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A través del tiempo. por hermanas yaoi

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Notas del capitulo:

Nuevamente por acá, saludos para HallowinWenWen gracias por tu RW. esta página ya no es lo que solía, pero habrá que seguirle, quizás esta sea mi ultima historia.

Pd: corregí algunas cosillas locas del cap, anterior. Las narraciones se intercambiarán a perspectiva de los protagonistas.

P.V.Asami.

 

Un príncipe, futuro gobernante, la idea que me sometan es absurda.

Decidí casarme con Jin Mi antes de que la dinastía Yin emitiera ese tonto decreto.

La unión de los próximos gobernantes que garanticen paz: El príncipe heredero y nuestro doncel Real.

¿Un hombre?, me casaría con un hombre. Los rumores sobre poseer la belleza de una estrella no tardaron en preocuparla. Le dije que jamás lo aceptaría como esposo a pesar del matrimonio forzado.  Haciéndole la promesa de estar juntos, no importa que.  Como prueba de rechazo apenas llegó al palacio advertí la situación-No quiero nada contigo- además de negarle abrirse paso y jamás mostrar su cara. Si no quería ser desfigurado.

-así que tienes otra parejita. Pues que te quede claro Asami Ryuichi. Primero muerto que dejarte convertirla en consorte- fueron sus palabras al enterarse de la relación que tenía con Jin Mi por medio de cartas que llegaron a su poder, arreglándoselas para conseguir una audiencia con mi padre y hacer valer su palabra además de pronunciarse ofendido, pero indulgente. Solicitándola a su cargo para humillarla, hostigarla incluso agredirla. Cualquier cosa que no pudiera hacerme a mí se lo haría pagar a ella.

-¿Por qué me odia tanto Ryuichi? Ojalá desapareciera- lloraba en mis brazos ante la que serían su última tristeza.

Tomando en cuenta los deseos de Jin Mi y pautas de Takaba- moriría en un asalto fuera del palacio, su muerte no sería responsabilidad de nadie, al menos esa era la idea que esperaba coincidiera dentro de las dinastías. Fui informado de manera inmediata después que consiguieron acabar con su vida y arrojaron al mar. Como debía pedí verlo de inmediato cual esposo preocupado.

Pero resulto que… “sobrevivió”.

Más bello que cualquier cuerpo celeste. No lo pensé sino hasta que sumergido en las aguas del estanque vi un rostro angelical como de otro mundo, piel blanca y ojos azules que me veían conmocionado intentando hablar dejo escapar burbujas cubriendo boca y nariz inmediatamente.

Al instante lo tome por la cintura delgada acercándolo a mi para sacarlo del agua. ¿Quién era y como había entrado al palacio? No podía dejar de verlo.

-gracias- sonrió causando el efecto contrario en mí. Esa voz no podía ser otra. Sabia por los guardias que había regresado en una pieza. ¿Pero qué rayos hacia aquí? Y quien le había permitido descubrirse la cara.

- ¿qué rayos heces aquí Takaba?...-Lo tome por el mentón fuertemente, era la primera vez que estábamos frente a frente ¿acaso intentaba retarme? Por no decir “seducirme”.

-¿Asami Ryuichi?- expresa como dudando.

-soy el príncipe para ti- dejo de lado apartándome para salir.

-como sea, tengo que hablar contigo-¿de cuándo acá es tan irrespetuoso? Consigue por su cuenta ponerse de pie fuera del agua.

-acordamos no tutear. Soy el príncipe y tu su alteza. - ¿alteza? Murmura riendo.

-¿dije algo gracioso? – retiro prendas para exprimirlas -¿Quién te dio permiso de quitarte el velo, te ordene llevarlo puesto SIEMPRE.

-¿esa cosa? Lo siento, pero era demasiado molesta, no veía bien, esta ropa también es ridícula ¿Cómo podían?... como sea, es respecto a su esposo- ¿Mi esposo? -la verdad no se ni como decirlo, no creo que haya buena forma de explicárselo- ¿a qué está jugando? – como sabe su esposo sufrió un asalto y cayó al mar, justo cuando yo acababa de llegar y también Sali del mar, entonces- mi expresión basta para que se detenga, no entendía lo que trataba de decir o porque de repente hablaba en tercera persona de sí mismo- en resumen no soy su esposo, felicidades es viudo y puede casarse con quien quiera… fin me voy- literalmente salió después de decir un montón de tonterías.

