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Licantropo por giossel

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Notas del fanfic:

Aquí les traigo solo un experimento mío.

Notas del capitulo: Aquí les va algo nuevo, no tiene sentido pero a mí me gusto, además… no todo tiene que ser cuerdo.
Caminaba despacio por el callejón Diagonal, no quería llamar la atención asique cubría mi rostro con mi sucia túnica. La estrecha calle estaban adornadas de basura y agua estancada, las sucias paredes ladrilladas cubiertas de moho le daban un aspecto asqueroso. Constantemente chocaba con cuerpos de brujas jóvenes, vestidas con túnicas baratas y demasiado maquillaje en sus rostros, todas ellas esperando al mejor postor, obviamente ellas consideraban que yo no lo era, así que no se molestaban en siquiera insinuárseme.

Me sentía terriblemente cansado, había estado huyendo en los últimos meses de las múltiples manadas de licántropos que me consideraban un traidor y de las peleas que habían dejado barias heridas que aun no sanaban, sin contar que no había podido de curarlas por la falta de mi varita y ahora estaban cubiertas de una horrenda capa de sangre coagulada y lo único que deseaba era un lugar donde descansar por unas horas.

Un intenso dolor punzante se origino en mi hombro cuando intenten mover un poco mi brazo, estaba seguro de que estaba dislocado, había caído por un risco en la última pelea y chocado contra múltiples rocas.

Mi mejor opción era ir a San Mungo, sin embargo no podía arriesgarme a que me encontraran los Aurores porque seguro pararía en Azkaban por ser un licántropo sin registro.

Camine un poco mas hasta llegar al lugar que buscaba. “La taberna del mago” el cartel de madera se distinguía de la negrura del lugar por color rojo sangre, un escalofrió recorrió mi espina dorsal y apresure el paso, moría por un descanso.

El lugar estaba lleno de magos borrachos y sudorosos con ropas sucias, y una que otra bruja divirtiéndose de forma vulgar con los hombres que las tocaban sin pudor alguno. Las risas asquerosas y subidas de tono reinaban en el lugar, un horrible olor fétido llego a mis fosas nasales, arrugue la nariz por inercia y me apresure a llegar a la barra.
Me senté un la silla de madera cruda, era incomoda y grotesca pero mis piernas me lo agradecieron de inmediato.

El cantinero era un joven esbelto de facciones algo agraciadas que sonreía sin parar como si todo le causara gracia. Pedí un whisky de fuego que llego a mis manos al instante, la fuerte bebida se resbalo por mi garganta y sentí como si se me desgarrara, era justo lo que necesitaba en esos momentos.

Serré mis ojos y descanse mi cabeza contra uno de mis hombros, tenia sueño y me sentía más cansado de lo que pensaba.

-y tu quien eres.

Levante el rostro y me encontré con unos ojos azules malditamente curiosos. Una bruja, quizá las más joven y de seguro la mas borracha del lugar se había sentado en la banca vecina a la mía.

-porque tengo que decírtelo?

-no eres de aquí estoy segura, no hay nadie a quien no conozca- dijo con una sonrisa boba, quizá se trataba de la chismosa de la taberna, y por ende no era bueno estar con ella, además podría estar fingiendo estar borracha.

-tienes razón, solo estoy de pasada- ella entrecerró los ojos con suspicacia como preguntándose si fuese verdad para después reír con frenetismo.

-claro cariño- movió una de sus manos para luego tenderla hacia mi- por cierto soy Narcisa Malfoy.- una carcajada casi se escapa de mis labios, era obvio que no era ella, pero seguro soñaba con serlo, y porque no con un completo desconocido.

-un placer Narcisa- bese su mano tendida y ella sonrió con picardía, seguro estaba divertida al pensar que me había engañado.

-tu nombre- exigió.

-Horace, Horace Slughorn.

-es un bonito nombre, de donde eres?

Negué con la cabeza

-secreto- musité

-pero yo quiero saberlo- se apoyo contra la barra y cruzo las piernas.- vamos dime- alargo su mano y rozo mi brazo dañado lo que provocó que soltase un gemido lastimero.

