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Primera cita por Artemisa El Britannia

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Notas del fanfic:

Es un segundo fic de la semana de fanfics que hago para la página, si quieren continuación deberan dejar muchos comentarios.

Notas del capitulo:

Espero que disfruten en leerlo como yo al escribirlo.

Primera cita.

 

Estaban los dos sentados en la banqueta mojados, Kaiba había perdido un zapato, él tenía el ojo morado por haberse peleado y solamente se dedicaban a esperar a que llegara el carro que los llevaría a su respectivo domicilio, después de haberse gritado habían quedado en no volver a hablar hasta que se les pasara el coraje, pero ¿cómo habían llegado a eso?

 

Flash Back

 

-      ¿Acaso estas usando drogas? – Joey Wheeler experto en hacer enojar a Seto Kaiba, la persona más volátil que existía en la escuela, el padrino de los juegos, estaba parado frente a su némesis con los brazos cruzados y con cara de desconfianza total.

-      No, estoy hablando enserio, quiero que tengamos una cita – Seto Kaiba, el hombre de hielo, el CEO más importante de los últimos tiempos, el genio detrás de la empresa más poderosa del mundo y básicamente el soltero más codiciado del mundo, también tenía los brazos cruzados tratando de imponerse sobre el rubio y demostrar que era todo un macho alfa.

-      ¿Qué pretendes? – su expresión cambio de una de sorpresa a una de sospecha, no era normal que su archienemigo le pidiera una cita de la nada y todavía se parara como si fuera el dueño del mundo creyendo que él iba a aceptar.

-      Te lo diré porque sé que no eres muy listo y tengo que ser claro – Joey lo vio enojado, ¿así le pedía una cita, con insultos? – Mokuba me dijo que empezara a buscar a alguien con quien compartir mi vida, ya que me estoy volviendo un adicto al trabajo, amargado y tirano – el rubio asintió a todo, no podía desmentir eso – salí con varias mujeres y todas son horriblemente detestables, intente con hombres y son peores al momento del drama, entonces mi hermano dijo que la única persona en el mundo que me podía hacer frente sin morir en el intento eras tú, así que estoy dispuesto a darte una oportunidad – el rubio tenía la mandíbula hasta el piso al oír la razón por la cual quería una cita con él, así que sonriendo de la manera más cínica posible y con toda la actitud positiva que tenía en ese momento le contestó.

-      Púdrete Kaiba – lo pateó en la espinilla y salió caminando con toda su dignidad, no iba a salir con ese millonario presuntuoso solamente porque él no quería acabar siendo un viejo amargado desde los 20 años.

 

Iba caminando a su casa y se puso a pensar en lo que había dicho Kaiba, él era el único que tenía el valor de pelear con el CEO sin miedo a acabar desaparecido, también lograba que se integrara en las actividades de la escuela, ya se habían molido a golpes y aún podían hablarse sin problema, también se llevaba de pelos con Mokuba incluso había fines de semana completos que se la pasaba en la mansión Kaiba jugando con el menor y tenían buena química, casi como si fueran familia, se detuvo en seco

 

-      Por Dios, si hasta pareja parecemos y no somos nada – se dijo sorprendido – “pasó el fin de semana en su casa, esos días él trabaja en la mansión y si tenemos la oportunidad de vernos peleamos, en la cena lo obligo a comer sus verduras, lo regaño por no cuidar de su hermano, un día fui a su oficina a hacerle un drama por olvidar el cumpleaños de Mokuba, conozco a los inversionistas por sus apodos, incluso me ha llevado a casa en sus carros, santo cristo sino he ido a sus vacaciones familiares es porque él no toma vacaciones y Mokuba sale con amigos de su edad…” ¿en qué momento nos volvimos un matrimonio viejo? – sentado en las escaleras para entrar a su departamento seguía pensando en cómo Kaiba se había vuelto parte de su vida sin que se diera cuenta, lo veía más a él que incluso a Yugi o a Tristán.

-      ¿Qué haces a fuera de tu casa perro? – Joey volteó a ver al dueño de la voz y lo barrio con la mirada y empezó a analizarlo lo mejor posible, Kaiba no era feo, al contrario, parecía dios griego reencarnado, tenía millones en todos los bancos del mundo, si bien su carácter era un asco al igual que su actitud era lo que lo hacía diferente y divertido, para él claro.

