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Pura Casualidad por mihll

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Notas del fanfic:

Los personajes de esta historia no me pertenecen y sólo los utilizo a modo de diversión.

Notas del capitulo: Hola.

He aquí una pequeña historia que espero les guste.

Mis agradecimientos a mi estimada amiga, Lucy H.

"Pura Casualidad"

por

mihll

+++ Captulo nico+++

Haca exactamente un mes que l haba escuchado por casualidad una extraa conversacin del grupo de amigos del pelirrojo, y en dicha charla se haba mencionado que el Torpe estaba enamorado de l? …Evidentemente era para poner en duda eso que oy, porque no haca mucho tiempo que se tipo andaba prcticamente babeando por una chica; lo saba heterosexual y al parecer no haba nada ni nadie que lo pudiera convencer de que, de un da para otro, Sakuragi cambiara de gustos de un instante a otro. Ms imposible resultaba pensar que sus gustos apuntaran hacia l, Kaede Rukawa, al que Sakuragi, da a da, y momento tras momento, deca odiarle?

En todo ese mes, jams supo cul fue el atractivo que le impuls a querer salir de la duda, pero de que la intensin estaba presente, era innegable, aunque nunca hizo nada efectivo para conseguir su propsito. La oportunidad se present sola; fue exactamente hace una semana atrs, cuando Sakuragi- habindose negado inapelablemente a jugar junto a Ryota con quien tuvo un problema que quebr completamente la amistad que arrastraban desde el ao anterior-le oblig a actuar, porque senta que lo necesitaba en el equipo para ganar el partido que se acercaba, quizs el ms importante en la etapa clasificatoria para el campeonato nacional de bsquetbol. En dicha ocasin, cuando incluso el profesor Anzai fall en su intensin de convencerle de desistir de su postura, l tuvo xito; pero quizs, el precio era bastante grande, quizs, porque si analizaba los pro y los contra, ganaba de todas formas, no slo el partido, sino que adems consegua salir de esa duda que cada vez atraa ms su atencin carcomindolo por dentro de una manera inusitada.

Habiendo prometido ponerse a su entera disposicin, o ms bien, prometido dejarse hacer lo que l quisiera si jugaba el partido, se encontraba frente a l, en su casa, esperando que tomara la iniciativa.

—Mis padres no regresan hasta maana—dijo de pronto, al notar que Sakuragi jugaba con sus manos en un gesto nervioso y preocupado—As que decdete pronto a hacer algo, antes de que me salgan races de tanto esperar.

— Ests seguro…de que no te arrepientes de esto?

Neg simplemente con la cabeza.

—De acuerdo…

El nervioso pelirrojo, avanz torpemente un paso ms hacia l, y se detuvo mirando nuevamente de un lugar a otro, y, ante su mirada fra e impvida, mostr serias intensiones de salir corriendo por la puerta en donde su mirada qued fija.

Un bufido de impaciencia escap de su boca.

—Vale Zorrito, confo en que nadie vendr—dijo Hanamichi, al advertir en se gesto, un llamado de atencin. Devolvi su vista al frente—Despus de todo, fuiste t el que ofreci pago para que yo jugara…ahora.

Tembl de la tan sola idea de pensar en lo que le esperaba. Por una fraccin de segundo vio en l un brillo de determinacin, antes de tener su rostro muy cerca del suyo, sintiendo su respiracin se mezclaba con la suya. Entonces vino el beso, un suave y casto beso que dur menos de lo que esperaba. Fue apenas un choque de labios, y nada ms.

Frunci el entrecejo.

—Ya estamos a mano, Zorrito—dijo Hana mientras curvaba una pequea sonrisa de satisfaccin en sus labios.

— Es todo? —el otro asinti feliz, en su inmensa emocin que lo estaba incitando a salir corriendo de all para ir a contarle a sus amigos que haba conseguido un beso de su amor imposible—. Oye, te recuerdo que el trato era para que yo te diera lo que t quisieras.

—Y ya obtuve lo que quera.

En completa perplejidad, lo vio abandonar su casa. Era increble pensar que un idiota como se pudo haberle hecho cualquier cosa, llevarlo a la cama como mnimo, o siendo ms ambicioso, llevarle a la cama y pedirle que aceptara su novio, pero no, slo haba pretendido obtener un miserable beso, que ni siquiera podra ser calificado como tal.

