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Corazón Valiente por Alejandra018PK

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Cuando por fin llegó a su hogar, estacionó su auto, tomó sus cosas y entró a la casa, esperaba encontrar a su pequeño gritando feliz por su regreso pero no hubo ningún ruido. 

Tampoco percibió movimiento alguno de parte de Camus y eso realmente lo asustó. 

¿Será posible que se enterara de lo que ocurrió hace unos instantes con Afrodita y hubiera decidido abandonarlo? 

Dejó caer las cosas que traía en mano y corrió a la sala dispuesto a hacer todas las llamadas posibles hasta dar con ellos cuando los encontró ahí Camus tenía en sus piernas a su bebé, dormido, acariciaba su carita con cariño mientras se balanceaba, arrullandolo. 

Se acercó a ellos y cayó de rodillas frente a Camus, se inclinó y los rodeó a ambos en un fuerte abrazo llenando de besos la frente de su hijo. 

-Perdoname Camus, Te amo, te juro que te amo. 

-Tranquilo amor, no pasará nada por que no puedas venir a comer con nosotros por un día. 

Milo levantó la mirada y se encontró con la más hermosa de las sonrisas que no merece ver alguien tan imperfecto como él, con coraje contra si mismo se acercó a besar a su esposo, un beso demandante en el cual buscó desaparecer la huella de Afrodita, entonces su mente hizo una comparación entre ambos, se percató de que la boca de Afrodita tenía un deje más dulce que la de Camus y el contacto lo laceró, separándolo al instante de los labios de Camus quien extrañado por su actitud estaba por interrogarlo cuando su pequeño comenzó a despertar. 

-PAPÁ - sin dudar ni un segundo se lanzó a los brazos de Milo quien peor no podía sentirse - el tío Kardia trajo una caja hace rato, dijo que traería a Ian para abrirla juntos. 

-Si pequeño, vamos a ayudar a mami a acomodar la mesa para cenar y después veremos que tiene la caja ¿de acuerdo? 

-Siiii - se soltó de sus brazos y salió corriendo para comenzar a colocar los manteles individuales en la mesa dejando a sus padres en la sala sumidos en un silencio incómodo. 

-¿Que tal te fue en la junta?, ¿Pudiste comer lo que te envié? 

-Me fue bien, a decir verdad no hubo nada novedoso, no comí lo que me mandaste por que ya estaba por salir de la oficina así que preferí comer aquí, ¿qué tal las cosas por aquí? 

-Como siempre, trae la comida que te mandé, vamos a cenar. 

-Ahora voy. 

Cuando vio a Camus desaparecer rumbo a la cocina el regresó a la entrada para recoger lo que había dejado unos instantes atrás, encontrándose al pie de las escaleras con Afrodita. 

-Vi tu reacción hace rato, ¿realmente le temes tanto a Camus? 

-No le temo a él, temo perder todo por lo que me he esforzado hasta ahora, ¿crees que es fácil hacer una familia? 

-Tienes razón, pero de cualquier forma yo no podría saberlo, me enamore de un hombre casado que no me ofrecerá una familia jamás. 

-Por favor Afrodita, eres muy joven, eres hermoso verás que hay muchos hombres dispuestos a hacer una familia contigo. 

-No lo creo, sabes, antes tenía un novio, creí que viviríamos toda una vida juntos pero terminó dejándome atrás sin contemplaciones, por eso se que jamás podré ser feliz. 

Milo observó el semblante decaído de Afrodita y su primer impulso fue acercarse y rodearlo entre sus brazos, correspondió el gesto aferrándose a su pecho embriagándose de su masculina colonia mientras Milo disfrutaba la sensación del delicado cuerpo de Afrodita junto al suyo. 

Kardia

Ya era bastante tarde pero Degel no bajaba, Ian y yo hace un buen rato que lo esperábamos en el auto pero ni señal de él. 

Esta situación tiene una buena explicación. 

Lo que pasó fue que después de ir a comer a casa de mi cuñado y llevar la caja de muestras que me encargó mi hermano, mi adorado esposo me comentó de su deseo de preparar un delicioso postre para todos, el chiste es que lo disfrutaramos mientras descubrimos el contenido de la caja así que como siempre le di el visto bueno a su idea y le encargué que lo tuviera listo temprano para así llegar a buena hora a casa de mi cuñadito. 

Pero como siempre Degie no me hizo caso y aún después de terminar su postre y acomodar la cocina decidió que la decoración del dulce no era suficiente así que ahora ha permanecido analizando la adecuada presentación del platillo desde hace media hora, buscaba imperfecciones o algún elemento que desencajaba pero no encontraba absolutamente nada y sin embargo aún no le agradaba del todo el resultado final. 

