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La primera vez de... Yamato por Yakaylex2

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Notas del fanfic:

Los personajes de Digimon y nombres utilizados les pertenecen a sus respectivos autores (Akiyoshi Hongo y Toei Animation). Fanfic sin ánimo de lucro. Hecho por una fan para fans.

Notas del capitulo:

¡Hola, amigos! Estaba revisando entre mis viejos escritos y me encontré con dos mini historias tituladas "La primera vez...”. Ambas las escribí como complemento de un fanfic crossover de Digimon 1 a Digimon 4 - de temática mayormente heterosexual -, pero no podía dejarlas solo para mí, abandonadas en mi laptop. En esta ocasión les presento - desde la perspectiva de Yamato- lo doloroso que puede ser.  Y más cuando estás enamorado de Taichi. ¡Espero que les guste!

Yamato Ishida


 


La primera vez que lo hice fue lo más doloroso que haya hecho jamás. Y lo peor fue que lastimé enormemente a Taichi. Comencé a pensar en ello cuando me encontraba en la fiesta de fin de año que la disquera había preparado y aunque sonreía y bromeaba con todos, la verdad ya quería retirarme. Nunca me han gustado las fiestas. Tal vez si Taichi estuviera aquí sería más amena, pero hace casi cinco años que nos habíamos separado. Jamás imaginé que la vida de un artista fuera tan llena pero vacía a la vez. Llena de miles de fans saludándote, cantando el coro de tus canciones, siempre rodeado de medios, mujeres y hombres importantes. Pero vacía por el hecho de que mi corazón también lo estaba. Extrañaba a mi padre, que seguía trabajando en Washington mientras yo me encontraba en España. Lo hubiera traído conmigo, pero ahora él había encontrado a una mujer con la que era muy feliz y no sería justo de mi parte. También a mi madre y a Takeru (que los había dejado en Japón muchos años atrás); a mis amigos, mis familiares, pero sobre todo extrañaba tanto a Taichi. Él era mi luz, mi consuelo, mi alegría, todo.


Habíamos estado juntos desde la primaria y siempre nos complementábamos el uno al otro; las palabras, las acciones, e incluso las tareas. Éramos inseparables. Pero fue cuando teníamos once años, que apareció Sora. Ella era compañera de Taichi en el equipo mixto de futbol de la escuela, así que pronto comenzaron a pasar el tiempo juntos. Yo veía esa amistad como algo irritante y comencé a molestarme por el hecho de que estuviera con nosotros. Estaba celoso.


En ese tiempo creía que era algo normal sentirme de esa forma ya que tenía que compartir a mi mejor amigo con esa chica. Pero conforme pasaron los años un sentimiento más fuerte se fue apoderando de mí. Ellos se llevaban tan bien que supuse que en algún momento se harían novios y eso me dolía en el fondo de mi corazón. No quería aceptarlo, pero poco a poco me empecé a fijar en Taichi. No en ella, sino en él. Veía su sonrisa, su rostro siempre radiante y feliz, su gran melena despeinada y su forma de ser tan agradable. Pero lo que más me atraía era la ternura e inocencia que reflejaba. Si yo era hielo, él era el calor.


A los quince años yo era más grande que él (por unos meses de diferencia y unos quince cm más de altura) por lo cual siempre lo había visto pequeño y lindo. Pero era un chico. Era algo que no podía olvidar. Quizá él estaba enamorado de Sora, tal vez de Mimi, o de cualquier chica, pero estaba seguro que no era de mí. Me hubiera gustado tanto decirle lo que sentía, pero no podía hacerlo. ¿Terminar mi amistad con él? Nunca. Mantendría callado este sentimiento por nuestro propio bien. Fue la tarde de un viernes que todo cambió. Taichi me acompañaba como de costumbre a mi casa. Afortunadamente Sora no venía así que pensé que pasaríamos una tarde alegre jugando videojuegos, pero él no sonreía. Incluso se podía apreciar la palidez en su rostro aún con su piel morena.


- ¿Qué pasa, Taichi? - le pregunté preocupado.


