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Mi Rayo De Luz por AMMU TEIKOKU YUDAINA

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Notas del fanfic:

Un fic, para una gran amiga. Defmita... Pues solo dire mis terrones de azucar, si desean leer, haganlo son bienvenidos, si gustan dejar comentario igual. 

Lean, disfruten y comenten. 

Notas del capitulo:

Hola mis terrones de azucar, por favor disfruten este hermoso nuevo fic, que es en honor del cumpleaños de un terron de azucar gariazulcielo. Dsifrutalo donde sea que estes. 

Los caminos que transitamos por la vida, tienden a ser tan inciertos, difíciles y dolorosos, que a veces creemos que solo hemos venido a este mundo a sufrir o a ser la sobra de otra persona. Que no tenemos voz ni voto, que solo debemos hacer lo que nos indican sin rechistar.

Podría ser cierto para unos, otros solo tratan de liberarse de esas cadenas, pero no lo logran siempre, muriendo sus ideales, sueños en el camino y al final ellos mismos para volverse el deseo de los demás.

Lamentablemente este era el caso de un joven de cabellos azules largos, ojos del mismo tono, piel morena, alto, un cuerpo atlético, musculoso acorde a su edad diecisiete años.

Venia de una familia bastante distinguida, con una buena categoría, adinerados se podría decir. Siendo el segundo hijo de estos, pues tenía un hermano mayor por solo unos minutos.

Como dos gotas de agua se podía decir por todo a excepción de la piel, que en el mayor se encontraba siendo blanca.

Aunque fueran parecidos físicamente, por dentro eran como el día y la noche.

El mayor siempre había recibido toda la atención, apoyado hasta el cansancio para ser el que sobresaliera en todo momento, las mejores calificaciones, el número uno en los deportes, se podría decir el hijo “Perfecto”, salvo por su manera de comportarse a estar lejos de la vista de sus padres, que se convertía en un demonio, con una actitud demasiado cruel y violenta.

Pero a los padres de estos, nunca creían que su querido hijo Aspros se comportara así, en cambio sí lo creían de Deuteros.

Cada cosa mala que pasaba en la escuela, alguna pelea, reporte, siempre el implicado era el menor de la familia.

Pero no crean que fuera por que las cometiera, si no que siempre era inculpado por el otro y amigos de este y obviamente le creían al estudiante que estaba en el cuadro de honor, mientras que el apenas si lograba pasar los exámenes y el año, le seguían añadiendo más manchas a su historia escolar.

Había aceptado ya su cruel destino, no esperaba nada de la vida, sabia como seria todo, siempre Aspros se saldría con la suya y el, nunca podría hacer nada.

Incluso cuando este fue obligado a robar las respuestas del examen de admisión a la academia A.T.E.N.A.S. ¿Qué quién sabe cómo las logro obtener?

Atrapado y obviamente no pudo presentar el examen, perdiendo un año completó. Fue la peor vergüenza para su familia, en cambio quien lo obligo a hacerlo, gozaba de haber obtenido el mejor puntaje, por tomar una copia de esas respuestas.

Todo había sido una trampa, pero ni siquiera Deuteros lo supo.

Pasado el año entero escolar, sus padres movieron algunas influencias, para que su segundo hijo entrara, no podrían con las habladurías y tuvieron que inscribirlo en esta, pues todos los vástagos de sus amigos estaban allí.

Su primer año, fue un tormento, del que ya estaba acostumbrado, siempre siendo la escoria porque su hermano se había encargado que todos lo vieran como una peste.

Salvo por su único amigo que logro hacer y se ponía siempre de su lado, pues se había tomado el tiempo de conocerlo y darse cuenta que aquellas cosas que el mayor se ponía a esparcir solo eran unas malditas mentiras.

Incluso lo defendía, pero no conseguía mucho. Era más bajo que Deuteros, el cabello castaño corto y alborotado, piel un poco bronceada pero más clara que la de su mejor amigo, con un origen Asiático.

