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Bloodless por Silence Tsepesh de Lenfet

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Notas del fanfic:

Tanto tiempo con ganas de escribir algo sobre vampiros, y aqui esta por fin...

Ya comienzo a dudar sobre subirlo o no, en serio que he pasado toda una odisea para subirlo, dos horas peleando con la portada porque la muy yo se equivoco -.- y ya tenia todo esto lleno y me saca de la cuenta....  T.T... 

En fin, espero que les guste. Ah, se me olvida, tambien estoy publicando Cuando decir "Te quiero" no es posible" no la voy a dejar, estare publicando las dos :D

---------------------------->Portada<------------------------------

Notas del capitulo:

Si ya me han leido, notaron algo  nuevo en esta historia (Si no, entonces no les digo para no arruinar la sopresa) planeo experimentar mucho por aqui, ademas de que sera una historia larga... espero les guste.

Siempre viví siendo una persona normal, nunca destaque en nada en particular en los veinte años que viví.  La mayoría de las personas en este planeta pasan toda su vida sin encontrarse con nada extraordinario,  y así me hubiera gustado vivir los años que me quedaban de vida. Solo una decisión, el lugar incorrecto en el momento incorrecto, solo eso basto para todo terminara de esta forma.


— por favor…— la temblorosa voz de la chica no logra convencerme. En un oscuro callejón de Berlín, acorralada por mi contra el muro, a punto de morderle el cuello para poder saciar mi sed, mi sed que he tratado de detener por una semana, una sed que se ha vuelto incontrolable y que solo puede aplacar el líquido vital de esta chica. Su pulso acelerado solo hace que mi sed aumente más, y más.


— No puedo— es lo único que digo, inhalo profundo en su cuello, aspirando el aroma metálico de la sangre y algo mas ¿es miedo? ¿Adrenalina? No lo sé, pero solo hace que quiera quedarme con su última gota de sangre. La chica se mueve solo unos momentos más antes de que se desmaye. Mis nuevos colmillos entrarían fácil en su piel, inundando mi boca con ese líquido… solo una mordida… solo una…


— ¿Drew?— si mi corazón siguiera latiendo, se habría detenido. Conozco perfectamente esa voz. Ah, no ¿Qué estuve a punto de hacer? Ya no tengo sed, ahora solo siento una tremenda vergüenza de que sea justo él quien me encontrara en esta situación. Puedo verle de reojo, parado en la entrada del callejón— ¿Qué estás haciendo?— su tono me exige una respuesta, pero… no, no puedo dársela.


— yo…  


— Drew…— él suspira, y yo solo siento que podría convertirme en murciélago en este instante y marcharme lo más lejos de aquí.  Por supuesto que eso es imposible.


Supongo que hasta aquí, debería explicar mejor como es que termine en esta situación. Convertido en un vampiro, a punto de morder a una chica que no conozco, y descubierto por mi mejor amigo… ah, pero que mierda de situación.


Todo inicio hace dos semanas…. Bien en realidad, inicio hace cuatro años ya, cuando conocí a Nikolai Alekseev.   


Mi padre es un importante ingeniero en Alemania, por lo que siempre hemos gozado de una posición económica privilegiada. Siempre asistí a las mejores escuelas privadas que pudo encontrar mi padre y de hecho, todo comenzó en la escuela, cuando estaba en segundo de bachillerato en un instituto privado. Jamás olvidare esos días…


Estaba en segundo año, a medio semestre cuando la profesora entro al salón, diciendo que teníamos un nuevo estudiante. Todos comenzaron a murmurar, y no es para menos. No es común que un instituto como este acepte ese tipo de movimientos.


— Debe ser alguien importante— susurran por ahí. La puerta se abre y las especulaciones sobre qué tan sofisticado puede ser esa persona, si es chico o chica y esas cosas mueren por la expectación. La persona entra y entonces se siente un aura de desconcierto en el salón. Yo no tengo mucho interés, esta escuela no me gusta mucho. Lo malo de los institutos privados es que tienen tantas reglas tontas y a veces pueden ser muy intolerantes con lo que es diferente. 


