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Si tan sólo... por mihll

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Notas del fanfic:

Los personajes de este fic no me pertenecen

Notas del capitulo:

No es una gran cosa, sólo una pequeña historia que más pronto que tarde espero terminar. (hablamos de esta tarde)

 

 

   

Si tan sólo...

por

mihll

 

 

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 Parte I

 

###

 

    El día que se supo enamorado de Hanamichi, decidió guardar ese amor en silencio. Tenía la certeza que ése chico jamás le miraría de otra forma que no fuera como su rival en la cancha y en el amor. Hanamichi era heterosexual y estaba loquito por Haruko Akagi, o al menos eso tenía entendido en primero de preparatoria.

 

Ahora  todo lo que pensaba parecía dar un vuelco, tal vez no significativo, pero era un vuelco después de todo.

 

Kaede llevaba días en que oía rumores en los pasillos de la escuela de una supuesta amistad entre Hanamichi y Akira Sendoh. Las murmuraciones más burlonas hablaban de que podría ser algo más que una simple amistad; decían que el pelirrojo se había cansado de tantos rechazos que había decidido cambiarse de bando. Él se decía que tenía que verlo para creerlo.

 

Esta tarde parecía tan común como cualquier otra; las clases al fin habían dado término para su fortuna y comenzaba el tiempo para reencontrarse con el habitual entrenamiento. A pasos firmes y aunque bostezando cada cierto tiempo se dirigía al gimnasio, nada parecía irregular; iba con la misma antelación de siempre, las chicas que pasaban a su lado babeaban por él mirándolo con cara de tontas, los inútiles de los amigos de ése pelirrojo pasaron corriendo como bestias a su lado casi atropellándolo, pero Sakuragi no iba con ellos.

 

Kaede se detuvo en seco al verlo junto a Sendoh en la entrada del gimnasio, hablaba con él de una forma que no le gustó. Básicamente Sendoh lo tenía casi acorralado contra  el muro al lado de la puerta y ése torpe se dejaba. Hablaba con él como si fuera el mejor de sus amigos y aquello le provocó unos celos y molestia terrible, allí tenía el fundamento para todos esos comentarios malintencionados de los estudiantes. Apretó los puños con rabia y sin saber cómo ni cuándo estuvo al lado de ése par

 

-tú te vienes conmigo-exigió, jalando a Hanamichi para alejarlo de Akira Sendoh

 

-oye, ¿¡se puede saber qué te pasa, zorro!?-gruñó Hanamichi

 

 -¿Qué te pasa, Rukawa?-repitió Akira, al tiempo que alcanzaba a Kaede y le ponía una mano en su hombro

 

 Kaede sólo se volvió a ver a su rival con un gesto airado. No pretendía soltar de ninguna forma al pelirrojo

 

-piérdete Sendoh-escupió y siguió avanzando hasta llegar dentro del gimnasio, donde al fin Hanamichi pudo liberarse de su fuerte agarre

 

-¿Qué mierda te pasa?-

 

-¿Qué mierda haces tú con ése idiota?, ¿acaso entablando amistad con el enemigo?

 

-Y si fuera así, a ti no te importa. Que seamos rivales en la duela no quiere decir que no seamos amigos, pero eso no cuenta para ti estúpido zorro, serás siempre el zorro idiota-finalizó alejándose para luego meterse en los vestidores

 

Kaede no hizo más que respirar hondo, una y otra vez para controlar su enojo y frustración hasta que a sus espaldas comenzaron a llegar el resto de los miembros del equipo

 

#

 

Los entrenamientos pasaron sin inconvenientes, aunque raros si se pensaba que la pareja conflictiva no se peleó en esta ocasión. Kaede y Hanamichi, si se miraban era para dilucidar la molestia del uno sobre el otro, pero ninguno de los dos inició algún pleito.

 

Cuando la práctica acabó, Hanamichi fue el último en ingresar a la duchas, si se consideraba a Kaede como alguien ajeno a la utilización de esos servicios ya que éste se quedó practicando un poco más, como era la costumbre de todos los día.

