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Harry Potter el Heredero del Fénix por Pazu_chan

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Notas del capitulo: Holas ^^ ¿como an estado? siento la demora por este capi... es que lo tenia listo hace muchooooo... pero no lo habia podido subir, ya uqe mi U estuvo en paro de funcionarios y los computadores y la biblioteca estaban cerrados por mas de una semana y me queria morir... u.u' asi qeu no habia podido acceder a internet, y menos contactarme con mi beta ^^ que tambien tuvo problemas con su compu u.u' pero despues de todos los problemas aqui esta el capi ^^ gracia a mi queria beta Cere_chan (Cherry Moon) bueno a leer ^^
Capitulo diecisiete: Despedidas?


Mientras que Harry por debajo de la mesa, le tomaba la mano que tena apretada fuertemente a su pantaln, este le mir levemente, el azabache le sonri levemente y apoy su cabeza en el hombro del rubio; Draco sonri levemente y afloj el agarre que tena a su pantaln, para aferrar la mano de su pequeo fnix, dejando caer su cabeza en la cabeza del Gryffindor, sin importarle muy poco lo que las etiquetas sociales dijeran en este momento.


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Los das haban pasado en relativa calma en la mansin Malfoy. Haca tanto tiempo que no se vea y escuchaba tan llena de vida; algunos retratos de los antepasados de los Malfoy no podan concebir que la antigua mansin familiar de su clan fuera ensuciada por aquellos traidores a la sangre, sangres mestizas y sangre sucia. Todos ellos recorriendo los antes, puros y refinados pasillos, que se sentaran en aquellos invaluables sillones y que durmieran en aquellas maravillosas habitaciones que posea la mansin, para los ilustres invitados, pero que no fueron pensadas para que esa clase de magos, las utilizaran. Por otro lado haba algunos cuadros que estaban ms que felices por la reciente actividad en la mansin Malfoy llenndola de vida, que volviera a su esplendor, pero no por elegantes fiestas para la alta sociedad o por invitados importantes dentro de la sociedad mgica; sino bien por el ambiente hogareo que se “respiraba” en la mansin, por las risas alegres que se escuchaban en el jardn, por los besos robados en los oscuros pasillos, las sonrisas y platicas tranquilas que se desarrollaban en la mesa a la hora de desayunar, almorzar y cenar, por las tranquilas tardes en la biblioteca.


Draco se haba dado cuenta que no poda hacer nada por, el ya quebrado, matrimonio de sus padres, algo que saba desde siempre, de nio se haba dado cuenta que la forma de actuar de sus padres, cuando estaban en compaa familiar, solamente los tres, no era la de una pareja que se amaban, pero jams pregunt, no quera ser el causante de que sus padres se separaran, porque l amaba a ambos por igual; aunque su padre era mucho ms fro, siempre tenia miradas clidas cuando estaban en familia, palmaditas en la espalda, cuando le revolva el pelo, aunque despus le deca que deba ir a peinarse o cuando algunas veces en la noche, cuando su padre crea que l dorma, iba a su habitacin le cubra y le besaba la frente, su padre poda ser distante, de enseanza dura y perfecta, pero saba que le amaba. Por otro lado su madre, tampoco era la madre del ao, ella sala mucho; con sus amigas a viajes de placer, no cocinaba, no le ayudaba a vestirse cuando pequeo y no le cantaba; pero aun as siempre estaba pendiente de l, porque Draco saba que su madre estara con l, al segundo que la llamara, que dejara todo botado por l, que lo acunara y abrazara si necesitara consuelo, que se pondra delante de su padre para defenderlo, que llorara junto a l, porque no podra verlo triste. Sus padres eran diferentes al promedio, no se comportaban de la forma que muchos definiran como los padres ideales, muchas veces l crey que sus padres no lo queran; por dejarlo solo, por ser duros con l, por las peleas que tuvieron, pero aun as… siempre le demostraban que l era lo ms importante para ellos y estaba agradecido a la vida por darle unos padres como ellos, con tantos defectos, tan Slytherin pero tambin con muchas otras virtudes.


