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Guía para confesar tus sentimientos – Consejo # 6 por Yakaylex2

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Notas del fanfic:

Los personajes de Digimon y nombres utilizados les pertenecen a sus respectivos autores (Akiyoshi Hongo y Toei Animation). Fanfic sin ánimo de lucro. Hecho por una fan para fans.

Notas del capitulo:

Hola a todos. Aquí con un spin off de mi fanfic anterior "Guía para confesar tus sentimientos". Así que si lo prefieres puedes leer primero la historia original para conocer más a detalle sobre La Guía de la cual hablamos (la cuenta como podrán ver es la de YaKayLex, pero somos la misma persona ¿vale?). Aunque también es entendible por sí solo.  El protagonista en esta ocasión será Takeru T.K. Takaishi. Sin más que agregar, ¡que la disfruten! 

Mi nombre es Takeru Takaishi y tengo quince años. Siempre he deseado ser escritor y gracias a que nuestro buen amigo Koushiro creo un sitio de internet solo para el grupo de "los niños elegidos" -como nos hemos hecho llamar-, he podido explotar un poco más esa capacidad. He publicado cuentos cortos, poesía, relatos e incluso mi primera novela. Sin embargo, le tengo un aprecio especial a mi primera publicación: la "Guía para confesar tus sentimientos". Muchos de mis amigos la utilizaron y de verdad les funcionó. Jamás creí que la pondrían en práctica. Pero nadie ha notado un asunto peculiar en todo esto. El consejo número 6 no fue publicado.


 


Ellos lograron confesar sus sentimientos a su “persona especial" con solo cinco consejos. Desde que la publiqué han pasado dos años y he sido testigo del noviazgo de mi hermano con Taichi -aunque su relación amor-conflicto sigue siendo la misma de antes-, Iori con el Sup. Joe - con una diferencia de edad bastante amplia pero bueno-, Koushiro con Mimi - aunque sea a distancia ya que ella vive en América -, Sora con Yolei - quién lo hubiera imaginado, - y finalmente Hikari con Daisuke. En este punto mis amigos e incluso Daisuke estaban preocupados de que yo me sintiera mal por esa relación, pero nada más lejano de la realidad. Yo nunca he estado enamorado de Hikari, ella es solo mi mejor amiga y nada más. Incluso podría decirse que somos como hermanos adoptivos, más ahora que los nuestros tienen una relación. Somos tan unidos que siempre me preocupo por ella como ella por mí. Es por eso que todos los días debo recibir sin falta su típica llamada... 


 


Ring… ring… ring…


 


- ¿Hola?


-  Buen día Takeru, hoy es el día ¿estás listo? - Me dice siempre con su acostumbrado optimismo.


- No creo que sea un buen día, Hikari. – Le respondo sin mucho ánimo.


- ¿Pero entonces hasta cuando lo vas a hacer?  Han pasado dos años desde que la publicaste, mira lo que has logrado con nosotros. E incluso con amigos externos.


- Lo sé... -


- La guía funciona, tienes que tomarla en cuenta para conseguir su amor.


- Dudo que alguien, bueno, alguien tan brillante e inteligente caiga en un juego tan bobo.


- ¿Nos dices bobos a todos los que nos hicimos novios gracias a tu guía? – En este punto siempre me responde con un tono ofendido.


- ¡No!, no quise decir eso. Me refiero a que es una persona muy lista ¿crees que no se dará cuenta de lo que trato de hacer?


- Ese es el punto, – termina con su voz más seria. - Tiene que darse cuenta.


 


Y todos los días la misma conversación. Estoy tan cansado de esto que desearía arrojarme del último piso de la secundaria. Ella no lo entiende. Tengo miedo de que me rechace. Con lo que sin duda me sentiría muy patético. A veces desearía ser Daisuke para poder estar pegado a él como chicle y logra arrancarle una sonrisa catorce veces en tan solo una hora. Bueno, tal vez exagero. Desearía verlo reír así conmigo, pero generalmente las pocas veces que hemos estado juntos y solos, - algo difícil por cierto individuo mencionado anteriormente, - ambos estamos muy callados. Yo mirando hacía el piso y el mirando hacia el cielo. Desearía tanto poner en práctica mi guía para conquistarlo, pero sé que es una pérdida de tiempo.


 


Ring… ring… ring…


 


Suena la campana de salida. He estado tan absorto en mis pensamientos que no presté atención a las indicaciones de la profesora. ¡Vaya problema! Estoy tratando de buscar a Hikari con la mirada, cuando siento una mano suave en mi hombro.