Pero así era su vida, no se quejaba, mínimo ahora podía disfrutar ser un joven normal, sin pensar en ser una sombra siempre, porque tenía un buen amigo, que logro ayudarlo siempre.

Paso el primer año, todo bien.

El otoño había llegado a esa academia, en donde las expectativas, las calificaciones y posición social te definía quien eras a lo largo de sus pasillos.

Si merecías respeto o no, tu historia financiero la decidía.

Deuteros se encontraba mirando las hojas cayendo, de aquellos robles viejos, que adornaban con un poco de vida el jardín tan frio como la escuela misma.

Se perdía en ellos durante mucho tiempo, si no fuera por el timbre que se daría cuenta que debía ir a clases.

Pero esta vez no fue ese sonido quien lo distrajo de su momento de paz, sino un golpe y las risas de quienes conocía perfectamente.

-Ja, muévete cuatro ojos- De nuevo Aspros, estaba atormentando a algún estudiante de primer año, la tradición que tenía.

-Quítate- Sus amigos le seguían la corriente, empujando al joven que habían hecho tropezar y sus lentes salieran volando.

Si bien, algunos estudiantes no eran unos matones de primera, pero tampoco se metían en ayudar a nadie contra Aspros, temían ser un cabeza de turco.

-Creo que tu hermano está de buen humor- Aquel único amigo se le acerco, observando el escenario.

-Él no tiene buen humor, solo un demonio por alma- Miraba hacia el estudiante de primer año en el suelo.

Pero no hacía nada, pues Aspros, venia en su dirección, y con esos ojos que compartían, lo lograba intimidar tanto.

Logrando que desviara la vista, para no toparse con ellos.

Divertía tanto esa actitud al otro, gozaba de su posición privilegiado.

En cambio Dohko, si le mantenía la vista y con el ceño fruncido. Detestaba que por su culpa su mejor amigo sufriera, pero igual sabía que el cambio solo podía estar en el peli azul a su lado.

Al alejarse aquella bola de engreídos, todo volvió a la calma.

Seguía mirando al de saco verde.

Pues eso denominaba el grado en que te encontrabas.

Verde de primer año, significa la esperanza que tenían todos los alumnos nuevos para obtener más conocimientos en esa academia.

Azul para segundo, significado de refinar los conocimientos obtenidos, para mejorar como persona funcional en la sociedad.

Rojo el último color del peldaño, la pasión de integrarte a una buena universidad y salir al mundo con suficientes armas para competir.

Sentía algo de lastima, pues el pobre llevaba cinco minutos aun en el suelo, buscando sus lentes, sus cabellos largos y dorados estaban arrastrándose en el suelo, con todos los libros esparcidos y papeles.

No podía seguir viendo esto, sabía que sería de nuevo un blanco fácil para el mayor, pero venía siéndolo toda la vida, ¿Qué más le daba ahora?

Dirigió sus pasos hacia aquel joven, se inclinó para tomar los lentes con cuidado.

-Oye, aquí tienes- Los extendió a su poder, muy cerca de su mano.

El muchacho, al escuchar aquella voz, levanto su vista hacia quien lo llamo.

Ese momento se volvió especial para ambos.

Deuteros ver ese rostro pálido, con los cabellos dorados desordenados, no podía decirlo pero su cuerpo parecía bastante frágil y delgado, lucia muy hermoso.

El tono azul zafiro que desprendía sus ojos, eran un verdadero oasis en medio de un desierto.

Sintió su corazón galopar fuertemente, los nervios se estaban apoderando de él, la boca semi abierta, y una tonalidad rojiza en sus mejillas fue como su cara se dedujo.

-Oh, muchas gracias…- Tratando de llegar hacia sus lentes, para obtenerlos con suavidad de la mano amiga que le extendieron.

Colocándoselos de inmediato, tratando de acostumbrar a su visión, parpadeo varias veces, hasta que pudo ver con claridad, a quien le acaba de ayudar.

-Sin mis lentes no puedo ver nada- Sonrió levemente, tratando de recuperar todos sus objetos.

