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Amigos por siempre por ami4alice

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Notas del capitulo:

Bueno, este fue un fic que escribí hace un tiempo, espero les guste. Lamento estar desaparecida (pues aun recuerdo el fic pendiente que tengo jeje), pero han pasado muchas cosas (que sonarían a excusa), así que en compensación tenga esta linda historia. <3

¿Cómo comienza nuestra historia? Bueno, Yuuri y yo iniciamos siendo amigos de la infancia. ¿Cómo no serlo? Si nuestras madres se hicieron amigas cuando se encontraban embarazadas. Mi madre era una diseñadora de su propia colección de ropa, la mamá de Yuuri era una de sus empleadas, empezaron su amistad cuando sus embarazos casi coincidían, así que se podrán imaginar, antes de nacer ya Yuuri y yo nos conocíamos. Así que a partir de ese momento comenzamos a ser amigos de la infancia, unos amigos muy unidos, casi hermanos, después de todo aun después de tenernos, nuestras madres continuaron siendo muy amigas. Mi madre hasta compro una casa al lado de la de la madre de Yuuri para que tanto él como yo pudiéramos ser buenos amigos.

Desde bebés nos conocíamos, nuestras madres nos contaron que hasta en ese momento éramos unidos, que cuando Miko vino a visitarnos y dejo a Yuuri a mi lado de inmediato nos llevamos bien, decían que nos veíamos adorables, y déjenme decirles que esas mujeres tienen las pruebas de esos eventos, de esos y de todos los siguientes hasta que teníamos uso de razón, se notaba lo mucho que ambas nos amaban. Yuuri y yo hacíamos prácticamente todo juntos, para todos lados siempre íbamos los dos, no había momento en donde no estuviéramos en el mismo lugar. Aún recuerdo cuando esa vez de niños, apenas íbamos al preescolar, por supuesto que íbamos al mismo preescolar, mi madre se encargaba de pagar todos los gastos de ambos y Miko se encargaba de buscarnos, además de cuidarnos cuando mi madre no podía (lo cual era la mayoría del tiempo).

Esa vez cuando niños e íbamos al preescolar, aun creíamos que podíamos continuar igual de unidos que cuando fuimos niños, más adelante nos dimos cuenta que eso no iba a ser posible. Era un día lunes por la mañana, recuerdo que estaba terminando de vestirme cuando escuche la voz al unísono de Miko y Yuuri en la entrada, mi madre les fue a abrir y luego de un saludo Yuuri entro directo a mi habitación. Estaba acabando de colocarme la camisa del preescolar cuando le pude ver saludándome desde la puerta.

-¿Ya estás listo Wolfram? –le escuche preguntar mientras se acercaba a tomar mis cosas que se encontraban en una pequeña mesa se acercó a mí para dármelas, las tome de inmediato antes de tomar la mano de Yuuri, claro está, luego de colocarme mi pequeño bolso.

-Ahora si –dije con una sonrisa antes de comenzar a caminar a la salida de la casa donde se encontraban mi madre y Miko hablando.

-De verdad que estoy agradecida de que los lleves al preescolar –comento mi madre con un leve suspiro.

-Para nada, para mi es todo un placer, además que el que una empleada falte no afecta mucho, pero eres la jefa así que tú sí que no debes faltar –comento con una corta risa la mujer castaña -. Además que gracias a eso puedo entrar un poco tarde –dijo Miko riendo junto a mi madre.

-De verdad que eres una mujer… -dijo entre risas mi madre antes de vernos ya en la entrada terminando de colocarnos los zapatos de calle -. Ya sabes Wolfram, pórtate bien –escuche decir a mi madre antes de que se inclinara a darme un beso en la mejilla de despedida.

-Sí –dije con una sonrisa despidiéndome de ella también.

-Entonces nos vamos –dijo la madre de Yuuri. Luego de una despedida hacía mi madre salimos de la casa, por supuesto que como habíamos llegado a la sala continuamos por la calle, tomados de la mano mientras íbamos caminando a unos pasos por delante de Miko.

