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Menma... El fallo por yuhakira

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Notas del fanfic:

Declaimer: los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, los personajes son todos suyos, son usados con medio recreativo únicamente.

Menma… el fallo

Yuhakira / L. Baquero

16/05/2019

 

 

 

 

La guerra termino, Sasuke había vuelto, y después de muchos problemas y complicaciones ellos se habían decidido por estar juntos, si, juntos, de una forma romántica. Muchas cosas les costó superar, muchas incluso después de haber dado el primer paso. Eran dos hombres fuertes, orgullosos, y decididos, ceder ante el otro fue todo un reto, un proceso de autoconocimiento y conocimiento del otro, pero lo habían logrado, habían llegado a este punto en el que ahora se podían llamar a sí mismos una pareja, un tanto dispareja, pero al final, estaban juntos, sin importar el que, o el quien.

Tsunade y Orochimaru habían sido observadores de todo aquello, lo habían observado desde fuera, los habían aconsejado cada uno desde su lado. Tsunade había tratado por todos los medios de que sus consejos llegaran al menos a ser la mitad de buenos de los que podrían haber sido los de Jiraiya, y lo eran, sin duda, Naruto agradecía cada uno de ellos, a pesar de que nunca fue capaz de decirle que incluso lo hacía mucho mejor de lo que él lo habría hecho, por miedo claro de que eso dañara un poco la imagen que ambos tenían de su maestro. Por supuesto las voces que tenía Naruto a su alrededor aconsejándole eran más y más diversas que las de Sasuke, por lo que eso en su momento también afecto en algo su relación. Orochimaru de su lado era un poco seco ante los consejos que Sasuke buscaba, Kakashi igualmente resulto ser una voz variada y poco confiable. Finalmente, no les quedo más que confiar en el otro, pero sobre todo en los sentimientos que sabía tenían. Más, sin embargo, siempre se sintió como si algo hiciera falta, no hubo necesidad de que alguno de los dos lo dijera.

Los sannin no fueron los primeros en notarlo, realmente se podría decir que la idea llego a sus oídos. Tsunade estaba en casa cuando Shizune recostada en el sofá se lo mencionó, como la cosa más casual.

—Encontré a Naruto el otro día, estaba en el parque jugando con unos niños, los chicos lo adoran, creo que sería muy buen padre.

Tsunade que preparaba café se sentó a su lado en silencio, una pequeña llama se había encendido en su cerebro, pero ¿en realidad estaba bien que interfiriera de nuevo? Algo en su interior le decía que debía hacerlo, tal vez la misma parte que la impulsaba a apostar compulsivamente, y otra, la razonal, le decía que era una pésima idea.

Orochimaru se vio enfrentado a una situación similar, aunque un tanto más extraño. Sasuke había llegado una tarde a su casa, se sentó afligido sobre una de las sillas cerca de su laboratorio, no dijo nada, solo se sentó allí, a Orochimaru no le pareció extraño, solía hacerlo a menudo como si allí encontrara un sitio en el que pensar, tal vez los olores del laboratorio lo relajaban, lo llevaban a una época oscura donde le era más fácil entenderse a sí mismo, sin toda la culpa y el remordimiento con el que ahora vivía. Pero esta vez a diferencia de todas las otras, su energía se sintió más cargada, más pesada, como si tuviera algo atravesado en la garganta que no se atrevía a decir.

Le pidió a su asistente que se fuera, para ver si de esa forma el Uchiha menor se decidía por hablar. Pasados unos minutos sin que hubiese resultados se decidió por acercarse.

—¿Puedes decir lo que necesitas decir?

—No tengo nada que decir.

—Está bien, entonces deja de importunarme.

—Nunca te ha molestado que venga.

—Por lo general vienes a ver que no esté haciendo nada malo, seguramente tu nueva luz te lo pide —el sannin respiro hondo sintiéndose agotado— pero hoy siento tu mirada apuñalándome a la espalda, por lo que me es más fácil pensar que quieres decirme algo, antes de pensar que de nuevo buscas matarme.

—No tengo intenciones de matarte.

—Entonces di lo que tienes que decir.

El Uchiha guardo silencio de nuevo, el nuevo Sasuke le exasperaba, el antiguo habría llegado sin problemas a decirle, no, a exigirle que hiciera lo que él necesitaba, este en cambio se mostraba dubitativo e intranquilo.

—¿Ya lo hablaste con tu luz?

—¿Hablar qué?

—Lo que sea que vengas a decirme.

—No lo he hecho.

—Entonces si hay algo.

Sasuke pareció enojado y se fue. Orochimaru se ajustó los guantes quirúrgicos y dio media vuelta continuando con sus experimentos —Algo le está haciendo falta a ese muchacho— fue en todo lo que pudo pensar, y tal como le había sucedido a Tsunade una luz se encendió en su cabeza.

—Necesitan un hijo.

Dijeron los dos al unísono, cada uno desde su espacio privado, y como si hubieran adivinado sus pensamientos pensaron en el otro. Tsunade y Orochimaru, era una tarea que solo juntos podrían llevar a cabo, por lo que se vieron obligados a dejar sus diferencias a un lado y trabajar juntos.

Y lo hicieron.

Meses después… un par de años en realidad, el par de genios logro su cometido. Un niño. Quien iba a tener el niño, genero todo un nuevo problema en la relación de los dos, puso en duda sus masculinidades y sobre todo el rol que cada uno de ellos ejercía sobre el otro. Los sannin habían solucionado los problemas biológicos a los que se vieron enfrentados, al final solo les quedo esperar que los chicos tomaran una decisión sobre quien llevaría el bebé, después de todo habían sido ellos mismos los que se habían negado a que saliera de una probeta, al mejor estilo de los experimentos de Orochimaru.

Al final fue Sasuke el que llevo la panza, bueno… el bebé en su interior. La decisión se tomó luego de que ambos se enfrentaran en un combate a muerte en un juego de jenga, dos de tres. Fue la forma más neutra que encontraron de decidirlo, la suerte hizo todo su trabajo, y aunque Sasuke no se mostró nada feliz, cuando finalmente sintió el muchachito adentro se sintió orgulloso de haber causado la caída de la pequeña torre de palitos de madera.

El niño nació por cesárea, Tsunade misma atendió el parto, ella realizo la cesárea con la ayuda de Shizune que siempre estuvo a su lado. Hubo mucha sangre, mucho llanto, Orochimaru que vislumbraba el procedimiento desde un observatorio al quirófano se sintió por primera vez en su vida asustado, nunca había visto al Uchiha en un estado tan lamentable, y Tsunade que parecía sentirse de igual forma pareció por un momento perder el control de la situación. El sangrado simplemente no se detenía. Sacaron al bebé, Tsunade lo entrego a Shizune apresuradamente, y luego trato de atender a Sasuke, le costó. Cuando Naruto vio salir a Shizune con el bebé en brazos sintió una emoción que no se puede describir con palabras, pero ella estaba asustada, su frente estaba empapada en sudor y su mirada se veía confusa. Entonces se asustó, y olvidándose del niño solo pudo pensar en Sasuke.

—¿Qué paso con Sasuke? ¿Cómo está?

—Tsunade se está haciendo cargo, no te preocupes, todo estará bien.

Y ella siguió de largo sin dejarle ver el niño, él tampoco quiso hacer el esfuerzo de verlo. Estaba asustado, ¿había tomado una mala decisión al dejar que Sasuke tomara un riesgo tan grande y se convirtiera en un experimento de los sannin? ¿en realidad era tan importante para ellos el procrear? Si, lo era, no solo porque él amaba los niños, sino porque se había prometido a si mismo hacer los sueños de Sasuke realidad, y el resurgimiento de su clan requería de ese sacrificio. Un sentimiento de arrepentimiento se sembró en su corazón, debió ser él quien cargara con eso, debió ser el quien llevara el niño, debió ser él, pero el miedo fue más grande, y la suerte una ayuda a su orgullo.

Las habilidades de Tsunade, sin embargo, fueron suficientes para salvar la situación, Sasuke estuvo inconsciente los dos días siguientes. El parto fue demasiado duro para su cuerpo, había soportado con más dignidad cualquier tipo de batalla, más esa fue una lucha contra la que no pudo hacer nada.

Naruto se hizo cargo del bebé mientras él recuperaba la conciencia. No fue hasta que supo que estaba bien que pudo enfocar sus ojos en el bebé. El azul resplandeciente de sus ojos se encontró con los suyos y sintió deseos de llorar. Lo vio desde la ventanilla de la sala donde lo tenían envuelto en una sábana, metido en lo que parecía ser una cuna y en la que a duras penas podría estirarse si quisiera hacerlo. Lo primero que vio, sin embargo, no fueron sus ojos, fue su cabello, y ese fue el indicio de que se trataba de su hijo, a pesar de haber dos o tres niños más dentro del pequeño cuarto. Ese cabello negro y abundante, aun para un bebé.

