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El vampiro y el sol por Sora Hatake

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Notas del fanfic:

Hola!

Esta es una historia donde la pareja principal es KakaNaru, pero habrá un KakaHarem a lo largo de la historia, espero les guste uwu

El pequeño pueblo de Konoha es un lugar que se encuentra en la nada, no hay mucho a su alrededor, la ciudad más cercana queda atravesando el bosque, pero en este hay una leyenda que lleva casi tanto tiempo existiendo como el lugar. Dentro del bosque en el norte del lugar se encuentra una mansión, la gente cuenta que en ella habita un horrible monstruo; posee ojos rojos como los de un demonio, su piel es tan pálida como la de un cadáver, y lo peor de todo es su espantosa sonrisa de la cual sobresalen dos enormes colmillos, si los llegas a ver tu fin está asegurado.

Así es, un muerto viviente habita aquel bosque, o al menos eso es lo que se contaba. Un mito que llevaba siglos vigente y se dice que quienes quisieron ir al lugar nunca regresaron.

Un joven mantenía sus ojos azules en dirección al bosque donde habitaba esa temible criatura. Tenía curiosidad por ella pero era demasiado temeroso como para siquiera acercarse un poco al lugar.

— ¿Qué miras Naruto? —preguntó un chico acercándose a su costado

— ¿Eh? Nada —Naruto dio un pequeño sobresalto para salir de sus pensamientos

—Lo supuse, entonces vuelve a tu trabajo —ordenó aquel azabache que era su jefe.

Naruto siguió con su trabajo de mesero, recogiendo los trastes para llevarlos al fregadero.  Era un joven que había pasado sus 21 años viviendo en el pequeño pueblo. Sus padres murieron cuando era un niño, por lo que desde muy temprana edad había tenido que arreglárselas para poder sobrevivir.  En su rostro poseía unas tres marcas en las mejillas por las cuales había sido señalado desde que recordaba, así que trabajaba todos los días con la esperanza de un día irse lejos, muy lejos, de aquel lugar e iniciar desde lejos, solo por eso soportaba al arrogante de su jefe quien tenía su edad, pero siempre lo miraba con superioridad.

Uchiha Sasuke, su familia murió de una extraña forma dejándolo como heredero de toda su fortuna y de aquel lujoso restaurante. Un joven bastante ambicioso que sería capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere, incluso matar; o al menos esos eran otros de los rumores que se murmuraban por el lugar, que la extraña muerte de su familia fue obra suya.

Naruto creía que la gente exageraba demasiado las cosas siempre, Sasuke podría ser un poco aterrador y molesto  a veces, pero no lo creía capaz de cometer algo tan grave como eso.

—Nos vemos mañana —dijo Naruto saliendo del restaurante, su turno finalmente había terminado por lo que se dirigió a su hogar para descansar.

Mientras caminaba no despegaba su vista del bosque, algo en ese lugar lo atraía de una manera sobrenatural. Tenía sueños donde era un niño pequeño que lloraba, una figura extraña que no podía ver bien le extendía su mano, luego de eso no había más. Era muy extraño y lúcido, ¿acaso ya había ido a ese lugar? Era imposible.

Sus días continuaron de manera monótona pero no evitaba sentirse demasiado atraído por ir que su mente divagaba demasiado en el tema.

—Naruto… ¡Naruto! —exclamó Sasuke molesto

— ¿Eh? Si, ya voy —dijo de forma nerviosa

—Llevo 2 minutos llamándote, ¿en qué demonios piensas?

—Eh nada, nada importante

—Ese es el problema, te pago para que trabajes, no para que vengas a hacerte el tonto —reclamó de forma molesta

—Lo lamento —dijo Naruto avergonzado agachando su cabeza

—Cuando termines de limpiar vienes a mi oficina —ordenó el Uchiha

—Está bien

Se apresuró en el trabajo que le correspondía, siempre se quedaba a hacer horas extras limpiando el lugar, todo con tal de ganar más dinero y estar un paso más cerca de irse.

