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Nuestra historia de amor por Dianchi

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Notas del fanfic:

¡Hola a todos! n.n Soy Dianchi y hace mucho tiempo no publicaba un fanfic. Espero que les guste esta idea y si desean pueden dejarme sus comentarios que serán muy bien recibidos. El primer anime del cual hice un fanfic fue Gravitation, así que lo elegí para retomar mi afición por estos relatos. Aparte, es mi anime favorito y el primer yaoi/shonen ai que vi. Muchas gracias por leer de antemano, espero les agrade la la forma y el sentido al cual se orientará el fic. Trataré de subir las actualizaciones cada semana, para que no pierdan la historia. 

 

¡Muchas gracias de nuevo!

 

+Dianchi+

Notas del capitulo:

¡Hola a todos! n.n Soy Dianchi y hace mucho tiempo no publicaba un fanfic. Espero que les guste esta idea y si desean pueden dejarme sus comentarios que serán muy bien recibidos. El primer anime del cual hice un fanfic fue Gravitation, así que lo elegí para retomar mi afición por estos relatos. Aparte, es mi anime favorito y el primer yaoi/shonen ai que vi. Muchas gracias por leer de antemano, espero les agrade la la forma y el sentido al cual se orientará el fic. Trataré de subir las actualizaciones cada semana, para que no pierdan la historia. ¡Arigato! :3

Han pasado cinco años, cinco largos años desde la primera vez que te vi aquella solitaria y confusa noche. Me sorprende como pasa el tiempo, nunca pensé que sucederían tantas cosas buenas y malas. Ya no somos los mismos de antes, todos cambian para bien o para mal pero, ¿sabes qué es la única cosa que no ha cambiado? Pues, el amor tan grande que siento por ti. El sentirme feliz al verte cuando despierto por las mañanas, el emocionarme cuando me besas o me tomas entre tus brazos, como si fuese la primera vez. Hasta tus gestos de mal humor los disfruto; conozco a la perfección tu ceño fruncido después de un día difícil, tu mirada vacía y perdida en el espacio cuando estás preocupado por algo, esa manía de pasarte las manos por el cabello al estar estresado, y esa cajetilla de cigarro que guardas por si la ansiedad te ahoga. Mi amado Yuki, mi adorado escritor, la persona que estoy seguro… es el amor de mi vida.

Sin embargo,

Tú no has dicho que me amas…

No sé qué es lo que sientes por mí a pesar de haber pasado cinco años…

Sé que existe un vínculo, un sentimiento pero ¿qué nombre le pones? Si me lo dijeras una sola vez, sería infinitamente feliz…

Tú silencio me está matando lentamente…

Nunca puedes decir nada acerca de lo que piensas…

Yuki, sigues siendo tan misterioso como hace cinco años…

Y yo, sigo sin poder entenderte.

