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Cincuenta y un chicos para Sakuragi por Paz

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Notas del fanfic:

Disclaimer

Este fic está basado en Slam Dunk, los personajes pertenecen a Inoue Takehiko, no saco ningún beneficio utilizando sus nombres, cuyos derechos de autor le pertenecen. Mi propósito es distraerme colocándolos en situaciones inverosímiles o dramáticas, sin faltar un toque romántico.

Personajes:

Aquí voy a tener que echar mano de todos los personajess que han salido de la magistral mente de Inoue, tal vez algunos no gusten, solo hay que considerar que no tengan una posibilidad de quedarse con Sakuragi. Esto lo comento porque en la opción de personas apenas si aparecen unos pocos.

 

 

Notas del capitulo:

Como ya dice el título del capítulo se trata de una introducción a la historia. Como he comentado en la anterior actualización (en otro de mis fics), solo tengo escrito siete capítulos, por lo que vais a tener mucha paciencia conmigo porque se trata de escribir cincuenta y un lemons. ¿Seré capaz? Solo el tiempo lo sabe. Desde ya muchas gracias y gracias tambien a quien me ha animado a subirlo, ella sabe quien es.


 

Cincuenta y un chicos para Sakuragi

 

Basado en Slam Dunk de Inoue Takehiko, cuyos derechos de autor le pertenecen

 

By Paz

 

Capítulo 0 Introducción

 

Hanamichi ha recibido por parte de Haruko un nuevo rechazo y sus amigos comienzan a pensar que su amigo ha confundido sus sentimientos hacia el sexo opuesto. Ya que todos ellos son conscientes de la atracción que supone su amigo hacia los hombres de su entorno, Sendoh babea por él, Rukawa interactúa solo con el pelirrojo, Fujima le dirige miradas furtivas, hasta su compañero Mitsui no puede apartar los ojos de él, y que decir de Akagi que parece llamar su atención a puñetazos, aunque solo sea para impedir que le llame Gori, por ello Mito a reunido a la gundam, exceptuando a su amigo Hanamichi y hablando entre ellos respecto a ese asunto, tras un corto debate, todos lo tenían muy claro deciden proponerle una singular apuesta a su amigo, porque son lo suficientemente reflexivos para comprender que Hanamichi se ha equivocado de bando y su alma gemela se encuentre entre alguno de sus rivales.

 

La apuesta es complicada de realizar pero solo así Hanamichi sabrá si ha encontrado el amor de su vida. Le dan un año para cumplir, al cabo de ese tiempo, si él gana, ellos harán cualquier cosa que él les pida, si en cambio pierde le pagaran durante un año la comida que sea capaz de tragar.

 

-¿A qué consideráis que he perdido? –pregunta para estar seguro de haber comprendido su planteamiento.

 

-Si encuentras a esa persona, nosotros haremos lo que quieras.

 

-Comprendo… -antes de hablar con ellos el mismo había comenzado a preguntarse que era lo que estaba mal en su forma de ser, el porque las chicas le rechazaban, a punto de terminar su segundo semestre en Shohoku de su último año allí, creía haber demostrado que era buen estudiante y mejor jugador, ya no tenían motivos para temerle y sin embargo, continuaban mirándole como si fuera el mismo que había llegado allí por primera vez, no reconocían sus logros, su esfuerzo de superación- En cualquiera de los dos casos, gane o pierda, saldré ganando. Eso me indica dos posibilidades, o confiáis demasiado en mí o no me tenéis ninguna fe. Por cierto, porque me dais un año de plazo. –esa parte no le había quedado muy clara.

 

-Por que hemos pensado que para igualar las oportunidades de encontrarlo creemos que es necesario sean la misma cantidad como rechazos has tenido.

 

-¡¡Ah…!! Elijo libremente o ¿habéis hecho una lista? –preguntó mostrándose sarcástico. No podían decir que no tuviera la mente abierta a nuevas posibilidades, aunque era un trago duro de pasar.

 

-Sabemos que tienes muchos admiradores en el entorno del juego, pensamos que podías empezar por ahí.

 

-Darme algunos nombres… -era toda una novedad enterarse de ese detalle, y si, definitivamente, él no había notado nada de eso.

 

-Sendoh….

 

Fruncimiento de cejas al escuchar su nombre.

 

-Fujima…

 

Encogimiento de hombros.