-¿acaso tratas de burlarte de mí?- enfurezco de solo verlo, como se atreve a volver y mostrarme su cara, presiono la muñeca.

-suéltame o no respondo- advierte sujetando mi mano con la suya- ¿Qué vas hacer? - empujo dejándolo ir para verlo caer en el suelo viéndome con singular desprecio- yo también te od…

Pierdo equilibrio cayendo junto a él, que justo uso sus pies para cruzarlos y derivarme.

-¿Cómo te atreves?

-“tu empezaste” , lo hice en defensa propia- se levanta- así que avísame si quieres más – continua  como si nada rompiendo el hilo de tolerancia que tengo. Aunque más bajo que yo si requiere una lección de modales lo haré.

Antes de poner mi mano sobre su hombro se gira ágilmente hacia mí como presintiendo la intención sujetando el brazo a la vez que introduce el otra en mi costado izquierdo chocando pecho diagonalmente metiendo su pierna por detrás del espacio entre las mías levantándome como una pluma en el aire para barrerme al suelo sin soltar el brazo evitando mi cabeza impacte con el piso.

-¿desde hace cuánto sabes pelear?-jamás había mostrado habilidades de combate. En realidad, los donceles son educados únicamente para criar.

-desde pequeño, pero…

-¡Allí esta arréstenlo, atacó al príncipe coronado!-grita fuertemente Jin Mi, se supone nos encontraríamos aquí, me parece lo ha visto todo.

-ah pero si así nos llevamos, solo era una discusión amistosa ¡suéltenme! - alega, grita y patalea sin evitar que los guardias lo arresten después de todo nadie en el palacio lo conoce.

-Ryuichi, estás bien, ¿Quién era esa persona? Cómo entro aquí sin ser visto. - en resumen, no soy su esposo, felicidades es viudo y puede casarse con quien quiera… fin me voy- ¿de qué rayos estaba hablando? Se ha cortado el cabello, pero definitivamente esa era su voz, cuerpo, altura. No puede ser otro.

Estoy bien Jin, él es- veo fijamente antes de aclararlo, la belleza de una flor no es inferior a la de una estrella. Sus enormes ojos negros, pestañas alargadas y abundante cabello castaño será la única mujer que reconozca como esposa- …Takaba Akihito.

-¿Acaso tú le has retirado el velo?- refiero que no, así como desconocer porque actúo tan extraño. Pero lo averiguare.

-…entonces ese era el agresor- sonríe desde su trono mi padre, a sus 85 años ha sido un monarca sabio y modelo a seguir, aunque no por ello renuncio al derecho de matrimonio que tengo sobre otras doncellas-sigo sin creer que haya podido derivarte Ryu, eres más grande, pesado. La Reyna dijo que había cumplido 24 antes de su llagada aquí.

-estaba distraído, no volverá a suceder- recuerdo el momento que hizo simplemente una maniobra para usar todo en mi contra levantándome sin dejar de verme a los ojos. De no haberme sujetado…

-no puedes mantener prisionero a tu esposo hijo- ¿Por qué no? Ha demostrado ser un riesgo.

- lo dejaré unos días más como reprimenda y se quedará ahí de negarse a las condiciones que imponga-no quiero volverlo a ver es… de solo recordarlo me siento extraño.

-parece que aquello de ser una belleza era mentira, sigues obsesionado con la sirvienta. A veces no te entiendo hijo, desprecias el oro por cobre… no es propio de un futuro gobernante-suena decepcionado, quien sabe con qué le lavó el cerebro durante su audiencia. Limito dialogo reverenciado para marcharme.

Es absurdo como podría tener algo que ver con alguien que pertenece a los Yin, pretender paz después de 2 años de guerra, por su culpa mis hermanos murieron. No me importa lo que diga mi padre, cuando sea emperador lo haré pagar.

 

P.V Takaba.

 

Su alteza Asami Ryuichi está muy bien, vasto una miradita al quitarse la túnica que hacía de camisa para ver sus músculos bien formados, poco más... Pero lo maneje bien físicamente., el dialogo por otra parte…admito que cuatrapie una que otra idea, abordando básicamente el concepto. Retrocediendo, quizás no fue buena idea derivarlo- aunque él también se estaba poniendo agresivo-justifico en voz alta dentro de la prisión oscura y húmeda con olor a podrido.

-¿Quién se puso agresivo Takaba -sama?- responde al comentariouna mujer con manto negro quien muestra su rostro delatando un rango alto.