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Por fin había llegado el momento de sus tan ansiadas vacaciones después de una gira de varios meses en Europa. El proyecto había sido realmente ambicioso y sobre todo, carísimo. Pero, todo había salido de maravillas y por ello, tendrían el lujo de descansar por todo un mes antes de regresar al trabajo. Shuichi no podía quedarse quieto en el asiento, se sentía como un chiquillo ante la idea de estar completamente libre por cuatro semanas, pero tenía que esperar a que la reunión terminase y luego de una cena de celebración, podría hacer lo que quisiera.  Mientras esperaba, Shuichi contemplaba los rostros agotados pero alegres de sus compañeros, físicamente no habían cambiado mucho en cinco años pero, había ciertos detalles que demostraban el paso del tiempo. Hiro llevaba el cabello un poco más corto que antes, se había hecho iluminaciones que le sentaban de maravilla. Actualmente, las cosas con Ayaka estaban tan bien que hace poco le había propuesto matrimonio y estaban comprometidos hace una semana. Shuichi tuvo un choque de emociones, había pasado de la alegría intensa a la depresión más profunda al saber que perdería a su amigo del lado de los solteros, aunque no le duró mucho, Hiro le recordó amablemente “a gritos” que hace mucho tiempo llevaba un anillo que claramente indicaba “casado con Yuki Eiri”, así que Shuichi se tranquilizó y regresó a su entusiasmo inicial. El pelirosa suspiró mientras paseaba su mirada de un rostro al otro; Suguro seguía siendo el mismo de siempre, con su corte de escolar y su apariencia de adolescente a pesar de tener veintiuno. Mr. K seguía llevando el cabello largo pero en su rostro se veían ciertas líneas de expresión más marcadas y ojeras que no podía disimular como antes, pero su carácter no había cambiado para nada, seguía haciéndoles la vida imposible y amenazándolos de muerte de vez en cuando. A Sakano se le veía cansado pero satisfecho con los resultados, con todos los sentidos puestos sobre Nittle Grasper, repitiéndose mentalmente que aun Bad Luck le gustase, no podía permitir que se les adelantaran ni por un segundo. Seguchi Tohma seguía endemoniadamente igual, a Shuichi se le pasó muchas veces por la cabeza la frase “inmortal y pacto con el diablo”, aunque tratándose de él, lo más probable era que fuese el mismo demonio. Tohma tenía temporadas en las que estaba muy tranquilo, tanto que hasta parecía que se llevaban bien, Yuki y Shuichi habían ido a cenar con Mika y él, las conversaciones habían sido muy agradables hasta que de un día para el otro, Tohma empezaba a acosar nuevamente al escritor enviándole regalos carísimos e invitándolo a cocteles en donde tenía que asistir obligatoriamente solo. Shuichi siento tan ansioso e hiperactivo le hacía escenas de celos al rubio y este, por darle la contraria, aceptaba las invitaciones dejando al cantante en un mar de lágrimas a pesar que sabía muy bien que no sucedería nada.

 

- Maldito Yuki – dijo mentalmente al recordar esos momentos – Ahora no podrás escaparte de mí por cuatro semanas – sonrió satisfecho y se dio cuenta que Tohma lo miraba asesinamente desde lejos. Shuichi dejó de divagar entre sus pensamientos y disimuló su alegría. No estaba dispuesto a que nadie malograse sus planes y menos le robase tiempo con el amor de su vida. La reunión terminó felizmente, en diez minutos saldrían hacia un restaurante famoso en el centro de la ciudad y después de eso, Yuki lo iría a recoger como habían quedado el día anterior. El escritor le había insistido para que se comprase un auto pero el  cantante no quiso, se excusó diciendo que le tenía miedo a manejar y que prefería caminar a casa, cosa que Yuki no creyó en absoluto por supuesto.  

 

Eran las diez y veinte de la noche, la cena estaba deliciosa y la conversación demasiado entretenida. Shuichi estaba bebiendo mucho y Hiro intentaba controlarlo porque sabía bien como se ponía su amigo cuando se le subía el licor. Y a eso de las once le timbró a Yuki para que fuera al restaurante, los demás empezaban a retirarse y en la mesa solo quedaban Mr. K, Hiro y Tohma. Al principio nadie respondió, y Shuichi insistió unas cuatro veces más. Al ver que no respondía empezó a ponerse sentimental, pero antes de que hiciera una de sus escenas Tohma te tiró su celular diciendo que Yuki estaba en la línea. El rubio solo lo hacía por evitar un escándalo y porque Shuichi tenía que seguir vivo para sacar el próximo disco apenas terminasen las vacaciones.

 

- ¿Yuki? ¡YUKI! – Le gritó por el teléfono - ¿Ya estás en camino?

 

- ¿Qué carajos quieres? – Respondió con voz cansada al otro lado de la línea.

 

 

- Esto, son las once y… ¿No vas a venir por mí?

 

­- Ah…

 

 

- Lo olvidaste ¿verdad? – Shuichi sonó muy resentido.

 

- ¿No puedes decirle a alguien que te traiga? O toma un taxi…

 

 

- ¡No importa! ¡Iré caminando!

 

- Genial, ahora déjame dormir.

