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Prepárate, seras mio. por Princesa Tora

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Notas del fanfic:

Hola a todos mis Tora lectores/as, antes que nada bienvenidos a mi primer historia de Dragon ball, la verdad es que estoy muy emocionada por mostrarles mi contenido y acepto todo tipo de criticas. Espero que al final de esta historia se lleven una buena impresion de mi y que les sea de su agrado mi historia. Estare subiendo capitulos seguido, asi que aquellos que que queden con las intrigas de que es lo que pasara solo esperen al dia de mañana para averiguarlo.

Muchas gracias nuevamente y disfruten.

 

~Tora~

No estaba asustado, para nada, ¡estaba aterrado!. Primera vez que alguien como él se sentía tan nervioso de ser el centro de atención de todas esas miradas ajenas que se depositaban en su persona. Ni siquiera se ha dado cuenta que por el nerviosismo empezó a morderse las uñas, mirando de reojo a todos esos estudiantes que le miraban raro por su comportamiento, e incluso susurraban entre ellos, deberían estar diciendo que era un chico extraño a quien no debían acercarse nunca o sino se les pegaría lo rarito. No conocía a nadie, extrañaba a sus antiguos amigos y maldijo a su antigua escuela por haberle dado de baja.

Ya no lo soportaba, el dolor de cabeza era tan intenso que sintió un fuerte deseo que golpearlos a todos para que dejen de mirarlo. Bruscamente se levantó de su asiento, estampando ambas palmas sobre el pupitre de forma sonora, haciendo que todos sus compañeros brincaran en su sitio del susto. Separo sus labios para emitir unas palabras, pero esas palabras fueron calladas de inmediato cuando el profesor hizo acto de presencia en el salón. Todos volvieron a sus lugares rápidamente y Kakaroto no tuvo otra que volver a sentarse. El pelinegro analizo al docente que acababa de entrar, un anciano de mediana estatura, debería de estar en sus setenta y algo, vistiendo con traje gris elegante, anteojos oscuros y no poseía de cabello, solo una larga barba blanca que le llegaba hasta el mentón. Si ese viejo aun estaba en condiciones de seguir dando clases, realmente lo admiraba.

 

-Hoy tenemos a un nuevo estudiante. –dijo finalmente el docente, dejando su maletín sobre su escritorio. -¿Quieres presentarte ante la clase, jovencito?. –dijo tomando asiento y esperando a que su nuevo alumno hablara, entrelazando sus dedos y apoyando su barbilla encima de ellos. A Kakaroto le entro de nuevo el nerviosismo, veía como todos sus compañeros volteaban a verlo para escucharlo. Lentamente se levantó de su asiento, colocándose de pie a lado de su silla, miro por ultima vez a sus compañeros que lo miraban entre ansiosos y aburridos, querían conocer al raro del salón.

-Mi…mi nombre es Kakaroto Son, tengo 17 años y….

-¿Eres un Son?, o sea… ¿hermano de Raditz Son? –interrumpió el profesor asombrado, Kakaroto le miro con una ceja levantada, ¿Cómo conocía a su hermano?, oh claro, estudiaba en la misma escuela. Asintió con la cabeza, en silencio. –Buen estudiante, perfectas calificaciones, excelente deportista, me imagino que su hermanito será igual de talentoso que él. Aunque es lógico que asi sea. –Kakaroto frunció el ceño, se denotaba molestia en su rostro, no estaba preguntando, estaba haciendo una afirmación. Estaba harto de que a cualquier lugar que fuera, todos piensen que por ser un Son ya tenía que ser un prodigio en todo, en su antigua escuela fue exactamente igual, la única forma en la que el director le dejo fácil el ingreso a la institución sin anteponerle un examen primero fue por su absurdo apellido, no demoro tanto tiempo en darle de baja en dicha escuela debido a su bajo promedio y sus mediocres calificaciones. De reojo miro a sus compañeros y no pudo pasar por alto las miradas desaprobadoras hacia este, incluso pudo notar algunas llenas de repulsión y odio, no había pasado aun por su primer día en una escuela nueva y ya lo estaban odiando. –Es un honor tenerte aquí con nosotros, espero que esta escuela sea de tu agrado y pon tu mayor esfuerzo en todo, jovencito. –volvió a hablar el profesor, Kakaroto no respondió, solo se limitó a asentir y a sentarse, ya no veía la hora de irse.