—No se supone que nacieras calvo.

Dijo, dándole un par de golpecitos al vidrio buscando llamar su atención, para que así se girara a verlo. El bebé lo hizo, aunque dudó mucho que lo hiciera por el ligero golpe. Su boquita se abrió lo más que pudo en lo que pareció un bostezó y sus ojos se abrieron levemente, fue ahí cuando los vio, fue ahí cuando él lo vio. Su corazón dio un vuelco, sintió enamorarse de nuevo, a primera vista, no de la forma tortuosa en la que se había enamorado de Sasuke, si no un amor puro que surgía de lo más profundo de sus entrañas.

Shizune, al verlo lagrimero y con sonrisa de tonto frente al vidrio se ofreció a acercarle el niño, emocionado dijo que sí. Dejo que ella lo guiara en la forma en que debía colocar sus brazos alrededor de su cuerpo para sostenerlo. Ella sonrió al verlo mecer su cuerpo en un movimiento suave y casi imperceptible mientras le decía cosas tontas al niño.

—¿Tienes un nombre para él?

—Menma… Sasuke lo eligió antes de venir aquí —respondió sin mirarla, no podía retirar su mirada del niño.

Cuando Sasuke despertó la situación fue bastante similar. Sentía el cuerpo completamente adolorido, todo, desde la punta del dedo, hasta el último de sus cabellos. Se quejo un poco y dio un respiro hondo antes de abrir por completo los ojos, Naruto estaba a su lado, estaba dormido sobre el sofá, tenía medio cuerpo fuera, y la otra mitad parecía salirse pronto, pero lo que más lo asustó fue ver la pequeña criatura en su pecho a penas sostenida por su mano. Al no poder moverse lo único que pudo hacer fue elevar su chacra, Naruto se despertó por instinto, reconocería el chacra de Sasuke hasta en sueños, sostuvo al bebé con fuerza y se levantó de golpe, con una mano en su pañal y la otra en su cuello-cabeza, en realidad sus manos alcanzaban a cubrir casi todo su cuerpo.

—Estás loco, ¿Cómo puedes dormir así?

—No te preocupes lo tengo todo controlado.

Sasuke se quedó mirándolo, Naruto se acercaba a él con intenciones de poner el bebé sobre él, su corazón empezó a latir con fuerza, de una forma acelerada. Naruto volvió a sostener al bebé con una sola de sus manos mientras intentaba colocar la cama en una posición más cómoda para poder darle el niño, y eso no hizo más si no asustarlo.

—Tranquilo, esta todo bien, lo tengo controlado.

—No dejas de decir eso, pero no siento que sea así.

—¿Quieres cargarlo?

La pregunta salió de sus labios una vez la cama estuvo en la posición adecuada. Sasuke le dirigió una mirada asustada, pero Naruto solo sonrió. No se lo dio directamente, sintió cuando el niño empezó a moverse en su pecho y solo lo acercó para que pudiera verlo. Sus ojos se abrieron suaves, y una de sus manos fue hasta su boca. Las manos de Sasuke se movieron solas, primero uno de sus dedos acaricio con cuidado sus mejillas, luego acaricio su cabello negro.

—¿Porque tiene tanto cabello?

—Ja, ja. No lo sé, me pregunté lo mismo cuando lo vi.

Poco a poco los brazos de Sasuke fueron conociendo al niño, hasta que este término en los brazos de él. Fue natural, no necesitó de las explicaciones de Shizune para hacerlo y eso hizo que el corazón de Naruto se encogiera, de emoción claro.

El niño continúo chupándose la mano por lo que Naruto pudo adivinar que tenía hambre, se acercó de nuevo al sofá y de un enorme bolso que le había regalado Shikamaru cuando nació el bebé, saco un tarro de leche, un biberón más pequeño que el tamaño de su mano, y un termo con agua caliente.

—¿Todo eso lo has hecho tu?

—No, quisiera poder decir eso, Sakura estuvo todo el día de ayer ayudándome, me repitió una y otra vez como tenía que hacer las cosas, ya sabes dos cucharadas de leche por la medida de agua que da el biberón, cuando cambie el biberón por uno más grande aumentara la cantidad de leche, obāchan me ha dado vitaminas para agregarle a la leche.

—¿Por qué, hay algo mal?

 —No, según lo que me han dicho todo está bien, dice que es parte de todo el proceso, ya sabes nada de esto es, no sé qué palabra usar.

—Normal… esa palabra tampoco me gusta.

—Lo sé, pero se siente así.

Sasuke recibió el biberón y se lo dio, el bebé tomó entusiasmado el líquido blancuzco.

—Tiene tus ojos.

—Y tu cabello. No sé cómo lo hicieron, tiene sangre de ambos, de cualquier forma, es un hijo nuestro, completamente nuestro, son unos genios. 

Sasuke lo miro con lágrimas en los ojos, de alguna manera tener el niño entre sus brazos, lo hacía sentirse más débil, pero al mismo tiempo lo llenaba de una fortaleza sin medida, ya no sentía el cuerpo adolorido. Naruto se acercó y lo besó sin avisarle, Sasuke recibió y correspondió el beso.

—Me diste un gran susto.

—No recuerdo mucho. Supongo que debemos agradecer que todo allá salido bien.

Naruto le devolvió la sonrisa y Menma, que empujaba el chupo fuera de su boca eructo con fuerza y su pequeño cuerpo dio un pequeño salto en los brazos de Sasuke, a lo que ambos no pudieron evitar reír sorprendidos y encantados de la pequeña criatura.

Los primeros años fueron más o menos así, Naruto corría cada que lo escuchaba llorar y Sasuke trataba de mantener su corazón en calma cada que Naruto lo enviaba al cielo para luego atraparlo a mitad de la caída.

Para su tercer cumpleaños le hicieron una fiesta en el patio trasero de su casa, para ese entonces Naruto ya había ascendido a Hokage y el tiempo que compartía con su familia había disminuido. Sasuke por su parte se había negado a dejar de hacer misiones, por lo que muchas veces, el pequeño Menma que era cada día más hiperactivo empezó a verse acompañado por otras personas que cuidaban de él. Naruto había hecho todo para organizar los horarios de ambos y poder coincidir esa tarde. Sabía que era necesario, no solo porque se tratara del cumpleaños del menor, sino porque su relación lo necesitaba aún más. Coincidir con Sasuke se había vuelto difícil, él pasaba todo el día en la oficina, sacaba el tiempo para recoger al pequeño del jardín y luego llevarlo a casa de una de las aldeanas que se había ofrecido a cuidarlo, Sasuke solía irse incluso por semanas enteras. Naruto había intentado impedirlo al subir de rango, había utilizado su cargo para reducir el número de sus misiones, pero con eso solo había conseguido que el Uchiha se enojara con él, así que lo dejo, dejándolo solo a él y a el niño. Mas Naruto nunca pensó que hubiera nada de malo en eso, de cualquier forma, el niño tenía la fortuna de contar con ambos padres, no como ellos, sobre todo él, que había tenido que arreglárselas siempre solo. Menma tenía mejores posibilidades de crecer como un chico sano y fuerte. Pero Naruto lo extrañaba, afrontar la paternidad le había costado un par de sonrisas y de años en apariencia, su cargo como Hokage también tenía mucho que ver, pero simplemente, luego de solo tres años, se sentía tremendamente agotado. Menma lloraba, no sabía si más que los otro niños, pero lo hacía mucho, casi que sin motivo alguno, sobre todo en las noches, estaba seguro de simplemente haberlo ignorado en un par de ocasiones hasta que su propia conciencia lo hacía levantarse de la cama e ir a verlo —mira ese par de pulmones que fuerza tienen—, y entonces se lo llevaba a la cama con él y le acariciaba la cabeza para hacerlo dormir, luego del segundo año, siempre que no estuviera Sasuke en la casa, Menma y él dormían juntos, el llanto aunque no desapareció, si disminuyo bastante y su sueño mejoro notoriamente. 

Necesitaban la fiesta, necesitaban sentirse como familia nuevamente, dejarle ver al niño, que eran los tres, y que fuera lo que fuera se tenían el uno al otro.

Todos fueron a la fiesta, todos sus amigos, los de Sasuke, y los niños del jardín infantil, casi todos los niños de la aldea.

