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El inicio de una gran aventura por RoronoaD-Grace

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Notas del capitulo:

Si estas leendo esto, muchas gracias por darle una oportunidad a mi fic, soy nueva en esto, es la primera vez que publico, así que en serio muchas gracias por la oportunidad.

Los personajes no me pertenecen, claramente. Son del magnífico y extraordinario Eiichiro Oda-sama.

Sin más que decir…

Los dejo leer, espero que les guste. Ya que a mí en encanto escribirlo.

 

 

 

 

Hace días que me siento extraño, mal. Bueno, en realidad una semana después de «esa» noche. No tengo la menor idea de que es lo que me sucede, quisiera saber, pero algo dentro de mí me lo impide. No tengo el valor necesario como para ir con Chopper a que me revise... Es tonto, lo sé, pero esa es la realidad, mi realidad. Sé que lo que tengo es grave, como ya dije no sé que es, pero lo sé, lo presiento… es grave.

¡Agh! Esa situación me tenia muy nervioso, y por si fuera poco… no podía olvidar lo que sucedió hacia dos meses atras. Me sentía tan estúpido, si tan solo no hubiera tomado demasiado; bueno, dos botellas de sake no era gran cosa, pero para mí sí lo fue, ya que no era muy tolerante que digamos, tendría una preocupación menos.

Te preguntaras ¿Qué sucedió?... bien, te contare. Hace dos meses, un día jueves…

 

—FLASHBACK—

 

Como ya es costumbre, a nuestro capitán se le dio por querer hacer una fiesta… y claro, nadie se negó. Entonces, las preparaciones comenzaron, Luffy, Chopper y Usopp, como siempre, se dispusieron a pescar para conseguir unos cuantos ingredientes extra. Franky bajo a hacer no se qué cosa al acuario. Brook, todo el tiempo estuvo cantando y tocando el violín, eran unas lindas melodías que relajaban y daban tranquilidad. Nami-swan verificó que el clima no fuera un problema para la fiesta. Robin-chuan ella… rego sus plantas. La verdad no había que hacer gran cosa para la fiesta.

Y yo, me la pase cocinando la carne, los bocadillos, uno que otro postre… ya saben, la comida y cantidad necesaria para una fiesta de la tripulación de los sombrero de paja.

Cuando faltaba poco para que estuviera lista toda la comida; por cierto, una pobre criatura cayó en las fauces de Luffy, le dije a los chicos que sacaran la mesa para colocar las cosas, lo cual hicieron. A eso de las siete de la tarde, la fiesta ya había dado inicio.

Brook cantaba, mientras Usopp, Chopper y Luffy bailaban y también cantaban, o al menos eso intentaban: Sake no Binks; el monito con un pedazo de carne en cada mano. Robin-chuan y Nami-wsan sonreían y conversaban entre sí muy animadamente, lo cual era una vista maravillosa para mis ojos. Franky, él como ya era gusto suyo, imitaba a un robot, y como es costumbre, Luffy, Chopper y Usopp estaban totalmente impresionados y con los ojos destellando de la emoción.

¿Y yo? Yo estaba, como siempre, alabando una y otra vez los bellos atributos de mis hermosas damas, y sirviéndoles como solo un caballero lo puede hacer.

Todo estaba bien, se encontraban muy alegres y las risas resonaban en la cubierta, pero aun así, algo faltaba. Ante ese pensamiento me detuve de hacer halagos, y medite nos minutos ¿Qué era lo que hacia falta? Dirigí la vista hacia mis Nakama.

«Chopper —comence a nombrarlos mentalmente—, Franky, Luffy, Usopp, Brook, Robin-chuan, Nami-swan...».

¡Claro, por supuesto! Del puto marimo de pecera ni sus luces.

¿Como no lo note antes? Ya decía yo que mi día había estado muy tranquilo… pero ahora que lo pensaba ¿Dónde estaba? Normalmente ya estaría forrado de Sake. 

Sin poder evitarlo, comencé a buscarlo por todo el Sunny: la cocina, obvio no iba a estar allí. Los camarotes. La ducha… y así, hasta que solo me quedo una opción. Y me sentí como un tonto al no haber sido esa mi primera opción. Debí buscar allí desde un principio.

El Gimnasio personal del Marimo.

Antes de subir, fui por un par de botellas de Sake. No es que se me diera la bebida, y por supuesto no eran para mi. Solo sentí que quizá el querría algo de beber, si es que tenía una ya.

—¿Qué haces aquí arriba, Marimo? —efectivamente, él si estaba allí, recostado en uno de los sofás junto a la ventana.

—No te interesa cocinero —se notaba algo molesto, pero más que eso… no sé, se veia afligido.

Tienes razón, no me interesa… pero Luffy está preguntando por ti —mentira, el monito ese, ni cuenta se ha dado que el Marimo ni estaba.

No estoy de Humor para fiestas —él realmente se ve muy afligido.

—¿Te sientes mal? —Rayos... mi voz se escucho muy preocupada.

—¿Estas preocupado por mi? —sus ojos se clavaron en los míos. Los de él, no se pero… obtuvieron cierto brillo especial. ¡Carajo! ¿Qué le decía ahora?

Puede ser —me encogí de hombros restándole importancia al asunto—. Toma —le lance una de las botellas de sake que llevaba, él la acepto con gust, e inmediatamente comenzó a beber.

Caminé hasta donde él estaba recostado, sin más le levante ambas piernas y me senté, luego deje caer sus extremidades, las cuales quedaron encima de mi regazo.

¿Me dirás que tienes? —Demonios ¿Porque tenía ue comportarme de este modo cuando se trataba del Marimo?... sí seguía así, se daría cuenta de todo lo que su losa presencia provocaba en mi. Destape la botella de sake que tenía en la mano y bebí un sorbo. El Marimo me vio algo raro, supongo que le extrañaba que estuviera bebiendo y no fumando, ya que como dije antes, la bebida no era lo mío.

No lo entenderías —suspiró y cerró los ojos… ¿Cómo quiere que lo entienda, si el muy pelmazo no me dice nada?

Intentare hacerlo —bebí otro sorbo, él parecio meditarlo un poco, suspiró. Parecia que sí iba a contarme, volví a beber otro sorbo.

—¿Cómo sabes que… —se detuvo, como tratando de darse fuerzas para seguir hablando, yo me volví a llevar la botella a la boca—… estas enamorado?

Escupí todo el Sake que tenía en la boca y lo vi incrédulo, mis ojos abiertos de par en par y la mandíbula desencajada. ¿¡Acaso estaba hablando en serio!?

—Tsk… Sabía que no lo entenderías —bufo molesto, muy molesto. Con su brazo derecho cubrió sus ojos.

¡Por la madre! Él si que hablaba muy, muy en serio.

Abrí mis ojos desmesuradamente, el Marimo estába… sonrojado. Trataba de ocultarlo con su brazo, pero lo veía, estaba sonrojado. Era un grandísimo tonto, ¿como se me ocurrrio reaccionar así? Ese asunto era importante para él, pero es que me sorprendió, jamás pensé que diría algo como eso, lo esperaría de cualquiera… ¡de cualquiera menos él!

A mis ojos, él solo esta interesado en las espadas, el Onigiri, la carne de Rey Marino, el Sake y ser el mejor espadachín del mundo. No creía que le interesara nada más no pensaba, ni con los pulmones desbordando de nicotina, que le interesara alguien. ¡Mierda! ¿Como se le ocurria decirme eso al Marimo? ¿Tenia acaso alguna idea de todo lo que provocaba en mí? ¡Carajo!... no debí haber preguntado.

—Todo el tiempo piensas en esa persona —hable, después de tomar una buena bocanada de aire—. Tu corazón late fuerte cuando la vez, quieres tenerla en tu campo de visión, todo el tiempo —voltee a ver al Marimo, continuaba en la misma posición, pero sabía que estaba escuchando atentamente—, ante tus ojos, esa persona no tiene defectos, y si los tiene, no te interesa porque, incluso sus defectos los encuentras hermosos. Quieres verla feliz, quieres que sonría, y si por algún motivo deja de hacerlo… tus instintos asesinos salen a flote. Quieres protegerla, velar por su seguridad. Sientes que cometerás asesinato cada vez que alguien que no eres tú, está cerca de esa persona. Tu corazón late fuerte cuando están juntos, y con cada rose de sus pieles, sientes las famosas «Mariposas» en el estomago pero, sobre todo, sabes que estás enamorado cuando... —me quede callado por unos segundo. Decir todo eso era muy difícil—, cuando no importa que, solo quieres que sea feliz, incluso si no es… contigo.

¡Demonios! Sentía que podía llorar justo en ese momento. ¡Idiota! ¿¡Porque me hacia decirle todo eso!? Tenía acaso una maldita idea idea de lo mucho que me dolía? No, claro que no. ¡Puto Marino! ¿Porque tenía que decir que estaba enamorado, y de todos a quienes pudo habérselo dicho, tubo que decírmelo a mi?

Me lleve la botella de sake a la boca y me la bebí de un sorbo, mis manos tiemblaban, mi respiración estaba agitada… mierda.

—Parece que conoces muy bien ese sentimiento —voltee a verlo, él continuaba en la misma posición. Parecía que ni se había inmutado pero yo sabía que si, sabía que está analizando todo lo que le acababa de decir, sabía que él ya lo entendía… incluso comprendió que siempre lo supo.

Él de verdad estaba… enamorado.

¿¡Pero de quien maldita sea!? ¿Quién hizo semejante hazaña? ¿¡Quien era lo suficientemente increíble, como para conquistar su corazón!? ¿¡Quien lo enamoro!?... ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué hizo para conquistarlo? ¿Qué tenía esa persona de especial?... ¿Como fue capaz de cautivarlo?

Me sentía como un completo idiota. Quería llorar, en verdad quería hacerlo… pero no quería que el me viera, no queria que pensara que era patético. Suficiente tenía con pensarlo yo.

Algo sé —fue lo único que atine a decir ¿Qué más podía? Nada, absolutamente nada— ¿Quién es la desafortunada, Marimo? —¡Mierda! No queria que respondiera. ¡No quería que se atreviera a responder!... ¡¡No quería!!

No es ninguna de tus «damas», si eso te preocupa… puedes estar tranquilo —respondió, su entrenó fruncido ¿Por qué, de repente, parecía estar tan molesto?

Uf… que alivio —dije, ¿alivio? ¡Y una mierda!... ¿¡quien rayos era esa chica!?—. ¿Entonces quién es? —¿en serio me atreví a prentar eso? ¿De verdad quería saberlo?... ¡por supuesto que no! Pero… si no  averiguaba quien era, iba a desesperarme, incluso más de lo que ya lo estaba.

No te interesa —Grandísimo pelmazo ¡Claro que me interesa!—. A todo esto ¿Qué haces aquí? Y no me digas que Luffy te mando a buscarme, porque no te creo nada —rayos... me descubrió ¿y ahora que le decía?—. ¿A qué viniste, Sanji?

