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One-shots navideños por Yaoi lovers

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Notas del fanfic:

Decidí que era momento de hacer una semana navideña (que se redujo a 5 días por mi falta de decisión para elegir las ships sobre las que escribiría), iba a revelar las parejas conforme actualizara pero para evitar problemas a futuro las adelanto xD

Espero sea de su agrado

Notas del capitulo:

Debo admitir que espero con demasiadas ansias que Hide y Kaneki se rencuentren y necesitaba verlo(?) antes que Ishida siga con su plan malévolo(?)

 

Y nada, me tendrán los siguientes días hasta el 25 y, para quienes esperan actu de alguna de mis otras historias, la que actualizaré próximamente será "Otras vidas" (que espero sea antes de año nuevo)

Tantas cosas habían pasado desde ese accidente que lo convirtió en un híbrido ghoul-humano que pocas cosas eran las que aún le parecían importantes. Se había aislado tanto de su parte humana que ya ni siquiera recordaba el porqué los humanos festejaban tantas cosas.


Desde su actual punto de vista no había nada que celebrar y aún así, estando justamente en Tokyo, no paraba de ver a una cantidad sorprendente de personas realizando compras innecesarias y organizando fiestas sin sentido, cosa que le parecía simplemente absurdo.


Aun así, como refugió a la soledad que sentía pese a estar acompañado de personas importantes para él, había decidido observar constantemente el comportamiento de los humanos.


Nunca había reflexionado en eso pero, desde que su madre murió, las celebraciones para él habían dejado de existir. No le interesaba organizar algo particular para su cumpleaños, navidad o cualquier otra fecha que a la gente le pareciera importante.


Recordaba que un par de veces su amigo había organizado algo sencillo y pequeño para su cumpleaños, que no pudiera incomodarlo pues estaba consciente de como se sentía al respecto, y si algo importaba de sus recuerdos es el esfuerzo que el rubio ponía para animarlo.


Se sentía extraño pues estaba consciente de que, por más nostalgia que tanta celebración le causara, ese chico, quien siempre se encargaba de apoyarlo para que su buen humor saliera a flote, no estaba más y nada se lo devolvería.


Aun así, mientras la gente pasaba y pasaba por las calles comprando cosas, él simplemente podía pensar en lo que su amigo hubiera preparado para no dejarlo de lado. Seguro organizaría una pequeña reunión con un par de amigos en el karaoke para esperar que la medianoche llegara.


Y una vez que eso sucediera, ambos buscarían el lugar más tranquilo para pasar ahí un par de horas hablando de mil y un temas que en ese momento les vinieran a la mente hasta que el rubio comenzará a bostezar en señal de que el cansancio comenzaba a ganar.


Así habían sido las últimas celebraciones desde que el chico se volvió su única compañía y, aunque en esos momentos lo único que hubiese querido fuera saltar todo el proceso y simplemente estar alejado de todo, no paraba de pensar que daría cualquier cosa por, aunque fuera una vez más, tener al rubio a su lado encargándose de ayudarlo a olvidar la tristeza en que estaba sumido.


Había comenzado a caminar por las calles viendo a los niños jugar, a las familias comprar y los grupos de amigos haciendo planes para noche buena. Recordaba que en algún momento había hecho exactamente lo mismo pero hacia tanto tiempo desde eso que incluso comenzaba a dudar que así fuera.


Pese a eso, no había hecho más que seguir caminando por las calles. Al parecer pasaba desapercibido por todos, y era algo que agradecía pues no tenía ganas de detenerse a escuchar nada sobre la celebración o lo mucho que lo habían extrañado, en caso de encontrarse con algún conocido.


Y de nuevo entre sus pensamientos apareció su mejor amigo, caminando a su lado con esa típica sonrisa que lo caracteriza, mientras miraba a todas partes contemplando el panorama.


—Si que todos se ven bastante animados ¿No? Aún con todo el caos que se ha dado entre el CCG y los ghoul. En momentos así ni siquiera pensaría que realmente hay conflictos.