 

Hanamichi se tardó un poco más de lo usual en salir de los vestidores. Todo lo había hecho con clama. Se encontró con que el zorro seguía practicando como si en ello se le fuera la vida.  Le dio un poco de rabia, ¿acaso era su obsesión ser el mejor era tanta?, ¿acaso no tenía más vida que ese deporte?...se acercó a él por la espalda, aprovechando que estaba concentrado en anotar un tiro desde fuera del área

 

-deja de lucirte y consíguete una vida-le dijo en tono mordaz

 

Kaede giró la vista hacia Hanamichi, sin decir una palabra

 

-eres lo que podría decirse...-continuó Hanamichi-...un ser vacío, sin nada más que hacer que jugar básquetbol, ¿acaso es lo único que haces?... Ni siquiera eres lo suficientemente bueno, nunca has vencido a Sendoh, ja ja ja, eres un idiota zorro,  no sé como las chicas andan embobadas por ti...da lástima tu existencia. Si ti no fueras un buen basquetbolista  nadie te querría, ¿o me dirás lo contrario?

 

Kaede no dijo nada

 

-no eres nadie, zorro. Eres tan sólo un estúpido antisocial. Supongo que ni tu madre podría quererte siendo así-Kaede presionó el balón con furia y lo arrojó con la misma ira

 

Las palabras de Hanamichi se detuvieron entonces. Kaede salió corriendo mas al pelirrojo no le importó mucho. Tomó el balón que llegó rodando hasta sus pies y anotó un tiro de larga distancia al aro. Luego simplemente guardó la esfera en su lugar y salió del recinto. Cuando llegó a la calle, pudo ver a un tipo tomándose la cabeza, mucha gente a su alrededor y en el piso, escasamente pudo ver a un muchacho tendido en el pavimento; era el zorro.

Sin pensarlo, se hizo espacio entre la multitud agolpada y llegó hasta él. Kaede no se veía mal, estaba despierto pero no se movía.

 

-zorrito...qué...-balbuceó con el temor a que sus manos tocaran su cuerpo

 

- no lo muevas- advirtió una mujer-la ambulancia ya viene en camino.

 

-no quise que esto pasara-volvió a repetir el conductor del coche- no lo vi venir, lo aseguro

 

Alguien más, un transeúnte se lo llevó lejos de la escena para tranquilizarlo

 

-zorro, ¿me oyes?-preguntó Hanamichi con la preocupación marcada en su expresión. Kaede asintió con un gesto de ojos- ¿Qué te duele?-preguntó entonces el pelirrojo

 

No hubo gesto ni nada por parte de Kaede. Las sirenas de la ambulancia se oyeron a lo lejos. En un par de minutos, los paramédicos subían al zorrito a una camilla y luego a la ambulancia

 

Hanamichi se acercó al vehículo

 

-¿es usted familiar?-preguntó un paramédico

 

-no-respondió Hanamichi-...su compañero de equipo

 

El otro paramédico le habló a Kaede:

 

-él puede avisar a tu familia-

 

-que avise al profesor Anzai, no tengo familia en el país-señaló Kaede con voz débil

 

-que avise al profesor Anzai-repitió el hombre

 

-ya lo sabes muchacho, avisa a tu profesor-dicho esto, el paramédico cerró las puertas del vehículo

 

#

 

Anzai encontró las palabras justas para darle consuelo a Kaede. Afortunadamente lo más grave era un par costillas rotas, daño provocado al caer de costado contra el canto de la acera. Esto significaba que por un buen tiempo no podría volver a jugar. El profesor comprendía a la perfección que sería un golpe duro para su mejor jugador, ya quedaba fuera de la final de las clasificatorias para el campeonato nacional. Palabras de aliento fueron las que le dio y le hizo compañía cuanto más pudo durante el primer día y noche de su estancia internado en el hospital

 

Sin bien casi todo el equipo fue a visitar a Kaede, Hanamichi se negó ir, ni siquiera se asomó por el hospital. No tenía el valor para hacerlo y se reprochaba su culpa, sus hirientes palabras había hecho que el moreno saliera corriendo. Ni él mismo se reconocía. No era así, no solía dañar a la gente sólo por dañar, pero estaba tan molesto y harto del zorro, que se salió de sí y soltó palabras de las cuales ahora se arrepentía.