-      ¿Si te das cuenta de que parece que estamos casados? – el castaño abrió los ojos y su cerebro al parecer hizo clic, así que se sentó junto al perro y se puso a analizar la situación, Mokuba no le había hecho los comentarios inconscientemente, a diferencia de ellos dos se había dado cuenta de que había química y que alguien debía dar el primer paso.

 

 

Ambos se quedaron pensando bastante tiempo fuera del departamento del rubio, el cual al final acepto la cita, tal vez no sería tan malo, pondría un poco de su parte además Kaiba no siempre era tan hostil, tenía momentos de lucidez donde se habían reído juntos, al final quedaron de verse el viernes a las 7 y salir a algún lugar casual, ambos habían acordado que no sería nada formal solamente lo intentaría.

 

End Flash Back.

 

-      Sube al carro – Joey despertó de sus pensamientos y vio a Kaiba parado abriendo la puerta de la limosina, la verdad no sentía que mereciera que lo llevaran a su casa, pero estaba a más de 3 horas caminando de su departamento y estaba seguro que si no le hacía caso al millonario le iría peor, se subió como perro regañado al auto y se dio cuenta de que el chofer lo veía mal, era obvio su jefe se veía como pordiosero por su culpa, además era más que obvio que cualquier persona que supiera que salía con Kaiba lo vería como si él fuera un chiste.

-      Perdón por las molestias – fue lo primero que le salió de la boca después de 10 minutos en el trayecto, Kaiba no contestó, ambos se habían prometido no hablar hasta que dejaran de estar enojados y por lo visto el CEO aún seguía demasiado enojado incluso para recibir una disculpa.

 

Flash Back.

 

Joey se encontraba en su habitación desde el miércoles pensando en que se iba a poner para la cita, se había prometido esforzarse un poco así que no quería dejar en ridículo al castaño usando ropa “común”, así que revisó pieza por pieza cada una de las prendas de su armario y ninguna tenía algo especial como para llevarla a su “primera cita” al contrario todas le daban vergüenza, vio su teléfono y pensó que aún estaba a tiempo de cancelar, pero se habían prometido una oportunidad y ninguno iba a cancelar por más loca que fuera la situación.

Así que haciendo un esfuerzo más salió a comprar ropa, busco en las tiendas las prendas más “a la moda” que creía que irían bien, recibió muchas recomendaciones de las empleadas y todas parecían emocionadas de quererlo vestir cuando les comentó que era su primera cita con alguien “especial”, al final consiguió un atuendo que él creía decente y que las chicas de la tienda aseguraban que era de infarto.

Estaba más seguro de sí mismo cuando supo que tenía el atuendo cubierto, pero luego pensó en el lugar que irían, Kaiba no podía salir en algún tabloide de mala muerte diciendo: “Multimillonario con sospechoso rubio saliendo de los bares bajos de Domino” o algo peor, así que se puso a investigar lugares que no fueran tan caros (no lo iba a dejar pagar toda la cuenta), pero que estuvieran en una zona segura para ambos, se pasó toda la tarde señalando varios lugares y hasta estaba emocionado de ir, si no funcionaba estaba seguro que mínimo pasaría un buen rato juntos en esos lugares.

Tomó su celular para mandarle la información a Kaiba, pero se detuvo en seco, era miércoles y él ya se estaba preocupando por eso, ¿se vería muy ansioso si lo hacía?, decidió mejor no hacerlo y solo guardó la información en su teléfono, si le pedía su opinión le diría que conocía algunos lugares y así podrían ir sin que sospechara que estaba emocionado por la salida, era todo un plan maestro.

 

 

Por su parte Kaiba.

 

Desde que el perro había aceptado salir con él había estado investigando lugares donde los jóvenes de su edad solían salir a pasar el rato, había encontrado miles de lugares, pero los redujo cuando recordó que ir en jet privado a una discoteca en Francia no era precisamente algo “poco ostentoso o llamativo”, así que se rindió con las salidas al extranjero y buscó algo más local, descartó los lugares caros, ya que sabía que el perro no lo dejaría pagar toda la cuenta, estaba más que seguro que insistiría en pagar su parte argumentando que no iba a ser un mantenido y cosas así, después descartó los lugares que tuvieran mucha luz porque no quería ser descubierto, ya que debía de tener un perfil bajo.