Limpio el sudor que bajaba de su frente y fue a la oficina de Sasuke.

—Ya está todo listo, es hora de irme

—Aún no, quiero que hagas algo, entra —dijo Sasuke con su habitual tono serio

— ¿Qué necesitas? —preguntó temeroso, tenía una idea de lo que quería el Uchiha, pero prefería fingir que no

— ¿Has pensado lo que te dije el otro día?

—Lo lamento jefe, pero mi respuesta sigue siendo no

Sasuke no quitaba su mirada de él, sus ojos negros parecían penetrar su alma y llegar a lo más recóndito de su ser con el fin de intimidarlo, esa no era la respuesta que quería.

— ¿Hay alguien más? —el Uchiha se levantó de su silla y comenzó a caminar hacia Naruto sin quitar su mirada sería.

—No, pero ya te lo he dicho, no estoy interesado en ti—su voz temblaba mientras retrocedía con miedo, sabía que cada palabra enfadaría más al Uchiha pero quería dejarle claro su decisión.

—Dime la verdad Naruto, ¿te gusta alguien más? Yo te puedo ofrecer todo lo que deseas, solo debes aceptar —Sasuke lo tomo de los hombros para evitar que escapara

—Espera Sasuke…no hay nadie, solo que yo no quiero —Naruto desvió su mirada, no quería verlo de frente, estaba demasiado asustado como para verlo seguir viéndolo a los ojos

—Solo quiero la estúpida verdad, te puedo ofrecer todo lo que deseas, ¿por qué no aceptas? —insistió mientras apretaba los hombros del rubio con fuerza

—Sasuke, detente, me haces daño —chilló para empujarlo, de inmediato se dio cuenta del error que acababa de cometer

Sasuke soltó un bufido y empujo a Naruto para azotarlo en la pared.

—No entiendo porque no aceptas, te estoy ofreciendo todo lo que desees, ¿qué más quieres? —habló molesto

—Pe-perdón Sasuke

—Si por mi fuera te corro del restaurante y dejo que la gente de este maldito pueblo te siga señalando, pero soy bueno contigo y gracias a mi nadie te molesta, ¿y cómo me agradeces? Rechazándome

—No…yo, lo siento —no sabía que más decir, estaba aterrado

—Escúchame bien Naruto—Sasuke se acercó al oído de Naruto, podía escuchar perfectamente su respiración y sentir como chocaba con su oreja—, tú vas a ser mío y de nadie más, yo me asegurare de que así sea

El chico no lo pudo soportar más, reunió valor y empujo al Uchiha para apartarlo de él y correr.

— ¡Naruto! ¡Vuelve aquí!-gritó el Uchiha yendo tras él pero el rubio no se giró a verlo, siguió corriendo.

Sus ojos derramaban lágrimas, su pelo rubio se movía con el viento y su pecho se contraía por su respiración agitada. Sabía que Sasuke estaría furioso y deseaba no verlo de nuevo, pero tarde o temprano tenía que hacerlo, aunque al menos por esa noche deseaba no hacerlo.

De forma inconsciente entro al bosque, no se detuvo en ningún momento, siguió avanzando hasta que una rama lo hizo tropezar. Se quedó en el suelo, sollozando. Ahora estaba rodeado de la temible oscuridad, pero incluso esta le daba menos miedo que el Uchiha molesto.

Escucho pasos, uno tras otro, ¿lo había encontrado? No tenía más fuerzas para correr, solo puso sentarse a esperar su destino.

—Lo escuche por aquí amo —una voz ronca, no la había escuchado antes, reconocía a la perfección las voces de todos en el pueblo y esa le parecía desconocida.

Los pasos estaban más cerca, trago grueso y levanto la mirada, una sombra se posó frente a él, la luz de luna ilumino unos ojos rojos, su fin había llegado.

Naruto grito tan fuerte como pudo, sus ojos rodaron y el chico finalmente cayó de espaldas.