Así era siempre entre ambos, cada que Yuuri y yo íbamos a la calle o salíamos siempre andábamos de la mano mientras cantábamos la primera canción que nos viniera a la mente, normalmente pensábamos en la misma, casi siempre cantábamos la canción de la estrellita, se podría decir que era nuestra favorita, y ese momento no fue la excepción. Comenzamos de inmediato a cantarla mientras que íbamos caminando al preescolar, no era tan lejos así que podíamos irnos caminando. Ese fue todo el camino hasta que llegamos al lugar y luego de despedirnos de Miko entrabamos al edificio junto a la maestra.

Luego de que llegaran todos al preescolar comenzábamos con la clase, lo primero era el desayuno, luego de eso era hacer caligrafía, después venía la hora de la plastilina, para finalizar con la hora de dibujar. Esa hora, antes del medio día era la que más disfrutábamos, me gustaba dibujar no lo podía evitar, además que lo normal era dibujar algo relacionado con Yuuri, él tampoco se quedaba atrás. Ese día la maestra se acercó a nosotros preguntándonos que habíamos dibujado.

-¿Y, qué han dibujado esta vez? –preguntaba la maestra, era una mujer joven de cabello negro y expresión cálida. Estaba agachada con sus manos en las mejillas y codos en las rodillas esperando la respuesta a su pregunta.

-Yo estoy dibujando una amplia casa donde viviré con Wolfram. Será de dos pisos y con una bonita vista –contesto Yuuri mientras mostraba su dibujo de una casa.

-Yo estoy dibujando a Yuuri y a mí, junto a todos nuestros animales, tendremos de todo tipo de animales –ahora era yo quien mostraba mi dibujo de diferentes animales.

-¿Qué? ¡Tanto! Ahora tendré que ampliar el patio de la casa… -soltó Yuuri mientras colocaba su dibujo de nuevo en la mesa y comenzaba a trazar nuevas rayas.

-No se te olvide la laguna para el cocodrilo –dije de manera animada. La maestra solo soltó una leve risa ante el comportamiento de ambos.

-¿Un cocodrilo? Es imposible que tengas ese animal en tu casa Wolfram –Murata, un amigo de Yuuri y mío desde que entramos al preescolar, y que estaba sentado en la misma mesa que nosotros soltó en un suspiro.

-vamos Murata, no creo que sea imposible –decía la maestra.

-¡Vez! Tendremos nuestro cocodrilo y un león en la casa –dije sin más con emoción.

-¿¡Un león!? –soltó Yuuri con sorpresa -. Creo que mi casa no será suficiente…

Sin poder evitarlo tanto Murata, como la maestra, al igual que yo nos reímos por el comentario que había dejado salir Yuuri sobre el león. Era una buena época, la mayoría de veces vivíamos situaciones como esa, tan llenas de risas y sentimientos alegres. Si tuviera un deseo, quisiera que aquel tiempo se hubiese quedado igual, pero todos con el tiempo cambiamos, aunque sea un poco lo hacemos, así que las cosas no siempre serán igual aunque uno así lo desee. Aun cuando íbamos a primaría nuestro comportamiento seguía igual, no por nada siempre decían que si invitaban a uno a un lugar llegábamos los dos, por eso casi todo el tiempo nos daban una sola invitación.

Eran buenos tiempos, que triste que cuando llego el final de esa época fue cuando Yuuri y yo comenzamos a distanciarnos cada vez más. No supe exactamente qué fue lo que nos llevó a eso ni tampoco cuando comenzó, solo sé que cuando me vine a dar cuenta ya nuestra distancia existía, aunque en aquel entonces no quería aceptarlo. Tal vez si hubiese sido un poco más atento las cosas no fuesen tenido aquel final que tuvieron. Recuerdo un evento importante que se dio en aquella época, fue cuando decidimos unirnos a un equipo de béisbol los dos. Yuuri se había comenzado a emocionar por las cosas deportivas, sobre todo el béisbol, y aunque no era algo que particularmente me llamara la atención decidí unirme también al equipo de la escuela para continuar estando al lado de Yuuri como todo el tiempo.

-¿De verdad estas seguro de unirte al equipo? –pregunto Yuuri el día antes de que diéramos la prueba para el club.

-Está bien, no tienes de que preocuparte, ¿O crees que no entraré? –solté mientras le regresaba la pelota con la que estábamos pasando el rato.