Mi corazón martilleo con fuerza contra mi pecho, tanta, que sentí por un momento iba destrozarle las costillas y escapar de migaja torácica. Acaso... ¿me dijo Sanji? ¿Me llamo por mi nombre? Él nunca lo hace. Siempre me decía algún sobrenombre. Entonces ¿Por qué ahora me llamaba por mi nombre?... ¿¡Porque me llamabas por mi nombre, Puto Marimo!?

Solo me pareció extraño que no estuvieras haya abajo, atragantándote con el Sake —bien, eso no sonó raro, además, era la verdad.

—¿Y entonces viniste a buscarme?

—See.

Se descubrió el rostro, quitó sus piernas de mi regazo y tomó asiento junto a mí.

¿Por qué? —volteo a verme, tenía sus ojos fijos en mi. Esos ojos eran hermosos… ¡Rayos! Desvíe la vista sintiendo mis mejillas arder, estaba sonrojado. Me sentía mareado, todo me daba vueltas—. ¿Por qué viniste a buscarme, Sanji? - ¡Ah! Otra vez me llamo por mi nombre. Al igual al igual que la primera vez, mi corazón salto feliz en mi pecho. Él Sujeto mi barbilla, ¿dwlicadamente?, y me obligo a verlo—. ¿Por qué? ¿No se supone que deberías estar feliz de no verme? —Sus ojos eran tan hermoso y profundos, y los tenía completamente fijos en mi—. Dímelo… ¿Por qué? – su voz era tan sexy.

—Ah…yo… yo —¡Carajo!

Baje la mirada un tanto desesperado, entonces vi que Zoro tenía en la mano derecha la botella de sake que le di antes...  ¡Mierda! Le quite la botella, de la cual solo le había visto tomar un sorbo, y me la bebí toda de una bocanada.

El cabeza de lechuga me vio sorprendido, pero luego sonrió. ¡No quería que el muy maldito me sonriera de esa forma en un momento como ese! Me levante rápido de donde me encontraba. Me arrepentí de mi acción en el mismo segundo en el que un terrible mareo me golpeo con fuerza. Mi visión se volvió borrosa. Todo a mi alrededor  se distorsionó y yo senti como si me encontra en el centro de un vórtice que me arrastraba hacia el centro de este, donde solo reinaba la total y completa oscuridad. 

La inconsciencia vino a mi.

 

Abrí los ojos lentamente debido qun dolor punzante que me golpeaba la cabeza. El paladar me sabía horrible y sentía el cuerpo pesado. Cerré los ojos intentando voler a dormir, con la esperanza de que el malestar desapareciera luego de descansar pero, entonces, un suave y relajante sonido ingreso por mis canales auditivos.

Tump… Tump… Tump… Tump…

Abrí los ojos rápidamente. Esos eran ¿latidos? Sí, lo eran. Y era un sonido hermoso que me transmitió una tranquilizante paz. Cerré los ojos nuevamente, concentrándome solo en ellos, pero esto se volvió imposible al, algo revolverse quedamente debajo de mi.

Volví a abrir los ojos rápidamente, pero a diferencia de la vez anterior, en ese momento observe, en verdad, el lugar sobre el que estaba recostado.... eleve la vista lentamente. 

—¡Aahh! —De mis labios salio un pequeño gritito sin que pudiera evitarlo. Me reincorporé rápidamente, pero fue una terrible idea.. Sentí una punzada de dolor en mi… en mi... Mis ojos se abrieron de par en par, y llevandome las manos a los oabios, contuve un grito. ¿¡Qué rayos hicimos!? ¿¡Porque no recordaba nada!?

—Cállate, déjame dormir —el Marimo gruño haciendo una mueca. ¿Como se atrevía?

Mierda, mierda, mierda. Sentía mis mejillas arder, como si hubieran dejado caer sobre mi rostro lava ardiente. Lo observé detenidamente... Él estaba desnudo. Reprimir un jadeo, yo también lo estaba.  Bueno, no del todo, puesto que su yukata cubría parte de nuestra desnudez. 

No pude evitar apreciarlo. Zoro realmente era muy sexy: sus músculos bien definidos, sus brazos, sus pectorales, su abdomen… todo su cuerpo era an perfecto, pero… su rostro, su rostro al dormir era hermosos, se veia tan relajado, tan apscboe, tan bello. Sus pestañas eran negras como el carbó y largas, nunca me había dado cuenta de lo hermosas que eran. Su pecho subía y bajaba  con lentitud tranquilizante. Una sonrisa se formó en mis labios.

¡Mierda!... él era perfecto.

Pero, ¿¡Qué carajos me pasaba!? ¿¡Como podia estar tan tranquilo!?... tome una gran bocanada de aire.

 

—¡Quítate, Marimo de mierda! —Lo empuje con fuerza, haciendo que cayera al suelo, mientras yo agarre su yukata y cubrí mi desnudez.

—¿¡Que te pasa, idiota!? —Rugio él, y se incorporó rápido quedando de pie frente a mi… 

Estaba seguro que mi rostro se encendió como el foco de un semáforo.

—¡Tapate, maldito! —desvié mi mirada hacia cualquier lado, solo no quería verlo a él.

Por el rabillo del ojo, pude notar que sonrió, luego busco sus interiores y se los coloco. Despues fue a por sus pantalones, seguidamente el haramaki… quedo medio desnudo de sus pectorales. Intentaba enormemente no quedarmele viendo como idiota.

—¿Me das mi yukata? —cuestiono, y no entendí el porque.

—¿Qué? 

Mi yukata, dámela —entonces recordé que la usaba para cubrirme.

—¿¡Estás loco!? ¡Claro que no! —Me aferre con fuerza a la prenda. No queria que me viera así. Malditas mejillas que no dejaban de arder... 

El comenzó a buscar con la mirada, al parecer encontró lo que quería, ya que camino hacia donde se encontraba un pequeño bulto… ¿MI pantalón? ¡Oh! estába buscando mi ropa. Lo vi levantarmi camisa, mi corbata, mi chaleco, mis zapatos, mis medias y mis… interiores.

¡Marimo idiota! 

Toma, vístete —sujete mis prendas con rapidez, le di una mirada fiera. Pero, claro, no le afecto en lo más mínimo. Como si algo así hiciera efecto en él. Aunque si pareció desconcertarlo—. ¿Qué? —Cuestino. Volví a verlo de la misma manera

—¡Voltéate, cabeza de césped! —el pelmazo al fin lo comprendió, me sonrió ¿tiernamente? Y se volteo para que pudiera vestirme… me dio la impresión de que continuaba dormido. Él jamás podría sonreírme de esa manera.

Me quite el yukata y me vestí rápidamente, no sin antes darle una advertencia al Marimo de que ni se atreviera a voltear a verme, por la cual él solo bufo molesto.

—Ya puedes voltear —dije cortante. Me sonrió y se acerco a mi, lo cual me descolocó la expresión. Fruncí el seño y me aleje rápidamente de él.

—¡Nadie se tiene que enterar de esto! ¿¡Me escuchaste!? ¡Nadie! —Me sentía tan estúpido.

¿Cómo pude hacerlo con el Marimo? No, esa no es la pregunta correcta… ¿cómo pudo el Marimo, hacerlo conmigo? ¿Qué no se suponía que estaba enamorado? ¿Cómo pudñuede querer a alguien, y hacerlo con una persona totalmente diferente? ¡Carajo! me siento como un trasto desechable,al que usan y luego lo tiran a la basura. ¡Puto Marimo estúpido! ¡Tenía entimientos, idiota!

—¿Qué? —dijo él, laincredulidad bailando en su rostro—. ¿Hablas enserio?

—¡Claro que hablo en serio! ¡Nadie debe saberlo! Ay, rayos ¿Qué pensarían Nami-san y Robin-chuan de mí, si se enteran de esto? —comencé a balbucear, mientras sujetaba mis cabellos con ambas manos y caminaba de un lado hacia otro.

—¡Oh, comprendo!… Igual no es como si quisiera que se enteraran que me enrede contigo —su voz se escucho dolida... Seguro fue obra de mi imaginación.

—¿¡Y tú crees que yo sí!? —Me detuve de mi caminata.

—¡No te preocupes, estúpido Cocinero! ¡Nadie sabrá de esto! ¡Después de todo, solo fue un estúpido error, de ambos!... Ninguno, a parte de nosotros, tiene que saberlo.

—¡Eso espero, cabeza de brócoli!

No dijo nada más, solo tomo su yukata, se la coloco y salió del lugar, mientras yo caí de rodillas y llore como nunca.

 

—END FLASHBACK—

 

Después de eso, nos hemos estado evitando, y a pesar de que he intentado recordar, no tengo idea de lo que sucedió esa noche.

Lo único que recuerdo, fue la conversación que tuvimos, también que me bebí dos botellas de sake y… también recuerdo... unos labios, sobre los míos y… la sensación de una manos acariciando mi cuerpo.

¡Maldición!

Cocinero-san ¿estás bien? —La voz de mi bella Robin-chuan me saco de mis pensamientos.

Estabamos en el comedor, ya que cuando todos terminaron sus almuerzos, yo me quede a lavar los trastos sucios y ella se quedo amablemente a ayudarme, es tan dulce. Luego, cuando terminamos, me dijo que quería hablar conmigo acerca de algo importante.

Si Robin-chuan, estoy bien, no te preocupes —sonnreí, ella también lo hizo, solo que ligeramente—. ¿De qué me querías hablar? —Normalmente estaría muy feliz de que mi hermosa arqueóloga quiera hablar conmigo pero… siendo sincero, no estoy muy bien.

—Veras, Cocinero-san. Como sabes he vivido en muchos lugares gracias a que la marina siempre estuvo persiguiéndome, debido a esto he conocido a muchas personas, buenas y malas… pero hubieron cinco que claramente destacaron, hace varios años —hizo una pequeña pausa, me sonrió—. Estas personas eran especiales… todos eran chicos. Pero hubo algo que sin duda me sorprendió —Robin-chuan sorprendida, era como Luffy nadando. Sin duda, algo que no he visto—. Estos cinco chicos, tenían similitudes: rostros pequeños, piel suave, facciones finas, pero no por eso afeminados, ya que tenían su carácter y orgullo. Eran de una hermosura, sin duda, muy atrayente para los del mismo sexo —La mandíbula se me desencajó ¿Qué?—. Sí, como escuchas. Estos chicos eran unas «verdaderas bellezas», según un comentario que escuche de otro chico.

—O sea que, ¿en vez de que las chicas estuvieran interesadas en ellos, lo estaban los chicos? 

Algo así, pero eso no fue lo que me sorprendió —mi curiosidad aumento—. Lo que hizo que me sorprendiera, fueron sus vientres abultados —parpadee, no comprendiendo—. A los chicos, los conocí en diferentes años… pero todos me dieron la misma respuesta al preguntarles: «¿Por qué tu vientre parece el de alguien que está esperando un bebe?» – ella sonrió con ternura.

¿Cuál fue la respuesta, Robin-chuan? —Mi tono de voz delato mi impaciencia por escuchar la respuesta. 

—«Es porque así es, estoy esperando un bebe».

 Mis ojos se abrieron desmesuradamente, y por un instante, deje de respirar. Luego inhale con fuerza.

—Pero... P-pero eran chicos. ¿Como podía s-ser eso siquiera posible?

