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Nuestra Melodía por AlmaTheBest

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Ver el que durante mucho tiempo había considerado su segundo hogar traía un sinfín de memorias con gran variedad de sentimientos de por medio. ¿Cuántas veces no se habría perdido junto a Rantaro por aquí? O cuando Raúl le trajo después de ayudarle con la evolución de Valtryek. Todo aquello ahora parecía tan lejano... y la puesta de sol como que le daba la impresión de recordárselo todavía más. La sede del BC Sol no había cambiado en lo más mínimo, al menos... por fuera. No había tenido mucho contacto con sus compañeros de equipo desde que volvió a Japón de vacaciones durante varios meses. Necesitó relajarse y su buen amigo Shu también.


Hoy había venido en solitario a España. Estaba delante de la fortaleza que pertenecía a la familia de Christina, a la cual echaba mucho en falta. No paraba de preguntarse cómo habrían estado todos. El sólo pensar que iba a volver a verlos en apenas unos minutos provocaba un estallido de emociones que le convertían en un manojo de nervios. Empezó a caminar, sintiendo su cuerpo un poco rígido dentro de la relajación. Ahora ya no estaba Rantaro para animarle y quitarle ideas absurdas de la cabeza. Y es que el sosiego de su entorno resultaba hasta misterioso.


Mirando de un lado a otro se acordaba de la primera vez que llegó aquí tras conocer a Kit. O cuando se topó casi accidentalmente con Christina y se llevó la bronca de Trad, el entrenador del BC Sol. Sin duda era nostálgico... pero alguien más acudió a su cabeza: Free de la Hoya. Era la persona con quien más veces entró en conflicto por diversas razones y es que nadie pudo recibirle de una peor manera que él. Valt aún se acordaba de su épica batalla con Free, y de lo mucho que se asustó al contemplar hasta qué extremos fue capaz de llegar el rubio.


Ahora no evitaba cuestionarse cómo estaría después de tanto tiempo. Era el único de quien no había recibido noticias. Ni Christina ni Trad quisieron hablarle de él.


- ¿Hola? – Saludó alzando la voz al entrar en el gimnasio en el que practicó tantas veces. Sin embargo no había ni un alma.


Se quedó ahí un rato hasta salir para dirigirse a los dormitorios y efectivamente allí se topó con varios miembros del BC Sol como Shasa a la cual saludó con alegría. Eso atrajo la atención de los demás que pululaban por allí y Valt sintió una gran felicidad al estar rodeado de sus buenos amigos. Lástima que no estuviera Rantaro soltando sus comentarios... Pero la aparición de Kit salvó la ocasión. Menudo escándalo hicieron los dos e incluso entre todos le contaron cómo les había ido y el buen ambiente que se respiraba dentro del equipo.


- Anda, mira quién está aquí. – Intervino alguien. Valt se giró y sonrió.


- ¡¡Christina!! – Valt salió corriendo para recibirla con un buen abrazo, sorprendiéndola. - ¡Waow! ¡No sabes cuánto me alegra verte! ¡Estás muy guapa y...! ¿Y más alta que antes?


- Bueno el tiempo pasa para todos, Valt. Tú no has cambiado en lo absoluto. – Tapó su boca para reírse de forma educada.


- Ja, ja, ja. – Rascó su nuca, con cierta sonrisa torpe. - ¿Dónde está el entrenador Trad?


- Ocupado con unas llamadas. El BC Sol está recibiendo muchas peticiones de otros equipos para enfrentamientos amistosos. ¿No es genial?


- ¡¡Oh, eso es más que genial!! – Le brillaron los ojos como estrellas. – Entonces debéis estar muy ocupados. – Miró a los demás.


- Un poco pero es muy divertido. – Habló Shasa. – Hacía tiempo que no estábamos tan motivados como ahora.


- Oh... - Valt lució un poco sorprendido. - ¡Oh sí! ¡¿Y dónde está Free?! ¡Hace una eternidad que no le veo! – Exageró.


Al formular esa pregunta Valt contempló cómo la expresión calmada de Christina cambiaba ligeramente por una preocupada. Valt no dijo nada, en lugar de eso miró a sus otros compañeros. Kit le iba a decir algo pero inesperadamente Christina cogió a Valt del brazo y se lo llevó a rastras de ahí. Aquello extrañó al chico que no entendía la situación. Algo se le estaba pasando por alto... algo que no le habían contado. Se dio cuenta que se alejaron hasta un rincón apartado del jardín del campus. Valt esperó a por una explicación.