 


- ¿Te encuentras bien, Takeru? - Me mira con duda y preocupación en su rostro. Siento que poco a poco mi estomago es invadido por mariposas que quieren escapar.


 


- Si... eh... si... ¿Y tú…? - ¡Que idiota soy!, ¿Cómo se me ocurre tartamudear así? 


- ¿Yo? También gracias. -Responde con un respetuoso movimiento de cabeza. - Oye, ¿te gustaría hacerlo conmigo? - Siento como todo mi rostro se pone escarlata. ¿Qué diablos está diciendo?


- ¿Có...cómo? - Trato de no atragantarme.


- El proyecto para mañana. - Me explica pacientemente. Me vuelvo a sonrojar y asiento con la cabeza. ¿Qué clase de pervertido soy pensando otras cosas?


- ¿Estás seguro que te sientes bien? Tienes el rostro muy rojo. - Trata de tocarme la frente, pero doy un paso hacia atrás, lejos de toda cercanía.


- Si, descuida... eh... no pasa nada. - Trato de recuperarme de la impresión. - Y el proyecto si... estaría bien.


- Muy bien... - Parece que quiere decir algo más pero no lo hace. - Entonces te veo en tu casa a las 2:00 pm. ¿Te parece? - Asiento una sola vez con mi cabeza. Me acaricia como si fuera su cachorro consentido, en un acto cariñoso, y se despide con una sonrisa tierna.  - Te veo al rato, Takeru.


- Nos vemos... Ken... -susurró un poco mientras lo veo alejarse. 


 


Ring… ring… ring…


 


Son las 2:00 pm y suena el timbre de mi casa. Como siempre es muy puntual. Me paro frente al espejo y trato de arreglarme lo más posible. ¿Qué estoy haciendo? Ni que fuera una cita. Corro a la puerta y lo veo cargando mucho material. Le ayudo de inmediato.


 


- ¡Gracias, Takeru! - Me lo dice con una sonrisa amable y vuelvo a sentir mariposas en mi estómago.


 


Nos ponemos de acuerdo y comenzamos a trabajar en nuestra maqueta del sistema solar, sumidos en un absoluto silencio. Luego de unos quince minutos de estar cortando figuras, se las entrego a Ken para que él las una con pegamento caliente. Sin embargo, algo ocurrió.


 


- ¡Ay! - escucho su grito tan fuerte y de inmediato voy a su lado


- ¿Qué pasa?, ¿Estás bien? - Le pregunto preocupado, veo el dolor en su rostro.


- Me quemé... me quemé la mano... -dice entrecortadamente. Rápidamente lo tomo de la otra y lo llevo hacia el lavamanos. Dejo que una cantidad de agua fría corra por su mano lastimada hasta que noto que se relaja.


- ¿Mejor? - Lo miro a los ojos y veo un leve rastro de lágrimas en sus hermosos ojos azules. Trato de no perderme en ellos.


-Gracias, Takeru. Si no hubieras tomado mi mano para traerla hasta aquí, quizá ahora tendría una ampolla del tamaño de una isla. -Sonríe amablemente mientras aprieta con su mano la mía. Es hasta ese momento que puedo notarlo. Lo suelto rápidamente y miro sonrojado hacia otro lado.


- Debes... Debes tener más cuidado. - Asiente y volvemos a la habitación.


 


Durante otro rato más seguimos trabajando, hasta que escucho un ruido extraño desde el lado de Ken.


 


- Lo siento... -se disculpa con rapidez en cuanto nota mi mirada. - El día de hoy no fui a mi casa así que no comí.


- ¿Quieres que te prepare algo? - ¿Cómo no lo pude pensar antes? Ken vive casi al otro lado de la ciudad y seguramente gastó todo el dinero de su comida en el material para el proyecto. - Sé cocinar un poco.


- Lo sé. - Me respondió. Lo miré interrogante. - Yamato me contó que tu mamá trabaja todo el día y que tú te encargas de las labores domésticas aquí. Taichi me dijo que esas características hay que tomarlas en cuenta en una relación. - Lo miré y casi me ahogo con mi propia saliva.


- ¿A qué se refería...? - ¡Estúpido Taichi! Seguro se enteró de lo que siento por Ken.


- No tengo idea. - Se encogió de hombros, mientras volvía a gruñir su estómago. No pude evitar sonreír y todo mi coraje se esfumó.