El peli azul se quedaba distraído por la belleza de ese jovencito, que creía que ya se estaba volviendo loco, por en su pensar estaba viendo un hermoso ángel caído a sus brazos.

-Emm… ¿Disculpa?...-

-¿Eh?- Se giró para verlo.

-No quisiera ser grosero, pero…- Señalo su mano izquierda –Necesito ese libro, ¿Me lo puedes dar?-

El peli azul, rápidamente reacción, dándole el libro de inmediato, casi estrellándolo en su cara, si no fuera porque se detuvo antes.

Los ojos azules, se fijaron en este, estando tan cerca lo tomo con cuidado –Oh, gracias…- Sonrió tenuemente, tomándolo entre sus delicados dedos.

Con esa sonrisa reacciono, levantándose con rapidez, casi como si fuera resorte.

Extendió su mano hacia el joven más bajo, invitándolo a parase y apoyarse en él.

-Muchas gracias- Tomo la tosca mano, para levantare del suelo, sacudiéndose la tierra, que esa caída le había provocado.

Quería preguntarle más sobre él, primero su nombre, du edad, signo zodiacal, gustos, ¿Qué odiaba?, ¿Dónde vive?, rápidamente quería investigarlo.

Pero lamentablemente, y por sus inseguridades, no se le permitió avanzar en el habla, pues el timbro sonó anunciando el inicio de las clases.

Y este joven se encontraba aún lejos de su aula, así que se despidió con respeto, perdiéndose en el largo corredor.

Deuteros solo se quedó embobado mirando la silueta del rubio que se alejaba con prisa. No reacciono aun, estaba hipnotizado.

Muchos otros alumnos se habían quedado observando toda la escena, solo por chismear un momento, pero el Asiático tenía una mirada picara en sus ojos, dirigida principalmente al peli azul.

Se acercó sonriéndole con burla.

-Tierra a Deuteros, ¿Hay alguien allí?- Le dio un golpe en el hombro de manera amistosa, para que saliera de sus pensamientos.

-¿Eh?, ¿Qué?- Movió su cabeza para atrás un poco, parpadeando varias veces, y dejando ver sus mejillas sonrojadas.

-¿Qué paso? ¿Te gusto?- Lo miraba, con los brazos cruzados, dándole un codazo en las costillas.

-No, no… Pude preguntarle… ¿Cómo se llama?- Su ceño dejo ver un signo de tristeza en él, se sentía decepcionado de sí mismo por actuar tan extraño. Quedando cabizbajo, una clara señal de derrota.

-Ay amigo…- Sentía algo de pena ajena por el comportamiento tan tímido del mayor. Una sonrisa de burla se reflejó.

Ese día había empezado como cualquier otro, pero tuvo un destello de alegría, un rayo de sol que se encontraba en su camino de oscuridad absoluta.

Gracias a que su hermano, lo había molestado, cayó al suelo, un impulso en su ser le indico que debía ir a ayudarlo, y la mayor sorpresa era que robo su corazón.

¿Amor a primera vista?, ¿Deslumbrado por una belleza efímera?, ¿Atracción? O ¿Destino?

Cualquiera fuera la pregunta correcta, tendría una respuesta, pero poco a poco se ira descubriendo.

Notas finales:

Buenos días, tardes, noches ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están terrones de azúcar? Bueno este es un pequeño regalo para un terrón de azúcar, muy genial y divertida, que siempre recordaremos por sus loqueras, ocurrencias y buenísima vibra. 

Solo diré rápido y consigo. 

Feliz cumpleaños gariazulcielo, donde sea que estés. Te deseo suerte, felicidad, que te valla bien. 

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades gariazulcielo, tu cumpleaños si que si. 

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades gariazulcielo, tu cumpleaños si que si. 

Se que el Defmita, es la pareja favorita de este terrón y ya lo tenia listo desde el día 30 de Agosto así que. Pues aquí esta, disfrútenlo. 

Me paso a retirar y nos vemos el lunes. 

Ammu se va. 


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