 

La tarde del segundo día, cuando Ayako quien le hiciera compañía a Kaede después de clases, se había marchado, una mujer ingresó al cuarto de éste, una señora para ser precisos. Su rostro desprendía un aire cariñoso. Era una mujer bonita, de no más de treinta y cinco años al parecer del muchacho.

 

Ella fue directa hacia el jarrón en que se encontraba el ramo de flores que le había enviado la esposa del profesor, comenzó a acomodar cada flor con delicadeza

 

-son hermosas-murmuró con suave voz femenina-fue un bello gesto de quien te las dejó- se volvió hacia el chico

 

Kaede se sintió turbado por la mirada de unos ojos hermosos color miel que irradiaban una candidez inigualable. No le respondió

 

La mujer, acercó una silla a la cama y se sentó con elegancia

 

-¿cómo te sientes?-preguntó en un intento de sacarlo del mutismo

 

-sin dolores mientras no me mueva-respondió- el daño que recibí no es grande...podré salir pronto de aquí.

 

-me da gusto saberlo, todo el tiempo estés aquí, vendré a hacerte compañía.

 

-disculpe-Dijo Kaede con la turbación marcada en su rostro-¿quién es usted?

 

-oh, lo siento- sonrió de su descuido-soy Sakuragi Natsumi, la madre de Hanamichi.

 

-"la madre del torpe"-pensó Kaede sin entender que hacía ella allí, la sorpresa en él era notoria. Natsumi la advirtió y dijo:

 

-mi hijo no se siente bien. Me contó lo sucedido pero que yo esté aquí no es para compensar las cosas. He venido porque necesitas que alguien te haga compañía. El profesor Anzai me ha comentado que no tienes familia en el país. Él estuvo de acuerdo con mi idea.

 

-no necesito a nadie-murmuró Kaede inmediatamente, desviando la vista de ella

 

-entonces...si así lo quieres, me retiro. Estás en tu derecho a decidir si me quedo o no-se puso en pie

 

-no-reaccionó de inmediato- lo siento...usted es muy amable...es sólo que...-

 

-lo entiendo-señaló Natsumi y acercó su mano a la mejilla de Kaede propinándole una caricia-no trates de explicarme nada.

 

-el torpe...digo, su hijo...-no sabía que decirle. ¿Cómo es que ése pelirrojo tenía tanta suerte para tener una madre como a ella? Ésa señora parecía ser todo lo contrario a ése sinvergüenza

 

Natsumi suspiró volviendo a tomar asiento

 

-te parecerá raro, pero Hana es un buen chico, al menos en casa lo es. Fuera de ella es distinto; es alocado y revoltoso. Sé muy bien que has tenido la desgracia de llevarte mal con él, de lo contrario, podrías saber lo buen amigo que es de sus amigos-sonrió de sí misma-dadas las circunstancias haz de pensar muy mal que esté hablando de sus virtudes, saltando en su defensa, pero soy su madre-

 

-no lo pienso...creo que él tiene una suerte que provoca envidia-Kaede no supo por qué lo dijo, ni por qué hablaba con ella. Le nacía hacerlo, ella le daba confianza

 

Natsumi sonrió levemente

 

-supongo- su rostro se tornó serio-no he podido lograr quitarle ése sentimiento de odio hacia ti. Ahora sabe que eso no le llevó a nada. Nunca le había levantado la mano pero esta vez lo hice porque se lo merecía. Él quiere que lo perdones, él tiene que venir a pedirte disculpas.

