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Preguntas al aire… por minima

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Notas del capitulo:

¿Cómo sería una reunión familiar con los personajes de South Park representantes de cielo e infierno?... para mayor detalle Dios, Jesús, Satanas y Damian…. Este dia comi mi dosis de té helado y chocolate :D

Una reunión familiar, cada familia por al menos una vez en su existencia tenía que tener una, esa parecía ser una regla desde los tiempos donde el hombre vivía en las cavernas, y para desgracia de Damián, príncipe de las tinieblas, heredero legitimo del trono de su padre en el infierno, para él no era la excepción, ahora su “familia” tenía la dichosa reunión en un lugar de Hawaii, lugar sugerido por su “abuelo” porque simplemente se le antojo.

Todo le parecía tan aburrido y patético, en la playa solo se encontraban ellos por “milagro divino”, que conveniente era tener tanto poder aunque su “abuelo” dijera que no tenía nada que ver en ello, su padre con lentes de sol y su inseparable tanga con una calavera, calavera que simbolizaba a su madre, se estaba encargando de preparar la carne en el asadero, Jesús, su “tío” estaba junto a su “abuelo” tomando un poco de sol, el de cara de hipopótamo leía una revista, ¿Cómo era posible que ese debilucho amante de las túnicas blancas fuera el heredero del trono del cielo y por consecuente de todo el universo?, o claro, era porque era bueno, y se supone que el bien debe prevalecer ante el mal, o eso era lo que creían los humanos, lo que decía la biblia era puro cuento, al menos la última parte, lo del apocalipsis, si, su papá y su “tío” un día se enfrentarían por el dominio de las almas humanas pero nada estaba escrito en cuanto en quien ganaría, bien podría ganar su padre, o bien Jesús, o hasta el si se metía en el dichoso pleito tan esperado en todas las eras, esperaba que no fuera un fiasco como la vez que boxearon esos dos y pelearan enserió.

Hablando de almas, el mejor se hubiera quedado en el inframundo a torturar algunas o cogerse una de las putas de ahí, o las dos cosas al mismo tiempo, o jugar al Wii, que se volvía tan vicioso como saber a cuantos podías hacerle la vida más miserable en el infierno, como a los fanáticos religiosos por no haber sido mormones, le encantaba jugar al boliche con las monjas, siendo estas sus pinos en forma de pingüino.

Una pelota de playa casi choca en su cabeza botando un par de metro delante de él, esos habían sido el maldito grupo de amigos de su “tío”.

-Damián, pasa la pelota- le hablo la cabeza flotante de Jave.

Este los miro de muerte, produciéndoles un espanto horrible a los representantes de cada religión en el mundo y a Acuaman.

(-Soy SEMAN- grita harto el hombre de leotardo.

-Claro… lo que tú digas jajaja- una castaña al otro lado de la playa y una laptop en sus piernas le da por su lado a la parodia de superhéroe.

-Termina de narrar esta estúpida idea autora incompetente-

-Hay que lindo me saliste Damián-

El muchacho empieza a mirar con ojos amenazantes a la muchacha y esta decide continuar, quería vivir para comer chocolate mañana… ejem.)

El chico miro con sus ojos centellantes a la bola de fracasados según él, y para darse gusto y amargarle la tarde hace estallar la multicolor pelota.

Nadie se atrevió a decir nada, ese niño podía ser más aterrador que su padre, y antes de que se le ocurriera utilizar sus maléficos poderes sobre ellos decidieron hacer castillos de arenas, lejos, muy lejos de Damián.

Ya más feliz por haberles hecho un poco más infeliz la vida a algunas personas y de paso intimidarlos, tomo su Ipod y empezó a escuchar una que otra rola de Marilin Manson, ese tipo usaba demasiado maquillaje pero podía hacer buenas rolas.

La virgen María se le acerco, literalmente, y le extendió un coco con una bebida alcohólica, el jovencita admitía que estaba joven, 16 años, pero en su época a esa edad ya se le podía considerar adulto por lo que no creía que le caería mal esa bebida; Damián miro indiferente a la mujer, esta podría decir que era su “abuela” o algo por el estilo, a pesar de haber sido una simple humana, o también podría ser como una especie de “tía”, a veces le confundía eso de la santa trinidad y la concepción de su “tío”, esos royos existenciales se los dejaba a los filósofos.

-¿Cómo te la estás pasando Damián?-

-Aburrido, todo esto es una pendejada-

-Supongo que para un jovencito de tu edad esto es un poco tedioso, pero esto lo hacemos al menos una vez cada medio milenio… es algo así como ponernos al tanto de cómo estamos, después de todo somos familia- hablo con tono maternal la mujer que se acomodó su velo y su toga para sentarse junto al muchacho en una de las sillas de playa.

Damián eso no se lo sabía, después de todo era el más joven de esa dichosa familia, y a pesar de ser hijo de Satanás no tenían una relación tan cercana como para hablar de ese tipo de cosas, él se mantenía ocupado desde que tenía memoria administrando su reino o entreteniéndose cuanto amante se encontrara, últimamente únicamente hombres, cosa que creía que era de familia o que ya lo estaba influyendo a pesar que la mayor parte de su vida se la había pasado con tutores demonios que le enseñaran como ser buen príncipe de las tinieblas ya que su padre estaba demasiado ocupado en que le jodieran el trasero.

