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Corazón Puro por Erzsebeth

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Notas del capitulo:

¿Quién hace fics para esta ship en pleno 2021, y sobre todo en ESPAÑOL? Pues su servilleta JAJAJA.

Okay, Hellboy y Hellboy II son mis películas favoritas de toda la vida, desde que las vi por primera vez a los 8 años I FELL IN LOVE. Y Myers es uno de mis personajes favoritos, sufrí cuando no salió en la segunda parte (aun así amo esa película). Así que empecé a jugar con la idea, ¿Cómo sería si Myers hubiera salido, si hubiera tenido un papel más importante? Y henos aquí.

Luego pensé, ¿Cuál es el chiste de volver a contarles la misma historia? Así que traté de hacer unos cambios más drásticos (aunque hay cosas que sí, están básicamente iguales a la peli). Fue un desafío interesante, buscar el modo de que, aquellos que no hayan visto la película pudieran entender el fic y aquellos que ya la vieron no se aburrieran al leer algo que ya conocieran.
Probablemente fallé estrepitosamente en el intento, pero aquí lo tienen.

Advertencia: DubCon en los proximos capítulos, si no es de tu gusto, sientete libre de no leerlo.

Headcanons importantes para entender este fic:

-La relación de Liz y Hellboy es una de hermandad. Los eventos de la primera película son prácticamente los mismos, con la diferencia que Hellboy quiere recuperar a Liz porque la quiere como una hermanita y cree que la única forma de protegerla es que ella esté encerrada con ellos. No hubo romance, ni beso final.

-Liz y Abe… tienen cierta atracción. Si has visto la peli (Hellboy II) sabrás que existe cierto personaje que es introducido que interferiría en la dinámica… y lo solucionaré con poliamor (sorry not sorry). En sí, en este fic no se ve la relación per se, solo los inicios de esta sin nada realmente claro (hay discusiones de los sentimientos pero nada establecido). Pero si no es de tu agrado, estás en tu derecho de pasar de esta fic. Lo respeto completamente.

Como curiosidad, el título del borrador de este fic era: Hellboy 2 but GAY.
Espero lo disfruten.

John volvió a revisar los papeles en su escritorio sin obtener ningún resultado diferente. Llevaba una semana tratando de descifrar, de traducir que rayos decía este manuscrito; pero el arameo antiguo no era uno de sus puntos fuertes, con todo y su maestría en lenguas antiguas.


Sabía que todo este trabajo no rendiría frutos, que por más que releyera el texto, que usara las notas que el profesor había dejado o sus propias notas de investigación que había escrito con ayuda de los libros en la biblioteca principal, no lograría conseguir nada de un texto que ni siquiera Abe había podido descifrar a pesar de haberlo tenido en su poder durante años. Pero necesitaba distraerse del enorme desastre en que se había convertido su vida.


En serio, había creído que las cosas en el buró habían mejorado después de lo ocurrido en Rusia. Creyó que se había ganado el respeto de Hellboy. Él incluso había venido a disculparse por todo el asunto con Liz, por interferir en su salida y haberse comportado tan agresivamente cada que los veía juntos. Y claro, John le había aclarado que la idea de que él y Liz pudieran tener algo más era simplemente ridícula.


—Escucha Rojo, ni siquiera me gustan las chicas.


No sabía porque había decidido decírselo, si porque sentía la suficiente confianza en su equipo o si solo quería tranquilizar a Hellboy. Pero su reacción, primero de sorpresa, sustituida por una de realización y finalmente alivio, le hizo saber que había sido una buena decisión. Como Abe se lo había resumido unos días antes de que decírselo a Hellboy, al percibir la angustia que aun albergaba en su mente.


—John, mira a tu alrededor. Todos aquí somos peculiares, ¿Crees que por sentir atracción por los hombres eres tan diferente?... Si algo nos enseño el profesor es que nuestras diferencias son lo que nos hace únicos, y tú también lo eres. Nunca te sientas mal por ser diferente, nunca temas en decírnoslo, somos tu equipo.


