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Tu destino está atado al mío por yue-sama

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Notas del fanfic:

Hola vengo con una nueva historia, esto será una pequeña introducción para que puedan llevar mejor la historia.

Aclarando un poco habrá un leve kibanaru, pero esto será un SasuNaru en su totalidad.

Para las personas que no saben que es el hilo rojo del destino, aquí una pequeña introducción.

Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado a sus dedos, a pesar del tiempo y la distancia.

No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Su dueño es el destino.

Notas del capitulo:

Para finalizar esto, esta historia estará en el mismo mundo que el manga Akai ito no shikkou yuyo, se hará mención de algunos personajes de este manga, así que sería bueno que le echarán un vistazo si quieren.

 

*no plagiar por favor*

 

Sin más, espero les guste.

 

Con amor yue-sama (onishiro)

A veces, en la vida se toman riesgos innecesarios y decisión muy erradas. A veces, te pierdes en la sombra del mundo y de la sociedad por el temor a ser juzgado.

 

 

Yo me arrepiento de haber jugado a ser perfecto, ahora mi corazón está vacío y la tristeza puede más conmigo desde hace algunos meses.

 

 

Puede que no entiendan a qué me refiero, pero, quizás si les cuento mi historia ustedes entiendan que es mejor ser uno mismo en vez de querer complacer a todos, tal vez aprendan a ser libres, al contrario de mí, y así no cometan un error tan estúpido como el que yo cometí.

 

 

Debo decir que soy un chico un tanto especial, mi madre es japonesa mientras que mi padre es americano, por mi parte, tengo rasgos iguales a los de mi padre, cabello rubio y ojos azules, y, sé que creerán que soy todo un galán, pero las chicas no lo ven así.

 

 

Ahora, ¿han escuchado hablar sobre el hilo rojo del destino? Pues bien, es ahí donde empezaron todos mis problemas…

 

 

Desde pequeño fui capaz de ver el hilo rojo que conectaba a las parejas destinadas, no podía tocarlos, simplemente podía verlos, sin embargo, a esa edad no podía entender mucho. Conforme fui creciendo, comprendí más cosas, sabía que las personas que se casaban sin tener el mismo hilo, inevitablemente se separarían, así que, supongo que sentí una enorme dicha al comprobar que mis padres tenían un mismo hilo, siendo —aún en la actualidad—, tan felices como lo fueron en su juventud, una de esas pocas parejas que siguen juntas como un matrimonio feliz.

 

 

También encontró personas cuyo hilo rojo no estaba completo, quizás por el hecho de que no habían encontrado a su destinado todavía o tal vez porque no había nacido, después de todo, no se puede jugar con el tiempo, simplemente tienes que acoplarte a lo que se ha predicho para ti. Este último era mi caso, mi hilo era corto y no se unía a nadie, aun cuando de verdad estaba emocionado por encontrar a mi otra mitad y ser feliz.

 

 

Cuando entré a la universidad conocí a la chica más hermosa de todas, pero mi tristeza fue grande al saber que no compartíamos un destino juntos, sin embargo, me rebelé, no era necesario tener un hilo juntos, haría que la chica se enamorara de mí, seríamos una hermosa pareja.

 

 

Su nombre era Hinata…

 

 

Ahh… era inevitable suspirar. Hinata era una chica bajita, con sonrisas tímidas, ojos hermosos y largo cabello, era sumamente cautivadora, y yo, quedé prendado de ella.

 

 

Con el tiempo nos hicimos amigos y fui muy feliz a su lado, pero un día todo se fue a la mierda, justo en el momento en el que mi hilo rojo se completó. Pensé emocionado que al fin tendría a mi pareja destinada, así que seguí con fervor el hilo para poder llegar al otro extremo donde sabía que esa persona estaría. En ese momento pensé que quizás para el resto era extraño que mirara tan concentrada y fijamente el suelo, pero no podía importarme menos.

 

 

Cuando llegué al final del hilo pudo ver unas botas, entonces, fui subiendo poco a poco mi mirada topándome con una mano grande que tenía el hilo atado a su dedo pequeño, lo primero que pensé fue que esa mano era muy grande para ser una chica, así que fui subiendo lentamente, vi sus hombros, eran muy anchos…

 

 

Finalmente —y con algo de terror—, levanté la mirada encontrándome con un chico que me miraba igual de sorprendido que yo. En ese instante se me fue el aire completamente.