Al final encontró varios sitios que tenían todas las características y sonrió triunfante, podría cubrir toda la cita sin ningún problema, vio el calendario y apenas era martes, así que tenía tiempo de sobra, pero entonces entró Mokuba a su oficina a arruinar su buen humor.

 

-      Me alegra escuchar que saldrás con Joey, espero que no dejes salir tu carácter… o tus trajes de multimillonario a la cita.

 

Esa fue la última oración que había dicho su hermano antes de salir de su oficina, se volteó a ver y entonces reaccionó, obviamente su ropa gritaba que era Seto Kaiba, debía de cambiar el estilo, así que con el mal sabor de boca que su hermano había logrado en él, corrió a las tiendas cercanas a su oficina, pero tienda que veía, tienda que tenía atuendos estrafalarios que él usaría.

Se fue a buscar a centros comerciales de menos categoría, pero solamente se estacionó y tuvo que irse, las miradas lo estaban acosando incluso antes de bajar del carro y no podía dejar que el perro viera en los periódicos que estaba tan ansioso por la cita que desde el martes estaba buscando ropa en lugares menos ostentos, así que optó por usar la herramienta más poderosa del mundo, el internet.

Busco en varias páginas donde vendían ropa y encontró conjuntos bastante llamativos que se compró casi un guardarropa completo que podría ocupar en otras citas, adicional a la ropa que ocuparía el viernes, se paró en seco cuando pensó la palabra “otras citas”, de verdad creía que iba a funcionar con el perro, estaba emocionado y nervioso a la vez, además de que se estaba esforzando, cosa que no había hecho con ninguna otra persona, así solamente apretó la palabra comprar y terminó con una sonrisa de satisfacción.

 

End Flash Back.

 

Joey empezó a reconocer por donde estaban y se dio cuenta de que iban a la mansión y no a su casa como pensó, cosa que se le hacía extraña, estaba seguro que Seto estaba que explotaba de rabia contra él, pero no tenía el valor de volver a romper el silencio, ya se había disculpado con las orejas abajo y la cola entre las patas y ni así había hecho que la ira del magnate bajara, así que suspiro y se recargó en el asiento resignado a que posiblemente seguirían peleando en la mansión.

 

-      No estoy enojado contigo – fueron las primeras palabras que salieron de la boca del millonario sorprendiendo a Joey.

-      ¿Qué? – el castaño vio al chico directo a los ojos.

-      No estoy enojado contigo, estoy enojado con el cadenero que te barrio todo el trasero, con el barman que te mandaba tragos gratis, con el mesero que te dio su número en la servilleta y sobre todo con los sujetos que te metieron mano en la pista – Joey se sonrojó porque él no había notado nada de lo anterior, solamente se había dado cuenta de la metida de mano porque gracias a eso había acabado en una pelea con los sujetos en el bar y de no ser porque Seto que lo saco corriendo del lugar la patrulla se lo hubiera llevado.

-      ¿Es enserio? – el castaño rodo los ojos y volvió a ver por la ventana – tal vez tu estés enojado Kaiba, pero lo que me acabas de decir es lo más romántico que jamás haya escuchado – el castaño volteo para reclamarle que fuera tan despreocupado, pero no logró articular palabra porque Joey le robó un beso y paso algo que jamás creyó posible el enojo que sentía se fue de un solo batazo al olvido, se sentía en las nubes ¿cómo había podido vivir sin ese perro tanto tiempo?

 

Flash Back

 

Era viernes por la mañana estaba nervioso se había levantado tan temprano que había logrado limpiar todo su departamento en tan solo un par de horas, se había metido a bañar en dos ocasiones, ya que no se sentía lo suficientemente limpio, había visto películas BL para darse una idea de cómo eran las relaciones entre hombres, pero eran tan melosas en televisión que no se imaginaba haciendo tremenda escena con Kaiba, así que dejó de lado la ficción y decidió ser él mismo, total por algo era el único que lo aguantaba.

