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Seducción Indirecta por mfernandasadiklover

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Notas del fanfic:

Hola, gracias por darle una oportunidad a mi fic, es el primer fanfic Harry/Draco que escribo,
aún no se mucho sobre el universo de Harry Potter.
así que perdón si algunas cosas no cuadran.
espero les agrade y que sigan leyendo.

Notas del capitulo:

bueno este es el primer cap. Espero lees agrade y sigan leyendo.

perdón por las faltas de ortografía.

¡Nos leemos en las notas finales!

       Capitulo uno: el salvador y las bromas.

Harry no entendía por qué estaba viendo a Draco Malfoy un lunes por la mañana. No lo odiaba, pero por lejos quería verlo tan temprano y sin aviso. El hombre rubio se veía igual de desconcertado, con la mirada plata fija en algún punto de la habitación, casi se quiso reír de la cara de estreñido que traía, Estúpido hurón.

“Ya que el señor Malfoy fue puesto en libertad gracias a su testimonio, creo conveniente que usted vigile su situación ahora que ha ascendido a jefe de la oficina de aurores”. Harry desvió la vista del chico ojos de plata y miró al pobre sujeto que sudaba debido al creciente malestar del salvador. “Bueno yo debo ir a buscar los documentos, por favor espérenme aquí, regreso enseguida”. Al quedar solos la incomodidad se volvió aún peor, dando un suspiro el hombre pelinegro se acomodó los lentes.

“Bueno Malfoy, ya que estás aquí porque no me explicas que sucede”.
Un suave suspiro salió de los labios rosas de Draco Malfoy, acomodo su cabello detrás de su oreja, Harry siguió el movimiento por inercia, los largos mechones rubios casi blancos se acomodaron suavemente.
Malfoy seguramente se gastaba una fortuna en productos para el cabello, estúpido hurón de cabellera sedosa.

“Sucede Potter que estoy obligado a rendir cuentas al ministerio”. Su voz suave y sin veneno sorprendió a Harry que ya se preparaba para una lucha verbal. Su explicación fue bastante breve. Después de la guerra el ministerio ordenó que cada mes visitará al encargado de su caso y diera su firma para probar que había acatado la orden de no salir del país.
Harry dando un largo suspiro decidió que no empezaba de la mejor manera en su nuevo cargo. No si eso significaba convivir con Malfoy todos los meses.

Esa noche llego a casa y besando la suave cabecita de su hijo decidió tratar de pasar más momentos junto a su familia, Ginny discutía mucho con él por el poco tiempo que dedicaba a James y a ella.

Esa noche antes de dormir, su último pensamiento fue en lo diferente que estaba Malfoy, no solo su aspecto que se notaba más sano que la última vez que lo vio, sino en su actitud.


A Lucius le hubiese dado un infarto al contemplar como su hijo le daba las gracias al marcharse de su oficina.
Pero Harry lo comprendía, todos habían cambiado, Draco Malfoy no era la excepción. Incluso los enemigos ahora se trataban con cordialidad pensó antes de caer rendido.

Los meses posteriores a la primera vez que lo vio, Harry pensó que sería una tortura verlo, pero no lo fue, era casi divertido, lograba que se olvidara de lo estresante que era el trabajo.


No odiaba su trabajo sabía que era fundamental para proteger el mundo mágico, pero a veces se sentía sofocado por la presión de hacerlo todo bien. Estar unos cortos minutos con Malfoy era como un soplo de aire fresco, no había necesidad de fingir una sonrisa, ni tenía que aguantar los comentarios de su maravillosa vida. Era solo Harry Potter.

A Malfoy poco le importaba si él era el jefe de aurores o el salvador del mundo mágico, nunca lo había mirado con los ojos soñadores que las otras personas lo miraban y ahora que el desdén y el resentimiento se esfumó de las perlas grises, estos eran ¿cordiales tal vez? Con el paso del tiempo su ligera relación se volvió aún más agradable, juguetona podría ser la palabra indicada.

