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Venecia contigo por PinkuBurakku

[Reviews - 3]   LISTA DE CAPITULOS
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Notas del fanfic:

Pareja: Tomarry - Tom Top!  / Harry Bottom!. 

 

Fic dedicado a  Darkyria Ky?ketsuki, que dio la idea. Espero te guste. Fanfic cliché, con tono de películas de comedia romance.

 

 

Notas del capitulo:

 

Una nueva historia, un nuevo drama. 

Advertencias: Infidelidad. Ligero cambio en las personalidades de los personajes. Lenguaje explicito. 

Nota: Siempre se ambientara el capítulo con una canción. Escúchenla, le da más sentido al fic. 

 PK. 

1/17

 

La fine - Tiziano Ferro 

 

 

     Camino por las calles londinenses, llenas de la blanca nieve que la rodea, un poco contaminada por el hollín y la suciedad, pero aún refulgiendo su belleza contra la tempestad; convirtiéndolo todo en un paraje sacado de un sueño o quizás, el soñador sea yo, debo serlo; si la vida me ha enseñado algo desde pequeño, es que no es perfecta. Puede ser cruel, egoísta y sin entendimiento alguno, dejando al azar las vidas finitas de los seres humanos que al nacer, tienen la dicha de respirar a su lado. Dichos humanos, son los soñadores, debemos serlo para no perecer en el intento de vivir; convirtiendo la cotidiana vida en fantasía pura, tanto para transformar una simple precipitación de hielo, en algo sumamente hermoso. Son esporádicos los momentos, dónde el hombre puede disfrutar de los pequeños vestigios de felicidad, tranquilidad y serenidad. Tan lejanos que se convierten en un mito, pero sumamente disfrutables cuando se tienen entre los dedos, cómo ahora, dónde el calor me inunda el pecho, por supuesto; nada tiene que ver con el abrigo que llevo encima o la bufanda atada al cuello, la tibieza, aunque suene descabellada viene del alma. Una concepción tan absurda cómo el calor de la felicidad misma.

Quizás es el día, la hora, la solitaria calle, el invierno o simplemente ver los anhelos cumplidos; lo qué sea, me hace sonreír en medio de la despejada acera, con las gafas empañadas detrás de la bufanda debido al vaho; cargado por completo de detalles concluidos y arrastrando los pies entre la nieve, apuro el paso, aunque no haya nadie cerca; quiero llegar pronto a casa, sorprender al pelirrojo que me espera, encender la chimenea y tomar una copa de vino, mientras damos los últimos detalles a nuestra boda, misma que es un hecho casi a la vuelta de la esquina, falta tan poco que es irrisorio, imposible de creer, si echo un vistazo a mi vida hace menos de un año. Todo puede cambiar en un momento, con un sólo pestañeo, soy la prueba viviente de dicha premisa. Sostengo con mucha más fuerza los adornos rojizos de los centros de mesa, al doblar la esquina y casi resbalar, siempre tan patoso; Ron sin duda se reiría, vislumbro nuestra casa al final de la manzana; ya casi llego, mucho antes de lo esperadoSonrío detrás de la bufanda, ha sido un buen día.

Desde que tengo conciencia, siempre he sido un soñador; un poco malcriado, rebelde y un luchador innato; amable y amoroso, diría Lily, travieso y sagaz, exaltará James; un completo diablito, podría opinar Sirius, sólo, si estuvieran conmigo. No evoco mucho de los dos primeros, sólo vagos recuerdos que con el paso de los años comienzan a diluirse, cómo si el cerebro necesitará espacio para insignificancias cotidianas, mandando lo importante bajo el recóndito tóxico del tiempo, mismo que corroe los buenos días, dejando en la superficie sólo las viciosas tempestades; murieron cuando cumplí diez años, después de todo, un triste accidente que según Sirius, era la envidia reflejada de la vida al ver mi grandeza. Es para equilibrar una balanza justa del mundo, siempre murmuraba, me preguntó qué clase de equilibrio tortuoso juega la vida conmigo, al llevarlo también a él. Su muerte fue mucho más escandalosa, una dispuesta con su demente prima que acabo, con la sangre de Sirius salpicando la primavera. Tres partes de mi alma, fueron consumidas con demasiada rapidez, tanta, que tuve que echar mano del luchador innato que siempre se me exhortó a ser. Parecía que no tendría a nadie o nada a lo que aferrarme, sin embargo, en una nevada en medio de una calle solitaria, su cabello rojizo brillaba más que cualquiera lumbrera, indicando el camino a casa.