—Torpe, y mil veces Torpe—gru, sosteniendo su mirada airada en la puerta donde l haba salido. Estaba resentido completamente, porque cualquiera no durara en violarlo si tuviera la oportunidad, pero se pelirrojo…No saba cmo llamar a su estupidez. Era un idiota. Y l, tambin lo era, porque esperando tener su sexy cuerpo fcilmente al alcance de su mano, se haba excitado sin querer y ahora le quedaba un problema que tendra que solucionar con una buena ducha fra.

~~o0o~~





Era lunes por la maana y lo que menos quera era toparse con aqul tipo pelirrojo. Sali de la casa rumbo al instituto, y segn la rutina diaria, a mitad de camino el sueo comenz a dominarlo mientras pedaleaba su bicicleta. Por ms que intent mantener los ojos abiertos, en un instante dado el sueo lo venci. Despert rato despus, al sentir que se estrellaba contra algo.

Volvi a la completa lucidez al or como el pelirrojo bajo l y su bicicleta, echaba improperios en su contra. Por lo visto, aunque lo amara, las cosas entre ellos no parecan cambiar mucho.

—Te pasa por atravesarte en mi camino—fue lo nico que respondi.

— Ah s?! —se sali de la desagradable posicin y le asest una patada a su fiel compaera, doblndole una rueda —Eso te recordar que no debes dormirte cuando no debes!


Rpidamente, se levant y encar, pero su mirada almendrada hizo que se sintiese claramente inquieto. Algo en ella, lo haba perturbado; a juzgar por el modo en que lo hizo, podra decirse que aun con la ira impresa, lo haba hechizado de alguna manera.

—La prxima vez que hagas eso, voy a partirte la cara en dos.

—Te reto a que lo hagas ahora mismo—desafo Hanamichi, sin embargo, l fingi no or nada; recogi sus cosas y la bicicleta, y se march dejndolo solo a mitad del patio.

El da transcurri sin mayores inconvenientes y al terminar las clases, como era habitual, fue el primero en llegar al gimnasio. Se cambi el uniforme, cogi un baln y se puso a lanzar tiros al aro mientras sus compaeros iban llegando uno a uno.

Ryota y Yazuda fueron los penltimos en llegar.

—Jugu el sbado nicamente porque el profesor Anzai me lo suplic—vena diciendo el capitn—pero no jugar ms junto a Sakuragi, porque simplemente no lo soporto.

—Eres el capitn, no puedes abandonar a tu equipo slo porque tienes un pequeo problema con Sakuragi—replicaba el otro.

—Pues si eso es un problema Renuncio! Lo oste!

Tanto Kaede como los dems presentes, prestaron atencin al grito del defensa central.

—No digas semejante tonteras, Ryota—rega Ayako, acercndosele.

—T no me hables. Eres una traidora.

—Traidora ser tu abuela. Que yo sepa, no te deba ninguna fidelidad. No somos novios ni nada parecido para que te atrevas a atacarme de esta forma.

Ante esta discusin que se estaba desatando, Kaede crey que sera una buena oportunidad para saber algo ms sobre la situacin que quebr la amistad de Ryota y Hanamichi, entonces, dejando el baln de lado, se incluy en el grupo que formaba un crculo en torno a la pareja.

— Y entonces? —desafi la chica al notar el silencio que se apoder del muchacho frente a ella—Ves que no tienes qu replicar al respecto?

—Aunque no lo tengas, por qu te metiste con l?

Todos se impresionaron ante el ataque, sobre todo Kaede aunque no lo demostr.

—Slo fue un beso…No significa nada.

—Ayako, Besaste a Sakuragi? —balbuce alguien que se encontraba demasiado perturbado a estas alturas.

— Acaso no ven que esta discusin es privada?! —grit Ryota.

—Claro, as como gritas se nota a la distancia—seal Yazuda irnicamente.

— Mtete en tus asuntos! Vete de una vez a cambiarte de ropas! Y lo dems, fuera de mi rango de visin!


—Bueno—se dijo Kaede escapando de all—, mejor vuelvo a lo mo.


Por largo rato, a sus espaldas, la discusin de la pareja continu. Termin slo cuando el pelirrojo hizo acto de presencia de una forma bulliciosa, porque lo hizo gritndole a la manada de bestias que tena como amigos. Se volvi a verlo, y luego mir a la manager, preguntndose si efectivamente ellos dos se traan algo lo suficientemente poderoso como para provocar los problemas que el equipo estaba sufriendo.

—Se besaron…—murmur slo para l—No te entiendo, Torpe.

Pero ms all de entender al pelirrojo, tena que empezar por entenderse a l mismo, porque estaba siendo preso de un sentimiento que no saba identificar: algo le molestaba de eso que les dieron a conocer.