—Eh… ¿qué le paso? —preguntó de forma nerviosa

—Parece ser que se desmayó de la impresión, amo

— ¿Se desmayó? No, no, tenía que huir como el resto, no desmayarse

—Pues ya lo hizo, parece ser un mortal, nada de qué preocuparse, podemos regresar a la mansión

— ¿Lo dejaremos aquí?

— ¿Quiere llevárselo? —cuestionó la ronca voz

Aquella figura vio fijamente al chico —Si, tráelo con nosotros

.

.

.

Naruto fue despertando poco a poco, estaba recostado en una cómoda cama, aquello debió ser solo una pesadilla. No tenía ganas de ir a trabajar así que se acomodó de nuevo para seguir durmiendo. Un par de segundos pasaron hasta que entro en razón, ¿una cómoda cama? Su cama era horrible. Se sentó de golpe y vio a su alrededor, esa no era su habitación. Fue hacia la orilla de la cama para levantarse de esta y camino de forma temerosa hacia la salida, parecía que aún era de noche ya que todo estaba oscuro en ese lugar. Siguió caminando hasta que vio algo de luz por lo que de forma instintiva fue hacia esta.

Aquello debía ser una sala, una bastante amplia, la luz provenía de la chimenea, pudo ver que en uno de los sillones del lugar se encontraba alguien reposando.

—Hola, disculpe…señor —decía de forma tímida mientras se acercaba

La figura se levantó del lugar y se giró a verlo; Ahí estaban de nuevo aquellos ojos rojos.

Naruto solo se quedó parado, sus piernas comenzaron a temblar y dejaron de mantenerlo provocando que cayera sentado.

— ¿Por qué no huyes? —preguntó con una voz gruesa

—Mis piernas no se mueven —respondió Naruto

— ¿te vas a desmayar de nuevo?

—Creo que si

—No, no, no lo hagas —movió sus manos negando de forma nerviosa

— ¿Eh? ¿Por qué no? —cuestionó esta vez Naruto confundido

—Debes huir, eso hacen todos

—Pero ya te dije que no puedo —contestó Naruto

—No es tan difícil, solo corre, la puerta está por allá —indicó aquella persona acercándose al rubio

—No puedo —repitió el rubio apretando los puños

— ¿Qué tal difícil es correr hacia la salida?

—Mis piernas no me responden viejo, no dejan de temblar y no las puedo mover —insistió el chico golpeando sus extremidades

—Te ayudare un poco —dijo mientras se acercaba hasta quedar frente al muchacho, era más alto que él, su piel era blanca como la porcelana, su cabello de un peculiar color plata, sus ojos rojos brillaban, en el izquierdo tenía una cicatriz. Vestía un traje negro, sobre este llevaba una capa del mismo color. Abrió su boca mostrando dos afilados colmillos.

Naruto trago grueso, quería correr pero sus piernas seguían sin responder

—Huye —dijo con un tono de voz más relajado —. Espera —aclaro un poco su voz para hacerla gruesa de nuevo —Huye

Naruto seguía sentado en el suelo viéndolo mientras golpeaba sus piernas y negaba con la cabeza.

— ¿Por qué sigues sin huir?

— ¿Cuántas veces debo repetir que no puedo? Eres muy aterrador pero mis piernas siguen sin moverse así que deja de insistir

—Esto es ridículo —llevo una mano a su rostro, parecía ¿frustrado? ¿Por qué era tan importante que huyera?

—Amo Kakashi, el desayuno está servido —aquella voz ronca de nuevo se hizo presente, Naruto se giró a ver de dónde provenía

—Espera Pakkun, no ves que estoy ocupado ahuyentando a este chico

—Pero se le va a enfriar —insistió el sirviente de piel morena y cabello castaño oscuro

—Dame un momento, ya está por correr

—No, no lo haré —comentó Naruto

— ¿Por qué no? La gente normal debe huir

—Amo, su desayuno —insistió Pakkun

—Te dije que esperes

—Si se enfría no quiero escuchar quejas por eso

—Está bien, ya voy —aquel hombre se dirigió hacia una de las salidas

Naruto no estaba asustado, estaba confundido, ¿quién era ese hombre y por qué le insistía en que huyera? ¿Dónde estaba? ¿Había corrido tan lejos como para llegar a otro pueblo y por eso desconocía a esas personas? Un dulce aroma lo saco de sus pensamientos, olía muy bien por lo que  se levantó finalmente y camino hacia el lugar de donde provenía.