Saba que su madre adoraba a su padre, no saba si era amor, quizs s, quizs no; solo ella lo saba, porque como buena Black y antes Malfoy, guardaba muy bien sus sentimientos; pero haba veces en que poda jurar que en la mirada celeste de su madre, haba un deje de tristeza y amor al mirar a su padre y este no le miraba. Por otro lado saba que su padre amaba a otra persona, ms especifico a su ex-profesor de DECAO; se vea venir aquel romance, no poda ser tan hipcrita y decir que no se haba dado cuenta, despus de todo cuando iba en tercero, se haba percatado del peculiar inters de su padre, su atencin siempre dirigida a la informacin que pudiera proporcionarle acerca de su “nuevo” profesor; al final de ese ao crey que ese inters se deba a que era un hombre lobo, pero aun as tena algunas dudas. Ahora lo vea todo claro, su padre no se lo haba dicho aun, pero estaba seguro que antes de entrar a clases, su padre le confirmara que Remus Lupin, sera su nuevo esposo. A l no le molestaba, no poda ser hipcrita y reprochar a su padre por enamorarse de un mestizo y licntropo, porque l tambin se haba enamorado de cierto mestizo... mas puntos para el cundo se lo dijera; pero si le poda reprochar el hecho de que le enseara a odiar y sentirse superior a los dems slo por el hecho de que fueran mestizos y sangre sucia. Pero no tena por que seguir amonestando a su padre con respecto aquella educacin de odiar a los magos por su sangre, aunque tambin entenda, que esa era la educacin que siempre se haba inculcado en la familia Malfoy.


El rubio sonri suavemente, cuando sus ojos enfocaron a la persona que tenia recostada su cabeza en sus piernas; estaban en el jardn. Draco recargando su espalda en el rbol y su pequeo fnix acurrucado a su lado, su cabello desordenado desparramado sobre sus piernas, sus ojos cerrados y su respiracin acompasada, suave, tranquila… se vea tan frgil, tan pequeo, que le daban ganas de despertarlo, slo para ver su hipnotizante mirada verde, enfocada en l. Eran en esos momentos, en que deseaba tener ms poder, para ser l quien protegiera a ese pequeo fnix… Saba que en sus labios ya se haba formado una sonrisa boba en su plido rostro, se haba vuelto todo un oo, al tener tanto tiempo cerca al Gryffindor, algo que no le molestaba, cuando no haba nadie que le mirara, aun tena que mantener aquella imagen de frio prncipe de Slytherin y no un romntico Hufflepuff enamorado con corazoncitos flotando a su alrededor. Suspir encantado, mientras senta como Harry se acercaba ms a su cuerpo, aunque slo tena la cabeza y uno de sus brazos en sus piernas, se acercaba ms a su pecho, sus rodillas estaban dobladas.; le acarici el cabello suavemente, mientras sus ojos grises no se despegaban de aquel apacible rostro, que tena un leve sonrojo.


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En un apacible campo, un joven estaba sentado sobre el pasto, a la orilla de un rio, donde se abrazaba a sus rodillas fuertemente, ocultando su cabeza entre ellas, pero slo sus ojos verdes, casi cubiertos completamente por su rebeldes cabellos negros, podan apreciar la imagen que el espejo que flotaba a la altura de su cabeza, le mostraba; en ella se poda apreciar a s mismo – o mejor dicho a su cuerpo – junto a un rubio que conoca muy bien. Sus mejillas se sonrojaron al ver aquella intensa mirada gris sobre su rostro; sonrojo que tambin vio a travs del espejo.


–No s porque tienes tanto miedo –susurr una voz a su lado, y su duea se sent junto al joven de cabellos tan negros como los de ella–, se nota que le gustas, que te quiere…–Continu con su mismo tono de voz, delicado, conciliador, mientras pasaba uno de sus delgados y plidos brazos por lo hombros del menor.


Harry se dejo abrazar, por aquellos clidos y maternales brazos, dejando descansar su cuerpo en el pecho de aquella mujer; se senta tan bien en compaa de aquella mujer, que ella era otra de las razones por las que no quera “volver”, porque saba que ya no podra estar con ella nuevamente, ni siquiera en sus sueos y no quera dejarla. Porque aunque sabra que aun habitaba en su interior, no sera lo mismo… porque no podra volver a escuchar su suave y tranquila voz, rer junto a ella, sentir aquellos reconfortantes abrazos, y que sin saber la razn le hacan estar seguro. Eran como los abrazos que dan las madres a sus hijos… no… aun no quera separarse de ella.