Su actitud era diferente a todos los que alguna vez había conocido, aún conservaba sus malos hábitos como ser caprichoso y envidioso de lengua afilada, jamás olvidaría la mirada que Malfoy le dirigió cuando recibió un paquete de la señora Weasley lleno de pequeñas tortas.

Podía sentir como los labios de Malfoy temblaban deseosos por comer golosinas y se apretaban con fuerza para mantener un semblante neutro, Harry sabía que el chico rubio era un goloso y sinceramente no deseaba recibir algún maleficio por ser egoísta así que le ofreció algunos.
Sinceramente esperaba que los rechazara y alegara que jamás comería algo hecho por las pobres manos de los Weasley.


Pero Malfoy no pareció importarle la procedencia de los dulces y los comió gustoso, después de eso la opinión de Harry mejoró bastante y comenzó a llevar a la oficina uno que otro dulce solo para dárselos.

Otra ocasión fue cuando llegó a su oficina, y le dijo con total descaro que estaba enfermo por comer chocolate. Harry lo miró desconcertado, su invitado levantó la ceja mirando como si esperara algo, el jefe de los aurores solo abrió la boca para reírse y sacó del escondite la caja de bombones que había comprado para comerlos con el abusivo Malfoy.

Además, otro aspecto que le gustaba y a la vez no, era que Malfoy era increíblemente bueno para coleccionar y averiguar cosas sobres objetos malditos, Harry no apreciaba mucho su gusto, pero admitía que era algo útil cuando le preguntaba sobre cierto objeto y la maldición que albergaba.


“Te lo digo Potter esa copa hará que se te caigan los dientes si bebes de ella, sería muy gracioso observar eso”. Harry lo miraba desafiante esperando que el otro terminara de hablar para poder devolverle las ofensas.

“No tanto como mirar que se te cae la nariz tan puntiaguda que tienes últimamente”. Harry se había ganado una mirada fulminante y se sintió ganador hasta que luego de firmar Malfoy se levantó de la silla. Antes de abrir la puerta mirando sobre su hombro dijo.


“Potter, no sientas envidia porque mi nariz es aristócrata y la tuya es solo el resultado de mi intento de asesinato frustrado, nos vemos Potter y cuidado con la copa”. Con una sonrisa tirando de sus labios se retiró dejando a Harry con una vena en la frente, Malfoy había ganado ese mes.

Harry se había acostumbrado a la visita del bromista cada mes, siempre el mismo día a la misma hora. No lo consideraba un enemigo ni un amigo, la idea de convivir con Malfoy más allá de la fecha designada al mes no era muy mala, pero tampoco era su prioridad fácilmente escogería a otras personas.
Como Ginny que esperaba a su segundo hijo, al enterarse Harry fue el hombre más feliz de la tierra, estaba tan alegre que fácilmente pasaba por alto que todo el mundo mágico parecía enterado.
Tenía la familia que siempre quiso, amigos increíbles un trabajo fenomenal, poseía más que cualquier otro ser humano, no lograba entender qué era lo que faltaba. Cómo podía ser posible que se sintiera insatisfecho, había algo mal en él.

“Tal vez es la emoción”. La voz de Hermione hizo eco en su cerebro, mientras caminaba con ella por el ministerio. “Harry antes superaste la guerra dándole caza a los criminales del mundo mágico, ahora que no tienes esa emoción sientes que algo te falta, te dije que debías hablar de ello”.


Harry se desconectó de la charla de Hermione, y desvió su atención, miró asombrado el cabello rubio, no era el día designado ¿qué hacía Malfoy aquí? La curiosidad lo obligó a mover los pies. Despidiéndose de ella rápidamente fue donde estaba el otro hombre. Tal vez debería invitarlo a comer era casi hora de almorzar.