Kiba llego con Akamaru, hasta ese día Menma no había tenido contacto con animales, pero Akamaru no era solo un perro, casi era un humano, por lo que nadie vio problema que Kiba lo pusiera sobre su espalda, ahí no había peligro, Akamaru no reaccionaria mal, ni porque el niño jalara con fuerza de su pelaje para mantenerse en su espalda.

—Tómale una foto, podríamos enmarcarla.

Le había dicho Sasuke que había llegado en el momento justo cuando Kiba lo soltaba sobre Akamaru. Naruto se emocionó mucho al verlo, luego de que pasara una semana entera desde que se fuera.

El chico estornudó no más sentir el pelaje largo y espeso tocarle la nariz. Todo el mundo sonrió divertido. Todos menos un par de personas.

Orochimaru que se mantenía en una esquina debajo de un árbol, observando la celebración a un poco de distancia levanto el rostro al escuchar el sonido. Tsunade desde la otra esquina del lugar intentaba convencer a Sakura de participar en una competencia con Shizune para ver cuál de las dos suturaba más rápido una herida, detuvo su hablar no más el estornudo fuerte se oyó. Inmediato sus miradas se cruzaron a lo lejos, pero ninguno de los dos se movió.

Naruto busco rápido entre su bolsillo un pañuelo con el cual limpiar su nariz. El fuerte estornudo parecía haber vaciado sus pulmones de cualquier moco que pudiera existir allí, Sasuke rio por lo bajo, ante la mirada de su marido sonando la delicada naricita de su hijo. Pero el niño volvió a estornudar de una forma mucho más violenta, y ya no fue gracioso, por lo que Sasuke decidió que lo mejor era que Akamaru y Menma se alejaran por un momento.

El resto de la tarde Kiba se sentó en una de las mesas, compartió comida con Choji y un par de tragos con Naruto, Akamaru que permaneció echado a un costado pareció triste, le hubiera encantado jugar con Menma, pero el chacra de Sasuke se tornó pesado cuando tuvo la intención de hacer un segundo intento de acercarse, por lo que al final se quedó echado en su lugar sin moverse. Y es que luego de eso, Menma no paro de limpiarse la nariz con el dorso de la mano, sus ojos azules parecieron enrojecerse al final del día y eso solo hizo que Sasuke se alarmara más.

—Está cansado, eso es todo.

—¿Había tenido esos síntomas antes?

Naruto lo miro con el entrecejo arrugado.

—¿Síntomas? ¿A qué te refieres con eso?

—Es alérgico al pelo.

—Fue un día fresco, no creo que sea alérgico a nada, tal vez nos faltó abrigarlo un poco más, no actúes como si nunca te hubieras enfermado.

Sasuke se quedó observándolo enojado, sentía que estaban pasando algo importante por alto, que le restaban importancia a algo importante, pero no pudo más que agachar el rostro y asentir, a lo mejor estaba exagerando las cosas, no pasaba suficiente tiempo con ambos y eso le molestaba, tal vez por eso seguía yéndose, los dos habían parecido crear una  rutina entre ambos en la que él no estaba incluido, y eso dolía, y dolía mucho más, cuando sin quererlo, Naruto le hacía sentir que no conocía a su propio hijo.

Esa noche Menma durmió en su propia cama, a pesar de su corta edad sabía que cuando papá estaba en casa él debía quedarse en su cama, le gustaba comportarse como un niño mimado, pero tenía miedo de Sasuke y su mirada fuerte, por lo que solo hasta que se iba era capaz de decirle a Naruto que lo odiaba por haberlo dejado solo, a lo que Naruto corría a comprarle un helado y llenarlo de besos, y entonces el volvía a sentir que su papito era solo para él.

Sasuke esa noche no pudo alejar su preocupación, trato de hablarlo con Naruto, pero cuando estuvieron a solas en la habitación él no quiso escucharlo, y pronto él quiso dejar de hablar. Naruto no le dio tiempo de nada, lo acostó en la cama en cuanto cerró la puerta tras él y se posicionó encima, lo besó con ansias y desespero. Una semana sin él para Naruto era una tortura, al final de los últimos días su cuello se tensaba y ya no le era suficiente masturbarse en el baño mientras acercaba algo de su ropa a su rostro tratando de imaginarlo justo al lado. Por eso siempre estaba impaciente de que volviera, por eso había buscado reducir sus misiones o al menos su estadía en ellas, porque necesitaba a Sasuke, necesita su presencia, su cuerpo, su aroma, ver a Sasuke desnudo lo ponía, olerlo, escucharlo gemir, y cada que se encontraban solos no daba paso ni tiempo para nada más, no había forma de que quisiera prolongar por más tiempo su lejanía, y más cuando luego del nacimiento de Menma la exploración de sus cuerpos se viera reducida de forma tan drástica. Pero Sasuke se sentía igual, en las misiones incluso podía sentirse igual de desesperado, pensando en Naruto en medio de la nada, trayéndolo a su memoria para desfogarse en algún matorral, como si fuera lo único que pudiera hacer, mientras llegaba el anhelado encuentro.

—¿Estas cansado?

—Un poco.

—Lo haré yo entonces ¿está bien?

Naruto le había preguntado eso antes de desnudarlo por completo y posicionarse sobre él. Sasuke no había podido más que acallar un gemido grave de sus labios cuando por fin estuvo dentro de él. Entonces todo tema de las alergias quedo olvidado, y su mente por fin logro quedarse en blanco.

Al día siguiente, sin embargo. Menma mostró síntomas un poco más alarmantes, al menos para Sasuke. Cuando estaban desayunando, tosió un poco, solo un poco, parte de su cereal fue a dar de nuevo al plato, Naruto miro a Sasuke, pero este no le dirigió la mirada por lo que se decidió por abrigar un poco el chico, aunque afuera hiciera un sol bastante fuerte.

—¿Te sientes mal?

Trato de tocar su frente, pero Menma estaba enojado con su padre por haberlo dejado solo la noche anterior y rehuyó su tacto, esta vez se acercó a Sasuke, dejo que él lo alzara y se recostó en su pecho, no tenía fiebre, pero continúo tosiendo por el resto del día, no de forma continua, pero el sonido volvió cada vez con más fuerza.

Al anochecer Sasuke permaneció a su lado en la cama, tocaba su frente en busca de fiebre, pero no la había en cambio el moco en su nariz se hacía más constante al igual que la toz.

—Es gripa.

—No parece una gripa.

—Es la primera vez que se enferma, es normal que nos alarmemos un poco.

Sasuke pensaba lo mismo, que se estaba alarmando sin necesidad, sin embargo Menma estaba mucho más meloso con él que en otras ocasiones, por lo general no eran sus brazos los que solía buscar, y eso en vez de hacerlo sentir mejor lo alertó, por otro lado pensaba que debía estar contento, saber que su hijo lo buscaba a él en momentos de dificultad le daba un aire de superioridad, uno que su hiperactivo padre noto al instante, mostrándose celoso de la atención de Menma hacia su padre.

—¿Quieres que llame a obāchan para que venga a verlo?

—No creo que sea necesario.

Naruto trato de convencerlo de que fueran a la habitación principal para dormir, pero Sasuke insistió en quedarse solo con Menma, por lo que aburrido no tuvo más opción que irse solo. Sasuke tomo al niño entre sus brazos y lo arrulló buscando que su respiración se relajara un poco y pudiera así dormir. Sin embargo, Menma lo miraba curioso acariciando su rostro de vez en cuando, como si no lo reconociera del todo, y quisiera grabar en su memoria los rasgos de su padre.

—Te he dicho cuanto te amo, mi pequeño bebe.

—Papá, también te quiero.

Dijo Menma en medio de una pequeña toz, y de un par de silabas balbuceadas. Sasuke sonreía a gusto estando a solas con él, y Menma le devolvía la sonrisa feliz también, mientras la toz lo dejaba.

Sasuke debía salir de misión entrada la mañana, pero incluso mientras se alistaba se sentía inseguro de hacerlo, Menma no había pasado una buena noche, a pesar de haber dormido, la toz y lo pesado de su respiración continuo toda la noche. Pero Naruto lo convenció de irse, le prometió que todo estaría bien, que él se haría cargo de todo. Así que se fue, confiando en que el niño de todas formas estaba en buenas manos, todos y cada uno de los ojos de la aldea estaban sobre él, cuidando al hijo del Hokage y eso de alguna forma lo calmó.

Sin embargó, y sin poder dejar la preocupación de lado, antes de marcharse de la aldea, luego de haberse despedido de Naruto con un beso en los labios y de su pequeño hijo enojado, fue hasta los laboratorios de Orochimaru, ubicados a las afueras de la aldea.

