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~El amor siempre vence~ por Syo Kurusu Love Love kokoro

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Notas del fanfic:

Esta historia es por el cumpleaños de Murasakibara, por ello es que me centre demasiado en él. ¡Happy birthday, Mura! ♥

¡LEAN LAS ETIQUETAS, POR FAVOR! ¡SI TIENE MURAAKA, PERO ES MÁS ADELANTE!

P.D. Esto es un Two-shot y también está en mi cuenta de Wattpad "Syo Kurusu"

 

 

Notas del capitulo:

Atención: No me dejó pude poner todas las advertencias. También contiene Lemon, MPreg, Violación, se podría decir que poco shota al inicio y además es Omegaverse.

Bueno, espero les agrade la historia y espero no haberme salido de los personajes. Es la primera vez que me ha costado tanto escribir. Espero que no me odien o me quieran matar luego de esto. :'v 

 Gracias por leer. ♥

El telón se levantó, comenzaron a sonar aplausos llenos de euforia. En verdad la gente era una maldita basura que no valía nada.


De pronto unos reflectores apuntaron directamente a la jaula que estaba en el escenario y dicha jaula tenía a un pequeño de cabellera morada, amordazado, amarrado de pies y manos, con los ojos vendados. Su rostro estaba en perfecto estado, pero su único defecto eran las marcas de latigazos que tenía a lo largo de todo su cuerpo.


-El día de hoy presentamos nuestra nueva adquisición. Como pueden ver es un pequeño chico de tan sólo cinco años, de modo que podrán adaptarlo a sus propios gustos. La subasta comienza con cinco mil dólares.


Tan pronto inicio la subasta, los presentes comenzaron a aumentar la cantidad de dinero que ofrecían. Hasta que finalmente hubo alguien entre todo el público que ofreció la mayor cantidad, llevándose consigo a Murasakibara.


.


.


.


La oscuridad invadía completamente su vista. Él no tenía ni idea de donde estaba. Era un lugar frío y sumergido en oscuridad. Murasakibara nuevamente tenía pies y manos amarrados con cadenas, sólo que en esta ocasión estaba amarrado contra una pared y también tenía un collar en el cuello. Su garganta realmente ardía, llevaba horas sin haber tomado agua, desde que comenzó a gritar cuando era llevado a aquella jaula.


Pasó un rato y se escuchó un rechinido de puerta en aquel lugar, dejando que entrara un poco de luz en aquella habitación. Después de aquello la puerta se cerró nuevamente y sólo se logró ver una pequeña flama en aquel frío lugar.


-Vaya, realmente eres lo que me prometieron.


-¿Q-quién eres? Quiero a mi mamá, ¡¿dónde está mi mamá?!


Murasakibara finalmente se atrevió a hablar, sin embargo, aquel que se detuvo a escasos pasos del menor, sólo soltó una estruendosa risa, que logró poner nervioso al menor.


-En verdad eres gracioso, mocoso de mierda. Tú ya eres mío. Me perteneces.


-¡Ya basta! ¡Quiero ver a mi mamá! ¡¿Quién eres tú?!


La voz del menor se llenó de tristeza y pánico. No entendía que era lo que estaba ocurriendo, simplemente de un momento a otro, fue liberado de las cadenas y fue recostado sobre una plataforma fría, donde nuevamente lo amarró aquel tipo.


-¿Q-qué haces?


Aquel tipo de cabellera rubia, despojó al menor de sus ropas, rasgándolas y arrancándolas con brutalidad. Este en verdad era un infierno que viviría el pequeño Murasakibara por largo tiempo.


-Es la primera vez que haré esto con un mocoso...


Aquel rubio soltó una risa de nuevo y después comenzó a preparar al pequeño, para evitar que este sufriera algún daño mientras lo hacían. Sin embargo, desde que introdujo el primer dedo, Murasakibara comenzó a retorcerse y a llorar, mientras intentaba liberarse.


-Ha pasado un rato, creo que estás listo.


Ese tipo levantó las caderas de Murasakibara y sin previo aviso lo penetró, causando que el menor soltara gritos desgarradores.


-Maldición, creo que me pasé... Bueno, no importa. Con el tiempo te acostumbraras a esto, enano.