El azabache simplemente levantó los hombros sin cambiar la mueca inexpresiva de su rostro. Sabía a la perfección el conflicto que se desató y que no habían podido controlar en tanto tiempo, incluso a él le parecía increíble que todos ignoraran el hecho y celebraran tan despreocupadamente.


—Quizá deberíamos ir al karaoke también ¿No crees? Has estado cargando con demasiadas cosas últimamente, relajarte un poco no estaría mal.


Y aun así el chico seguía sin mostrar interés alguno en lo que decía. Se sentía tan distante y fuera de si que le daba lo mismo celebrar o quedarse sólo, encerrado en algún lugar mientras el bullicio de las fiestas llegaba a sus oídos.


—Vamos, Kaneki. Cambia esa cara y vamos a celebrar un poco, será mejor eso a que te la pases encerrado ignorando a los demás.


El otro siguió sin responder, es cierto que se había acostumbrado a la imagen de su amigo apareciendo cuando necesitaba un pequeño empujón pero no se sentía con ánimos de seguir alguno de sus consejos, al menos en ese momento.


Estaba tan ensimismado que ni siquiera notó cuando el rubio dijo que tenía una sorpresa preparada, que era mejor que se preparara porque le iba a fascinar y si no lo agradecía se encargaría de hacerle cosquillas hasta que no pudiera más.


Esas palabras no significaron nada y simplemente siguió caminando hasta llegar a un pequeño parque donde se quedó en los columpios viendo a la gente pasar hasta el anochecer.


Miró rápidamente al cielo antes de volver a su refugio, no tenía intenciones de hablar con nadie así que simplemente se encerró hasta el anochecer del día siguiente.


Sabía de sobra que para ese momento Hinami insistiría en que debía salir e incluso le propondría visitar la librería o algún café, sólo para despejarse, y como no se sentía con ánimos de hablar con nadie se escabulló tan rápido como pudo hasta volver a vagar por las calles de la misma manera que lo había hecho el día anterior.


Vagaba por las calles y podía notar la alegría que la mayoría de las personas mostraban. Llenaban los karaokes, los restaurantes, los bares y todo estaba iluminado mientras en los establecimientos no paraban de recibir a los clientes con felicitaciones.


Era demasiado irónico ver a tantas personas tan entusiasmadas y felices mientras él no hacía más que esparcir su aura de amargura por cada lugar que pasaba, ignorando los intentos de los demás por contagiarle el espíritu navideño.


Terminó por refugiarse nuevamente en el parque del día anterior, que curiosamente era el único lugar tranquilo de todos los que visitó; sólo dejaría el tiempo pasar hasta que todo ese caos volviera a la normalidad y pudiera seguir con sus actividades acostumbradas.


Fue entonces que la voz de su amigo hizo eco en sus oídos, sacándolo del trance en que estaba sumido.


—Kaneki ¿Recuerdas que dije que tenía una sorpresa para ti...?


Esta vez no apareció su imagen, cosa que le sorprendió un poco, pero sabía que estaba ahí, intentando llamar su atención.


—Deja de ver hacia arriba, tonto. Ahí no hay nada—su risa se hizo presente y sintió una ligera corriente de aire frío pasar a su lado—Sólo mira hacia acá, no pierdas el tiempo...


Y sin entender porqué, giró su cuerpo hacia el lugar donde sintió la corriente llegar. Ahí estaba él, con esa sonrisa que lo caracterizaba mientras sacudía ligeramente su mano para captar su atención y saludarlo.


—Kaneki, tiempo sin verte...


Hacía tanto tiempo que dejó de creer que en las fechas importantes cosas extraordinarias pasaban que podía asegurar que eso era parte sólo de su imaginación.


Sin embargo, ese chico frente a él era real y de eso no había duda; y si alguien le hubiera dicho que se trataba de un milagro de navidad hubiera creído por completo en sus palabras porque, de no ser eso, no encontraba una explicación lógica para que aquel a quien añoraba apareciera justo frente a él.

Notas finales:

Y ahora sí ya, espero haya sido de su agrado y se animen a seguir las que me faltan

 


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