 

Las dos primeras horas fueron insoportables, su cuaderno de apuntes estaba vacío, ni siquiera pudo concentrarse ni prestar atención a lo que decía el maestro, lo único que pudo memorizar fue su nombre, Roshi, y solo se ha limitado a jugar con su bolígrafo y a dibujar garabatos sin sentido. Cerro su cuaderno al mismo tiempo que la campana sonó, indicando el primer receso. Disponiendo a guardar todo en su mochila y depositándola sobre la silla, camino hacia afuera del salón mientras sacaba de su bolsillo un pequeño papel doblado por la mitad y lo abría: era un mapa que su hermano le había dibujado personalmente del interior de la escuela, para que no tuviera dificultades en encontrar las instalaciones. Concentrado en su labor por comprender dicho mapa, no noto cuando dos compañeros pasaban a su lado, mirándolo con desprecio.

 

-Mira que vergüenza, ¿un Son con miedo a perderse?, creí que podrías ser capaz de memorizar las instalaciones sin la ayuda de un estúpido mapa. Que patético. –el otro compañero a su lado solo se rio y ambos siguieron. Kakaroto frunció el ceño, miro el mapa con desaprobación y no dudo ni un segundo en romperlo en pedazos y arrojar los restos a la basura. Camino por los pasillos, le valía mierda si se perdía en su primer intento, encontraría la cafetería si o si, sin el mapa que dibujo su hermano. Sería una gran aventura.

 

….. 

 

Quince minutos. Los más largos y ridículos quince minutos que había pasado en su vida, recorriendo todos y cada uno de los pasillos que componía la escuela, incluyendo el patio, tratando de encontrar la cafetería que tanto ansiaba, hasta que finalmente la encontró. A paso apresurado, atravesó las puertas de vaivén, encontrándose con la imagen decepcionante de que todos los alumnos estaban caminando hacia la salida, dirigiéndose a sus clases nuevamente y que los responsables de la limpieza estaban acomodando el lugar, lo que para Kakaroto significaba una cosa: la hora del almuerzo había terminado. Sus ojos no pudieron evitar ponerse aguados, el único momento del dia en donde podía olvidar esa amarga presentación en clase era la hora de la comida, y ya no podría disfrutar de nada, se moriría de hambre. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando alguien deposito su mano en su hombro y este se giró aun con lágrimas en sus ojos.

 

-¿Por qué tardaste?, el almuerzo ya termino, ¿no te di un mapa? –la inconfundible voz de Raditz se hizo presente. Kakaroto iba a responder, pero su habla se vio interrumpida por el exquisito aroma a carne asada, un hilito de saliva se iba resbalando por la comisura de sus labios cuando su hermano le presento en frente una tira de carne con barbacoa fijada a un palo. Kakaroto la tomo con ambas manos y comenzó a comer como no hubiera probado bocado en años. Sus lágrimas casi caen de felicidad y su hermano no pudo evitar sonreír, seguía siendo un niño a pesar de ser ya un adolescente. –Aún no me respondes, ¿Qué hiciste con el mapa?

-Es que…. No….no lo entendí –dijo sudando nervioso mientras le daba otro gran mordisco a su almuerzo, si Raditz se enteraba que había hecho pedacitos el mapa que el dibujo, y que sus restos yacían en la basura, estaría en graves problemas.

-Bueno, no le des importancia, lo importante es que estas aquí. –dijo acariciando su cabeza. -¿y cómo va tu primer día?

-Horrible. –dijo con asco, Raditz rio divertido. –Todavía no pasa el día y ya todos me odian, ¿Por qué tuve que ser un Son? –dijo cabizbajo, Raditz volvió a acariciar su cabeza para reconfortarlo.