 

Por su parte Kaiba

 

Estaba en su mansión esperando a que fueran las 7 de la noche, se había levantado y estaba sentado en la cama esperando a que fueran mínimo las 10 de la mañana para desayunar, pero no quería que Mokuba lo molestara así que fingió que se había levantado casualmente tarde, fue a la oficina que tenía en su casa para “trabajar”, pero solo tenía abierto un documento en blanco con letras escritas al azar, a las 3 de la tarde su hermano le informó que iba a salir con unos amigos, así que pudo salir de su oficina e irse a cambiar, no quería que se le hiciera tarde, pero acabó de arreglarse a las 3:30 así que estaba entrando en colapso nervioso, optó por manejar un poco por la ciudad esperando que así el tiempo se le fuera como agua, pero acabo estacionado fuera del departamento del rubio a las 4 y como si fuera alguna clase de pervertido lo vio salir tres veces a la tienda y hablar con personas del vecindario, al parecer solamente a él lo carcomían los nervios.

 

 

A las 7 en punto sonó el timbre de la puerta, Joey ya estaba listo desde las 6 de la tarde, pero no quería parecer un desesperado, así que gritó “un momento” desde su sofá e hizo una pausa dramática, al minuto abrió la puerta con su mejor sonrisa.

 

-      Perdón por la demora – vio a Kaiba y no se infartó porque su orgullo podía más, traía un pantalón de mezclilla con una playera negra y una chamarra corta con tenis deportivos, no sabía que Kaiba tenía tenis en sus múltiples zapatos de marca.

-      Tranquilo solo tardaste un minuto – Seto por su parte se había tenido que morder la lengua para poder hablar, ya que el perro traía un pantalón de mezclilla negro ajustado y una playera sin mangas y sus botas eran negras estilo motociclista, pero al verlo sonreír había hecho que todo el conjunto brillara, vaya que el perro sabía impactar - ¿quieres ir a algún lado en específico? – había leído en una revista que se debía de elegir el lugar que la otra persona ofreciera, ya que así se sentiría en un área de confort que lo ayudaría a desenvolverse mejor.

-      Conozco un par de lados, a los cuales ya he ido – le habló de los lugares que había investigado sin darse cuenta que sus palabras eran analizadas de manera meticulosa por el castaño, ¿ya había ido? ¿con quién?, todos esos lugares eran para parejas o solteros en busca de algo pasajero.

-      Entonces, tu dime por donde – dijo Seto, el rubio lo guío como todo un experto entre las calles, había memorizado el trayecto desde el miércoles, había caminado por la zona para ver si no había lugares peligrosos e incluso había tomado foto del menú para saber que ordenar sin excederse de su presupuesto, básicamente estaba más que listo para brillar esa noche, aun si no se daba nada.

 

Al llegar bajaron del carro y se acercaron al cadenero, el cual se comió al rubio con la mirada y solo por eso los dejó pasar, cosa que hizo encrespar a Seto, casi parecía que Wheeler tenía la manía de ir por ahí a divertirse y tenía un trato bastante exclusivo para su gusto, así que lo siguió y se sentaron en una mesa algo apartada de los demás, pero que daba bien a la pista por si querían bailar, cosa que aún no se veía clara en esos momentos, pero seguramente en el transcurso de la noche se iría dando la oportunidad.

Llegó el mesero y literalmente se dirigió a Joey, Kaiba jamás había sido ignorado desde que se había vuelto el hijo de Ganzaburo, prácticamente era el centro de atención de cualquier lugar al que iba y ahora un mesero de quinta lo ignoraba por estar viendo al cachorro de manera candente, mientras el perro ni cuenta se daba, él seguía viendo el menú y pidió su bebida sin más, el pidió lo mismo, pero cuando lo pidió el mesero ni le dirigió la mirada.

 

-      ¿Vienes seguido por aquí? – fue lo primero que quiso saber, la verdad le carcomía en esos momentos la cabeza el simple hecho de pensar que el perro había estado saliendo con los idiotas de ese lugar.

-      No tan seguido, tal vez una o dos veces – Joey sonreía nervioso, quería dar una impresión casual a Kaiba, así que se le hizo fácil mentir… aunque si había ido dos veces para conocer el lugar.

 

Durante la noche estuvieron hablando de temas triviales, Kaiba le contó sobre cómo había salido con ciertas celebridades y eran una pesadilla en persona, Joey le contó sobre su escuela y su trabajo, pero no mencionó nada sobre alguna novia o pareja que hubiera tenido, lo cual era raro.