“Malfoy”. Llamó suavemente, la cabeza rubia se giró levemente y Harry sintió una punzada de alegría al contemplar que al chico rubio se le formaba una sonrisa en los labios.
Una que el jefe de aurores había visto muchas veces antes, esa típica mueca que hacía cuando quería crispar los nervios, y eso estaba bien.
Harry no quería un Malfoy que no fuera burlón y espinoso.

“Veo que aún conservas tus dientes, lástima que tu compañero no tenga la misma suerte. Él pensó que esa copa de oro era la que usas habitualmente, ya sabes todo el mundo sabe que San Potter es un presumido y el pobre muchacho quiso sentirse como el gran salvador”. Dando una suave risita Malfoy lo miró juguetonamente.

La burla estaba ahí, pero no la mirada despectiva de su juventud, sólo una provocación que hizo a Harry sentir la emoción burbujeante en su pecho.

“Me alegra saber que el lamentable suceso te causa tanta gracia Malfoy”. Se acercó un paso y sonriendo murmuró solo para que el engreído escuchara “ya sabes todo el mundo sabe que tú nunca te pones de humor para nada hurón”. Dando una sonrisa maliciosa, Harry lo miró triunfante hasta que vio como el ofendido levantaba su perfecta y rubia ceja y su rostro cambiaba a una mirada presumida, disfrutando de la incertidumbre de Potter.

“Creo que no estás actualizado Potter, pero mi esposa puede decirte lo contrario y si no le crees bueno, en unos meses verás a un pequeño Malfoy correteando por ahí”. A Harry se le cayó la mandíbula, esa serpiente iba a ser papá.

El bastardo lo miraba tan presumido, no solo le había ganado dos rondas, sino que lo encontró con la guardia baja y ahora estaba a mitad del pasillo con todos mirando curiosos como boqueaba como un pez. Recuperándose de la pequeña sorpresa murmuro rápidamente.


“Pues yo tengo más humor que tú, pequeño culo arrogante, tendré otro bebé este año”. Miró al hurón saltarín con una mirada desafiante esperando observar su reacción, Malfoy ladeo su cabeza confundido y dio un paso adelante justo como Harry había hecho con él.


El Auror jefe sintió el aroma del perfume del otro hombre flotar en el ambiente y respiro profundo, era un olor agradable, solo se distrajo de la embriagadora fragancia por las suaves palabras que susurro la boca contraria.

“Lo de arrogante lo reconozco, pero no acepto lo de culo pequeño tú más que nadie debería saber que no es así, deberías pensar en mejores insultos Potter”. Harry cerró la boca y lo miró con los ojos bien abiertos detrás de sus lentes.
Esto es malo para mi corazón pensó agonizante, demasiada emoción en periodos de tiempo tan pequeños. Además, la forma tan sugerente en que había sido dicho lo dejo pasmado.

“No sabía que ustedes se habían vuelto tan amigables”. Harry se sobresaltó y apartó los ojos de Malfoy mirando a Hermione como si lo descubrieran en medio de un delito, se acomodó los lentes, estaba avergonzado, aún sin saber muy bien por qué.

“Creí que tenías una reunión”. Le dijo Harry a la mujer que lo miraba curiosa.
El chico de lentes observó a Malfoy para cerciorarse que no hiciera algo que fuera grosero. Pero este solo miró a Hermione e hizo un gesto con su cabeza como saludo.

“Potter y Granger me despido, Potter te veré en unas semanas más. Hasta entonces trata de pensar respuestas inteligentes”. Se dio la vuelta y solo en ese momento Harry se acordó de que la idea era ir a almorzar con él, sin embargo, si lo invitaba Hermione lo miraría aún peor que ahora y no quería un interrogatorio.

“Harry ¿por qué estabas coqueteando con Malfoy en el pasillo del ministerio?” al Gryffindor se le apretó la garganta y su corazón dio un brinco del susto.

“¡¿Qué yo estaba coqueteando con quién?!” Harry la observó como si estuviera viendo a Voldemort nuevamente, su boca abriendo y cerrando compulsivamente. Hermione en cambio lo miró tranquilamente.