-Tu solo concéntrate en tus estudios, más adelante te acostumbraras y el día de mañana llegaras a ser respetado.

-El maestro Roshi te reconoció con solo escuchar mi apellido, dijo que eres un buen estudiante y que espera que yo también lo sea. –dijo en tono desanimado, no le venía bien el estar esforzándose tanto para llegar a ser como su hermano, aunque quisiera en el fondo llegar a ser alguien respetado, su mente siempre le recriminaría que jamás lo lograría.

-Solo se tu mismo, esfuérzate para llegar a lo que deseas ser, y no bajo la sombra de alguien. Además, estaría de lujo que alguien de la familia demuestre que no todos los Son somos buenos en todo, también tenemos nuestras contras. –dijo sonriendo, Kakaroto también sonrió, le agradaba poder estar con su hermano en un momento como este, aunque hubiera preferido que este estuviera en su mismo curso para estar todo el tiempo juntos, no le gustaba estar solo.

-¡Raditz, ya es hora de ir a clase, despídete de tu novia y muévete! –un grito despavorido se hizo presente en toda la cafetería, vio cómo su hermano volteo a ver al susodicho con enojo y que Kakaroto no entendía nada. Lo único que diviso fue a dos chicos acercándose a los hermanos, uno de piel morena y cabellos negros, de gran estatura, mientras que el otro tenia piel blanca con el cabello negro y en punta, este era un poco más pequeño de estatura, casi diría que tenía pinta de ser un estudiante inferior.

-Turles, ¿Cuántas veces te eh dicho que no grites cuando estoy hablando? –dijo conservando la poca paciencia que le tenía, el responsable del grito, bajo el nombre de Turles, coloco sus manos en sus caderas y en su mirada se reflejaba un semblante de desaprobación al mismo tiempo que levantaba una ceja, Kakaroto ya no quería ver miradas negativas en lo que resta del día. –Y es mi hermano. –dijo finalmente.

-Oh, que ternura, un mini Raditz. –dijo irónicamente con una sonrisa, al mismo tiempo que se acercaba y le apretujaba un cachete con sus dedos pulgar e índice, Kakaroto se quejó por el intenso dolor.

-Turles, ya déjalo. –hablo finalmente el estudiante pequeño, Turles dio un suspiro en forma de queja y le soltó. Kakaroto se froto la mejilla maltratada y no pudo evitar pensar que en cuestión de segundos esta se tornaría roja. Como lo odiaba. Kakaroto se le quedo viendo, con un semblante frio y calculador lo estaba analizando en silencio y eso en cualquier forma incomodaba al Son, pensó que tal vez estaría ahí parado esperando un agradecimiento por intervenir en las cursis e irónicas niñerías de Turles, así que este no se hizo esperar.

-Em …muchas gracias por…

-Piérdete, insecto. –dijo finalmente para luego retomar la marcha, seguido de Turles que no paraba de reír a carcajadas y que lo único que se escuchaba en el recinto era su risa escandalosa.

-¡Qué enano más grosero! –grito furioso, ya que aguantaba que todos lo traten como basura, primero en clase y ahora en la cafetería, lo único que faltaba era que también lo molestaran en el patio del receso y ya su día estaría completo.

-Es un idiota, no le hagas caso, piensa que por ser avanzado ya tiene todo el mundo puesto en bandeja de plata. –miro con molestia el pasillo donde anteriormente transcurrió el par.

-¡¿Avanzado?! ¡pero si es un pequeño!.

-Tu solo procura sobrevivir a este día, mañana será otro.

-¡Pero que fácil suena decir eso, para alguien que prácticamente ya paso por lo mismo que yo estoy pasando! –grito enojado, le parecía irónico que su hermano le diga tales palabras, estaría a nada de darle un puñetazo.  -¿¡Tu no vas a defenderme?!

-Créeme, que es mejor estar del lado del diablo que en su camino. –y dicho esto se decidió a caminar directo a su salón de clases, no quería tener un Ausente en su legajo por llegar tarde.

-¡Creí que eras mi hermano, Raditz! –grito. -¡Ya estoy cansado de esto, hare que me respeten!


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