-No es eso, pero… -se quedó unos minutos en silencio, pero decidió continuar hablando cuando le miré fijamente -. Es que no te vez como alguien que estaría en un club así… -dijo un tanto apena regresándome la pelota.

-¿Alguien así? ¿Qué? ¿Acaso no crees que este modelo de portada de revista de moda actual pueda jugar al béisbol? –dije con una leve risa atrapando la pelota que me habían lanzado.

-Ja, ja. No es eso, supongo que simplemente estoy siendo paranoico –dijo sin tomar más atención al tema de unirme al club de béisbol.

Al final Yuuri no dijo más nada del asunto y al día siguiente nos presentamos para el equipo, luego de una dura prueba logramos pasar, uniéndonos al equipo, que no se me olvide mencionar que al equipo también se unió Murata. Ese hombre era alguien que a veces nos preguntábamos si nos seguía, pues siempre donde estuviéramos él también se encontraba, pero luego de un tiempo se hizo tan normal que no nos sorprendía el verlo en donde nos encontráramos. Los tres comenzamos a formar parte de béisbol. Con la nueva llegada del nuevo año escolar comenzamos a tener nuevos amigos.

A nuestro grupo de tres se unió una chica llamada Liz, una chica de cabello castaño muy amable y que usaba lentes. Era una persona bastante grata a mi parecer, siempre era una mujer atenta y justa, así la veía yo. Ella comenzó a integrarse a nuestro grupo pasando el rato con nosotros tres, casi la mayor parte del tiempo. Aunque no siempre estábamos con ella, ya que como les mencione antes siempre me la pasaba con Yuuri, aun en ese momento continuábamos yéndonos y viniendo de la mano a la primaría, era una costumbre desde pequeño, era imposible que nos la quitáramos tan fácil.

Lo que si no me espere fue el hecho de que aquella chica que estaba en nuestro grupo, más adelante, luego de unos años, para ser preciso cuando estábamos en nuestro sexto grado, se me declarara. Eso si no me lo espere, en realidad quizás era evidente, pero no lo noté porque no la veía de aquella manera. Aún recuerdo ese día, fue un día que no tuvimos práctica, así que podíamos irnos temprano, pero para mi suerte era el día que me tocaba la limpieza, así que tuve que quedarme un poco más. Justo cuando lleve la basura, en camino de regreso al salón, ella apareció pidiéndome que la acompañara un rato a un lugar, evidentemente la seguí, era una amiga, no había razón para no hacerlo.

-Sé que esto puede sonar extraño, pero… -e hizo una pausa donde jugo con sus dedos -. ¡Tú me gustas! ¡Por favor sal conmigo! –le escuche fuerte y claro, pero me dejo descolocado, no me esperaba algo como eso.

-Yo… -no sabía que debía contestar.

Lo próximo que recuerdo, luego de dar mi respuesta, fue verla correr lejos del lugar. No esperaba para nada que una amiga se me declarara, por esa razón no sabía cómo reaccionar, pero algo que tenía claro era que no deseaba una novia, una novia significaba tener menos tiempo para pasármela con Yuuri y no iba a cambiar mi tiempo con Yuuri por nada del mundo, era mi preciado amigo después de todo. Recuerdo que luego de acabar y al salir del salón, yendo ya cerca de la entrada de la primaria pudo ver a Yuuri quien esperaba a que terminara con la limpieza. Estaba ahí parado esperándome, me sentí lleno de dicha ante aquella acción.

-¡Yuuri! –le llame y el me miró con una leve sonrisa.

-Al fin has terminado –dijo con una sonrisa.

-Sí, ya podemos irnos –dije en respuesta para llevar mi mano hacía Yuuri. Lo normal hubiese sido que él contestara mi gesto tomando mi mano, pero esa acción nunca llego, Yuuri no tomo mi mano en aquel momento, simplemente se giró comenzando a caminar.

