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Bajo La Lluvia por AlmaTheBest

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Habían pasado unas semanas desde que volvió a España para estar de nuevo en el BC Sol, y algunas cosas habían cambiado como por ejemplo el bey de Free, Drain Fafnir, el cual seguía estando hecho añicos literalmente. Su dueño no lo había reparado argumentando que no sabía cómo hacerlo debido a que Fafnir se enfrentaba a una evolución complicada. Pero Valt sabía que había algo más detrás. Raúl le había enseñado que un blader necesitaba estar en óptimas condiciones físicas para ocuparse de su bey en casos de evolución... ¿Tal vez eso significaba que el gran Free de la Hoya aún seguía mal desde su combate en la Liga Internacional?


Sin embargo esa no era la única diferencia. Ahora compartía habitación con Free por petición de Christina. El cuarto en el que estuvo junto a Kit y Rantaro presentaba cierta inestabilidad en su estructura... un pedazo de la pared de uno de los pilares ya se había no sólo resquebrajado sino también caído al suelo tras romperse. Christina creyó peligroso dejarles dormir allí a los tres. Pero estar más tiempo con Free era... nuevo, y más de esta manera.


Sin duda gracias a eso había empezado a conocer en mayor profundidad al mejor blader del mundo y se había llevado varias sorpresas: el dormitorio de Free era algo más pequeño y más vacío. Apenas había objetos personales suyos más allá de una extraña y vieja caja repleta de discos de música que llamaron la atención de Valt. Era todo lo que Free tenía y obviamente eso era muy raro. ¿Cómo era posible que alguien no tuviera más cosas? Claro eso sin contar la ropa. Free le había cedido un armario entero para él debido a las pocas vestimentas que poseía. Y eso no era todo. A veces al rubio le daba por desaparecer por las noches, o durante las mismas le pillaba despierto haciendo algo dentro del armario con la luz encendida dentro, pero lo que más le asustó fue cuando se topó con esa inquietante costumbre de Free, quien muchas veces cogía la silla y se quedaba TODA la noche sentado frente a él, en silencio.


Uno de esos días, aquel hábito colmó la paciencia de Valt quien viendo que a Free le había dado por pirarse Dios sabe a dónde, él optó por ir a ver a Christina en su despacho:


- ¿Valt? – La muchacha apartó la vista de su portátil al verle llegar.


- Hola Chris, ¿Se puede?


- Claro, adelante. – Le hizo un gesto para darle su permiso y así entrar. - ¿Qué pasa? – Preguntó cuando el otro tomó asiento.


- Es Free. – Respondió, desconcertando a la otra. – Se pasa muchas noches quedándose sentado delante de mi cama como si nada, o a veces me pregunta algo tan evidente como si estoy despierto. – Por su tono de voz se notaba que aquello le incomodaba. - ¿Tú no sabrás por casualidad por qué hace algo tan raro como eso, verdad?


- Oh, así que ya ha comenzado. – Dijo, haciendo pestañear a su interlocutor frente a tal inesperada contestación. – En realidad Free lleva haciendo eso desde que era pequeño. Cuando dormía conmigo también empezó a hacer lo mismo.


- ¿En serio?


- Sí. Cuando Free hace eso es porque tiene miedo.


- ¿Miedo? ¿Miedo de qué?


- De que no vayas a despertar nunca más. Dime Valt... ¿No lo has notado? – Preguntó Christina. – ¿No te has fijado que el cuarto de Free es el más vacío de todos?


- Oh, ahora que lo dices...


A su mente acudieron esos momentos en los que se percató de la existencia de esa caja vieja con discos de música, pero aparte de eso no había nada más. Free no tenía ningún cuadro de alguna imagen familiar, o siquiera de cuando él era pequeño. No había visto nada que le llevara a saber algo de su pasado, y eso sólo le hizo darse cuenta en estos instantes que Free de la Hoya era el único que no había compartido ninguna experiencia personal de su vida con él ni con nadie del equipo. Eso hizo que devolviera sus ojos castaños en los azules de Christina a la que contempló esbozando una sonrisa.


- Veo que sí te has fijado.


- ¿Pero por qué? Quiero decir... lo más normal es tener algo, una foto, lo que sea...


- Hace muchos años que Free vive separado de su pasado, en el sentido de que no se siente vinculado a la vida que una vez él solía conocer. – Entrelazó sus manos para apoyarse en la mesa. – Mis padres decidieron adoptar a Free, es por eso que nos hemos criado juntos en este mismo lugar.


- Espera, ¿Adoptado? – Repitió Valt. - ¿Qué hay de sus padres?


- Murieron en un accidente de tráfico. Free fue el único superviviente.


Aquello fue como si le tirasen un cubo de agua fría encima. Fácilmente Valt pudo imaginarse a un pequeño Free de quizá unos siete años dentro de un coche viendo a sus padres muertos después del siniestro. Le pareció algo terrible y muy turbio. ¿Cómo debió de ser para Free vivirlo? ¿Y cómo se lo había hecho para supuestamente desvincularse de eso? Le resultaba imposible.


- Vaya... es... es horrible. – Bajó la mirada. – No tenía ni idea de que Free fuera... huérfano. ¿Y no le afecta todo eso?


- No lo sabemos. – Respondió Christina con cierta seriedad. – Desde que le conozco, Free siempre ha tenido problemas para expresar sus sentimientos. Era un niño asustadizo que sólo confiaba en mi abuelo. Gracias al beyblading empezamos a ser amigos él y yo. Pero en la familia sí notábamos que se comportaba de manera extraña.


- ¿Qué hacía?


- Lo mismo que hace contigo. Solía venir a mi cuarto o iba con el abuelo para quedarse toda la noche delante de la cama mirándote fijamente. Las primeras veces me asusté. Después le dio por quedarse dentro del armario o se dedicaba a dar vueltas por toda la casa como si fuera un alma errante que no tenía nada mejor que hacer.