 

-¿Por qué me cuenta todo esto?-preguntó Kaede extrañado

 

-porque tal vez busco una conciliación entre ambos después de todo. Quiero que sepas algo de él, cuál es su naturaleza. Los contrastes de la personalidad de un chiquillo que actúa por impulsos fuera de la casa-

 

-Él es un torpe-murmuró Kaede

 

-ése es el problema. Se han formado impresiones el uno del otro. Ninguno ha intentado ceder, pero tendrán que hacerlo o seguirán con los conflictos-señaló Natsumi

 

-yo lo he intentado-se defendió Kaede

 

-y te creo. Mi hijo puede llegar a ser muy terco. No habrá concilio entre compañeros si ambos no ceden a la vez y él uno no está dispuesto a tratar civilizadamente al otro. Hana a duras penas sabe ahora que debe ceder y él vendrá a ti. La pregunta es: ¿estás dispuesto a perdonar su falta de criterio al tratarte con crueldad?, ¿estás dispuesto a encontrar un modo de coexistir en paz con él?...no quiero decir que con ello te esté forzando, sólo te informo que ahora que el terco de mi hijo ha comprendido, tú tienes la clave en tus manos para llevarse mejor.-finalizó aclarando

 

-voy a pensarlo. No le prometo nada-

 

-eres sincero y eso me agrada-Kaede la miró extrañado. Natsumi explicó:-has dicho lo que piensas, incluso soltaste un insulto hacia mi hijo en mi presencia. Sé que tal vez pudiste hacerlo porque estás molesto con él, pero pudiste haberlo guardado también.

 

-no saque conclusiones apresuradas, tal vez se equivoca conmigo. Acabamos de conocernos.

 

-eres un buen chico, Ruwaka. Bajo esa faceta que muestras hay mucho y no creo estar equivocada con mis dichos. Sé que no soy nadie para ti, pero si necesitas algo, puedo estar cuando me necesites-

 

-usted me recuerda al profesor Anzai-

 

Natsumi sonrió

 

-supongo que lo dices por la paciencia de tolerar un chico como Hanamichi-

 

-en cierto modo, pero también porque, así como él me resulta como un padre, usted...-no quiso seguir con sus palabras

 

-si te inspiro como madre me halagas-le tomó la mano con cariño-por eso digo que eres un buen muchacho.

 

-gracias-dijo Kaede

 

Se sintió muy conmovido. Jamás había tenido una muestra de cariño como el que Natsumi le daba. Cerró sus ojos disfrutando del calor de la mano de una madre, en silencio.

 

#

 

 

Cuanto más disfrutaba de la compañía de Natsumi, tanto más envidiaba Kaede a Hanamichi. Dos días ya desde que salió del hospital. Permanecía postrado en la cama. La madre del torpe se encargaba de todo en su departamento. No sabía como lo hacía, pero ella lo ordenaba todo sin descuidar su hogar. Tanto él como Hanamichi tenían la atención sin discriminación. Ella le había contado muchas cosas de su familia, de su juventud. No había detalle de su vida que no supiera. Él le contó sobre la suya; sobre aquel padre que cuando encontró una nueva esposa se olvidó de él abandonándolo a los 15 años. Todo lo que tenía de él era no más que un cheque mensual para dizque cumplir con su función de progenitor. Su madre era otra historia; ella era peor ya que lo dejó en manos de su padre al nacer

 

Kaede había abierto su corazón a la madre de Hanamichi, echando fuera toda la frustración de su vida y ella estuvo para alentarlo con su cariño de madre. Lamentaba que fuera la madre de Hanamichi y no de él; estaba temeroso de encariñarse demasiado, pero parecía que aquello era inevitable

 

Cuando Natsumi le informó que su hijo vendría a verlo, le dijo que haría el intento por escucharlo, que lo hacía como retribución a todo lo que ella le daba en esos días

 

Era un lunes por la tarde. Tenía al pelirrojo frente a su cama pidiéndole perdón. Lo quería tanto como antes pero no podía responderle "sí, te disculpo". Hanamichi no sólo tocó su punto sensible, aquella relacionada a su vida y el poco amor que había tendido de sus padres, también le dejó a entrever que nunca podría obtener su corazón, parecía que le odiaba demasiado y eso fue lo que más le dolió, eso era lo que no podía perdonar.