Lo mismo pregunte yo —mis ojos la observaron, impaciente—. Ellos simplemente me sonrieron, y dijeron que recibieron ayuda de una persona maravillosa. Esos chicos tenían parejas. No querían ser una chica, tan solo deseaban poder formar una familia con las personas que amaban... Y su deseo fue concedido. Esa persona, les dio un Útero capaz de albergar en el, un ser viviente… un bebe.

-¡Wow!... eso es… —las palabras murieron en mi garganta. No sabia que decir.  

Esa persona, es alguien conocido para ti Cocinero-san ¿no es así? —El desconcierto se reflejo en mi expresión.

—¿Yo le conozco?

—Así es, y yo también lo conozco, o algo así. En realidad, me hablaron mucho de él cuando estuve con el ejército revolucionario… se trata de «El obrador de milagros», Emporio Ivankov. Muchas personas acudían a él por ayuda… ¿estás al tanto de las habilidades de Ivankov-san, cierto? —yo solo puede asentir… ¡Vaya! No creí que Iva tuviera algo que ver… al parecer ese Rey Okama era muy persona.

 —Iva fue muy amable al poder ayudarlos —comente.

¿Qué piensas de eso, Cocinero-san? ¿Crees que es algo horrible, asqueroso, repugnante?

—¡Claro que no! Eso es… increíble, es hermoso. Ser capaz de darle vida a un ser… es maravilloso.

—Sabía que dirías  eso —sonrió complacida.

—¿Por qué me cuentas esto, Robin-chuan? —Aunque, ¿Cómo supo ella, que esos últimos años los viví en ese infierno y que conocía a Iva? ... yo jamás dije donde estuve.

—Bueno, Cocinero-san, eso es por... —maldición, no otra vez.

No deje que Robin-chuan terminara de decirme el por qué, ya que me levante del de la silla y salí corriendo del comedor, directo al baño a… vomitar. No sé cuánto tiempo estuve devolviendo la comida, solo sé que luego me sentía muy débil y mareado… odio esta situación.

Sentí una mano sobre mi hombro, no hubo falta voltear para saber quién era, sabía de sobra quien estaba detrás de mí.

—¿Ya te sientes mejor, Cocinero-san?

—Sí, Robin-chuan… de seguro la comida no me cayó muy bien —no me gustaba mentirle a mi bella dama, pero no quería que se preocupara por mí, de seguro ya se me pasaría... al menos eso esperaba.

Deberías ir con Doctor-san.

—No hace falta Robin-chuan, en serio.

Me levante del suelo, lentamente, no quería que ella me scontinuara viendo en ese estado. Me dirigí al lavabo, limpié mi boca  y me remoje el rostro, le sonreí a Robin-chuan. Ambos salimos hacia la cubierta, donde por cierto, están todos los de la tripulación.

Luffy, Chopper y Usopp estaban pescando. ¿Acaso no se aburrian? Nami-san estaba tomando el sol. Brook  toca el violín, mientras disimuladamente se le quedaba viendo a la peli-rojo. Franky, él, no sé qué está haciendo. Y Zoro... Estaba tomando una siesta recostado en el mástil y junto a él sus Katanas.

Estúpido Zoro, si no hubiera hablado con él esa noche, no me sentiría como me sentía, no estaría tan dolido. Si no me hubiera preguntado: «¿Cómo sabes que estás enamorado?»… las cosas entres nosotros no hubieran cambiado, todo estaba bien. Sabía que entre él y yo no podía suceder nada, puesto que no correspondia mis sentimientos, y además me odiaba… al menos me sentía feliz de estar a su lado, peleando por cosas estúpidas, pero al fin y al cabo juntos. Pero ahora ya ni eso compartíamos, todo se arruinó esa noche, si tan solo no hubiera subido a buscarle, seguiríamos como antes pero, «el hubiera» no existe. Solo me toca afrontar la realidad.

 

Sanji junto a Robin, bajaron por las escaleras hasta llegar junto a sus Nakama, el rubio por andar absorto en sus pensamientos, no noto las piernas extendidas del peliverde, cuando lo hizo ya fue demasiado tarde, tropezó con ellas, haciendo que callera de rodillas y por ende, Zoro se despertó todo mosqueado por haberle arruinado su siesta.

—¿¡Cual es tu problema, estúpido Cocinero!? —Grito furioso… ¿Como se atrevía ese cabeza de pato a despertarlo de manera tan repentina?

—¿¡Cual es el tuyo, brócoli con patas!? —Oh, pero el rubio tampoco se quedaba atrás—. ¿¡Porque rayos duermes aquí, todo atravesado!? ¡Bien puedes irte al camarote o a tu Gimnasio! –Sus Nakama sonrieron, puesto que desde hacia mucho que esos dos no se peleaban, creyeron que al fin ya todo estaba bien entre ellos. Ilusos.

—¡Yo duermo donde se me dé la gana! ¡No donde tú digas!

-¡Pues eso ya lo ver…!

Y no pudo completar la frase, ya que en ese momento se sintió mareado, trastabillo y sin nada más que hacer… se precipito al suelo, inconsciente.

—¡Sanji-kun! —Grito una preocupada, Nami, observando como su Nakama caía al césped de la cubierta. Suspiro con alivio al ver como Zoro se apresuro, y antes de que el rubio callera al suelo, el espadachín lo sujeto en brazos.

—Hey Cocinero, despierta —le daba pequeños golpecitos en la mejilla al rubio, para tratar de hacerlo reaccionar, mientras los demás de la tripulación se apresuraban a llegar junto a ellos—. Vamos, cejas de diana, reacciona —se veía un poquito, solo un poquito desesperado y preocupado.

—Zoro, hay que llevarlo a la enfermería —hablo Chopper, al ya resignarse a que su rubio Nakama no iba a reaccionar, aun.

Sin nada que protestar, el espadachín se levanto del suelo y se fue rumbo a la enfermería con el rubio en sus brazos, y los demás chicos siguiéndole los talones. Al llegar, el renito le pidió que dejara a Sanji en la camilla.

—¿Él está bien? —trato de que su voz no sonaran tan preocupada, por suerte chopper no lo noto, pero los demás sí que lo notaron… menos luffy.

—Eso no lo sé, tengo que hacerle unos exámenes para verificar que no tiene nada grave —luego de eso, les pidió a todos los de la tripulación que salieran, mientras él se disponía a hacer los exámenes correspondientes.

Una vez afuera de la enfermería, Robin se acerco a Luffy, y le pidió que reuniera a todos en el comedor ya que necesitaba hablar con ellos.

—Bien, Robin ¿de qué querías hablarnos? —cuestiono Nami, una vez que todos se encontraban sentados en las sillas, alrededor de la mesa del comedor.

 

Luego de un buen tiempo. Todos estaban muy sorprendidos, a excepción de Franky. Usopp y Brook tenían la mandíbula sobre la mesa, todo era muy increíble. Luffy estaba con su dedo meñique hurgando en su nariz, con la clara evidencia de que no había comprendido nada. Nami se sorprendió, no demasiado. Y Zoro… él… parecía que ni se inmuto, aunque en a verdad quedo en un shock momentáneo. 

«Si Sanji fuera igual a esos chicos, podríamos tener una familia —pensó luego—. Aunque, claro, él idiota me odia».

—Franky, tú no te ves sorprendido —hablo la arqueóloga, con notable curiosidad—, ¿porque?

—Es porque cuando era más joven, en Water 7, conocí a un chico así —dijo como si nada, provocando que más de alguno se sorprendiera aun mas.

El asunto era que, Robin les había contado lo mismo de lo que  había dicho al rubio, antes de que él quedara olinconsciente… les había explicado a todos acerca de las habilidades de Emporio Ivankov, de lo cual solo Luffy  estaba enterado, ya que sabía de sus habilidades gracias a la cercanía que tuvieron en Impel Down.

—Robin querida ¿acaso es lo que creo que es? —cuestiono el Cybord a la arqueóloga, la cual sonriódando a entender al peli-celeste, que sí, efectivamente era lo que él creía.

—¿De qué hablan? —pregunto un extrañado Usopp, secundado por Brook.

—Muy pronto lo sabremos. ¿No es así, Robin? —hablo el carpintero de abordo. Ella asintió.

—Espadachín-san  —dijo robín, sacando de sus pensamientos al peli-verde, quien volteo a verla dándole a entender que tenía toda su atención—. ¿Tu qué piensas acerca de lo que les acabo de contar?

Zoro pareció meditarlo por unos segundos, llegando a la conclusión de que la arqueóloga no había contado todo lo que sabía, había algo que ocultaba. Pero bueno, allá ella.

—Supongo que esos chicos estaban muy felices, ya que su deseo fue concedido… por mi parte no hay nada que pensar, solo que… bien por ellos —respondio con solemne seriedad.

—Entonces, sí tu tuvieras a un chico como pareja, y resulta que al él también le han inyectado estas hormonas y puede tener bebes ¿estarías feliz?

Foro se tomo un segundo para pensar, la visión de si mismo junto al rubio y un hijo de ambos le pareció hermosa.

—Podríamos tener una familia ¿no?... Así que supongo que sí.

Y entonces una lucecita brillo sobre Nami ¡Ahora todo estaba claro!... el repentino desfallecimiento de Sanji. Las incontables veces que lo había descubierto devolviendo la comida, sin que el rubio lo notara. Los raros gustos en postres que tenia últimamente. La historia de Robin. El porque Franky y la arqueóloga hablaron de esa manera y sobre todo, el por qué de esas preguntas dirigidas al segundo al mando de la tripulación de los sombrero de paja.

¡Oh, por el maravilloso dinero!

Robin noto la reacción de Nami, y en seguida supo que la navegante ya había descubierto lo que sucedía, le sonrió a la peli-naranja e hizo un claro gesto de que no dijera nada.

 

Mientras tanto, un asombrado chopper veía los resultados de los exámenes realizados a cierto rubio. No estaba sorprendido de los resultados, después de todo, cuando estuvo de aprendiz de la doctora Kureha, ella había tenido un par de pacientes en el mismo estado del cocinero. Al principio claro que se sorprendió, pero después de la explicación todo tuvo sentido y ahora ya era algo normal para él. Lo que le sorprendía, era que fuera precisamente Sanji, él, que alegaba ser unamante de las mujeres, un tremendo adulador y sobre todo, bien conocido pervertido. Sin duda, eso lo descoloco.

Muchos minutos después, la puerta de la enfermería fue abierta repentinamente, permitiéndole la entrada a un sonriente Luffy, dirigió su vista a su, aun, inconsciente Nakama, su sonrisa desapareció, dando paso a una seria expresión (algo raro en él, aunque no demasiado cuando se trataba de la salud y bienestar de sus preciados Nakama)… llevo su vista hacia el médico de la tripulación, quien aun tenía una expresión de sorpresa.

 

-Chopper ¿Sanji está bien? – Cuestiono sin poder evitar la preocupación en su voz -¿tiene algo malo?

 

-Nada malo, te lo aseguro – fue lo único que respondió el renito.