–No tienes que detenerte por m, pequeo…–le susurr tiernamente, mientras apretaba su abrazo y le acariciaba el cabello.


A ella tambin le dola tener que separarse de su pequeo, pero ella no poda ser un impedimento para que Harry fuese feliz, adems tena que seguir con su vida. Ella quizs ya no podra hablarle, abrazarse o verle, pero aun as, ella siempre estara con l, hasta el ltimo minuto que le fuera permitido.


–Te voy a extraar Alash. Te quiero –dijo inaudiblemente, cerrando fuertemente sus ojos.


–Y yo a ti pequeo –No sabes cunto agreg para si misma


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Estaban todos reunidos en el recibidor, ya que Narcisa deba volver a Francia, segn lo que haba dicho, tena que terminar algunas negociaciones y tratos que tena con algunas amigas all. Ella haba estado en Francia cuando la guerra se desat, a pedido-orden de Lucius, que prcticamente la tiro por la chimenea para que estuviera a salvo de los mortfagos; ella haba querido estar en Hogwarts, para ayudar a su hijo, pero Lucius no se lo permit, ya tena suficiente preocupacin con Draco en el castillo, como para poner otra preocupacin ms en su cabeza.


Pero Narcisa no se qued haciendo nada en la mansin de Francia, sentada sobre un silln con la mirada fija en la chimenea; sino que tuvo que estar recibiendo a varios alumnos de Slytherin, que no queran seguir los pasos de sus padres y que viendo la nica forma de salir de aquel nefasto futuro como mortfagos, haban pedido ayuda a sus compaeros. Draco junto a sus amigos se organizaron, y les dieron trasladores a sus compaeros, para que en el momento en que empezara la batalla, fueran a la mansin en Francia, donde su madre junto a otras madres que no queran aquel futuro a sus hijos los esperaran. Algunos se quedaron en el castillo para pelear en contra de Voldemort, pero muchos se fueron por el traslador y los Slytherin los entendan, porque saban que aunque no queran un futuro marcado de sangre, dolor y tortura, no podan pelear contra sus propios padres, porque aunque muchos fueran unos asesinos, seguan siendo sus padres.


Por lo tanto Narcisa se encargo de ayudar a los chicos y sus madres, haba tenido que reunirse con el representante del mundo mgico londinense, que estaba en el ministerio francs, para poder organizar la vuelta de los chicos a Inglaterra, asegurndose que ninguno fuera enjuiciado, ya que no haban participado en la guerra. Y todos esos trmites haban acabado hace un da antes, de que ella llegara a la mansin Malfoy.


Y ese da, Cissa volva a Francia, todos fueron a despedirse de ella…


–Draco…–le habl a su hijo, mientras posaba sus finas manso sobre los ante brazos del rubio –cudate, come bien, duerme, prtate bien, no te metas en muchos problemas… - le dijo con una sonrisa.


Draco solo asenta, mientras rodabas sus ojos, llamando internamente a la paciencia, aunque una sonrisa clida se formo en su rostro –S, madre. No te preocupes… – le dijo antes de abrazarla fuertemente.


Narcisa le abraz y le susurr al odo – No tengas miedo dragn y disclpame, te aseguro que pronto tendrs el camino libre… – y termin con un beso en la mejilla.


Draco mir a su madre sin entender de lo que hablaba, suspir frustrado, saba que su madre a veces le gustaba hablar con acertijos.


La rubia dama, fue hacia el azabache que le miraba con una ingenua mirada verde, Narcisa abraz al pequeo Gryffindor y este le devolvi el abrazo sin dudar. Muchos en el saln se sorprendieron por el actuar tan familiar que haba entre ellos.


–Cudalo… hazlo feliz –pidi sin que nadie fuera capaz de escucharla, slo l.


Cuando se separaron Harry miro a la madre de su rubio y asinti con una sonrisa…


–Fue un agrado compartir con usted seorita Granger, su inteligencia y sabidura es admirable – halag a la castaa.


