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Cupido me hace bullying por Princesa de los Saiyajin

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Notas del fanfic:

La autora no se hace responsable en caso de pérdida de sueño a causa de la intriga de saber qué ocurre en el próximo capítulo, si es que la historia les gusta mucho.

Queda prohibido el uso de este fic para fines distintos a los que establezco yo. Queda prohibida su reproducción completa o en secciones de este fic, así como su copia.

Notas del capitulo:

Espero que les guste esta historia llena de humor y romanticismo.

 

(Editado 21/12/18)

1

Una nueva misión

 

¿Alguna vez has escuchado acerca de cupido? Muchos lo representan como si fuera un bebé con alas, y con un arco y flechas con punta con forma de corazón.

     Existe un mito situado en el siglo II d. C, que se ha extendido por todo el mundo con el paso de los años. Eros (Cupido) era hijo de Afrodita, quien estaba celosa de una humana por su gran belleza, Psique. Estos celos también se originaron porque los humanos que la adoraban dejaron de hacerlo para adorar a esa princesa, una simple mortal; por eso le pidió a Eros que hiciera que se enamorara del hombre más horrendo y vil que pidiera existir.

     Para Psique, su belleza no le había llevado felicidad, era adorada pero nunca nadie había pedido su mano. Pero cierto día, por sugerencias de un oráculo, fue llevada a una montaña donde un viento la llevó con quien sería su marido. A él no lo había observado, se mantenía oculto de su mirada. Hasta que un día invadida por la curiosidad alumbró su rostro y observó al joven más apuesto.

     La regla estaba rota, cupido no tuvo opción que irse. Inevitablemente se había enamorado de una mortal y eso estaba mal. Pero, ¿quién podría culparlo? Pese a los diversos obstáculos que se le presentaron después y de los castigos para Psique por parte de su madre, logró pedirle a los dioses que la convirtieran en inmortal. Los dioses se dieron cuenta de lo fuerte que era su amor y de que era algo digno para alguien como él.

     Eso es sólo una de las historias que se cuenta de cupido, aunque a su vez existen muchas más versiones de cómo ocurrieron los hechos. Ya sea como un bebé alado, o como un hombre adulto con alas de ángel, cupido es una de las representaciones de los dioses del amor. Pero su figura más representativa es la de un pequeño bebé que carga un arco y flechas, dispuesto a lanzarlas a los humanos para hacer crecer en ellos la llama del amor.

     A decir verdad, es todo lo contrario, es un joven de cabellos alborotados, y no usa un arco, sino una pelota de béisbol. Las cosas cambiaron mucho conforme pasaban los siglos, las reglas cambiaron y también sus características. Sin embargo, las alas, ese símbolo que lo diferenciaba de los humanos, las conservaba.

     Él se "confunde" con las demás personas; a diferencia de diez siglos atrás, ahora se mostraba ante la humanidad, aprovechando su similitud con esa raza para poder llevar a cabo sus misiones. Así puede trabajar y nadie se da cuenta.

     Un día, en el Reino del Amor unos querubines, que habían tecleado en un gran computador unos códigos, revisaron acerca de las personas más necesitadas de amor.

     Cupido no iba paseando por las calles y hacía enamorar a cualquier persona. No. Los querubines tenían un sistema de programación en el que aparecía aquellas personas que se encontraban solas, o que necesitaban de alguien a quién amar. Esa era una de las decisiones que se había tomado para enfocarse en quien más lo necesitara.

     —General, tenemos un registro que se encuentra en color guindo—decía Gohan, el querubín más astuto. Los niveles de amor se medían por colores. Rojo: amor. Guindo: odio. Escarlata: falta de cariño. Entre otros.

     —¿De qué se trata? —preguntó Bardock, el jefe del Escuadrón Corazón.

     —Un chico, Vegeta Saiyan, edad 15 años. Jamás se ha enamorado, odia el amor, no tiene amigos.

     —¿Qué tan difícil sería?

     —El peor caso que he visto, hasta ahora.

     —De acuerdo. Querubín Goten, llame a cupido, dígale que tiene una misión.

     —Sí, general.

     Goten caminó hasta la habitación de cupido, la cual estaba muy cerca del cuartel. Entró y lo vio jugando con esa pelota de béisbol que usaba para enamorar.

     —Disculpe, su señor padre le llama.

     —Gracias, Goten—respondió amable.

     Caminó hasta donde se encontraba Bardock. Lo vio parado, firme, con sus brazos hacia atrás. Al llegar él volteó a verlo.

     —Mi abuelo, fue cupido y ayudó a muchas personas. Después lo heredó a mi padre para que él hiciera lo mismo, y así fue. Él me lo heredó a mí, y seguí su ejemplo. Ahora es tu turno, llegó la misión por la que te has preparado toda tu vida. La pregunta es ¿aceptas?

     —Sí, padre—respondió firme y serio entendiendo el significado de sus palabras. Su padre quería cerciorarse de que estuviera comprometido y que además se sintiera listo para empezar su trabajo como cupido.

     —Ten—le dio varias hojas—Vegeta Saiyan es tu objetivo, tiene que enamorarse a toda costa. Recuerda que el amor de los humanos es la energía que hace funcionar este lugar, y es lo que nos da vida.

     —Lo sé, padre. Confía en mí—dijo viéndolo a los ojos.

     Cupido salió de aquel centro de mando, y fue a su habitación. Buscó vestimenta humana, y después fue al cuartel secreto del amor. Se puso frente al lector de retina, y después la puerta de acero se abrió. Entró y colocó su pelota de béisbol en una mesa al centro. Un brillo la cubrió y después volvió a la normalidad. Salió con ella en la mano y fue al límite que divide al mundo de los humanos con el mundo de las criaturas de amor. Salió y caminó. Luego de varias horas llegó a una ciudad. No quería usar sus alas, ya que le gustaba tenerlas ocultas, sólo las usaba en caso de emergencia, por tanto parecía que no tenía nada anormal en su espalda.

     Se sentó en una banca de un parque y empezó a leer esas hojas que le dio su padre. En la primera había tres fotografías de un chico con cabellera en forma de flama, una de frente, otra de perfil derecho y la última de perfil izquierdo.

     Estaba escrita toda la información que tenían de él, para que se le haga fácil encontrarlo y hacer que vuelva a creer en el amor. Luego de leer un poco, levantó la mirada, y vio a lo lejos a un joven.

     —Es él... —murmuró.

Notas finales:

¿Les gustó? ¿Debo continuarlo? ¿Debo borrarlo porque es pésimo?

Críticas y comentarios son bien aceptados, recuerden que es lo que me ayuda a escribir, y me motiva en mi "trabajo" de escritora.

¡Gracias por leer!

~~~Insectos~~~

(Mi firma ^. No se ofendan, es con cariño)


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