— ¿Qué es eso que huele tan rico? —preguntó ingresando al comedor

—No te mueves para huir pero si vienes buscando comida, eres muy raro —dijo Kakashi en forma de reclamo

—Lo lamento, pero tengo más hambre que miedo —contestó Naruto rascando su nuca de forma nerviosa

—Te puedo servir un poco si quieres —habló un rubio que parecía ser otro sirviente

— ¡Si, por favor! —Naruto tomo asiento frente a la enorme mesa que había en el lugar

— ¿Qué? Guruko, él no es un invitado, es una víctima —decía Kakashi

— ¿Y se piensa comer a ese chico con la panza vacía? Le puede saber mal amo, además, queda siempre mucha comida extra, aprovechemos que este aquí para que no sobre tanta

—Espera, ¿me vas a comer? —preguntó Naruto

—No lo sé, lo estoy pensando aún, estas sucio y hueles mal —dijo Kakashi girando su rostro hacia otro lado

El cerebro de Naruto pareció hacer click —Un momento, tus ojos son rojos, tienes afilados colmillos y piel pálida… tú eres… ¡un hombre lobo!

—Dios…dame paciencia —murmuro Kakashi levando su mano a su rostro mientras negaba con la cabeza

—Intenta de nuevo chico —dijo Guruko

—Si no eres un hombre lobo entonces eres… ¡el vampiro del bosque!  —exclamó aterrado viendo a su alrededor buscando una salida para huir

—Al fin te das cuenta, eres algo lento —comentó Kakashi para comenzar a comer su desayuno

—Debo salir de aquí —el rubio corrió hacia lo que parecía ser una cortina la cual abrió dejando entrar la luz del sol por una enorme ventana

— ¡Ah! ¿Qué demonios haces? —Kakashi se lanzó al suelo para evitar ser tocado por aquella luz

La cortina fue cerrada de golpe por un hombre grande y musculoso quien veía molesto al chico.

—Lo…lo lamento, pero debo salir rápido —Naruto corrió hacia la puerta

— ¿Qué hay de tu desayuno? —preguntó Guruko

—No, no quiero ser el desayuno

—Pfff, el amo Kakashi nunca ha comido humanos en años

—Calla, él no sabía eso —dijo molesto Kakashi levantándose para ver a Naruto

— ¿No comes humanos? ¿Tampoco beberás mi sangre? —preguntó Naruto detenido en la puerta

—No, no tengo ningún interés en la sangre de humanos, con todo lo que comen su sangre tiene un sabor extraño

— ¿Entonces que comes?

—Pues justo ahora quiero comer tranquilamente mi filete y mi ensalada, pero tú estás alterando mi desayuno —respondió mientras se sentaba de nuevo

—Ya está servido su almuerzo joven —dijo Guruko poniendo un plato en el lugar donde se había sentado antes el rubio

— ¿La carne de qué es?

—De res

—Eso en su copa es…es…—Naruto señalaba el líquido rojo mientras temblaba

—Vino —aclaro esta vez Kakashi

—Por un momento creí que era sangre, que alivio —dijo Naruto llevando la mano a su pecho para soltar un suspiro

—Ya te he dicho que no bebo sangre. Pareces ser algo lento para entender las cosas

—Decir eso no es muy cortés de su parte señor vampiro —reclamó Naruto haciendo un puchero

—Escucha mocoso, me gusta tener desayunos tranquilos y tú alteras el orden de mi mañana, eso tampoco es cortés viniendo de ti, tampoco lo fue cuando no huiste de mí

—No sabía que los vampiros eran tan rencorosos, de todas formas con esa actitud que tienes ya no me das miedo, me pareces un tonto

Kakashi pareció tener un tic en el ojo tras escuchar aquello.