 

Yuki cortó la llamada y Shuichi se quedó en silencio. El cantante se sentía fastidiado por todo aquello y le devolvió el teléfono a Tohma. Yuki ni siquiera le había contestado, siempre Tohma era la prioridad o las llamadas “en serio”. En esos momentos se puso de pie, agradeció por la cena educadamente y se dispuso a salir. Mr. K se ofreció a llevarlo a casa pero el joven no aceptó. Hiro le hizo una señal para que no se preocupase y despidiéndose fue detrás de su amigo. Ambos salieron unos minutos después del restaurante. El cantante iba en absoluto silencio, caminando deprisa y sin voltear a ver si venían automóviles. Hiro había tomado también y no podía seguirle el paso como siempre. Temió por un momento que fuese a ocurrirle algo. El departamento no quedaba tan cerca como pensaba, eran unas diez cuadras después de la avenida principal, pero creyó que la caminata le sentaría bien y su amigo regresaría de mejor humor a casa, después de todo, esto había pasado muchas veces y Yuki sabía cómo animarlo.

 

Mientras tanto, en el departamento del escritor, Yuki había despertado nuevamente, tenía una horrible migraña producto de no haber descansado por una larga semana. Sentía el estómago revuelto y estaba sediento. Se levantó de la cama y avanzó a tientas por el pasillo hasta la cocina. Ahí se sentó y tomó un vaso con agua helada sintiendo como su lucidez volvía por segundos. Yuki no había olvidado recoger a Shuichi, lo que sucedía era que se sentía tan mal que con las justas podía estar de pie. Había confiado en que no lo dejarían solo, ya conocía bien a sus amigos, pero no se había dado cuenta de la manera en cómo le había hablado por teléfono. Estando en la cocina el timbre sonó varias veces retumbando en su pobre y adolorido cerebro. Yuki reconoció la forma de tocar del pelirosa y se sorprendió que no usara sus llaves, pero supuso que estaba tan ebrio que no podía hacer nada por sí solo. El timbre volvió a sonar de una manera molesta y el rubio alzó el intercomunicador viendo dos imágenes borrosas en la pantalla, una más pequeña que la otra y apoyada contra la pared. Al parecer Shuichi había cumplido con su amenaza de ir caminando pero de seguro Hiro lo estaba acompañando. El escritor se decidió a bajar, Shuichi era un completo inútil cuando estaba ebrio, así que haciendo un esfuerzo bajó por el elevador los doce pisos y salió hasta el recibidor. El exterior estaba oscuro, las luces de los postes de aquella calle estaban en mantenimiento así que lo único que hizo fue abrir la puerta para recibir al resentido cantante. La figura pequeña se movió,  y en cuestión de segundos sintió un abrazo asfixiante.   

 

- Ya, ya… ¿Viste que llegaste vivo? – dijo Yuki sin fuerzas para librarse del agarre y cerrando los ojos adolorido.

 

- Quería mucho verte… - dijo en un susurro.

 

- Estás ebrio, apestas a licor y me estás ahogando.  

 

- Sabes que te amo más que a nada en este mundo,  solamente yo puedo hacerlo… ¿Entiendes?

 

- Siempre me dices eso, eres un idiota…

 

- No sonabas muy bien al teléfono, ¿estás con migraña otra vez? Te cuidaré… haré lo que tú quieras – dijo, soltando algunos besos por aquel cuello tan blanco y suave. Rozando con sus dedos sus cabellos dorados.

 

- Solo quiero dormir mocoso del mal… y tú me estás haciendo perder el tiempo. ¿Qué te has puesto?, ese aroma me va a matar…

 

- Lo de siempre…

 

-¿Eh?

 

Yuki intentó librarse del abrazo porque empezaba a dolerle el cuerpo, pero el cantante no lo soltaba para nada. Pero, en eso, soltó un poco su agarre y sintió sus fríos labios rozando los suyos, Yuki no estaba acostumbrado a muestras de afecto y mucho menos en la puerta de su edificio, pero no lo rechazó. Rápidamente, el tímido roce de labios se convirtió en un profundo beso, tan apasionado que el rubio sintió que se quedaba sin aire. Fue algo muy extraño, por unos segundos abrió los ojos y vio a un lado a Mr. K con una expresión de confusión total, y en otro segundo, al parpadear, vio la figura de Shuichi junto a Hiro, el joven tenía los ojos llenos de lágrimas.

 

- Qu… ¿Qué diablos sucede aquí? – dijo Hiro aterrado por la escena que veía –

 

- Yu..ki… - fue lo único que pudo articular Shuichi.