—Tal vez es un experimento fallido— Dijo Orochimaru.

—Mi hijo no es un experimento.

—Si lo es, y lo sabes, cualquier cosa podía salir mal.

Sasuke permaneció en silencio, había ido hasta allá con la esperanza de que el antiguo Sannin le dijera que todo iba a estar bien, pero claro ese no era su estilo, al contrario, solo parecía haberle dado una razón para molestarlo.

—No puedo pedirte que lo traigas para hacerle unos exámenes. Tu pequeño rayo de luz a penas si me ha dejado verlo desde que nació —Orochimaru bebía un té negro sentado en su escritorio, soplaba con calma el vaho caliente de la bebida, cuando levantó la mirada para verlo directo a los ojos—. Es un hombrecillo rencoroso.

—Tiene sus razones, agradece que te deja seguir con vida.

Ya abandonaba su oficina cuando escuchó su risa burlona detrás de su espalda. El Sannin seguía siendo un loco de las probetas y era cierto que Naruto mantenía una vigilancia sobre él todo el tiempo, pero lo dejaba hacer, podía contar con los dedos de una mano las veces que se había visto obligado a detener o intervenir sus experimentos. Aun así, era molesto que Orochimaru se refiriera a su hijo cómo solo uno más de sus experimentos, uno fallido, además. Estuvo merodeando en la aldea un par de horas, antes de tomar la decisión finalmente de irse. Estaba en buenas manos, se repitió a sí mismo de nuevo, seguro también de que ahora que había sembrado la duda en Orochimaru, este mismo buscaría la forma de poder verse con él.

El chico siguió moqueando los días siguientes. Y en vez de mejorar pareció empeorar, luego de dos días lo devolvieron del jardín. Naruto estaba en su oficina cuando Shikamaru llegó con el niño en brazos, parecía dormir con su cabeza recostada en los hombros de su tío, Naruto se sorprendió al verlo. Shikamaru había tomado la tarea de llevarlo al jardín en la mañana para que el Hokage tuviera más tiempo de atender los asuntos de la aldea. De todas formas, el Nara tenía que llevar su propio hijo, por lo que le era más fácil hacer un solo viaje. Pero esa mañana al llegar al jardín la maestra se rehusó a recibir el niño. Naruto que se lo había entregado en casa, le había dicho que no había dormido nada, la toz no se detenía, y se había decidido a llevarlo esa tarde donde Tsunade por petición de ella misma. Naruto seguía creyendo que todo estaba bien, le seguía dando sus vitaminas, y trato de mejorar el tipo de alimentos que le daba al niño. Es una gripa, una gripa muy fuerte, le dijo en la mañana antes de limpiar por última vez su nariz.

—¿Qué pasó?

—Parece que tiene fiebre —Naruto lo miro asustado, no muy seguro de saber que hacer—. Llévalo donde Tsunade, ella sabrá que hacer… y no te preocupes yo me haré cargo de todo.

Naruto asintió preocupado, se preguntó si era buena idea enviar un halcón para avisar a Sasuke, pero saco esa idea pronto de su cabeza. Hasta no saber que estaba pasando con claridad lo mejor era no preocuparlo.

Tsunade era entonces la directora del hospital, lo era desde que había dejado el puesto de Hokage. Aún apostaba, de vez en cuando se escapaba de la aldea y sobre todo de Shizune para ir hasta la aldea más cercana y desfogar su desvergonzado vicio un poco. Pero todo iba bien, desde que conociera a Naruto siendo este solo un niño reconocía que todo en su vida había mejorado, a pesar de la guerra que habían vivido y la muerte de su mejor amigo.

Orochimaru, cruzado de piernas en el sofá de la oficina de Tsunade esperaba a que llegara la tarde y Naruto apareciera, él mismo había insistido para que su vieja amiga se decidiera por llamarlo y decirle que fuera al hospital. Ambos estaban conscientes de que algo estaba mal. Lo sabían desde el primer estornudo del muchacho sobre Akamaru. Sus instintos lo habían dejado claro, pero ambos a su modo habían decidido esperar, hasta que claro, Sasuke le había dejado claro a Orochimaru que no estaba dispuesto a escuchar una excusa tan vaga y tonta como la de un fallido experimento. Tsunade por su parte ya estaba agotada de escucharlo decir lo mismo, una y otra vez.

—Todavía podemos convencerlo de que es un fallo y hacer otro. Uno que quizás no tenga su desafiante personalidad.

—¿De qué personalidad hablas? Tiene tres años.

—No lo has visto como me mira, igual que su padre será igual a él.

—Si te refieres a que se va a parecer a Naruto en realidad sería increíble que así fuera…

—Si, si es la luz de la aldea.

Naruto llego antes de tiempo, mucho antes. El par de Sannin apenas estaban pensando en que iban a desayunar cuando sintieron el chacra de Naruto entrar en el edificio. Tsunade se levantó asustada y se asomó al corredor al adivinar su presencia en su piso. Naruto venía a toda prisa con el chico en brazos, ella cerró la puerta a sus espaldas, consciente de que el rubio no estaría muy de acuerdo con la presencia de Orochimaru. Cuando estuvo a su lado, le recibió el niño, estaba caliente. Tenía fiebre.

De inmediato se alejó de Naruto corriendo y dejándolo solo en el corredor, se perdió a través de los pasillos y corredores del edificio, él al cabo de un par de minutos no pudo encontrarla. No tuvo más opción que sentarse en una de las salas y esperar que alguien conocido apareciera frente a él.

Pero los minutos pasaron, largos y tortuosos. Y por más que intento concentrar su chacra no pudo encontrar el de Tsunade, más uno más horripilante que le hizo poner los pelos de punta sí. Él estaba ahí, Orochimaru, y había pocas razones por las que alguien como él, podría estar en un sitio como el hospital. Obviamente estaba ahí por Menma su hijo, la creación de los Sannin, su pequeño experimento estaba teniendo problemas y ambos se reunían en el mismo sitio buscando solucionarlo.

Mientras pensaba en eso y su corazón se preocupaba pensó en Sasuke, se acordó de él, y la necesidad urgente de avisarle, debía contarle todo, pero no sabía el que. ¿Qué le iba a decir? Si no sabía ni lo que estaba pasando.

Sakura apareció en un momento en el que sintió desesperarse. Vio sus zapatos negros en el suelo frente a él e instintivamente levantó la mirada y sus ojos lagrimeaban. Aun cuando no sentía el chacra de Tsunade podía sentir el de Orochimaru, muy cerca de donde estaba, sabía que ambos estaban juntos, pero la presencia del rey de las serpientes no hizo si no alterarlo. Sus manos se cruzaban una sobre la otra nerviosas, tronando los dedos constantemente.

Sakura detuvo de inmediato el movimiento dañino.

—Tsunade quiere que vengas.

—¿Está bien?

—Sígueme.

Ella lo tomo de las manos y lo obligó a levantarse, tal como había imaginado lo llevo justo al lugar de donde venía el chacra de Orochimaru. Su corazón latió con fuerza a medida que se acercaba al consultorio. Sakura abrió la puerta y él se quedó afuera asustado, por lo que al darse cuenta de que él no la había seguido, ella lo observó dubitativa.

—Tienes que entrar.

Y lo hizo, pero no supo si no ver a Menma lo hacía sentir mejor o aún más asustado.

—¿Donde esta?

—¿Cuándo empezó la toz?

—Esa noche en la fiesta.

—Estamos hablando de hace cuatro días.

Naruto asintió, Tsunade respiro hondo.

—Es un experimento fallido.

Naruto miro con odio a Orochimaru, no tenía intenciones de escucharlo a él, menos si lo que tenía por decir eran comentarios tan hirientes y fuera de lugar.

—Mi hijo no es un experimento.

Orochimaru no pudo evitar encogerse de hombros, que más daba si ellos no lo creían, él sabía que era así.

—¿Debí haberlo traído antes? ¿Es así de grave?

—No, está bien, no había forma de que supieras, aún no entendemos que desencadenó todo.

—Es alérgico.

—Si fuera solo una alergia con las vitaminas habría sido suficiente para controlarlo, no se le han realizado aún todos los exámenes pertinentes, pero… según lo que puedo ver sus pulmones se encojen, la toz busca abrir las vías respiratorias, el sistema inmune cree que está taponado, y tose, buscando de esta forma liberar el camino, pero la toz está causando el efecto contrario, está causando que se inflamen las vías respiratorias y menos aire está recibiendo.