El hombre vivía en la acera de enfrente, en una casa heredada a sus padres; sin mayores aditamentos pero muy cómoda para su gran familia. Son un gran número después de todo. Nunca lo había visto, a pesar de pasar años en la misma casa, propiedad de mi otro padrino y lo único que me queda; Remus, mismo que por obvias razones era tan sobreprotector que sólo el reflejo de la ventana era mi acompañante; hasta ese día que me escape para explorar la calle y encontré mi mundo. Decir que fue amor a primera vista, sería en muchos conceptos incoherentes, después de todo, no existe tal cosa, sin embargo, puedo jurar que así fue, me aferre tanto a la calidez de su sonrisa, que después de diez años, aún sigo prendado de ella. Al principio, apenas podía admirarlo; verlo jugar en las acera, con sus hermanos en la pura nieve, quizás, sea por eso que relaciono la fantasía de esta con su piel. Sólo bastó una simple palabra para atarme a su lado; hola, pronuncio con sus labios tan escandalosamente rojizos cómo su cabello, fue simple y directo; amor a primera vista. Vi convertir ese niño en un hombre, ese hombre en un policía y ese policía; es mi futuro esposo, amante, amigo y confidente. Idílico, por dónde se mire, quizás la vida, por fin me daba el equilibrio que había necesitado a lo largo de mis veinticuatro años. 

La historia termina allí; huérfano, sin Sirius, pero con Ronald, Remus y Hermione, quién después se unió al pilar que sostiene mi vida; soy afortunado de tenerlos. Tengo completamente lo que siempre quise, los tengo a ellos y una boda a pocas semanas de ejecutarse, lo tengo todo. Avanzó por la vacía calle, sintiendo el cuerpo temblar ligeramente; ansiando un poco de calor. Me apresuro a entrar, dejando la nieve, el frío y la bufanda atrás; los zapatos vuelan cómo lo hace el centro de mesa sobre el diván en el descansillo, con la mirada busco a mi fugitivo esposo; la sala casi en penumbras me recibe, la chimenea está encendida, dos copas de vino intactas sobre la alfombra, sonrió; justo el calor que necesito. Tomo una copa, esta un poco tibio; Ronald no debió dejarlas  cerca de la alfombra, la bebo de un empujón, echando combustible al cuerpo febril. Vago hacia la cocina al no ver sus sombra cerca, encontrando sobre la mesa, sus dulces favoritos a medio comer, la placa, su arma y el teléfono bailando sobre la madera. Extraño, se suponía que estaría con ella; tomó el objeto viendo sólo dos llamadas perdidas, seguramente quiere saber cómo ha llegado su hijo. Molly, es verdaderamente un amor. Ahora, con más ansias de encontrar a Ronald, al ver la ligera sorpresa a medio preparar en la sala de estar; ando con el mayor de los sigilos por el segundo piso. Escucho a lo lejos la música estruendosa; las mejillas se tiñen un poco de rojizo, la cadente melodía sólo grita un sólo aditamento, sexo. Mismo que sigo como abeja a la miel. Tendré una buena noche.

Con aún más sigilo, contestó despacio el teléfono de Ronald, la voz alegre de Molly me recibe al otro lado; me siento cómo un perverso adolescente haciendo travesuras, respondiendo su cantarina voz mientras avanzo hacia su hijo, probablemente calentándose adecuadamente para mi; los tonos morbosos de la canción de fondo, estallan en gemidos cálidos al penetrar el corredor, con las mejillas rojizas, despido a mi suegra entre tropezones; apenas he entendido algo de lo que me ha comunicado, con el único pensamiento de encontrar a Ronald desnudo dándose placer a sí mismo, esperando para iniciar una buena noche. Me quito el gran abrigo, el cinturón e incluso la camisa, cualquier aditamento es innecesario con la calidez de la sangre encendida. Necesito un poco de calor. Al empujar la puerta de nuestra habitación, los gemidos estallan casi escandalosamente contra los tímpanos. Dos sombras se mueven entrelazadas contra la cama de gruesos cobertores, ahora desperdigados por el suelo. Bendita mierda.