- Verás Valt... - Empezó a hablar Christina. – El tema de Free es un poco... delicado.


- ¿Qué ha pasado?


- A ver cómo te lo cuento... - Christina llevó los dedos de su mano derecha a un lateral de su cabeza, de forma pensativa. Aquello no hizo más que aumentar los nervios de Valt. – Ha pasado poco más de un año y medio desde vuestra batalla, y créeme que es un tiempo que Free ha aprovechado pero... no en el sentido en el que todos esperábamos.


- ¿Free haciendo algo imprevisible? – Se rio el otro. – Muy típico de él.


Sin embargo Christina no rio por su comentario. Valt tragó saliva notando la tensión del ambiente. Sabía que la mujer que tenía delante se tomaba seriamente las cosas, especialmente si tenían relación con el que una vez fue el mejor blader del mundo. Pero algo muy serio debía estar ocurriendo con Free de la Hoya para que Christina no hubiese siquiera sonreído. Valt se preocupó.


- Te lo diré directamente. – Dijo. – Free se ha convertido en un blader retirado.


- ¡¿Qué?! ¡Espera, espera! ¡¿Cómo que <<retirado>>?! ¡No puedes estar hablando enserio!


- Así son las cosas. – Se encogió de hombros. – Trad y yo estamos ayudándole desde su último encuentro contigo. Le hemos obligado a ir a terapia y todo.


- ¡Pero eso es imposible! ¡Free adora el beyblading! ¡No puede haberse retirado! ¡No pienso aceptarlo! ¡¿Dónde está?! – Empezó a mirar de un lado a otro. – Pienso cantarle las cuarenta principales a ese idiota rematado, ¡Como Valt Aoi que me llamo!


- Debe de estar... - Intentó decirle Christina pero no tuvo tiempo. Valt se fue corriendo. – Terminando con su sesión de natación... - Murmuró.


Valt comenzó a correr de un lado a otro. Iba más cabreado que un dragón echando fuego por la boca. No podía siquiera imaginarlo. ¿Free retirado? Eso no podía ser cierto. Vale que quedó en muy malas condiciones tras su batalla con él pero había dado por hecho de que se habría recuperado en un santiamén... y más con lo fuerte que era. Pues al parecer se había equivocado. Free no se encontraba tan bien. ¿Quizá por eso no se habría puesto en contacto con él? ¿O puede que por eso no hubiera visto ninguna batalla suya por televisión? Después de todo Free seguía siendo uno de los bladers más populares del mundo y la gente estaba a la espera de una revancha por su título de campeón. Valt desde luego no se negaría a una pelea con él.


Pero por más que corriese de un lado a otro no tenía cojones a encontrarle. Fue tan lejos como para buscarlo en el bosque pero ni siquiera apareció aquel ciervo que lo guió hasta el rubio la primera vez que quiso ir a verle porque estaba enfadado con él por abandonar el equipo en aquella ocasión. Pero desde luego cuando Free de la Hoya no quería estar con nadie, parecía imposible localizarle. Era como un fantasma que aparecía de repente y se iba del mismo modo. Eso sólo le sirvió para que terminara de acordarse de Rantaro.


- ¡¿Pero dónde se ha metido ese maldito idiota?! – Protestó mientras se detenía para tomar un descanso. Había vuelto al campus corriendo de un lado a otro. Entonces sacó un pequeño objeto de un bolsillo de su chaqueta que miró con mucho cariño. <<.Free... ¿dónde estás?>>, pensó.


Como por arte de magia una melodía empezó a sonar desde el preciso momento en el que sopló el aire. Fue como un sonido débil y sutil que se oía lejano pero Valt tenía unos oídos finos que captaron aquella musiquilla tan inconfundible. Prácticamente la reconoció al instante. Miró la caja de música que sujetaba en su mano, recordando la otra que le regaló a Free para el día de su cumpleaños. Era la melodía que los unía. Era SU melodía, la de los dos. Fue un gesto que tuvo Valt cuando conoció parte de las facetas más oscuras de Free como su profunda frustración y su posterior pero no menos aterradora ansiedad. La melodía aparte de que simbolizaba el vínculo de ambos también hacía otra función importante: calmar ese inestable corazón. Si algo sabían todos de Free era lo extrema que podía llegar a ser su agresividad la cual nacía ni más ni menos que de la rabia contenida del chico.