- Creo... creo que deberías salir con Sora...- Me dijo de improviso y sin mirarme a los ojos.


- ¿Cómo? ¿Pero por qué...? - Estaba muy confundido.


- Ella... está enamorada de ti y… creo que ambos merecen darse la oportunidad... -Escuché que se le quebraba un poco la voz. Así que todo este tiempo había estado enamorado de Sora y ahora sufría porque seguramente ella lo había rechazado. Pues bien, no lo haría, tal vez era mi única oportunidad.


- Lo siento Taichi, pero no puedo...


- ¡Por favor, Yamato! - Me interrumpió - Jamás te he pedido nada; solo hazlo esta vez, por mí, ¡por favor! - Me sujetó de los hombros mientras me suplicaba. Jamás lo había visto así. Lo abracé como si se tratará de mi hermano pequeño y de inmediato me correspondió. Esos brazos tan delgados se aferraban a mí como si no quisieran soltarme. Parecía que nos fundíamos el uno con el otro.


- ¿Me quieres... como yo te quiero a ti? - me preguntó inquieto. Era mi oportunidad de decirle la verdad, pero una vez más no pude hacerlo.


- Si... te quiero mucho. Sabes que eres como mi hermano y... – Lo arruiné por completo.


- Entonces... - Se enderezó de repente y besó rápidamente mi mejilla. Pude ver que sus lágrimas estaban a punto de salir. - Por favor se su novio. -Y se marchó.


Quise detenerlo, pero no pude moverme. Quise decirle mis sentimientos, pero tampoco pude. Si eso lo hacía feliz entonces estaría dispuesto a cumplir su deseo. Al día siguiente Sora y yo nos volvimos novios y Taichi dejó de ser nuestro amigo. Años más tarde me enteraría que la razón de su llanto no era por ella sino por mí. Él también me quería de la misma forma que yo y fui tan ciego para no verlo. Ese día le juré que jamás lo volvería a dejar.


El recuerdo de esa promesa fue como una cuchillada para mí. No cumplí mi palabra, fui el primero en irme de su lado y nuevamente no volví a cruzar palabra con él. Tenía veinticuatro años y debajo de mi sonrisa imperturbable y mi aspecto glamoroso de estrella pop guardaba mi propio sufrimiento. Aunque en ocasiones escuchaba los rumores sobre el ascenso de Taichi a las ligas mayores, de sus méritos como el mejor goleador y cosas por el estilo, jamás lo había visto jugar profesionalmente.


Después de media botella de Dom Perignon combinada con mis viejos recuerdos, decidí ir a buscarlo para volver a estar juntos. Al día siguiente realicé un viaje relámpago a Barcelona, donde jugaba con su equipo. Conseguí pasar a la zona VIP gracias a los contactos que tenía y logré estar en primera fila. Por fin pude verlo en todo su esplendor y mi corazón dio un vuelco de 180°. Atractivo como siempre, con esa hermosa sonrisa y su piel morena tan brillante contra el sol. Si bien su cabello era más corto parecía que los años no habían pasado por él. Se veía joven y feliz. Daba indicaciones a sus compañeros y poderosos golpes al balón que lo hicieron ganar el partido seis a uno.


Las personas gritaban su nombre como si fuera el gladiador favorito. Pude ver como los medios corrían para tratar de tener la exclusividad en sus entrevistas, a lo cual él respondía con amplitud y suma paciencia. Quise acercarme más y pude haberlo hecho, pero justo en el momento que lo iba a hacer vi como una chica rubia se acercaba y lo abrazaba por la cintura. Taichi la rodeó con su brazo y los fotógrafos comenzaron a tomar más fotografías inmortalizando el momento. Hui del estadio y del país con un nudo en mi garganta y el amargo sabor a sal que no había tenido en mi boca desde que Sora llegó a nuestras vidas. Podría investigar quien era esa mujer, pero ¿Para qué?, ¿para torturarme? ¿Acaso no era yo el culpable? Lo había abandonado pese a mi promesa de no hacerlo.