 

- ¿¡Por qué están ustedes aquí!? ¿¡Eres parte de esto K!? ¿En qué estaban pensando? -

 

- ¡No sabía que era su casa!, ¡Solo lo acompañe porque había bebido mucho! – Intentó defenderse el rubio - ¡No sabía que aquí vivía Eiri-san!

 

- ¡Oye tú! ¿¡Por qué permitiste esto!? – le  gritó Hiro a Yuki. Quien estaba tan confundido que no podía decir nada.

 

- Solo vine a ver al amor de mi vida… - dijo Tohma mirando al cantante, disfrutando cada segundo de su agonía.  

 

- No puedo creerlo – dijo Hiro dispuesto a llevarse a su amigo del lugar - ¿No te diste cuenta de sus intenciones K?, ¿por qué no hiciste nada? ¡Es obvio que lo hizo para molestar a Shuichi!

 

-  ¡Solo fui a encender un maldito cigarro por un maldito segundo! – se defendió el rubio. ¡Al regresar he visto lo mismo que ustedes! Además… ¡Parecía como si Eiri lo estuviera esperando! – este último comentario solo agregó más leña al fuego.

 

- ¿Lo estabas esperando aun sabiendo que Shu-chan estaba de camino al departamento? Eso no tiene sentido – dijo Hiro entendiendo a medias lo que había pasado pero sin querer estar del lado de nadie. Era obvio que algo pasaba con Yuki, porque se llevaba una mano a la cabeza con nerviosismo, pero llegar a confundirse de esa manera era algo difícil de creer, por otro lado Tohma no tenía buenos antecedentes, pero un beso era cosa de dos, en especial los de este tipo.

 

Yuki escuchaba los gritos a lo lejos, ni siquiera entendía bien lo que estaba sucediendo. Quitó la mirada de aquel lloroso Shuichi y vio bien el rostro de la persona a quien había besado. ¿Cómo carajo los había confundido?, Seguchi Tohma no tenía la menor pizca de arrepentimiento en la cara, sonreía burlonamente viendo la expresión traumada de Shuichi a lo lejos. Soltó a Yuki y se acercó al auto que estaba cerca haciéndole una señas al chofer que había sido testigo de todo. Lo que había sucedido, era que al salir Shuichi corriendo como loco del restaurante, Tohma siguió bebiendo un par de copas más, en cuestión de minutos agarró su celular y se quedó observándolo con cierto fastidio, quiso hacer una llamada pero lo único que hizo fue obligar a K para que lo acompañase, el rubio había accedido de inmediato sin sospechar a donde se dirigían. Y obviamente, Tohma había llegado antes que los jóvenes. El departamento no quedaba muy lejos, pero había sido suficiente tiempo para hacer lo que tenía en mente. El escritor estaba totalmente confundido, su cabeza iba a explotar por los gritos. Shuichi no había podido pronunciar palabra alguna, la escena se había grabado dolorosamente en su mente y la repetía una y otra vez. Solo podía sentir que las lágrimas le nublaban los ojos, la razón y el corazón, no podía pensar, ni siquiera deseaba hacerlo. No sabía que debía hacer, quería salir corriendo de ahí pero no lo hizo, sus manos empezaron a temblar y se mordió el labio inferior con ansiedad. Mr. K en un intento porque las cosas no pasaran a mayores subió rápidamente al auto detrás de Seguchi y se marcharon. Hiro quiso decir algo pero Yuki inmediatamente se acercó a Shuichi y lo arrastró hacia dentro, cerrando la puerta tras de sí. El joven pensó que lo mejor sería que ellos hablasen, todos estaban muy agitados pero si interfería sería peor. Al llegar al elevador Shuichi se libró del agarre y reaccionando recién, le dio una fuerte bofetada al escritor.

 

- Te odio… te odio tanto – dijo temblando de pies a cabeza, dejándose caer al suelo, abrazándose nerviosamente. La presión se le había bajado, se sentía un poco mareado. Lo único que sabía era que no quería ver a Yuki en esos momentos, estaba demasiado dolido, aun para respirar como era debido.

 

- Solo fue una confusión, no hagas dramas – dijo Eiri sin saber cómo reaccionar.

