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Para no caer en tentación por Silence Tsepesh de Lenfet

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Notas del fanfic:

Estrenando nuevo fic, espero que sea de su agrado. Despues de andar con temas mas cotidianos con Si no eres tú, regreso a lo sobrenatural con este fic XD

Espero que logre ser un poco diferente a lo usual sobre demonios.

 

------------------------>Portada<------------------

Notas del capitulo:

Ammm, aun tengo que terminar mi otro fic, asi que la continuacion estara en unas dos semanas mas, que sera cuando termine Si no eres tu.

Y pues, como veran, decidi por fin dejar mi mal habito de poner punto al inicio y al final de los parrafos (.-) por lo que si se me escapo uno por ahí es por eso

O como termine invocando un demonio.

 

Cuando llego al lugar donde estoy viviendo, solo hay silencio. Es viernes, y mi compañero de casa de seguro ha salido. Vivo en una casa de renta en la cual pueden vivir tres personas y en la actualmente solo estamos viviendo dos.

 Mi nombre es Eizam Quiin, vivo en Inglaterra, y estudio segundo año de química en la universidad. No soy una persona que destaque mucho, soy inteligente pero no soy el primero de la clase,  mido 1.70 y soy con mucho el más chico de mis compañeros aunque eso no me intimida a pesar de tener veinte años. Desde que tengo cinco he aprendido karate a petición de mi mamá, mis padres viven en otra ciudad, y solo voy con ellos en los periodos vacacionales.

— ¡Eizam!- después de semejante grito, la puerta comienza a sonar, haciendo mucho ruido. Yo pensaba descansar esta tarde. Me levanto del cómodo sofá donde estoy viendo televisión para abrir la puerta.   

— ¿Cuántas veces te he dicho que toques primero antes de llamarme? Es vergonzoso que todo el mundo te escuche.

— vamos, Eizam— Luke es mi mejor amigo, aunque no es una muy buena compañía. Es de los promedios más bajos del curso y me sorprende mucho que logre pasar el año— no seas más aburrido de lo que pareces— ¿parezco aburrido? Quizá un poco. Este año he estado muy ocupado y no he tenido muchas oportunidades de salir de compras, así que la mayoría de mi ropa esta algo pasada de moda, según las revistas y eso. Tampoco he tenido oportunidad de ir a cortar mi cabello, así que si, luzco como un completo nerd con mi cabello castaño claro largo, suéteres que me quedan grandes, y unos antejos en mis ojos color azul claro.

— ¿Qué haces aquí?

— Es viernes— me dice Luke, pasando sin más a la casa— pensé que podríamos hacer una pequeña reunión.

— ¿aquí?

— sí.

— ¿¡Y qué pasa con tu casa?! Tienes que avisarme antes de estas cosas…

— No seas histérico— me dice, dejándose caer sobre el sofá y haciéndome un gesto desdeñoso con la mano— mis padres están en casa, y en las de los demás también. Eres el único que vive solo.

— ¿solo? Pero si aquí también vive otra persona…

— pero no está, y si llega pues la invitamos a la reunión. De todos modos, invite a más personas y todo eso.

— ¿Invitaste a cuantos?- pregunto, sintiendo que me dará algún ataque o algo. Es verdad que puedo permitirme hacer una reunión de este tipo, pero no soy de esa clase de personas. Y me molesta mucho que Luke haya hecho eso sin pedirme opinión antes.

— vamos, Eizam, no tienes que enojarte. Solo serán unas cuantas personas, y no haremos mucho escándalo.

— ¿de verdad? No te creo…

—  anda, vendrán también unas chicas

— bien— resoplo— pero si se sale de control no dudes de echare a todos, incluso a ti— amenazo, poniendo una expresión seria.

— ah, pues que mas da— y así, cerca de media hora después la sala está llena. Trece personas más están ahí, y para ser invitados de Luke todo está yendo tranquilo. Alguien puso música en un teléfono celular y hay varias cajas de pizza y refrescos en la mesa.  Parece una pequeña fiesta, aunque más que estar disfrutándola estoy asegurándome de que nada se rompa ni se haga mucho desorden.  No conozco a nadie de los que están ahí, y me cuesta mucho creer que Luke no me lo dijera antes.