Pasaron los das, una semana, y un nuevo partido se aproximaba, y como era de esperarse, los conflictos entre Hanamichi y el capitn persistan. Ninguno de los dos tercos queran ceder, y l una vez ms se vea en la posicin de tomar cartas en el asunto. Si bien Hanamichi no era la parte ms accesible, decidi partir por ese lado. Apenas le encontr solo en los vestidores, una tarde, al final de los entrenamientos, decidi intentar hablar con l.

— De verdad ests enamorado de mi?... —sacudi su cabeza enrgicamente al darse cuenta que haba preguntado algo que no pensaba—Digo…No es lo que quera decir.

Hanamichi , que hasta haba soltado la toalla que envolva su cuerpo, se encontraba totalmente perturbado y por no decirlo, petrificado.

— Cmo…?—apenas pudo balbucear.

—Olvdate de lo dems, slo dime todo acerca de tu problema con Ryota.

Era tarde, era muy tarde. …l ya haba causado la total y desagradable intriga en el pelirrojo, que, avanzando hacia l, le pregunt:

— De dnde sacaste eso? Quin te lo dijo?

—Dime lo que te demand.

— No! T dime lo que te pregunt—dio un paso ms, y slo entonces Kaede se percat de que lo tena cerca, complemente desnudo. Le dio la espalda inmediatamente.

—Primero cbrete y despus hablamos—le dijo secamente.

Sinti sus pisadas que se alejaban, el tenue sonido de las ropas mientras se vesta, y luego, su voz.

—Ahora puedes volverte.

Sinceramente no deseaba hacerlo pues senta que los colores se le haban subido a rostro, y es que sencillamente ahora su cuerpo le pareca ms impresionante que antes. Se dio un regao mental. Ni en sus ms locos sueos habra imaginado alguna vez que ese pelirrojo le provocara de la forma como lo estaba haciendo; antes nada ms era un gusto fsico no tan notorio donde pretenda saber qu se sentira estar entre sus brazos, como una mera fantasa dominada por las hormonas, ms ahora, la fantasa haba dado paso al anhelo, un fuerte deseo de tenerlo no una, sino muchas veces a su alcance y que lo hiciera vibrar, tanto fsica como emocionalmente, y eso ya era demasiado atormentador. Lo peor, es que Hanamichi nunca lo haba tentado; l mismo con la intensin de satisfacer su duda, le haba estado prestando demasiada atencin, hasta el punto que actualmente con tan solo verlo, el piso pareca temblar bajo sus pies.

Se volvi slo cuando supo que poda hacerlo sin caer en evidencia de su situacin.

—As que Ryota est enojado contigo porque te metiste con Ayako, pero mi pregunta es: Por qu t no soportas a Ryota si no debieras?

—Ah—emiti nada ms, para sentarse en la banca y comenzar a ponerse los zapatos—Sabes Zorrito, eso es algo que no voy a responder.

— Por qu no?

—Porque no es de tu incumbencia.

Avanzando hacia l, se sent a su lado.

—Si me cuentas, soy capaz de decirte quin me dijo eso de que al parecer andas enamorado de m.

Hanamichi lo mir.
— Fueron esos idiotas verdad? —no le respondi—O fue Ayako?

— Ella lo sabe? —pregunt turbado. —Entonces no entiendo.

—Mira Zorrito—se puso de pie se un impulso y se plant frente a l—Esto es algo que no te interesa, adems yo nunca dije que estaba enamorado de ti…dije que me gustaba un hombre, pero jams especifiqu.

—Te gusta un hombre—murmur, levantndose tranquilamente—Eso es perturbador, y si no soy yo, entonces quin?

—No es de tu incumbencia—chill Hanamichi—Y no viene al caso. No te responder eso, pero s quieres te digo lo otro.

—Soy todo odo.

— Prometes que esto se queda entre nosotros?

—As como nuestro pequeo encuentro del otro da no ha salido de mi boca.

—De acuerdo…

Hanamichi le comenz a contar que un da estaba demasiado aturdido al enfrentarse al dilema de encontrarse queriendo a otro hombre, y dado que deseaba dejar salir lo que le asfixiaba, se acerc a Ayako para contarle lo que le pasaba, porque senta que en nadie ms poda depositar su confianza, y eso inclua a la Gundam; le dijo que Ayako se lo haba tomado con calma, que lo haba aconsejado bien, adems de sealarle que lo mejor era sincerarse con sus amigos ya que ellos se sentiran demasiado decepcionados si se enteraban de su situacin por terceras personas.