“Bueno eso de violar el espacio del otro y charlar entre susurros da para pensar, si no te conociera y no supiera la relación que tienes de enemistad, pensaría que estabas coqueteando con él, la forma tan íntima en la que se comportan” Harry se rio porque la idea era francamente ridícula.

“Hermione en mi opinión eres tú la que debería usar anteojos, obviamente no podíamos gritarnos en el pasillo por eso susurrábamos, además Malfoy será siempre un pequeño culo arrogante” se quedó en silencio, ya que la frase del perfumado hombre le resonó en la cabeza.
No es pequeño pensó malhumorado y Harry lo sabía bien, después de todo lo había acosado durante casi un año, pero se negaba a disfrutar de las curvas de otro hombre, menos si era ese burlón hurón a quien vería todos los meses, sería muy incómodo pensar sobre eso. “Como decía Hermione, Malfoy es un tonto arrogante y espinoso, no sé cómo se consiguió una esposa si se lo pasa encerrado en su enorme mansión lleno de objetos tan oscuros como él”.

Hermione lo miró aún más extrañada y Harry supo que había dicho demasiado. Podía sentir los engranajes de la mente de su amiga girando alocadamente. Antes que ella pudiera preguntar como sabía todas esas cosas él se apresuró en despedirse y se marchó, de pronto tenía mucha hambre.

El mes siguiente Harry había trazado un plan mental sobre como invitar a Malfoy a almorzar. Tal vez era porque Potter era levemente obsesivo, pero la idea se instaló en su cerebro y se negó a marcharse.

Conocía bien el sentimiento de pensar en el ex mortífago lo había hecho habitualmente cuando era joven, aunque no eran muy buenos pensamientos y tampoco los mejores motivos. Se preguntó si era normal obsesionarse tanto con un nuevo amigo.

Ese día Ginny estaba más irritable de lo usual y Harry no la culpaba, el embarazo parecía haberla cansado además que James requería mucha atención.
“¿De nuevo llegarás tarde a casa?” la voz de Ginny lo detiene justo antes de marcharse.
“Lo siento Ginny, te prometo que hoy no importa si dejo papeles a medio terminar volveré a casa a la hora para cenar con James y contigo”. Ella se acercó y se apretó contra el cuerpo de su marido, Harry le devolvió el abrazo con ternura, su vientre comenzaba a notarse.

Harry miró la puerta atentamente sabía que faltaba tiempo para la llegada de Malfoy, pero aun así la ansiedad lo mataba. El bastardo entró a la oficina con su típica sonrisa y se acomodó rápidamente en la silla frente a un ansioso pelinegro.

“Buenas tardes, Potter sinceramente no me alegra verte hoy, ya que no tengo opción, compartiré contigo mi dulce y elegante presencia”. Harry sonrió y lo miró con casi, algo parecido a la ternura, pero eso era tan ridículo como la idea de que Ron saludara de besos a Malfoy.

“No me complace demasiado tu dulce y elegante presencia, además admítelo Malfoy como que no eres suficiente para mi presencia”. El hombre rubio contrajo su entrecejo, arrugó la boca y estiró su labio inferior completamente fastidiado.
Luego Potter vio cómo su mirada cambiaba y se puso tenso de repente, el Slytherin estaba listo para soltar una buena bomba que pondría a Harry contra las cuerdas del cuadrilátero de lucha.

“Estúpido Potter, solo acepta soy una presencia irresistible y que esperas estos breves momentos todo el mes”. Luego Malfoy le dio una amplia sonrisa porque al parecer el insoportable sabía que tenía toda la razón. Lo cual era cierto, pero no había ningún motivo para que el otro lo supiera pensó fastidiado.

