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OJOS DE NEBULOSA por Alphonse Zero

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Notas del fanfic:

Si no es la primer vez que lees este fanfic lee esto: Por accidente borre el fanfic completo TT...TT lo siento tanto, pero no se preocupen, volvere a subirlo completo.

 Si es la primer vez que lees esta historia te agradesco mucho que le des una oportunidad al fanfic OuO 

Espero todos disfruten la historia~

Notas del capitulo:

Aquí es donde todo comienza (Otra vez XD)

 

Un joven de unos 22 años de edad estaba tirado boca arriba en su cama, solo mirando el techo y pensando, “¿Cómo es que me dejó?” se pregunto el chico de cabello  castaño claro y ojos miel. Su nombre era Edgar, “Ed” para los amigos y si, su novia lo había dejado esa misma noche.  

–Necesito salir con otras personas y tú también- Decía la pelirroja de ojos verdes llamada Helen. Tenían saliendo casi dos años pero al parecer para ella ya no quedaba nada de ese amor que se prometieron.

-¿Hice algo malo verdad?- le preguntaba el castaño que aun no entendía lo que pasaba, había sido buen novio según él, entonces “¿Qué hice mal?”.

-No hiciste nada, es solo que- dudo antes de confesarle- me gusta otro chico. Esta respuesta le sorprendió mucho más, “¿había otro?” Las cosas comenzaban a tener sentido ahora, esa era la razón por la que últimamente estaba tan ocupada, salía con otra persona. Sintió como se oprimía su corazón, Ed siempre se mostraba fuerte y seguro, pero esto podía con él, aun así se esforzó por no mostrarle su dolor.

-Así que es eso, bien no puedo decir que estoy molesto contigo, esas cosas pasan, gracias por serme sincera.

-¿En verdad lo entiendes? Oh gracias Ed, siempre serás importantes para mí, aun quiero ser tu amiga- Helen se abalanzo sobre él y lo abraza cariñosamente. Esto solo lo hizo sentir aun peor, “¿Amigos?” Eso nunca pasara, no después de todo lo que habían vivido juntos, los ex-novios no pueden ser solo amigos y ya, Helen no entendía eso, pero como aun la quería decidió seguirle el juego.

-Si claro, amigos- Dijo esto intentando sonar lo más tranquilo posible. Después de eso se despidió y fue a casa, quería desahogarse un rato, aun así no pudo llorar, solo quedarse pensando y viendo al lado suyo a ese estúpido conejo de peluche. Lo había comprado para su segundo aniversario que sería en unas semanas, a Helen le encantaban esas cosas, el no era de los que gustan de peluches tan tiernos como ese pero cuando lo vio en la vitrina de una tienda de regalos supo que ella amaría a ese blanco y regordete conejo. “Otra persona” se decía a sí mismo, no entendía como se fijo en alguien más, ¿Acaso todo ese amor que decía tenerle era solo una mentira? No podía entenderla, el aun la quería y le dolía mucho que las cosas terminaran así.

Por un momento vio al conejo que estaba junto a él, sus mejillas rosas y sus ojos inexpresivos le fastidiaron. -Estúpido conejo- Lo tiro de la cama y se cubrió con las cobijas para dormir un poco, ya era de madrugada y tenía que levantarse temprano para ir a trabajar ese día.

Se despertó con el sonido de la alarma del teléfono, aun desanimado y cansado por la falta de sueño, pero eso no lo detendría, tenía que trabajar para vivir así que se levanto sin ganas de la cama y tomo una ducha. Después se vistió y arreglo el cabello, el cual tenía corto a los lados y con cabello largo en la parte superior la cual peinaba de lado y hacia enfrente para que el flequillo le cubriese parte del lado derecho de la cara.

Se miro un rato al espejo, la verdad es que era un tipo bien parecido o al menos eso le decían, era alto y de complexión delgada pero no escuálida, era bastante fuerte físicamente, su piel era un poco clara. Sus orejas tenían perforaciones y en la espalda llevaba un tatuaje que solo Helen sabia que tenia. Sus amigos decían que era ese estilo de chico malo lo que le atrajo a Helen, pero él no se consideraba así, sabía que su estilo era poco común y lo podrían considerar un vándalo, pero esas son solo etiquetas que la gente les da a los demás.