—Bien, pero eso no me da mucha respuesta que digamos—dijo Kaede al final del relato. Estaban sentados de nuevo, uno al lado del otro. Hanamichi estaba jugando a ponerse y sacarse los zapatos nerviosamente porque esto era nuevo: sincerarse con Rukawa no era cosa de todos los das.

—Pasa que todo estaba bien—dijo sin despegar la vista de sus pies—, pero un da Ayako vino a m diciendo que lo haba pensando y que le pareca ilgico que me gustara un hombre porque haca poco tiempo que me gustaba Haruko…

—Lo mismo digo yo.

—No interrumpas, Zorrito—demand mirndolo fugazmente, para volver su vista al punto anterior. Se tom su tiempo en proseguir— Ella me dijo que quera un prueba y no se le ocurri mejor manera que besarme…Ryota nos vio.

—Ahora estoy entendiendo algo, pero…

—No debera tener molestias con l, verdad? —lo mir nuevamente—Pues te dir que l no tuvo piedad conmigo. Se me lanz encima y me moli a golpes. Quise explicarle, pero l no me dej. Cmo pretendes que despus de eso no est enojado con l?...No supo escucharme, no quiso escucharme, y slo atin a pegarme como si quisiera matarme. Estoy dolido con l porque supona que era un amigo comprensivo.

—Es todo un lo que tiene fcil solucin.

—No es tan fcil, ni siquiera a Ayako ha querido escuchar.
—Si t lo dices—se puso en pie—Es todo lo que quera saber. Gracias por la confianza.

Ya se acercaba a la puerta cuando Hana le habl.

—Zorrito, por qu pensabas que estaba enamorado de ti?

—Porque o a tus amigos diciendo eso.

Sin una palabra ms, volvi a su solitaria prctica extra.

En cierto modo, se encontraba bastante decepcionado, pero al fin entenda por qu se idiota no quiso llegar ms all de un simple beso con l, pero an as surga una interrogante: Por qu no lo trat como un maldito esclavo si poda hacerlo?

Detuvo su sexto tiro desde que lleg frente al aro.

—Si me bes, es por algo…—se dijo, y se qued quieto, como una estatua, hasta que finalmente, decidi marcharse a su casa.

~~o0o~~





Da martes…Era crucial solucionar los problemas entre Ryota y Hanamichi, pero todo estaba tan difcil y l no tena ganas de intervenir. Aquella tarde, despus de las clases, cuando entr a los vestidores, se encontr con que el pelirrojo haba llegado primero que l y pareca estarlo esperando, sin embargo, lo ignor completamente y se limit a cambiarse de ropas.


—Le cont la verdad a Ryota, tuve que atarlo para que me escuchara, pero lo hizo…Ya nuestro problema se solucion—le dijo Hanamichi en un momento dado.

— Y te crey del todo? —pregunt sin mirarle, mientras se pona la sudadera.

—Bueno, dej todo a la duda. Me dijo que hasta no verlo, no creera, pero por nuestra amistad, quera confiar y darme la oportunidad.

—Tal vez te minti, tal vez lo que dijo era para que lo soltaras…

Hanamichi sonri.

—Tal vez, pero conozco a Ryota, poco pero lo conozco.

—Est bien.

Se produjo silencio entre ellos, y el nico ruido que rompa el ambiente, eran los emitidos por los movimientos de Kaede cambindose de tenida.

— Sabes? —dijo Hanamichi—Les di su merecido a esos idiotas por ser tan bocazas.

—Supongo que tambin les aclaraste que yo no soy el que te intereso.

Hanamichi, enfrentndose a su mirada, frunci el entrecejo, porque se chico haba visto cierto dejo de dolor en sus pupilas azuladas.

— Realmente llegaste a creer que yo estaba enamorado de ti? Fue por eso que te convenciste que darme un poco de ti sera suficiente para convencerme de jugar?

—Jugaste no?

—S.

—Y no fue porque te interesara lo que te ofrec…Entonces dime la verdadera razn.

Hanamichi no dijo una palabra.

— Me ests resultando todo un misterio, Torpe —dicho esto, sali a la duela.

Durante los entrenamientos, Kaede inesperadamente jug bastante mal en el partido que efectuaron; siempre cometa errores impropios de l y casi al final del tiempo, tropez por s solo y qued tendido en medio de la duela.

Cuando alz la mirada, vio la mano de Hanamichi tendida hacia l.