Por instinto Valt comenzó a seguir ese sonido con la esperanza de conseguir ver al rubio después de esa larga temporada en Japón. Lo había pasado bien con su familia, con Shu y sus amigos pero no pudo sacarse al BC Sol de la cabeza y aún menos a Free. Había llegado a ser el mejor blader del mundo gracias a él. Y ahora parecía que las cosas no le iban muy bien a Free, y a saber desde cuándo se torcieron realmente. Pero los dos siguieron conectados a través de la melodía como dos almas gemelas que volvían a encontrarse gracias a la música. Era el secreto de ambos. Aunque no el único secreto pues Valt recordaba constantemente cuando un día se discutió con Rantaro por una tontería y acabó acudiendo a Free para recibir consuelo. Quizá fue en aquellos momentos cuando descubrió la verdadera calidez de un chico tan borde, aburrido y apático que terminó robándole un beso que para Valt fue como si le abrieran las puertas de un nuevo mundo ante sensaciones tan nuevas y... ¿Tal vez mágicas?


A día de hoy le seguía avergonzando el hecho de que desde entonces buscó obtener ese mismo contacto físico con Free. De alguna manera su cuerpo le llamaba.


Al final la melodía le acabó guiando hasta la piscina olímpica del BC Sol. La luz del atardecer entraba por los grandes ventanales con figuras de pájaros ahora oscuras por el ocaso. Una caja musical resonaba de fondo casi como un suave eco que invitaba a la calma. Allí, nadando en el agua, se encontraba Free. Estaba ajeno a su nueva visita. Valt se acercó paso a paso viendo que el rubio ahora practicaba natación. ¿Y desde cuándo? Fue la pregunta que se hizo en esos instantes. Pero su corazón latió por la emoción. Esperó a que el otro saliera a la superficie y en silencio contempló cómo al intentar agarrarse al bordillo, Free terminaba por resbalarse.


A tiempo, Valt sujetó su mano y tiró de ella, para dejar la mitad de su cuerpo dentro del agua. Aquel pelo rubio ahora tapaba prácticamente toda la cara de Free.


- Hola. – Saludó Valt. – No te me vayas a morir tan pronto eh.


- ... ... - No hubo respuesta. Más bien movió bruscamente su cabeza de un lado a otro para apartar su pelo y quitarse agua extra de encima. – Hey. Cuánto tiempo.


- Oh venga, ¿Sólo me vas a decir eso después de un año y medio? Qué cruel.


- ¿Qué quieres que diga exactamente?


- Eh pues... no sé... ¿Qué tal un <<me alegro de verte>> o <<¡Luces muy guapo!>>?


- Eso es para gente cursi.


- Ah... tanto correr sólo para que me recibas así...


- ... ... ¿Vas a estar así mucho tiempo más? – Preguntó.


En ese momento Valt le miró y se percató de que seguía sujetando a Free. Fueron instantes que aunque cortos para ambos fueron más largos. Se formó un ambiente enrarecido entre ellos en el cual era evidente que ambos reprimían sus emociones, Free más que Valt. Sólo la melodía de la caja musical continuaba sonando de fondo, casi haciendo más especial este singular reencuentro. Valt pasó brevemente su lengua por su labio inferior al sentirlo seco. Quería besar y abrazar con fuerza al otro pero temía la reacción de Free, quien únicamente parecía esperar por algo con la cabeza inclinada como ya era habitual en él. Al final Valt le ayudó a sentarse en el mármol y quedarse a su lado.


- ¿Ahora haces natación?


- Pues sí, ya lo has visto. ¿Qué te parece?


- Debe de gustarte mucho para estar aquí a estas horas.


- Sabes que si por mí fuera estaría haciendo el vago en el bosque. – Se apoyó en sus rodillas, inclinándose. El viento que entraba por una puerta abierta hacía temblar su cuerpo y Valt se dio cuenta.


- Ahora vengo.