 

Tenía un gran lio en la cabeza ¿¡Como rayos les iba a explicar a sus Nakama, el estado en el que se encontraba el rubio cocinero!? Claro estaba que ellos no tenían ni idea, de que un varón podía quedar en estado (bueno, en sí, no era posible… todo era gracias a las habilidades de Emporio Ivankov)... todos los de la tripulación estaban en la enfermería, ya que después de que luffy entrara, los demás también lo hicieron.

 

-Chicos lo que les voy a contar es…

 

-Doctor-san ¿podrías esperar un poco? – Interrumpió la arqueóloga – me gustaría hablar con Cocinero-san, antes de que sepamos que tiene – sonrió, Sanji justo en ese momento comenzó a reaccionar, un poco desorientado.

 

Por alguna extraña razón, Chopper comprendió que al parecer, Robin ya sabía acerca del estado del rubio, y claro acepto la petición de la chica, el renito le pidió a sus Nakama, que desalojaran la habitación para que así los chicos pudieran hablar tranquilamente.

 

-¿Qué sucedió? – dijo el rubio, al ver que estaba en la enfermería. Se incorporo lentamente en la camilla.

 

-Te desmayaste, Cocinero-san – hablo Robin, con una sonrisa.

 

- (suspiro*) Ya veo… - susurro.

 

-Cocinero-san ¿tienes alguna idea de lo que te está sucediendo? – el rubio la vio un poco avergonzado… la chica jalo una silla y tomo asiento a un lado de la camilla.

 

Había intentado que sus Nakama no notaran que algo andaba mal con él, porque no quería preocuparlos… pero por lo visto, sus esfuerzos fueron inútiles, todos ya sabían que algo le sucedía, porque si, no hacía falta que la chica se lo dijera, era obvio que los demás de la tripulación ya estaban enterados.

 

-No – susurro, Robin sonrió (N/A: anda como muy sonriente ¿no?)

 

-¿Recuerdas la conversación que tuvimos antes? – el chico asintió, sin comprender a que quería llegar la arqueóloga.

 

-Sí, pero… no entiendo que tiene que ver -

 

-Cocinero-san, tiene todo que ver – dijo con ternura.

 

- ¿Cómo? – aun no comprendía.

 

-Cocinero-san – Robin llevo su mano derecha hacia el vientre del rubio, el cual se sorprendió notoriamente – Tu eres igual a esos chicos – Sanji abrió sus ojos de sobre manera – lo que te sucede… las constantes nauseas y vómitos, tu apetito repentino a media noche (oh si, Robin lo había visto varias veces salir del camarote de los chicos y dirigirse a la cocina, por un bocadillo de media noche, o madrugada), tus mareos y desmayos, solo significan una cosa – el rubio la vio incrédulo, mucho… ¡Bastante! – Cocinero-san… estas esperando un bebe –

 

Esa luz sobre su cabeza se ilumino. Recordó aquella vez en que peleando con  Iva,  en un descuido y bajón de guardia, este le inyecto hormonas, pero no noto ningún cambio físico en él (bueno la verdad si, noto que se veía un poco más guapo, pero no creía que fuera malo ¡al contrario, las señoritas lo verían aun más atractivo!)… Iva solo sonreía, ahora todo tenía sentido (N/A: ¡Iva-san Trollero!). Es que al parecer noto que Sanji estaba enamorado de su Nakama peli-verde, ya que cuando veía alguna planta verde o cualquier cosa del mismo color, reía como tonto y decía “Zoro”, “Estúpida alga”, “Cabeza de Brócoli” o “Estúpido Marimo”… pero normalmente solo reía, decía el nombre de su amor y suspiraba… y como era obvio que Sanji  no quería ser una señorita, decidió  darle un regalito, al igual que a otros chicos en el pasado.

 

Sanji no se lo creía… ¡¡Estaba en Shock!!... no, no, no, no, no podía ser cierto ¡¡Un bebe!! ¿Esto estaba ocurriéndole a él?... llevo sus manos hacia su boca, para tratar se silenciar los sollozos, aunque no había mucho que hacer con sus lagrimas.

 

-Ro-Robin-c-chuan… y-y-yo – trataba de hablar pero, no le salían las palabras… estaba impactado.

 

Robin, con ternura (algo ya muy normal en ella) quito su mano del vientre del sollozante rubio y lo abrazo. Sabía que esa noticia era muy impactante para Sanji, por eso trato de decírsela lo más suave posible, no quería que se asustara (al menos no demasiado, después de todo… ¿Cómo no asustarse ante una noticia así?... ¡y más cuando se trata de un chico!)… aunque…

 

-Voy a tener un bebe – dijo el rubio, separándose de la chica - ¡Voy a tener un bebe! – hablo un poco más fuerte, Robin se sorprendió… ¿Sanji estaba feliz?...

 

Creía que el Cocinero lloraba de enojo, frustración, miedo, incertidumbre, desolación, desesperación, ganas de suicidarse, ganas de asesinar a cierto revolucionario (¡después de todo es un chico, su hombría estaba en juego!)… o lo que sea, pero  estaba llorando de felicidad. Sanji tenía una radiante sonrisa en su rostro, las lágrimas de alegría salían, una detrás de otra, de sus ojos… mientras acariciaba su vientre.

 

-Voy a tener un bebe, Robin-chuan – susurro, con su vista en su, aun, plana pancita.

 

-Felicidades – la arqueóloga sonrió con ternura.

 

-¡Gracias! – dijo muy sonriente, viendo a la chica.

 

Entonces, siento como su mundo se vino abajo… ¡¡Oh por Kami-sama!! ¡Iba a tener un bebe! ¡¡¡Un bebe de Zoro!!!... su radiante sonrisa se desvaneció de su rostro… ¿Qué iba a hacer?... ¡no podía decirle!... Zoro, él… está enamorado de alguien más… el peliverde lo dijo, lo que sucedió entre ellos fue un error… un error… para el espadachín, lo que ambos hicieron esa noche, no significaba nada, absolutamente nada… solo fue, un error…

 

Claro que al haber sido un “Error” lo de esa noche, Zoro no querría al bebe, ni al bebe ni a Sanji… y el rubio no lo iba a obligar, ya que no quería ver la mirada de desprecio del peli-verde, no solo para él, si no para su pequeño en su vientre. Después de todo, sucedió hacía dos meses, tiempo en el cual ya habían pasado por un par de islas, si preguntaban por el Oto-san del bebe, diría que no lo sabía, aunque lo vieran como un cualquiera. Pero, definitivamente no diría que era Zoro, después de todo, nadie a excepción de él y el Marimo, sabían lo que sucedió esa noche… aun que, pensándolo bien, no tenia porque decir que no sabía quién era el Oto-san de su bebe. Podría inventarse una historia: Conoció a un chico el cual fue muy amable con él, conversaron, descubrieron que tenían mucho en común, simpatizaron, se gustaron y entre caricias y besos… sucedió lo que sucedió, que esa fue la única que vez que estuvo con un chico. Tampoco tenía que quedar como un cualquiera, al menos esa historia no sonaba a que lo era ¿o sí?

 

¡Bien! Lo había decidido, no diría nada y cuidaría a su pequeño él solo… ¿Solo?, es porque no estaba seguro de que la tripulación reaccionaria bien ante su estado, si no lo hacían, no le quedaba más opción que marcharse, después de todo, un barco pirata no es bueno para un bebe… definitivamente no lo es.

 

-Cocinero-san ¿estás mejor? – cuestiono Robin al ver como Sanji dejaba de llorar, se secaba las lagrimas y se alejaba de ella, pregunto porque, aunque dejara de llorar, no significaba que ya estaba bien, claro que no, mas no obtuvo respuesta, suspiro – Cocinero-san, cuando estabas inconsciente… hable con los demás – Sanji volteo a verla un tanto asustado – tranquilo, no les dije nada acerca de tu estado… mas bien, les hable de lo mismo que a ti – el rubio suspiro aliviado – solo quería que no ser sorprendieran tanto al enterarse que tendrías un bebe – sonrió.

 

-Gracias Robin-chuan – le regalo una pequeña, pequeña sonrisa – supongo que tengo que hablar con todos – suspiro, sabía que no tenia opción, sus Nakama estaban preocupados por él, merecían una explicación acerca de lo que le sucedía.

 

- ¿Les dirás ahora, o dejaras pasar unos días? –

 

-Les diré ahora, entre más rápido mejor – tembló de solo pensar que tendría que ver a sus Nakama y hablarles de su bebe, no tenia opción, tendría que mentirles.

 

-No te preocupes Cocinero-san, ellos te aceptaran, lo sé… más importante, le dirás a Zoro ¿cierto? - ¿Eh?

 

-¿Qué? ¿A Zoro? - ¡Hay no!... no, no, no, no podía ser, ojala no fuera lo que él pensaba - ¿Por qué tendría que decirle algo al Marimo? – cuestiono sin verla a los ojos, no podía, ella no podía saberlo… ¡no podía!

 

Robin no se inmuto, ya presentía algo como eso…

 

-Tú sabes a que me refiero, Cocinero-san… Zoro es el pad…

 

-¡No lo digas! – Grito alterado – no… lo digas – susurro.

 

Sin poder evitarlo, comenzó nuevamente a llorar, pego sus rodillas a su pecho, y se abrazo a las mismas, mientras hundía su rostro entre sus brazos…

 

-No lo digas – sollozo – no lo digas, no lo digas –

 

-Cocinero-san, entiendo porque no quieres que él lo sepa… pero créeme, no es lo que tú crees – poso una mano sobre el hombro del rubio – Zoro se pondrá muy feliz cuando le digas.

 

-¡No!... no lo hará – sus lagrimas seguían cayendo de sus bellos zafiros – para él… lo que sucedió… entre nosotros fue… u-un- e-e-error –

 

-No Sanji, eso no es cierto –

 

-¡Él lo dijo! – elevo nuevamente la voz, mientras levantaba la vista, y sus ojo de cielo llenos de lagrimas, se clavaban en los de la arqueóloga.

 

-Lo sé, Sanji, se lo que te dijo… pero créeme, no es verdad… para Zoro lo que sucedió entre ustedes, no fue un error – sonrió.

 

- ¿Cómo lo sabes? – Cuestiono entre sollozos.

 

-No recuerdas lo que sucedió esa noche ¿cierto? – Sanji negó con la cabeza – yo si lo recuerdo, porque yo lo vi todo – el rubio abrió sus ojos de sobre manera – créeme Sanji, para Zoro no fue un error –

 

-Pero él lo dijo – susurro, bajo la vista... le costaba mucho creer lo que su Nakama le aseguraba.

 

 - Mintió –

 

- ¿Porque? –

 

- Eso tiene que responderlo él ¿no te parece? – Sanji asintió… un poco de esperanza no era mala ¿cierto?

 

El rubio se seco las lágrimas, trataba de regularizar su respiración, después de un par de minutos lo logro, no del todo, pero algo es algo. Robin sonrió para darle un poco de valor, lo cual funciono. Tomo una gran bocanada de aire…

 

- Robin-chuan ¿podrías decirle a nuestros Nakama que pasen? –

 

- Claro – sonrió, se levanto de la silla y salió de la habitación.

