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Mi adicción por Yaoi lovers

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Notas del fanfic:

Ni la canción ni el anime son de mi propiedad, unicamente han sido utilizados con el fin de crear esta historia yagradar a quienes, como yo, disfrutan de esta pareja.

Notas del capitulo:

¿Quiçen lo hubiera dicho? Llevo un año deseando hacer esta songfic y por fin la inspiración y el tiempo me lo permitieron :D

Elegí esta pareja porque es mi favorita y lo ha sido desde que vi la serie, además me encantan las personalidades de estos dos... Juro que me ha dolido en el alma la parte de la infidelidad pero tenía tantas ganas de hacer algo con esta pareja y esta canción que practicamente se escribió sola...

¡En fin! Aquí el resultado, espero les guste (No me maten aunque les de ganitas Dx) y les dejo la canción para que se enteren mejor de que va la historia https://www.youtube.com/watch?v=6bO0SOiPkUo

Habían pasado apenas unos minutos desde que su celular sonó anunciando que el entrenamiento en Iwatobi terminó y ya se podía observar la cabellera roja esperando en la entrada trasera de la casa de su amigo.


Ya era costumbre para él regresar día con día a ese lugar a esa misma hora dispuesto a hacer todo lo que el azabache le pidiera, sabía que no había otra manera en que pudieran ocurrir sus encuentros pero seguía siendo doloroso para él escuchar a cierto castaño despedirse de forma melosa del chico mientras él seguía escondido esperando el momento en que pudiera estar a solas con él.


"Saldré a correr", era el pretexto que siempre ponía para salir y no regresar sino hasta entrada la noche esperando ocultar su frustración ante ese encuentro que, aunque placentero, carecía de cualquier sentimiento más que necesidad por algo más que el puro cariño que el más alto ofrecía a su pareja.


-¡Haru...!-lo saludó con una falsa sonrisa-Llegas tarde...-miró su reloj, efectivamente había tardado casi hora y media en regresar a casa.


-El entrenamiento tardó más de lo que esperaba y Makoto insistió en que fuéramos a comer algo...-ni siquiera lo miró, simplemente abrió la puerta para dejarlo pasar.


-Sí, sí...-torció un poco los labios mientras entraba-Hoy cumplen tres meses después de todo, debí recordarlo...-cerró la puerta tras de si ocultando su dolor.


Ya habían pasado tres meses desde que perdió la oportunidad de estar al lado de la persona que amaba y dos desde que empezaron a verse de esa manera.


-Lo sé... Sé que por más que te quiera no te cuida... Sé que eres mi mejor amigo...-se repetía cada día cuando iba camino a la casa del chico intentando convencerse de que, aunque lo que hacía no era lo correcto, al menos era reconfortante para el chico-Pero no me escucharás, terminarás por hacer lo que quieres igual que siempre. Ya da igual, seré yo a quien acudiras para olvidar el vacío que sientes a su lado...


Y es que por más dulce y atento que fuera su actual pareja todo indicaba que eso no era suficiente y fue por eso que acudió al de mirada rojiza buscando consuelo sin saber que en su desesperación el otro chico sólo esperaba conseguir una forma de acercarse más a él.


Caminaron a la habitación y sin decir nada el más bajo comenzó a despojarse de sus prendas una por una frente a la mirada del pelirrojo.


Él se acercó hasta donde estaba y empezó a acariciar su cuerpo besando suavemente su cuello evitando dejar alguna marca de lo que pasaría.


Lo recostó sobre la cama y recorrió por completo su cuerpo buscando las zonas más sensibles, quería llevarlo al edén, que no hiciera más que disfrutar entre sus brazos y que al menos en esos momentos fuera él quien ocupara su mente.


Era prohibido, lo sabía pero no importaba, se volvió su cómplice en aquella aventura que decidió empezar, el amante cautivo de un amor no correspondido y el culpable de su pecado noche tras noche.


Una adicción, eso es lo que se había vuelto esa relación para Rin y el chico la droga que tanto necesitaba. Se volvía loco con la simple idea de besarle, y el no tenerle lo hacía aún más pues conocía de sobra lo que estaría ocurriendo mientras no estaban juntos.


Ambos eran culpables de lo que tenían pero debía aceptar que aunque fueran sólo unos cuantos los momentos en que Haru le pertenecía eso hacía que su día cambiara por completo y soportar el dolor de verlo con alguien más fuera un poco más fácil.


Pero con el tiempo la ansiedad de tenerlo entre sus brazos y escuchar su voz temblorosa a causa del placer pidiendo que lo poseyera aumentaba y no encontraba manera de calmar esos sentimientos. Envió un mensaje preguntando si ya era momento de que se encontraran o si prefería dejarlo para otra ocasión, era cruel porque sabía lo que el otro chico deseaba pero simplemente no podía seguir controlando esa necesidad que sentía.


"Rin, calmate y espera, él sigue aquí" Esa fue su respuesta y se notaba que estaba molesto pues el castaño seguro querría saber porqué su celular no dejaba de sonar y todo a causa de los muchos mensajes que el pelirrojo envió esperando por su encuentro.


Ya se había vuelto una costumbre esa "conversación" día tras día y por más que al entrar el azabache le reclamara por el alboroto que causaba su pareja gracias a su ansiedad el chico no podía hacer más que correr a su brazos y besarlo como si no hubiera un mañana haciéndolo olvidar todo lo malo mientras él se tragaba todos esos sentimientos que probablemente su compañero nunca entendería.