Termino de arreglarse y se dirigió al trabajo, eran alrededor de las 7:40 am y la tienda donde trabajaba habría hasta las 8:00 am, aun tenía tiempo así que camino tranquilamente hasta llegar a la plaza donde estaba la tienda en que trabajaba, una de esas tiendas que vendían ropa y artículos de moda de diferentes estilos, su mejor amiga Rose le consiguió trabajo después de que Ed frecuentara el lugar y se hiciera su amigo.

Cuando llego Rose estaba abriendo la puerta. –Justo a tiempo, me gustan tus ánimos pero creo que no podre beber mi café a gusto- Decía mientras le daba un sorbo y se lo pasaba a Ed, el tenía la costumbre de beber de su café cuando se desprevenida, al inicio Rose le decía que se comprara uno el mismo, pero la verdad no le molestaba compartirlo con el ya que no bebía tanto de todas formas. –Pues ánimos es lo que me falta- Dijo mientras daba un sorbo y se lo devolvía a su amiga, ella lo vio a los ojos y supo que algo pasaba, entraron y una vez dentro le miro de forma seria.

-¿Qué paso?  Y no te atrevas a mentirme- Rose era como su hermana mayor, sabía todo de Ed y podía distinguir una mentira en él, no por nada tenían ya 5 años de conocerse. –No es nada grave, pero yo y Helen terminamos- La respuesta sorprendió a Rose, ella misma había visto como ese par se enamoro y como pasaron juntos casi dos años, no sabía qué problema pudieron tener para romper. -¿Cómo? Creía que todo iba de maravilla con ustedes dos.

Ed evito la mirada de rose, no tenia ánimos de hablar mucho sobre el tema. La chica de cabello rosa teñido entendió eso a la perfección por lo que decidió cambiar el tema un poco.

-Bueno esas cosas pasan Ed, tu solo anímate ¿sí?  Y distráete, ya verás que pronto te sentirás mejor- Le dio una palmada en el hombro y le regalo una sonrisa para que supiera que tenía todo su apoyo a lo que el castaño le regreso una sonrisa un poco seria.

Ambos comenzaron su trabajo acomodando mercancía y limpiando el lugar, poco después llegaron clientes a los que atender. Ed logro distraer su mente un rato hasta que algo llamo su atención.

Entro lentamente a la tienda viendo alrededor y tratando pasar desapercibido, lo cual no funciono, pero ¿cómo hacerlo? Tenía el cabello blanco como la nieve, aun siendo pequeño su forma de andar lo delataba y eso sin contar que a los pocos segundos se tropezó con una caja de artículos en oferta que Ed se olvido en acomodar.

-Hey! ¿Estás bien?- Ed se acerco al chico y le ayudo a levantarse, al hacerlo algo más en el llamo su atención, sus ojos eran de un azul obscuro muy profundo, nunca había visto ojos así.

-Lo siento, yo ya me iba- Se atrevió a decir el pequeño albino, tenía la apariencia de unos 16 años de edad, usaba su cabello blanco recogido en una pequeña coleta. Ed noto que se le había quedado viendo y sujetando su mano un largo rato así que lo soltó de golpe.

-No, yo lo siento, me olvide la caja en el suelo, pero tú estás bien ¿no?- El albino asintió desviando la mirada. –Tengo que irme.

-¿Eh? No tienes que hacerlo, ¿Buscabas algo en especial? Puedo ayudarte si quieres- Intento ser amable con el chico para que se calmara pero no dio resultado.

-No, nada- Después de decir eso se fue de la tienda rápidamente. Ed no entendía por qué le causo tanto interés el chico, tal vez fue solo el color del que llevaba el cabello teñido, o ese color de ojos. Rose le saco de sus pensamientos de golpe.

-¿No deberías acomodar eso?- refiriéndose a la caja en el suelo con las cosas regadas por todos lados. – ¡Ah! Si.