- Esto me está dando escalofríos... ya no me parece tan seguro compartir habitación con él, en serio.


- No hay nada por lo que debas temer, Valt. En su sano juicio Free nunca le haría daño a nadie.


- No sé yo...


A la mente de Valt acudió su batalla contra el rubio. Verle en aquel estado de locura donde nada le importaba más allá de enfrentarlo con toda su fuerza en su mayor plenitud sin ni siquiera pensar en las lesiones que se estaba provocando... o cuando se mordió el brazo izquierdo de aquella manera con esa mirada más típica de un psicópata en medio de un brote de psicosis... Fuera como fuere, a Valt no le parecía seguro estar con alguien así. Que vale, que Free no era tan malvado ni mucho menos pero... no te transmitía esa seguridad. Había algo en él que te advertía de mantener las distancias e ir con cautela al usar las palabras.


Valt no quería volver a ver esa expresión de locura en Free, dudaba de poder soportarlo. Se sentía como si fuera observado por un depredador nato y letal que imponía miedo y respeto. Era... era como un dragón dorado mostrando su cara más feroz y salvaje.


- Free piensa que sus padres se quedaron dormidos para siempre, y que por eso no se despertaron y le miraron. Tuvo que ser él quien reconociera los cadáveres para ayudar a la policía. – Habló Christina sacándole de sus cavilaciones. Una gota de sudor frío bajó por la sien de Valt. – Él no era más que un niño de siete años y medio que... - Miró el exterior a través de la ventana tras girarse. – Nunca asumió todo aquello. Por eso hace cosas tan extrañas.


- Pero aún así... debería tener algún recuerdo de ellos digo yo. Alguna foto o algo. ¿Qué hay de su casa?


- Hace años que está abandonada. Desde que mis padres le adoptaron, Free ha estado aquí pero... hay algo que no puedo evitar pensar. – Miró a Valt de nuevo. – Durante los días de tormenta... Free desaparece.


- Vamos Chris, a Free siempre le da por desaparecer.


- No sé pero tengo la sensación de que él vuelve a casa cada vez que llueve.


Valt vio que Chris parecía especialmente preocupada. Eso sólo le hizo pensar que para la próxima tormenta seguiría a Free para ver si esa teoría era cierta. A todos en el BC Sol les llamaba la atención la peculiar forma de ser del mejor blader del mundo, y Valt sentía que estaba a un paso de conocer el verdadero mundo del rubio, un mundo que hasta ahora siempre había permanecido oculto como un mar silencioso del que sólo ves su superficie y no su más oscura profundidad. Desde la primera vez que vio aquellos ojos, Valt percibió que había algo perturbador en Free. Quizá si investigaba un poco...


- ¿Entonces no tengo que darle importancia a que se me quede mirando cada noche? – Preguntó Valt.


- Oh qué va. – Sonrió ella. – Free aún se está adaptando a tu compañía pero ya es mucho que haga eso contigo, sólo lo hace con las personas a las que él quiere.


<<.Él... ¿Me quiere?>>, pensó el japonés.


- Ten un poco de paciencia con Free, él es un chico difícil de comprender así que sólo dale tiempo. Ya es mucho que comparta su habitación contigo sin haberse quejado, eso es algo que no ha hecho nunca.


En otras palabras... debía sentirse afortunado. Claro que no le había costado ver que Free no era una persona precisamente sociable. Se notaba a millas que era alguien que parecía haber sido arrancado de cuajo de toda fuente de amor y protección, pues lo que Christina le había contado encajaba totalmente. Valt no sabía si sentir lástima o comprensión pero le dio por imaginar que... ¿Y si toda la ansiedad que padecía el rubio procedía de todo ese pasado? Eso tendría bastante sentido...


Tras aquella charla, Valt se despidió de Christina pero estuvo distraído el resto del día. El equipo entrenaba arduamente, sobre todo Rantaro. Todos estaban motivados frente al desafío del Sanbat United, quizá por eso Rantaro le ponía tantas ganas. Y qué decir de Silas. Ambos querían enfrentar a Wakiya y darle un buen golpe en su ego, pero si algo sabían todos es que seguirían siendo buenos amigos.


- ¡Eh, Valt! – Le llamó Rantaro. - ¿Te apetece un calentamiento?


- ¡Pues claro! ¡Eso ni se pregunta! ¡Valtryek está deseando tener un poco de acción!


Se acercó corriendo a su mejor amigo, empezando un duelo en el que tanto Valtryek como Roktavor colisionaban. Raúl lo miraba todo desde las gradas con una sonrisita, entretenido con el ambiente competitivo del equipo, fijándose en Sasha que practicaba su nueva postura de lanzamiento siguiendo los consejos que Free le dio hacía ya algún tiempo. Que hablando del rey de Roma... justo le dio por aparecer mientras Rantaro y Valt miraban desconcertados a Roktavor en manos de su dueño. Paso a paso, de la Hoya se acercó hasta quedar al lado del rubio más alto.


Valt tragó saliva.


- Hombre Free, ¿Qué tal? Se me hace extraño verte por aquí a estas horas.


- ... - No hubo respuesta. Sólo inclinó la cabeza.


- Valt y yo estábamos entrenando pero parece que a Roktavor le pasa algo extraño.


- Sí, se ha parado más pronto de lo habitual.


- ¿Ah sí? – Preguntó Free con simpleza. - ¿Qué tal si lo lanzas de nuevo?


- Eh... vale.


Dicho y hecho tanto Rantaro como Valt se posicionaron para hacer un lanzamiento. Ambos bey aterrizaron perfectamente en el estadio e incluso hubo un par de colisiones por parte de Valtryek mientras Roktavor había tomado el centro, pero repentinamente se detuvo. Rantaro y Valt intercambiaron miradas antes de contemplar a Free.


- Prueba otra vez. – Pidió de la Hoya.