Y tuvo razón; nadie de su equipo lo miró o trató diferente al decírselos. Bueno, Hellboy empezó a ser menos agresivo y no hubo más ataques de “hermano sobreprotector” en sus salidas con Liz; empezó a aceptar su ayuda durante las misiones, a aceptar su presencia cada vez más frecuente en la biblioteca principal que antes cumpliera la función de oficina para el profesor Broom y que ahora debía llamar suya.


No había sido su intención, solo había querido ser más útil para el equipo. Y la mejor manera de hacerlo era aprender todo lo que pudiera sobre lo paranormal; esa había sido la responsabilidad que el profesor le había dejado al heredarle sus notas personales. Nunca creyó que junto a esas notas vendría el puesto de “experto en lo paranormal” y que todas las tareas que antes le correspondieran al profesor ahora recayeran en él.


Al principio había rechazado el puesto, viendo la hostilidad con la que Hellboy miraba la posibilidad de que John ocupara la posición que había sido de su padre; le parecía demasiado pronto para buscar un reemplazo. Pero con el tiempo, el mismo Hellboy le pidió que aceptara el trabajo.


—Papá te escogió. Mejor tú que algún extraño.


Y John no pudo negarse.


Las cosas parecían ir tan bien, parecía que su futuro en el buró estaba prácticamente asegurado y él estaba feliz de poder mantenerse cerca de su equipo. Con las cosas como iban hasta ahora, John solo podía esperar que su relación con Hellboy mejorara aún más; y aunque sabía que nunca podría ser el tipo de relación que deseaba, al menos podría llegar a considerarlo como parte de su familia.


Pero todo eso acabo cuando Manning lo llamó a su oficina para discutir sobre su “futuro”. Si todo iba tan bien, ¿Por qué Hellboy había solicitado que Myers fuera transferido a la Antártica? La noticia fue como un balde de agua fría que lo trajo de regreso a la realidad.


Y lo peor es que ni siquiera se había enterado por Hellboy. Hubiera sido una cosa si él le hubiera dicho en persona que ya estaba harto de su presencia o que le dijera que no quería verlo en el buró de nuevo, fueran los que fueran sus motivos. Sería doloroso, pero podría aceptar los deseos de su compañero. Pero no, había ido por los medios legales, incluso hablando con Manning para tener cierta garantía que Myers se iría y que nunca se enteraría por qué.


Claro, a Manning no le importaba en lo más mínimo lo que Hellboy deseara y había ido directamente con Myers a hablar del asunto.


—Si tu trabajo como enlace de Hellboy se interpone en tus labores como nuestro experto principal, encontraremos un nuevo enlace. No tenemos recursos para entrenar a un nuevo experto, pero una niñera se consigue fácil.


Como respuesta John había actuado a la defensiva, prometiendo que cumpliría con ambos papeles, que se esforzaría al máximo en ambos para entregar resultados satisfactorios y Manning lo había dejado ir, dejando que todo esto se quedara en una simple advertencia.


Pero cuando se había quedado sólo, ese fue el momento en que todos los pensamientos negativos lo invadieron. ¿Qué había hecho para que Hellboy se ensañara consigo así? Todo parecía ir tan bien, e incluso cuando él bromeaba a su costa o lo “molestaba” de algún modo, podía notar que lo hacía sin mala intención, como cuando bromeaba con Abe o Liz. Había estado tan cerca… Y por supuesto que lo había arruinado por solo una noche.


Sintió una punzada culpable en su omóplato, una sensación ardiente… por supuesto que aún estaba eso.


En serio había creído (deseado) que Hellboy no se había dado cuenta, que no recordaba lo que había pasado esa noche. Ya había pasado más de una semana y él no le había dicho nada al respecto, no parecía siquiera querer decirle algo… Solo había ido directamente con los altos mandos para pedir que lo transfirieran.


Pero si en verdad recordaba lo que pasó, para este punto lo más probable es que fuera hombre muerto. Y aun así, aquí estaba, ¿Por qué no le había ido a confrontar aún? ¿Tan asqueado se sentiría? Una simple transferencia no era suficiente para cubrir lo que había hecho.