-¡Vamos Haru!-pidió más como una súplica-Hagámoslo en un lugar que no sea tu casa...-esperaba una afirmativa aunque conocía de sobra las múltiples razones que el chico tenía para reunirse ahí.


Aún así deseaba que al menos una vez pudieran estar lejos de ese lugar, uno que sólo ellos conocieran y el ambiente fuera diferente y pudieran estar solos durante mucho tiempo sin necesitar nada más que al otro.


Pero por más que insistiera las cosas seguían siempre igual y terminaban en la habitación del más bajo sin ropa de por medio y besando y tocando sus cuerpos sin pudor alguno, con los pensamientos del pelirrojo centrados únicamente en el chico que tenía justo enfrente.


Era doloroso para él que noche tras noche sus intentos de transmitirle sus sentimientos al de ojos azules no fueran más que un fracaso pues por más que deseara la situación al terminar era siempre la misma.


-Rin...-las palabras salieron de su boca sin poderlo evitar dándole a su compañero la falsa esperanza de querer tenerlo más tiempo-Sólo...


-Sí, sí...-suspiró profundo al darse cuenta de que la relación entre ellos no cambiaría por más que quisiera-Descuida, no diré nada...-sonrió con ironía antes de salir y cerrar la puerta tras de si dejando al chico sin más que decir-Este seguirá siendo nuestro secreto ¿O no? Uno que va a seguir por mucho tiempo, hasta que alguno de los dos no pueda más...-miró hacia el cielo con las manos dentro de los bolsillos mientras daba los primeros pasos de regreso a los dormitorios de la escuela.


Sus encuentros eran ya una adicción, sus besos, sus caricias y su cuerpo su mayor droga y lo que cada vez comenzaba a necesitar más, quería estar con él más tiempo cada vez ya sin importarle si estaba saliendo con alguien.


La desesperación lo invadía mientras esperaba a que el más alto de los tres se fuera y por fin pudiera estar de nuevo enredado entre las sábanas con el chico que lo traía loco pero en el fondo sabía que por más que se empeñara en complacerlo al final del día él no era más que un entrometido que no tenía lugar más que en su cama.


-Apaga el teléfono por favor...-pidió molesto pues ya no podía aguantar el deseo de tenerlo entre sus brazos-Que te llame después o espere hasta que vayas a buscarlo...-su voz era suplicante aunque intentara disimularlo, no quería mostrarse débil ante la persona que más amaba pero a veces le era imposible ocultar su sentir.


-Es él, ya deberías saber que no puedo hacer eso...-se quitó al pelirrojo de encima para poder responder la llamada de su pareja que ansiaba por encontrarlo.


Se levantó de la cama y salió del cuarto intentando despejarse. Sabía mejor que nadie que nada lograría convencerlo de hacerlo pero a veces le gustaba pensar que quizá sentían lo mismo y por una vez lo pondría sobre todo lo demás.


Y la realidad era que por más veces que intentara convencerse de que terminaría con eso y volvería a ser sólo su amigo no lo conseguiría porque estaba poseído por lo que el azabache le ofrecía y con sólo plantarse frente a él terminaría cediendo por más que doliera.


Quería besarlo pero no durante su sesión nocturna, motivado por el deseo y de la manera tan insignificante en que siempre lo hacían, sino a plena luz del día, demostrando todo lo que siente por él y ha estado ocultando pensando sólo en lo importante que será ese beso para el resto de sus vidas.


No había manera en que pudiera ser su pareja y tampoco era lo que buscaba. Supo desde el principio que todo entre ellos sería sólo sexo  y su corazón se oprimía al recordarlo pero esas eran las reglas del juego que quiso iniciar.


No era más que un preso de los deseos reprimidos del chico, ese que estaba enamorado de su capturador y no podía hacer nada para liberarse, aquel que estando consciente de que no era más que un objeto de placer esperaba que quizá con el tiempo llegara a surgir algo parecido al amor.


-Tsk-golpeó con fuerza la pared haciendo una pequeña herida pero el dolor que invadía su corazón era mucho más fuerte- Tengo que dejarlo, detenerme ahora que aún puedo...-se repetía mientras su espalda se deslizaba sobre la pared hasta llegar al suelo.


Y es que por más que le costara aceptarlo la relación que llevaba con Haru no lo iba a llevar a nada, seguiría siendo esa obsesión que no haría más que dañarlo y que pese a disfrutarla en el momento en que estaban juntos sólo le traería problemas a la larga.


-Quiero tenerlo otra vez...-se repetía de manera inconsciente sin poder concentrarse en nada más.


Y es que pese a ser su decisión no verlo esa noche no dejaba de imaginar lo que hubiera sucedido si estuviera con él y lo peor era suponer que al no estar ahí el de ojos verdes sería quien ocupara su lugar, lo destrozaba siquiera pensar que eso fuera posible.


Y fue así como una vez más, pese a querer terminar con aquello que lo dañaba su necesidad lo superó y volvió de nuevo a buscar al chico sin importarle ya lo que hubiera de por medio.

Notas finales:

Y nada, muchas gracias por darle una oportunidad. Espero haya resultado de su agrado.

Cualquier duda, comentario, amenaza de muerte(?), carta de amor(?), petición para conti(?) no duden en dejarla que será respondida.

Muchas gracias por leer, espero encontrarnos en otro momento nwny


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