 

Era un chico… mi destinado, era un chico.

 

 

Desesperado, consideré que quizás me había equivocado, pero al levantar mi mano y ver mi hilo atado a él supe que no había error alguno. Quise gritar asustado, estaba entrando en colapso cuando sentí una suave mano apretando levemente mi hombro.

 

 

—Naruto, te presento a mi mejor amigo —dijo Hinata sonriendo tan bonita, y entonces, caí en cuenta de sus palabras.

 

 

Tragué duro y traté de sonreír, después de todo quería impresionar a Hinata, pero mi cuerpo empezó a temblar. El chico me sonrió e inconscientemente pensé que era lindo por lo que me regañé mentalmente, eso estaba mal, la sociedad iba a verme mal, ¿un chico? ¿¡Estaba emparejado con un chico!?

 

 

Dios no…

 

 

—Soy Kiba, mucho gusto.

 

 

—Ah, a… Naruto… —dijo con poca voz, él me sonrió y estrechó mi mano fuertemente, una corriente pasó por todo mi cuerpo estremeciéndome desde el fondo de mi corazón, la conexión era tan fuerte, pero…

 

 

No podía… No podía.

 

 

Fui un cobarde y huí de ahí con la tonta excusa de que iría a traer a mi hermanito al colegio, ¿y saben que es lo peor? Que no tengo ningún hermano. Así de patética fue mi huida… Maldición.

 

 

Aún ahora mi corazón no se recuperaba y a mi mente venía una y otra vez su sonrisa, su complexión y lo hermoso que era…

 

 

Esa noche decidí ser fuerte e ignorar mi hilo, no dejaría que eso arruinara mi oportunidad con Hinata, de ninguna manera, ¡no podría permitirlo nunca! Esa fue mi decisión, pero claro que eso no evitó que fuera completamente difícil hacerlo.

 

 

Kiba solía pegarse a nosotros, y, aunque quise evitarlo, él siempre hallaba la manera de estar junto a mí. Al principio lo trataba mal, pero después de un tiempo no pude evitar bajar la guardia y darme cuenta de que comenzaba a quererlo, como no hacerlo, era estúpidamente lindo, se comportaba como todo un caballero y me hacía sentir especial. En algún punto, supe que Kiba me amaba, y él, contrario a mí, no tuvo miedo de ello en ningún momento, sus sentimientos eran puros, no me cabía duda, más aún al ver como todas las mañanas me miraba como si fuera lo más bonito del mundo y al escuchar como suspirar cada vez que agarraba mi mano con disimulo.

 

 

Cuando él se decidió a besarme, supe que era completamente mío y algo en mí se sintió completo, por supuesto que sabía a qué se debía, y por un momento, dejé que me envolviera una nube de felicidad.

 

 

—Naruto tú me gustas, por favor…

 

 

Sin embargo, eso fue mucho para mi realidad…

 

 

No supe qué contestarle a Kiba, y, aunque no me negué, tampoco le di una respuesta positiva, simplemente seguimos estando juntos, y, cuando al fin me convencía de que mi corazón latía como loco por él, decidimos estar juntos…

 

 

Esa fue una noche que cambió todo...

 

 

Dejé que me amara como nadie lo había hecho, y me sentí bien con ello. Fue una noche llena de emociones por parte de ambos, y al día siguiente, me desperté feliz al verlo a mi lado, aferrándose a mi como si fuera a desaparecer. No pude evitar besar sus ojos, sus labios y abrazarlo con dulzura, cuando dormía, se veía mucha más joven de lo que realmente es.

 

 

Ese día dijo que me amaba, y yo, estuve a punto de responderle de igual manera, pero algo en mis labios calló.