— Arriba Zorrito, da mala impresin que los novatos nos estn ganando.

Con su orgullo en alto, se puso en pie por propias cuentas, y sali de la cancha para ir a sentarse a la banca. Todos lo miraban con una impresin interrogante.

Ayako, lleg a su lado, lanzndole una toalla.

— Pasa algo? —pregunt sentndose a su lado—Jams te haba visto jugar tan mal.

—Estar bien para el partido.

—No es eso.

— Entonces qu? —contraatac speramente.

La chica dej salir una buena carcajada para luego, decir:

—Nada.

—Ya no jugar ms.

Ayako se puso en pie, y seal un cambio de jugador. Por su parte, Kaede se march a los vestidores, y apenas lleg a ese sitio, se dio varios cabezazos contra su casillero.

—Estpido, cmo pudiste? —se rega — Por qu diablos te fijaste en se idiota? Por qu diablos te enamoraste pensando errneamente que l lo estaba de ti?... Qu iluso!

— No lo puedo creer! —Exclam-para su total sorpresa-una voz a sus espaldas. Era Ayako, a quien se volvi a ver de golpe— Dijiste se idiota?...Eres otro caso de chico que anda enamorado de otro chico.

—No te burles, ni me compares con el Torpe.

— Dime de quin— se acerc sin intimidarse por su mirada extremadamente fra y amenazadora— Cuenta Kaede, en mi puedes confiar.

— No—sigui en su empeo de cambiarse de ropas e irse pronto de all.

Si bien Ayako esper un momento, al final se rindi. Kaede nunca se dio cuenta cundo se fue, pero en un instante dado, al no verla en ese sitio, se sinti aliviado…Se sent en la banca, tomndose la cabeza mientras segua con los reproches en su contra.

Hanamichi fue el siguiente en irrumpir inesperadamente en ese lugar.

— Te propongo un trato—le dijo sentndose a su lado. …l lo mir—Si me dices que te pasa, har todo lo que me pidas que haga.

Acaso eso era un efecto de`javu? Se sinti como l aqul da, cuando inversamente le propuso el mismo pacto.

— Aceptas? —prosigui Hanamichi. …l asinti con la cabeza, de la misma forma como el pelirrojo lo hiciera antes. —Entonces dime.

—Estoy enamorado, pero la persona que quiero no me corresponde.

Levantndose, Hanamichi dijo:

— En mi casa, sta tarde. Nos iremos juntos al terminar los entrenamientos. Esprame.

Dos horas ms tarde, se encontraron en la misma posicin de das atrs, pero esta vez era l quien deba tomar la iniciativa, y l no era Hanamichi; si le ofrecan todo, todo iba a tomar…

El beso que le dio ni fue ni en apariencia a lo que el pelirrojo le dio aqul da; fue en extremo apasionado, y mientras se lo daba lo conduca a la habitacin, donde, momentos ms tarde, hacan el amor de manera desesperada. Se sinti en el cielo mientras se retorca bajo su cuerpo, y, cuando todo acab con un orgasmo intenso de ambas partes, lleg a creer fielmente que haba pasado un satisfactorio momento en el paraso.

Tendido de espaldas contra la cama, respirando agitadamente, y sabiendo a su amante en la misma condicin, dijo:

—Eres un Torpe.

—Lo soy—confes el otro.

—Ese da tena ganas de esto, senta que no te amaba, pero tena ganas de esto.

Hanamichi sonri ante eso.

—Me reprim…me gan la vergenza.

—Que yo sepa, t jams has tenido vergenza.

— Soy yo esa persona que dices que no te corresponde? —pregunt Hana de improviso.

—S.

—Lo supuse…O al menos quise creer eso cuando Ayako fue a decirme que no era el nico idiota del equipo que andaba enamorado de otro chico…Ayer, cuando te insinu que no era de ti de quien me haba enamorado, vi en tu mirada que te molest…Quise pensar que me correspondas y me alegra saber que no estaba equivocado.

—Idiota arrogante.

—Lo soy, y qu?

—Falso. Actas muy bien.

—Viniendo de ti es un halago.

—Torpe.

— Esto si que no!—de un momento a otro, se posicion nuevamente sobre Kaede—Te har pagar por insultarme.

—Se ve que perdiste toda vergenza.

—Pues ya comprend que contigo no debo tenerla.

Kaede slo sonri.




FIN
















Notas finales: Bueno, tengo fics pendientes. Los continuaré en cuanto me sea posible. Apelo a su paciencia.

Hasta pronto. Mihll

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