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Dragones por yukihime200

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Notas del capitulo:

Otra historia de transmigración? Claro que sí.

Cliché? Lo más probable.

Omegaverse? Definitivamente.

Las respiraciones al fin se estaban calmando y su pulso volviendo a la normalidad, o algo por el estilo. Apoyando su espalda contra la pared se dejó caer al piso mientras sujetaba aquél dolorido brazo que sangraba profusamente. Había corrido durante tanto tiempo y perdido tal cantidad de glóbulos rojos que sus funciones motoras estaban llegando a su fin.

 

–Es inútil. Debiste haberlo pensado muy bien antes de querer robarnos. – Tres sujetos vestidos con trajes negros de marca detuvieron su caminar frente al pobre joven que daba sus últimos suspiros. – Podría dejar que murieras así, desangrado en este sucio callejón, pero eso sería poco satisfactorio. Ahora, por favor, muere como la sucia rata que eres.

 

Fue entonces que aquél hombre de cabellos cortos y desordenados levantó su pistola, y como si fuese una acción tan innata como respirar presionó el gatillo y una bala atravesó el cráneo del agotado muchacho. Su cuerpo cayó hacia un costado mientras la sangre de sus heridas creaba un gran charco que manchó los zapatos de cuero de sus perseguidores.

 

–¿Qué hacemos con él jefe? – Aguantando sus náuseas por ver un cadáver el novato preguntó.

 

–Recuperen la joya y larguémonos de aquí.

 

Haciendo caso a la orden, los dos lacayos se acercaron al pobre sujeto que no aparentaba más de 20 años y comenzaron a tocar su cuerpo en busca del objeto.

 

–Jefe, no la tiene.

 

–¿¡Qué?! ¡Maldito crío! ¡Quiero ese collar devuelta! Busquen en todo el país de ser necesario. Nadie dormirá hasta que no esté en mis manos.

 

–¡Sí, señor!

 

A partir de ese momento, aquél pequeño pero poderoso grupo formado de los barrios oscuros levantó una orden de búsqueda para encontrar tal codiciado objeto, aquél collar granate que se encontraba en las manos más inesperadas.

 

 

 

~λ~

 

 

 

–Mamá ¿cuándo volverá Río?

 

–No lo sé cariño. Volverá cuando quiera hacerlo.

 

–Lo extraño. – Aquella infante de no más de 6 años infló sus mofletes en un tierno mohín de disgusto causando la risa de su madre, la que con sus delgadas manos que demostraban su falta de nutrición acarició el largo cabello cobrizo de su retoño. –¿Con qué juegas querida?

 

–No lo sé. Estaba en el buzón. Tiene tu nombre y el de Río. – La frágil dama tomó entre sus delicadas manos el sobre que le ofrecía su hija y leyó con atención la carta que contenía.

 

 

 

Querida Marie:

 

¿Sabes que te adoro? Creo que nunca te lo dije, y puede que después de esto nunca pueda decirlo. Sé que nunca te gustó el rumbo que tomó mi vida, porque tú querías algo mejor para mí. Pero ¿sabes Marie? La gente como nosotros que ha sido olvidada por el mundo jamás tendrá algo mejor si no lo tomamos con nuestras propias manos.

 

Marie, sé que jamás aceptarías esto, porque tú eres todo lo bueno de este mundo. Eres lo que yo quería ser. Pero aunque no quieras hacerlo tienes que. No por ti. No por mí. Mira a Luna y pregúntate si no quieres algo mejor para ella; con casi 10 kilos menos y cuerpo tan frágil por la desnutrición que temes que algún día el viento se la lleve. No lo pienses. Esto es un regalo, puedes creer que viene de cualquier lado honesto que quieras. Véndelo por piezas. Aquí tienes mis ahorros de vida, tomen un barco y salgan de aquí. Tengan la vida que se merecen.

 

Siempre te consideré mi madre, Marie. Nunca lo olvides.

 

Con amor, Río.

 

 

 

–¿Qué es eso mami?