-no te lo diré- apreté los dientes con fuerza tratando de aguantar el dolor.

-quieres un trago?- dijo viéndome con decepción al no contestar su pregunta.

-gracias pero no.

-solo uno si?- poso su mano en mi brazo nuevamente y yo acepte para que la retirara y llamara al cantinero.

-claro, un trago- quito la mano y llamo al cantinero, pidió dos whiskys de fuego y lo tome con rapidez, sabia extraño.

-caíste- me voltee para verla.

-que dijiste…?- todo se volvió ligeramente borroso.

-Horace, vas a divertirte un poco- enredó su pie contra mi pierna y lo subió lentamente.

Se inclino hacia mí y dejo descubierto su pecho, me hice para atrás para disminuir el contacto; sin embargo ella se acerco mas y busco mis labios, se apoyo contra mis hombros, solté un grito por la presión y ella se acercó a mi oído.

-tiempo suficiente, debe estar en camino, ya no puedes escapar Remus Lupin- susurro con enojo para mi sorpresa- tu capacidad de precepción es una completa basura- trate de liberarme pero mi hombro dolía horrores.- no lo intentes, te dañaras mas.

-quien… eres?- mi voz sonó distorsionada por el dolor.

-tu hermana- la mire con desconcierto y ella rio aun más- Greyback me creo.

-no…- la sangre se me congelo, Greyback de seguro iba a matarme.- suéltame.

-aunque te vayas ahora el te alcanzara… Remus.- se acercó por última vez y rozo mis labios- no agás esa cara, sé muy bien cuáles son tus gustos- apretó mas mis hombros y los movió sin piedad- por tu culpa Greyback no es mío- me soltó con brusquedad y me sentí mareado.- muérete hermano, traidor, amante de los vampiros.

Me levante con dificultad ya que todo se veía borroso. Me lleve la mano contraria hacia mi hombro adolorido, estaba húmedo, seguro sangraba.

Mis pasos se volvieron notablemente lentos y pesados, cuando salí del local el aire frio choco contra mi cuerpo y me estremecí, el lugar estaba totalmente solo. Me apoye en la pared de ladrillo y camine deslizándome por esta, mis piernas me temblaban y por mi frente se deslizaban gotas de sudor a pesar de frio que sentía.

El callejón Diagonal se veía tétrico y nebuloso. Serré los ojos y me detuve, mi corazón latía fuerte y mi respiración se volvió acelerada, el olor inconfundible de Greyback impregnaba el lugar.

-mi pequeño Remus.

La voz de Greyback se escucho lejana, y me congele totalmente, estaba perdido…

Pero… no quería terminar así… no allí.

No sé cómo pero me despegue de la pared y corrí hacia la salida del callejón, mi corazón latía como nunca y me costaba respirar; pero no iba a permitir que el acabara con mi vida. El dolor de mi brazo era muy intenso pero no me importaba, solo quería alejarme Greyback.

-no sirve, mi pequeño, ya no corras.

La voz se escachaba más cerca y maldije, me iba a
alcanzar.

-lo hare, así que detente…

-salte de mi cabeza- grite con voz ahogada.

-ya detente… Remus.

Gire con dificultad hasta llegar al callejón Diagón, la calle estaba igual de desolada, solo esperaba encontrar un refugio, el sonido de unas botas chocar contra los charcos me hizo saber que tenía menos tiempo del que pensaba.
Intente moverme pero repentinas sogas se enredaron entre mis piernas y caí sobre unas aguas oscuras que se congelaron cuando tocaron mi cuerpo. Estaba atrapado.
La risa escalofriante de Greyback inundo mis oídos, sus pasos se escuchaban fuertes y cada vez más cercanos.

-Remus… sabes, yo no quiero hacer esto, pero tú… medas razones, te dije que te detuvieras, has sido un mal hijo.

-yo no soy tu hijo…

-eras mi cachorro más querido… y re fuiste… ¡te fuiste con ese maldito vampiro!

Greyback salió de entre las sombras y me miro con coraje e impotencia.