Los sollozos y gruñidos, se funden al unísono con los tonos calientes de la canción, misma que ha perdido cualquier seducción clara, tanto cómo he perdido el calor del cuerpo. Ha caído preso bajo el acuoso sonido del culo pálido que Ronald se folla. Con ahínco entra y sale del húmedo agujero, hasta que el rubio sobre él, parece un poco trastornado, murmurando indecencias que apenas alcanzo a oír, pero que lo lleva a abrir con mucho más garbo las piernas permitiendo la penetración, lanza un grito al techo y se retuerce impúdicamente; se lo que siente, lo he experimentado muchas veces antes, de la misma fuente. Siento los ojos picar, estático, repitiendo una y otra vez sus movimientos en la retina; pidiendo a la vida que esto sea alguna jodida broma. Pero no lo es, me queda más que claro al morir la canción; por fin notan que tienen un intruso en su encuentro. Se separan con agilidad, yendo cada uno a una esquina de la habitación, ambos comportándose cómo meros ladrones al robar; la precisión con la cual toman sus cosas, la rapidez para cambiarse en meros segundos, dejando el placer abrumador de lado; la puta sincronía con la cual se comunican sin palabras, me deja claro que no sido la primera vez para ellos; Ronald ni siquiera es tan rápido al acabar nosotros, ni siquiera en nuestra época de oro. Me cruzo de brazos, para no caer contra el suelo que ávido parece querer sostenerme. 

- Te juro que no es lo que crees - Empieza su defensa el astuto policía Weasley con los pantalones a medio vestir. Aunque el discurso está desgastado, parece creer ingenuamente que puede ayudar a su caso.

- Es sólo un respiro; lo necesitaba... - Prosigue dejando el pantalón en su lugar, mientras su amante se apura con su propia indumentaria -... No es nada serio, lo juro - Murmura, mientras veo a Draco, fruncir el ceño sardónico. No lo es, es obvia la consigna.

- Un respiro - Repito sin poder creer lo que veo, pude esperar muchas cosas de la vida; nunca por supuesto, un engaño de Ronald, menos a las puertas de nuestra... boda. Me siento mareado. Las lágrimas empujan por salir, siendo retenidas apenas.

- Un incidente aislado, una circunstancia extraordinaria - Intenta con tecnicismos que me hacen sentir cómo un idiota; sobre todo con el rechiste de su compañero. También cree que soy un tonto sin duda.

- ¿Circunstancia extraordinaria?... - Repito señalando a su compañero, mismo que acaba de colocar su uniforme, pero no parece animado a salir de la habitación, incluso se toma el tiempo de ponerse los zapatos, con calma, es cínico, siempre lo he sabido, solo que no tenia certeza de hasta donde lo era -... Lo encontraste en medio de la calle mendigando una polla y cómo eres tan buen samaritano, le diste la tuya al pobre vagabundo - Murmuró irónico, empujando el dolor lejos, siendo reemplazado por la rabia; el luchador de la vida, se ha ido de sabático para ser tomado por la más visceral cólera.

- Harry, no es lo que piensas, Draco y yo... - Intenta el maldito pelirrojo al ver qué avanzó en la habitación, hecho un demonio. No es lo que pienso, que tonta excusa es esa, se perfectamente lo que he visto.

- ¡Draco y tú son putos compañeros de patrulla! - Exploto cómo un volcán a media erupción; el calor que necesitaba es propiciado por el asco, la decepción y la oscura realidad. Afianzándose a mi estómago, cómo lo ha hecho el vino antes.

- ¿Jugar a los policías mediocres los puso calientes y decidieron venir a mi maldita casa? - Prosigo irónico, sin encontrar una razón justificable para ver a Draco y Ron revolcándose a semanas de nuestra boda. Las dudas empiezan a carcomerme.

- Te digo que es un accidente, Harry; esto no significa nada - La seguridad con la cual me quiere convencer, flaquea al levantar las manos, colocando espacio entre mi furibundo cuerpo y su integridad.

- ¡Qué puto accidente Ronald! ¡¿Se resbaló y cayó sobre tu verga?! - Draco a nuestro lado rechista, cruzado de brazos; no piensa irse el cabrón. Me sonríe detrás del pitillo qué ha encendido para amenizar el momento. Quiero obligarlo a tragárselo, hasta que le queme la jodida garganta. Quizás así, sus gemidos salgan de mi subconsciente.

- Mira, he estado estresado estos días; cansado de la estación y los patrullajes... - Vuelve a inventar una excusa, el malnacido que tengo por amante, sin recordar en sus nervios que se cuando miente; fuimos mejores amigos mucho tiempo -... Quería un respiro, eso es todo - Asegura acercándose tentativamente hacia mí, el teléfono que aún guardó entre los dedos, tiembla en advertencia.