- ¿Otra vez?


- ¿Tienes algún problema?


- No, no...


Pero Rantaro no entendía la insistencia de Free por hacerle lanzar a Roktavor. Valt ayudaba a su amigo, creyendo que Free sabría la respuesta al problema del bey de su amigo, el cual una vez más se paró. Rantaro se quejó antes de coger a Roktavor sin comprender nada. Free se acercó, extendiendo la mano.


- Deja que le eche un vistazo más de cerca.


- Uh... ¿Tú tienes alguna idea de lo que pueda estar pasándole a Roktavor? – Le preguntó Rantaro confiándole su bey.


- No es normal que se pare tan pronto y menos de esa manera. – Habló Valt. Free no dijo nada. – Se supone que es un tipo energía, debería durar más.


- ¿Cuánto hace del último mantenimiento de Roktavor? – Preguntó Free repentinamente.


- Pues... desde lo de la Liga Mundial...


- Vaya eso es mucho tiempo...


- ¿Es que le pasa algo, Free? – Preguntó Valt, inquieto.


- Pues sí, y es bastante serio.


- ¡¿Qué?! ¡No me asustes! ¡¿Cómo de serio es?!


- Pues... - Miró a Rantaro. – Si continúas usando a Roktavor así... acabará por hacerse añicos. – Devolvió su vista al bey. – Por eso he venido.


- Oh mierda eso suena espantoso. – Rantaro empezó a sudar del miedo. - ¿Pero cómo sabes eso?


- Roktavor me lo ha estado diciendo. ¿Por qué crees que estoy aquí? – Preguntó y Rantaro abrió los ojos. - Exacto. Él me ha estado llamando.


- ¡Pues eso es genial! ¡Eso significa que podremos arreglar a Roktavor cuando sepamos lo que haya que hacer!


- Venid conmigo.


Rantaro y Valt no dudaron en hacerle caso, pese a las preguntas que se hacían. Pero para Valt no era nada extraño que Free pudiera oír las voces de los bey, en eso ambos coincidían pero debía esperárselo del mejor blader del mundo. Fue a raíz de establecer contacto con Free el que Valt hubiera podido entender mejor lo que Valtryek siempre había tratado de decirle. El rubio escuchaba a Valtryek del mismo modo que ahora a Roktavor. Y es que no le faltaban motivos para admirarle y al mismo tiempo querer desafiarle.


Valt y Free tenían una batalla pendiente desde lo de la Liga Internacional.


Cuál fue la sorpresa de Rantaro que Free le invitó a entrar en su habitación. Valt se rio, viendo la cara desconcertada de su amigo porque esto era muy poco habitual. Rantaro se sintió incómodo a pesar de que se percibía un ambiente sosegado en el cuarto. En un rincón del mismo, Free abrió una puerta que parecía estar tapando una pared. Valt se sorprendió al ver que era un pequeño taller repleto de cosas.


- Esto es increíble. No sabía que hubieras tenido esto desde el principio.


- Aquí es donde hice las primeras evoluciones de Fafnir. Nada de lo que presumir en realidad.


- La de cosas que deben de estar aquí guardadas... - Dijo Rantaro con la boca abierta enseñando el caramelo.


Free les ignoró y pareció que buscaba algo entre un montón de cajas. Valt casi podía sentir que aquí había tenido lugar el origen de Fafnir, el mejor bey del mundo. ¿Cuánto tiempo le habría tomado a Free realizar la construcción de su inseparable compañero? Los dos eran el reflejo ambicioso del otro. Sin previo aviso Free se sentó tras coger una caja pequeña, para centrar su atención en Roktavor el cual comenzó a desmontar.


- ¡Espera! ¡¿Qué estás haciendo?! – Se alarmó Rantaro.


- Voy a darle vida a Roktavor. – Respondió con seriedad. – De ese modo su llanto se calmará.


<<¿Llanto?>>, repitió Valt mentalmente.


Y ahí estaba... Free de la Hoya demostrándoles que sabía perfectamente lo que hacía. Rantaro cogió una silla y se la dio a Valt para que se sentara. Los dos no le quitaron el ojo de encima al rubio que trataba a Roktavor con una delicadeza exquisita. Valt pudo palpar el cariño con el que Free trataba al bey de su amigo, y le dio por sonreír.


- Oh, ¿Qué es eso? – Preguntó Rantaro al ver que una pieza rota salía a la luz.


- Justo lo que imaginaba. – Habló Free. – Menos mal que me he dado cuenta a tiempo. Esto, compañero, es lo que distribuye la energía de Roktavor en un combate y le permite aguantar tanto. El hecho de que Roktavor se detuviera antes de tiempo era una clara señal de que había un fallo interno en su estructura y no podía funcionar bien.


- Increíble, ¿Y tú solito te has dado cuenta de eso?


- No te vendría mal aprender a escuchar la voz de tu compañero. Sin una buena sincronía con tu bey, no tendrás futuro en el beyblading. Eso es lo que siempre marcará la diferencia. No depende de qué tan buenas piezas utilices...


- Vaya...


- Free puede escuchar las voces de los bey, como yo. – Sonrió Valt. – Sólo que él sabe mucho más que yo... obviamente.


- ¿Y cómo puedo hacer eso? – Preguntó Rantaro. - ¡Quiero tener un buen vínculo con Roktavor!


- Debes pasar mucho tiempo con tu compañero y conocer sus detalles más pequeños e imperceptibles. Saber sus debilidades y sus fortalezas, saber qué le pone en desventaja y qué no. Un conjunto de muchas cosas que sólo tú podrás descubrir.


- Oh...


- Utilizaré la pieza de Fafnir en tu bey. Quizá al principio a Roktavor le resulte difícil de manejar pero estoy convencido que a medida que avances con él, eso dejará de ser un problema. – Free miró a Rantaro. – Pero tendrás que trabajar muy duro con él.