Y así se les fue la mañana y su turno, Rose decidió que no dejaría a su amigo deprimirse más, así que lo llevo con ella al cine de la plaza a ver alguna película, obvio nada de romance. Después de eso caminaron por las tiendas sin rumbo platicando de cualquier cosa, de nuevo evitando nombrar a Helen. Por eso mismo les sorprendió el verla en una mesa de una cafetería riendo y sonriéndole a otro chico. En ese momento Rose entendió por que rompieron, miro a su amigo de reojo, la mirada del castaño estaba fría, aparentaba no sentir nada y por eso mismo Rose sabia lo mucho que le dolía ver a su ex-novia con otro.

-Vámonos Rose, quiero ver un nuevo local que abrió ayer- Rose le siguió sin decir una palabra para no herirlo más. Entraron a una enorme tienda de libros y comics.

-No sabía que te gustaba leer Ed- Dijo Rose en un tono de burla para molestarlo un poquito y animarlo. –Pues hasta a un tipo como yo le gusta leer un buen libro de vez en cuando- Dijo en el mismo tono que uso Rose para seguirle el juego.

Comenzaron a husmear entre la multitud de títulos, había tanto de donde escoger, al recorrer la tienda sin darse cuenta término en la sección de comics, la verdad esto a él no le llamaba la atención, pero ese día estaba abierto a hacer lo que fuese para distraer su mente de la imagen de Helen estando con otro. Vio los títulos y las portadas con ilustraciones, a Ed las ilustraciones casi no le agradaban en la literatura, pues según el no te dejan imaginar el cómo serian los personajes y paisajes por ti mismo y a veces tu idea es incluso mejor que la que tenía el autor.

Parecía no encontrar nada que le interesara hasta que volteo de reojo y reconoció a cierto albino. Estaba allí leyendo algo casi a escondidas en la esquina de la tienda, parecía no notar la presencia del castaño, este aprovecho y se acerco a él cuidadosamente, no quería admitirlo pero le dio curiosidad el ver que estaba leyendo. El pequeño albino sin embargo logro percibir la sombra de Ed acercándose y dio un salto al ver que lo observaban.

-Oh lo siento, no quería asustarte- Ed se avergonzó de que se diera cuenta que lo estaba mirando. –N-no te preocupes- El albino solo se sonrojo, dejo el comic en su estante y se fue de allí.

-¿Qué le pasa a ese chico?

-¿No es obvio? Lo asustaste, ¿Cómo no estarlo cuando un tipo más grande te observa con esa mirada?- Rose se burlaba de él, la verdad no era la primera vez que Ed asustaba a alguien, una vez asusto a una viejecilla cuando caminaba de noche por la calle.

-Vamos, pero el chico si es algo raro- Miro la portada de el comic que leía el albino, lo tomo y observo cuidadosamente, el comic tenía el título de “Ojos de nebulosa” curioso comenzó a hojearlo, parecía un cuento antiguo contado en formato de comic. -¿Vas a llevarte eso?- Rose sabia que los comics no eran algo que Ed gustase. –Bueno no es tan caro como un libro, además me dijiste que me distrajera ¿no? Al menos puedo conocer algo nuevo- Rose solo se rio bajo y le animo con una palmada en la espalda. Ambos pagaron por lo que escogieron y se fueron cada quien para sus respectivos hogares.

Ed vivía solo desde que cumplió 18, las peleas con su padre lo orillaron a escapar de casa casi en cuanto cumplió la mayoría de edad, no lo odiaba pero sabía que personas con puntos de vista tan distintos no podían convivir en paz. Ed creía que tener una vida simple y tranquila le aria más feliz, pero su padre era de los que esperaban que su único hijo tuviese un título universitario y ganara un buen sueldo como su padre, obviamente esto causaba discusiones entre ambos. Pero al final Ed encontró lo que quería, rento un departamento cerca de su trabajo y vivía independientemente, hasta hace poco para él su vida era perfecta, hasta que claro, su novia decidió que ya no era suficiente para ella, por que el estaba seguro que su nueva pareja era un tipo de clase igual a ella, probablemente era su culpa por fijarse en una chica como ella, no era rica ni nada de eso, pero obviamente su estilo de vida era más sofisticada que la de él. Aun así Ed pensaba que esas cosas no importaban, pero ahora sabía que eso no era lo que Helen pensaba. 

 

 

 

Notas finales:

Bueno, que les parecio? si les gusto dejen un comentario, estoy abierto a opiniones OuO

Nos leemos en el siguiente cap. 


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