—Por cierto viejo, ¿puedo decirte viejo?

—No

— ¿Cómo llegue aquí?

—Anoche invadiste mis territorios, luego te desmayaste y no quería un mocoso tirado en mi bosque, tenía planeado que huyeras y me dejaras en paz pero no, viniste y le pediste a mis sirvientes que te dieran de comer

Naruto comía mientras prestaba atención a Kakashi— Y cuando abrí la ventana, ¿por qué te asustaste?

— ¿Debo repetir que soy un vampiro?

— ¡Oh, cierto! Los vampiros se ven afectados por la luz del sol. ¿Qué se siente ser un vampiro? ¿Es divertido? Debe ser genial vivir muchos años, tener una enorme casa, no envejecer

—Sí, es muy genial vivir millones de años —dijo Kakashi de forma sarcástica para beber de su copa

— ¿Tiene algún problema si me quedo hoy aquí hoy?

—Sí, si lo tengo

—Quédate chico, le hará bien tener algo de compañía al amo —comentó Guruko para recibir una mirada molesta de Kakashi la cual ignoro

— ¿En serio? Muchas gracias, descuida viejo, ni siquiera notaras que estoy aquí

Kakashi se levantó de la mesa y se dirigió a su sillón sentó en la sala, puso su vista al frente dónde se encontraba la chimenea.

— ¿Y qué haces aquí? ¿Tienes videojuegos o algo así? —preguntó Naruto viendo a su alrededor

—No, me la paso haciendo nada todo el día

—Eso debe ser muy aburrido, ¿qué es eso? —Naruto se acercó a una pequeña mesa al lado de Kakashi para tomar un libro — ¿te gusta leer? A mí no me gusta tanto, a veces solo leo comics y cosas así.

Kakashi se paró de su asiento y comenzó a caminar hacia un extenso pasillo, Naruto puso el libro en su lugar y fue corriendo tras él.

— ¿Por qué hay tantas habitaciones? ¿Tienes familia? No he visto a nadie aparte de ti y las personas en el comedor. Oye, ¿tienes poderes o alguna habilidad genial? —Kakashi siguió caminando en silencio—No me ignores viejo. ¿Duermes en un ataúd? Si estas despierto de noche, ¿no deberías ir a dormir ahora?

— ¿Quieres callarte por un segundo? —dijo girándose hacia el rubio

Naruto se quedó callado mientras lo veía para hacerle una seña.

— ¿Ahora qué?

— ¿Dónde queda tu baño?

—Ve al lado izquierdo, es la tercera puerta de la derecha

—Orinita vengo —dijo el rubio antes de irse corriendo siguiendo las indicaciones

Kakashi camino hasta el fondo del pasillo y entro en una habitación.

—Él…. No me recuerda —dijo para sí mismo viendo su mano derecha. Se acercó a la pared donde había varios cuadros colgados —Pero…es igual a ti, Minato, incluso su aura es tan radiante como la tuya

— ¡Viejo! ¡¿Dónde estás?! —Gritaba Naruto caminando por el lugar — ¡Hay demasiadas habitaciones! —el chico se acercó a una para abrir la puerta y entrar —wow, ¿qué es este lugar? Se ve genial —decía viendo el lugar lleno de oleos y pinturas

Kakashi apareció a su lado —es de mala educación husmear en las casas de otros

— ¿Cómo hiciste eso? ¿Es uno de tus poderes de vampiro? —cuestionaba emocionado Naruto mientras era empujado hacia afuera

—Si lo es

— ¿Qué otros poderes tienes? ¿Puedes leer la mente? ¿En qué número estoy pensando?