- ¡¡Sin problemas!! ¡No hay nada imposible para El Amo!


- ¡Así se habla! ¡Y yo estaré ahí para ayudarte! – Se levantó Valt de la silla todo motivado.


- Ah... - Suspiró Free de forma resignada.


El rubio se centró en Roktavor aguantando a sus dos compañeros que se habían entusiasmado. No sabía ni para qué se había tomado la molestia... quizá había sido por Roktavor. No había nada más doloroso que oír el llanto de un bey. Pero aquello no era más que una prueba de que a Rantaro aún le quedaba mucho camino por delante, pero junto a Valt y el apoyo del equipo, Free estaba convencido de que el chaval mejoraría notablemente. El problema sólo sería la pieza que acababa de incluir en su estructura. Todo lo que tenía en algún punto le había servido a Fafnir y Free sabía que otros bey, como Roktavor, no sabrían manejar tan a la ligera la fuerza dejada por Fafnir en esas piezas. Parte de la energía residual permanecía. Aunque eso sólo levantaba la curiosidad de Free. ¿Podría Roktavor asumir ese desafío?


Tras un par de horas, terminó. Rantaro y Valt se maravillaron. Y es que la diferencia se notaba. El achuchón que le dieron a Free dejó al chaval descolocado pero no fue por mucho tiempo que de la Hoya acabó por reírse al ver la alegría de los otros dos.


- Me has sacado de un buen apuro. – Habló Rantaro saliendo del cuarto.


- Pues sí. – Sonrió Free quien pronto se mostró serio. – Pero ahora empieza lo bueno. Si no sois capaces de evolucionar correctamente... - Señaló a Roktavor. – La fuerza de Fafnir acabará por destruirle.


- ¡¿Eeeeh?! – Los dos abrieron la boca de par en par.


- ¡¿Pero eso es posible?! – Protestó Valt mirando a Free.


- Casi todas las piezas que habéis visto han estado en Fafnir en alguna ocasión y en ellas permanece nuestra energía, y es demasiado potente como para que Roktavor pueda manejarla tan a la ligera.


- ¡¿Entonces por qué no lo has dicho antes?! – Se molestó Valt. Rantaro intentaba asimilar la información.


- Roktavor y Fafnir son compatibles porque son de tipo energía. La pieza que le he puesto a Roktavor es de la primera evolución de Fafnir de modo que no es tan peligroso pero el riesgo sigue ahí. – Explicó. – Era eso o dejar que Roktavor siguiera en esas malas condiciones.


- Pero...


- Valt, está bien. – Intervino Rantaro. – Este es otro de tus desafíos, ¿Verdad, Free?


- Puede.


- ¡Entonces me emplearé a fondo para no defraudarte!


- Sólo te daré un consejo. – Dijo Free. – Fafnir es un dragón obstinado y ambicioso. A menos que Roktavor y tú no sepáis corresponder con la misma determinación no podréis dominar la fuerza que os acabo de otorgar. Tened cuidado.


Eso fue lo último que dijo antes de dejarles solos. Valt protestó, inconforme pero para Rantaro era otra oportunidad para demostrarle al mejor blader del mundo que él tenía madera de campeón. No iba a decepcionarle, aunque ver de frente a Fafnir y su voluntad le pudiera asustar. Aún así eso no le impediría seguir adelante, de ese modo Rantaro le pidió a Valt empezar a entrenar y ambos se pusieron manos a la obra, aunque Valt vio que Free se alejaba en dirección al bosque. Eso le hizo sonreír. Ciertas costumbres no cambiaban.


¿Había que mencionar que se tiraron el resto de las horas del día practicando? Y no hubo mucha mejora con Roktavor. Rantaro y Valt estaban bastante agotados de tantos lanzamientos y tanto esfuerzo. Pero tal y como Free les había dicho, Roktavor no conseguía asumir el poder de Fafnir que hacía explotar el bey una y otra vez. Eso frustraba a Rantaro pero también le alentaba a no darse por vencido.


- Madre mía... A Free no le faltó razón al soltar aquello... - Decía Rantaro sentado en el suelo.


- Sí... no es de extrañar. – Valt se pasó el brazo por debajo de la barbilla para quitarse el sudor que goteaba de la misma. – Free conoce perfectamente a Fafnir, es lógico que te haya dado esa advertencia.


- ¿Cómo se supone que voy a controlar algo así? Esto está a otro nivel.


<<.Espera... ¿Otro nivel?>>, pensó Valt.


- No sé cómo evoluciona Fafnir pero desde luego no es ninguna broma...


- ¡Eso es, Amo! – Valt se puso de pie enseguida apretando los puños para hacer énfasis en sus palabras. - ¡Lo único que tienes que hacer es subir el nivel de Roktavor!


- ¿Tú crees?


- Free comentó que la pieza que te ha dado formó parte de la primera evolución de Fafnir así que lo que tienes que hacer es alcanzar el nivel de Fafnir de aquel entonces.


- Vale pero dime una cosa genio, ¿Cómo demonios voy a saber eso? – Protestó Rantaro.


- ¡Pues ahí está la gracia! ¡Tienes que descubrirlo! Que no se te olvide que Free hizo hincapié en tu vínculo con Roktavor.


Rantaro suspiró. Claro que Valt tenía razón pero esto era especialmente complicado. ¿Cuánto tiempo le iba a tomar el dominar la fuerza que ahora le habían dado? No podía olvidarse que se trataba de Fafnir, el compañero inseparable de Free de la Hoya. Uno nunca podía tomarse a la ligera algo así. Pero Rantaro recordó que este era el desafío que Free le había impuesto para obligarle a mejorar y si algo sabía Rantaro del mejor blader del mundo es que este último siempre iba muy enserio con lo que hacía, sin importar cuán relajado pudiera mostrarse.


Todos conocían la poderosa determinación que poseían Free de la Hoya y Fafnir.