-y ¿en qué piensas?-

-Nada…- mintió, inevitablemente al pensar en trasero, la palabra, no el de su padre, ¡qué asco!, pensó en cierto niño rubio que había quemado cierta vez, esos últimos años al espiar el mundo humano por pura curiosidad vio como estaban viviendo de ese pueblito al que había ido con su padre, las pocas veces que lo había acompañado, y cada niño había crecido y desarrollado, nada le llamo la atención hasta que lo vio a él.

Pip, un chico algo delgado, enclenque, educado, pero con sentimientos reprimidos que estaba dejando salir a flote poco a poco, ya no se dejaba insultar y hasta se defendía de los buscapleitos, pero seguía siendo de naturaleza amable, asquerosamente gentil y paciencia, y con uno de los más redondos y respingados traseros que había visto.

-Damián… ejem, Damián, estas babeando un poco querido-

Con el dorso de su mano limpio esas gotas rebeldes que habían salido de sus labios, desde hace rato pensar en ese patético mortal lo alteraba un poco.

Decidiendo ignorar ese pequeño y algo bochornoso incidente decidió tomar de la bebida que le trajo su “abuela”, no estaba mal.

-¿Y has tenido contacto con humanos querido… vivos?- dijo esto último recordando que era lógico si más de dos tercios de los muertos iban al infierno desde esos últimos siglos.

-¿A qué viene esa pregunta?-

-curiosidad querido, de vez en cuando alguien reza sobre tu persona y me pareció interesante-

Por un momento pareció que se atragantaría con su coctel y miro con incredulidad a la mujer dichosa madre de Jesús, si alguien rezaría mencionándolo sería para maldecirlo, y según tenía entendido María solo escuchaba los rezos, como los demás santos, que iban encausados a agradecer o pedir ayuda para buenas causas, no como La Santa Muerte, ella recibía de todos los pedidos, buenos o malos, grandes o patéticos que hasta se quejaba por las estupideces que le llegaban a pedir, pero bien que cobraba si lo hacía, no como los demás santos que eran más indulgentes que ella, hablando de esta, esta también había venido , y se encontraba nadando en esos momentos, pobres isleños, ya varios peces habían muerto y se encontraban flotando a su alrededor, tal vez también comerían seviche a parte de la carne.

La Santa Virgen lo miro divertida, ella no mentía y lo que le había dicho a su “sobrino” no era una broma, pero que fuera la madre de Jesús y una Santa no significaba que no podría divertirse y de pasada ayudar un poco a este familiar suyo.

-El joven es un niño muy devoto, casi no pide nada y es muy agradecido a pesar de lo dura que ha sido su vida… lo curioso es que a veces pide que tu estés bien, que te perdona por haberlo “chamuscado”, ya que a pesar de todo al menos sintió que fuiste su amigo por un tiempo…-

Asqueado de tanta amabilidad se bebió lo que quedaba de su bebida, solo un cabeza hueca podría desearle bien a alguien que le había hecho daño, patético, patético ser humano.

-Creo que siente cierta afinidad por ti…-

Ahora si se atraganto con su bebida tosiendo inevitablemente, no le había agradado ese tonito que había utilizado esa Santa.

-O cariño, no me veas así, yo nunca miento… si quieres te lo demostrare-

Tocando con su mano la frente del oji-escarlata una imagen empezó a aparecer ante ambos, ya no estaban en la paradisiaca playa, con Dios bronceándose, Satanás haciendo sus famosas broquetas con salsa endiablada, la Santa Muerte tratando de surfear, y Jesús y sus amigos haciendo castillitos, ahora estaba una muy humilde habitación y un joven de rubios cabellos que lo hacían casi parecer una jovencita rezando.

-“… gracias por un día más de vida, y Santa María, por favor, cuida a mis padres que están en el cielo… y que Damián tenga amigos y este bien sea donde este ahora…”- 

Absurdo y patético, tanto le pareció que no pudo evitar reír, la Virgen soltó su frente y espero a que se tranquilizara, los humanos estaban todos locos… y quizás el también.

-Quizás… no sería mala idea visitar a mis compañeros de escuela- 

-Quizás Damián tengas razón-

Intercambió miradas con esa mujer, ella era muy vieja, pero tenía las facciones de una mujer que rondaba los treinta, ¿Por qué le había mostrado y dicho esto?, los santos hacían a veces cosas raras, pero le había entrado la curiosidad y motivación de ir a ese rubiecito, tal vez esta vez no torturaría almas, si no a alguien de carne y hueso de forma placentera.

La reunión siguió junto al banquete preparado por Satán, sería el rey del inframundo y todo lo malvado, pero preparaba muy buena carne.

Al final esa tonta reunión familiar no había sido una total pérdida de tiempo, además de que su “abuela-tía” o lo que fuera se había vuelto en su pariente favorito, además le había regalado de recuerdo un conjunto de falda de paja y cocos, tal vez no fuera tan santa como decían porque había visto cierto brillo juguetón en sus ojos oscuros, y le había dicho que se divirtiera con ellos, o claro que lo haría.


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