 


Realicé una comida sencilla mientras acomodaba la mesa. Sería agradable comer acompañado en lugar de estar solo como todos los días. Después de un rato nos sentamos a la mesa y comenzamos a charlar. Hablamos de muchas cosas y por mucho tiempo, lo que rara vez sucedía en la escuela. Ken parecía tener un conocimiento enciclopédico de todos los temas que existen en el Universo. Pero nada comparado con el tema de los videojuegos. Cuando comenzamos a hablar de eso ya no pudimos parar. Fue como si un interruptor se encendiera en ambos. Pasamos cerca de dos horas hablando sobre ellos. Ambos dejamos de lado nuestra forma de ser y parecíamos dos gamers intercambiando consejos en una convención o algo así. Así que decidí ponerlo a prueba. Después de jugar por otras dos horas, nos dimos cuenta con horror de que no nos daría tiempo terminar. Volvimos al trabajo un rato hasta que mi compañero me dijo que tenía que irse.


 


- ¡No quiero que te vayas! - instintivamente mi mano volvía a tomar la suya. Por primera vez noté un sonrojo en su piel tan blanca. Lo solté y traté de corregir lo que había dicho. - Es... muy peligroso.


- Lo sé, y tampoco me gustaría dejarte a ti solo para que termines el proyecto. - Creí ver preocupación en su rostro. - Si quieres yo...


- ¿Quieres quedarte en mi casa? - Ni siquiera titubee. - Mi mamá es muy amable y no se molestará. - Ahora el sonrojo de su rostro era más visible. El verlo tan vulnerable me dio más confianza. Ni yo mismo me reconocí. - Si quieres yo puedo pedirles permiso a tus padres. - Esa determinación no la había vuelto a ver desde los ocho años.


- ¿Lo harías? - Asentí sonriendo. - Te lo agradeceré mucho.


 


De manera que lo hice. Para mi sorpresa sus papás no pusieron ninguna objeción. Mi madre llegó del trabajo y se mostró bastante entusiasmada de que hubiera invitado a un amigo a dormir. Piensa que soy una especie de ermitaño. Seguimos trabajando arduamente. Cuando terminamos ya casi era hora de cenar. Mientras Ken tomaba una ducha, mi madre y yo poníamos la mesa. Nunca vi que la sonrisa en su rostro desapareciera. Cuando él salió del baño, mi corazón dio un vuelco. Se veía increíblemente lindo, con su piel tan pálida ahora sonrojada, sus ojos azules más brillantes que las mismas estrellas y con mi pijama de ositos de dos piezas. Creyó que me burlaría de él, más no lo hice - si hubiera sido Daisuke el que la usaba lo hubiera hecho, pero en él se veía adorable.-


 


Después de una larga cena llena de bromas y risas, Ken me pidió que declamara uno de mis poemas, su más favorito. Mi madre apoyó con todo su entusiasmo la petición.


 


Con el deseo de poder hablarte y conseguir tu amor...


Con la esperanza de poder unirnos y ser uno mismo...


Con la ilusión de dejar atrás la tristeza del pasado...


Y lograr quedarme por siempre a tu lado...


 


Vi que ambos tenían los ojos llorosos cuando terminé la declamación de mi poema. Unos minutos después de que terminara, ambos se pusieron de pie y me abrazaron. Yo estaba muy feliz. Era la primera vez que Ken hacía algo así.


 


Ring… ring… ring…


 


Al día siguiente sonó mi despertador y lo apagué de inmediato. Todavía estaba obscuro afuera, así que me dediqué a observar el techo. Casi no había podido conciliar el sueño. La culpa la tenía Ken. Tenerlo tan cerca de mi provocaba que todo mi cuerpo estuviera alerta. Cada movimiento que hacía lo seguía con la mirada. ¿Qué otra oportunidad como esta podría tener de ver su angelical rostro descansando en mi cama? Quizá nunca más. Acaricié con mi mano su mejilla y miré sus labios. Estaban muy cerca. Vacile y me acerqué un poco. Solo un leve roce y ya. Salí a toda prisa para que él no me pudiera ver.


 


Después de despedir a mi madre - qué me sonreía de una manera bastante emocionada -, regresé a mi habitación y pude notar que todo estaba acomodado. Ken estaba totalmente vestido y mi pijama de ositos doblada.


 


- ¿Ya es tan tarde? - Le pregunté. Ni siquiera había visto el reloj.


- Si, la convención inicia a las 10 am.


- ¿De qué hablas? - Lo miré confundido.


- Ayer le pedí permiso a tu mamá para que pudieras acompañarme a la convención de videojuegos.


- ¿Qué? Pero, ¿acaso no iremos a la escuela?


- Hoy es sábado. - Me miró con una sonrisa.


- ¿Cómo? Pero el proyecto...


