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VACIO DE UNA NOCHE BLANCA por sleeping god

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen sino que a la imaginación de Tite Kubo.

Notas del capitulo:

No fue escrito por mí, aclaró, sino por una amiga que me ha dado una pareja extraña peron en igual medida encantadora.

Acepto cualquier tipo de comentario.

Ni Dios sabe porqué al salir esas ondas vocales me hechizan

hasta agitarme el tiempo convirtiéndoseme en droga

que me llama a buscar más de ella,

por consiguiente, me clama a anhelar más de ti.

 

Después de una larga lucha, por fin, todo regresaría a la normalidad, o al menos, su normalidad; sus comodidades, su hogar y su tranquilidad. No era que presumiera que su dinero le ayuda a tener esos privilegios, sino que con el tiempo uno se acostumbra a todo, y en especial si es satisfactorio. Más tenía que terminar una labor que nunca se propuso, no sólo eso,  era de lo más indignante, pues, desde cuando el capitán Kuchiki Byakuya debía hacer trabajos de tal bajeza como tener que recorrer Las Noches en busca de “objetos perdidos u olvidados”. (No sé de donde pudo sacar esta ridiculez el capitán comandante. Que Kurosaki Ichigo haya acabado con Aizen Sousuke no significa que los capitanes ya no seas eficientes. Esto me pasa por quedarme en Hueco Mundo y perder el tiempo con Zaraki Kempachi).

Recorría con desgana cada pasillo, cada cuarto, cada sala, cada espacio de esa fortaleza enemiga mientras maldecía para sus adentros al incauto que pudiera ser tan despistado como para perder algo de valor en ese desolado lugar, o peor aun, saber que iba a ese tipo de espacio y cargar algo de valor. Se tranquilizaba recordando que después de esa tonta misión se iría a descansar a su mansión, mejor aun, saber que la garganta que lo esperaba no estaría vigilada por aquel molesto científico, Mayuri Kurotsuchi, pues hasta el resentía el cansancio y había decidido que dejaría una garganta exclusivamente para su uso, aunque solo duraría 2 hrs. Ya había consumido 1:30 de ese tiempo, pero lo tenía calculado, ya sólo tenía que subir al techo del domo y terminaría.

Subió y vio lo que esperaba, nada. Estaba tan monótono como todo. Sin pensarlo dos veces se dijo que sería innecesario recorrer todo el techo como un insensato que ha perdido un lente de contacto, por lo que giró preparado para marcharse cuando un leve quejido, casi imperceptible, se dejo oír. Enseguida imaginó que seria un hollow, en ese lugar abundaban, sin embargo, algo que no supo interpretar le hizo buscar el origen del ruido. Volvió a escucharlo, con el mismo volumen pero esta vez con menos dolor. Provenía de la orilla, lo más lejano de su lugar.

(¿Es…? imposible).

 La imagen que se le mostraba era lastimera además de desagradable y sanguinaria, era un espada destrozado, se encontraba cortando por la mitad apenas unido por algunos trozos de piel y la columna vertebral, dejaba ver sus órganos internos que salían y manchaban de sangre el suelo y el blanco cuerpo del arrancar, la ropa desecha, con el pantalón desintegrado hasta medio muslo haciéndolo parecer una falda y la camiseta no en mejores condiciones de tal manera que mostraba las heridas múltiples en su pecho y brazos y algo más…(sigue vivo…el cuarto espada)…en su pectoral izquierdo y bajo una enorme rajadura se veía el tatuaje de un 4, más arriba encontró lo que parecía un hueco en la parte baja de su garganta. Finalmente reparó en su cara, tan pálida como todo su cuerpo, con leves rasguños y un par de líneas verdes en forma vertical desde sus ojos hasta las mejillas, también dirigió su mirada a sus labios, sólo el labio superior de tono noche, los tenía entreabiertos y un tipo casco partido a la mitad color  blanco, cubriendo el lado izquierdo con una especie de oreja.

 Volvió a hacer una queja, esta vez con más proporción entre el dolor y el volumen. En ese momento se percató de que esos quejidos no eran porque la muerte lo asechaba, sino todo lo contrario, se estaba regenerando lo cual parecía causarle un grave dolor. (Con cada parte que regenera su reiatsu decae. A este ritmo morirá por su propia salvación. Lo mejor será liberarlo de esto). Su intensión le pareció noble pero una leve parte de él le decía que lo hacía porque no quería lidiar con el papeleo de informar que había otro espada con vida, si es que sobrevivía.