- ¿Un respiro sobre su puta nuca? - Preguntó sardónico al ver su compañero alzarse orgulloso, dejando el pitillo en el cenicero de Ronald; muchas cosas comienzan a pasar por mi mente vertiginosamente, con sólo ese movimiento.

- Deja de armar dramas Potter, esto simplemente es un revolcón ocasional entre dos adultos, uno que no terminara gracias a ti... - Burlón se acerca a la puerta ahora despejada, su cinismo me comienza a nublar el juicio -... Todos somos adultos, sin creer en el amor eterno, bueno, excepto tú claro... ¿Encontraste nuevos centros de mesa? Ronald se estuvo quejando toda la semana - Se burla de mí, tan oscuramente que me siento cómo un niño tonto, danzando por todo Londres, buscando los arreglos que Molly siempre ha querido para la boda de su pequeño. Me siento estúpido.

- Cállate Malfoy - Sisea Ronald, viendo las asesinas ganas de romperle la boca, a su queridísimo compañero.

- Perdón por arruinarles la diversión, hijos de puta - Murmuró en advertencia, una que Draco no parece recibir, andando hasta quedar frente a mí.

Que histérico, Potter; toma esto cómo una despedida de soltero sí lo quieres... - Nuevamente su burla es mucho para poder ser sostenida, doy un pasó hacia delante aunque el hombre esté armado -... luego, Bon voyage. Así es el amor entre adultos, acéptalo y sigue con tu idílica boda - Su boca ha sido demasiado cínica e impertinente; me lanzó hacia delante con su risa. Ambos caemos contra la alfombra a golpearle la boca aún con el teléfono en la mano, la gloriosa sangre sale de sus petulantes labios.

- ¡Suéltalo, Harry! - Aturdido, Draco apenas alcanza a cubrirse, cuando sus dientes tiemblan ante la fuerza que ejerzo en el puño. Quiero tirarle uno. Así golpea un niño tonto.

- ¡Suéltame Ronald! - El pelirrojo me envuelve entre sus brazos, tirando de mí fuera de Draco. Me remuevo ante su toque, me da asco.

- No creas que soy estúpido, es obvio que esto no es de una sola vez... - Envalentonado, sin ver bien debido a la rabia, lo empujo; con las mismas llaves que me ha enseñado el idiota -... ¡Quién sabe cuántas veces te lo jodiste y en nuestra maldita cama! - Grito hasta quedarme afónico, sintiendo el cuerpo agitado con la sangre tibia escurrir por los dedos. Listo para atacar nuevamente. 

- Me voy Weasley, patrullas mañana; calma al histérico de tu noviecito - Murmura Draco ahogado, aunque intenta volver a su tono lleno de burla, es imposible con la boca rota. Baja a paso atronador las escaleras; el silencio nos inunda hasta que la puerta de la entrada se cierra.

- Déjalo Harry... - Susurra Ronald intentando tocarme, cuando en el perpetuo silencio, vuelvo a sentir la candente música de fondo; nunca se ha detenido. Golpeó el equipo hasta destrozarme nuevamente los dedos, las lágrimas pululan por salir -... No ves que sólo quiere separarnos - Intenta el policía, posándose detrás de mí, tocando mi cadera cómo si nunca hubiese pasado nada; quiere abrazarme. Debe usar mejores frases el jodido policía, esas están gastadas.

- No me toques... - Lo empujo lejos, saliendo de su cárcel de brazos; encarándolo cómo nunca antes en la vida -... ¡Separarnos! Tu polla aún está húmeda de su jodido culo - Acuso con rencor y las lágrimas empezando a bajar por las pálidas mejillas; aunque no las quiera regar delante de sus traicioneros ojos. 

« Mira, estaba caliente con las bolas hasta la garganta, necesitaba un descanso... - Susurra quitando peso al asunto, veo la vena de la irritación empezando a hincharse en su sien. Me enjuago las lágrimas, no puede ser tan descarado e hipócrita -... Draco estaba disponible para ello; eso fue todo. Pero te amo, nada cambiara entre nosotros; ni nuestros planes »

- Te he dicho que no me toques... - Bramo casi febril por la indignación, Ronald se comporta cómo si no, hubiese echado los planes de todo un año a la basura; cómo sí no me estuviese engañando desde quien sabe cuando. No puedo soportar más; el teléfono en la mano tiembla estrepitosamente, antes de estrellarse contra la pared haciéndose añicos; una advertencia concisa, Ronald retrocede -... No digas que me amas, es pura mierda Weasley. No te hubiera encontrado follando su culo hipócrita de ser así... - Compongo a medio jadeo, con la adrenalina vomitiva tirando de mi alma, corazón y estómago; todo a la vez -... Ni siquiera te arrepientes; si sólo tuvieras un poco de bolas, me dirías la verdad, pero ni eso puedes hacer maldito idiota ¡lárgate! no te quiero ver - Le empujó el hombro, logrando que trastabille hacia atrás; la vena en su sien, estalla sombríamente. Toma profundamente un respiro, indicador sin igual que su boca, será un gran espectáculo por presenciar, lo estoy esperando; quiero golpearlo, sólo para liberar la cólera decepcionante que lleva el nombre de Ronald.