John soltó el dije con el que llevaba jugando desde que sus pensamientos lo invadieran, viéndolo caer a salvo sobre su pecho. Ni siquiera se había dado cuenta de cuando lo había empezado a jugar, un tic nervioso suyo desde que tenía memoria.


Quizás fuera lo mejor para todos sí tan solo se marchara, si les dejaba arreglárselas por su cuenta.


—Parece haber mucho en tu mente John —La voz de Abe a través del cristal lo sorprendió.


—Es solo el trabajo Abe, sabes que puede llegar a ser algo agobiante. —Mientras no permitiera que Abe lo tocara estaría a salvo. Después de ese primer mes en el que Abe lo había podido leer con tanta facilidad, ese mes que fuera tan complicado con el asunto de Rasputín, ahora parecía que a menos que hicieran contacto directo, Abe no podía percibir ninguna lectura suya. No sabía si era debido a que llevaba un año en el buró e inconscientemente había aprendido a bloquearlo o si era algo más, pero era algo que agradecía, en especial con toda esta situación.


—No deberías presionarte tanto, apenas dejaste el ala médica hace un par de semanas.


Cierto, el ataque de Wendigo. Con todo lo que había pasado ya hasta lo había olvidado, definitivamente estaba en el fondo de su lista de preocupaciones. —No te preocupes por eso, ya estoy bien.


Tenía que estar bien. ¿Cómo podía haber sido tan egoísta de pensar marcharse? Abe y Liz se preocupaban tanto por él, e incluso cuando Hellboy no pensara en él como su familia, sabía que ellos dos si lo hacían. No dejaría a su familia en manos de desconocidos que solo los tratarían como armas del gobierno. Y, aunque fuera tonto y egoísta, tampoco quería alejarse de Hellboy, aunque eso significara que tuviera que soportar todo su odio... en serio estaba prendido por él. Miró a Abe que parecía llevar rato llamándolo.


—¿Qué pasa Abe?


—Dije que deberías prepararte. Manning viene hacia acá y no parece muy contento —para Abe, Manning siempre había sido fácil de leer incluso aunque estuviera a unos metros. Y eso le había resultado de mucha ayuda a John.


John le agradeció y suspiró, guardando su pequeño proyecto en su carpeta correspondiente y buscando el archivero donde debía estar almacenada. Apenas lo guardó, la puerta se abrió de golpe y un malhumorado Manning hizo su entrada, una carpeta en su mano. Oh, esta sería una de las visitas largas.



Por supuesto que John sabía de las fotos. Había estado presente cuando algunas se tomaron, unos niños salvados de un vampiro que querían una foto junto a su héroe. El problema era que ahora con el internet, era imposible el mantener las evidencias de la existencia de Hellboy en secreto. Y odiaba que tuvieran que mantener su existencia en secreto; en ese año que llevaba junto a ellos los había visto salvar a cientos de personas. Liz, Abe y Hellboy eran héroes, pero el mundo no estaba preparado para ellos, no podía asimilarlo solo porque eran un poco diferentes. El mundo nunca era lo que se esperaba de él.


Por eso no podía culpar a Hellboy de querer un poco más de crédito por todo el trabajo que hacía. Sabía que él debía sentirse tan encerrado, aun teniendo todo lo que pudiera querer y teniendo a Liz y Abe, cualquier persona necesitaba salir de vez en cuando o se ahogaría.


Y aun así, tenía que ir a hablar con Hellboy al respecto. No podía permitir que siguiera escapándose a pesar de que estuviera en contra de su encierro. Si Manning no veía este problema resuelto pronto, le quitaría su posición como enlace de Hellboy, como el contacto entre Liz, Abe y el mismo Hellboy con el mundo y el resto del buró.


Hablar con Hellboy con la situación como estaba… era una estupidez. Pero no tenía opción, no quería dejarlos solos… ¿o no quería quedarse sólo? ¿Estaba dejando que su egoísmo nuevamente sacara lo peor de él? ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?


Mientras hacía todo el proceso reflexivo, sus pies lo habían llevado directo a la habitación de Hellboy que, para su sorpresa, estaba abierta por completo. La voz que venía del cuarto no era la de su dueño, pero tampoco le era desconocida.