De repente Tsunade se levantó, abrió otra puerta en la habitación y allí lo pudo ver. Menma estaba acostado en una cama, estaba aparentemente dormido, con un tubo en la boca, tenía una aguja en un brazo y estaba desarropado.

Sus ojos se aguaron de inmediato, trato de controlarse, pero no supo cómo hacerlo.

—No entiendo que está pasando

—Tranquilo, ya llamé a alguien que sí.

Naruto tomo por el cuello a Orochimaru y lo estrelló contra la puerta.

—Hokage Sama, lo siento, Quiero decir que ya informe a Sasuke Uchiha para que vuelva lo más pronto posible.

Balbució lo mejor que pudo, mientras Naruto respiraba con dificultad, a pesar del alboroto Menma no se inmutó.

—¿Está sedado?

—Si.

Dijo Tsunade caminando hacia el niño, expandió su chacra sobre él para comprobar que la fiebre había sido controlada. Quisiera poder decirle que el problema de los pulmones era solucionable, pero lo cierto era que muchas más cosas estaban sucediendo en su sistema para poder afirmar con seguridad cualquier cosa.

 Se sintió mal consigo mismo por haber esperado tanto para llamar a Sasuke, seguramente el Sannin lo había hecho mucho antes de llegar al hospital, sin embargo, supo que una vez abandonará el cuarto debía mandar por él, su llegada no podía tener más demora.

 Tsunade le mostró como su pecho se hundía cada vez que intentaba respirar por sí mismo, el tubo en su tráquea le ayudaba con la dura tarea de respirar, pero no solucionaba el problema, esperarían hasta que la hinchazón disminuyera para retirar los tubos y poder hacer los exámenes pertinentes.

Naruto se quedó solo en el cuarto luego de que ellos salieran, envío un clon de sombra a su oficina con la tarea de enviar un halcón a Sasuke que seguramente ya iba en camino.

El clon fue recibido por Shikamaru que preguntó nervioso como iba todo, después de recibir la información le ayudó con la tarea de enviar el halcón. Entre todas las aves mensajeras había una especialmente entrenada por el Uchiha, utilizada únicamente para poder comunicarse con él, el ave estaba acostumbrada a su chacra y podía encontrarlo a muchísima distancia, por lo que una vez el mensaje fue introducido en su pata, el ave salió volando a través de la ventana.

—Mi tarea a terminado, ¿hay algo que quieras decirle al Hokage?

—No, sabe que me encargaré de todo, si necesito ayuda buscaré a Kakashi, él aún puede hacerse cargo.

—Perfecto, aun así, si hace falta algo no dudes en llamar, mi obligación sigue estando con la aldea.

—Si.

El clon desapareció frente a él, dejando atrás solo una espesa nube que pronto desapareció también, Shikamaru respiro hondo, y rogó a sus ancestros por qué eso no pasará a mayores.

Sasuke estaba en medio de su misión cuando una serpiente rastrera se acercó, una blanca y diminuta, bastante sobresaliente sobre el césped mohoso y verdusco en el que trataba de ocultarse, el equipo ambu a su alrededor reconoció la serpiente como una de Orochimaru, y de inmediato se alarmaron, un chasquido de su parte fue suficiente para que las voces en su auricular se callarán. Cogió la serpiente por la cabeza y la levantó, en su abdomen y escrito con sangre se leía «regresa» sintió su enojo brotar desde lo profundo de sus entrañas, por muchas razones, pero todo ese enojo se dirigía únicamente al rubio, que obviamente no tenía nada bajo control.

Reunió su equipo y les dio órdenes a seguir, de ellos dependía ahora que la misión se cumpliera con éxito, eran ninjas de élite por lo que no dudó en dejarlos solos, de otro modo se hubiera visto en la obligación de cancelar la misión y volver con ellos a la aldea.

Aún era temprano en la mañana, a duras penas empezaba a amanecer cuando el emprendió el camino de vuelta. Esperaba llegar empezada la tarde, manteniendo el ritmo en sus zancadas sobre el camino.

En el camino sin embargo su enojo inicial se fue transformando en una preocupación exagerada que lo llevo casi a las lágrimas. Mas aún porque seguía sin recibir un mensaje por parte de Naruto. Hasta que finalmente el ave se dejó ver en el cielo, se detuvo sobre un árbol y la intensidad de su salto hizo que la madera crujiera bajo sus pies. El ave chilló en el cielo al encontrarlo y bajo en picada hasta posarse sobre su brazo. Él le acarició la cabeza y le dio algo de comida que llevaba en su mochila, luego el ave lo dejo revisar el mensaje en su pata. Ponía «vuelve». Luego decía «Menma está en problemas, pero está bien, te necesito» su enojo abandono por completo su cuerpo y se sintió caer, no era solo que Menma estuviera enfermo, era que Naruto pedía su compañía.

Pasada la tarde Naruto continuaba sentado en el sillón observando la camilla en la que estaba acostado Menma. Tsunade ya había retirado él tuvo de su boca, ya respiraba por sí solo. Pero seguía sedado, aún dormía, su respiración era pausada y tranquila. Tsunade le había dicho que lo mantendría de ese modo hasta el día siguiente, si despertaba ahora temía que la confusión en su cuerpo persistiera y la toz volviera, amenazante de complicar todo de nuevo. Giró su vista hacia la ventana y vio el ave volver, fue directo a la torre del Hokage, por si Sasuke había enviado un mensaje, mando un clon en busca del ave, para confirmarlo. Cuando llegó Shikamaru ya le había dado de comer al ave y le dejaba retirar el documento de su pata. «Voy en camino» fue todo lo que puso. El clon de Naruto resbaló en la puerta y sostuvo su cabeza con ambas manos.

—Kakashi ya está aquí.

—No saben que pasa. Si no lo saben ellos a quien pregunto entonces.

—Dales tiempo de descubrir que está pasando.

—Hay algo aquí, justo aquí —dijo, mientras se apretaba con fuerza las entrañas— duele, siento que me estoy ahogando.

—Quisiera decir que todo estará bien, supongo que no tienes otra opción que confiar. Por otro lado, Sasuke…

Naruto levantó la mirada al escuchar su nombre. Por el auricular en su oreja la guardia de la entrada le había avisado que el Uchiha venía deprisa.

—Sasuke podría derrumbarse, más vale que puedas volverte su sostén.

—¿Ya está aquí?

—Si.

El clon de nuevo desapareció en frente suyo. El original, aún en la habitación del hospital se levantó de golpe al recibir la noticia. Se asomó por la ventana que daba vista a la entrada principal. Solo un par de minutos después lo vio cruzar a toda velocidad. Su corazón empezó a latir tan rápido como los pasos largos y fuertes de Sasuke. Salió de la habitación a toda prisa para encontrarlo en las escaleras que conectaban con el tejado. Sasuke lo vio subiendo a toda carrera mientras el descendía. Se encontraron en un abrazo íntimo y fuerte, Naruto lo recibió entres sus brazos y Sasuke se encogió en ellos.

—¿Que está pasando?

—Tsunade dice que todo su sistema falla.

—¿Todo?

—Ya te explicará. No entiendo muy bien esas cosas, solo sé que está fallando.

—No hables de él como si fuera un objeto.

Naruto se enojó de inmediato, lo último que había querido hacer era eso. Pero en Sasuke seguían moviéndose las palabras de Orochimaru antes de irse. «es un experimento fallido» y solo pensó en eso cuando escuchó a Naruto hablar.

—¿Quieres pedir uno de repuesto?

—¿Que?

Sasuke lo miro con los ojos humedecidos, pero su expresión no era una de dolor, era de enojo, pero Naruto sabía que no era un enojo dirigido a él.

—¿En qué has estado pensando?

Sasuke evitó su mirada. No podía decirlo, no con palabras que sonaran lógicas y coherentes.

—Llévame dónde está.

Naruto camino delante de él, confundido por lo que había dicho, seguro de que el Sannin tenía algo que ver con eso.

Recordó, el Sannin y sus experimentos. Años atrás le habían llegado varios cuentos a sus oídos que le hablaban de la unión de Tsunade con Orochimaru en una misma tarea. Al principio no supo de qué se trataba, no imagino que era lo que podía unir de nuevo a esos dos. Pero después no fue solo Tsunade quien se mostró interesada, Sasuke también empezó a ir, más constante de lo normal. Mientras bajaba por las escaleras recordó, que nunca Sasuke le pregunto qué era lo que él quería. Una tarde, cansado de los rumores y los murmullos a su alrededor, se decidió por preguntar qué estaba pasando, o mejor, ir y darse cuenta por sí mismo. Nunca entendió por qué Sasuke no le había dicho nada, por qué Tsunade había ignorado sus deseos, pero, sobre todo, nunca entendió porque no había podido enojarse, tal vez por eso se negó rotundamente a ver el niño desarrollarse en una probeta, tal vez por eso se negó, cuando finalmente habían solucionado todos los pormenores a ser él, quien llevará la barriga. No había podido enojarse por qué él quería ser padre, quería poder darle a un hijo el amor que a él le había faltado durante tantos años.

