Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

La epifanía irónica por Katt-chan

[Reviews - 1]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del capitulo:

Espero que sea de su agrado :)

Tobio caminaba hacia su hogar después de haber hecho las compras de mercadería, así como hacía todos los domingos. Quería llegar a su hogar pronto, hacer sus labores y descansar apropiadamente para poder seguir practicando el deporte que amaba el día siguiente. Mientras estaba concentrado acarreando las bolsas con mercadería, una persona se acerca a él.

“Oh, Tobio-chan, qué placer verte.” Dijo Tooru con un ligero tono de superioridad.

“Hola, Oikawa-san” El pelinegro respondió para después seguir su camino.

“Espera, espera, Tobio.” Exclamó apresuradamente el otro mientras lo alcanzaba. “¿Por qué te vas así?”

“¿Qué?” Oikawa vio como el menor ladeó la cabeza, confundido.

“Pues… ¿Por qué no hablamos un rato?” El castaño acercó su mano a una de las bolsas que llevaba y se la quitó.

“Oikawa-san, ¿Podrías dejar de molestarme? Debo llegar a casa.” Dijo Tobio intentando contener su frustración, mientras que el de Seijoh rodaba sus ojos.

“Estoy intentando ayudarte a llevar tus bolsas, así que camina; yo te acompaño.” La mirada de desconfianza del menor comenzaba a crisparle los nervios.

“No, gracias.” Sentenció Kageyama intentando sin éxito recuperar la bolsa del otro chico.

“Podemos quedarnos aquí toda la tarde haciendo esto, o puedes simplemente dejar que te ayude a llevar esto hasta tu casa.” El castaño dijo con algo de sorna. “¿No debías llegar a tu casa?”

Kageyama, por su parte, se sentía molesto. No quería tener a su ex superior cerca, porque sabía que éste tenía un odio intrínseco contra él y nunca lo ha tratado con mucho respeto. Precisamente en ese momento, sentía que este era simplemente otro juego de Oikawa para decirle algo hiriente o burlarse de él. Lo que le sorprendía en esta ocasión era la persistencia del castaño por acompañarlo hasta su hogar. No era que considerara que el de Seijoh no fuese persistente, porque la verdad una de sus grandes cualidades era justamente esa, al menos desde su punto de vista; el problema era que nunca era persistente con él, y mientras más lejos se mantenía más feliz parecía el mayor. ¿Por qué ahora era diferente? Kageyama lo pensó un momento. ‘Bahh, qué importa…’.

“Bueno, vamos.” Terminó diciendo de mala gana mientras comenzaba a caminar.

“Ay, Tobio-chan, cambia esa cara. No todos los días tienes la oportunidad de caminar a casa con tu senpai.” Bromeó Oikawa picándole su ceño fruncido.

“No me toques.” El tono bajo y peligroso del de Karasuno asustó levemente a Tooru, quien de puro instinto alejó su mano y se quedó callado. Llevaban en silencio unos minutos, cuando los pensamientos del de Seijoh comenzaron a perder el control

Esto no es progreso. Este mocoso no me quiere cerca.’ Pensó con frustración. ‘¿Acaso sabe que planeo algo? No, no creo que sea tan listo como para deducirlo.’ Oikawa respiró hondo y habló en voz alta. “Tobio, ¿Tú me odias?” Kageyama al escuchar esto lo miró con sus ojos entrecerrados.

 me odias” Respondió con seguridad.

“¿De… de dónde sacaste eso?” El castaño quiso golpearse la frente por la estúpida respuesta que dijo sin pensar. El otro se detuvo y lo miró con ferocidad.

“¿Es una broma? No querer enseñarme en la escuela media, escaparse de mí, golpearme…”

“Oye, espera un momento, jamás te golpeé…” Oikawa exclamó alarmado y ligeramente ofendido.

“Solo porque Iwaizumi-san lo detuvo.” Susurró Tobio con una mezcla de rencor y tristeza. La transparencia en el rostro del pelinegro le permitió a Tooru ver que ese recuerdo había calado hondo en el chico.

“Perdóname por eso…” Finalmente dijo con vergüenza. La mera presencia de Kageyama le disgustaba, pero haber llegado hasta el punto de perder completamente el control le repugnaba.

“No me importa…” Escupió con desdén el pelinegro.

¡Mierda! ¿Qué puedo hacer para que confíe en mí?’ Tooru se comenzaba a desesperar. Tomó una bocanada de aire y se preparó para hacer la actuación de su vida. “Lamento haber sido tan malo contigo, Tobio. Sé que es difícil perdonarme, pero te pido que por favor lo intentes. Te compensaré por todos los malos tratos.”

“No es necesario.” Dijo con incomodidad el de primero. ‘¿Qué le pasa a éste?’ Pensaba con desconfianza.

“Tal vez no lo sea, pero quiero hacerlo. Estuve pensando en como me comporté durante la escuela media, y fui un bastardo contigo.”

“Sí, lo fuiste.” Dijo el pelinegro con más calma, mientras Oikawa sentía un tick en su ojo izquierdo.

Maldito mocoso hijo de la…’ El castaño respiró hondo para calmarse. “Entonces, ¿qué te parece si te invito a…?” Se detuvo a pensar en alguna actividad que hacer con Tobio.

“Mañana iré a comprar unas zapatillas, rodilleras y vendas al centro.” Dijo en tono bajo sin mirarlo directamente. “Es el único momento libre que tengo la próxima semana.”

Wow, el alma de la fiesta…’ Pensó con sorna el capitán de Seijoh. “Bien, me parece. Préstame tu teléfono.” Oikawa, al decir esto, extendió su mano como si esperara recibir algo.

“¿…Qué…?” El otro lo miró sin entender.

“Pásame tu teléfono.” Kageyama sacó su celular y, aunque dudó un momento, se lo entregó. El castaño tomó el aparato, guardó su contacto y llamó a su propio celular. “Listo, ahí tienes mi número y yo tengo el tuyo.”

El de primero no dijo otra palabra, continuando el camino a su casa en silencio. Cuando llegaron, Oikawa dejó la bolsa que había tomado en la entrada.

“Bueno… Nos vemos, Oikawa-san”

“Nos vemos, Tobio”

El pelinegro entró con las bolsas rápidamente, aseguró la puerta de entrada y dejó la mercadería en la cocina. Repasaba una y otra vez lo que había ocurrido con su ex compañero del Kitagawa Daiichi. Sentía algo de desconfianza, pero al mismo tiempo toda la admiración que hace años se obligó a reprimir comenzaba a renacer. Buscó su teléfono, y revisando los contactos encontró uno nuevo que se llamaba “Oikawa-senpai”, por lo que no pudo evitar rodar sus ojos. De repente, esta maravillosa persona por la que había sentido una inmensa admiración estaba interesado en él, y no lo odiaba como creía hace al menos una hora atrás. Este nuevo conocimiento fue como la liberación de un gran peso de encima, pensamiento con el que fue a dormir esa noche.

--

Tooru iba rumbo a su hogar con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. ‘Fase 1 del plan puesta en marcha.’ Celebró mentalmente. ‘Tobio-chan es taaaaaaan inocente’.

Notas finales:

Agradezco cualquier comentario o retroalimentación para poder mejorar :3


Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).