Hermione le sonri levemente, sin poder evitar sonrojarse un poco, ante el cumplido de la aristocrtica dama; sus ojos castaos miraban fijamente a aquellos celestes que le de volva la mirada; Hermione solo asinti levemente.


– Pansy, espero que me llegue pronto tu carta, me muero por ver aquellas tiendas en Paris – sonri suavemente.


–No se preocupe, Narcisa, que maana mismo tendr una lechuza junto a su ventana – le hablo cordialmente pero con confianza.


–Seor Weasley fue muy divertido jugar con usted al ajedrez mgico y sobre todo el de dejarme ganar – le sonri clidamente.


Ron sonri y ri avergonzado con un leve rubor en sus mejillas…


–Joven Longbottom, muchas gracias por dejar tan hermoso el invernadero, debo decirle que tiene un don muy especial con las plantas – le hablo cariosamente.


Neville se sonrojo mucho ms que Ron y asinti apenado con una leve sonrisa…


–Y ustedes jovencitos… - les hablo a Blaise y Theo – espero que no desaprovechen sus oportunidades – les mando a ambos una mirada que deca claramente que ella lo sabia.


Blaise le miro y sonri coqueto – Por supuesto que no, permtale decirle que jugare todas mis cartas – le hablo sensualmente, mientras le tomaba la mano y se la besaba, inclinndose teatralmente.


–Espero que le vaya bien Seora Black – dijo simplemente Theo, aunque haba calidez en su mirada.


Narcisa suspir y le revolvi el cabello, antes de colocarle bien el jersey azul que llevaba, besndole suavemente la mejilla. Se dio media vuelta y se topo con unos ojos negros que le miraban con cario, aunque casi nadie se percato.


–Severus te voy a extraar – le dijo la mujer mientras lo abrazaba fuertemente, para disgusto de cierta personita.


El oscuro profesor de pociones le devolvi el abrazo – Yo tambin, cudate – le susurr muy cerca de su odo, besndole suevamente la mejilla.


Ambos se separaron lentamente, aunque Severus aun tena tomada la mano de Narcisa, ambos senta como una mirada los taladraban…


–Primito, me dio un gusto enorme volver a verte – le dijo efusivamente con una radiante sonrisa, mientras lo abrazaba.


–Y t no sabes cunto GUSTO me dio a m pens sarcsticamente – A mi tambin – dijo simplemente tratando de que su voz saliera por lo menos corts.


–No vuelvas a arruinarlo – le susurr con reproche.


Sirius le miro con culpa en sus ojos azules, algo avergonzado, pero Narcisa le sonri de vuelta guindole un ojo.


-Nos vemos querido – le hablo alegremente a su ex-esposo, abrazndolo largamente, para ahora disgusto de cierto lobito – te amo – quiso decir, pero solo le dio un beso en la mejilla y le susurr –, s feliz Luc, se muy feliz – se separ de l con una sonrisa en sus labios, pero en sus ojos haba un halo de tristeza.


–T tambin se feliz Cissa, cudate mucho – le habl con sincero cario.


Narcisa se dio media vuelta y sin que Remus se lo esperara, la rubia lo abrazo fuertemente…


-Cudalo, hazlo feliz –advirti – ni pienses en hacerlo sufrir, que sino tendrs que vrtelas conmigo – le dedic una suave sonrisa.


Remus le sonri de vuelta clidamente, sintiendo pena por aquella hermosa mujer que renunciaba a su eterno amor, porque fuera feliz con otro – Gracias- dijo, porque l saba que si Narcisa hubiera querido, no le hubiera dado los papeles de divorcio a Lucius, en el mundo mgico, era la mujer quien daba el divorcio al hombre, aunque el marido poda apelar al ministerio.


Narcisa se despidi de todos con un adis, le dio un ltimo beso a su pequeo beb y se dirigi a la chimenea, nombrando la mansin de Francia, desapareciendo entre las llamas…

Continuara…
Notas finales: espero que les haya gustado el capi ^^ espero no demorarme en el prox capi, que tiene escrito dos lineas u.u' bueno... sera... cuidense ^^

Matta nee!

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