- No sé tú pero yo me muero de hambre. – Habló Valt. - ¿Vamos a cenar?


- Eso ni se pregunta, ¡Seguro que Anch habrá cocinado algo delicioso!


Los dos se fueron corriendo al comedor del equipo donde estaban reunidos los demás. Saludaron a Anch quien alegremente les dio una buena ración de comida a cada uno para recompensar el esfuerzo de hoy. Eso les alegró tanto que les brillaron los ojos como estrellas. Luego fueron a sentarse junto a Silas, Sasha, Rickson y Kuza. Tuvieron variables temas de conversación pero la mayoría fueron de combates, anécdotas, beyblading y la próxima visita del Sanbat United de Wakiya. Eso puso nervioso a Rantaro que les explicó la situación, dejándolos sorprendidos. Desde otra mesa Christina les miraba con una sonrisa, al lado de Raúl y Trad.


- Por cierto, Trad. – Le llamó la dueña del BC Sol. - ¿Cómo van los ejercicios de Free?


- Aún tiene que mejorar. No ha alcanzado el estado óptimo y eso es raro viniendo de él. Me preocupa que algo pueda estar frenándole.


- Uh... eso no suena muy bien.


- Todo blader necesita reconciliarse consigo mismo. Quizá ese sea el problema. – Intervino Raúl, captando la atención de sus dos interlocutores. – No le he visto especialmente feliz desde que Fafnir quedó hecho añicos. Él sabe que todavía no puede empezar con la evolución de su bey hasta que su estado físico y mental mejoren. Puede que eso le haya generado una frustración que no sepa canalizar bien.


- Eso tendría sentido. – Dijo Trad.


- Viniendo de Free...


Christina fue la que lució más preocupada. Ella sabía mejor que nadie que Free nunca había tenido una vida fácil, y continuaba sin serlo a día de hoy. Puede que el beyblading lo fuera todo para él pero Christina temía que el lado más oscuro de Free volviera a salir. Hasta ahora el chaval siempre había oído su voz incluso cuando perdía el control sobre sí mismo pero... ¿Qué tal si eso dejaba de ser así? No era una idea tan descabellada. Christina conocía el carácter excesivamente fuerte y competitivo de Free, conocía la violencia a la que era capaz de llegar y la crueldad que podía alcanzar. El chico era la clase de persona a la que no le importaba cruzar cualquier límite. Por eso ella permanecía tan atenta. Cualquier cambio en Free debía ser tomado como algo relevante. Así lo había comprobado por experiencia propia.


Suspiró de manera pesada. No podía quitarse de la cabeza todas aquellas veces en las que Free llegó a asustarla de verdad, a tal punto de preguntarse si era seguro el siquiera acercársele. Por eso comprendía la inseguridad de Valt. Él apenas había visto la punta del iceberg.


La cena terminó pronto y cada uno se fue a descansar. Valt se despidió de Rantaro y Kit, con los que anteriormente compartió habitación. Se dirigió a la de Free con calma. Entró directamente en vez de llamar a la puerta con educación.


- Hola, ¿Free? – Alzó la voz, saludando y llamando pero no parecía que hubiese rastro del aludido. Valt le buscó en el baño o en el armario, incluso en aquel pequeño taller de antes... pero fue en vano. – Vaya, no está.


Eso tampoco era una sorpresa. Todos en el BC Sol conocían la mala costumbre de Free por desaparecer repentinamente. Valt creyó que aquello preocuparía a Christina hasta descubrir que era algo habitual en su compañero. Casi por primera vez echó de menos encontrárselo en el cuarto dándole las buenas noches con esa voz suave y esa mirada cálida que a veces le dedicaba. Quitándose la ropa para ponerse el pijama, Valt miró su alrededor con ojos curiosos. Sólo la ventana estaba abierta y el viento jugaba con la cortina.


<<.Incluso ahora se respira un ambiente solitario sin él aquí...>>, pensó.


Le dio por dejarse llevar como un animalillo que exploraba el mundo. Encontró aquella caja vieja con discos de música, descubriendo que eran los álbumes de Bob Marley. A Valt no le pareció que el estilo del cantante jamaicano encajara del todo con la forma de ser de Free, en cierto sentido... Pero eso era todo lo que había: discos y más discos. Valt no comprendía por qué Free conservaba algo así pues sabía que el rubio no era de los que se tiraban las horas muertas encerrado en el cuarto escuchando música. Free hacía el vago a menudo en el bosque, en compañía de aquel extraño ciervo con el que parecía compartir un vínculo singular.


- ¿Qué estás haciendo? – Le interrumpió una voz repentinamente.


- ¡AAAAAAAH! – Se asustó Valt, tirando la caja y esparciendo los discos por el suelo. - ¡Ho- hola Free! Eh... uh... no te esperaba tan... ¿Pronto?


- ... - Sin decir nada se fijó en el desorden que había causado el chico. Se acercó poco a poco dejando que Valt se alejara por precaución. Y es que uno nunca sabía cómo iba a reaccionar Free de la Hoya.


- ¿Va... va todo bien, Free? – Preguntó Valt tras un par de minutos en los que el aludido guardó la caja en el armario.


- Sí, ¿Por qué? – Se giró a mirarle. Esa inquietante tranquilidad puso de los nervios a Valt.


- ¡No! ¡Por nada! Eh... Ah, ¿Para qué mentir? Me has pillado viendo aquella caja...


- Oh no me había dado cuenta. – Soltó con sarcasmo.


- ¿No estás... enfadado? Son tus cosas...


- ¿Para qué me voy a enfadar si ya lo has hecho? Es desperdiciar energía para nada.


- Free en serio, ¿No estás molesto ni un poquito?


- Tal vez lo esté como sigas insistiendo con la tontería.


- ¡Vale, vale!