 

Camino hasta llegar a la cubierta, en donde todos estaban esperando que finalizara la plática entre la arqueóloga y el cocinero. Zoro fue el primero en notar su presencia, rápidamente se puso de pie (todos estaban sentados), al ver la reacción del espadachín, los demás Nakama también se levantaron y ansiosos, se acercaron a la peli-negra, la cual estaba al pie de las escaleras.

 

-Cocinero-san quiere decirles algo –

 

Todos asintieron y se encaminaron hacia la enfermería, a excepción de Franky, Nami y chopper, los demás se interrogaban ¿Qué era lo que le sucedía al rubio? ¿Qué quería decirles?

 

Una vez fuera de la enfermería, Nami toco la puerta, Sanji inmediatamente contesto que podían pasar. Bien, era hora.

 

No podían negar que se preocuparon un poco, Sanji tenía los ojos hinchados y rojos, clara señal de que había estado llorando… tenía sus piernas flexionadas, pegadas a su pecho, y sus brazos estaban recostados en sus rodillas… y aunque lo intento, no pudo evitar sentirse muy nervioso.

 

-Sanji-san ¿Qué es lo que sucede? – fue Brook, él, decidió romper el silencio después de varios minutos, sin que nadie se atreviera a decir nada.

 

-V-verán – la voz le tembló, tomo una bocanada de aire y continuo – lo que me sucede, no es nada malo – escucho un par de suspiros, de alivio – Robin-chuan les conto algo mientras yo estaba inconsciente ¿cierto? – Los chicos asintieron – pues… yo… etto… y-y-yo - ¡Rayos!

 

Robin se acerco al cocinero y poso su mano sobre el hombro del chico, tratando de darle fuerzas para continuar, lo cual el rubio agradeció mucho, internamente.

 

-Yo, soy igual a esos chicos… a mí también me inyecto hormonas Emporio Ivankov,  yo puedo tener bebes – las reacciones de sus Nakama no se hicieron esperar.

 

Brook y Usopp, estaban con la mandíbula hasta  el suelo, no lo podían creer… Nami y Franky, simplemente sonrieron, al igual que chopper… y como si de un milagro se tratase ¡¡Luffy comprendió la historia de Robin!!

 

-y… hay algo mas – todos le prestaron suma atención – yo…  yo – suspiro, tenía que hacerlo… ¡debía decirlo! – Estoy esperando un bebe, voy a tener un hijo - … ¡al fin lo dijo!... ahora solo tenía que esperar las reacciones de sus Nakama, que pasara lo que tuviera que pasar.

 

- ¿¿¿¡¡¡EEEEHHHH!!!??? – esos fueron, obviamente, Brook, Usopp y… Luffy.

 

Luego de esa exagerada reacción, hubo par de minutos de silencio… un incomodo silencio.

 

 + Mientras tanto, en la mente de alguien, de quien no se dirá el nombre (N/A: cof* cof* el marimo cof* cof*), viajo en el tiempo, específicamente a un barco (Sunny), en el cual se encontraba un pequeño de unos 5 años, jugando en la cubierta con sus tíos… mientras sus padres se comían a besos, en algún rinconcito +

 

*de vuelta al pasado o Realidad*

 

El Marimo sonrió como idiota y Luffy lo vio raro…

 

-¡Felicidades, Sanji-kun! – Nami se acerco rápido a la camilla y le dio un fuerte abrazo al rubio.

 

-¡Suuuper! ¡Felicidades Sanji! – Franky también se acerco a felicitar al futuro “Oto-chan”

 

-¡Shishishi! ¡Sanji va a ser mamá! – dijo un sonriente Luffy.

 

-¡Vaya, eso de ninguna manera me lo esperaba! – Usopp suspiro y también fue hacia la camilla donde el rubio reposaba – ¡Felicidades, Sanji!

 

-¡Felicidades, Sanji-san! – canto muy emocionado, el músico.

 

-¡Sanji, muchas felicidades! – se les unió el médico, muy sonriente.

 

-¡¡Arigatou, minna!! –sonrió ampliamente.

 

Estaba muy feliz de que sus Nakama lo hayan aceptado. Aunque le pidieran que describiera como se sentía, no podía, eran tantas emociones juntas en ese momento… ¡Fue tan tonto al pensar que sus Nakama no lo aceptarían!... ¡¡Sin duda fue muy tonto!!... sus Nakama jamás lo dejarían solo, ni a él, ni al bebe, a su pequeño, esa personita que creía en su vientre… ¡¡Aaahh!!... ¡se sentía tan feliz!

 

-¡Alto! – Todos dirigieron su vista al dueño de la voz, Usopp - ¿Quién e-es e-el Oto-san? -¡oh no! No pudo abstenerse de preguntar.

 

Sanji sintió como si un balde de agua fría, fuera arrojado hacia él en ese instante. Su sonrisa se desvaneció, y un aura llena de tristeza lo rodeo… ¡Hay no! ¿¡Que les iba a decir!?... se había dicho que les mentiría, pero por favor, no podía hacerlo ¡¡Son sus Nakama!! ¡¡Su familia!!... ¡no podía mentirles!... pero…

 

-¡¡Aauuch!! – grito fuerte, Usopp, mientras se sobaba su adolorida cabeza, después del buen zape que le había dado la navegante. Y el tirador no dijo nada más.

 

-Cocinero – se estremeció, todos lo notaron (¡hasta Luffy!)

 

-¡Bien, todos largo de aquí! – hablo Nami, era mejor dejarlos solos, para que hablaran más tranquilos.

 

Solo Luffy protesto, hizo un adorable puchero, pero luego después de que Nami le diera un gran zape, no tuvo más remedio que salir. Espadachín y Cocinero, quedaron solos en la enfermería. Por varios minutos no se dijeron nada, Zoro tenia su vista clavada en el rubio. Sanji no podía voltear a ver al peli-verde, simplemente no podía, más bien… no quería.

 

A pesar de que Robin le dijera muchas veces que Zoro no creía, que lo que sucedió entre ellos fue un… error (lo cual realmente él quería creer), simplemente le costaba, le era muy difícil hacerlo.

 

Zoro suspiro, camino hacia la camilla y tomo asiento en una silla que estaba junto a la misma.

 

-Cocinero – no, no quería verlo a los ojos – Sanji, por favor… mírame - ¿porque? ¿Por qué lo llamaba nuevamente por su nombre?... ¡eso no es justo!

 

El rubio no quería verlo, Zoro claramente lo entendió, así que con su mano derecha, tomo suavemente la barbilla del cocinero y delicadamente lo obligo a verlo, pero Sanji no iba a ceder tan fácil, así que aunque su rostro estaba frente a frente, al del espadachín, él tenía los ojos fijos en otro lugar (la puerta, la pared, el suelo… cualquiera estaba bien, mientras no viera los ojos, los hermosos ojos de Zoro).

 

-Sanji, por favor… veme a los ojos – se estaba impacientando cada vez más.

 

El rubio suspiro, aunque le dolía en el alma el rechazo de Zoro, tenía que decirle, el peli-verde tenía derecho de saber que él iba a ser padre… y, aunque lo rechazara, no importaba, él podía solo con su pequeño (aunque claro, no estaba solo… tenia a sus Nakama).

 

Suspiro… “¡Vamos Sanji, puedes hacerlo!” Se dio fuerzas. El rubio lentamente dirigió su vista hacia los profundos y bellos ojos del espadachín... estuvieron observándose varios segundos, aunque para Sanji, parecieron horas, y lo peor, Zoro no había quitado su mano del mentón del rubio.

 

-Voy a tener un bebe… Zoro – susurro.

 

-Dime Sanji… ¿has estado con alguien más después de lo que sucedió, entre nosotros? – al cocinero se le reseco la garganta… bien, era ahora o nunca.

 

Con suavidad quito la mano de Zoro de su barbilla y desvió la mirada hacia abajo. El peliverde se levanto de la silla y tomo asiento en la camilla.

 

-No, Zoro… tú fuiste el primero y el único, con quien he estado -

 

Silencio… Sanji no se atrevía a ver a Zoro, tenía miedo, pero aun así, tenía que enfrentarlo, levanto su vista y encaro al espadachín.

 

-Al menos, dime algo – suplico…

 

*Procesando*

 

*Descargando…*

 

*Instalando… 10%... 20%... 50%... 70%... 80%... 100%*

 

*Instalación completa*

 

*Verificando información…*

 

- Pufts…¡¡Hahaha!! ¡¡Hahaha!! -

 

¿Eh?... ¿se está riendo? Lo sabía… ¡¡Lo sabia!!... ¡¡Él sabía que eso pasaría!!

 

-¡¡¡Hahahahahahahaha!!!

 

-¡¡¡NO TE RIAS, MALDITO!!! – Grito, mientras lagrimas salían de sus ojos de cielo - ¡¡¡No te rías!!! –

 

Sin previo aviso, Zoro detuvo su escandalosa risa, se levanto rápido de la camilla y salió corriendo de la enfermería, dejando la puerta abierta,  y a Sanji con el corazón en la mano, hecho pedazos… pero…

 

-¡¡¡¡¡VOY A SER PAPA!!!!! –

 

¿Eh?... ¿Qué había sido eso? Por un momento creyó escuchar la voz de Zoro, gritar que iba a ser papá.

 

No, claro que no… además el peli-verde acababa de decirle que no se haría cargo de su bebe, bueno no lo dijo, pero entonces que significaba lo que hizo… reírse y salir corriendo, no, definitivamente el rechazo le estaba afectando, demasiado… aunque seria maravillo que Zoro realmente lo haya gritado, porque no solo era un grito, en el había sentimiento, alegría, felicidad... pero no, tenía que haber sido una mala jugada de su ce…

 

-¡¡¡¡¡VOY A SER PAPA!!!!! –

 

Y entonces ahora sí que abrió sus ojos desmesuradamente… ¡Realmente lo había escuchado! ¡¡No estaba alucinando!!... ¡¡De verdad lo escucho!!

 

Un agitado Zoro apareció en el marco de la puerta, y se podía ver una enorme sonrisa en sus labios. Se acerco rápido a la camilla, ante la atónita mirada del cocinero, una vez frente al rubio, lo abrazo sin previo aviso. Se aferro a su cintura, mientras hundía su cabeza en el cuello de Sanji.

 

-Voy a ser papá – susurro, ocasionando que el rubio se sobresaltara, al sentir el aliento del peli-verde chocar contra su piel – Voy a ser papá – volvió a susurrar.

 

Sanji salió de su letargo y comprendió lo que estaba sucediendo… Zoro no lo había rechazado a él ni a su bebe, al contrario… el rubio estaba feliz… ¡¡Como nunca lo había estado!!

 

-Si Zoro… seremos papas – susurro, mientras lagrimas salían de sus ojos de mar, al mismo tiempo que correspondía al abrazo del peli-verde, con fuerza.

 

El rubio sintió algo húmedo en su cuello, el cuerpo de Zoro comenzó a temblar, y escucho pequeños sollozos… y lo supo, Zoro estaba llorando, llorando de felicidad.

 

-Te amo, Sanji… te amo – su corazón salto. Todo su ser se estremeció por completo.