-¡Duele! ¡Duele! ¡Ya basta!


Los ojos del menor se llenaron de lágrimas y la habitación apenas iluminada por aquel candelabro se llenó de los gritos del menor.


-Cierto, más vale que recuerdes el nombre de tu amo a partir de este momento si no quieres que la situación empeore, enano... Mi nombre es Nash.


Nash tomó con fuerza las caderas del menor, haciendo la penetración más profunda, lo que logró hacer que Murasakibara soltara un gemido de dolor aún más fuerte que los otros. Al escuchar dicho gemido, Nash se excitó aún más y comenzó a moverse aún más bruscamente. En verdad amaba ver el sufrimiento del pequeño.


Pasaron dos horas cuando finalmente Nash dejó en paz al pequeño Murasakibara, quien ya estaba completamente adolorido de su cadera y espalda.


-Mi estómago arde.


-Asco. Estás completamente batido por dentro. En verdad te gustó que te llenara con mi semen, ¿no es cierto, maldito mocoso?


Nash se levantó y comenzó a vestirse, para después poder retirarse, sin embargo, se detuvo ante el grito del menor.


-¡Espera!


-¿Qué quieres, imbécil?


-¡Duele! ¡En verdad duele!


Los ojos del menor seguían llenos de lágrimas. En verdad se sentía pésimo. Su espalda y su cadera dolían, su estómago ardía y sus muñecas y tobillos estaban completamente irritados por el forcejeo con las cadenas.


-Adiós. Te vendrán a ayudar cuando me vaya.


Después de unos segundos de que Nash saliera de la habitación, la puerta se abrió de nuevo y sólo se pudo ver un candelabro de nuevo. Algunos pasos se escucharon en dirección al menor, quien no tenía la fuerza para moverse.


-Lo lamento. El amo Nash ha estado de mal humor últimamente.


La persona que entró hizo que Murasakibara se sentara para poder ayudarlo, pero fue inútil, ya que en cuanto se levantó, se desmayó.


-*No puedo creer que le hiciera esto. Es sólo un niño.*


Aquella persona tomó a Murasakibara en brazos, lo cubrió con una manta y lo sacó de aquella habitación.


.


.


.


Cuando Murasakibara despertó, estaba acostado en una inmensa cama, dentro de una habitación completamente blanca. Ese lugar era todo lo contrario a donde había estado hace poco. Había una televisión, una pequeña mesita de noche, una lámpara y la cama tenía un techo en la parte superior, de donde caían unas ligeras telas blancas.


-Veo que finalmente despertaste... ¿Cómo te sientes?


Un joven de cabellera azul celeste se acercó con cuidado al menor para no asustarlo y cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, tomó asiento junto a él en la cama.


-Tus muñecas y tobillos ya fueron vendados, sólo están irritados y tienes algunas cortadas, pero sanarán pronto si no te mueves.


Nuevamente el menor no respondía, pero aquel joven no iba a darse por vencido. De algún modo iba a ayudar a aquel pequeño.


-¿Sabes? Aquel chico que te sacó de aquella habitación, se encargó de bañarte y cambiarte de ropas, para que pudieras quedarte en este lugar. Aunque fue algo difícil porque te desmayaste.


-¿Quién eres?


-*¡Finalmente hablo!* Mi nombre es Kuroko Tetsuya, Atsushi-kun.


-¿Cómo sabes mi nombre?


-Es fácil de saberlo. Eres el hijo de la familia Murasakibara. Tu familia maneja varias empresas.


-Quiero irme de aquí.


Nuevamente el pequeño comenzó a llorar y se aferró a las sábanas de la cama, para poder cubrir su rostro.


-Lo siento, no podemos dejar que te vayas. Son órdenes del joven amo, pero no volverás a pasar por eso que viviste hace tres días.


-¿Tres días?


-Estuviste inconsciente durante todo ese tiempo, pero el joven amo aceptó que no te haría anda de nuevo. Aunque tendrás que trabajar aquí como sirviente.


Nuevamente Murasakibara comenzó a llorar y Kuroko lo abrazó, para que el menor pudiera tranquilizarse.