Sus ojos se aguaron mientras giraba el picaporte de la habitación en la que Menma seguía dormido. Sasuke entro, siguió a su lado sin mirarlo y de la misma forma Naruto volvió a cerrar la puerta sin entrar en la habitación.

No podía pensar en Menma sin pensar que era su hijo. Había tratado por mucho tiempo de ignorar la forma en que había sido procreado, de ignorar los murmullos de la gente, había creído firmemente con su corazón, de que era su hijo, en su totalidad, y cuando nació, cuando se enamoró por segunda vez, no hizo sino reforzar ese sentimiento dentro de su cabeza. No sabía que era lo que Sasuke estaba pensando, por un instante sintió que no lo conocía, un sentimiento que creyó no volver a sentir. No hacía él. Pero tenía miedo. Sintió miedo. ¿Sasuke acaso pensaba que era un problema que tenía fácil solución? Cómo arreglar un electrodoméstico.

No fue a casa. No fue a la torre. No fue donde Tsunade. Por un instante no supo dónde ir. ¿Porque Shikamaru había pensado que era Sasuke el que necesitaba un soporte? Era él el que sentía derrumbarse cada minuto.

Sasuke trato de abrir la puerta que se cerró a su espalda, pero aún a pesar de su propia fuerza no pudo hacerlo. Su cabeza dio un golpe fuerte contra la puerta cuando entendió que Naruto no estaba del otro lado. ¿Qué era lo que había dicho? Ni el mismo sabía muy bien que era lo que estaba pensando. Voltio a ver, y aun cuando la imagen que se encontró no fue tan cruel como la que había visto Naruto, se sintió derrumbarse, era su hijo quién estaba en esa cama, su hijo. Y él se encontraba soló sin saber qué hacer, sin entender muy bien sus propios pensamientos.

Se sentó en el sofá y esperó que algo pasará, esperó que Naruto volviera. Pero en cambio, luego de un par de horas, quien golpeó en la puerta fue el Sannin.

—¿Ya te explico Tsunade que está pasando?

—No la he visto aún.

—Pues veraz…

—Si vuelves a decir que es un fallo, no me importa que estemos en este lugar. Te mataré.

Orochimaru con las manos en alto ingreso a la habitación, se acercó al niño y acarició sus cabellos bajo la atenta mirada de Sasuke.

—Va a estar bien, hay algo que quiero mostrarte.

—No voy a dejarlo solo.

—No eres su único padre, ¿dónde está el otro?

Sasuke guardo silencio sin saber que decir, le preocupaba el niño, no se sentía con la confianza de dejarlo solo, pero le desesperaba pensar que Naruto no había vuelto aún, que estaba enojado con él, por decir un par de frases sin sentido. Afuera ya la luna alumbraba de forma leve las copas de los árboles, el susurro de los pájaros se volvía cada vez más imperceptible, pronto todos dormirían, al igual que Menma lo hacía ahora.

Quería ir y buscarlo, encontrarlo y tal como cuando se habían visto en la escalera abrazarlo con fuerza, pedir perdón por lo que había dicho, por lo que había insinuado.

—Ven conmigo.

Orochimaru seguía interrumpiendo sus pensamientos, y al fin luego de varios intentos se decidió a seguirlo, de todas formas, el niño estaba en un sitio custodiado por los mejores médicos de la aldea.

De camino al laboratorio siguió pensando en Naruto, en cuanto saliera de ver lo que el Sannin quería mostrarle, debía ir a buscarlo, explicarse, necesitaba a Naruto, tanto como sabía que el rubio lo necesitaba a él.

Orochimaru lo guio a una parte profunda dentro del laberinto que era su laboratorio, bajaron un par de pisos subterráneos antes de que Orochimaru se pusiera frente a una puerta, pero antes de abrir él se giró a verlo.

—Lo que te voy a mostrar, no debes decírselo al Hokage, porque si después de esto sigo vivo, él querrá matarme.

—¿Qué es lo que pasa? No atrases más esto.

Orochimaru respiro hondo antes de abrir la puerta.

Dentro estaba oscuro inicialmente, luego de un par de segundos las luces una a una se fueron encendiendo en una sinfonía musical que elevó sus sentidos.

Lo que vio lo aterró, una hilera de filas con contenedores líquidos se irguió frente a él, ojalá hubiera sido solo uno, pero el número aumentaba conforme las luces se encendían.

—¿Que es todo esto?

Pregunto aterrado. Cada contenedor, lleno de un líquido Verduzco, contenía un niño, uno igual al suyo, dormidos igual que su hijo en la cama del hospital, todos conectados a mangueras.

—¿Que?...

—¿Porque crees que tardamos años en esto?

—No estoy entendiendo nada.

—No es fácil implantar un bebé dentro de una persona, tuvimos que hacer muchas pruebas antes, combinar su ADN fue difícil también. Luego de que se decidieron por cuál de los dos llevaría el niño, es decir tú, debimos imitar lo mejor posible el ambiente en el que crecería, sus condiciones, debíamos asegurarnos, antes de embarazarte de que el embarazo llegaría a término, que tendrían un niño sano.

—¿Cuántos?

—De que sirve un número. Fueron muchos, al principio no logramos que pasaran del primer trimestre, así fuimos avanzando. Empezaba a tener fallas, su sistema inmune se destrozaba con la mínima provocación. Cuando creímos haber solucionado el problema implantados al chico en ti.

—¿Tsunade está al tanto de esto?, todo esto, solo podrías haberlo hecho tú.

—Por supuesto que está al tanto, ella… bueno, al principio no estuvo de acuerdo, estuvo a punto de desistir, antes de que tú te dieras cuenta de nuestros planes, antes de que Naruto se mostrará entusiasmado por la idea, ella solo quiere hacerlo feliz, e imagino que esa era una buena forma de hacerlo.

—¿Va a morir?

—Si, según las estadísticas no le queda más de un par de meses, Tsunade lo dejara salir del hospital pronto, mañana seguramente, el estará bien unos días, dejara de jugar, dejara de moverse, hasta que finalmente tenga que volver, con una infección en sus pulmones muchos más grave, siempre los pulmones eran los primero en dañarse, luego sus riñones, el hígado, el cerebro, hasta que finalmente su corazón se detiene.

—Sabían que esto iba a pasar.

Orochimaru lo miro incrédulo, no era así. Ellos realmente creían haber solucionado el problema, pero tal como se veía se habían equivocado.

El continúo caminando, un poco más allá de unos cuantos contenedores se detuvo, en él había un niño un poco mayor a Menma, estaba al igual que los otros, conectado por tubos, sus ojos cerrados, pero este a diferencia de Menma, tenía en su rostro las marcas de Naruto.

—Cuando el nació, y sobrevivo el primer año, luego de ser sometido a todo tipo de cosas, creímos que habíamos encontrado la fórmula. Es igual a tu hijo.

—No lo es.

—Si te refieres a sus marcas, tal vez, por lo demás es completamente igual, su carga genética es la misma, Mamá debía nacer igual a él.

—¿Qué fue lo que pasó?

—No sé, dímelo tú, que hiciste durante tu embarazo para que las condiciones cambiarán.

Sasuke lo miro incrédulo, el repulsivo monstruo frente a él, lo culpaba ahora de su desgracia. Se sintió asqueado, con ganas de vomitar, ¿Qué era lo que había hecho? ¿Cómo había podido ceder a sus frívolos deseos? Naruto, pobre criatura divina que se había atrevido a amarlo, a él, que había sobrepuesto una promesa de un niño infantil sobre las necesidades de ambos. Lloro, por fin, impotente. Su hijo, el niño que había llevado en sus entrañas, que había sido plantado y regado, desde ser una semilla hasta convertirse en lo que era ahora, no era más que lo que el Sannin había dicho que era «un experimento fallido»

—¿Puedes arreglarlo? —sollozo, suplicante, estaba dispuesto a perdonarle la vida al monstruo frente a él si hacia la promesa de arreglarlo.

—Si, la respuesta está en su sangre, este niño es fuerte como un roble, digno de un heredero Uchiha. Haremos transfusiones de sangre, en un par de días todo estará bien.