Aquel fue el primer gesto que dio inicio a nuestro alejamiento, aunque en aquel entonces no lo quise ver como eso. Simplemente lo atribuí a otra cosa, pensando en mi cabeza una gran cantidad de excusas para no tener que preocuparme sobre el asunto. Esos fueron los dos eventos que recuerdo de la primaria, el otro fue justo antes de la graduación de la primaria. Siempre creí que Yuuri y yo estaríamos juntos, pero la realidad me golpeo cuando un día me enteré, por casualidad, de que Yuuri había optado por una secundaría completamente distinta a la mía, no solo eso, ni siquiera quedaban en la misma dirección, así que no podríamos ir juntos en el camino a la secundaría.

En ese momento en que me enteré de que no iríamos a la misma secundaría me sentí realmente devastado, aunque no comprendí bien mis sentimiento en ese momento, todo eso lo atribuí al hecho de sentirme solo, ya que no tendría a la persona que consideraba parte de mi familia a mi lado como de costumbre. El día que me enteré recuerdo que fui corriendo a la casa de Yuuri para buscar una explicación, como era costumbre entre como si nada encontrándole en la sala viendo un programa de televisión y comiendo un helado.

-¡Yuuri! –recuerdo que casi grite su nombre exaltado por correr -. ¿Es cierto que irás a otra secundaria? –pregunte mirándole fijamente. Él pareció sorprenderse, pero luego de unos minutos miro en otra dirección.

-Sí, es así –contesto, al oír que la respuesta era positiva tuve un fuerte dolor en el pecho.

-¿Por qué? –fue lo único que logre dejar salir en ese momento, sintiendo que pronto empezaría a dejar caer mis lágrimas.

Un silencio cubrió la habitación, el único ruido que se escucho fue el que hizo Yuuri cuando se levantó del sofá donde estaba y se acercó a mí quedando unos pasos frente a mí. Me miró fijamente antes de decidirse a dar una respuesta.

-En esa secundaria hay un buen equipo de béisbol, por eso es que me decidí por ella –me dio como respuesta con una sonrisa. Gran parte de mí se sintió aliviado con esa respuesta, pero un poco de mí no se sintió conforme.

-Entonces es por eso… -dije en un suspiro.

-Por supuesto, ¿Por qué otra cosa creerías que iría a una secundaría tan lejana? –comento con una corta risa Yuuri.

-No, por nada –comente más aliviado que antes -. Entonces seguiremos siendo amigo como siempre, ¿Cierto? No importa que no podamos vernos tanto continuaremos igual ¿No? –dije después con una sonrisa. Si tan solo hubiese notado el espacio que hubo entre mis palabras y la respuesta de Yuuri, tal vez las cosas se hubiesen dado diferente.

-Por supuesto, nosotros seguiremos siendo amigos –dijo con una sonrisa Yuuri, como las que siempre me daba todo el tiempo.

Al final no fuimos a la misma secundaria. Yuuri fue a la suya y yo a la que había aplicado antes de la graduación. Aun a pesar de que estuviéramos en diferentes secundarias continuábamos viéndonos, sobretodo en la mayoría de vacaciones que habían de la secundaria. Porque no quería aceptar que Yuuri comenzaba a alejarse de mi fue que inconscientemente me fui satisfaciendo con aquellos pocos momentos que pasábamos juntos, no aceptando el hecho de que cada vez nos veíamos menos. Recuerdo una vez en la secundaría cuando vi una escena que realmente no quise haber visto, una que quizás fue la razón de que comenzara a pensarme mejor las cosas.

Era un día de semana, quería que Yuuri me explicara unos asuntos de clase que no entendía, así que sin dudar fui a su casa. Al entrar salude a Miko que se encontraba en la cocina quien fue la que me indico que Yuuri estaba en su habitación, como pase tan rápido ni oportunidad le dio de decirme que Yuuri no estaba solo. Como era algo de costumbre ni siquiera toque la puerta de la habitación sino que abrí la puerta como si fuese mi propia habitación, al hacerlo pude observar aquella escena. Estaba Murata abrazando a Yuuri quien se encontraba con su rostro en el hombro ajeno, Murata tenía una mano en la cintura de Yuuri y la otra en su cabello acariciándolo con dulzura. De inmediato al verlos no pude evitar sentir un fuerte dolor en mi pecho.

