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Jugando con fuego por Aquarius No Kari

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Notas del fanfic:

¡Tardé años en terminar este fic! pero bueno, ya lo acabé una tarde serena del año 2012 y vengo aaquí a subirlo completamente antes que la web se lo trague otra vez (?) -la primera vez lo borró completamente-

Dejo el link de un art que me hizo momo-chansempai como parte de un intercambio. 
http://img04.deviantart.net/af25/i/2010/304/c/7/___jugando_con_fuego____by_momo_chansempai-d31viik.png

Notas del capitulo: ehm... pues... en realidad este fic es un poco loco ... se me vota la canica un poco y... los personajes hacen lo k kieren x.x..

Para los que más o menos conocen mi estilo, se darán cuenta de lo k kiero decir xd

Espero que les guste n.n
Jugando con fuego

Antecedentes:

Era muy pequeo cuando lleg a aquella regin santa de Grecia, al lugar que estaba consagrado a la Diosa que su constelacin guardiana le obligaba custodiar.

No tena trato con muchas personas dentro del santuario, puesto que era un nio muy tmido; as que durante los aos de su infancia slo se vea bajo los cuidados y amistad de un chico mayor que l, que haba luchado por ganarse su confianza. Se llamaba Kanon, y lo rebasaba por algunos aos; era poseedor de una larga cabellera azulina, y dos esmeraldas por pupilas. Su origen era griego, por lo que no fue muy difcil convertirse en su compaa, su apoyo… su todo.

Ahora contaba con casi veintin aos, una edad que le daba la experiencia necesaria para entender las emociones que el ojiverde despertaba en l, tales como esos celos infundados cuando lo vea rer con otra persona que no fuera l, las de veces que con slo mencionarlo senta que las mejillas se le calentaban, o cuando sus ojos eran encantados con su silueta y era imposible no idolatrar otra cosa con ellos que no fuera su cuerpo.

Milo haba tenido el valor de revelar sus sentimientos ante Kanon, y la voluntad para esperar una respuesta positiva; sin embargo, haban pasado muchos aos, y l haba cambiado totalmente. La persona que el pequeo griego conoci en su infancia, no era ms la que tena enfrente. Y an cuando el mayor corresponda sus sentimientos, no pareca hacerlo en la misma forma intensa como Milo:

Pasaba las noches con el dorado escorpin, poseyndolo sin control; pero sin una pasin. Al desbordarse y culminar su rito, se colocaba nuevamente su ropa y abandonaba la habitacin con un roce apenas perceptible de labios.

El octavo guardin odiaba a muerte esas despedida, y si no recriminaba era por su amor hacia Kanon. No quera incomodarlo, hacerle pensar que todava era un nio caprichoso al que le gustaba que hicieran su voluntad. Todo lo que Milo quera era un poco de amor, ser correspondido por esa persona a la que supuestamente le importas.

En aqul momento, mientras observaba con sus pupilas abatidas como el mayor terminaba de colocarse los pantalones, pensaba en la mejor manera para que Kanon reaccionara y entendiera que aquella situacin no poda ser eterna, que tarde o temprano l se cansara de su trato por mucho que lo amara.

Pero Cmo resolver aquel problema?

Qu mtodo sera el ms apropiado para hacerle despertar?

Tal vez la respuesta se encontraba ms cerca de lo que l imaginaba.

-.-.-.-

La constelacin de Acuario lo haba escogido para defender aqul onceavo templo; pero l no se senta con la capacidad de hacer frente a su responsabilidad, no cuando apenas contaba con seis aos, hablaba un idioma ajeno al de aquella regin, y se senta tan solo. Para su fortuna, uno de los postulantes a santo dorado le hacia compaa. Se trataba de uno de los gemelos del santuario, cuya nica diferencia era el cabello y la personalidad; Saga, prximamente santo de Gminis, se tomaba las cosas demasiado enserio.

Camus creci instruido bajo sus consejos de lealtad, valor, confianza propia, y a hacer lo que est en tus manos por defender aquello que te importa o lo que es correcto –Bsicamente a ser un extremista-.