 

 

Cuando salí de su casa esa mañana, supe, que el peso de la sociedad, era mucho más grande de lo que pensaba, varias vecinas de él, me miraron con mala cara mientras negaban, quizás miraban mis chupetones o mi mal porte. Me avergoncé terriblemente y traté de salir rápido de allí, pero sus palabras llegaron hasta el fondo de mi corazón y mente…

 

 

—Es una aberración lo que hacen, los vi besándose... La juventud está perdida.

 

 

Después de ello, corrí lejos de ahí con miedo de que alguien más se enterara de lo que había hecho con Kiba. No quería que me juzgaran, no era gay, tan sólo… me dejé llevar por el hilo…

 

 

Estuve desesperado y evité triunfalmente a Kiba por unos días, mientras me dedicaba a investigar por internet algo que me dejara finalizar con el hilo. Sólo una opción…

 

 

… Y la encontré.

 

 

Contacté con un chico y quedamos de vernos en un lugar público, los dos vivíamos en Tokyo así que no fue muy difícil hallar el tiempo, entonces, el día en que nos conocimos llegó...

 

 

—Hola, soy Kamisawa —se presentó muy feliz, parecía ser un chico de la misma edad que yo, muy bien vestido y con un buen cabello. Supuse que él también estaba en tendencia, era muy bien parecido.

 

 

Fuimos a un café para sentarnos a hablar, y entonces, le conté lo que me estaba preocupando.

 

 

—¿Es posible cortar el hilo rojo? ¿Cómo puedo confiar en ti?

 

 

Él suspiró y me miró, luego sus manos fueron directamente a mi hilo, jalándolo, y yo, quedé asombrado. ¡¡Él podía tocarlo!!

 

 

Al ver mi rostro, él sonrió y luego volvió a tomar su de café.

 

 

—Es asombroso, tú también lo ves —dijo mirándome fijamente—. ¿Ahora me crees?

 

 

—¡Es increíble! —dije feliz—. Puedo verlo desde pequeño.

 

 

—Muy interesante. Conocí a un chico igual a ti, pueden ver el hilo, pero no tocarlo —dijo tranquilo—. Además, mi poder es hereditario, así que supongo que por eso es más fuerte que el tuyo y el del otro chico.

 

 

Miré su mano y noté que no tenía ningún hilo atado y supe que eso era triste, después de todo, aunque tu pareja todavía no estuviera en tu rango siempre ibas a tener un hilo atado a tu dedo, sin embargo, él simplemente no tenía nada.

 

 

—También es hereditario —dijo rompiendo el silencio—. Al hacer estos trabajos, creo que Dios se enoja, así que es un castigo —dijo tranquilo restándole importancia—. Ahora, hablemos de ti, ¿por qué quieres cortar el hilo? ¿Acaso tu pareja es un hombre?

 

 

Guardé mi asombro y asentí, por su parte, Kamisawa casi escupe el café que estaba tomando para luego comenzar a reír fuertemente atragantándose un poco.

 

 

—¿De qué te ríes? —pregunté un tanto ofendido.

 

 

—Conocí a un chico llamado Arako, él tuvo el mismo caso que tú. Sólo me parece mucha coincidencia.

 

 

—¿Y él logró cortar el hilo? —pregunté curioso.

 

 

—Oh sí —afirmó—, pero a él le di una advertencia en su momento, tal como la que te daré a ti ahora. Si decides cortar el hilo es posible que, por lo que te reste de vida, no vuelvas a encontrar una pareja destinada para ti. Estás yendo en contra de los deseos de Dios, así que, aun sabiendo eso ¿quieres hacerlo?

 

 

Sus palabras calaron muy profundo en mi corazón, pero, aun así, con el miedo a lo que pudieran decir o a la decepción de mis padres, sumándole mi inexperiencia en la vida, contesté afirmativamente, entonces Kamisawa me explicó claramente lo que tenía que hacer.

 

 

Esperé que pasara un poco de tiempo, y, cuando las clases estaban por finalizar y dar paso a las vacaciones de verano, lo hice.

 

 

Enfrenté a Kiba mientras él sólo me miraba con amor, suspense que el tiempo durante el que lo evité no logró cambiar su opinión de mí, mi corazón se estrujó completamente, pero, aun así, hice lo que Kamisawa me dijo. Lo miré a los ojos sin despegar mi mirada, luego agarré la tijera mágica que él me había otorgado y agarré disimuladamente nuestro hilo.