 

–¿Esto? Es un regalo de tu hermano. – La sonrisa tan triste que mostró la mujer de facciones afiladas le bastó a la pequeña Luna para saber que Río no volvería. No preguntó por ello. – Ven cariño. Haremos un pequeño viaje, tenemos que empacar.

 

 

 

 

 

~λ~

 

 

 

 

 

El extraño dolor punzante de una herida abierta lo trajo otra vez a la conciencia. Su cuerpo le dolía de forma terrible y juraba que tenía una contusión cerebral. Tal vez los tipos a los que les había robado solo lo habían hecho dormir para poder torturarlo en alguna sede.

 

A medida que sus sentidos iban retornando a la superficie comenzó a notar el ruido a su alrededor, y que al parecer no era el único dentro del lugar donde estaba.

 

–Comenzaremos la subasta con un artículo de baja calidad. Dos monedas de plata por el omega defectuoso. –¿Omega? Nunca había escuchado esa palabra, pero su confusión desapareció tan pronto sintió el tirón en su cuello y fue forzado a caer en frente de todos los espectadores que se encontraban ocultos bajo máscaras y capas. El grillete puesto en él le incomodaba, pero le irritaba aún más el que estuviera desnudo delante de todos. Si se fijaba en sus costados podía ver como muchas personas se encontraban en la misma situación, chicas y chicos, algunos despedían mejor olor que otros y variaban en belleza. – Repentinamente sus feromonas dejaron de emitir un buen olor y su rostro no es destacable. Lo único que resalta en él es que no ha sido tocado aún.

 

–¡Dos monedas!

 

–¡Dos monedas! ¡¿Alguien da dos monedas y media?!

 

–¡Tres monedas!

 

–¡Siete monedas!

 

Uno a uno comenzaron a levantar sus manos buscando quedarse con el desafortunado. El chico había optado por no causar un revuelo, si bien era capaz de luchar de una manera muy diestra sus músculos dolían demasiado como para asegurar su victoria en caso de que una gran cantidad de guardias impidieran su escape. Su única oportunidad sería en el momento en que fuera vendido y se encontrara fuera.

 

–Una moneda de oro.

 

De inmediato reinó el silencio al escuchar una puja de tal magnitud, nadie esperaba que un omega defectuoso tuviera un valor tan alto, equivalente a mil monedas de jade. Quien estaba comprando debía ser uno de los hombres más ricos del mundo.

 

Se acercó a paso decidido para recoger su compra, no esperaba nada interesante en realidad, le habían obligado a ir a ese lugar porque era una manera más fácil de encontrar un compañero ya que nunca se había interesado por ello, pero aquel muchacho de rebeldes cabellos como el fuego le miró fijo, no había rencor en sus ojos, tampoco miedo o resignación. Él podía notar como ese hombre estaba calculando, y estaba dispuesto a llevárselo a rastras de ser necesario, pero cuando hicieron contacto visual pudo sentir el mundo girar de manera vertiginosa. Sus pupilas rasgadas cual felino se dilataron hasta formar un perfecto círculo y sus fosas nasales se expandieron notando el delicioso olor que el otro desprendía ¿Cómo pudieron decir que era un omega defectuoso? Si no fuera quien era se lo hubiese comido ahí mismo frente a todos.

 

Se quitó la capa que le cubría y la puso sobre los hombros del menor ocultando su desnudez, entonces se dirigió al subastador, le tiró la moneda de oro y se llevó en brazos al chico que aún no podía mantenerse en pie. Y antes de dejarlo dentro del carruaje le susurró al oído.

 

–Eres mío, omega.

Notas finales:

Los que han leído mi otra historia dirán: "babosa, nos dijiste que ibas a terminar cupido está de tu lado y ¿ahora nos sales con una historia nueva?"

Y yo diré: "pues sí. Lo siento. Pero quería escribir un omegaverse hace mucho"

 

No sé como será la historia porque no tengo nada listo, lo que será será, jajajá.

 

No se olviden de decir si les gusta (que espero que sí) o no porque eso motiva a los escritores :)


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