 

- ¿Una confusión? ¿¡Cómo puedes llamar a esto una maldita confusión!? ¡¡Vi la manera en como lo besaste!! ¡¡Nadie besa a nadie tan apasionadamente por una confusión!! ¡Por eso no fuiste a recogerme!, ¡lo estabas esperando! ¿¡Qué más iban a hacer!? O quizás… ¡Ya lo han hecho!

 

- No pienses cosas de más. Nada ha sucedido… – dijo Yuki con total fastidio. La situación se le estaba escapando de las manos.

 

- Es porque yo no significo nada para ti ¿no? Él siempre ha estado de tu parte desde niños, siempre está dispuesto a hacer lo que sea por ti… ¡Pues yo igual!, ¡Te conozco más que Seguchi-san! ¿¡Por qué nunca contestas mis llamadas y a él sí!? ¿¡Por qué no me tomas en serio!? .  – dijo Shuichi poniéndose de pie lentamente, rindiéndose ante las lágrimas y a todo lo que sentía, mirándolo a los ojos en busca de una respuesta – Dime que sientes por mí, quiero saberlo Yuki -.

 

- Vives en mi departamento hace cinco años ¿y me lo preguntas?  - En esos momentos se abrió la puerta del elevador y Yuki salió seguido de un desesperado Shuichi. Abrió nerviosamente la puerta del departamento y se fue directamente a buscar más pastillas para el dolor de cabeza. Solo quería que todo pasara de una vez, nunca pensó que por abrir la puerta sucediera tremendo escándalo. Shuichi estaba parado en medio de la sala sin dejar de llorar, el licor no lo dejaba razonar bien, estaba obsesionado con escuchar la respuesta que tanto quería de boca del escritor, le era imposible dejar las cosas así.

 

- Dímelo Yuki… por favor, si me lo dices ya no te molestaré y olvidaré todo lo que sucedió.

 

- No lo haré para saciar un capricho tuyo…

 

- ¿Es un capricho querer saber lo que sientes por mí? – dijo Shuichi dejándose caer sobre el sofá.

 

Yuki se ablandó un poco, sabía que la culpa no había sido del todo suya pero aun así se sentía responsable por no haberse dado cuenta antes. Se acercó al cantante suavemente, no estaba en condiciones de seguir discutiendo, lo tomó por la barbilla e intentó besarlo, pero Shuichi lo rechazó bruscamente. – No quiero que me toques… y menos, después de haberlo besado-. El cantante se puso de pie y dando un portazo se encerró en su habitación, que también era el cuarto de huéspedes. Yuki deseaba arreglar las cosas, ya mañana hablaría con Tohma y aclararía todo, por el momento se limitó a regresar a su habitación y se tumbó sobre la cama sin poder aguantar más. Se sentía realmente mal, por lo que se quedó dormido en cuestión de minutos.

 

A la mañana siguiente, Eiri se despertó más despejado, dormir le había sentado de maravillas, fue a la cocina para prepararse algo y se quedó leyendo el periódico por algunos minutos. Su mirada se desviaba por momentos hacia la puerta cerrada al final del pasillo. Intentó permanecer en esa posición, suponiendo que el joven saldría en cualquier momento con sus berrinches acostumbrados, discutirían un rato y luego todo se arreglaría, al menos así era siempre. Pero, pasó una hora completa y Shuichi seguía sin aparecer. Eran las diez de la mañana y era muy extraño que el cantante no estuviese saltando por los alrededores en busca de algo que comer, por un minuto pensó que aún estaba afectado por la bebida, luego imaginó que estaba celebrando su primer día de vacaciones durmiendo hasta tarde, hasta que, por último no pudo resistirse y fue a buscarlo. Yuki abrió la puerta lentamente, dispuesto a encontrar aquel bulto sobre la cama y su ropa tirada por todos lados como solía hacer. Pero, su corazón dio un vuelco golpeando su pecho, empezando a latir furiosamente al darse cuenta que la habitación estaba vacía y la mitad de las cosas de Shuichi junto a su mochila no estaban. ¿A qué hora se habría marchado?, ¿estaría con Hiro?, ¿con K?, o en el peor de los casos… ¿con ese engreído de Ryuichi? El escritor buscó rápidamente las llaves de su auto y salió al exterior dispuesto a buscarlo en todos lados.

 

 

 

Continuará…   

 

 

 


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