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EL DESPERTAR DE LA LLAMA por Artemisa El Britannia

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Notas del fanfic:

Este fic fue creado con el simple hecho de emocionar a los corazones de las fans de este anime y suspiren pensando en que pasara en el siguiente capítulo. 

Notas del capitulo:

Espero que disfruten en leerlo como yo al escribirlo. 

Capítulo 1

 

Había sufrido mucho bullying a lo largo de su vida en la primaria, casi con dolor podía recordar donde se había hecho cada herida que tenía marcada en el cuerpo y ahora debía de tomar al toro por los cuernos enfrentar la secundaria y estaba seguro de que no iba a ser muy diferente a la primaria.

Siempre había sido demasiado torpe, se caía con sus propios pies, no era bueno en ninguna materia, en deportes los maestros lo mandaban a limpiar para que no estorbara en las canchas, su cara era un imán de balones y lo peor nadie lo quería en su equipo.

Así que seguramente viviría un infierno en vida, su mamá le daba ánimos para seguir adelante, pero él no creía que el ánimo fuera suficiente, necesitaba un milagro… que Kami-sama lo volteara a ver y dijera “oh, me olvide de ti, toma un poco de talento” y le vaciara una botella de 4000 mil millones de litros de talento sobre él por accidente.

De verdad que para él no había esperanzas de un mejor futuro, había estado buscando opciones de donde pasar una vida tranquila, pero ninguna de ellas era viable todas las opciones lo llevaban al suicidio para así dejar de sufrir… le daba pena admitirlo, pero en varias ocasiones si había pensado en mejor dejar de causar lastima y reencarnar en algún gusano, tal vez como gusano serviría más… haría abono para la tierra.

 

-      Tsu-kun, ¿aún te sientes mal? – su mamá lo veía tan sumido en su tristeza que ya no sabía qué hacer con su hijo, a cada semana que pasaba lo veía más triste, menos entusiasmado, en varias ocasiones lo había descubierto llorando en su habitación y ya le preocupaba que un día su hijo se matara, en Japón estaba de moda el suicidio.

-      No mamá… todo bien, sólo que no quiero entrar a clases aún, no me siento listo – Tsuna sabía que algo malo iba a pasar y arruinaría todo el primer día, peor aún sería la burla de todos durante el resto de su vida.

-      Hoy es el primer día de clases, sólo procura tomártelo con calma no corras, no te pongas nervioso y sonríele a todos tus compañeros, ya verás que una sonrisa honesta te abrirá las puertas de su corazón – Nana trataba de animar a su hijo, pero no había cambiado mucho su semblante triste, de verdad que le daba miedo recibir la triste llamada de la escuela.

-      Sí mamá – así se levantó de la mesa con mucha pesadez y empezó a caminar rumbo a su nueva escuela.

 

Iba caminando muy nervioso sabía que su mamá quería ayudarlo, pero prácticamente le había dicho “no llames la atención”, sabía que en su caso era lo mejor, pero de cierta manera le dolía en el corazón que su madre no lo creyera capaz de mejorar su situación, desde que cursaba el tercer año de la primaria su madre ya no le había dicho esfuérzate, inténtalo de nuevo, vamos a hacerlo juntos o algo así, sino que simplemente cada año le repetía “procura no llamar la atención”, a veces necesitaba el consejo de su padre, pero desde que había desaparecido no había manera de que le ayudara a superar todas las pruebas que pasaba justo en ese momento.

Al llegar a la puerta de la escuela empezó a sentirse nervioso, siempre pasaba algo en esos momentos que lo hacían llegar a la ridiculez, así que decidió tomar el consejos de su madre y caminó lentamente, se le quedo viendo a sus pies asegurándose de no tropezar y se fue pegado a la pared, para no chocar con nadie y si se tropezaba podría sujetarse de algo para evitar que fuera muy estrepitoso.