 

-      Oye Wheeler – el rubio levantó los ojos del menú ya que moría de hambre y quería pedir algo que mantuviera su estómago bajo control – ¿nunca has salido con nadie? – el chico se sonrojó, cosa que cualquier persona normal no habría notado, pero Kaiba tenía los ojos tan clavado en sus reacciones que lo notó de inmediato.

-      No… bueno si, pero no fue nada serio – trató de excusarse, algo le decía que Kaiba se había encrespado por su respuesta afirmativa, tanto tiempo conviviendo juntos le había dado la habilidad de leer el humor del castaño, por lo cual cada que hacía alguna estupidez lo observaba y podía determinar si aún podía seguir molestándolo o era mejor callarse para evitar amanecer con los peces – un chico de la universidad se me declaro, al parecer pensó que era una persona tranquila que lee poemas o algo así, cuando salimos me llevó a puras tiendas de té, bares de Jazz e incluso me compraba libros de poemas contemporáneos, terminé con él en menos de un mes, me aburría demasiado – le dijo literalmente todo sobre el chico, ya que no quería que Kaiba se enojara.

-      Entiendo – el castaño se sintió un poco aliviado, al parecer el rubio no se abría con cualquier persona y por eso tenían esa idea equivocada, vio al mesero llegar con los snacks que habían pedido y notó que dejaba una servilleta en la pierna del cachorro y le guiñaba el ojo, Kaiba quería saltarle a la yugular, ¿acaso creía que podía coquetear con su cita?, volteó a ver como reaccionaba su pareja, pero ni siquiera notó el gesto tomo la servilleta para limpiarse los dedos después de comerse la primera alita.

 

Después de dos horas ahí Kaiba notó que llegaban bebidas que el rubio no había pedido nunca, así que volteo a ver hacia la barra y notó que el mesero y el barman estaban observando su mesa y sonreían de manera cínica hacia él, como dando a entender que no les importaba su presencia en ese lugar, iban a seguir tratando de ligarse a su cachorro, molestó por esa situación decidió ponerle fin, iba a bailar con el rubio lo más sensual posible y les iba a demostrar que ese perro era suyo.

 

-      Wheeler vamos a bailar – Joey casi se ahogó al escuchar eso, pero aceptó, después de todo no se podía quedar toda la cita comiendo y bebiendo, se levantó y mientras bailaban sentía que el castaño estaba demasiado cerca, no le incomodaba el contacto físico, pero se sentía de cierta manera excitado por la situación, hasta que de repente sintió unas manos extras que lo acariciaron por la espalda, pera posarse en su cintura y le pegaban la pelvis a su trasero.

-      ¿Qué mierda? – volteó y vio a un chico como de su edad con cabello negro largo, era bastante atractivo, pero él estaba con Kaiba y a ese sujeto no le había importado.

-      ¿No prefieres a un hombre de verdad en tu cama el día de hoy? – Kaiba vio la escena como en cámara lenta, el tipo se acercó tomó al cachorro desde la espalda lo acarició por el pecho, puso sus manos en la cintura mientras pegaba su cuerpo, el castaño vio a los ojos a ese sujeto tan atrevido y lo congeló con la mirada.

-      Pedazo de… - Seto no acabó su frase cuando Joey ya había soltado el puñetazo a la cara del sujeto y le empezó a soltar cuanta maldición cruzo por su cerebro.

 

Se acercaron otros 3 tipos que al parecer venían con el chico de cabello negro y quisieron golpear a su cachorro de nuevo iba a intervenir para salvarlo, pero Joey hizo gala de ser un pandillero de primera categoría y también los reventó de un solo golpe, sonrió victorioso, pero no se dio cuenta de que el primer sujeto se levantó y le soltó un puñetazo a la cara calentando la situación, ya que nuevamente el cachorro empezó a soltarle varios puñetazos y cuando lo tuvo en el piso empezó a patearlo, causando que las personas se alejaran y el personal del bar llamara a la policía.