-dispérsate, zembonsa…

-..ah…- le fue imposible creerlo en ese momento, estaba hablando, después de todas sus heridas estaba tratando de articular al menos una palabra. Durante un instante dudó que fuera correcto acabar con la vida de alguien que poseía tal voluntad pero después cayó en la misma tentación que lo había conducido desde un inicio a matarlo, pero nuevamente se detuvo al ver que elevaba la mano al cielo oscuro y empezó a abrir lo ojos. Entonces entró en la cuenta que si reaccionaba ese chico le daría, quizá, lastima y hasta tristeza terminarlo, por lo que empuñó a zembonsakura y la colocó justo arriba de su corazón.

Recordó algo que alguien alguna vez le dijo, aunque no lo recordaba con es exactitud sabía la esencia de la idea, “cuando entres en combate con alguien míralo a los ojos para que veas la vida que vas arrebatar y sepas su valor, pero también, cuando vayas a concluir con un ser que no puede enfrentarte no lo mires a lo ojos pues veras una desesperación que te acompañará toda la vida”.

- …ayu…..- (simplemente no quiere morir). Respiró hondo y concluyó que el cuarto espada no era un ser que no podía hacerle frente, más bien tenía un gran poder, por lo cual lo exterminaría como si estuvieran peleando, que moriría con honor.

Fijó sus ojos en suyos, perdió el aliento, le flaquearon las fuerzas, sintió un escalofrió de las piernas y recorrerle la columna vertebral seguido de una corriente eléctrica, su corazón palpitó de una manera inexplicablemente eufórica, sintió como su boca se secaba y sin darse cuenta había guardado su zampakutou.

-..yuda…- entendió lo que decía, estaba pidiendo ayuda pero no ha alguien en especifico pues sus ojos esmeralda miraban fijamente a la luna, la cuan parecía quería tomar con su mano. (¿Ayuda? No quiere morir…pero no puedo brindársela). Mientras se convencía de que sería una gran traición realizar ese servicio ocurrió algo que lo asustó como no esperaba que ocurriera, la mano del cuarto espada comenzó a caer por la falta de fuerza, por la falta de vida.

-¡resiste!- y antes de dar con lo que realizaba se hallaba sosteniendo su mano- no te rindas- aun sin terminar de entender lo que hacía lo cargó con el mayor cuidado posible mientras sentía lo helado que se encontraba y la sangre que lo empapaba. Caminó con paso veloz tratando a toda costa de ignorar los quejidos del espada que parecía  debilitarse a cada momento; después de tantos años en las peleas sabía que tenía pocas posibilidades de sobrevivir y el nunca se había dejado llevar por la esperanza.

(Pero él vivirá), lo que se decía no era esperanza, era necedad, como si dios tuviera que pasar antes sobre el si quería quitarle la vida a ese muchacho.

Ya estaba cerca, unos metros más y llegaría a la garganta, podría salvarlo, lo llevaría inmediatamente a su medico, se encargaría, se recuperaría, si que lo haría, si, si que quería creerlo, pues sintió la cabeza del arrancar caer en su pecho.

-¡No te mueras, maldición!- estaba alzando la voz, temblando, maldiciendo. No recordaba cuando fue la última vez que hacia esas cosas. La última vez que tenía miedo.

Abrió los ojos y lo embargó un enorme alivio.

-…t…

-vamos, habla.

-…te…- nuevamente se recargó en su pecho.

-por favor, sigue conmigo, sigue, yo voy a cuidarte, nunca te abandonaré- apreciaba como la piel se regeneraba bajo sus manos y como se retorcía de dolor, sin embargo,  lo que más le dolía ver era como esos bellos ojos comenzaban a opacarse, a perder la vida- quédate conmigo- recordó de donde era ese sentimiento, así era, fue de cuando la perdió a ella, pero…este lo acababa de ver, no lo conocía y aun así, el sentimiento era mas fuerte- te voy a ayudar.

-…te…-acercó el oído a su boca pare oírle-…amo- no se atrevió a decir algo, pues simplemente no sabía que decir, se alejó de su boca y lo miró confundido, no obstante el murciélago lo veía como si hubiera dicho lo más común del mundo, (o quizá…sus ultimas palabras…quizá un agradecimiento).

-vas a estar bien- volvió a mirar detenidamente sus ojos verdosos, ciertamente lo hipnotizaban y lo hacían creer que era el ser mas lindo del mundo, para culminar esa idea le fue proporcionada una sonrisa amable y despreocupada, ya no podía mirar sus ojos por haberse perdido esta vez en sus labios que parecían llamarlo.