El chico se levantó dejando al rubio solo. Free no pareció echarle mucho interés pero cogió la caja musical oyendo la melodía. Miró la dirección por la que Valt se acababa de ir, sólo para sonreír contento. En el fondo se alegraba de que el japonés hubiese vuelto a España pese a no conocer el motivo. Al menos ya no sería por Shu. Contempló con sus oscuros ojos la caja musical dejando que a su mente acudieran todos los momentos que compartió con Valt tanto en el bosque practicando beyblading como cuando a ese idiota le daba por interrumpir sus entrenamientos o aparecía de repente y le recibía con un achuchón después de lanzarse literalmente a sus brazos para que ambos terminaran en el suelo.


Cerró los ojos, y suspiró. Todo eso parecía tan lejano...


- ¡¿...?! – Reaccionó cuando sintió que era abrazado por detrás. Una toalla cubrió su empapado cuerpo, notando la calidez de alguien más. – No hagas eso. Me has asustado.


- Perdona. – Se disculpó Valt, rodeando a Free con sus brazos y apoyándose en él con total confianza. – Me dio la sensación de que tenías frío.


- Eso es porque aquella puerta que da al exterior se ha quedado abierta. – Señaló. Valt no dijo nada pero disfrutó de la cercanía; le daba gracia ver que aquel espinoso y desordenado pelo rubio ahora estaba todo hacia abajo por el peso del agua.


- No has cambiado en nada, Free... - Susurró. La añoranza fue palpable gracias a su tono de voz. - ¿Sabes? Te he echado de menos... Estaba deseando estar contigo de nuevo...


Eso no hizo más que poner nervioso al aludido que bajó la cabeza, avergonzado. Ahora agradecía que su cabello estuviera tapando su rostro y que Valt le abrazara por detrás, de ese modo difícilmente podría verle de frente. De alguna manera el chico que ahora se encontraba con él siempre era capaz de llegar a su corazón superando sus barreras y su coraza. Él había conocido al auténtico Free y... pese a todos sus defectos... Valt no había cambiado su manera de actuar con él. No dejó de ser cariñoso con su persona... tal vez excesivamente cariñoso.


- ¿Estás feliz? – Preguntó lo evidente. Otra vez con sus malas costumbres. Valt se rio.


- ¿De tenerte entre mis brazos? Si por mí fuera no te soltaría nunca.


- Tú siempre vas a ser así de agobiante conmigo, ¿Verdad, Valt? – Inclinó su cabeza hacia atrás para tocar la del aludido.


- No puedo evitarlo. Me nace ser así contigo. Cuando me quedaba solo allí en Japón me tiraba las horas muertas escuchando nuestra melodía... tendrías que haber venido conmigo.


Esta vez no hubo respuesta. Free permaneció callado. Ambos sabían el motivo por el cual no pudieron irse juntos al país nipón y es que la condición de salud del rubio en aquel entonces no era la adecuada para siquiera tomar un vuelo. Fue un sabor amargo en la boca para ellos el estar separados tanto tiempo. Quizá la melodía de la caja musical había ayudado lo suficiente pues cada uno cuando la escuchó a solas se sintió conectado al otro pero el deseo de un reencuentro siempre estuvo latente.


- Tú también me has hecho mucha falta, Valt. – Habló Free, haciendo reaccionar al aludido que abrió los ojos al oír aquello.


- ¿En serio?


- Sí.


Valt tragó saliva. A pesar del tiempo transcurrido seguía emocionándose por comentarios <> como ese y es que Free no solía decir ese tipo de cosas. No era habitual en él. Pero parecía que ahora ambos querían aprovechar el tiempo, pues sin duda alguna la melodía de la caja musical les había reunido de nuevo. Había sido ella la que les había mantenido conectados a ambos todos esos meses, a cada instante. Todavía seguía siendo alguien de lágrima fácil.


- ¿Estás llorando? – Preguntó Free.


- No. – Respondió con la voz temblorosa.


- Ha, ha, ha. Veo que no has cambiado en nada.


- Qué cruel eres... en lugar de consolarme sólo te limitas a decirme eso... Y yo que había vuelto a por ti.


Free permaneció callado, cerrando los ojos dejando que Valt le abrazara con más fuerza que antes. Parecía que al chico no le importaba mojarse un poco porque desde luego la toalla se había empapado del agua que había estado absorbiendo. Pero era lógico. A fin y al cabo se trataba de Valt Aoi, un chico necio e impulsivo que se dejaba llevar fácilmente por sus emociones más primarias y muy conocido además por su terquedad la cual le llevaba a hacer tonterías como cuando le desafió una vez para no abandonar BC Sol.