-Dentro de poco vendrá a verte aquella persona que te sacó de aquel lugar. Su nombre es Silver y seguramente será a quien verás con amor frecuencia a partir de ahora.


La puerta de la habitación se abrió y entró un joven moreno, de cabellera plateada, bastante alto y que portaba un traje con lentes oscuros. Era el mismo que lo había sacado de aquel frío lugar.


-Los dejaré a solas. Regresaré más tarde.


Kuroko salió y Silver se acercó a Murasakibara, poniéndose a su altura.


-Escucha, Atsushi. El joven amo accedió a que seas su sirviente personal, después de que te recuperes, así que cuando te encuentres bien, te ayudaré a mejorar tus habilidades.


.


.


.


~2 años después~


-¿Cómo continúa Atsushi?


-Parece ser que ha logrado superarlo, Silver-san. El que el joven amo Akashi venga a visitarlo de vez en cuando ha sido de ayuda. Incluso se ha vuelto un niño bastante tranquilo. No se queja de nada y es bastante obediente y considerado con todos nosotros.


-En verdad eres de ayuda, Kuroko. Aunque me preocupa que Akashi-sama pueda decir algo sobre Atsushi. Si se enteran de que él está aquí nos van a matar los Murasakibara.


-No pasa nada. Akashi-sama accedió a guardarlo como secreto entre nosotros y Atsushi-kun parece estar más tranquilo desde que lo ve con mayor frecuencia.


-Eres un muy buen psicólogo. De no ser por ti, ese pequeño ya se hubiera derrumbado hace mucho.


-Tienes razón... Él me ha dicho que soy como su madre, aunque el crédito no es completamente mío. Él dijo que Kagami-kun es como su padre, que tú eres como su hermano mayor y que Kise-kun es como su hermano sobreprotector, porque siempre le da cosas deliciosas.


-Al menos nos considera como familia. Es lo menos que podemos hacer, después de que el joven amo lo secuestrara y violara.


.


.


.


-Tetsu-niisan.


-¿Qué ocurre, Atsushi-kun?


-Nash-sama me golpeó de nuevo con el látigo. Me duele mucho mi espalda.


-Ven, te ayudaré con esto antes de que empeore.


-¡Sí!


.


.


.


~5 años después~


-¿Quién lo diría, Atsushi-kun? Finalmente cumpliste los doce años hace unos días y últimamente, a pesar de los golpes de Nash-sama, haz logrado mantenerte firme.


-Tetsu-niisan, ¿por qué Nash-sama me odia?


-¡Tonto! ¡Él no te odia!


-¡¿Taiga-niisan?!


-Él no te odia. Es sólo que ha pasado por cosas difíciles y por eso se desquita contigo, ya que eres el más débil de aquí por ser un niño.


-Pero desde que se enteró de que yo soy alfa ha comenzado a golpearme con mayor frecuencia.


-Lo siento, Atsushi. Es sólo que él no tolera a los alfas. Él es un omega y hace tiempo vivió una mala experiencia con un tipo alfa que lo maltrató demasiado. Es un milagro que no se queje de la presencia de Aomine-kun, Kagami-kun o Silver-san.


-... Taiga-niisan, Tetsu-niisan, ¿por qué no se me permite dejar la mansión?


-Son órdenes de Nash-sama. No sabes el motivo, Atsushi-kun, lo siento.


A pesar de que Kuroko dijo eso, él realmente sabía la razón y era que no podían arriesgarse a que algún invitado se diera cuenta de que es chico era el hijo perdido de la familia Murasakibara, al cual llevaban todos estos años buscando.


-Pero a veces es aburrido. Desde que llegué aquí, no he salido de la mansión. Y desde que Ryouta-niisan se fue con Dai-niisan de vacaciones, no hay nadie que juegue conmigo.


-Lo siento, prometo que trataremos de pasar más tiempo juntos.


.


.


.


-Creo que finalmente puedo volver a revivir la diversión de aquel día.


Nash pasó lentamente su lengua sobre sus labios, mientras fijaba su mirada en el pequeño Murasakibara.

Notas finales:

Bueno, espero les esté gustando y me dejen saber su opinión. Gracias por leer. ♥


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