— ah… ¿Dónde está tu uniforme?—  pregunta la maestra alarmada. Hasta ahora, estaba mirado por la ventana, pero la pregunta y el pesado silencio del  salón me hacen mirar.


— aun no lo tengo— responde el chico nuevo, porque es un chico. No sé qué pensar al respecto ¿Pero qué le pasa? El chico parado ahí es… es un completo caso perdido.


Vestido con una chaqueta negra bajo la cual se ve una camisa igualmente negra con la frase “Highway to hell”.  Unos pantalones de mezclilla oscuros y rasgados, unas botas con correas… pero eso no era lo más impactante de ese chico. Su cabello… oh, dios su cabello era un desastre, medio ondulado, enmarañado, largo y de color oscuro, parecía que jamás en su vida había conocido un cepillo. Su rostro… tenía la piel pálida y definitivamente tendría un rostro bonito, de no ser por las tremendas ojeras que tenía.


— Joven Alekseev…


— Me dijeron que podría venir sin uniforme hoy— su voz suena aburrida, marcando un poco la letra r.  Un collar con estoperoles, que para mí es un collar de perro,  es el toque final de su atuendo.


— pero hubiera traído ropa menos llamativa.


— es la ropa menos llamativa que tengo— dice, y por primera vez, tengo que ahogar una risa. Este chico que si sabe cómo usar el sarcasmo.


— Ve a sentarte—  Alekseev camina por el pasillo, hasta la silla libre que está un lado de la mía. No es muy alto, pero impone demasiado con su actitud de chico malo. De cerca, puedo ver que sus ojos son azul oscuro, y que también tiene los ojos delineados. Su mochila es una vieja mochila rasgada y con algunos pines que no entiendo.


No es de extrañar que nadie se le acerque durante todo el día. Yo no puedo dejar de verle, después del impacto inicial, siento una extraña fascinación por este chico. En toda la escuela se habla sobre su llegada. Por esto no me gustan estos institutos, uno no puede ser diferente en estos lugares… no puedes ir diciendo que te gustan los chicos, por ejemplo. Si, a mí me gustan los chicos, y al parecer este chico nuevo me ha llamado un poco la atención. Por supuesto que no pensé en acercarme a él, no porque no me gustara, pero todo a su alrededor dice “problemas” y yo no quiero problemas.  Lástima que esa decisión solo duro tres días.


— ¿Tú eres Schnee?— levanto la vista de los apuntes que revisaba, solo para ver al nuevo parado delante de mí. Aun con el uniforme escolar, en él no parece un uniforme.


— eh... si…  


— la maestra de historia dijo que tenía que hacer el reporte de exposición contigo.


— ¿¡Qué?!— mi grito fue impulsivo. El rueda los ojos, resoplando con fastidio.


— Eso fue lo que dijo ella. Dijo que no había más temas y que eras el único que lo hacía solo. Como vale el cincuenta por ciento de la calificación tengo que hacerlo también. 


— ah… bien… pues…— es difícil pensar cuando él me observa fijamente, aburrido. ¿Qué voy a hacer qué? Ese trabajo no se puede hacer en un día— ¿Pu-puedes venir a mi casa a la salida para hacerlo?— el arquea una ceja, y yo me sonrojo cuando termino de hablar— el trabajo, me refiero al trabajo…


— Si, puedo— dice, y se marcha. Mis primeros encuentros con él no fueron los mejores. Yo no sabía muchas cosas de él en aquel entonces. El camino a mi casa fue muy incómodo,  ninguno dijo nada durante los veinte minutos que me tomo llegar a mi casa.  Las horas que pase haciendo el trabajo, porque él no hizo gran cosa, tampoco fueron fáciles.  Y no fue solo ese día, los otros dos días que intentamos hacer algo del trabajo tampoco me gustaron, siempre fui un estudiante regular y nunca trabaje con personas que sabía no me ayudarían.