Sin avisar, Free se giró poco a poco para ver a Valt de frente y encontrándose con esos ojos castaños ahora brillantes y húmedos por aquellas lágrimas que él secó suavemente con sus manos. De mientras la melodía de ambos seguía sonando...


- ¿Vas a burlarte de mí otra vez? – Protestaba Valt sin dejar de mirar al rubio.


- Vaya en qué buena estima me tienes... - Dijo con sarcasmo. – Quería ver esa cara que llevaba un año y medio sin ver.


- Fue tu culpa. Tú decidiste quedarte aquí .


- Oh no lo sabía. – De nuevo salió con su sarcasmo. – Aunque... - Inclinó la cabeza. – Siempre podrías haberte quedado.


- Ya lo sé pero echaba de menos a mi madre... - Bajó la mirada.


- Bueno pero... - Se acercó, reduciendo la distancia y poniendo nervioso a Valt. – Ya no la echas tan en falta, ¿No... Valt?


El aludido no pudo contestar y es que su cabeza pronto empezó a ir demasiado rápido. La cercanía de Free y ese tono de voz tan bajo y provocador siempre le alteraban. Pudo notar fácilmente cómo su corazón empezaba a latir a tal velocidad que se le complicó la tarea de mantener la calma, algo que ya de por sí le costaba. Free sólo sonrió triunfante. Esa extraña manía suya de seducir a Valt a su singular manera solía ser muy efectiva. El chaval era excitable por naturaleza. Valt ahora sólo pensaba en una sola cosa y Free lo sabía muy bien pero le gustaba tanto desquiciarle que se limitó a esperar, haciendo que Valt perdiera la paciencia para lanzarse a sus labios.


Si su melodía los había mantenido conectados a lo largo de todo ese año y medio, ahora que estaban juntos hacía que el efecto fuera todavía mayor pues en ambos despertaba sentimientos profundos y en mutua sincronía. Soltando la toalla que terminó cayendo al suelo, Free rodeó el cuello de Valt intentando contener la fuerza con la que éste presionaba su boca. Es como si se estuviera vengando de todos aquellos besos robados o incluso de sus insinuaciones tan sutiles. Fuera lo que fuera a Free en parte se le hacía divertido y curioso. Valt siempre había sido alguien que despertaba su interés de forma constante y de paso le sacaba de su apatía. Como ahora.


Rápidamente el oxígeno les empezó a hacer falta y aunque ninguno lo quiso, tuvieron que separarse para respirar. A Valt le hizo gracia ver la cara roja de Free viendo en sus ojos la insatisfacción en la búsqueda de conseguir más.


- ¿Esto es una vendetta? - Preguntó Free, alterado.


- Cómo lo sabes.


- ... - Respiraba agitado. – Tú no sabes con quién te la estás buscando.


- Bueno... después de un año y medio creo que es un buen momento para descubrirlo. Aún te tengo que echar la bronca por haberte retirado del beyblading.


- Ese asunto no tiene nada que ver contigo.


- ¡Claro que sí! ¡No pienso dejar que hagas esa gilipollez!


- Ya está hecho. Además, no se trata sólo de mí sino también de Fafnir.


- ¿Eh? ¿Fafnir? ¿Qué pasa con tu bey?


- Nos enfrentamos a una... - Inclinó la cabeza. – Doble evolución, o así lo llaman.


- ¿Un doble evolución? – Preguntó viendo que Free volvía a acercarse pero esta vez para sentarse encima de él. - ¡E- espera! ¡¿Qué estás haciendo?! – Se puso rojo como un tomate. ¿Free de la Hoya medio desnudo y a solas con él? ¿Cuántas veces no lo habría fantaseado? Si incluso lo había soñado...


Todavía no conocía esa piel blanca, al menos no tanto como él lo deseaba. Y es que la expresión tan perturbada de Free por el calentón era demasiado para Valt.


- ¿No es obvio? Lo mismo que estás pensando. – Habló el rubio, pillándole de lleno.


- ¡Pe- pero yo no...!


- Voy a enseñarte que a mí no se me deja a medias. Llevo un año y medio esperándote y ahora que estás aquí no te voy a dejar marchar.


- Free me estás dando miedo.


- Oh no te preocupes. – Sonrió. – Lo vamos a pasar en grande los dos solos con nuestra melodía, ya lo verás.


 


FIN


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