“No tanto como sé que tú esperas venir a verme”. Harry se sintió muy orgulloso de sí mismo por haber respondido tan velozmente. Al parecer iba a ganar esta batalla porque las pálidas mejillas de Malfoy se tornaron rosas rápidamente, ¡incluso sus orejas están coloradas! Pensó emocionado y abrió el libro donde el hurón tenía que firmar.

Tarareando lo miró expectante entonces decidió que era el momento adecuado. “Ya que acabas de sufrir una inmensa derrota considero que me debes una recompensa”. Los ojos platas lo miraron atentamente, aún tenía las mejillas rosas y el propio Harry se comenzó a sentirse avergonzado ¿no estaba siendo Malfoy demasiado tímido al respecto? Era casi lindo que se pusiera rosa tan fácilmente.

“Depende si puedo o no satisfacer los deseos de San Potter”. Se suponía que debía ser una burla, pero Harry no pudo identificar el tono con el que fue dicho eso, así que sonrió brillantemente al saber que no fue rechazado.

“No te avergüences tan fácil pequeño hurón, estaba pensando si querías ir a almorzar conmigo”. Draco que había estado firmando se detuvo abruptamente, mirándolo completamente asombrado.

Ahora fue el turno de Harry de sonrojarse, esto fue más vergonzoso de lo que debería ser, es decir eran dos hombres adultos y un almuerzo a mitad del día de semana, nada para que sintiera que estaba pidiendo una cita.

“¿Estás diciéndolo en serio Potter? Es decir, ¿realmente comprendes lo que significa que tú salgas a comer con un ex mortífago a plena vista de todo el mundo mágico?” a Harry se le desvaneció la sonrisa que había mantenido desde la llegada de Malfoy.

“A mí no me importa nada de lo que digan”. Malfoy le dio una leve sonrisa y Harry sintió que el nudo que se le había formado en el estómago se desvanecía levemente.

“Preferiría que fuera un tema reservado, como lo son las pequeñas charlas que compartimos. Es más emocionante así ¿no lo crees? No me gustaría ser nuevamente presa de los diarios”. Ciertamente la idea de dar explicaciones a todo el mundo le parecía insoportable, pero Harry no quería que Malfoy pensara que se avergonzaba de tener una amistad con él. “Vamos Potter será un secreto entre tú y yo”.

Malfoy le dirigió una mirada casi suplicante y Harry a su pesar tuvo que admitir que era hermoso.
Su rostro ahora de mejillas rosadas al igual que esa boca, se veía muy bien con los brillantes ojos color plata que lo miraban con toda su atención.
Harry sintió que le faltaba el aire en una habitación tan pequeña, no era agradable sentir eso por la apariencia de otro hombre.

“Bueno si eso es lo que quieres”. Le dijo Harry cuando pudo reunir suficiente compostura para que no le temblara la voz.

Se sorprendió de lo mucho que deseaba alargar el tiempo que pasaba con Malfoy, lo suficiente como para guardar un secreto de Ginny y de sus amigos.
Malfoy no se quedó más tiempo después de eso, le prometió que el mes siguiente se quedaría y almorzaría con él.
Harry seguía molesto con esto, esa serpiente lo hacía sonar como si él fuera un niño desesperado por atención y se negaba a pensar que la presencia de Malfoy era lo suficiente tentadora para rogar por ella.

Ginny estaba cansada, su mirada recorrió la habitación en la que el pequeño James correteaba riendo, todo el día completamente sola, Harry apenas si llegaba a casa y solo era para dormir.
Extrañaba los días en lo que podía salir a citas con él, disfrutaban del Quidditch juntos, o en los que ella volaba en su escoba junto a su equipo.
Esos días en los que podía salir a divertirse con sus amigos, pero lo que más extrañaba era el sexo con Harry, ahora ambos estaban tan cansados que simplemente ninguno de ellos tenía ánimo de nada, menos si James se despertaba en la noche y los iba a interrumpir.
Por eso cuando lo vio regresando a casa temprano justo como prometió ella vibró de alegría, Harry parecía tan feliz. Era una buena vida, aunque se sintiera sola algunas veces.