Sasuke pensó en que debía hacer, trato de analizar sus opciones, pero no pudo evitar pensar que si se hubieran decidió por elegir un niño de probeta, ese que ahora estaba en frente suyo, embardunado en el líquido viscoso podría ser su hijo, pero estaba seguro de que no lo amaría con la misma intensidad, que como amaba a Menma, no estaría dispuesto a hacer el mismo sacrificio que ahora su mente sopesaba.

Naruto no debía saber nunca nada de eso, el hombre para con el cual no tenía secretos debería ahora morir sin saber la aterradora verdad detrás de la supervivencia de su hijo.

—¿Tsunade está de acuerdo?

—Ya es muy tarde para no estarlo, en este momento está arreglando todo lo necesario para que no haya inconvenientes.

Sasuke miro hacia al niño, sus pequeñas marcas en su rostro le trajeron a Naruto de niño, la hermoso de sus sonrisas y sus enormes ojos azules, lo había amado desde niño, siempre lo había sabido, y por eso había buscado a toda costa alejarse de él. Porque sabía que tarde o temprano le causaría tal daño, que no tendría perdón, su avaricia había sido la causante de todo eso. No era un digno de ser feliz, lo supo siempre, pero no resistió la tentación de arrastrar a Naruto con él, cuando él tuvo la certeza de brindarle otro mundo, cuando le mostró otro mundo, por qué con él, y solo con él, había podido ser feliz, más de lo que algún día mereció serlo. Y ahora si no tomaba una decisión, si no se convertía finalmente en el monstruo que estaba destinado a ser, lo dañaría para siempre. Perder a su único hijo, dañaría a Naruto para siempre.

Cayendo de rodillas frente a el niño en la cápsula pidió perdón, a él le pido perdón, por sacrificarlo cual ganado para beneficio de un niño que jamás sabría a quién debía su vida.

—Vete. Yo me encargaré de todo.

Sasuke se levantó y salió lo más rápido que pudo del lugar, incapaz de soportar por más tiempo la realidad.

No volvió al hospital, su prioridad ahora era Naruto, sabía que debía callar todo lo que ahora sabía, sabía que debía tranquilizar su corazón y dejarle saber a Naruto que todo estaría bien. Que después del bache en su camino todo volvería estar bien.

Lo encontró en el valle del fin, su cuerpo recostado en las ruinas de la cabeza de Hashirama, el primer Hokage. Miraba al cielo, tranquilo, ausente.

Se giró a verlo en cuanto lo sintió, no sabía cuánto tiempo llevaba allí, ni cuántas lágrimas habían brotado de sus ojos, pensaba en Sasuke, en que debía estar con él, ayudarse mutuamente en su tristeza y en su dolor, no dejar solo a Menma que en cualquier momento podría despertar. Pero al mismo tiempo no podía despegar su cuerpo de la roca. El cielo aquella noche era particularmente hermosa, las estrellas y el cielo negro siempre le habían recordado a Sasuke, lo bello y especial que era. Así pasaron las horas, mientras pensaba en las cosas que amaba de Sasuke, en como Menma se lo recordaba aún con más intensidad que el cielo. Su niño, su niño adorado. Que mal padre estaba siendo al dejarle, pero necesitaba dejar de sentirse sofocado.

Más sin embargo, cuando vio su tez blanca frente a él, lo resplandeciente y brillante de sus ojos negros mirándolo fijamente se sintió en paz, había estado esperándolo, preguntándose si el azabache, sabría dónde encontrarlo, y así fue, fue como una señal de que seguían siendo almas gemelas, y es que Sasuke después de haber revisado en casa, la torre del Hokage, y por último la cabeza del cuarto tallada en roca, no se le ocurrió otro lugar en el que buscar, si no en ese, en el que habían intentado inútilmente solucionar sus problemas en repetidas ocasiones.

Sasuke se sentó a su lado y dio un fuerte suspiro antes de dejar caer su cabeza hacia atrás y observar el mismo cielo que Naruto miraba con tanta atención, esa imagen a diferencia de Naruto le daba una sensación de vacío y desosiego, más cuando pensó en lo que, por ningún motivo podía decir, ¿pero si no podía decir eso, que iba a decir entonces?, la cabeza del rubio lo sorprendió cuando se posó sobre sus piernas. Naruto cerro los ojos en cuanto sus manos lo tocaron, en realidad no quería preguntar nada, ni saber cómo se sentía, en el fondo intuía que sus sentimientos eran los mismos, que ambos estaban igual de confundidos y asustados ante esa nueva situación que se presentaba ante ellos. Sasuke no pudo evitarlo y de nuevo lloro, Naruto ya había notado que aparentemente lo había hecho antes, sus ojos negros estaban rojizos alrededor. Shikamaru se lo había dicho, Sasuke podía destrozarse, porque sabía que a pesar de esa apariencia fría y sin sentimientos Sasuke en realidad era una persona noble, de corazón puro, bastante frágil si se trataba de las personas a las que quería. Y Shikamaru tenía razón, debía estar a su lado y evitar que se desplomara, por eso cuando empezó a llorar lo abrazo con fuerza por la cintura, no dejo que se alejara de él, aun cuando forcejeo con fuerza, al final no tuvo más opción que abrazarse también a él, al calor de su espalda, al olor de su cabello y a la frescura de su aliento cuándo Naruto se acercó a besarlo.

—Te amo.

—Perdón, yo cause todo esto.

—No fue tu culpa, no es culpa de nadie, amo a Menma, tanto como te amo a ti, cada día doy gracias a la vida por tenerte a mi lado, por no morir aquí en tus manos, ni tú en las mías, y poder estar a tu lado aquí y ahora, soy feliz, y confió en que todo se solucionará de una forma u otra.

Sasuke se calmó por un momento, mientras Naruto lo abrazaba con fuerza y detenimiento, «Te amo» seguía diciéndole mientras le acariciaba la espalda «Te amo» le susurraba al oído y acallaba sus pensamientos, «Te amo» respondió él cuando no aguanto más y lo beso en la boca.

Cuando el sol se posó a su espalda volvieron al hospital, ninguno de los dos había dormido nada y sus pensamientos eran lentos y torpes al igual que sus pasos sobre la grama húmeda por el roció de la mañana. Cuando llegaron al hospital Tsunade ya estaba en la habitación con el niño, le daba de comer un plato con cereal dulce, y fruta picada.

Menma en cuanto vio a sus padres sonrió con alegría, como si fuera un niño bueno, y ninguno de sus sistemas estuviera fallando, a pesar de que tenía la mirada ojerosa y los labios resecos, como el resultado de una mala noche.

—Te tengo noticias Naruto.

—Obāchan, de verdad espero que sean buenas noticias.

—Encontré una forma para ayudarlo, no va a ser una cura definitiva, pero pronto estará bien, en un par de días quizás, y con el tiempo todos sus sistemas estarán bien.

Sus ojos se alumbraron de felicidad, Sasuke fingió que sentía lo mismo, pero el saber la verdad le remordía la conciencia. Ella les explico el procedimiento, un donador anónimo con la sangre adecuada se había presentado como un milagro ante ellos, la transfusión se haría ese mismo día y pedía a los dos que se mantuvieran al margen, que ella se encargaría de todo. Naruto pregunto por el donante, pero Tsunade fue audaz al decirle que él prefería mantenerse anónimo. Por supuesto hasta donde Sasuke sabia el chico en la capsula no tenía nombre. Sasuke estaba seguro de que Naruto no habría hecho tal cosa, hubiera buscado cualquier otra opción, habría agotado todos los recursos antes de siguiera pensar en eso, hubiera obligado a Orochimaru a sacar el niño de allí y lo habría adoptado como un hijo suyo, como lo que era, sangre de su sangre. Las lágrimas se agolparon de nuevo en sus ojos, él no lo había dudado un solo minuto, él a diferencia era oscuridad, noche y dolor a diferencia de Naruto que era todo luz.

Tsunade salió de la habitación luego de explicarle todo, se recostó contra la pared y cerró los ojos con fuerza, tratando de conservar un poco la cordura. Todo había sido un error, desde el inicio, desde que vio las implicaciones de lo que sus buenos deseos causaban, vio dolor, mucho dolor, más que en todas las guerras que había vivido, todo lo vio en lo interno de su cabeza, porque los niños en las probetas nunca soltaron una lagrima, eran cascarones vacíos sin mente ni corazón, tal vez sola habría encontrado una mejor forma de hacerlo, pero había tenido que juntarse con ese monstruo inhumado que no había dudado nunca, ni una sola vez, pero todo estaba por terminar, un último sacrificio de su humanidad, una última vez.

Respiro hondo y camino por el pasillo, al otro lado del hospital, en una habitación apartada la esperaba él, con el niño.