-Ah… Wolfram, esto…

-Yo… ¡Lo siento mucho! –ni siquiera le deje terminar la oración a Murata cuando sin más me fui corriendo del lugar.

Salí rápidamente del lugar yendo a mi casa, al estar en esta subí a mi habitación cerrando con algo de fuerza la puerta, que bueno que no había nadie en ese momento. Pegué mi espalda a la puerta para dejarme caer al suelo mientras tenía una mano en mi pecho apretando mis ropas con fuerza, me dolía, me dolía horriblemente el recordar aquella escena. ¿Desde cuándo de todo eso? ¿En qué momento Yuuri y Murata se habían vuelto tan cercanos? El solo pensarlo hacía que mi pecho se comprimiera con fuerza. No quería pensar en el asunto, no quería indagar en porque el pecho me dolía con fuerza en ese instante, era demasiado, simplemente deseaba dejar de pensar en eso.

Los siguientes días luego de eso Yuuri y yo no nos encontramos en ningún momento, en realidad lo estaba evitando, después de aquello que había visto no sabía cómo enfrentarle. Que se me acercara para decirme que estaba saliendo con alguien era algo que aún no estaba preparado para oír, lo que en aquel entonces no me pregunte fue el porqué de que no quería escucharlo. Si tan solo me hubiese hecho esas preguntas, si tan solo no hubiese ignorado todo el asunto, si hubiese prestado atención, si tan solo me hubiese dado cuenta de mis sentimientos antes, quizás las cosas serían diferentes. Estaba en la secundaria el momento en que descubrí mis verdaderos sentimientos.

Era un día después de clase, había llovido a principios del día pero a esas horas el cielo era hermosamente azul. Estaba reunido en el salón con mis compañeros de clase, estaba regresando de una reunión con el profesor, estaba ya en la etapa donde se decide a que preparatoria se irá, así que por eso veía al profesor ese día, había decidido a que preparatoria iría. Cuando entre al salón escuche a mis compañeros conversar sobre sus relaciones con sus parejas actuales, me sentí curioso por esa razón no me fui de inmediato mientras hablaban, uno de ellos lo noto y me invito a unirme a ellos.

-¿Wolfram también tiene problemas amorosos? ¡No lo puedo creer! –soltó uno de mis compañeros.

-No digas eso, es normal –dijo otro en mi defensa.

-Entonces, ¿Alguna vez has sentido ese sentimiento de amor? –pregunto otro a parte de los dos anteriores.

-Bueno, sinceramente no creo… -dije pensativo, no recordaba algo como eso.

-¿De verdad? ¿No has sentido ese sentimiento de felicidad al encontrarte con alguien en específico? –pregunto una chica del grupo.

-Uhm… la única persona importante ha sido mi amigo de la infancia.

-¿Amiga de la infancia? Quien diría que tendrías una –dijo otra chica, pero antes de poder corregir que se había equivocado continuaron hablando sobre el asunto.

-Cuenta, cuenta, no te detengas, ¿Qué sentías cuando estabas con ella? –pregunto con curiosidad un chico del grupo.

-Bueno… me gustaba cuando estábamos juntos, era la costumbre, así que me sentía bien, sobre todo cuando íbamos de la mano todo el tiempo, y salíamos juntos a diferentes lugares. Cuando estábamos en su casa haciendo el vago, todo momento era divertido si estábamos juntos –comente con cierta alegría, no mentía para nada. Al acabar pude escuchar las risas de los demás y le miré con confusión.

-Wolfram, ¿De verdad no te das cuenta? –soltó uno de ellos a lo que agite mi cabeza en negación.

-¡Eso es amor! –casi grito una de las chicas -. Todo lo que nos has dicho es amor, te gusta tu amiga de la infancia, ¿Cómo no te habías dado cuenta? –dijo con una leve risa la chica.

Después de aquellas palabras me puse a analizar todo lo que había vivido con Yuuri. ¿Era cierto que me gustaba? No lo sabía, por lo menos hasta que me pensé dos veces mi vida en retrospectiva. El sentimiento cuando comenzó a alejarse de mí, el autosatisfacerme con las pocas veces que nos veíamos, no quería que nos termináramos de alejar, pero la razón de eso residía ahí. No quería alejarme de Yuuri porque me gusta, ese dolor en mi pecho cuando vi aquella escena era la respuesta a todas mis dudas. Me dolía porque Yuuri me gustaba de manera romántica.