Escuchó su conciencia gritándole que no fuese ha hacer algo precipitado, pero a su conciencia que más le daba, no había nadie que le fuera a descubrir besando a otro hombre, además, a ese pequeño no le molestaría. No duró más de 2 segundos razonando eso para de inmediato postrar su boca sobre la del otro, fue un momento, no supo si en realidad pasaron 15 minutos o unos segundos pero lo que si notó es que no fue desagradable y que de alguna manera había logrado excitarlo. Se separó lentamente, no queriendo alejar ese sabor, para notar como tenía un leve sonrojo en sus mejillas, sus ojos a penas abiertos y su boca húmeda. Le volvió a sonreír para volver a acurrucarse.

Caminó por la garganta hasta llegar directo al seretei, ahí reparó en que tendría que usar el shompu para que no fuera  a ser descubierto con el enemigo en brazos.

 No tardó mucho en llegar a su mansión y dar con la habitación de su medico de cabecera.

-ya hemos llegado, enseguida te curaran- silencio, ni un quejido salió de su boca. Lo movió para verle el rostro…un rostro que parecía pacifico, tranquilo, muerto. Sintió un espanto tan fuerte que se le revolvió el estomago y estuvo a punto de devolver más lo resistió.

 Entró azotando la puerta haciendo que aquel hombre de edad madura que ya marcaban su cabello y su piel se levantara de un brinco.

-¡rápido, tiene que ayudarlo!- no lo pensó dos veces y corrió a socorrerle, lo colocaron en la camilla y el medico comenzó a ver lo que quedaba para realizar lo que se pudiera pero no se le paso por el alto aquel 4.

-¿es un…?

-¡joder, no le pago para preguntar cosas innecesarias!- trabajó de inmediato, tomando sus instrumentos  mientras no podía evitar pensar que en todos esos años nunca había llegado a oír a Kuchiki-sama maldiciendo.

Tuvo que salir de la habitación después de que el doctor le dijo que necesitaría espacio para realizar su encargo. Caminó en círculos durante casi 2 horas, rechazando rotundamente y, en algunas ocasiones, violentamente la comida que le ofrecían sus empleados. Durante las horas siguientes se llegó a sentarse aun lado de la puerta. Finalmente decidió pensar en que era lo que estaba haciendo, ayudando a un hollow, traicionando al seretei, deshonrando el nombre Kuchiki, y no conforme con eso, volviéndose un homosexual. (Pero… ¿por qué? Es verdad, apenas vi sus ojos algo cambio, es posible que me haya ena…). Sin aviso la puesta se abrió y advirtió que el hombre salía estaba cubierto de sangre y trozos de piel.

-¿Cómo está?- se levantó como un resorte y lo confrontó con su enorme estatura.

-…- vaciló y evitó el contacto visual-…debe entender que su condición es grave- sintió como si tuviese llegado el invierno de improvisto y con todas sus fuerzas, ¿era acaso que le estaba anunciando que había muerto? (Le dije…le dije que estaría bien).

-¡tiene que estar bien! ¡Tiene que estarlo!- lo sujetó por el cuello de la camisa y lo alzó hasta su rostro para culminar con su amenaza- si muere será su fin también- el hombre trataba de soltarse de las manos de ese noble que ahora desconocía.

-no ha muerto, Kuchiki-sama- la noticia lo relajó hasta el punto de soltó a su medico y lo dejó caer al suelo.

-entonces- dijo más calmado-¿Cómo está?

Terminó de levantarse del piso para continuar la oración que lo había metido en ese problema- está grave, al parecer dormido. No logro entender como, pero…- razonó nuevamente y siguió-…esta regenerando su cuerpo. Me sorprende que no haya caído en un coma.

-menos mal- volvió a recuperar el color que había perdido debido al susto y al parecer también la cordura.

-Kuchiki-sama, por favor entienda, su condición es grave, yo la llamaría terminal. No se de ilusiones- claro, lo entendía, perfectamente, pues ¿no fue el mismo quien se lo mencionó? Sin embargo, es chico era fuerte, era especial.

-vivirá, yo se lo prometí.

-señor, me permite el preguntar ¿Por qué ha…?- sabía cual era la pregunta y a la vez que responder.

-lo he traído porque…- aun así sería raro que eso saliera de sus labios-…no debe morir.

-¿no debe?

-yo no quiero que muera- se oía egoísta más era la verdad- Sus ojos…ese tono verde.

-¿tono? Verde botella.

-no, era un verde vida, el más hermoso tono que he visto en mi vida- ahí estaba nuevamente, sintiendo su corazón danzar desbocado en su pecho.

Notas finales:

Gracias por leér.


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