Observando aquellos ojos oscuros Valt percibió la tristeza. Puede que fuera un chico simple de mente pero sabía distinguir las emociones de los demás con sólo mirarles y aunque hacerlo con Free resultaba todo un desafío siempre solía lograrlo. Pero no comprendía cómo Free podía mantener a raya sus emociones y en los duelos de beyblade perder los estribos de esa manera. Que vale, que sí, que Christina le dijo que era por la ansiedad y tal pero Valt tenía la sensación de que la causa era mucho más profunda pues parecía que aquí nadie se cuestionaba de dónde procedía realmente esa ansiedad en Free, haciendo que éste saque lo peor de él a tal punto de parecer un monstruo... o un depredador dispuesto a aniquilarte.


- Parece que hoy hace frío, ¿No?


- El verano hace días que ha terminado, es lógico. – Contestó Free sentándose en la orilla de la cama. - ¿Tienes frío? – Preguntó algo tan evidente como eso, haciendo gala de esa mala costumbre.


- ¡Pues claro! ¿Por qué te crees que me pongo el pijama de invierno? – Protestó. Free sólo inclinó la cabeza. – Por cierto... no has venido a cenar hoy... ni ayer.


- Sep, ya lo sé. – Dijo tumbándose. – Hago las cosas a mi manera.


- Vamos... no digas eso. Deberías relacionarte más con nosotros. Somos tus compañeros a fin de cuentas. El BC Sol es como una gran familia, ¡Incluso Anch lo dice!


- Siempre he sido así y me gusta estar solo, no es mi estilo rodearme de tantas personas ruidosas.


- ¡Oye! ¡¿Pero de qué vas?! – Valt se molestó. Free siguió con los ojos cerrados, como ignorándole. - ¡¿Me vas a salir con que ahora no significamos nada para ti cuando sé lo mucho que amas el equipo?! ¡¿No entiendes que es esa actitud tan fría lo que les hace sentir mal a los demás?!


- Waaah... - Bostezó. Valt apretó la mano al darse cuenta que Free no tenía siquiera interés en escucharle. De nuevo se hacía el sordo.


Con decisión se acercó a Free, quien le miró directamente contemplando la expresión llena de rabia de Valt. Eso le hizo sonreír pese a que el otro frunció el ceño en señal de inconformidad. Y es que ambos eran demasiado distintos para entenderse mutuamente con facilidad, por eso chocaban a menudo pero también había veces en las que la afinidad que existía entre ellos podía palparse. Por más opuestos que fueran, los dos se aportaban algo entre sí y eso Free empezaba a saber verlo, Valt todavía lo ignoraba.


- ¡¿Vas a estar así todo el tiempo?! ¡Dime algo!


- ¿Qué hay que decir?


- ¡No puedes estar evadiendo a todo el BC Sol para siempre! ¡Por eso yo...!


-Valt. – Le llamó repentinamente, haciéndolo callar.


Hubo un momento de silencio en el que el pelinegro sólo pudo observar taciturno el rostro del rubio quien sujetaba el suyo propio con sus manos. No supo por qué pero mientras su corazón se aceleraba, su percepción sobre el tiempo pareció ralentizarse. Justo en ese momento comenzó a llover. El viento se volvió más frío y podía oírse el agua caer desde el cielo y mojar la tierra, levantando un olor a humedad típico de este temporal. Los relámpagos eran los siguientes en ser escuchados y uno de ellos iluminó la cara del mejor blader del mundo por breves instantes en los que Valt se acercó por instinto, llevado por un sentimiento que para él era desconocido pero que no podía evitar. Sus mejillas se habían teñido de un suave tono rojizo debido a su morena piel.


Free sonrió, sin moverse.


- ¿Quieres dar un paseo? – Preguntó de la Hoya con voz susurrante y seductora que fue como una especie de latigazo para el cuerpo de Valt, quien se detuvo apenas rozando aquellos finos labios.


- ¿Un paseo? – Repitió. Free asintió con la cabeza. - ¿Con esta lluvia?


- ¿Qué pasa? ¿Te da miedo mojarte? – Preguntó y sin querer eso hizo pensar mal a Valt y es que la gran imaginación de este último siempre era... demasiado inquieta. Era inocente... hasta cierto punto.


- No me convence la idea de pasar más frío...


- ¿Y si lo haces por mí? – Respondió Free. Casi le pareció un chantaje.


Sin saber cómo, Valt terminó accediendo. Puede que fuera el efecto de esa hermosa sonrisa que no se veía todos los días en el rostro de Free de la Hoya. En total silencio salieron de aquel pequeño cuarto y Valt miraba al mayor todavía no muy seguro de hacer algo así. Como luego se pusiera enfermo lo iban a matar por partida doble, pues su madre y Christina eran de armas tomar y se tomaban muy enserio su salud aunque fuera por motivos distintos obviamente. Pero no podía huir de la magia que le hacía sentir Free. De alguna manera todo se volvía más emocionante a su lado ya que era precisamente ese misterio que rodeaba a Free y la intensidad que él demostraba lo que hacía vibrar a Valt y su corazón. Y si se metía en batallas beyblade aquella sensación de adrenalina era todavía más potente pues ya había visto hasta qué extremos llegaba Free... y porque Christina le paraba.


Quizá era eso y los conocimientos que poseía Free lo que más le gustaba a Valt. Y se alegraba de que a su manera Free pareciera más interesado en él que en el resto.


- Joder qué puto frío hace... - Valt temblaba como una hoja debajo del porche del edificio. El viento soplaba con fuerza, casi furioso. Abrazándose a sí mismo, vio que Free estaba bajo la lluvia empapándose hasta las trancas. - ¡Eh, F...!