-Lo siento, ya tengo que irme –fue lo que dije antes de tomar mis cosas y salir del lugar, lo único que logre oír de mis compañeros fueron palabras de ánimo, quizás se daban una idea de lo que iba a hacer.

Salí corriendo sin más por todas las calles hasta llegar a la casa de Yuuri, fue un largo recorrido, pero el dolor que sentía en las piernas por tanto correr quedo de lado al sentir la emoción de poder decirle lo que sentía a Yuuri. Quería decírselo, lo más rápido posible, quería decirle todo lo que había estado sintiendo todo este tiempo. Al llegar a la puerta de su casa el nerviosismo me gano y no pude evitar tocar el timbre, cosa rara en mí, Miko fue la que salió a atender sorprendiéndose de que hubiese tocado el timbre, pero por la sonrisa que luego me dedico creo que se daba una idea de lo que hacía en ese lugar.

-Que desastroso te vez Wolfram –dijo con una risa -. Yuuri se acaba de ir ahora mismo, si vas corriendo quizás lo alcances –continuó con una corta risa indicándome con su dedo el camino que Yuuri había tomado.

-¡Gracias! –dije rápidamente antes de girarme para de nuevo correr por aquellas calles.

Sin más busque mi celular en el bolsillo para poder llamar a Yuuri, quizás con eso iba a poder darme un poco más de tiempo, pues mi tiempo se alentaba ya que mis piernas estaban cansadas, así que no podía andar tan rápido. Llegue a la estación de tren, no sabía porque pero sentí que Yuuri tomaría ese camino, después de todo debías tomar el tren para llegar más rápido a mi secundaría. Seguía con mi celular haciéndolo repicar, pero no había respuesta del otro lado.

Quería decirle lo más rápido posible a Yuuri, quería decírselo, quería decirle lo mucho que me gustaba, quería gritárselo, que él era el único, que él sería el único que estaría en mi corazón. Seguía con mi celular haciéndole repicar ya que la llamada parecía no caer, baje rápidamente las escaleras para poder encontrarme con Yuuri, la emoción no me hizo notar la tensión que había en el ambiente. Si lo hubiese notado quizás no hubiese visto lo siguiente.

Al llegar a la parte donde se espera el tres pude escuchar el tono de repique del celular de Yuuri, me emocione por eso pero al ver que venía del lugar donde había gente aglomerada hizo que todo mi cuerpo se tensara. Camine al lugar sin dejar de hacer repicar mi celular y apartando a la gente, fue así como pude ver aquella escena. Las cosas tiradas en el suelo, el celular sonando al borde del suelo, las reconocía… todas esas eran las cosas de Yuuri.

-¿Dónde está un médico?

-Esto es horrible.

-Pobre chico, era tan joven.

Los murmureos de las personas llegaban a mis oídos con eco, como si fuesen personas que se encontraran lejos de mí. Mire aquella escena, viendo como había sangre por gran parte del lugar. Sin darme cuenta solté el celular que estaba en mi mano cerca de mi oído produciendo que este cayera al suelo y mi brazo también cayera hacía abajo con fuerza. No me lo podía creer, no podía creer lo que estaba viendo mis ojos.

Tenía que decírselo, tenía rápidamente que decirle a Yuuri lo que sentía por él, tenía que hacerlo, pero con aquello que observaba en esos momentos me daba cuenta que jamás podría decírselo.

Jamás podría decirle a Yuuri lo que verdaderamente sentía por él.

De esa forma me di cuenta que Yuuri y yo seríamos siempre amigos, porque jamás podría decirle mis sentimientos.

Ya que Yuuri no volvería a estar a mi lado de nuevo.

Porque ese día se anunció la muerte de Yuuri Shibuya.

Notas finales:

Espero les halla gustado, esta historia consta de dos partes, la versión de Wolfram y la versión de Yuuri. La segunda es la de Yuuri, con su parte se entenderán muchas cosas de la versión de Yuuri. 

Espero les guste los dos puntos de vista <3


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