 

-Te amo, Zoro… te amo – dijo también, entre sollozos.

 

Luego de varios minutos, muchos, bastantes… se separaron del abrazo en el que los dos estaban absortos. Se sonrieron, muy alegres… llenos de felicidad. Zoro vio a Sanji con ternura, dirigió su mano derecha hacia el plano vientre del rubio, y lo acaricio con delicadeza… Sanji se sonrojo notablemente.

 

Con su mano libre, el peli-verde tomo el mentón de Sanji y se acerco hacia su boca. El rubio cerro sus ojos al sentir unos suaves labios sobre los suyos, los cuales se movían con delicadeza, ternura y amor… sobre todo lo último, amor, Sanji le correspondió.

 

-No voy a separarme de ti Sanji, jamás – dijo Zoro, una vez se hubieron separado del dulce beso. Sonrió ampliamente.

 

-Eso espero, Zoro – También sonrió.

 

Se vieron por un par de minutos, en los cuales Sanji no puedo evitar estar sonrojado todo el tiempo… entonces Zoro recordó algo importante, hizo una cara de molestia.

 

-Estúpido Cocinero – dijo sin más y se separo del cejas de diana. Al rubio se le borro la sonrió y le dio un severo tic muy visible, en el ojo izquierdo.

 

-¡¡No me digas así!! ¡Puto Marimo! – grito colérico… solo Zoro podía hacer de un hermoso, tierno y romántico momento, uno de total fastidio.

 

-Tsk… -bufo molesto – eres un tonto –

 

Sanji noto que la mirada de Zoro transmitía cierta tristeza, desvió la mirada, no sabía que decirle al marimo, además ¿Qué le sucedía ahora?... hace un momento estaba muy feliz, será acaso ¿Tsundere?... sonrió ante ese último pensamiento… suspiro…

 

-¿Qué sucede, Zoro? – El peli-verde no respondió, realmente estaba molesto – Dime, por favor - ¿¡Y ahora que!?... el espadachín parece aun más molesto - ¡¡Ya dime Marimo!! – Ese cabeza de lechuga sí que lograba sacarlo de sus casillas.

 

-¡¡Y encima de todo te molestas!! –

 

¡Pues claro…! ¿Cómo no hacerlo?... se molesta de la nada, el rubio le pregunta que sucede y se enfurece aun más ¿¡Cómo no se va a molestar con esa actitud, el cocinero!?

 

-¿¡y cómo quieres que no lo haga!? ¡Dime!... ¿¡que te sucede!?

 

-Tsk… lo olvidaste – susurro, desvió la mirada, no quería ver al rubio.

 

- ¿Eh? – no había podido escuchar lo que el Marimo había dicho.

 

-¡¡¡Lo olvidaste, maldita sea!!! – se cruzo de brazos y volvió a bufar muy, muy molesto.

 

Sanji sintió un pinchazo de dolor en su pecho, sabia a que se refería el Marimo… bajo la mirada, no sabía que decir, había olvidado lo que sucedió esa noche, y por más que intentara recordar, no podía… ¡¡Había sido su primera vez!! ¿¡Como rayos olvidas algo como eso!?... “¡¡Gracias por todo, estúpido sake!!”... pego sus piernas a su pecho, se abrazo a sus rodillas y oculto su rostro entres sus extremidades superiores. Una lagrima resbalo por su mejilla, claro, Zoro no lo noto.

 

-Lo siento – susurro, aun si, el brócoli con patas lo escucho. Sus facciones se relajaron.

 

Volteo a ver al cocinero, se veía abatido, bueno si se molesto que haya olvidado lo que sucedió, pero, él no tenía la culpa…  ese mañana, creyó que Sanji realmente no quería nada con el… pero luego (cortesía de cierta arqueóloga) supo que en realidad el rubio no recordaba lo que había sucedió la noche anterior, y por lo que le dijo Robin hace una semana, aun no recordaba… el rubio debía sentirse muy abatido.

 

-Tranquilo – lo abrazo – ya no estoy molesto, así que relájate –

 

-Cuéntame, dime que sucedió esa noche – pidió sin cambian de posición (abrazado a sus piernas)

 

- Este bien… te contare lo que sucedió…

 

 

 

- FLASHBACK -

 

 

 

-Hey Cocinero, reacciona – pedía Zoro, mientras golpeaba suavemente la mejilla del rubio.

 

-mmm – Sanji abrió lentamente sus ojos – Zoro – susurro, el susodicho sonrió, su nombre se escuchaba increíblemente sexy, dicho por esos labios - ¡¡Aaahh, Marimo!! ¡Suéltame! – inmediatamente alejo al peli-verde, el cual volvió a sonreír.

 

Sanji sentía sus mejillas arder ¿Por qué Zoro tenía que tenerlo abrazado, y además sonreírle de ese modo?... ¡¡Estúpido!!

 

-¿¡Que es tan gracioso, Marimo!? – se levanto del suelo, ya que el alejar al espadachín, termino por caer al mismo.

 

-Eres un poco obvio ¿sabías? –

 

-¿Eh?

 

-Es claro que yo te-gus-to – el Cocinero abrió sus ojos de sobremanera, palideció… ¡¡Aaahh!!... ¡¡Lo había descubierto!!

 

-No s-se d-de que ha-hablas –

 

-No trates de negarlo – se acerco lentamente hacia donde estaba el rubio, el cual se quedo petrificado en su lugar – Tu también me gustas – susurro en su oído, Sanji se estremeció… ¿¡Que había dicho!? – Me gustas, Sanji –

 

Sin darle tiempo al rubio a reaccionar, lo beso, no salvaje, no deseoso, no intenso… si no tierno, lentamente y lleno de sentimientos. Sanji estaba inmóvil, pero poco a poco reacciono. Correspondió a ese beso, beso que había deseado tanto tiempo, y del cual ahora al fin podía disfrutar.

 

Zoro tenía sus manos sobre la cintura de Sanji. Atrayéndolo más a él, para así poder tener más contacto. El rubio pasó sus brazos por detrás del cuello del peli-verde, mientras jugaba con los cabellos del chico.

 

Poco a poco el beso se fue intensificando, tomando parte del mismo, sus lenguas, las cuales danzaban en sus cavidades, explorando hasta el mas mínimo rincón de la boca contraria. Las manos de Zoro se paseaban por las caderas del rubio, incluso también en sus glúteos, haciendo que Sanji gimiera fuerte, gemidos que por cierto, eran acallados por la cavidad bucal del espadachín.

 

Después de varios minutos, no tuvieron más opción que separarse, por la falta de oxigeno. Ambos respiraban entrecortadamente, Zoro abrió su ojo y se topo con una imagen hermosa, y totalmente sexy… Sanji tenía sus mejillas teñidas de un bello carmín, los labios ligeramente entreabiertos, por los cuales bajaba un pequeño hilo de saliva, y sus ojos cerrados… el peli-verde trago grueso.

 

Volvieron a besarse, mientras lentamente caminaban hacia el sofá donde estaban minutos antes. Zoro recostó suavemente a Sanji sobre el mueble, quedando el peliverde sobre el rubio (entre sus piernas)… sin dejar de besarse. Nuevamente tuvieron que separarse para poder respirar.

 

-Eres hermoso – Sanji se sonrojo y cubrió sus ojos con su brazo derecho.

 

-Tonta cabeza de lechuga – el espadachín sonrió.

 

Deposito un pequeño beso sobre los labios del Cocinero, en su mejilla, en su cue…

 

-¡Aaahh! – gimió al sentir como Zoro besaba y succionaba la piel de su cuello.

 

El peli-verde comenzó a desabotonar el chaleco del rubio, luego su camisa… quedando, al fin, al descubierto su suave y hermosa piel. Zoro volvía a besar el cuello del Sanji, su clavícula, llegando a su pezón derecho, el cual comenzó a lamer, succionar y morder suavemente…

 

-¡Aaahh… aah … mmm…. Zoo…ro! –

 

Para ese entonces, sus virilidades ya estaban totalmente despiertas. Zoro libero el pezón derecho, se acerco al izquierdo e hizo lo mismo que con el anterior. El rubio gemía y suspiraba, su cuerpo se estremecía ante el placer que el espadachín le proporcionaba. Libero el pezón izquierdo y bajo hasta llegar al ombligo, dejando un rastro  de saliva, por los besos que le había proporcionado en el camino.

 

-¡Aaahhh! –

 

Simulaba penetraciones, con su lengua, en esa parte de la anatomía de Sanji, el cual gemía y gemía cada vez más fuerte, por las corrientes de placer que le atravesaban el cuerpo, completamente.

 

Llevo ambas manos al cierre del pantalón del rubio, el cual se sobresalto y abrió los ojos al momento que quitaba su brazo de los mismos. El peli-verde bajo el cierre, liberando un poco de presión en el miembro de Sanji, el cual se estremeció al sentir como su virilidad era acariciada sobre la tela de sus interiores.

 

-¡Aaaahhh… mmm… aahh…! –

 

Su sonrojo aumento desmesuradamente, sus gemidos cada vez eran más sonoros, Zoro lo volvía loco, y eso que solo le estaba acariciando por encima del bóxer. El peliverde, con gran velocidad y agilidad, quito el pantalón y ropa interior de su Nakama, dejando al rubio desnudo de la cintura para abajo.

 

-¡¡AAAHHH!!... ¡¡Zooo…rooo!! –

 

El espadachín sin previo aviso, se llevo el miembro del Cocinero a la boca. Sanji se estremeció, su espalda se arqueo totalmente, sintió como si corrientes eléctricas atravesaban su ser.  Jadeos y gemidos muy sonoros salían de sus labios.

 

Zoro lamia y succionaba el miembro de su rubio, subía, bajaba y volvía a subir, el miembro de Sanji salía y entraba en la boca del Marimo… rápido, lento. El espadachín generaba cierta presión en sus labios, haciendo que el rubio sintiera aun mas placer, el cual apreso los cabellos del peli-verde con ambas manos, marcando así un ritmo más frenético.

 

Sanji comenzó a respirar aun mas agitado, su cuerpo se estremeció mas, el orgasmo estaba cerca.

 

-¡Zo...ro…! ¡q-quita…te, y-ya…. No a-aguan…to…! –

 

Mas sin embargo, el espadachín hizo caso omiso, acelerando aun mas los sube y baja en el miembro de su rubio. Sanji intento alejarlo, sin lograrlo…

 

-¡¡Aaaaaahhhhhhh!! -

 

Termino en la boca del peli-verde, y este sin rechistar lo trajo todo, a excepción de un pequeño hilo de semen que resbalo por la comisura de sus labios.

 

Sanji estaba agitado, su pecho subía y bajaba rápidamente, sus brazos cayeron a sus costados… su rostro sonrojado, ojos y labios entreabiertos, cabellos pegados a su frente, debido al sudor que emanaba de su cuerpo... observo como Zoro relamía sus labios, limpiando así el líquido blanquecino que resbalaba de los mismos.

 

-Me encantas Sanji, todo tu – sonrió al ver la reacción del rubio, el cual se había sonrojado aun mas, al momento que desviaba la vista hacia un lado.