Cuando Kaiba vio a la policía dejó de sonreír y tomó al cachorro de la cintura, lo cargó como pudo y salió corriendo con él encima dejó un bonche de dinero en la caja para que no los detuvieran y acabaron corriendo por un callejón hacia la otra calle principal para evitar las patrullas, al salir del callejón Kaiba pisó por accidente una coladera que estaba suelta y apenas pudo salir ileso de esa trampa perdiendo su zapato en el proceso, iba a empezar a reclamarle a Joey que fuera tan despreocupado cuando de un restaurante un par de meseros que sacaban agua sucia los mojaron, pero como a él le faltaba un zapato y Joey tenía un golpe en el ojo y el labio partido, ni siquiera se molestaron en disculparse.

 

-      ¿Por qué me detuviste?, ya tenía a los 4 en el suelo – el cachorro aún tenía la adrenalina corriendo por sus venas, así que aún estaba enojado.

-      Deberías de agradecerme que no nos llevó la policía arrestados por haberlos golpeado, ¿en qué pensabas? – Joey hizo cara de ofendido.

-      Así que debería dejar que cualquier hombre me manosee con tal de que no me lleve la policía, Kaiba por dios tengo que defenderme – los gritos empezaron a subir de tonó a partir de ese reclamo.

-      Pudimos haberlo arreglado de otra manera – Kaiba no se le ocurría otra manera, ya que él también iba a golpear al sujeto, pero para él era más fácil decir su apellido y salir del embrollo a diferencia de su perruna pareja.

-      Claro, ¿haciendo un trio?, porque no veo muchas alternativas – Joey pensó que no le importaba a Kaiba que algo malo le pasara a él, sino que su preocupación era que acabara en algún tabloide siendo evidenciado por estar en una pelea, literalmente callejera.

-      Jamás comparto mis cosas Wheeler, así que no vuelvas a decir eso – el castaño enojado por el comentario elevó más la voz.

-      No soy de tu propiedad Kaiba, que te quede claro que no somos nada – el silencio reinó por varios segundos y Joey notó de inmediato que la había regado, el humor de Kaiba había llegado al límite permitido, si decía algo más acabarían golpeándose y no quería que esa noche acabara así.

-      Voy a llamar al chofer para que nos recoja, iremos a casa y solamente hasta que los dos no estemos enojados vamos a hablar de nuevo, ahora siéntate ahí y cállate – Joey tenía muchas ganas de decirle que se iría solo que lo dejara en paz, que no era su dueño y miles de cosas más que estaba seguro que lograrían enojar más a Seto, así que se mordió la lengua se sentó y decidió por primera vez poner de su parte para evitar que algo malo pasara.

 

End Flash Back.

 

Cuando se estacionó la limosina Seto bajó a su cachorro y lo guío a su cuarto, ahí le dio ropa limpia y le enseñó como usar el baño, le dijo que tenía que limpiarse y que al salir lo ayudaría con la herida del labio.

Joey no podía creer que Kaiba estuviera de buen humor, durante todo el trayecto había tenido que soportar que prácticamente el aura del castaño se lo comiera vivo y de la nada después de una sesión de besos en la limosina se había calmado, parecía un hombre completamente nuevo y su enojo se había ido a vivir a la luna.

 Se ducho y se puso la ropa que le había dado, se vio en el espejo, se sentía mal de haber arruinado la noche con la pelea, pero él nunca había dejado que lo sobajaran o que lo trataran como un juguete y en ese momento el hombre de cabello negro había creído que podía usarlo, no se arrepentía de nada, pero debía de volver a disculparse.

 

-      Ya estoy limpio – salió del baño y como prometió Kaiba lo curó para que no amaneciera con el labio hinchado y con la cara deforme por los golpes que se había llevado.

-      Yo también quería golpearlos, solo te dije que pudimos arreglarlo de otra forma como mentira, matarlos era la única opción que cruzaba por mi mente en ese momento – Joey se rio, ya que al parecer el castaño y él tenían el mismo carácter y la misma forma de pensar para resolver los asuntos.

-      Me gustaría que fuéramos algo – dijo sonrojado – me di cuenta de que es divertido estar contigo, así que quiero que seamos algo y si me quieres defender, debes de ser más rápido que yo, soy muy bueno en las peleas, soy bastante engañoso – Seto se rio por sus ocurrencias, en definitiva, no entendía como había vivido tanto tiempo sin él.

-      Entonces, ¿quieres ser mi novio?

-      Si.

 

Fin.

Notas finales:

Dicen que nadie muere por dejar un RW.


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