—¡No puedo creer que pidieras que transfirieran a Myers! ¿Qué tienes en la cabeza? ¡Es nuestro amigo! —Liz estaba, literalmente, ardiendo de furia.


¿Había ido a hablar con Hellboy solo para abogar por él?


—No es lo que crees Liz, ¿crees que esto es fácil? —Dijo Hellboy poniéndose a la defensiva—. ¡Tengo una buena razón para lo que hice!


—Oh, ¿en serio? Entonces dímela. O mejor aún, dísela a él—. Cuando Hellboy no le respondió, ella continuó—: Eso creí. Eres un egoísta inmaduro que solo busca la salida fácil para no tener que hablar de sus emociones.


John golpeó la puerta metálica con la parte trasera de su mano para llamar la atención de ambos, incómodo de interrumpir semejante escena. —Eh, lo siento...


Cuando Liz notó a John en la puerta, apagó sus llamas tratando de tranquilizarse. Los gatos de Hellboy, que habían huido al detectar la presencia del fuego, salieron de su escondite e inmediatamente se dirigieron a John; últimamente siempre era así, parecía que la presencia de aquel humano era suficiente para tranquilizarlos. John se inclinó para acariciarlos, nombrándolos conforme se acercaban a sus brazos. Levantó a uno gris, sosteniéndolo entre sus brazos mientras Liz le dirigía una mirada furiosa a Hellboy.


—No te preocupes John, ya terminamos aquí —Liz volteó la mirada hacia John, perdiendo toda la furia y volviéndose una de entusiasmo. Por su parte, Hellboy desvió la cabeza, haciendo el mayor esfuerzo para no enfrentar a John cara a cara. —Ya estoy de salida, así que te acompaño.


—Oh, lo siento Liz. La verdad es que necesito hablar con Rojo sobre algo importante —Bajó al gato, centrando su mirada en Liz. Sabía que ella solo se preocupaba por él, era de las pocas personas que sabían la clase de sentimientos que tenía por el demonio. Ella lo había visto perder la compostura, entrar en pánico al enterarse de la petición de Hellboy para su transferencia y que lo había ayudado a calmarse prometiéndole que no permitiría que se lo llevaran. Ella solo quería protegerlo y el sentimiento era mutuo; John haría lo que sea por ella. Era una de sus razones para quedarse, ¿cómo dejaría a su mejor amiga sola?


Al notar como ella arqueó la ceja se apresuró a continuar—: Es sobre algo que me dijo Manning, sobre unas fotos que se filtraron a Internet. Nada más, solo vengo por trabajo —No quería que la relación de trabajo que tenía con Hellboy se perdiera por culpa de esto. Necesitaba mantener las cosas profesionales, no dejar que sus asuntos personales interfirieran.


—Bueno, eso puede esperar, ¿No? Después de todo, las fotos ya se filtraron y una vez que llegan a la red no hay nada que se pueda hacer para eliminarlas. Además, parece que Rojo no está del todo disponible —Ambos miraron hacía Hellboy que como respuesta le dio la espalda al par, sentándose en su cama y repasando una de sus cajas con varios casetes— ¿Ves? Sigue tan maduro como siempre. Dejémoslo solo; después volveremos y le haremos entrar en razón con ayuda de Abe.


Apenas terminó su oración y la alarma empezó a sonar, anunciando que tenían una nueva misión.


—Nuestra canción —murmuró John bajo su aliento, recordando esos primeros días en el buró. Volteó a mirar a Liz—. Nos vemos en el hangar, tengo que ir a buscar el informe para la misión y todo lo demás que necesitaremos para cumplirla —Dicho esto, salió de la habitación dándole un último vistazo a Hellboy, quien al oírlo marcharse finalmente se había decidido a mirarlo. Se veía tan… perdido, confundido… ¿Quizás hasta triste? No, eso último no podía ser. Seguro estaba confundido sobre como reclamarle lo que había pasado.


John desvió la mirada sin atreverse a seguir mirando esos ojos amarillos y salió del lugar.

Notas finales:

Siguiente cap en un mes. Gracias por leer


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