—No puedo hacer eso —respondió Kakashi cerrando la habitación

—Sería genial que sí

— ¿No tienes cosas que hacer en tu casa o algo así? —preguntó el vampiro parándose frente al chico

—La verdad, no

— ¿Y nadie te está esperando ahora? Deberías irte, no se vayan a preocupar por ti

—Nadie lo hace… —el rubio agacho su cabeza

—Mmm, ya veo, entonces quédate aquí todo lo que quieras —Kakashi comenzó a caminar de nuevo—. Si quieres algo pídeselo a cualquiera de mis sirvientes

— ¿Eh? ¿Y dónde están?

—En todas partes

— ¡Espera viejo! Aún tengo cosas que preguntarte —Naruto fue corriendo tras él

—No me llames viejo

— ¿Entonces cómo debo hacerlo? ¿Señor vampiro?

—Mi nombre es Kakashi

— ¿Señor Vampiro Kakashi?

—Solo Kakashi

—Pero suena muy tonto, ¿eres un vampiro o un espantapájaros?

—Empiezas a agotar mi paciencia niño

—Si yo lo llamo Kakashi entonces deje de decirme mocoso, me llamo…

—Naruto…

— ¿Cómo lo supo? —preguntó el chico sorprendido

—No lo sé, quizá leí tu mente

—Pero dijo que no podía hacerlo, ah, es bastante confuso, pero no importa, deje de decirme mocoso, mi nombre es Naruto

—Eres igual de molesto que… —murmuró Kakashi para soltar un suspiro

— ¿Qué quién? —interrogó con interés el rubio

—Nadie

— ¿A quién le recordé? —Kakashi lo ignoro para seguir avanzando—. Responda aunque sea una vez

El vampiro llego a su sala principal para sentarse de nuevo en su sillón.

— ¿Le sirvo algo amo? —preguntó Pakkun a su lado

—Sí, tráeme una copa de vino

—Y yo quiero un jugo —añadió Naruto entrando al lugar para sentarse en uno de los sillones —. Vaya, esto es muy cómodo

—En un momento lo traigo —el sirviente salió del lugar

—Él se llama Pakkun, ¿no? Tiene una expresión como si tuviera sueño todo el tiempo, me agrada más quien nos sirvió el desayuno. Por cierto viejo-

—No me digas viejo—interrumpió Kakashi

— ¿Aquí hay fantasmas? Dime que no porque me dan mucho tiempo

—Estas en la casa de un vampiro, ¿y te preocupa que haya fantasmas? —Kakashi arqueo una ceja mientras veía a Naruto

—Sí, me dan mucho miedo los fantasmas, ya comprobé que eres inofensivo, he estado un rato pegado a ti y no me has comido

—Pues tampoco deberías tenerle miedo a los fantasmas, son más inofensivos que yo, son solo pobres almas que vagan por todos lados al no poder desprenderse de algo en el mundo

— ¿Y tú qué eres?

—Una miserable alma maldita —contestó agachando la cabeza

—Yo no me consideraría un ser miserable si tuviera una mansión así de enorme, apuesto a que también tienes muchas riquezas

—Es algo que no entenderías

— ¿Y qué haces para pasar el tiempo? —preguntó el chico viendo como Pakkun llegaba con las bebidas

—Ya te dije que nada

—Eres muy aburrido señor vampiro, ¿no tienes algún pasatiempo?

—Ya hice todo lo que podría hacer

—Siempre se aprende algo nuevo, por ejemplo, yo hoy aprendí que los mitos del pueblo son falsos

— ¿Qué mitos? —preguntó Kakashi para beber de su copa

—Que un horrible monstruo habitaba este lugar, en realidad lo habita un vampiro aburrido y de cabello raro

— ¿Qué tiene de raro mi cabello?

—Pues es plateado, como de viejo, pero en realidad tu rostro es joven, es extraño

— ¿Ah, sí? Pues tú tienes esas extrañas marcas en la cara —indicó Kakashi señalando el rostro de Naruto quien toco sus mejillas

— ¿También te parecen extrañas? —preguntó con desanimo, Kakashi asintió —. Oh, incluso a un vampiro le parecen eso

— ¿Incluso?