- ¿Quieres la puta verdad?... - Exige con oscuridad; ni siquiera puedo susurrar media palabra, no me lo permite, su pregunta es por completo para sí mismo -... Bien, te daré la maldita verdad - Amenazante se acerca, a pesar que quiere intimidarme, con la cabeza tan desordenada; no logra su cometido. Sólo me alteró aún más.

« Estoy estresado con la boda, contigo, mamá y cualquier jodida cosa en el mundo. Siento que no me amas, sólo hablas todo el maldito día de la boda y los detalles de esta, y eso, sí hablamos… - Palabra por palabra, veo a Ronald perder los estribos, subiendo el tono con cada letra; frase por frase su simplicidad de la situación me ataca oscuramente. Cree que es mi culpa -... No, no me importa una mierda si los centros de mesas son rojos, negros, verdes o todo el maldito arcoíris, no me interesa si se beberá champagne, agua o vino; mucho menos si usas traje negro, blanco o vestido. Esta puta boda, es un caos, me estresa comer sólo un pedazo de pastel más y ver un adorno nuevo, me va a volver loco »

- ¡Entonces no me hubieras pedido matrimonio!... - Manoteo sus dedos que intentan hacer hincapié, en la culpa desmesurada que pretende adjuntar bajo mi mano -... De eso se trata la responsabilidad adulta Ronald, quieres una boda; tienes que crearla, no te va a caer armada del jodido cielo - Expongo cómo una verdad universal, una que creí el hombre entendía. Al parecer, no es así; quiere todo, pero no esforzarse por ello. Tal cómo me consiguió, siempre estuve a su lado. Ingenuamente, creí que esto sería diferente.

- La verdad, pensé que sí; que todo sería más fácil y divertido, que podríamos escoger todo al final y follar en medio cómo las viejas películas de las cuales, nos reíamos cuando no tenias la cabeza en el culo con la boda - Me culpa, cómo sí lo fuera; cómo sí hubiese empujado a Draco contra su cuerpo. No, no es mi culpa, es la suya.

- ¡Eres un maldito niño, la realidad Ronald no es cómo en la comedia barata que veíamos de adolescentes! - Grito enfurecido, las lágrimas se han secado brevemente en las mejillas húmedas. No puedo llorar, no, cuando la cólera es mucho mayor; al ver que Ronald, sigue siendo el mismo niño jugando en la acera de enfrente. Ni siquiera creo que se quiera casar en realidad.

- Pues quiero que sea así, quiero a mi mejor amigo; con el mismo que me reía de las tetas de la maestra, que se emborrachaba y escupía cómo un animal; él divertido, desenfrenado y audaz… - Imitando sobresalientemente los gestos mordaces de Draco, se ríe en medio de la añoranza; cómo si ese hombre, no estuviese frente a él -... Con el cual podía juguetear, coger, emborracharme y fumar en la alfombra - Murmura las palabras, cómo sí estas fuesen sus necesidades más básicas, sus anhelos en la vida. Es decepcionante. Creí conocerlo, creí… saber quién demonios es Ronald Weasley. Delante de mí, aparece otro sujeto, irreconocible.

-...Él que habla de algo más que la boda, mi salud, el trabajo, el presupuesto, la luna de miel, el día, deportes o todas las cosas monótonas y aburridas que me planteas cada noche - Lentamente, siento el mundo temblar a mi alrededor, o quizás sean mis párpados titilando debido al resentimiento que me abre el pecho, regando toda nuestra vida, delante de ambos. Todo lo vivido, simplemente ha sido una fantasía creada por mi cabeza. Una que se cae a pedazos mostrando mi error.

- ¡Teníamos dieciséis Ronald! - Intento buscando en algún recoveco lejano, al Ronald que me he aferrado desde hace un año; al amable, divertido y honesto. Esta pantomima delante de mí, me resulta vomitiva.