Cuando por fin se rindió de buscar fallas en su postre lo vimos salir con este en manos, lo cubrió con una bonita charola de cristal que le había regalado mi madre en nuestro aniversario pasado, cuando entró al auto se veía algo molesto. 

-¿Qué ocurre mi amor? 

-No me gustó como me quedó el pastel. 

-Pero qué dices amor, es perfecto y se ve delicioso, no cabe duda que fue preparado por tus hermosas manos - tomó una de sus manos y la acercó a sus labios dándole un delicado beso que logró poner a Degel rojito. 

-Gracias querido, entonces vamos con Camie. 

-Perfecto, vamonos. 

Después de un recorrido tranquilo estacioné el auto y me dirigí al lugar de mi amado para ayudarle con el pastel. 

Mientras mi Degel se demoraba un poco por colocarle a nuestro bebé una sudadera yo decidí adelantarme pues el pastel estaba considerablemente grande y por ende pesado, temiendo que se resbalara y rompiera la charola de cristal mejor prevendría el accidente así que como pude abrí la puerta encontrándome con una escena que me provocó un dolor indescriptible en el estómago, el coraje que sentí fue tal que ni siquiera me di cuenta cuando la charola resbaló de mis manos y se estrelló en el suelo rompiéndose en miles de pedazos. 

Por el estruendo Milo soltó a Afrodita justo a tiempo cuando entraba Degel furioso a la casa y Camus junto al pequeño Sam aparecían desde la cocina asustados por el ruido, decidí que lo mejor era callar, ya después hablaría muy seriamente con mi hermano, ahora tendría que remediar este desastre. 

-KARDIA!!, ¿pero que carajos hiciste?, sabes cuánto tiempo tardé en hacer ese pastel y tu así como así lo tiras- gire a ver a mi esposo a la cara, su semblante era furioso incluso pensé que lloraría del coraje pero me imagino que al descifrar mi gesto serio y preocupado comprendió que algo andaba mal, así que también actuó con discreción, esta es una de las cosas que amo de él, me entiende con solo verme, ahora mismo agradecí inmensamente su capacidad de hacer esto. 

-Lo siento cariño tropecé con el escalón de la entrada y se me resbaló la charola, te prometo que no le diré nada a mamá y te compraré otra idéntica, respecto al pastel, perdón, compraremos otro, el que tu quieras. 

-Tranquilo querido, sólo fue un accidente, no tienes porque preocuparte- se acercó a mí y me dio un beso, un tierno beso que realmente me fue de ayuda para controlar la confusión que me embargaba ahora, me abrazó y me susurró al oído- más tarde tu y yo hablaremos.

Me calme y decidí saludar a mi familia. 

-Hola Camus, Sam, hermanito, perdón Cam, te ayudaré a limpiar esto- ignoré deliberadamente a Afrodita, si esto era lo que me temo será mejor que no crea que le tengo simpatía. 

-No, no te preocupes por nada, mejor apresurense al comedor ya la comida está servida. 

Todos hicieron caso y tomaron su respectivo asiento, Afrodita buscó sentarse a lado de Milo, estaba por tomar el asiento a su derecha cuando Kardia le retiró la silla. 

-Lo lamento pero este es el lugar de Camus, creo que después de todo el tiempo que llevas viviendo aquí ya deberías saberlo. 

-Kardia, deja que se siente donde quiera, eso no es ningún problema - dijo Camus mientras le servía a Milo un poco de pasta. 

-Pero cuñado, tu lugar es a la diestra de mi hermanito como su esposo, además todos estamos acostumbrados a eso, no peleemos y mejor todos nos sentamos como siempre, ya hace hambre y discutir solo abre más mi apetito. 

Nadie dijo nada más, todos se dedicaron a comer en silencio, algo extraño pero con buena razón, Milo se sentía incómodo con la situación, Afrodita estaba furioso pues ya se empezaba a percatar del rumbo en la extraña actitud de Kardia, Camus estaba confundido, no entendía absolutamente nada pero su intuición le decía que algo marchaba realmente mal, por otra parte Degel, nada tonto, se dio cuenta de todo, ya sospechaba algo, desde que vio a Afrodita por primera vez no le vio  buenas intenciones y la actitud de su marido en estos momentos aunada a la de su cuñado y el oportunista ese solo le ayudó a confirmar lo que ya sospechaba, ahora tomaría la situación en sus manos, ya se encargaría él personalmente de ayudar a Camus. 


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