Entro en el cuarto y ahí estaba él, a su lado, sentado y vestido estaba el niño, al sentirla entrar en la habitación sus ojos sin vida la vieron, por un par de segundos hasta que su atención volvió a cubo con el que jugaba.

—¿De qué se trata esto?

—¿A qué te refieres?

—¡Por qué esta… así!

—¿Quieres decir, vivo?

 Los ojos de Tsunade se abrieron horrorizados, no era posible que Orochimaru tuviera intenciones de obligarla a matar un niño, a sacrificar a uno para salvar a otro.

—Es igual a los otros, no hay de qué preocuparse —empujo su cabeza con una de sus manos y el niño ni se inmuto— es igual a todos los otros —repitió.

Tsunade negó un par de veces con la cabeza, sintió ganas de trasbocar y Orochimaru solo se rio burlón.

—Si los otros hubieran estado fuera de los tanques, habrían sido igual a él, solo te conmueves porque lo ves respirando el mismo aire que nosotros, no como un muñeco vacío en una vitrina, pero no te preocupes, no sentirá nada, no sabe ni entiende lo que significa su propia existencia, desde el principio su propósito fue solo uno, servir a los deseos de Sasuke.

—A ti no te importa nada más, ¿cierto?, nada más que Sasuke.

—¿Me juzgas tú, tu, quien fue la que me busco para hacer al insulso de Naruto feliz?, no me juzgues como si hubieras estado haciendo algo distinto todo este tiempo. ¿Qué vas a hacer, vas a ir, y decirle lo que has hecho, o vas a hacer lo que tienes que hacer?

Tsunade guardo silencio por un momento, pensando como alguna vez pudo ser amiga de ese monstruo, como, aun después de saber cómo era, pensó que seria la respuesta para hacer a Naruto feliz. Una lagrima salió de sus ojos, él tenía razón, ya era tarde, muy tarde, para hacerse a un lado, ya no tenía más opción que continuar.

Luego de quitarle el juguete al niño lo acostaron en una camilla, lo sedaron y cubrieron con una manta, coloco una intravenosa en su brazo que retiraría la sangre, Tsunade escribió algunos sellos sobre la manta y ejecuto un jutsu de muerte, uno prohibido, de esos que su padre le enseño pero que se supone no debía usar nuca, luego fue a buscar a Menma, puso la mejor de sus sonrisas cuando Naruto exagero su abrazo alrededor del cuerpo del pequeño niño, luego se lo llevo, en una silla de ruedas, no supo cómo, ni de donde lo saco, pero Menma llevaba consigo un cubo igual… y tal como hiciera con el otro, lo acostó en una camilla, lo cedo, lo cubrió con una manta e introdujo una intravenosa en su brazo, una que ingresaría la sangre, mientras del otro brazo salía la sangre dañada; sobre la manta escribió un nuevo sello, uno de vida, un jutsu prohibido que tampoco debió haber usado nunca. La difícil tarea empezó a llevarse a cabo por sí sola, una vez los dos niños estuvieron conectados.

Doce horas duro el procedimiento. Doce horas en las que Sasuke no fue capaz de pronunciar palabra. Todos fueron a verlos, Shikamaru, Sakura, Kakashi, Suigetsu… todos, dieron sus buenos deseos, compartían un rato con ellos y luego se iban. Al final, en la noche ya oscura, quedaron los dos solos, Naruto lo miraba con ternura, pensando en que estaba tan preocupado que no podía decir nada.

—Tengo algo de hambre, ¿quieres que te traiga algo?

Sasuke levanto la mirada sorprendido a pesar de que él no había mencionado palabra, Naruto tampoco había intentado formar una conversación con él, hablo con todos, menos con él, y se sintió solo, no era que tuviera algo interesante que decir, al contrario, temía que sus pecados se desbordaran de sus labios como un mar de remordimiento y pecado, por eso no había dicho nada, pero su voz lo tranquilizaba, no quería que se fuera, no quería que lo dejara solo mientras alguien aparecía para decirles alguna notica. Lo que fuera, porque hasta ese momento nadie las había dicho nada.

—Caminemos.

Naruto sonrió complacido, en algún lugar encontrarían algo de comer, quizás una maquina dispensadora o algo parecido. Trataba de mantenerse en calma, de que el silencio a su alrededor no se convirtiera en angustia dentro de su corazón, no quería alejarse de Sasuke, pero la quietud de la habitación lo desesperaba, y por más que Tsunade le pidió que no se movieran del cuarto, necesitaba hacerlo, estirar sus piernas y relajar sus músculos.

Caminaron uno al lado del otro, Sasuke enredo sus dedos tímidos en los de Naruto y este jugueteo con ellos mientras avanzaban por los pasillos, sin rumbo fijo, sin saber a dónde ir. El tacto suave se acoplo al latir de sus corazones. Naruto, sin embargo, se detuvo y su agarre se volvió firme y fuerte, tanto que Sasuke que caminaba con lo rostro bajo se sorprendio. De una de las habitaciones salía Orochimaru, su sola presencia era motivo suficiente para alarmar a Naruto, y lo hizo aún más al adivinar a Tsunade al final del cuarto que el Sannin hábilmente había cerrado luego de salir.

Una alarma se prendió en su cerebro, una que quiso acallar, no hagas preguntas de las que no quieres saber las respuestas, se repitió y dando media vuelta se retiró, sostuvo a Sasuke con la misma fuerza que antes y se lo llevo con él. Luego, cuando se sintió lo bastante lejos se detuvo de nuevo.

—¿Hay algo que no debería saber?

Su voz fría y vacía le desquebrajo el corazón. Pero se mantuvo en silencio incapaz de responder.

—Orochimaru… él.

—Él hizo esto con Tsunade, lo sé, desde el principio fueron los dos, y él… nunca hay nada bueno cuando se trata de él, pero ella, pensé que si ella lo hacía estaba bien, en este punto, ninguno de nosotros puede dar vuelta atrás —Naruto se giró a mirarlo mientras contenía las lágrimas, aun si no lo decía Naruto sabía que lo que estaban haciendo era un crimen, uno que no tenía perdón—. Te amo.

Y de esa forma le decía que respetaba su decisión, que de ninguna forma lo culparía ahora o nunca, por que aun cuando Sasuke no lo creyera, en el fondo, Naruto haría lo que hiciera falta, porque su familia siguiera siendo lo que era.

Volvieron a la habitación y ahora ambos permanecieron en silencio.

Era otro secreto de la aldea oculta de la hoja, uno que ocultaba como los altos mandos eran capaces incluso de modificar las leyes de la ciencia para su beneficio. Un sucio secreto de una aldea podrida que debió haber sido destruida, y Sasuke que tuvo la oportunidad de hacerlo, cuando su arrogancia y su orgullo eran tan fuertes, se arrepintió por primera vez de no haberlo hecho, de no haber acabado con el sistema fallido que era Konoha. 

Tsunade, que no supo de la visita inesperada de Naruto, termino el procedimiento pronto. El cuerpo inerte y vacío en una camilla termino sin signos vitales, y el otro seguía igual, aparentemente, cualquier cosa que hubiera salido bien o mal no la sabría hasta que no hiciera los exámenes finales.

Un par de horas más tarde, de ver que todos los sistemas estaban respondiendo bien respiro hondo. El niño llevaba ya un par de horas despierto cuando se decidió a llevárselos.

Menma entro corriendo en la habitación, ya era de mañana y ellos que no habían dormido nada en toda la noche se levantaron de golpe al escucharlo, Naruto lo recibió en sus brazos y lo alzo. «Papito, papito» seguía diciendo él, y Naruto que se quedó mirándolo fijamente acaricio sus mejillas, antes no tenía esas marcas. Lo dejo en el piso y de inmediato fue a los brazos de su otro padre. «Papa, papa» grito entonces, y Sasuke se quedó mirándolo igual.

—En medio de la transfusión aparecieron, al parecer las células de Naruto en su cuerpo se fortalecieron, las marcas del zorro son prueba de ello, por la compatibilidad de la sangre, es solo una consecuencia. Es él y ahora está bien.

—Gracias, nunca tendré palabras suficientes para agradecer lo que has hecho por nosotros obāchan, quiero que pienses en eso, cada vez, cada minuto, te lo agradezco.

Tsunade dio una media sonrisa y salió de la habitación, incapaz de soportarlo por mucho más tiempo.

Todo había terminado Menma estaba bien.

Notas finales:

Si llegaron hasta aqui, muchas gracias por leer, espero les haya gustado la historia y quieran contarme como les parecio. 

Gracias!


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