— Luke…- siseo, acercándome a él— ¿Qué rayos piensas? No conozco a ninguna de estas personas, y aun así…

— Eizam, relájate— Luke apoya sus manos en mis hombros— ya se… ¡Escuchen!- alza la voz, y todos le ponen atención— juguemos póker.

— Luke, eso no tiene sentido— murmuro, mirándole de mala manera.

— Sí, el perdedor tendrá un castigo—  todos comienzan a murmurar emocionados. Ah, bueno jugar póker no es algo malo. Puedo observar desde el sofá o algún rincón— ¿A dónde vas? Tú también vas a jugar.

— No, la verdad…

— no acepto un no como respuesta— me dice, jalándome hasta el centro de la sala.

— Luke, yo no sé jugar…—  digo, pero me ignora. De su mochila ha comenzado a sacar el paquete de cartas. No sé cómo le hará para que todos juguemos, creo que no alcanzara para que todos podamos jugar.  Luke organiza todo para que juguemos por grupos, y así dejar al final  a los que ganaron de cada grupo.  Esto es malo, muy malo. No conozco a estas personas y los castigos que están poniendo son algo… extremos, entre todos escogen el castigo del que va perdiendo, y ya hay desde quedarse con la ropa al revés, confesar intimidades y hacer bromas pesadas por teléfono… y eso es lo mas bajo…  ¡Y yo nos se jugar póker!  Ah, de seguro hare el ridículo  ¿Qué clase de castigo tendré? No quiero saberlo…

Pero resulta que tengo un golpe de suerte, y de alguna manera logro pasar el primer grupo, y el segundo. No tengo idea de que hice con las cartas, pero todos parecen sorprendidos de las cartas que uso.

—… Hiciste una flor imperial…

— ¿eso es bueno?

— Ganaste—  oh,  entonces si es bueno. El juego va bien, al menos dentro de lo que podría esperar cuando hace una hora no tenía ni idea de cómo jugar póker. Sí, todo va bien…

— ¡¡Gane!! —  ¿Eh? Miro las cartas que Luke ha bajado, y luego las mías. No entiendo cómo es que gano, pero todos parecen complacidos— muy bien, Eizam… tengo el castigo perfecto. He esperado para ver quién era el máximo perdedor— ¿máximo perdedor?

— ¡pero he ganado los otros!

— pero has perdido… y aquí tengo tu castigo…- dice, algo dramático. Todos vemos como se da la vuelta y comienza a buscar en su mochila— ten— me extiende un libro, pesado, viejo y de portada oscura.

— ¿Mi castigo es leer?

— no, tonto. Vas a invocar al diablo— ¿…eh?

— ¿es broma?

— Luke, ¿Qué tonterías dices?

— Vamos, chicos ¿no creen que es interesante?-  suspiro, mirando el libro. ¿Invocar al diablo? Qué tontería. El libro tiene un marcador y cuando le abro,  lo primero que leo es “Pactos con el Diablo” y una serie de desagradables ilustraciones.

— bien, lo hare—  digo. A comparación de los otros castigos, esto no es nada. No creo en estas cosas, y de aunque creyera no pienso que solo leyendo un montón de palabras pueda hacer que algo aparezca.

— ¿No tienes miedo?

— que ridículo…

— entonces iremos al cementerio.

— ¡Luke! Déjate de tonterías ya. Solo lo leeré y veremos qué pasa—

— Así no tiene nada de emocionante— todos comienzan a murmurar emocionados sobre ir al cementerio. ¿En que está pensando Luke? Ah, supongo que no hay de otra.

Cuando anochece, todos estamos en el cementerio más cercano y que esta a una hora de mi casa. De algún modo, nos hemos metido sin que los guardias de la entrada nos vieran.

— Esto da miedo…- susurra una de las chicas. Y la verdad es que si da algo de miedo, el cementerio es aterrador y comienzo a pensar que venir ha sido realmente una mala idea. Por si fuera poco, Luke ha sacado de quien sabe donde unas velas y telas negras  y ha hecho una especie de altar en una de las tumbas de mármol.  Maldito satánico de mierda…

— ¿Listo Eizam?- me pregunta después de dibujar un pentagrama en el suelo, a mis pies.

—… supongo…—  estoy algo nervioso, y el libro se resbala de mis manos, perdiendo el marcador. Los demás se han alejado, dejándome solo con esas cosas. Escucho algunas risas y me apresuro a abrir el libro en cualquier página— rayos…—  ajusto mis lentes y con la luz de las velas, comienzo a leer.