— Oye, podrías al menos intentar leer el tema— reniego el último día antes de entregar el dichoso trabajo. Alekseev mordía la goma de un lápiz, mirando distraído por la ventana.


— ya sé el tema…


—No me digas…— recuerdo que él me sonrió, la primera sonrisa que le vi.


— aun no entiendo cómo usar las computadoras de aquí. Creí que ya lo tenías, nunca me pediste ayuda.


— Alekseev.


— Nikolai… mi nombre es Nikolai—  no dije nada más, mientras seguí escribiendo sobre la revolución francesa. No sabía que Nikolai acababa de mudarse, y no de este mismo país. Nikolai venía de Rusia, su padre, un prestigioso médico acababa de aceptar un trabajo y se habían mudado sin el consentimiento de Nikolai.


Al día siguiente, cuando intente exponer el tema, me sorprendí cuando efectivamente Nikolai sabía sobre el tema. Lo explico con sencillez y tuvimos una buena nota. No le hable durante varios días, aun no me sentía cómodo hablándole y de hecho nadie lo hacía y no parecía importarle.   


De no ser por lo que paso unas semanas después, quizás no le habría hablado jamás. Estaba regresando de una salida, cuando, parado en una esquina esperando la luz verde para cruzar, un cachorro salto corriendo a la calle. Algunas chicas en la calle de enfrente soltaron un grito. El pobre animal corría de un lado a otro, tratando de evitar los carros. Debo admitir que incluso yo medio cerré los ojos. Aun así, vi cuando alguien salto entre los autos, algunos tuvieron que desviarse, pero al final Nikolai llego hacia mi lado de la calle con el perro entre las manos.  


— ah…— le mire, sorprendido unos momentos por el acto que acababa de hacer.


— tsk… ¿de causalidad no lo quieres?— el perro tembloroso, y evidentemente abandonado, entre sus manos solo emitía algunos gemiditos.


— no, mi hermana es alérgica al pelo de los animales.


— como sea— dijo, y se marchó con el perro.  Al día siguiente lo primero que hice fue preguntarle por el cachorro…. Pero supongo que me estoy extendiendo. No me culpen, todo lo referente a Nikolai es importante para mí, y yo solo quería remarcar eso.   Nikolai se quedó con el perrito, que para ironía era de color negro.   Supongo que en ese momento fue que me enamore de él.  ¿Ven? Mi parloteo sobre Nikolai es inevitable, uno habla así de las personas que le gustan, y aunque Nikolai no era para nada el tipo que de chico que me gustaban.


Nadie en mi familia a excepción de mi hermana sabe que me gustan los chicos. Nunca me sentí atraído por las chicas, y desde que tuve edad suficiente para saberlo, me auto declare gay. Obvio que no se lo dije a nadie, siempre en escuelas que no aceptaban ese tipo de cosas, me aterra aun pensar en lo que pasaría si mis padres se enteraran.  Mi hermana mayor lo descubrió por accidente cuando me estaba declarando a otro chico con el que salí.  


Me avergonzaba admitir que Niko me gustaba…  que alguien como él pudiera gustarme, con el tiempo, me acostumbre a su personalidad algo oscura y a su humor retorcido. Niko, como me permitió llamarle después de algún tiempo en el que hablaba con él. Niko no solo era apariencia, como vi a muchos que solo se vestían de cierto modo solo por moda. Niko puede vivir como sea siempre que no lo molesten, como lo descubrí aquel día… 


— Oye, Drew ¿trajiste los apuntes de matemáticas?— ese día no nos tocaba matemáticas, pero Niko no había asistido a clases el día anterior, por lo que me había pedido que se los prestara para copiarlos.


— están en la mochila— respondí, pues estaba leyendo una novela de misterio bastante interesante. Niko solo había tomado mi mochila, que tenía abierta, y sin más se había puesto a buscar. La confianza que él tenía era mucha, yo jamás habría hecho eso. O quizá solo es parte de su forma de ser, el caso es que cuando saco el cuaderno, algo más cayó al suelo.