«Quieres más verdad, estoy harto de ti, de esto; no eres lo que esperabas. Eres aburrido, siempre andas callado, demasiado inteligente. Me convertí en policía para poder sentir la adrenalina en la mano, no andar leyendo tontos libros; lo único bueno de esto es que puedo disparar dentro de tu agujero cuando quiera… El resto es basura, misma que no quiero ni necesito. Quiero emoción, adrenalina y diversión. No una chimenea tibia, datos curiosos y aburridos o tu compañía para siempre. »

- ¡Vete a la mierda Ronald!... - Sin poder sostenerlo más, me lanzó contra el pelirrojo con el mismo garbo que he utilizado en su amante; ambos, sujetos de mi furia desmedida -... Para que lo sepas tu intelecto es de un frijol, merezco algo mejor que eso… - Escupo agitado, rodando por el suelo junto al hombre, mismo que aunque intenta contenerme, es imposible, estoy hecho un completo animal sin sentido -... Y el sexo empezaba a ser aburrido; quieres la verdad, allí esta tu puta verdad - Exaltado, golpeo con furia su nariz hasta que el hueso cruje, ambos huesos; me dejo la mano en el golpe antes de ser empujado por Ronald. 

- ¡Me descargaba las bolas con Draco, porque crees que sea!... - Expone con odio sosteniendo su nariz estallada; el hombre sostiene con tanta fuerza la mandíbula que puede romperla en cualquier momento -... ¡Tienes carencia de amor; yo no puedo llenarla toda! ¡No tengo culpa que seas un jodido huérfano necesitado de atención! - Grita colérico, poniéndose de pie de un salto, arrastrándose fuera de la habitación, aún de rodillas no puedo responder; ha ido demasiado lejos, incluso más que fornicar en nuestra cama con otro.

- Lo dije, quiero a mi mejor amigo… Cuando vuelvas, me llamas - Cínico, mordaz y cruel, ajusta su nariz nuevamente; mientras soy sobrepasado por sus palabras. Sí, soy un jodido huérfano, no tengo a nadie, ni siquiera a él.

- ¡Sólo lárgate! - Pido reteniendo patéticamente las lágrimas, mismas que he contenido apenas, en medio del abrasador cúmulo de sentimientos que me han azotado de un sólo golpe. 

Aún de rodillas; la furia, el dolor, la decepción, la tristeza, todo me consume, al escuchar la puerta de la calle ser cerrada por segunda vez en la noche, me rindo por fin al cúmulo de emociones discordantes; rompo a llorar lastimeramente, gritando y maldiciendo a Ronald, empujando los puños contra la alfombra que cubre todo, incluso mi cuerpo al lanzarme sobre ella de lado, encogiéndome en mi mismo para soportar el peso de las convulsiones, en medio del llanto; las gafas se me nublan hasta la extenuación mientras las lágrimas saladas, corren libres sin cesar, dudo que pueda hacerlo en el futuro cercano. La fantasiosa vida que creí poseer, aquella por lo cual me sentí especial, se ha consumido frente a mis ojos, de tantas maneras diferentes que es simplemente abrumador. El soñador, siempre fui yo; la magia y la fantasía siempre estuvieron de mi lado, Ronald sólo es la realidad que me vuelve a tierra. No quiero ser un luchador, ni un soñador, ni siquiera quiero ser Harry Potter, simplemente quiero llorar hasta consumirme en mis propios lamentos.

Tiemblo contra la calidez del lugar, misma que apenas alcanza a tocar mi helada realidad. Voy medio desnudo, herido, humillado, engañado y roto; no puedo caer más bajo. Peor aún, con la sensación de que todo lo pasado ha sido mi culpa, así lo ha expresado Ronald y aunque no lo quiero, el bicho de la duda al ver el estado tan deplorable de mi alma, se cuela por ella para martirizarme. Hice algo, aunque no tengo muy claro lo que hice, pero lo que sea; se ha llevado a Ronald de mi lado, tal vez para siempre. Lloro a la noche de invierno, la pura nieve aún cae afuera, pero ahora, es imposible alcanzarla. Es meramente utópico siquiera el moverme, sin caer en un doloroso espasmo de lágrimas y oscuridad. Ronald se ha llevado mi humanidad consigo; no me queda nada ahora, no soy más que un huérfano despreciado y en soledad. Esa es mi nueva realidad. El corazón se ha roto por completo en el frio crepúsculo de Enero. 

 

Notas finales:

Espero les haya gustado; nos vemos pronto. 

PK. 


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