 

-Aida…

 

Indiferencia

 

-Maki…

 

Mirada insolente.

 

-Jin…

 

Mirada pícara.

 

-Koshino…

 

Aprobación

 

-Mitsui…

 

Sorpresa.

 

-Kogure…

 

Nueva expresión de sorpresa.

 

-Akagi… 

 

Sobresalto.

 

-Ooppss… -un escalofrio le recorrió al oirle mencionar su nombre- Me doy por aludido…

 

-Sin olvidar a Uozomi… Miyamasu… Yasuda… Fukuda… -Takamiya decidió callar al recibir una mirada poco amistosa.

 

Esos nombres eran aun peores que su capitán. Mito se lo presentaba como un reto, sabiendo que no iba a rechazarlo.

 

Se puso de pie rompiendo el apretado círculo que habían formado en el piso de la terraza.

 

-Dejármelo pensar…, mañana os contestaré. Aquí, durante el último receso.

 

Mito aceptó con un asentimiento de cabeza.

 

-¿Qué crees que hará? –preguntó Ookus.

 

-Al menos, no hemos salido lastimados –comentó Takamiya pensando en los muchos chichones que todos sufrieron en el pasado.

 

-Aceptará… -dijo Mito con total seguridad.

 

-¿Por qué estas tan seguro?

 

-Le conozco bien, nunca rechaza un reto y esta apuesta es eso para él. –dijo Mito.

 

-Creí posible que nos tomara en serio –comentó Noma atusándose el bigote.

 

-Hanamichi es una caja de sorpresas o esta desesperado. –dijo Ookus.

 

-Hagamos una apuesta entre nosotros, ¿Quién creéis que será el primero? –dijo Takamiya dispuesto a recoger el dinero de todos.

 

-Sendoh… -dijo Mito con seguridad.

 

-Apuesto por Mitsui… -dijo Ookus.

 

-Jin… -Noma y ante sus miradas se explicó- Con esa carita de niño, lo intentará con él.

 

-Me apunto hacia Kogure, tiene más confianza en él y el chico es tan tímido que será incapaz de negarse. –Apuntó Takamiya sacando su dinero y uniéndolo al resto que sostenía en la otra mano, lo dobló cuidadosamente- ¿Quién de los cuatro se ocupa de guardarlo? –preguntó.

 

-Tú eres el tesorero –dijo Mito.

 

Los demás asintieron dándole la razón.

 

-Lo guardaré donde siempre.

 

Y los cuatro se marcharon, ignorantes que en la terraza quedaba otro estudiante, uno que fue despertado por su alborotada llegada siendo testigo indirecto de la singular apuesta.

 

Rukawa se levantó, estaba tumbado detrás de un asiento de piedra y no le vieron.

 

-Mañana. Será interesante escuchar lo que dirá ese torpe.

 


 

-Cincuenta y un rechazos…, trescientos sesenta y cinco días, tiempo suficiente para llevar cumplir la apuesta. No se voy a ser demasiado optimista, estudiare a todos como si fueran mis rivales, buscaré sus puntos débiles, pero antes tendré que hacer un listado con todos los jugadores –una mueca asomó en sus labios- no puedes hacerles ascos, -se regañó a si mismo- empezaré con los titulares y luego lo completaré con los reservas.

 

Con este último pensamiento salió de la tina donde había pasado los últimos diez minutos, envolvió en un lienzo seco alrededor de su cintura, mientras con otro secaba espalda, pecho, brazos y piernas, finalmente con cuidado acabo secándose la entrepierna.

 

Sobre su cuerpo se puso una bata y llevando los paños húmedos los metió en la lavadora poniéndola en funcionamiento. Por la mañana los retiraría ya lavados y secos.

 

Se hizo un par de sándwiches con abundante relleno y con una soda se dirigió a su dormitorio.

 

Dejo su cena sobre la mesa mientras decidía que hacer.

 

Se inclinó para sacar de debajo de su cama una caja, en ella guardaba revistas sobre básquet, creía recordar que había leído algunos artículos referentes a los equipos contra los que se había enfrentado.

 

Se sentó en el suelo con la caja delante, comenzó a revisar revista a revista, apartando las que pensaba que iban a ser útiles. Cuando terminó volvió a dejarla en su lugar, con las revistas en la mano se levantó dejándolas en el centro de la mesa. Sus manos estaban sucias por el polvo acumulado sobre las revistas, salió en busca de un paño para limpiarlas, cuando acaba fue a lavarse, regresando satisfecho.