— ¿Qué es esto?— Niko se estiro para recoger la revista que estaba junto al cuaderno.


— No es…—   comencé a responder sin mirar, pero luego pase el momento más incomodo de toda mi vida hasta ese momento— ¡¿Ahhh?!— entre sus manos, Niko sostenía una revista para adultos, y peor, una revista gay.  Decir que me puse blanco del susto es poco. ¡Y no!, la revista no era mía, mi hermana me jugaba bromas de este estilo, pero esto había llegado muy lejos.


— eh…—  los ojos de Niko iban de la revista hacia mí, como tratando de hilar el porqué de esa revista.    


— ¡Eso no es mío! No… no es lo que piensas…— dije, arrebatándosela y metiéndola de cualquier modo en la mochila. Para ese entonces, Niko ya me gustaba, y esto fue algo muy humillante para mí. Niko solía meterse en muchos pleitos en la escuela, pleitos por cualquier motivo, y temí que ese fuera el motivo de una nueva pelea.


— ¿Eres homo?— de lo nervioso que estaba, no supe interpretar su tono ¿estaba molesto? ¿Lo dijo con asco? Podría negarlo, pero estaba tartamudeando, con la cara roja, balbuceando incoherencias— No exageres. En realidad, no me importa…— y así, Niko solo abrió el cuaderno para pasar sus apuntes.   


— ¿en-enserio?


— ¿y a mí que me importa lo que te guste?— respondió, y supe que estaba tratando de no ser grosero, como usualmente es— Con que no te pongas a coquetear conmigo— me dijo y soltó una risa, como pensando en la posibilidad. En ese momento, yo también reí, fingiendo estar despreocupado.


— ¿Cómo crees?— A Niko no solo no le importo, sino que tampoco lo fue diciéndoselo a todos. A todos les parecía raro que Niko y yo pudiéramos ser amigos, pero la verdad es que Niko es bastante tolerante…


Todo esto me lleva a este momento, aún hay mucho que contar, pero será en otros momentos. Por ahora todo lo que tienen que saber es que hace poco más de una semana, me encontré con alguien que cambio mi vida… como podrán adivinar, me convertí en un vampiro y desde entonces, mi vida o lo que sea, se ha convertido en un caos. Estuve enfermo, convirtiéndome por dos días, no he querido salir de mi habitación, ni he ido a la escuela. Y no solo eso, he evitado a Niko también y…. 


— Drew…— justamente tenía que ser Niko quien me viera a punto de morder a una chica. No hay forma de mentirle, u ocultar la situación.  No puedo decirle que es mi novia o algo así.


— No… no es lo que parece…—  para ser un vampiro, aun no me siento mucho como uno. No tengo la más mínima idea de qué hacer con mi nueva vida, o lo que sea.  Niko solo me observa, sin decir nada, sin moverse. A oscuras, puedo verle con tal perfección… oh… no le había visto desde que me convertí… Niko se ve mucho mejor que antes, su rostro… ¡Podría quedarme observándolo por siempre! Sus ojos… ah, sus ojos se ven tan lindos.


— Sígueme— me dice, haciéndome una seña con la cabeza. Rayos…  es difícil pensar en una sola cosa cuando tienes tanto espacio en la cabeza.


— espera… la chica…


— Pff, solo déjala ahí ¿vez? Ya está recobrando el sentido— el cabello de Niko, a pesar de verse tan desordenado, en realidad se ve suave, y huele tan bien…— ¿Te vas a quedar ahí?— espeta, malhumorado cuando no le sigo. La última vez que le vi, le corrí de mi casa… 


— Voy— no tengo muchas opciones, además, puedo pensar en alguna escusa en lo que llegamos a donde sea que me lleve.


¿Qué será de mi vida ahora?...    


 

Notas finales:

¿Y  bien? Espero que les haya gustado, porque esto va comenzado. Gracias por leer.


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