Contemplo lo que parece parte de una corona con piedras preciosas, ahora se la diferencia entre utilería y joyería autentica. Coloca sus manos cubiertas por guantes blancos en los barrotes acercando el rostro. En mi vida entera como actor había visto una mujer tan hermosa de ojos dorados al igual que el príncipe de pacotilla, piel pálida, pero tersa, con un ligero maquillaje, ojos delineados y labios carmín…-¿Quién es?

-¿acaso no me reconoces? Soy Aratani -“Piedra preciosa” le queda el nombre- supe que desobedeciste a mi hijo incluso pelearon .

-problemas maritales ya sabe suegra…¿¿¿Suegra???- me doy contra la reja, hablo sin pensar, esta mujer es la Reyna- es decir, fue culpa mía su Real señoría- aunque también de su mocoso- trataba de explicarle que- reconsidero a su serenidad repetirle lo mismo que Asami- no soy la persona que creen.

-¿tu nombre es Takaba Akihito?-si respondo extrañado, en realidad el príncipe también me llamo por mi nombre, genial más coincidencias que confunden.

-sí, ese es mi nombre, pero no soy yo, es complicado -pongo espacio de por medio- el hombre con el que su hijo se casó murió durante un asalto al caer del mar, yo simplemente soy otra persona, no sé ni como darle sentido- me ve igual que Asami, seguramente cree que estoy loco de remate, esto es más difícil que enfrentar a Naoki y Yoshio- ¿usted no me cree verdad?

-has cambiado, es lo que importa. No dejaré que Ryuichi te deje en prisión… eres tan bello como me dijo la emperatriz que serias. Me da gusto que seas el esposo de mi hijo. Por favor se tolerante- pidió marchándose. ¿Ósea cómo?, “solo vino a darme el visto bueno”… suspiro recostándome. Todas las suegras son iguales no importa la época.

Quizás esto solo es un sueño extraño, de esos que se pasan de reales por eso no puedo despertar. Escucho gruñir el estómago-tengo hambre y frio. Quizás hubiese sido mejor morir con ese disparo., él se veía realmente…-admito que está pasando de todo por lo que apenas me da oportunidad de lamentar la acción de Naoki. Tallo mi ojo borrando el nacimiento de una lagrima. Ese idiota ¿Por qué no disfruto de su relación? En lugar de buscarme para matar. Suspiro estirando el cuerpo acomodándome para dormir un rato. Esto es solo un sueño.

-ya tuviste suficiente- despierto de espaldas a su majestad con vista a una pared negra entre mohosa destruyendo las esperanzas se tratará de un sueño este royo de los monarcas…apenas pude dormir entre pesadillas sobre la boda, Naoki y a mi ahogándome en el mar.

-porque no se va su Real señor y vuelve más tarde estoy durmiendo- arrastro unos harapos para cubrirme el sol. No me molesta vivir en una celda por un tiempo, no ver a nadie, sin preguntas o cuestionamientos respecto a de dónde vengo o porque estoy aquí…para eso basta y sobra conmigo además nadie me creerá.

- quieres salir afuera- insiste mientras exhalo un suspiro para sentarme sin darme la vuelta quitando paja revoltosa que se ha enredado en el cabello- vas a ignorarme Takaba Akihito- no importa cuánto lo piense es raro que sepa mi nombre.

- ya le dije-“evito tutear a su realeza”- estoy bien, merezco estar aquí- reflexiono más allá cualquier cosa,  pienso mucho en Naoki, en cómo sin saber lo empuje a convertirse en un asesino. Mi asesino, y lo que pueda estar haciendo ahora.

-me guste o no, eres mi esposo. Si te resignas a no sobrepasar los límites de tu sala portando en todo momento el velo saldrás de aquí si no…

Mi vida como estrella fue resplandeciente y el final tan oscuro… no valió la pena nada de lo que hice, no conseguí amigos reales, una pareja fiel, ni siquiera una familia.

Realmente no deje nada importante allá… la abuela me dijo que obtendría la respuesta a todas mis preguntas y la que por mucho tiempo me hice fue ¿merezco ser feliz? tengo otra oportunidad aquí, ahora mismo-acaricio el dragón en mi dedo- es hora de que me preocupe por mí y encuentre lo que tanto añoro.

-escuche Asami-sama, ya que insiste, me dejara salir ahora mismo, seré libre de ir a donde quiera, con quien quiera, cuando quiera ¡sin usar esa porquería de velo que parlotea!