 

Ocupó el asiento frente a la mesa, tomando la primera revista del montón, mientras la ojeaba en busca de alguna noticia interesante comenzó a comer su primer sándwich.

 

Del primer cajón sacó cuartillas y bolígrafos para escribir. Comenzando a tomar nota de las características de los diferentes jugadores, de la historia de su equipo y de la fuerza del mismo. En otra hoja aparte iba listando los nombres que le interesaban y el nombre del equipo al que pertenecían.

 

El tiempo le paso rápidamente, hasta que el cansancio hizo mella en él. Aun así no quería dejarlo hasta tenerlo más trabajado.

 

Se detuvo unos minutos.

 

-Mi alma gemela… ¿estará entre ellos…? -releyó una vez más los nombres que estaban allí escritos, volviendo a contarlos- Uno… dos… tres… cuatro… cinco… ocho… doce… dieciocho… veintidós… veintiocho… veintinueve y treinta. –Se llevó las manos al rostro, con gesto desesperanzado- Faltan veintiuno… veinteintiuno –repite- Están los titulares del Shohoku… 5 jugadores, apartando a este genio, del Kainan… 6, del Shoyo… 5, del Ryonan… 7, del Sannoh… 7, tendré que poner a los del Toyotama… 5, por Kami, esos pueden destrozarme solo con pedirles tener sexo, pude enfrentarme a ellos durante mi segundo año y no quisiera volver a tenerlos frente a mi –escribió sus nombres a continuación de los que ya tenía anotados- Qué no sea ninguno de ellos –rogó mentalmente- Treinta y cinco…, va creciendo. Pondré a los tres chicos de la reserva, al menos a ellos les conozco lo suficiente para saber de que pie cojean –se desperezó, mientras pensaba en quien más podía incluir, entrecerró los ojos, una sonrisa sardónica asomo en sus labios- Lo siento muchachos, vosotros me habéis dado la idea y tampoco aclarasteis que solo jugadores –sin ningún titubeo anotó los nombres de su gundam, bostezó ruidosamente- Cuarenta y dos, no esta nada mal, por hoy ya esta bien…, ya quedan menos, mañana continuaré –se restregó los cabellos como si así pudiera quitarse el cansancio del cuerpo.

 

Recogió las revistas de básquet que había estado consultando y también las cuartillas manuscritas por él, con notas y características de los jugadores de otras prefecturas, como el Sannoh de Akita, las guardó en el primer cajón de su mesa.

 

Apagó la luz de la lamparilla de mesa quedando a oscuras. Se acercó a la ventana mirando hacia el exterior, le pareció ver una sombra que se movía entre las sombras de la calle.

 

Aquel era un mal barrio durante la noche, quien fuera que allí estaba iba a tener que ir con mucho cuidado, volvió a bostezar, el sueño le vencía sin remedio.

 

Se quitó la bata que dejo apoyada en el cabecero de la cama, se estiró en la cama bajo el calor de la ropa que le cubría. A poco de apoyar la cabeza en la almohada su respiración se volvió más acompasada.

 

Estaba dormido.

 


 

A la hora señalada Hanamichi apareció en la terraza, sus amigos ya estaban allí esperándole.

 

-Muy bien chicos me habéis convencido. –les dijo a modo de saludo aunque se habían encontrado como todas las mañanas camino a la preparatoria. No tenía sentido decirles que ya tenía pensado ampliar sus miras respecto a su vida amorosa, hasta tenía elegido al posible candidato. La apuesta de sus amigos le abría un abanico de posibilidades que no iba a desaprovechar. Le daría experiencia, perspectivas variadas y confianza- ¿Cómo tengo que demostraros que he cumplido con la apuesta?

 

-Eso lo dejamos a tu criterio, tenemos confianza en ti. –dijo Yohei, los demás asintieron a sus palabras.

 

-El tiempo empezara cuando salga del entrenamiento ¿os parece bien? –preguntó.

 

-A las seis de hoy… hasta dentro de un año a la misma hora –acordó Yohei.

 

-Eso es… como para entonces no estaremos en Shohoku necesitamos precisar un  lugar para reunirnos.

 

-Podemos ir a tu piso? –propuso Ookus.