Harry se preparó silbando esa mañana, peinando su cabello increíblemente revoltoso, la emoción lo estaba matando, su nuevo amigo, conocido como el hurón abusivo, le había prometido quedarse un pequeño tiempo junto a él, no los escasos cinco minutos que últimamente pasaban juntos. Cosa que en los últimos meses era algo imposible porque la molesta esposa de Malfoy no quería estar ningún momento sola.

Potter recordaba cuando la conoció, pequeña y frágil fue la impresión que le dio, estaba apretada contra el brazo de Malfoy y este le sonreía con un dejo de ternura que Harry jamás había visto en los ojos plata.
No supo cómo sentirse al respecto, la señora Malfoy lo miró fijamente cuando lo vio acercarse, el salvador del mundo encontró realmente divertido que ella se preocupara de que molestara a su marido.

Intercambiaron pequeños saludos y Harry resistió la tentación de echar a la joven mujer de su oficina para poder conversar con Malfoy en privado.
La tercera vez que la joven mujer llegó del brazo de Malfoy, Harry quiso tirarla por la ventana del ministerio.

No podía hablar con Malfoy de ningún tema, ni bromear junto a él y este no le daba ni una mirada o alguna sonrisa, nada que aliviará la creciente irritación con la esposa de su reciente amigo.

Casi lloró de alivio cuando la mujer ya no pudo acompañar a Malfoy, no le gustaba que ella lo mirara como si Harry fuera una amenaza, jamás lastimaría al Slytherin.
Además, el hurón no se comportaba como habitualmente lo hacía, tal vez se sentía avergonzado de bromear con Harry comportándose de manera tan adolescente.

Era tan frustrante que teniendo a la serpiente tan cerca y no poder decirle un insulto o alguna provocación, tener que comportarse como el jefe Auror que era y Malfoy seguir siendo el mortífago reformado.
Se sentía encadenado con la presencia de la mujer.

En todo caso despejó esos pensamientos y se enfocó en lo que sucedería, le dio un suave beso en la frente a Ginny que aún dormía y se marchó emocionado. Espero pacientemente la llegada de su compañero de juegos.
Pero este no llegó, apretando los dientes pensó en una buena excusa para ir a la mansión Malfoy, estaba ligeramente nervioso y preocupado, es decir había hecho una promesa con él. Sabía que, aunque ese bastardo no quisiera verlo, tenía que asistir al ministerio.


Por eso se ajustó los lentes y se apareció en la mansión Malfoy.
Le sorprendió que la mansión no tuviera restricciones o defensas, pudo abrir la puerta principal sin ninguna dificultad. Lo cual era algo extremadamente peligroso, si alguien deseaba atacar no encontraría resistencia.

Escuchó un fuerte llanto y la oscuridad de la mansión comenzaba a ponerle nervioso. Dando rápidos pasos siguió el sonido del bebé. Se le rompió un poco el corazón al contemplar que acurrucado cerca de la chimenea que era la única fuente de luz de la habitación estaba Malfoy con su hijo.


Corrió hasta llegar a él, esperando que Malfoy le dijera que ocurría, este al verlo soltó un sollozo desgarrador, se agachó para ponerse a su lado, el tembloroso Slytherin se apretó contra el cálido cuerpo de su amigo, noto con horror que Draco estaba demasiado frío como para ser natural.

Harry lo rodeo con los brazos con cuidado de no apretar al bebé que seguía llorando tan fuerte como su padre. Esperaba sinceramente que el calor lo tranquilizara, aunque sea un poco.
Lástima que el mismo no tuviera consuelo al entender que sucedía, quiso llorar junto a Malfoy porque quería compartir su carga.

Notas finales:

Espero sinceramente que les haya gustado y poder leer sus opiniones,
no duden en dejar un comentario, sobre lo que sucederá.
gracias por leer.
Nos leemos en la próxima actualización.


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