   

—Kiba, yo no puedo aceptar tus sentimientos. Nunca podría estar contigo.

 

 

Y entonces, corté rápidamente el hilo que cedió completamente.

 

 

Suspiré, estaba hecho, levanté la mirada y vi con terror como Kiba lloraba. Sentí un enorme peso posándose en mis hombros mientras que él me sonrió dulcemente aún con las lágrimas corriendo por su rostro.

 

 

—G-gracias por darme la oportunidad…

 

 

Luego de ello no pude verlo por lo que restó de las vacaciones de verano.

 

 

Recuerdo que fueron las peores vacaciones de mi vida, el dolor y vacío que sentía en mí fue demasiado, lloré mucho y concluí que fue tonto cortar mi hilo. Nunca debí hacerlo. Ahora, mi corazón estaba roto y yo sólo quería regresar, ver a Kiba y decirle lo que sentía, pedirle que me perdonara.

 

 

Quería unir nuestros hilos nuevamente y ser feliz a su lado.        

 

 

Me motivé el primer día de clases después de las vacaciones y lo busqué rápidamente, no pude evitar suspirar al verlo, tan bonito como siempre lo fue, entonces él me miró y sonrió tiernamente hacia mí, dejándome congelado, me saludó alzando su mano y no pude evitar ver que su hilo estaba unido. Mi corazón latió rápidamente y miré mi mano, notando que no estaba unido a mí e inevitablemente las lágrimas comenzaron a brotar sin control, por lo que simplemente lo saludé lo mejor que pude y me fui de ahí. Supuse que ese era mi castigo y lo tenía merecido…

 

 

Cuando finalizamos la universidad y cada quien tomó su camino, me enteré —por medio de Hinata—, de que Kiba se había casado con una hermosa chica, y lo confirmé unos meses después, al verlos felizmente agarrados de las manos. Ella portaba una hermosa barriga de embarazada y él sonreía como antes lo hacía conmigo. Me fijé en sus hilos y estaban unidos, ellos eran destinados, y yo, tan sólo volví a llorar.

 

 

Fui realmente estúpido…

 

 

Después de eso no pude superarme, fui un chico normal con una vida normal. Nadie parecía llamar mi atención y ya no había sentido amor por otra persona. Me quedé solo y vacío.

 

 

Si cuento mi historia, es para demostrarles a los demás, que, no deben tener miedo. No lo hagan o terminarán como yo, no sé cuántas lágrimas he derramado, no sé cuántas veces busqué ni cuántas veces me torturé viviendo en el pasado.

 

 

Miro mi camino, el ambiente está frío pues estamos a finales de diciembre, salgo de mi trabajo ocultando lo mejor que puedo mi cara entre la bufanda que llevo en el cuello. El vaho sale de mi boca mientras miro el cielo completamente oscuro para luego seguir caminando, las calles de Tokyo son muy transitadas, y yo sólo continúo como un robot buscando llegar a mi casa, comer y acostarme.

 

 

Apreté las bolsas que llevaba ya que acababa de ir a la tienda a comprar mi comida de esa noche, pero, sin darme cuenta, me desvié de mi camino original, suspiré cansado en cuanto lo noté, y cuando estaba a punto de darme la vuelta e irme jadeé al verme la mano, mi hilo estaba completo de nueva cuenta. Mi respiración se aceleró, después de 7 años ahora tenía una pareja…

 

 

Corrí siguiendo mi hilo pasando por unos callejones hasta llegar a una zona de clubs nocturnos y jadeé asombrado al ver a un chico tomando cervezas con dos chicas entre sus brazos. Sus ropas eran extravagantes, su cabello era negro y sus ojos se ocultaban tras unas gafas de sol, miré su mano con detenimiento…

 

 

Dios, no…

 

 

¡Están jodiéndome!

Notas finales:

mucho gusto para las nuevas lectoras, tambien gracias por darle una oportunidad a este fic.

 

si tienen dudas por favor hacerlas, todavía no decido el día de actualización lo estaré avisando en el grupo de facebook.

 

les quiero mucho.

 

nos vemos


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