 

-Me parece bien. –Aceptó Hanamichi- El día 1 de febrero de 2013 os espero en casa.

 

-¿Sabes en que día cae? –preguntó Yohei.

 

-Viernes. Si estáis ocupados y preferís pasarlo al sábado me lo decís, por mi no hay problema, habré terminado con este asunto mucho antes. –dijo con presunción.

 

Sus amigos se miraron sorprendidos. Ninguno habló.

 

-Me voy… tengo que hacer un calentamiento antes de empezar a practicar algunos tiros. –dijo alzando la mano a modo de despedida.

 

-Su seguridad es pasmosa –dijo Noma.

 

-¿Y qué lo digas? –murmuró Ookus.

 

Takamiya y Mito les dieron la razón.

 

-Bajemos, chicos… vayamos a hacerle compañía para animarle. –propuso Takamiya.

 

Cuando la puerta de la terraza se cerró con un golpe seco, Rukawa salió de su escondite. Lo había escuchado todo.

 

Sakuragi había aceptado. Su amigo Mito le conocía bien. Si Sakuragi conocía a cincuenta y un hombres, quería decir que iba a tener una experiencia que él también necesitaba. ¿Estaré en esa lista? No pienses tonterías, él nunca quería estar contigo en ese sentido. Pensar que Sakuragi le buscara para eso no le molestaba, es más había tenido toda una noche de desvelo para aclarar sus sentimientos y estaba dispuesto a esperar su oportunidad, y entonces le diría lo que sentía.

 

Con ese pensamiento también descendió de la terraza para dirigirse al gimnasio. Todavía le duraba la impresión que recibió al oírle aceptar, no sabia como iba a reaccionar cuando le tuviera delante de sus ojos.

 

Sakuragi entretenido junto a uno de los aros ignoró su presencia. En las gradas superiores, sus amigos estaban apoyados en la baranda observándole.

 

Y lo que sus amigos no comprendieron lo supo él.

 

Sakuragi había cambiado, pero no después de escucharles, eso cambio procedía de tiempo atrás, más de dos meses. Lo sabía porque su comportamiento hacia él era diferente. Ya no discutían, ya no peleaban. Sakuragi le ignoraba, creía saber cuando comenzó todo, unos días después que esa chiquilla, ahora asistente del entrenador Anzai le rechazó sin ninguna consideración delante del equipo cuando Sakuragi entusiasmado por uno de sus triunfos durante la práctica pretendió inocentemente abrazarla, lo que le hizo pensar que la chica le había animado, dándole a entender que correspondía a sus sentimientos y cuando él expresó su cariñoso ella mostró su verdadero rostro. Una chiquilla engreída, que había jugado con sus sentimientos y que días más tarde, aún sabiendo que Sakuragi estaba en el vestuario interrumpió sus tiros libres para declarársele. Por supuesto que le dio una respuesta contundente y negativa, y ante su insistencia le dijo con toda claridad que estaba enamorado de un chico y que solo desprecio sentía por ella. Sabía que solo así podía quitársela de encima. Su obstinada y persistente perseverancia a lo largo de esos años solo merecían ponerla en su lugar. Al parecer tampoco eso fue suficiente, cuando estaban en el gimnasio sentía su mirada fija en él y cuando sin querer sus miradas se cruzaban, aunque solo fuera por un segundo, veía un brillo húmedo en sus ojos. La falsedad de su actitud era increíblemente absurda. Fue a partir de entonces que Sakuragi cambio, se volvió más serio, menos ruidoso, sus escandalosas entradas al gimnasio habían dado paso a una puntualidad exagerada, siempre llegaba el primero, cuando todos entraban él ya estaba practicando por su cuenta.

 

Decididamente el cambio, no estaba seguro si era a mejor. Solo el tiempo lo diría.

 

Continúa en el siguiente capítulo…

Notas finales:

Un nuevo fic, espero que este sea de vuestro agrado y como ya os estaréis dando cuenta va a pasar de los cincuenta capítulos…, he adelantado bastantes capítulos antes de subirlo, así me sentiré más tranquila y podré escribir sin sentirme yo misma presionada. Habrá relaciones bastante disparejas, tiene que ser así porque he tenido que echar manos de todos los personajes de Slam Dunk, ya lo iréis viendo sobre la marcha. Un saludo a todas/os.


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