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Odiosa sonrisa por KaoriLR2

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La primera vez que lo vio fue un lunes por la tarde.

Sasuke iba cruzando una calle camino a su casa luego de salir de la secundaria, aferrándose al mango de su paraguas para que el viento que alteraba el rumbo de la ligera llovizna, no se lo llevara volando. Faltándole algunos pasos para llegar al otro extremo, un coche pasó a toda velocidad justo detrás suya, salpicando así su impecable uniforme con el agua que corría hacia la alcantarilla.

Solo esto le hacía falta para marcar en su calendario aquel lunes de julio como el segundo peor día de su vida.

Indignado, se paró en la orilla de la acera y sacudió su vestimenta con sus manos, como si eso fuera a remediar o desaparecer la humedad en ella. Del coraje ya ni siquiera le importó cubrirse adecuadamente con el paraguas, por lo que lo observó y decidió desquitarse con él.

Sí, ahí, en plena calle.

Se tomó la molestia de cerrarlo primero y luego tomarlo con ambas manos para terminar azotándolo contra el piso, una, dos, tres veces. No se detuvo hasta que lo vio completamente vuelto trizas, quedando tan solo como un residuo inútil.

Suspiró cansado y trató de recuperar la compostura, estaba seguro de que nadie había presenciado aquel arranque de ira pues esa zona era muy poco transitada de por sí, aun más esa tarde debido a la lluvia.

—JAJAJAJA

Un carcajeo escandaloso lo hizo pegar un brinco.

Lentamente se giró para ver de dónde provenía, aunado a la vergüenza que emergía en su interior por haber asumido que se encontraba solo sin haberlo corroborado antes de su rabieta.

Se encontró con un jovencito de cabello rubio que trataba de contener la risa y se limpiaba unas lagrimillas que se le habían escapado a causa de la misma, este estaba parado a escasos 5 metros de él.

¿Cómo es que no lo notó?

—Oye chico… —le habló el rubio tomándose un momento para acercarse, calmarse y no volver a reírse en su cara— ¿Qué ha sido eso? —preguntó en tono burlón— ¿No te parece que ya estas grandecito como para hacer berrinches en plena vía publica?

—Tsk… —chasqueó la lengua apretando los puños en un intento por contener su rabia, que ese chico lo haya visto así ya era demasiado degradante.

—Además solo fue una salpicadita con agua de la lluvia, así que no es tan grave, ¿no crees? —Sasuke solo afiló la mirada molesto de que estuviera minimizando su situación—. Me llamo Naruto, Naruto Uzumaki —el chico le tendió la mano para saludar pero obviamente él no la estrecharía—, vivo a una cuadra de aquí, si quieres puedo prestarte algo de ropa para no que regreses empapado a tu casa… ah y también un paraguas en buen estado…

—¡Ni loco! —exclamó— Ahora cállate y quítate de mi camino.

Fúrico pasó de largo ignorando por completo sus buenas intenciones y ofrecimientos, solo porque se trata de un muchacho que lo vio en un momento de rabia. Avanzó apenas unos metros cuando el tal Naruto se atrevió a volver a abrir la bocota.

—¡Hey! —le gritó a sus espaldas— ¿puedes decirme al menos cómo te llamas?

—¡No! —espetó sin voltearse pero si tomándose el atrevimiento de hacerle una seña con su dedo medio, por lo que volvió a escucharlo reír.

—Está bien. Que tengas una linda tarde, amigo.

¿Amigo?

Ni siquiera le dijo su nombre y aun así le ha dado aquel apelativo, aunque quizás sea simplemente un gesto de cortesía por parte de aquel chico irritante, pero eso no quita que no sea de su agrado.

Siguió su camino y antes de doblar en la siguiente esquina, la curiosidad lo obligó a mirar de reojo en la dirección en la que había avanzado para ver si aun se encontraba ahí. Sin embargo, Naruto ya no estaba.

Unas cuantas cuadras más y llegó a su casa, abrió el pequeño portón de la entrada y pasó. No pudo evitar mirarse la ropa en este punto más que empapada y pensar en qué explicación le daría a su madre al entrar, sacudió la cabeza e ingresó a la vivienda rápidamente, esperando no ser visto ni por ella ni por su hermano. Pero las cosas no siempre son como uno lo espera…

—Sasuke, hijo… ¿Por qué llegas todo mojado? —su madre salió a prisa de la cocina secando un plato que dejó en algún mueble para llegar hasta el— ¿Qué te pasó? ¿Y tu paraguas?

—No me pasó nada, solo… el paraguas… —titubeó al quedarse sin ideas—. Se me quedó en mi cuarto, mamá. Si, eso es lo que pasó

No muy conforme con su respuesta, Mikoto se retiró un momento para volver enseguida con una toalla y envolverlo en ella.

—Anda, ve a darte un baño. No querrás resfriarte y faltar a clases mañana ¿cierto? —su madre le sonrió de forma cálida y reconfortante.

Sasuke tuvo ganas de decirle que sí, que le encantaría faltar a esa escuela llena de gente pretenciosa, engreída y superficial, que incluso le gustaría trabajar a medio tiempo para ayudarlos con los gastos de la casa, pero seguramente aparecería su hermano a darle sermones y recordarle que su única obligación es estudiar.

Por lo tanto, lo único que hizo fue asentir.

Dejó su mochila también húmeda en la sala y se dirigió hacia el baño. Con calma se despojó de su uniforme algo pesado a causa de la humedad, sin poder evitar recordar al tal Naruto riéndose de su arranque de ira, sonriéndole en todo momento, haciendo alarde sus blanquecinos dientes y ojos destellantes. Ahí, bajo las gotas de lluvia sin preocupación alguna.

La vida no es igual para todos, de eso ha estado consciente desde los primeros años de su vida. En el caso de su familia, los problemas, económicos principalmente, nunca faltan.

Seguramente ese chico rubio es de los que tiene la vida resuelta y por eso sonríe sin ningún impedimento. Cuánto odia Sasuke ver a las personas sonreír así.


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