 

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI

En nombre de Satanás, que rige el mundo y es el Rey de la Tierra, yo ordeno a las Fuerzas de las Tinieblas que me otorguen todos sus Infernales Poderes….

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI

En el nombre de Satán, Señor de la Tierra, Rey del Mundo, ordeno a las Fuerzas de la Oscuridad que viertan su poder infernal en mí. Abrid las Puertas del Infierno de par en par y salid del Abismo para recibirme como su hermano y amigo.

Concededme las Indulgencias de las que hablo.

He tomado tu nombre para que haga parte mía. Vivo como las bestias del campo, regocijándome en la “vida carnal”. Favorezco al justo y maldigo lo podrido.

Por todos los Dioses del Averno, ordeno que lo que yo digo ha de suceder….

Salve Satán, salve Lucifer, salve Belial, salve Leviatán, salve todos los espíritus con nombre o sin nombre de las Profundidades del Abismo que ahora están conmigo…

Así será….

IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI*

 

Las palabras me dan un escalofrió. El cementerio se ha quedado en completo silencio, comienzo a sentir frio y a excepción de algunas ramas que se mueven por el viento nada más se mueve. De pronto, un grito femenino, agudo, largo y estridente resuena en el silencio. El cementerio de llena de gritos, y pasos. Alguien me empuja y caigo al suelo mientras escucho como todos salen corriendo en todas direcciones.  Pff, que ridículo. Me arrodillo, tanteando en busca de mis lentes que he perdido cuando me aventaron. Unos pasos a mi espalda llaman mi atención. 

 — ¿estás bien?

— sí, gracias— a pesar de que no puedo ver bien, veo la silueta borrosa de Luke extendiéndome la mano. La tomo, usándola de apoyo para ponerme de pie. Luke me extiende mis lentes.

— esto estuvo de locos ¿no crees?

— no fue muy divertido.

— Ayúdame a recoger esto antes de que vengan los guardias—   como no me queda de otra, le ayudo a reunir las cosas que hay sobre la tumba.

— Esto fue muy estúpido ¿de dónde sacaste esto?- le paso el libro, que ya es lo último que falta por guardar. Nos alejamos rápido del lugar, buscando el lugar por donde entramos. Lo último que quiero es que me multen o algo así por estar aquí cuando el lugar cerró.

— es de mi hermana, no sé de dónde lo saco. Lo leí por curiosidad el otro día, y pensé que sería divertido intentarlo. Yo lo intente en casa, y nada paso. Aunque leíste otra página.

— perdí la página que marcaste… ¿y porque todos salieron corriendo?-Luke ríe, mientras vamos caminando por las calles hasta el lugar público más cercano para tomar un taxi.

— solo le quise jugar una broma a una de las chicas, se asustó y al parecer todo mundo también. Me sorprendió que no salieras huyendo también tú.

—  no creo en estas cosas, no seas idiota. Pero si nos atrapaban ahí, te ibas arrepentir por el resto de tu vida— le digo, mostrándole el puño.

— que aterrador, pero vamos fue entretenido admítelo.

— sí, supongo.

— hubieras visto la cara de todos. Rayos, debí invitar también a Sharon.

— ¡No! —Luke ríe, mientras siento que mi cara se pone roja. Sharon es la chica que me gusta, asiste a algunas clases que yo tomo. Y para mi ella es muy bonita, es bajita, con el cabello oscuro, largo y muy rizado, pero ella es muy delgada, por lo que no tiene muchos atributos y no muchos están tras ella.  Aun así, no puedo hablar seriamente con ella sobre que me gusta… me siento muy avergonzado cuando estoy con ella, y solo terminamos hablando sobre las clases u otros temas triviales.

— Pero hubiera visto lo valiente que eres.

— idiota mas bien. La hubieras asustado—   le digo, dándole un golpe en el brazo.

— ah, cierto.

— idiota. Como sea, es muy tarde ya— comento, viendo que son pasadas las diez de la noche. Luke también ve la hora.

— uh, si mi hermana se da cuenta que tome esto me va a matar. Nos vemos el lunes— dice, apresurándose al primer taxi de la fila.

