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Vomitando flores sobre tu piel [Reed900] por Angelkitx

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Notas del fanfic:

· Fanfic del videojuego Detroit: Become Human, Hanahaki Disease AU.
· Connor actualizado/RK900 x Gavin Reed.

· Agradezco su lectura y su reviews. 
· Disponible en Wattpad y AO3.

...

 

— Realmente, realmente me gustas — pensó Gavin Reed mientras observada como el LED del androide, al frente de él, giraba en rojo. Estaba demasiado sumergido en lo que estaba haciendo como para notar la profunda mirada que le dedicaba su compañero de trabajo en secreto. Claro, eso es algo que Gavin jamás admitiría en voz alta, aunque lo tuviera aceptado desde hace tiempo. No, por supuesto que no podía hacerlo, sobre todo él no tenía que enterarse.

 

Y eso era porque Nines era jodidamente... perfecto. Como si fuera la mismísima definición de la palabra. Se le asigno como compañero hace casi dos años y desde entonces, incluso después arduas peleas -con o sin sentido- y un comienzo complicado, no había día en el que ambos no estaban juntos. O, bueno, que el androide no estuviera en los pensamientos de Reed.

 

Irónicamente, aunque en un principio tacho a su compañero como un ser incapaz de sentir, era él quien hace años no sentía nada de eso. Amor quiero decir. No es como si actualmente tuvieran la mejor relación, pero Gavin la sentía así. Pequeños coqueteos mutuos, suspiros, roces secretos que hacían que el corazón del humano diera vuelcos y sus latidos se dispararan. 

 

Pero Gavin Reed sabía que eso no era más que fantasías, eso jamás podría ocurrir.

 

— ¿Qué tiene interesante mi rostro, Gavin? — una pequeña sonrisa se formó en su rostro, su LED brillo en amarillo y azul.

 

El nombrado pego un brinco al ser descubierto, apartando la mirada rápidamente, un pequeño rubor se apodero de sus mejillas. Se levanto del sofá avergonzado, ignorando las palabras del contrario y dejó delicadamente al felino que anteriormente se encontraba recostado en su regazo en la gran almohada.

 

— No te creas, lata — rodó los ojos, caminando hasta la ventana de la sala.

 

No era muy grande pero si lo suficiente para que Gavin apoyara sus codos y se inclinara un poco fuera de esta, con un cigarrillo recién encendido. La brisa delicada de la inminente llegada de la noche revolvió sus cabellos en pequeños remolinos. En la ciudad de Detroit de fondo se comenzaba a prender el espectáculo de luces artificiales de los edificios. 

 

Estaba anocheciendo.

 

— Gavin.

 

Gavin giro levente su cuerpo para poder mirar a Nines, sorprendido por el tono dulce que había colocado al hablar — ¿Qué hice ahora? — levanto ambas manos para mostrar que no tenía nada, dejando el cigarro en su boca.

 

— Apaga eso, ya hemos hablado mil veces — Nines frunció el ceño, masajeando su cien suavemente con sus manos —. Lo prometiste.

 

Gavin gruño molesto, apagándolo contra el marco — Bien, después de todo ya le quedaba poco — mintió encogiendo los hombros. Y pensó en preparase un café. 

 

Oh, dulce cafeína.

 

Si les es sincero, Gavin jamás imagino en dejar sus adicciones, pero tuvo por primera vez en su vida, la necesidad de vivir quizás un poco más. Porque quería gastar su tiempo junto a Nines, aunque él jamás lo correspondiera. Le bastaba con verle la cara de muñeco perfecto todas las mañanas y noches, aunque bueno, lo último solo ocurría en su imaginación. Estaba siendo jodidamente egoísta, pero eso no sería lo único malo que tenía Gavin...

 

Sabía desde hace bastante tiempo que no se merecía al Androide, se había resignado hace bastante tiempo y no iba a dejar que nada se interpusiera en su determinación.

 

— Mierda... — tosió contra su mano fuertemente, sintiendo su pecho apretar. 

 

Nines lo miro preocupado, pero Reed se adelantó para correr al baño, dejando a su compañero solo en la sala. Abrió su palma y lo vio, el pequeño pétalo azul fluorescente junto a otro que se deslizaban de sus labios agrietados.

 

— Gavin ¿Estas... bien? — Nines se levantó bruscamente de su lugar, pero antes de siquiera poder acercarse a la puerta del baño, Gavin la cerro sin suavidad alguna. Su LED antes calmo, reemplazo el azul por el rojo. 

 

— ¡No entres! — gritó, asustado ante la posibilidad de que el androide lo haya visto.

 

Nada iba a hacer que Gavin hablara de sus sentimientos por Nines, incluso si eso significaba dejar que las raíces y flores destruyeran sus pulmones. Gavin apretó el delicado pétalo fuertemente y miro su reflejo contra el espejo del baño. ¡Absolutamente  nada!, aunque eso solo significara una sentencia de muerte para Gavin Reed...

 

...

 


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