Saga se convirti en una parte fundamental en la existencia de Acuario, a tal grado que cuando este falt, su corazn pareci hacerse de hielo.

Con todas las cosas que sucedieron antes, durante y despus de la guerra santa, fue como el galo comenz a sentir otra serie de cosas por el geminiano, que iban ms all del respeto y amistad concebido. El problema con el mayor era que tena demasiadas culpas encima, lo cual le hacia pensarse indigno de merecer el cario de alguien, sin importar cuantas veces Camus le explicara que no haba sido culpa suya, que se trataba de un trastorno mental, y que l lo amara sin importar nada ms.

Lo peor del caso es que no saba si Saga lo estaba rechazando porque se senta demasiado insignificante, o porque en realidad no le profesaba ese tipo de afecto, y era su forma sutil de rechazarle.

Era demasiado estresante no saber lo que el gemelo senta, lo cual lo llevaba a trazar distintos planes a realizar para averiguarlo; sin embargo, no se le ocurran muy buenas ideas. Todas estaban inconclusas o tenan un final nada grato para ambos

Qu hacer?

Camus no quera apresurar las cosas, pero si quera hacerle entender que lo amaba, y que necesitaba saber si sus sentimientos eran correspondidos; y si lo eran, que anhelaba poder compartir todas y cada de las caricias que haba guardado desde hace tanto.

Podra haber un mtodo de hacerle abrir los ojos y saber cuales eran sus sentimientos?

Captulo I

El pacto

No poda creer que le hubiera convencido no slo de asistir a aquella reunin, si no tambin de usar aqul atuendo!

Mientras descenda uno a uno los peldaos, de Virgo a Leo, senta como la circulacin de la sangre se le cortaba, cada vez que mova las piernas para apoyar la planta del pie.

Milo le haba dicho que era lo mejor, que no poda negarse, que la primera seal de amor entre dos personas eran los cambios positivos tanto en uno como otro; y aunque Camus insisti con que el primer cambio deba ser en el griego, al no asistir a aquella reunin, Milo discuti que Camus necesitaba mayores reformaciones, y que a todos les sorprendera verlo en ese lugar, cuando no separaba ni para desearles que se divirtieran.

Bajo aquellos innegables argumentos, el galo tuvo que aceptar la invitacin. El problema eventual se suscit por el atuendo que este escogi para vestir, ya que el escorpin quera que ‘su pareja’ usara algo mucho ms provocativo, algo que causara la envidia de Kanon; as que le escogi una ropa que pudiera causar tales efectos: Una camisa oscura con las mangas arremangadas de tal forma que sus msculos pudieran presumirse, abierta con ‘v’ por cuello para lograr que los pectorales hicieran lo mismo; ms un pantaln ajustado que resaltara las prominencias traseras, y los msculos de sus piernas. Para Milo haba resultado sumamente difcil convencerlo de ponerse esa ropa -puesto que iba contra toda ideologa reservada de Acuario-; pero no tanto como lo que le cost sacarlo casi a rastras de sus aposentos y hacer que bajara hacia el templo de Leo. Fue hasta que le mencion que Saga derrapara por l de inmediato, que acept bajar.

Para la hora de la cita, ambos dorados se encontraban en el quinto templo, tomados de la mano para acentuar su mentira, como si fueran un par de enamorados; aunque a ninguno le hacia gracia mantener ese contacto. Despus de todo, siendo tan diferentes, no se llevaban bien.

-“Ya casi no siento mis piernas”- Se quej Acuario, en un murmullo malhumorado. Milo rod los ojos, exhalando con hasto.

-“Te promet que estaramos de regreso tempranono es as?”- Inquiri de forma molesta. Camus asinti, mirndole primero de reojo, y luego a sus extremidades inferiores, como si sus ojos pudieran decirles que todo estara bien, que slo tendran que esperar unos momentos ms. Trag un poco de aire, intentando serenarse, en vano.

-“Bien… entonces… vamos…”- Dijo, notablemente nervioso. La idea de convivir con el resto de sus compaeros y ser sometido a cualquier tipo de criticas, lo pona en un estado contrario al que siempre demostraba en su mirar, o al que Saga le haba enseado manifestar.