 

-sabes zorrito-ya se había cansado de pedir disculpas sin recibir una palabra del moreno, se resignó a no ser perdonado-me conseguí los apuntes de tu clase-

 

Hanamichi tomó su mochila que había dejado en el piso y la llevó sobre el escritorio de Kaede, de ella extrajo unos cuantos cuadernos

 

-son de Usagi, la chica de tu clase que tiene mejor letra-señaló-se los pedí para ti y no se hizo problema-nada de parte del moreno más que indiferencia-...yo mismo traspasaré las materias a tus cuadernos y no te preocupes por la letra-

 

Dejó los cuadernos en el escritorio y sacó uno de los suyos de la mochila mostrando a Kaede su prolija letra. Kaede se impresionó que así fuera. No lo representaba para nada, es más, pensaba que era horrenda y similar a la de un médico

 

-ahora dime dónde están tus cuadernos-pidió. Kaede señaló con la vista el escritorio

 

Hanamichi no quiso perder tiempo. Se sentó rápidamente a traspasar la materia de una semana

 

Kaede mantenía fijos sus ojos en el pelirrojo. Advertía que él quería redimir su culpa pero no iba a perdonarlo tan fácilmente. Él le parecía más lindo serio y concentrado como estaba; lindo pero inalcanzable

 

Al cabo de un largo y arduo trabajo, Hanamichi terminó. La noche ya había caído para ése entonces, Natsumi se apareció en la habitación cargando una bandeja con la cena para Kaede. Dispuso todo para que pudiera comer cómodo en tanto Hanamichi se estiraba y bostezaba como bestia, lo que después le costara un regaño por parte de su progenitora. Ella lo envió a que la esperara en la sala

 

-me pidió disculpas, pero que las obtenga costará. Espero me entienda-se apresuró a señalar Kaede a Natsumi

 

-puedo entenderte. Cuando te hiere la persona que quieres, duele mucho más que cuando te hiere un enemigo-dijo ella sin dudar

 

Kaede no dijo nada, sólo la miró impresionado. ¿Cómo se había dado cuenta? Como si hubiera leído la pregunta de sus ojos, Natsumi la respondió:

 

-Cuando volví de mi casa, vine y vi la forma en que le mirabas, demasiado absortó en él para darte cuenta que estuve presente un momento.

 

-señora Sakuragi, yo...-balbuceó Kaede. No sabía que decir

 

-no hay problemas con ello-

 

-¿pe-pero no se molesta con saber que un hombre quiere a su hijo?-las palabras casi susurradas parecían quemarle la garganta

 

Natsumi se sentó en un costado de la cama

 

-tengo mente abierta y no es raro. No eres el primer chico interesado en mi hijo. Al parecer le va mejor con los hombres que con las mujeres-explicó

 

-¿hay alguien más? ¿Quién es?-preguntó involuntariamente, provocado por unos celos enormes. Temía que fuera Sendoh

 

-celos-murmuró la mujer- y por eso mismo no te diré el nombre-

 

-¿acaso usted lo conoce?-

 

-es un muchacho de otra preparatoria. Nada más te diré-se puso en pie finalizando la conversación-mientras comes, iré con Hanamichi. Buen provecho.

 

Kaede vio a la mujer salir, desviando luego la vista a la comida pero sin verla. Se había puesto al descubierto frente a la Natsumi. Sabía que cuando la mirada de nuevo no sabría cómo dirigirse a ella. Era una sensación rara pensar en lo que una madre creería con respecto a que él, a quien cuidaba de manera desinteresada, pretendiera a su hijo.

 

 

Continuará...

Notas finales:

En estas semanas mi estado de ánimos no es el mejor, nada de lo que hago me satisface, tampoco le encuentro un sentido. Espero que ustedes le hayan encontrado uno al fic XD

Hasta pronto


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