-¿porque debería aceptar?- toma dos barrotes con fuerza despreciando cada palabra que dicto.

-porque-me acerco a él dejado la celda como único obstáculo- obtendrás lo que quieres también, podrás casarte con Mi Jin., es más hasta el divorcio te doy - esa última parte no la entiende.

-Jin Mi- corrige como si me importara.

-si ella, lo que sea, como te dije y aclaro para futuros reclamos, no soy el mismo Takaba Akihito- se despega de la reja viéndome de pies a cabeza, no está muy confiado que digamos, pero espero que el amor sea más persuasivo que yo.

-si estas engañándome- “lo juro”-levanto la mano derecha-…no importa lo que pase, “jamás me interesaras, nunca te amare, la única persona que me importa es ella”- muestra un par de llaves oxidadas.

-FELIICDADES, si te dijera que no me importa, le daría importancia, así que- estiro la mano a una nueva vida, sorpresivamente las tira dentro marchándose sin decir una palabra. Já y yo que creía que los de la realeza eran educados. Este hombre no es más que… no importa.

Como prometí con ayuda de Chen conseguí ver al Rey, le dije que su hijo era libre de hacer lo que quisiera revocando cualquier pedido, el anciano sonrió, sabía a qué me refería.

Al volver para descansar me tope un montón de gente proclamarse mis sirvientes, ¿Cómo podía aceptarlos? Ni siquiera en el set de grabaciones toleraba tanta atención. Despedí.

A pesar de ello una pequeña señorita se quedó en silencio como estatua, de aproximadamente 12 años delgada como alfiler de cabello castaño claro dividido en dos coletas, ojos verdes y pestañas cortas. Esperaba en silencio ¿Qué se supone le digiera? Shuuu.

Entonces un guardia me lo dijo. Era huérfana, la habían vendido como sirvienta al palacio, rechazada casi 10 veces, volvería al pueblo para mendigar.

…una familia…Siempre había querido un hermano, pensé en Naoki. Fracase. Quizás una hermana pequeña me vendría mejor puse mi mano sobre su cabeza.

Sin Jin Mi al servicio necesitaría reportar otra doncella., pero no por eso tenía que ser la sirvienta. Le sonreí para tocar su nariz. -bienvenida señorita.

 

Dos semanas después.

 

P.V.Kiyoko:

 

-no necesito a ninguna de ustedes-fueron las palabras de su alteza Takaba Akihito. Me asuste tanto, sabía que significaba regresar afuera… antes de poder darme cuenta su alteza me sonreía de frente. Jamás había visto un hombre más hermoso.

Cuando me pregunto por mi nombre me sonroje, no tenía uno, no lo necesitaba. Pero él se molestó mucho y me nombro Kiyoko dijo que significaba "niña de gran pureza", llore y el me abrazo. No sé si está permitido, pero me hizo feliz. Cada día que pasaba con el me hacía feliz.

Diferente a todos dentro del palacio, no le importa resaltar, incluso corremos por los pasillos para evitar encontrarnos con el príncipe o futura segunda esposa de él, a mí no me agrada.

Pasamos casi todo el día en los jardines o con los animales del establo, le asustan los caballos, prefiere los conejos. A veces me pregunto si así se siente tener familia.

En el campo me acompaña a cortar hojas de té y flores para la habitación, me pregunta sobre todo y me da mucha pena no poder responder correctamente.

-ella realmente quiere robarle al príncipe- digo sin pensar viendo a lo lejos los futuros esposos.

-no digas eso Kiyoko, Asami-sama será el gobernante, tiene derechos de múltiples matrimonios, además a mí no me molesta, es más que se lo lleve y no lo devuelva - sonríe colocándome una corona de peonias blancas.  

-a usted se le ven mejor- retiro para ponérsela, pero la vuelve a quitar refirmando su lugar.

-no está la hice yo para ti, no es justo que me la devuelvas, en su lugar teje una para mí con las flores más bonitas que encuentres- interrumpe un guardia en busca de Takaba-sama- quédate, tienes una tarea, enseguida regreso.

Los veo marchar… ¿Las flores más bonitas? Se exactamente cuáles serán. Encamino adentro, los jardines del palacio tienen especies que el campo no, siempre me han gustado las de melocotón. Entre rosas y lilas, puedo intercalar, subo al árbol cortando brazos repletos de la flor.

