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Corazón Valiente por Alejandra018PK

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Apenas puso un pie dentro de la casa y fue prácticamente secuestrado por Kardia, ni siquiera tuvo tiempo de anunciar su llegada pues fue arrastrado hasta la planta alta y encerrado en el estudio.
 
-Ahora si, ¿me puedes explicar que carajos sucede contigo?
 
-¿Qué?, ¿De qué hablas?
 
-No te hagas el desentendido Milo, ¿por qué abandonaste a tu hijo de ese modo?
 
-Me haces sonar como padre irresponsable.
 
-¡PUES ESO ES EN LO QUE TE ESTÁS CONVIRTIENDO!
 
-No me grites, te dije que tenía que regresar a la oficina ¿que parte no te quedó clara?
 
-Por favor, a mi no me vengas con tus cuentos nunca más, te vi en el centro comercial junto a Afrodita.
 
Milo se quedó mudo, claro tuvo que haber sido más cuidadoso teniendo en cuenta que ellos seguían ahí y sin embargo se descuidó, ahora aquí estaban las consecuencias.
 
-Bien, no te puedo seguir mintiendo, es verdad, me topé con él y fuimos a dar una vuelta, nada fuera de lo normal.
 
-Claro, nada fuera de lo normal si fueras un adolescente soltero de 19 años, ¿pero que creés?, ni eres un adolescente ni estas soltero y para acabar tienes un hijo además de una reputación que mantener y no te puedes dar el lujito de andar paseando a tu amante, quien por cierto te recuerdo es primo de tu ESPOSO, enfrente de medio mundo.
 
-Afrodita no es mi amante, simplemente lo acompañé a conocer el Centro comercial, ¿por que te pones tan histerico?
 
-Milo, soy tu hermano, tal vez no seré muchos años mayor que tú pero se lo suficiente para asegurarte que estas pasando por una etapa de confusión, ahora, tal vez quieras sentir la adrenalina de una relación ilegal, pero es eso, sólo una etapa, además Afrodita aún es demasiado joven como para asegurar que tenga sentimientos tan sólidos como los que tú esposo te ofrece incondicionalmente, por favor demuestrame que nuestros padres tienen razón en presumir tanto tu buen juicio.
 
-Estoy arto de esto, desde un principio tuve que aparentar para todos ser alguien perfecto, que no sentía los estragos de las rachas intensas de estudio, nuestros padres siempre me llenaron la cabeza de sus propias expectativas y nunca me dejaron ser libre, ahora encuentro una salida y tú te interpones.
 
-No Milo, por mi puedes echar todo tu trabajo, tu vida y tu familia al retrete y largarte a vivir como bien te plazca, pero trato de hacerte entrar en razón por que estás arrasando con personas inocentes, o ¿no te has puesto a pensar en todo el dolor que le provocaras a tu familia?, ¿ya pensaste en cómo le destrozara el alma a Camus saber que su marido, aquel a quien le dedicó su vida hasta el momento, lo traicionó con su pariente sólo por querer recuperar la libertad que se le arrebató en su juventud?, o ya si quieres no pienses en él, total es hermoso, si quiere puede salir a la calle y con sólo una sonrisa conquistar a cualquiera, si lo dejas no harás más que ceder tu felicidad a otro que si lo sepa valorar. 
Pero entonces MÍNIMO PIENSA EN TU HIJO, mira que los niños pueden ser más rencorosos de lo que piensas, y si hubieras visto la mirada de decepción que tenía Sam cuando le dije que tuviste que marcharte sabrías de lo que estoy hablando. 
 
-Creo que tienes razón, después de todo, ya no soy un adolescente y soy cabeza de una familia ahora... 
 
-Pero desde luego que tengo razón, vamos a comer hermano. 
 
Bajaron juntos y fueron directo al comedor donde se encontraron a todos ya sentados mientras Camus servía lo que había cocinado, Afrodita le dio una mirada dulce a Milo y este se sintió mal por desear a alguien más teniendo enfrente a su esposo, pero no podía hacer nada al respecto, Afrodita le atraía, tal vez se podría dar la oportunidad de salir con él de la forma más discreta posible, sólo mientras despejaba sus dudas. 
 
-¡Cariño!, que bueno que ya llegaste, siéntate en un momento te sirvo. 
 
-Gracias pero no hace falta, yo puedo hacerlo. 
 
-Claro que no cariño, tu ya haces suficiente trabajando para que nada nos falte, siéntate y te sirvo. 
 
-¡BASTA!, TE DIJE QUE YO PUEDO SERVIRME ¿POR QUÉ TE EMPEÑAS EN HACERME PARECER UN INÚTIL? 
 
Todos se quedaron callados, Degel y Kardia miraban a Milo sorprendidos, mientras el pequeño Sam temblaba un poco en su asiento por el modo en que su papá había gritado, Afrodita  a pesar de todo, estaba asombrado por la reacción de Milo, y Camus... Bueno, Camus, sentía un dolor más fuerte que el que le hubiera provocado un golpe en vez de ese grito. 
 
Mas sin embargo, aún estaba aguantando las ganas de llorar, por no asustar más a su hijo. 
 
-Jamás fue mi intención hacerte sentir de esa forma, yo sólo quería retribuirte un poco el esfuerzo que haces por mantenernos bien. 
 
-¿Y acaso pensaste en lo que eso provocaría?, en cuanto llego lo único que haces es agobiarme preguntándome si me hace falta algo, no puedo dejar el portafolios a un lado de la sala por que enseguida tu lo recojes y lo acomodas en mi oficina, aún no me termino el vaso de agua cuando tu ya lo llenaste de nuevo, ¿acaso sabías que detesto usar shampoo con aroma frutal?, ¿sabes algo de mis gustos más allá de lo que dicta el código de la esposa sumisa y servicial? 
 
-Tienes razón, fue error mío todo esto, trataré de no cometerlos más a partir de mañana, puedes sentarte a comer cuando quieras, mientras ustedes-refiriéndose al resto de su familia- coman tranquilos, me retiraré a mi habitación. 
 
Subió las escaleras en silencio, derramando silenciosas lágrimas, se sentía herido y por el momento lo único que deseaba era estar solo. 
 
En el comedor, Milo tomó asiento a la mesa bajo la temerosa mirada de su hijo y las llenas de reproche y desaprobación de su hermano y cuñado, no estaba de humor para seguir con la pelea por lo que se limitó a comer en silencio. 
 

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