Llegó a su casillero sin problemas y pensó que la primera parte había sido superada, pero aún faltaban 8 horas de su vida ahí encerrado por 3 largo años, así que no debía cantar victoria aún, vio el camino hacia el gimnasio como una proeza titánica, ya que debía caminar por todo el patio y asegurarse de llegar ileso al lugar… no se sentía seguro hasta estaba tentado a esperar fuera del gimnasio a que terminara la ceremonia para evitar algún accidente, pero sabía que en ese momento le dirían en que grupo estaría durante ese año y también conocería a la gran mayoría de sus compañeros, así que debía ir más a fuerza que de ganas.

Iba caminando y veía a todos corriendo emocionados por llegar, a los de tercer año guiando a los nuevos, a los de segundo espiando a las chicas nuevas, pero lo que más llamo la atención fueron los hombres que parecían yakuzas vigilando todo el lugar… de cierta manera le daban miedo, pero había recordado que su mamá había escogido esa escuela porque contaban con un comité disciplinario legendario, que no permitía el abuso hacia los alumnos y era obvio que era un imán para que abusaran de él.

Se formó casi hasta delante de la fila, ya que su altura no le ayudaba mucho, ahora se sentía más nervioso estaba al filo del peligro, si hacía algo malo todo el mundo lo vería y no sólo los de su salón se burlarían de él y por si no fuera ya mala la primera situación todos los alumnos de primer año lo harían también, así que opto por quedarse quieto y no hablar con nadie, eso de no llamar la atención le estaba funcionando así que no dejaría de hacerlo.

Al terminar la ceremonia espero a que la gran mayoría empezara a caminar hacia los salones, varias chicas lo había saludado de lejos y algunas lo habían confundido con una mujer, pero al ver que era hombre se sonrojaban y se alejaban lentamente, él sabía que tenía toda la cara de una niña (no por nada se parecía a su mamá), eso alejaba a las chicas y causaba que los hombres le hacían burla por sus facciones.

Así que camino nuevamente de manera lenta hacia su salón, no quería hablar con nadie, tampoco quería hacer amigos, no quería crear expectativas de que esa etapa de su vida fuera diferente, al llegar a salvo a su salón tuvo el presentimiento de que algo malo pararía y al ver la puerta su sentimiento se reafirmaba, así que se recargo junto a la pared y esperó a que el profesor llegara, en muchas ocasiones su voz interior le había advertido no hacer cosas innecesarias, pero jamás le hacía caso, pero esta ocasión sería diferente le haría caso y prefería ser un niño rezagado en algún rincón antes de volver a ser el hazme reír de la escuela entera.

Mientras esperaba al profesor algo en su interior le decía que saliera corriendo que algo andaba mal, volteó para todos lados sin encontrar el motivo de tan mal presentimiento así que al abrir la puerta de su salón vio como unos chicos de grado superior estaban dentro acosando a una chica de cabello castaño, todos insistían en que les diera su nombre o su número telefónico, pero la chica con la cara de incomodidad les pedía de manera atenta que la dejaran tranquila, al parecer nadie de los presentes en el salón tenía la intención de ayudarla, no era para menos era un suicidio social enfrentarlos y aparte acabar molido a golpes por esa acción tan temeraria.

No quería terminar con su buena suerte del día de hoy, pero no quería dejar a la chica sola se veía tan asustada que causaba pena, así que entró al salón llamando la atención de todos la voz en su interior le decía que debía de tener cuidado que algo malo estaba pasando, pero no pensaba dejar a la chica sola aún si acababa molido a golpes no dejaría que alguien sufriera como él.

 

-      Ella ya les dijo que no, deberían comportarse como hombres y resignarse – todos  los hombres en el salón vieron al chico con pena, seguramente se ganaría una golpiza, pero las mujeres lo veían con admiración, al parecer era el único que no se dejaba intimidar así que esperaban que no le fuera tan mal.

-      ¿A caso tratas de darnos ordenes? – los chicos de cursos superior empezaron a acercarse a Tsuna de manera amenazante, pero el castaño no retrocedió si algo le había enseñado la vida era, que si corría le iría peor, así que sólo vio a los chicos a los ojos y espero lo peor como siempre, pero de repente los vio salir corriendo por la puerta de atrás del salón y eso le sorprendió ¿qué había pasado?