 

Volvieron a unir sus labios en un beso suave, lento… dándose su tiempo para saborear esa boca que les encantaba (la del contrario). Los latidos del rubio comenzaron a regularizarse, se separaron del beso y se observaron por unos segundos.

 

Sanji lentamente acerco sus manos al cierre del pantalón de Zoro, con clara intensión de querer quitarle dicha prenda. El peli-verde lo detuvo al memento que sonreirá.

 

-Aun no… - El rubio no quería que el peliverde creyera que estaba desesperado por sentirlo… es solo que, había deseado tanto ese momento que, se sentía ansioso. Zoro le quito el chaleco, junto con su camisa (zapatos y medias)… quedando, ahora sí, totalmente desnudo, y a su merced. (Y no es como si el rubio se quejara, al contrario se éxito aun mas)

 

El peli-verde dirigió tres dedos de su mano derecha, a los labios del cejas de diana, el cual comprendió, con un poco de timidez abrió la boca y comenzó a lamer los dígitos de Zoro. Cuando el espadachín creyó que sus dedos ya estaban lo suficientemente húmedos, los retiro de la cavidad del Cocinero. Dirigió su mano a la entrada del rubio y comenzó a hacer círculos en el entorno de la misma, con uno de sus dígitos lubricados.

 

-¡Aaahhg… mmm! –

 

La espalda de Sanji se arqueaba ante la sensación que le proporcionaban las caricias del chico, con la meta de ser el mejor espadachín del mundo.

 

-¡¡Aaaahhhgg!! –

 

Un gemido lleno de placer y dolor, Zoro había penetrado al rubio, con uno de sus dedos lubricados.

 

-¿Te gusta o te duele? –

 

-a-ambos… p-pero s-se… s-siente un p-poco… in-incomo…do –

 

El peli-verde comenzó a dilatar la entrada de Sanji, moviendo en círculos, así como sacaba y metía su dedo. Cuando noto que Sanji comenzaba a gemir mas notoriamente, introdujo el segundo… haciendo esta vez movimientos de tijera, el rubio gimió de dolor pero, pronto se volvió placer, entonces el espadachín, introdujo el tercer digito.

 

-¡aaahgg… due-duele… Zo…ro! –

 

-Relájate – susurro – pronto pasara –

 

El rubio se aferro fuerte a lo que fuera que estaba debajo de él, mientras cerraba fuertemente los ojos, lagrimas salían de sus zafiros. Poco a poco el dolor se volvió placer… Zoro comenzó a simular penetraciones, cosa que volvía loco al Cocinero… haciendo que su virilidad despertara al cien por ciento.

 

-¡Aaahhh! –

 

Los gemidos de Sanji eran cada vez más notorios, y le encantaban al peli-verde. Cuando creyó que la entrada de su rubio ya estaba lo suficientemente dilatada… se quito el yukata, la haramaki, el pantalón y por último el bóxer (zapatos y medias). Todo, con una sonrisa al ver como Sanji se sonrojaba aun mas, cada vez que se quitaba una prenda. Separo suavemente las piernas del rubio y se posiciono entre las misma… beso sus labios.

 

-Voy a entrar… -

 

Con una mano acerco su virilidad a la entrada del rubio, el cual cerró los ojos son fuerza, al sentir como entraba en el.

 

-¡Aaah… –

 

Iba a dar un pequeño grito de dolor pero, Zoro hizo que callara al besarlo profundamente… cada vez más, el miembro del espadachín se abría paso en el interior del Cocinero, Sanji no pudo evitar que lagrimas resbalaran por sus mejillas.

 

-Ya pasara… tranquilo –

 

Susurro con dulzura el peli-verde, entre el beso. El rubio se aferro con fuerza al cuello de Zoro, mientras profundizaba más el contacto de sus cavidades. Con una estocada, el espadachín se termino de adentrar  por completo en su rubio, el cual reprimió un grito en los labios de su Marimo. Siguieron besándose hasta que el peliverde sintió los movimientos de cadera de Sanji, indicando que ya podía moverse.

 

Comenzó con estocadas lentas, entraba y salía del rubio con delicadeza, como si fuera a romperse en cualquier momento.

 

-No… tie-tienes que s-ser tan delica…do… Marimo, n-no soy u-una seño…rita –

 

-No, no eres una chica… pero para mí eres delicado, frágil, no quiero lastimarte, te quiero demasiado… Sanji… déjame hacerlo de esta manera ¿está bien? –

 

Al pobre rubio se le subieron todos los colores al rostro… ¡Zoro era tan Sexy!... siguieron así por unos cuantos segundos, luego los vaivén fueron subiendo de tono, cada vez eran más rápidos, fuertes, deliciosos.

 

-¡Aaaaaahhhhhhh! –

 

Gimió sonoramente, al sentir que Zoro dio en su próstata, se sentía tan bien, tan placentero, sintió que su vista se nublaba por unos segundos. Zoro sonrió victorioso al ver que había dado en un punto que volvía loco a su Sanji. Comenzó a dar estocada aun más fuerte y certeras, dando cada vez en ese punto de infinito placer para el Cocinero. Los sonidos que provocan esos cuerpos sudorosos al chocar, eran tan excitantes.

 

-¡Zoro… ya… no…! –

 

El susodicho acelero las envestidas, al tiempo que comenzó a masturbar el miembro del rubio, al mismo ritmo de las estocadas. El vientre de Sanji comenzó a contraerse, su espalda a arquearse, y sus labios a dejar escapar gemidos demasiado sonoros, el final estaba cerca… pero Zoro tampoco se quedaba atrás.

 

-¡¡Zoroooo!! –

 

-¡¡Sanjiiiiii!! –

 

Ambos se corrieron al mismo tiempo. Sanji por las estocadas, certeras, rápidas y el sube y baja en su miembro… y Zoro por la presión que las paredes del rubio hacia en su miembro, lo cual se sentía delicioso… tan exquisito.

 

El peli-verde se recostó sobre el pecho de su Cocinero, tratando de regularizar su respiración, mientras escuchaba los acelerados latidos del corazón y agitada respiración, del cuerpo que yacía debajo de él, sonrió bobamente… ¡¡Había sido increíble!!

 

Zoro se levanto y salió suavemente del rubio, Sanji aun respiraba un poco agitado, se acerco a su rostro y beso dulcemente sus labios, el Cocinero sonrió con un hermoso sonrojo en sus mejillas. Se acomodaron  en el sofá, de modo que Zoro quedo abajo, y Sanji recostado en el pecho del peli-verde… cubrió la desnudez de ambos con su yukata, acaricio los cabellos del rubio, mientras este se aferraba a su cintura.

 

-Te amo, Zoro – susurro con una sonrisa en los labios.

 

-Te amo, Sanji – respondió, también muy sonriente.

 

Y poco a poco, ambos cayeron en los suaves y relajantes brazos de Morfeo.

 

 

 

- END FLASCBACK –

 

 

 

-¿Tenias q-que ser t-tan expli-explicito? –cuestiono el rubio, con el rostro cubierto de un exagerado carmín.

 

-Si… – fue la vaga respuesta de su Marimo.

 

-Marimo tonto – aun seguía en la misma posición que el principio del relato.

 

-Mírame Sanji –

 

El rubio se sentía muy avergonzado ¿Cómo no? Después de tremendo relato… pero no tenia opción… levanto su rostro, se topo con una imagen tremendamente bella… Zoro sonreirá con felicidad, ternura, cariño… amor.

 

-Te amo, Sanji… a ti y a nuestro bebe – su sonrisa se amplió aun mas.

 

-Te amo Zoro… a ti y a nuestro bebe – él también sonrió, se sentía tan feliz – solo quiero que me aclares algo ¿está bien? – El peli-verde asintió - ¿Por qué a la mañana siguiente, dijiste que lo que ocurrió entre nosotros fue un… error? – cuestiono con tristeza, al recordar las palabras del Marimo.

 

-Estaba dolido… se supone que nos habíamos demostrado que nos amábamos, y tu dijiste que nadie se podía enterar, además mencionaste a “Tus damas” – dijo lo ultimo con notable fastidio (N/A: oohh el marimo está celoso… ¡que leendo!), Sanji bajo la mirada.

 

-Lo siento, cuando me desperté y te vi, me asuste… no recordaba nada después de desmayarme… creí que, estabas jugando conmigo – levanto la vista – en verdad lo siento –

 

-Está bien, lo que importa es que en estos momentos estamos juntos… y así será de ahora en adelante – sonrió, acaricio con ternura el vientre de su rubio amor, luego lo beso dulcemente en los labios…

 

 

 

Chopper, Brook, Usopp y Luffy quedaron boca abierta cuando escucharon a Zoro gritar que iba a ser papá… jamás les paso por la mente que el segundo al mando, sería el Oto-san del bebe de Sanji, pero luego lo aceptaron bien (solo se impresionaron)… Luffy grito a todo pulmón “Fiesta” y nadie le llevo la contraria, ciertamente, había que celebrar.

 

Franky como regalo a la nueva pareja, les hizo un camarote para ellos solos, para que tuvieran más privacidad… cosa que ambos agradecieron notoriamente, y la cual aprovecharon (N/A: par de conejos, ni había nacido su primer hijo, y ya le querían dar un hermanito).

 

Un par de meses después, al rubio, la ropa ya no le cerraba, y además Chopper le había dicho que era mejor que usara prendas holgadas, pero como aun faltaba unos cuantos días para la siguiente isla, y no tenia ropas de ese tipo, Zoro le había prestado uno de sus yukata (tenía varios)… pobre espadachín, termino en la enfermería, debido a la terrible hemorragia nasal que sufrió… ¿Cómo no?... Después de ver a semejante bello ángel, con su prenda y además, con esa hermosa  y abultadita pancita. (N/A: ¿Y el pervertido era Sanji?... ¡ha!)

 

Chopper una par de meses después, le hizo un ultrasonido al rubio, para determinar el sexo y salud del bebe… tendrían un niño hermoso. A lo que Zoro estaba sumamente feliz, ya que un varoncito le ilusionaba bastante (él se encargaría de enseñarle el arte de la espada), Sanji quería una niña, pero al ver la radiante sonrisa del espadachín, el también se ilusiono en demasía (su hijo sería un gran cocinero igual que él).

 

Luffy no paraba de molestar al rubio, que iba a ser mamá, que si esto, que si lo otro… Zoro prácticamente lo tenía que encerrar en cualquier lado, ya que hacía que el rubio se enojara, y eso no le hacía para nada bien al bebe.

 

Nami y Robin, obtuvieron un nuevo pasatiempo… bordar, literalmente, había hecho llorar al rubio cuando ambas con una sonrisa le entregaron, Nami, un par de zapatitos de lana color blanca y, Robin, un suetercito de lana color celeste.

 

Brook le compuso una canción de cuna, especialmente para el pequeño que venía en camino, Sanji sonrió al escucharla, era muy hermoso, sin duda le encantaría a su bebe.

 

Usopp con ayuda de Franky, le construyeron una hermosa cunita para el pequeño… y nuevamente, literalmente, habían hecho llorar al rubio, sollozaba fuertemente en los brazos del peli-verde, el cual sonreía y veía con ternura a su rubio y a la cunita… (¡Estúpidas y malditas hormonas que lo hacían llorar a cada rato!)