Iba a llamarle pero no lo hizo. La causa fue que por primera vez pudo darse cuenta que Free parecía mostrar un lado que seguramente sólo Christina conocía: su vulnerabilidad. No había rastro de aquel chico relajado y tranquilo pues Valt estaba viendo un Free completamente distinto: yacía ahí bajo el agua caída de un cielo que contemplaba con esos ojos oscuros y ahora vacíos mostrando la profundidad de su dolor emocional, casi haciendo palpable que para él la vida carecía de sentido y ni siquiera le buscaba uno para seguir adelante; mostraba el niño de su interior, herido por haberse quedado solo de aquella manera trágica que seguía taladrando su mente día tras día generando sentimientos complejos y difíciles de manejar.


Ignorando el frío, Valt se acercó a Free con decisión. Tenía que sacarle de ese bucle en el que acababa de meterse el rubio al cual zarandeó tras tenerlo delante.


- Free. – Le llamó pero no vio una reacción. - ¡¡Free de la Hoya!! – Alzó la voz, que pareció alcanzar por fin al aludido. Casi es como si el rubio no reconociera ni su propio nombre. - ¿No querías dar un paseo? – Preguntó para distraerlo. El otro abrió los ojos tras alzar también las cejas.


- Sí, se me había olvidado.


- ¡Pues vamos!


Valt sujetó a Free de la mano, obligándole a caminar con él. El rubio se dejó hacer, contemplando al pelinegro sin rechazar su contacto, de hecho hasta se aferró más a él y eso provocó los nervios de Valt. El japonés no tenía idea de lo que podía hacer ahora más que dar tumbos en plena noche bajo el frío y la lluvia. Pero Free le necesitaba, ni siquiera debía escuchar al mayor para saberlo además de que Free jamás le diría algo así. Así que eso fue lo que hizo: dar vueltas de aquí para allá, sin girarse a mirar a Free pero sin soltar su mano que seguía siendo cálida como el sol mismo. Tal vez fuera cosa de la energía dorada que era capaz de utilizar... o es que simplemente Free de la Hoya era de sangre caliente. Muy caliente.


<<.Mierda no te pongas a pensar en cosas extrañas Valt. ¡Tú no eres así!>>, pensó avergonzado. - ¡¿Eh?! – Se asustó cuando un trueno casi pareció dar la sensación de que iba a romper en dos el cielo, habiendo hecho temblar el suelo mismo. – Oh... eso ha sido impresionante... - Dijo.


Free permaneció callado pero con esa inexpresiva cara tiró de la mano de Valt, obligándole a girarse. Fue un momento que el rubio aprovechó para rodear la cadera del pelinegro con la mano izquierda. Valt tragó saliva, confuso. No se había esperado esa acción. Una vez más Free le pillaba con la guardia baja con su actitud impredecible.


- Valt. – De la Hoya susurró su nombre con tal suavidad y con su sosegada voz que puso aún más nervioso al aludido. – Eres interesante, ¿Lo sabías?


- ¿Eh? Creo... que no entiendo lo que intentas decirme... - Contestó inseguro. El otro esbozó una sonrisa, reduciendo la distancia física.


- ¿Oh en serio? – Se burló. Había soltado la mano derecha del japonés para poner la suya propia en la mejilla del mismo.


- ¿F- Free?


El rubio le miró a los ojos con esa calma que ahora le rodeaba. Valt se sujetaba en sus brazos, dejándose hacer por el otro. Su propio cuerpo actuaba por su cuenta al tener el de la Hoya pegado a él, y es que no se veía capaz de oponer resistencia. Siempre había querido ser más cercano a Free, encontrándose siempre con aquellos muros emocionales contra los que se estampaba y que tan fríos le parecían, sabiendo luego que era la manera que tenía Free para distanciarse del resto y mantener su cabeza en orden como blader. Raúl ya le había comentado que el mundo del beyblading era completamente distinto una vez te hallabas entre los puestos más altos del ránking mundial, siendo los Cinco Grandes quienes más destacaban por habilidad, fuerza y sincronía con sus bey pero también por la forma de ser de cada uno: intimidante, cruel, frío... y muchos más adjetivos a la lista.


Raúl mismo le había comentado que en la cima del beyblading gobernaba la ley del más fuerte y que por eso Free era como era, siendo el mejor blader del mundo y además el líder oficial de los Cinco Grandes. Invicto como ninguno. Un chico misterioso de quien estaba descubriendo un montón de cosas, siendo esa dulce calidez lo que más efecto hacía en él.


En cuestión de instantes sus labios fueron encontrados por otros suaves y mojados por el agua de la lluvia. Una cadena de fuertes sensaciones sacudieron su mente y su cuerpo por igual, dejando que sus brazos fueran aferrándose con fuerza al chico que lo abrazó con más fuerza, haciéndole sentir la calidez que poseía su piel blanca a pesar de la baja temperatura del ambiente. Y es que Free se olvidó por completo de la lluvia, centrándose en aquella boca y notando cómo las manos de Valt parecían buscarle para tener más de él. Todo dejó de tener importancia para el rubio en aquellos instantes. Sólo Valt ocupaba su cabeza.


Pero el oxígeno les traicionó pronto debido a la intensidad de aquel beso. Por mucho qué, tuvieron que separarse haciendo posible un encuentro visual que hablaba por sí mismo. Ninguno se soltó del otro. Es como si una extraña fuerza les mantuviera unidos no sólo físicamente. Por eso el rubio intentó dar otro paso más a la situación metiendo las manos por el interior de la camisa de Valt, quien sujetó sus brazos para detenerle.


- ¿Qué estás haciendo? – Preguntó. Free frunció el ceño, mordiendo levemente su labio inferior.


- Necesito más de ti, Valt. – Soltó directamente. El otro sólo se puso rojo como un tomate.


- Creo... que estamos yendo demasiado rápido... - Apartó la vista.


- ¿Perdón? – Contestó indignado.