-      ¿A caso estas buscando romper las reglas herbívoro? – Tsuna reconoció la sensación de miedo, volteó a ver al dueño de la voz y todas las alarmas de su cabeza se encendieron al verlo a los ojos todo su cuerpo gritaba que saliera corriendo, pero el mismo miedo lo obligaba a quedarse parado en medio del salón.

-      Ellos… la molestaban… - no supo en que momento había agarrado valor para hablar, pero sus alertas seguían encendidas, entonces algo le dijo que viera las manos del sujeto y noto que tenía armas, todo su mundo se desmorono ahí acaba su buena suerte del día de hoy.

 

Cerro los ojos esperando lo peor, pero jamás llego al abrir los ojos vio a su tutor viéndolo con molestia, ya que pensaba que era de los chicos que trataban de hacerse los graciosos el primer día, así Tsuna sólo camino a algún lugar vacío del fondo del salón pensando que al parecer su suerte de ese día aún no acababa… o al menos esperaba que al salir de clases no quisieran matarlo, ya fuera los chicos que molestaban a su compañera o el chico que lo había hecho temblar de miedo,  seguramente si hubiera estado más tiempo frente a él acabaría orinando sus pantalones del miedo, pero al menos por hoy estaba a salvo, sólo debía evitar pararse de su lugar.

 

Al concluir las clases la castaña que había salvado en la mañana se empezó a acercar con una hermosa sonrisa, no quería hablar con ella tenía miedo de su torpeza y sobre todo de su pésima dicción al hablar con chicas, así que vio para todos lados y la única salida era correr con sus cosas y alejarse lo más posible, así que haciendo gala de sus pésimos reflejos tomo sus cosas con torpeza y corrió a la puerta dejando a todos anonadados ¿qué pasaba con ese chico?, mientras tanto la castaña se sorprendió pensando que había hecho algo mal, nadie la había visto con tanto miedo en los ojos y mucho menos había salido corriendo al ver como se acercaba.

Mientras corría hacia las escaleras para poder regresar a casa volvió a sentir el mismo miedo que el pelinegro le había inspirado por la mañana, así que freno como pudo cayendo de sentón poco antes de llegar a las escaleras vio la oportunidad de esconderse dentro de un armario de escobas y se encerró de inmediato dejando de respirar por el miedo, cerró los ojos y como si fuera alguna clase de visión se imaginó el pasillo y al chico pelinegro pasando con sus armas listas para matar, algo le decía que lo buscaba a él.

Abrió los ojos de golpe al sentir que sus alertas se apagaban, así salió del armario y bajo lo más silenciosamente posible las escaleras, llego a su casillero se puso los zapatos y corrió de nuevo hacia su casa, se había tropezado tantas veces antes de llegar que ya tenía muchas heridas ensangrentadas, al llegar a casa su mamá lo vio con tristeza pensando que de nuevo su hijo había fallado en hacer amigos, pero al ver que su cara estaba más tranquila que en la mañana supo que al menos el primer día no había sido tan malo.

 

Al parecer en esa ocasión había acertado en la escuela, el buscar una institución con un comité disciplinario tan estricto como el de Namimori había hecho una diferencia, su hijo se veía menos miserable ese día, debía seguir dándole ánimos y asegurarse que no muriera en el intento de sobrevivir en ese mundo.

 

-      Tsu-kun, ¿quieres cenar? – Tsuna vio a su mamá que sonreía de manera diferente a otras ocasiones y supo que al menos por ese día había hecho todo bien, había salvado a su compañera, no se había creado una mala reputación y había logrado que nadie le dirigiera la palabra… pero aun había un problema ese chico de cabello negro lo estaba buscando y algo le decía que era para matarlo.

-      Sí, gracias – subió a su habitación para poder cambiarse y también sanar sus heridas, seguro que mañana sería más difícil sobrevivir.

 

Continuara…

Notas finales:

Dicen que nadie muere por dejar un RW


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