-¡¿pero qué estás haciendo?!- grita fuertemente una de las consortes del emperador al lado de Jin Mi- guardias traigan esa mocosa aquí- ordena mientras les veo acercar, tomándome de cada brazo entumeciéndome obligan a ponerme de rodillas frente a ellas-¿Por qué estas destruyendo mi jardín? Responde.

-lo siento, no sabía…

-Ese es el problema con gente como tú,  ¡nunca sabe nada!, esas flores, todas serán usadas para decorar el templo para la boda del príncipe coronado y la princesa Jin, ¿entiendes ahora tu falta? - no, la verdad es que no, pero tengo tanto miedo que me quedo muda- no te preocupes pequeña niña, te daré una lección que no olvidaras, todo dentro del palacio tiene dueño, y si tocas aunque sea una piedra ajena te cortan la mano- ¿cortar la mano?- pero tranquila, por tu edad no seré severa. Atenla y denle 15 azotes.

-yo..- No importa está bien, lo merezco, veo el camino que tomó su alteza, dijo que volvería. Ajustan una soga atando ambas muñecas juntas para levantarlas.

-adelante guardia- concreta -lamento mucho que tengas que ver esto querida, pero aprenderás con el tiempo que si no mostramos mano dura “estas personas no comprenden las reglas”- justifica tiernamente a su compañera.

El soldado ni siquiera me mira, solo cumplen ordenes prefiero tranquilizarme y ser valiente. Después de todo no es la primera vez.

-¡ahhhhh!- grito tras sentir el primer golpe como vara caliente sobre la espalda, duele, duele tanto que no puedo evitar llorar. Su alteza, Perdone por avergonzarlo.

-¡Kiyoko!- ALTEZA., parece sorprendido con miedo y enojado.

-Su alteza, no se preocupe me estoy encargando de la desobediencia de su sirvienta- veo en la sombra como el guardia mueve su mano para continuar cuando Akihito-sama simula un abrazo tomándolo de la muñeca extendida horizontalmente al mismo tiempo que levanta una pierna elevando al guardia dándole un revés por el aire como si cargara el peso completo en su cadera.

- ninguno de ustedes volverá a tocarla nunca, carajo que no saben nada del maltrato infantil.

-cálmese- llama la atención la consorte- es necesario hacerlo pagar por su crimen, no lo dejaré pasar-señala el brazo del árbol y algunas flores en el piso.

-lo lamento- susurro cruzando miradas, por mi culpa estará triste.

-déjanos hacer justicia-insiste la mujer.

-casi olvido como “es esto”- sonríe de manera distinta a como acostumbra- ¿quieren hacer justicia por unas ramas? Adelante, pero ella no hizo nada que no le ordenara. Así que es correcto que yo tome su lugar ¿O NO?- ¡NO!, ¡CLARO QUE NO! Les digo sin que me hagan caso.

-Estuvo en prisión por atacar al príncipe coronado, no se molestará en lo absoluto- finge susurrar Jin-san frente a su alteza siendo escuchada perfectamente.

-Atenlo, tomare en cuenta el azote que recibió tu sirvienta, solo serán 14- no, no, aflojan la atadura y me liberan, pero no quiero que lo lastimen.

-Está bien Kiyoko apártate- veo como le sujetan del mismo modo que a mí.

-por favor no lo hagan fue mi culpa yo lo hice- indiferentes me hacen a un lado y dan el primer latigazo desgarrando su ropa, ¡POR FAVOR NO! Dan cinco uno tras otro, pero él no grita ni se mueve más que instintivamente hacia delante, apenas deja escapar quejidos leves entre mordiéndose el labio. El escolta hace una pausa, la ropa esta desgarrada y manchada de sangre, incluso salpica el piso.

-por favor, yo puedo recibir los que faltan-lloro rogando siendo empujada fuera del pequeño espacio de madera en el que estábamos rodando por las escaleras hasta chocar con....  

-¡PRÍNCIPE ASAMI!-- la combinación que cause en su majestad era similar a la de Ryuichi-sama.

-por favor ayudé a su majestad, no hizo nada malo, yo fui quien corto las flores- me aferro a sus pies, él me retira subiendo los escalones observando la escena.

El flagelador se detiene apenas se percata de la presencia.

 

 

 

Continuará.

Notas finales:

Ojalá que les haya gustado, las sigo animando porfis mándenme un rw yo las espero, y seguiré actualizando. No sean tímidas.

PD: si quedo algún dedazo una disculpa.

Besos y abrazos kazz.


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