Valt no se vio capaz de responder. Free estuvo observándole sin poder aceptar la idea de verse rechazado en medio de este asunto. Le dio por pensar que es como si Valt sólo hubiese querido... ¿Provocarle? Fuera como fuere terminó suspirando. No iba a obligar al chaval a hacer algo que él no quisiera pero sin duda alguna esto no se iba a quedar así. Y porque estaba tranquilo pero si se hubiese sentido más enfadado otro gallo cantaría pues en tal situación ni siquiera le importaría la opinión de Valt que igualmente podría llevárselo a su cama. Pero era eso... suerte de que no estaba cabreado.


- Venga, vamos a volver. – Free llevó sus manos a sus bolsillos, girando y volviendo sobre sus pasos. Valt le siguió por ligeramente detrás de él.


- Esto... ¿Te has enfadado conmigo? – Preguntó Valt sin obtener respuesta. – Es sólo que...


- No necesitas darme una explicación. – Le interrumpió. – Si no puedes, no puedes. No vamos a forzar las cosas... por el momento.


- ¿Por el momento? – Repitió. - ¿Qué quiere decir eso?


- Mejor no quieras saberlo. – Fue la seca contestación que le dio Free, quien se llevó los dedos de la mano izquierda a sus labios.


En completo silencio volvieron a los dormitorios, dejando chorreando el suelo nada más entrar al edificio. En el cuarto tuvieron dificultades para decidir quién iría primero a la ducha ya que por lo de antes ninguno tenía intenciones de compartirla. Al final fue Free el que cedió. Mientras Valt se encerró en el baño echando el pestillo por si las moscas. Free se quitó la ropa mojada, usando luego una camisa cualquiera para secarse a falta de una toalla. Luego se puso el pijama, esperando a que Valt saliera ya que su pelo seguía goteando. En cuestión de veinte minutos el pelinegro por fin apareció. Free se levantó para entrar un momento al baño, momento en el que hubo un encuentro visual breve.


- ¿No vas a tener frío, Free? – Preguntó Valt al verle salir con una toalla en la cabeza. El mayor usaba un pijama bastante ligero más típico del verano.


- Qué va. Además no tengo pijamas de invierno.


- ¡¿Eh?! ¿Es una broma? – Se quedó boquiabierto. Free inclinó la cabeza como habitualmente.


- No sabía que hablaba con Rantaro...


- ¡Deja el sarcasmo a un lado! No me creo que no tengas pijamas de invierno.


- Eso es problema tuyo. Mira el armario si eso te convence.


Sin decir nada fue lo que Valt hizo. A Free le dio gracia contemplar el lado testarudo de su compañero quien confirmó las palabras de la Hoya pero no lució feliz y se giró a mirar al rubio, acercándose a él. Free permaneció expectante.


- Si no tienes uno entonces utiliza alguno de los que tengo yo.


- Te recuerdo que soy dos años mayor que tú y hacemos tallas distintas.


- ¡¡Me da igual, inténtalo aunque sea!!


- Ah... - Suspiró. – Qué pesado eres a veces...


- ¡Eres tú que siempre me tocas las narices!


- ¿Seguro que sólo eso?


- ¡¿Eh?! – Aquello fue un golpe bajo para su imaginación pues automáticamente pensó mal, MUY mal. - ¡¡¡MIERDA...!!!


Pero antes de poder seguir chillando, Free se abalanzó sobre él, tirándole al suelo y tapando su boca con su mano izquierda cuyo brazo seguía tapado por la guantera que usaba el rubio día a día. Valt le miró.


- ¿No te han enseñado que a altas horas de la noche no se puede hacer ruido? – Habló Free. Valt no pudo decir nada pero sin querer sus ojos se movieron hacia el pecho del rubio que quedaba al descubierto con aquella camisa fina de tirantes algo holgada que no le cubría bien, terminando por deslizarse hacia uno de los hombros de Free.


<<.Su piel es realmente blanca...>>, pensó.


- Eso está mejor. – Dijo de la Hoya sin percatarse de lo que hacía Valt. Se alejó de él, liberando su boca.


- ¡Espera...!


Reacción torpe. Valt se tropezó y se agarró a Free, abrazándole por la espalda. El rubio se quedó estático incapaz de hacer nada pero la vergüenza fue ganando terreno. Al darse cuenta Valt más que separarse lo que hizo fue rodear la cadera del otro. Pudo sentir el tembloroso suspiro de Free, y es que este último tenía debilidad por esta clase de abrazos.


- ¿Me das las buenas noches... Free? – Le pidió el japonés. El aludido resopló.


- Mira que eres... insufriblemente cariñoso...


- ¿Eso te molesta? – Esperó a por una respuesta que no llegó. - ¿Free? – Le llamó pero el chico había escondido su mirada debajo de su rubio flequillo. – Eh, ¿Qué pasa? – Insistió al percibir la creciente tensión del otro.


- Nada. – Respondió al fin en voz baja. Valt no se convenció. – Vámonos a dormir.


- Pero yo no qui...


- ¡¿Déjalo ya, vale?! – La agresividad con la que saltó Free sorprendió al pelinegro que se separó de él automáticamente.


- Oh vaya, perdona. No creí que...


- No, perdóname tú a mí. – Se adelantó. Valt le miró. – Es que... estoy un poco agobiado.


- Vale. – Asintió pero no apartó la vista sobre Free quien todavía le daba la espalda. <<.Puede que tenga que ir más despacio con él...>>, pensó al recordar que el rubio siempre había terminado reaccionando mal de una forma u otra frente a sus gestos cariñosos, que desde luego no eran pocos. - ¿Necesitas... algo en concreto?


- No, gracias.


- De acuerdo. Pues... buenas noches, Free.


- Valt, espera.


Inesperadamente el aludido se vio acogido por los brazos de la Hoya y aunque le sorprendió, terminó sonriendo aprovechando ese momento para corresponder y encontrarse de nuevo con aquel cálido cuerpo que lo alejó del frío en esos instantes. Duró bastante poco para su gusto, pero al menos fue algo que pudo disfrutar.


- Buenas noches.


- ¡Buenas noches, Free!


FIN


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