 

Zoro estaba muy feliz, pero eso no significaba que de vez en cuando no le dieran tics nerviosos… como cuando a Sanji la ropa ya no le quedaba, y se puso histérico alegando que estaba gordo y que todo era su culpa, mientras lloraba y con sus puños cerrados, golpeaba el pecho del espadachín. O como cuando a las dos de la mañana se le antojo un poco de pastel de helado que había en frigorífico… le pidió a Zoro que fuera a traerle un pedazo, pero el peli-verde le dijo que tenía sueño, que fuera él, que el hecho de estar esperando un bebe no significaba que no podía caminar… el rubio no dijo nada y simplemente fue a por su postre, pero después de un buen rato, no regresaba, Zoro no tuvo más remedio que ir a ver porque se demoraba… lo encontró llorando a cantaros, mientras maldecía al espadachín a viva voz, una y otra vez, y comía pastel. (N/A: ¡Puta cabeza de lechuga insensible…! ¿Qué no ve que estaba esperando a su hijo?... estaba en una etapa muy sensible, tenía que consentirlo… ¡Puto marimo!)

 

Ah… pero la peor fue cuando, Sanji estaba en la cubierta todo feliz de la vida acariciando su pancita (todos estaban ahí de hecho), el rubio sonriente le pidió a Zoro que le dijera que lo amaba, a la cual el espadachín solo bufo, y no dijo nada, mostrar sus sentimientos al cocinero era una cosa, pero a la tripulación era… algo complicado para él. El rubio comenzó a llorar diciendo que no lo quería, salió corriendo y se encerró en el camarote de ambos y de ahí no salió, en todo el resto de la tarde, incluso no comió. Chopper, Nami y Robin le dieron una santa regañada, ya que eso para nada le hacía bien al bebe, tenía que entender que el rubio estaba muy sensible, tenía que consentirlo (N/A: si Marimo… ¡entiende!). Al final logro que Sanji saliera, gritando a todo pulmón, a los cuatro vientos, que lo amaba con todo su corazón. El rubio abrió la puerta y sonrió ampliamente, luego le dio un profundo, profundo beso… mas de alguno desvió la mirada, verlos tan cariños les daba escalofríos, aun.

 

Cabe decir que desde hacía un par de meses, ya no cocinaba, debido a que estar de pie era muy agotador, hizo un buen puchero (incluido Luffy… ¡es que la comida de Sanji es tan deliciosa!), pero no le quedo de otra que obedecer a la navegante. (Al monito no le fue mejor que digamos… ya que a él, Nami, sí que lo podía golpear por andar protestando).

 

Y ahora, con sus ocho meses y medio, Sanji esta recostado en su cama, mientras Zoro en el suelo, en su cama improvisada, ya que es muy loco para dormir, y puede golpear la pancita de su rubio (ó sea a su bebe), en una de esas tantas locuras. Era media noche, y el cocinero no podía dormir…

 

-¡ah! - un pequeño grito salió de sus labios - ¡aah! – ahora fue más fuerte.

 

Se sujeto el vientre, le estaba doliendo mucho, a como pudo se incorporo, sintió como un liquido viscoso resbalaba entre sus piernas y mojaba la cama. Volteo a ver el cuerpo inerte y en una posición terriblemente graciosa, de Zoro.

 

-Marimo… ¡aaahh!... ¡Marimo! – las contracciones cada vez eran más fuertes ¡y el estúpido cabeza de césped ni se mosqueaba! - ¡¡Zorooo!! – el espadachín se levanto violentamente, ese grito lo había asustado.

 

-¿¡Que sucede!? ¿¡Nos atacan!? –

 

-El bebe… ¡aahhg!... ya q-quiere nacer… ¡aaahhhgg! –

 

El espadachín abrió a más no poder su ojo (¡hahaha, su ojo!)… ¡¡Oh, Rayos!! ¡¡Su hijo ya iba a nacer!!... ¿su hijo ya iba a nacer?... se petrifico.

 

-¡¡Zorooo!! ¡¡Ayúdame!! ¡¡No te quedes ahí parado, idiota!!... ¡¡aaahhhggg!! –

 

El estúpido Marimo, reacciono de su letargo, inmediatamente se acerco al rubio, lo tomo en brazos (estilo princesa), salió directo a la enfermería, lo coloco en la camilla y salió corriendo hacia el camarote de sus Nakama. (N/A: ¡Como carajos lo hizo sin perderse…! eso minna-san, es el milagro de ser padres XD)

 

-¡¡Chopper!! – Grito al momento que lo zarandeaba una y otro vez -¡¡El bebe, ya va a nacer!! ¡¡Despiértate!! –

 

-¡Deja dormir, Zoro! – alego Luffy.

 

-Sí, deja dormir – esta vez fue el renito.

 

-¿¡Que no me escuchaste!?... ¡¡El bebe ya va a nacer!! – lo zarandeaba nuevamente.

 

-¿Eh? – se tallo los ojos mientras bostezaba - … ¿¿¡¡Eeeehhhh!!?? – Al fin reacciono - ¡¡Rápido, un medico!!... ¡Ah!... Cierto, yo soy el médico.

 

Inmediatamente salieron corriendo hacia la enfermería, en la cual estaban Sanji y Robin, la morena estaba de turno para vigilar, había visto lo que estaba sucediendo, después de que Zoro saliera hacia el camarote de los chicos, ella entro para tratar de calmar al rubio.

 

-¡Chopper, el bebe! – Grito el rubio - ¡aahg! –

 

-¡Tranquilo Sanji… ya estoy aquí!... necesito que te relajes, las contracciones pasaran un rato luego regresaran, en ese lapso necesito que estés tranquilo ¿está bien? – El rubio asintió – debes hacer lo que yo te diga ¿entiendes? – nuevamente asintió, se dirigió hacia uno de los muebles, abrió una repisa en donde tenía muchas cosas, y de ella, saco un frasco con una liquido blanquecino y una jeringa… enorme, el rubio se asusto (¿¡Como no hacerlo!?) – Sanji tranquilo, no dolerá mucho (¡Mentiroso!), es necesario que te inyecte en la columna… Robin, necesito tu ayuda para la cesárea -  la oji-azul asintió.

 

-¿¡Yo!? – No recibió respuesta - ¿¡¡Y YO!!? – grito colérico.

 

-¡Tu vete para afuera! – el renito le dio la jeringa con el liquido ya en su interior, a Robin, cambio a su forma humana y a empujones, saco a Zoro de la habitación, cerró la puerta.

 

El espadachín estaba con los nervios de punta.

 

-¡Zoro! ¿Qué sucede? – Nami se acerco corriendo, al peli-verde.

 

-¡El bebe esta por nacer! –

 

- ¡¡Kyaaah!! – grito sumamente emocionada, la navegante, pronto tendría a su “Sobrino”, en sus brazos. Luego llegaron Brook, Usopp, Franky e increíblemente Luffy, aunque estaba más con Morfeo que con sus Nakama.

 

Los segundos y minutos pasaban, convirtiéndose ya, en un par horas… Zoro cada vez estaba más nervioso, se había comido todas las uñas de ambas manos, caminaba de un lado a otro sin parar, maldecía a los cuatro vientos… estaba empezando a sentirse ansioso, se estaban tardando demasiado… ¿y si algo había salido mal?... ¡¡No!! ¡¡Los dos amores de su vida, estaban perfectamente bien!!... tenía que tranquilizarse, Sanji y su bebe estaban bien, en buenas manos, nada malo le iba a suc…

 

-Zoro – dijo Nami, con lágrimas en los ojos, sumamente feliz… El espadachín se había quedado petrificado - ¡Zoro! – la navegante se levanto rápidamente de donde estaba sentada, corrió a abrazar al espadachín, el cual aun no se movía de su lugar, no se lo creía - ¡Felicidades! –

 

Zoro había detenido sus pensamientos de repente, ya que había escuchado el llanto de un bebe, y no solo él, también todos los de la tripulación, que estaban sentados fuera de la enfermería. Franky, Usopp, Brook y Luffy, también se levantaron para felicitar alegremente, al oficialmente “Oto-san”.

 

-Gracias chicos – sonrió, una lágrima resbalo por su mejilla. Después de varios minutos (la verdad fueron como veinte minutos) que parecieron eternos para el espadachín, la puerta de la enfermería se abrió, el renito se mostro con una enorme sonrisa.

 

-¡Felicidades Zoro!... ya eres padre de un hermoso niño – volvió a sonreír – Sanji esta, aun, bajo un poco del efecto de la anestesia… pero ya sabes que es terco, ya puedes pasar a verlos.

 

El espadachín se acerco nervioso a la puerta, sentía que su corazón saldría de su pecho, cruzo el marco de la puerta… jamás había visto nada más hermoso, el rubio estaba recostado en la camilla, se vía somnoliento y cansado, pero aun así tenía una sonrisa enorme en sus labios, mientras dos lagrimas caigan por sus mejillas, además… tenía un pequeño bultito en sus brazos. Se acerco lentamente hacia la camilla, su corazón latía con fuerza.

 

-Zoro… es tan hermoso – comenzó a sollozar, era una criaturita bella y perfecta, tan pequeño y frágil – mira nuestro bebe, amor.

 

-Es… pre-precioso – tenía un nudo en la garganta… ¡Oh, por el vendito código del bushido!... es tan hermoso, bello, pequeño, lindo, blanquito… un angelito – se… parece a ti – sonrió – es un Sanji chibi.

 

Literalmente, así era. Rubio, cejas igual a las de su Oto-chan y… esos enormes, preciosos y bellos zafiros, que lo veían directamente a los ojos… se preguntaba ¿que había hecho bien, para recibir semejante regalo?

 

-Ya somos papas, Zoro – el aludido acerco el dedo índice de su mano izquierda, al rostro del bebe, para caricias sus pequeñas, suaves y sonrosadas mejillas… se sorprendió al sentir un pequeño agarre en su digito, el pequeño, con su manita había sujetado el dedo de su Oto-san… su pecho se lleno de una calidez inimaginable.

 

-Sí, ya somos padres – sin deshacer el suave agarre del bebe, abrazo a los dos rubios amores de su vida – Te amo, Sanji… gracias por darme este hermoso regalo, el de ser padre – un par de lagrimas resbalaron por sus mejillas – gracias –

 

-Te amo, Zoro… los amo a los dos –

 

No sabemos que les depara el futuro, pero sin duda sabrán afróntalo juntos… porque no solo se tiene a ellos mismos, sino que también tienen a sus Nakama, dándoles apoyo y demostrando que pase lo que pase, siempre estarán juntos… como una familia.

 

 

 

Y es aquí, donde su mayor y más asombrosa aventura, comienza… la aventura de ser padres.

Notas finales:

Se acabo, muchas gracias por haber leído, espero de todo corazón que si les haya gustado, les agradecería que me dejaran riews  para saber qué tal, si debo dejar de escribir, o al contrario, seguir publicando…

Si gustan pueden hacerme saber si quieren que suba un pequeño epílogo, con gusto lo haré.

 

 

 

 

 

 


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