—Si…desde que soy niño, todos me señalan por ellas, algunos adultos decían que era alguna maldición de un demonio 

—Pues…puede ser

— ¡Pero yo no soy un demonio! —exclamó el chico frunciendo el ceño

—Eso lo sé… —respondió Kakashi para beber de su copa hasta vaciarla

— ¿Cómo?

—Puedo ver el aura de las personas, tú no tienes el aura de un demonio —respondió con tranquilidad viendo como su sirviente le servía más vino

— ¿Y cómo se ve mi aura entonces?

—Es amarilla, cálida, deslumbrante y casi tan radiante como el sol

— ¿Cómo sabes que es el sol?

—No toda mi vida he sido un vampiro, antes era un mortal como tú y podía estar bajo el sol sin problemas

—Entonces, ¿otro vampiro te convirtió?

—Así es, un ser despreciable y egoísta lo hizo —Kakashi bajo el cuello de su capa para mostrarle las marcas de los colmillos

—Oh…vaya, pensé que habías nacido como uno

—No, alguien me maldijo hace muchos, muchos años

— ¿Y tú no has convertido en alguien?

—Jamás, no sería capaz de hacer que otra persona viva este infierno

—Mmm, parece que no te gusta ser un vampiro

—No lo hace, estoy condenado a vivir toda una eternidad ocultándome del sol, teniendo que beber sangre para sobrevivir y…—hizo una leve pausa para soltar un suspiro— estando solo

—Así que tú también estas solo —Naruto giró su mirada al fuego frente a ellos que brindaba calor a la habitación

— ¿A qué te refieres?

—Pues… desde que mis padres murieron yo he estado solo, solo tengo un par de amigos pero, ya sabes, ese sentimiento de soledad sigue ahí

—Sé a qué te refieres niño

—Parece que tenemos algo en común señor vampiro, así podremos llevarnos mejor —decía Naruto viéndolo para dedicarle una sonrisa

Kakashi puso sus ojos rojos en Naruto, lo veía fijamente, era igual a su padre.

Ambos siguieron charlando, cuando el sol se ocultó salieron a dar un paseo por el enorme jardín alrededor de la casa.

—Este lugar es hermoso señor vampiro —Naruto estaba maravillado con todas las flores a su alrededor, había de todos los colores y podía percibir distintos aromas.

—Fue un regalo que me dejo alguien hace muchos años

— ¿Y cómo lo mantiene así?

—Mi jardinero lo hace

—Es impresionante —el rubio veía todo a su alrededor hasta que noto algo extraño a lo lejos por lo que comenzó a caminar hacia aquello, parecían ser un par de tumbas—. Tiene un cementerio personal

—Eso no es algo que debas ver —dijo Kakashi parándose frente a él

—Oh, ¿por qué no? —Naruto intento hacerse hacia un lado pero Kakashi abrió su capa tapándole la vista

—Aún no estás listo

El chico hizo un puchero. — ¿Por qué lleva capa?

—Si te muestro, ¿prometes no desmayarte?

— ¿Por qué haría eso?

La capa de Kakashi se extendió por completo, de su espalda brotaron dos enormes alas negras. Naruto abrió los ojos sorprendido mientras retrocedía unos pasos para finalmente caer de espaldas.

—Pensaba que se transformaría en un tierno murciélago, no que haría algo así. Mis piernas me fallaron de nuevo

—No creas todo lo que dicen sobre los vampiros, eso de los murciélagos es mentira

—Oh, sería mejor de eso…aunque, de todas formas las alas son…lindas

—Gracias —Kakashi se acercó para extenderle su mano, Naruto la tomo para levantarse, una extraña sensación invadió su cuerpo, había sentido antes esa mano fría.