Sin decir otra palabra se internaron en el templo de Leo, esclavos al yugo de sus propias ideas y planes, por lo inseguros que se sentan respecto al buen funcionamiento de sus propsitos.

Un par de das atrs Milo le haba hecho una propuesta a Camus, que este no poda rechazar; no porque el escorpin le interesara, si no porque senta que se vera beneficiado con el corazn de Saga, algo que quera poseer desde hace tiempo atrs. Y no haba sido una decisin fcil, por cuestiones de ego.

Las ventajas eran muchas; pero tambin lo que poda perder si el plan no resultaba.

-v- Flash Back –v-

-“Te veo luego.”- Se despidi Saga, levantando la mano para hacer significativas sus palabras. Acuario le imit con una media sonrisa.

-“Si. Adis”- Fue lo nico que dijo. El mayor camin hacia la entrada de Acuario para descender a Gminis, seguido por la mirada fija y enamorada del galo; quien al quedarse solo, suspir melanclico y susurr: -“Quisiera que tambin me amaras.”

Pero Camus no contaba con la visita de ‘alguien’ que vena de Piscis. Se trataba de una persona con quien sola tener un trato… en verdad extrao, ya que no se hablaban, haban tenido cierta conversacin amable alguna vez acerca de un pupilo de Acuario; pero nada ms. Milo y Camus eran tan diferentes que sus personalidades siempre solan chocar, y para evitar problemas, lo mejor era la indiferencia. Sin embargo, aquella vez, Milo supo que la respuesta a sus problemas se encontraba en el lugar donde menos hubiera decidido buscar una solucin.

Sus neuronas trabajaron ms rpido de lo usual, maquilando un plan infalible que le dara la victoria sobre el corazn de Kanon, y que podra solventar las cosas con Camus; es decir, evitar ser de una forma hostil como tena que actuar cuando l estaba cerca, puesto que si todo sala bien podran volverse… no amigos… quiz simples conocidos con una relacin afable…

En un segundo, Acuario percibi la presencia de un ente tras de l, lo cual provoc que su cabeza girara hacia el pasillo que conduca a la salida y entrada del templo, donde Milo estaba parado, contemplndole. Camus simplemente poda darse la vuelta y omitir el encuentro con sus retinas; mas, un extrao destello en ellas le hizo saber que un encuentro de miradas no era todo lo que el griego deseaba

-“Puedo hacer algo por ti?”- Interrog el galo, con su habitual tono indiferente.

El peliazul se sorprendi ante sus palabras

-“De hecho si”- Respondi con una sonrisa seductora. –“Quisiera intercambiar un par de palabras contigo. Si no te importa, claro.”- La faz de Camus dej la apata para mostrar extraeza.

Una parte de l le deca que no era muy buena idea escucharle; aunque la otra estaba segura que no haba nada que temer…

Resultado? Nadie escucha a su conciencia.

Minutos ms tarde se encontraban sentados, bebiendo: Camus un t caliente, una limonada fra, Milo.

El escorpin nunca haba tenido la oportunidad de conocer ni al galo, ni al templo que deba custodiar por completo, por lo que estar en aquella habitacin le causaba cierta incomodidad; sobre todo cuando observaba que cada cosa estaba perfectamente bien adaptada, como si cada cosa hubiera sido perfectamente medida y acomodada en su respectivo lugar con cautela. Ni siquiera en el tercer templo haba contemplado tanto orden… Y eso que se trataba del recinto de SagaDe Saga!

-“Y bien…?”- Inquiri Acuario dando un delicado sorbo a su taza, sin apartar sus membranas del semblante griego. Milo despert de sus cavilaciones con un dbil sobresalto.

-“eh…”- Su mente haba borrado todo plan.

-“Te pregunt si poda hacer algo por ti…”- Record el galo. Las neuronas del octavo guardin volvieron a funcionar.

-“Si. De hecho es un favor que nos conviene a los dos.”- Dijo, esperando hallar los vocablos correctos.