Rompí todo contacto con él y aunque en ese momento quería correr a su lado y alejar a esa chica con un codazo, no tenía sentido hacerlo. Se había esforzado mucho en llegar a donde estaba y no iba a tirar por la borda su esfuerzo. No quería perjudicarlo con la noticia que todos los medios darían a conocer: el actual "Príncipe del Pop" en una relación gay con el "Futbolista (soltero) más codiciado". No por mí, sino por él. Tenía que ayudarlo a cumplir su sueño como él lo había hecho conmigo. Y si eso significaba no volverlo a buscar, entonces lo haría...


Han pasado tres años desde entonces y sigo viviendo con el dolor en mi corazón. Hace unos días recibí una carta. Al principio creí que se trataba de más correspondencia de los fans, pero en cuanto la vi con más detenimiento, reconocí la letra de inmediato. Mimi me enviaba una maltratada hoja, manchada como si hubieran caído gotas de agua sobre ella. O lágrimas. La letra no era de ella, sino de Taichi. En su carta me explicaba que accidentalmente él la había enviado junto con su acostumbrada correspondencia y le pidió que la guardara. Pero creyó que era yo quien debía tenerla. Al leerla me di cuenta de que sus sentimientos por mi seguían vivos, igual o tal vez más fuertes que nunca. ¿Qué había pasado entonces con la chica rubia que lo abrazó?


En ese momento recordé que uno de los bailarines era seguidor de su equipo y corrí a preguntarle si conocía a Taichi. Me contestó como un fanático obsesivo, todos los datos importantes y relevantes de su carrera.


- ¡Espera, espera! - Le dije un poco exasperado - Mira, hace unos tres años en el juego de inicio de año, Taichi ganó un partido seis a uno en la ciudad de Barcelona ¿cierto?


- ¡Por supuesto! Tengo enmarcada la foto del equipo porque...- No lo dejé terminar.


- Ese día le tomaron una fotografía con una chica rubia abrazándolo. ¿Tú sabes quién era? ¿Su novia?


- ¡Por supuesto que no! - Me gritó molesto. - Taichi jamás ha tenido ninguna novia. Era una chef japonesa que por casualidad había presenciado el partido y fue a saludarlo. Creo que se llamaba Izumi Matsumoto o algo así.


- ¿Izumi Orimoto? ¿En serio? -pregunté de inmediato. Sería demasiada coincidencia.


- Si, era una chef japonesa que había logrado fama mundial por su cocina italiana y...


- ¡Gracias! - nuevamente lo interrumpí mientras lo abrazaba. Noté que se sonrojaba. - Me has ayudado bastante.


Corrí de nuevo a mi habitación y comencé a releer una y otra vez la carta de Taichi. Le realicé algunas modificaciones menores y compuse una melodía para ella. Después busqué al productor y lo presenté como nuestro nuevo sencillo, el cual le encantó. Prometió que lo presentaríamos en la próxima conferencia que tendríamos en Japón. La grabamos de inmediato y la publicamos en todas las redes sociales existentes dentro y fuera del país. Sabía que era muy importante para mí así que me ayudaron bastante.


El día de hoy llegué a Japón y justo vi en un periódico que la súper estrella de futbol, Taichi Yagami había jugado con la selección japonesa y que tomaría un mes de vacaciones en este país. Pese a que mis compañeros me esperaban para ir al hotel de la disquera me disculpé y me dirigí hacía mi antiguo hogar. Esperaba que Taichi hubiera escuchado mi mensaje en la canción y pudiera verlo allí.


Mientras corro por las viejas calles de mi vecindario no puedo dejar de pensar. Me arrepiento por lo doloroso que fue la primera vez que lo abandoné, de haberlo dejado solo y seguir con mi vida como si no existiera. Pero sé que teniendo a Taichi nuevamente a mi lado, todo estará bien...

Notas finales:

Bueno, hasta aquí la historia. Espero que les haya gustado y ya saben que cualquier comentario es bienvenido - Hagan sonreír a una persona hoy >-< -. Por cierto, recuerden que la primera vez en la vida de una persona, puede abarcar una infinidad de situaciones, no solamente la más común. ¡Nos vemos en la siguiente!


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