- Es para el lunes...- Otra vez me miró amablemente.


- Entonces no era necesario que...


- ¿Qué me quedara? - Me miró un poco arrepentido. - Tal vez no, pero ya que me lo habías ofrecido, acepté. Y déjame decirte que pasé una tarde tan asombrosa y genial a tu lado.


- Gracias. - Sentí una descarga eléctrica recorriendo mi cuerpo, justo como cuando estoy a punto de enfrentar alguna situación. - Me alegro mucho de que te hayas quedado a dormir en mi casa. ¡Fue tan fantástico! - Sonreí y lo abracé con entusiasmo. El correspondió al gesto.


- Takeru, hay otra cosa que deseo preguntarte. - Me soltó y yo me retiré un poco, solo para verlo mejor. Noté su mirada muy seria, así que solo asentí. - ¿Cuál es el consejo número 6 de tu guía?


- ¿Qué? - No logré entender la pregunta. Aunque no sé qué parte no entendía.


- Si, tu guía. En la introducción dice que son seis consejos y solo pones cinco. ¿Dónde está el sexto? - Lo pensé con detenimiento.


- No existe... - Le dije simplemente.


- ¿Por qué? - Preguntó suspicaz.


- Porque no se necesita. Generalmente al llegar al punto número cinco ya pueden o han expresado sus sentimientos.


- ¿Y si son demasiado tímidos? - Buena pregunta.


- Supongo entonces que sí necesitarían el punto seis. - Suspiré. - Pero no lo he escrito.


- ¿Y qué te parece si yo lo hago? - Hasta ese momento noté que tenía en sus manos mi guía original. Recordé entonces que siempre la tenía bajo mi almohada y supongo que al arreglar la cama la descubrió.


- Adelante. - Tomó un bolígrafo y comenzó a escribir.


 


6. Sabes que tu persona especial es muy tímida e incluso un poco fría, al grado de no saber para nada si corresponde a tus sentimientos. Así que aprovéchate de sus constantes distracciones, haz uso de todos los consejos que te di en esta guía, y pasa una agradable tarde con él. Seguro que en este punto te puedes dar cuenta de lo que siente en realidad. Así que confiésale tus sentimientos en ese preciso momento y deja los miedos a un lado.


 


Lo miré confundido, mientras dejaba la guía en la cama y tomaba mis manos.


 


- Takeru, -suspiró y todo mi cuerpo se estremeció. - Desde que te conocí, plantaste una especie de semilla en mi corazón. Y esta ha ido creciendo con el paso del tiempo. Te he visto durante los últimos años y no había tenido el valor para acercarme a ti solo y así poder tratarnos mejor. Por eso siempre le pedía ayuda a Daisuke. Sé que ustedes dos son amigos pero que también te encanta molestarlo, así que al llevarlo conmigo podía provocar que tu sonrieras y eso me encanta. - Yo seguía conteniendo el aliento. - Cuando escribiste esa guía creí que era el final, porque quizá la habías escrito para conquistar a alguien más.


- Nunca ha habido nadie más... - Logré mascullar.


- Lo sé... - Susurró suavemente.


 


Se encontraba a escasos centímetros de mí. Con calma ambos nos acercamos al mismo tiempo. Éramos muy parecidos en nuestra forma de ser y actuar. Y aunque me digan que solo los polos opuestos se atraen, debo decirles que en la vida real esto no es una regla. Con delicadeza alzó su rostro mientras yo bajaba el mío. Fue un beso dulce y tierno, de esos que te demuestran que una relación apenas comienza a florecer. Pero no pasaba nada. Si pudimos esperar tantos años para estar juntos, quizá podríamos esperar un poco más para avanzar al siguiente nivel.


 


Mientras me cambiaba de ropa para ir a la convención reaccioné.


 


- Oye, ¿y por qué hicimos un sistema solar si la clase era de literatura? - Pude escuchar detrás de la puerta, la risa tan expresiva de Ken. Por fin comprendí el aprovéchate de sus constantes distracciones, que mencionaba el consejo # 6.

Notas finales:

Bueno aquí termina la historia. Primer Kenkeru - por favor corríjanme si me equivoco en el shippeo - o Takeru x Ken. Generalmente relacionaba a estos dos con Daisuke, pero últimamente me ha gustado mucho la idea de verlos juntos. Son tan parecidos y saldrían del usual estereotipo de rebelde / serio o alegre / frío. Espero que les haya gustado y ya saben que todos sus comentarios son bienvenidos - Hagan feliz a una persona hoy ^o^ - ¡Nos vemos en el siguiente!


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