-“Dime.”- Incit Camus, an percibiendo una batalla entre su cognicin y la parte rebelde de si.

-“Quiero pedirte que seamos ‘pareja’...”- No haban sido las palabras ms apropiadas. Eso lo supo cuando el galo abri desmesuradamente los ojos y la temperatura ambiental fue en declive.

-“Ests loco?!”- Profiri el galo golpeando la mesa con las palmas de sus manos, y ponindose de pie a la par. Entonces, la cognicin le aconsej serenidad y que riera. –“Excelente broma!”- Exclam enseguida, actuando por fin como la razn le dictaba.

A Milo no le hizo gracia verle rer, an cuando nunca hubiera tenido esa oportunidad.

-“Escucha Acuario: ni yo te agrado ni t me simpatizas. Todo lo que quiero es que me ayudes a provocar los celos de Ka… de ‘alguien’ que me gusta… Eso es todo.”- Explic un indignado escorpin. Camus ya haba dejado de rer cuando volvi a tomar asiento.

-“Por qu habra de ayudarte?”- Cuestion glido, cruzando los brazos a la altura del pecho. Milo sonri, pueril.

-“Porque yo s que t quieres a cierta persona, que puede corresponder o no a tus sentimientos… En realidad, ni t sabes la respuesta”- Agreg con un gesto triunfante, que mgicamente se ampli al ver el semblante de estupor de Acuario. Y estaba seguro que cualquiera hubiera comprado esa expresin a un muy buen precio. –“Lo que yo te estoy pidiendo no es muy difcil de cumplir. T y yo actuaremos. Nuestra relacin tendr de serio lo que yo tengo de actor.”- Camus se tambale en la silla.

-“Y si no sabes actuar como vamos a fingir?!”- Reclam, incorporndose otra vez.

-“Porque t si sabes hacerlo, y lo hars por los dos.”- Fue la sencilla respuesta del griego, nada complaciente para Camus, quien comenzaba a enfadarse.

-“Yo nunca digo mentiras. Soy netamente honesto!”- Exclam.

-“Lo s.”- Respondi Milo, como si nada. –“Pero sabes fingir. Lo hiciste cuando la guerra santalo olvidas?”- Acuario jams podra hacerlo…

-“An as… no creo que sea una buena idea…”- Murmur.

-“Pensalo.”- Propuso el escorpin, levantndose de forma serena. –“Las personas suelen darse cuenta de lo que tienen hasta que lo ven perdido. Y quien sabe, tal vez Saga por fin te diga si le gustas o no…”- Le cerr un ojo, para eventualmente dirigirse hacia la salida, dejndolo pensativo, analizando cada uno de los pros y los contras de aquella ‘fugaz y fingida relacin’.

-v- End of Flash Back –v-

Faltaban unos cuantos metros para llegar al saln donde seria la reunin aquella noche; nicamente deberan dar la vuelta al pasillo…

-“Tenemos algunos en nuestro templo verdad, Saga?”- Era la voz de Kanon rebotando contra la pared, viajando rpidamente hasta filtrarse en los tmpanos de Milo, quien detuvo su paso y el de Camus.

El francs intent preguntar porque razn se detenan, cuando, inspirado por todas y cada una de las ideas que revolotearon en su cabeza, Milo ya lo haba arrinconado contra la pared, mirndolo de forma penetrante. Entonces todo sucedi tan rpido que no le dio tiempo a reaccionar…

Por la arista del muro aparecieron tres figuras: dos ms altas que la que iba en medio, dos con una anatoma igual, pero de corazn diferente. Kanon, Saga y Aioria observaban una escena que los dej completamente helados, una donde el jaloneo que Camus realizaba por obtener la libertad de su cuerpo y de sus labios, aparentaba, a los ojos de ellos, ser parte de un ritual de caricias extremas, entre un par de enamorados…

Marcador?

Cero y va una.

… o … o …
Notas finales: Este fic también trataré de que sea corto… y lo continuaré cuando suba el capítulo 18 de Forbbiden Memories )

Por su lectura y respetable opinión… Gracias!

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