— ¿Estás bien? —preguntó mientras guardaba sus alas

—Si…es solo que…nada, olvídalo viejo

—Mmm, de acuerdo —dijo mientras caminaba de regreso

—Señor vampiro, nosotros… ¿nos habíamos visto antes? —Kakashi lo ignoro y siguió caminando—. Vamos viejo, responde, en todo este día me ha dejado con muchas incógnitas —reprocho corriendo para llegar a su lado

—No es mi culpa que seas muy curioso

—Eres muy injusto

—Ya es tarde, será mejor que regreses a casa

— ¿Me puedo quedar más tiempo? Por favor —preguntó juntando sus manos mientras le sonreía

—No, ya debes irte, entre más tiempo pases aquí más irresistible se me hace el olor de tu sangre y dejaré de controlarme

— ¿Eh? Pero pensé que no le gustaba beber sangre

—No me gusta, pero no puedo controlar todo el tiempo mis instintos

Naruto trago grueso —Esta bien, me voy…con una condición

— ¿Qué quieres ahora? —Kakashi se detuvo para verlo fijamente

—Lléveme hasta la entrada del pueblo, me da miedo ir solo por el bosque

—Si con eso dejas de molestar, está bien, vamos

— ¿Enserio? No pensé que accedería tan fácil —comentó el chico emocionado

—Solo quiero que te vayas para regresar a mi tranquila vida

—Yo sé que le gusto que estuviera aquí hoy

—Pediste mucha comida, te le pasaste todo el día hablando y no te despegaste de mí más que para ir al baño

—Bueno, a mí sí me gusto pasar el día con usted, me prestó atención y escucho todo lo que le conté, incluso si fue un poco grosero me la pase bien —Naruto iba frotando sus brazos

— ¿Tienes frio?

—Sí, un poco, olvide traer mi chaqueta antes de llegar aquí, en su casa al menos no se sentía tanto por la chimenea

Kakashi se quitó la capa y se acercó para ponérsela al chico quien lo vio con un leve sonrojo en el rostro.

—Gracias…aunque está muy fría

—Estoy muerto, no produzco calor niño, si no la quieres devuélvemela —dijo para tomarla

— ¡No! —Naruto se aferró a ella —Ya me la dio, así que dela por perdida

—Ah, está bien —soltó el vampiro resignado

Los dos siguieron caminando hasta llegar al fin del bosque, Kakashi se detuvo y Naruto al notarlo igual lo hizo.

—Gracias por traerme, de aquí en adelante ya puedo ir solo

—Bien, ve con cuidado entonces

— ¿Se preocupa por mí? Para ser un muerto viviente a momentos es lindo —dijo el chico riendo

—No traje tu trasero sano y salvo hasta aquí para que te pase algo —aclaro Kakashi de forma seca borrando la sonrisa del chico—. Por cierto, tampoco quiero que le digas a nadie lo que paso

— ¿Por qué?

—No quiero más mortales acercándose a mi hogar 

—Está bien, no digo nada. Adiós viejo —Naruto comenzó a caminar indignado

El vampiro espero parado hasta que el rubio se perdió de su vista, vio a su alrededor para asegurarse de que no hubiera nadie cerca para abrir sus alas y alzarse hasta llegar más arriba de los altos árboles para emprender vuelo de regreso a su hogar. En la entrada de la enorme mansión su fiel sirviente lo esperaba, Kakashi aterrizo a su lado para entrar.

— ¿Por qué le mintió? —cuestionó Pakkun

—No sé a qué te refieres

—Eso sobre que el chico se tenía que ir porque usted no controla sus “instintos”, aún no se acerca su día de comer, amo

—Porque no lo quiero aquí, no quiero que sufra por mi culpa

—Debe de superar eso amo, no siempre será igual que en aquellas ocasiones —dijo el sirviente de forma comprensiva

—No quiero cometer errores de nuevo, es mejor así, ahora si me disculpas, no tome mi siesta vespertina y tengo sueño

—Que descanse amo —Pakkun cerró la puerta principal para luego ver como Kakashi caminaba por el inmenso lugar rumbo a su habitación.

Naruto se quedó pensando en aquella extraña sensación que sintió cuando tomo la mano del vampiro, le resultaba familiar, pero no entendía el porqué, ¿acaso ya se había encontrado con él antes?


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