— Nos vemos— yo camino más despacio hasta otro taxi, y después de subir y darle mi dirección me siento cómodamente en el asiento trasero. Luke tiene un poco de razón, la tarde estuvo entretenida y estoy seguro de que mañana lo que paso en el cementerio me causara risa.  No hay mucho tráfico por las calles que llevan a mi casa, así que el trayecto lo hace en cerca de cuarenta minutos. Le pago al conductor, agradeciéndole por el servicio. Me doy la vuelta, viendo las casas de la calle. El vecindario es un lugar bonito, casi todas las casas tienen patio, a excepción de donde vivo, y todas están habitadas. Algunas personas pasean con sus mascotas o con otras personas. 

Las luces de la casa están apagadas, así que supongo que mi compañero aun no regresa. Ahora que lo pienso, es viernes, de seguro habrá ido a su casa el fin de semana porque casi siempre está aquí a estas horas, estudiando.  El interior está fresco, y hace que me abrace a mismo. Enciendo la luz y luego cierro la puerta.

Y entonces, todo comienza…

Una música estridente y a un volumen muy alto inunda la casa.  ¿Me equivoque y Neil está aquí? No, no creo que sea obra de Neil, él no escucha rock pesado. Además la música, si le puedo llamar así, viene del piso de arriba y arriba solo vivo yo.  ¿Los propietarios rentaron la otra habitación? eso es más posible, pero nos hubieran avisado antes.

Camino hasta la escalera, viendo hacia arriba sin atreverme a subir. ¿Algún ladrón? Habría más desorden ¿no? No se escucha nada más que la canción que no logro entender. Supongo que no me queda más que averiguar qué es lo que está pasando… ¿quizá es parte de una broma? A lo mejor cuando nos fuimos alguien dejo la música… dudo que eso sea verdad, porque nadie subió.

La puerta de mi habitación esta entreabierta, puedo ver luz a través del espacio y la música proviene de ahí.  Lento, avanzo hasta llegar a mi habitación. ¿Es mi imaginación o la música ha ido bajando de volumen? Ahora escucho que alguien está cantando. Empujo la puerta, preparado para salir corriendo.

— …—  hay alguien más en mi habitación. Acostado despreocupadamente en mi cama, con una pierna flexionada y la otra encima de la rodilla, meciendo el pie al ritmo de la música.  Por un largo rato pienso que esto solo es una broma y que él chico que está ahí solo es parte de ella, pero poco a poco la verdad me invade, llenándome de algo parecido al miedo.

Larguirucho, con los ojos cerrados, solo puedo ver que sus labios se mueven entonando algo que no logro entender del todo. El chico lleva unos ajustados pantalones negros, unas botas negras también, una chaqueta de piel igualmente negra. Negro, negro… su  ropa no es lo que me llama la atención. Más llamativo aun es su cabello, largo, despeinado y de color rosa oscuro. El color de cabello inusual, pasa desapercibido. Si… lo que más llama la atención de esa persona, son los dos cuernos oscuros que sobresalen de su cabello. Por si fuera poco, una delgada cola terminada en punta se mueve de un lado a otro, siguiendo la música.

Uno... dos… tres pasos hacia atrás, cuando él se mueve. Su cara se voltea hacia mí, sin dejar de cantar acorde a la canción.

— Entrégame tu alma, ven ahógate en mi…*—  entona, extendiendo su mano hacia mí, una mano con largas uñas pintadas de negro. Sus labios se curvan en una sonrisa, y puedo ver unos colmillos alargados. Sus ojos grises, o un color similar, me ven directamente, divertidos. 

— ah…—  no, ya no me muevo. Esto debe ser una jodida broma ¿verdad? Él no es un demonio ¿cierto? De seguro los demás organizaron esto antes de venir y…  Él no es… el no…

Ya no puedo pensar en nada mas, pues mi mente se desconecta de mi cuerpo alejándome de esta inexplicable realidad, todo se oscurece cuando me desmayo. 

Notas finales:

Errores en el texto son sin querer.

*1.- Este texto lo copie de una pagina, no lo invente yo. Tampoco sé si funciona o no. 

*2.- Es parte de la cancion Cadaveria de Mago de Oz, aunque para fines de la historia finjamos que es otra cancion la que esta escuchando.

 

Bueno, espero que les guste este nuevo proyecto mío, aunque tenga un demonio de cabello color rosa XD


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