qué hablas?-

-amm, a nada mejor olvídalo- se rascaba las sienes algo nerviosa- oye sé que no debo de meterme pero… ¿qué clase de relación hay entre minamino-kun y tú?-

-¿qué?- respondió el pelinegro casi a la defensiva y con aire indignado

-bueno es que, por lo que alcance a ver ayer, me pareció que había interrumpido “algo” entre ustedes y me causo cierta curiosidad, pero vergüenza por interrumir-

-mira si sabes lo que te conviene mejor sigue tu propio consejo y no te metas, a menos que me quieras hacer enfadar y buscarte un problema por ideática y metiche- con esas palabras hizo que la chica entendiera y se retirara a paso lento pero seguro.

Aquel comentario por parte de Botan había inquietado a Hiei, lo que menos deseaba que aquel comentario se esparciera por toda la preparatoria y le causara daño a su reputación; pero sobre todo la de Suichi, pues se moriría si este le llegara a odiar por un “accidente”.

Durante todo el día extrañamente nunca se topó con el pelirojo lo cuál lo inquieto más, más se tranquilizó al verlo por los pasillos como siempre siendo acosados por las chicas que le llenaban de detalles y cartas de amor, y el no queriendo mostrarse descortés aceptaba cada uno de ellos con una mirada tierna y una sonrisa, cuando veía eso Hiei sentía envidia por todas aquellas cursis entrometidas a las cuales les tenía cierto miedo, pues no quería que cualquiera de ellas le quitaran al amor de su vida. Suichi se percató de la presencia del pelinegro y este solo se limitó a desaparecer del pasillo.

Se fue a las jardineras en las que contemplaba las rosas y flores que le recordaban a su amado con una mirada entre avergonzada y triste, pues en efecto llegaba a sentir cierto odio a quienes se le acercaban con facilidad a Suichi y con familiaridad podían hablarle y tratarle. Sintió una presencia a sus espaldas y girando mostrándose a la defensiva se calmó cuando vio que quien estaba tras de él era Suichi.

-me imagine que estarías aquí- Hiei de desconcertó, como era que el pelirojo sabía que el frecuentaba ese lugar

-perdón es que no podía evitar notar que pasabas mucho tiempo en las jardineras pero no quería incomodarte con mi presencia y evitaba acercarme-

-hm.. descuida, no es la gran cosa para mí que sepan que vengo aquí-

-entiendo- se recargo en una barra que cubría las flores –necesito comentarte algo- llamado la atención del pelinegro

-¿qué?-

-es sobre lo que ocurrió en la enfermería, bueno.. quiero disculparme por mi descuido y.. atrevimiento-

-¿atrevimiento?-

-sí, cuando estaba a punto de…-

-mira solo dejemoslo atrás, no quiero que nos incomodemos mutuamente por algo así-

-entonces, ¿no sentiste nada en ese leve instante?- tras esa pregunta Hiei no se atrevía a decirle a Suichi todo lo que sentía desde ese entonces y de una vez por todas confesarle su amor

-mira sólo quería decirte que…- más antes de abrir la boca con algún comentario innecesario y antes de darse cuenta Suichi ya lo tenía entre sus brazos dándole aquel beso con el que se había quedado con las ganas desde aquella ocasión; obviamente sobresaltando al pelinegro, pero haciéndolo reaccionar y separando a su mayor al instante. Por un momento no reaccionó, más se quedó sin palabras y Suichi fue quien habló:

-perdóname, pero no pude evitarlo.. tengo que ser honesto contigo y decírtelo: Hiei, honestamente.. me gustas- cuando lo dijo su rostro se tornó sumamente rojo, sintiendo que las mejillas le ardían. Tras esa confesión Hiei no sabía cómo reaccionar, que el chico por el que suspiraba desde que entró a la preparatoria le confesara sentimientos de amor le causaba una gran mezcla de sentimientos que en ese momento no podía manejar, pero los olvidó y sin más se lanzó a los brazos del pelirojo siendo él quien ahora le regresaba aquel beso, el pelirojo se sorprendió pero se dejó llevar, por un instante se separaron.

-no sabes lo feliz que me haces- le regalo un beso, -soñaba con esto cada noche- le dio otro beso, -y mi sueño se ha hecho realidad- dio un beso más

-¿enserio?-

-enserio- sonrió el pelinegro; algo poco común en él puesto su naturaleza de frialdad, más ambos llenos de felicidad sabiendo que su sentimiento era mutuo y correspondido olvidaron todo lo demás que les rodeara y se regalaron el beso más apasionado de sus más locos sueños. Frente aquel pequeño jardín ambos tomaron una rosa de distinto color, Suichi una roja y Hiei una rosa y con una de las espinas ambos se pincharon un dedo marcando en el dedo contrario una pequeña mancha de sangre y con la cual sellaron una promesa de amor duradero, al mismo tiempo que ambos nombraban con amor sus nombres. Ahora ya no eran simplemente Hiei y Suichi, sino que de ahí en adelante serían SU Hiei y SU Suichi hasta siempre para ambos.  

  

Y si eso te parece poco
¡te digo que no te asombre!
que la gente me llame... loco
por que sólo pienso en tu nombre.”

Notas finales:

hi! minna-san!! de acuerdo este fic ha finalizado. ok, que opinan de mi debut en Yu-Yu-Hakusho? espero que al menos haya sido decente.. quizás mi trabajo no haya sido como lo hice en Saint Seiya pero apenas mis musas han vuelto a trabajar así que denme una oportunidad de mejorar (a mi ritmo; quizás, lento pero seguro ^^U)

por cierto! para quienes quieran seguir mis fanfics mi próxima parada: Beyblade. nos vemos pronto en esta sección n.-.

igual y descuiden que seguiré escribiendo en todas las secciones en las que he estado hasta el momento y las que siguen :3, así que no les extrañe que me vean en más de una sección invadiendo con mis fics, eh ¬w¬?

una vez avisados solo me resta decir: sayonara matta ne ^w^!!


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