-yo te quería Remus, y me dejaste, por ese sucio rastrero de Black.

-no… ¡no le digas así!

-en donde está ahora tu vampiro… cachorro?
Baje la vista, Sirius ya no estaba el… se había ido.

-ya no está verdad?- una sonrisa sínica se apodero de sus labios.

-no…-mi voz se escucho débil.

-no te amaba? El no te amaba.

-no… el me amaba, ¡el me amaba tanto como yo lo amo a él!

-¡el ya no existe!

-no me importa… ¡lo sigo amando!

-sabes que… disfrute cazarlo… disfrute verlo gritar… disfrute verlo retorcerse y rogar por tu vida ¡cachorro!- la voz de Greyback se escucho dolida.

Sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas, había sido horroroso encontrar a Sirius colgado del techo… con signos de torturas…y…

-tu… lo violaste?

-todos lo hicieron- musito con odio.

Sentí como mi respiración se volvía mas difícil, casi no podía respirar, mi cabeza daba vueltas y sentía como mis sienes latían con fuerza. Tenía unas terribles ganas de vomitar.

-el ya no está Remus… dame una oportunidad ahora. Te amo y si él no estaba… creí que tú me podrías amar.

-yo no te puedo amar… te odio- mi cuerpo temblaba con
fuerza por la rabia que sentía.

Greyback se acerco despacio y se agacho a mi altura, me quito la parte de la túnica que cubría mu rostro mugriento por falta del aseo y paso sus dedos por mis cabellos duros y revueltos.

-Remus… cachorro, quería matarte ¿sabes?- se quedo en silencio esperando una respuesta que yo no le iba a dar- pero tú siempre me haces cambiar de opinión, desde que te vi tú has cambiado todo.

Greyback me tomo el rostro con las manos y acerco su rostro hacia el mío, iba a besar me, yo no quiero que me bese. Sus labios tomaron los míos con brusquedad buscando una respuesta, que al no tenerla sus dientes mordieron mis labios hasta hacerlos sangrar.

-es mucho amarme?

Serré los ojos con fuerza, no quería verle. Me agarro por los hombros y el dolor tan conocido acudió a mí con intensidad.

-mírame… Remus.

Greyback comenzó a acariciarme con dulzura y darme besos por todo el rostro.

-mírame… por favor.- susurro en mi oído, y abrazándome con fuerza. Exasperado me soltó nuevamente sobre el piso- ¡que me veas!- grito con fuerza mientras apretaba con magia las sogas.

Sentí mi cuerpo cansado, ya no tenía fuerzas, las sogas que me ataban estaban cada vez mas apretadas, el dolor de mi hombro era insoportable, la cabeza mi iba a explotar en cualquier momento y el frio hacia que mis dientes tiritaran.

-si no eres mío ya no serás de nadie… si lo entiendes verdad cachorro?- me sacudió queriendo obtener una respuesta- ¡lo entiendes!- sentí como un puñetazo coco contra mi rostro.

-Fenrir Greyback?- la voz de un tercero llego a mis oídos como un susurro- Remus…?

Todo se desvaneció.

o0o

Me moví un poco tratando de encontrar comodidad; sin embargo la superficie en donde me encontraba estaba dura.

Un fuerte olor a café inundo mi nariz y abrí los ojos lentamente, me encontraba en un cuarto oscuro muy poco amueblado, solo había una cama sucia y un pequeño mueble en donde yo me encontraba, al fondo se destacaba la ventana cubierta en su mayoría por cortinas quemadas, desgarradas y llenas de hollín. Intente moverme pero el dolor intenso de mi hombro izo que me detuviera, gire la cabeza para ver su estado, se encontraba atado con lo que parecía pedazos de arrapos; sin embargo estaban limpios y bien afianzados.

Serré los ojos con fuerza, no quería pensar en la posibilidad de estar con Greyback, aunque las circunstancias apuntaban precisamente a eso. De pronto la puerta se abrió con un sonido seco y me encontré con un par de ojos grises y fríos, no era Greyback, pero aun hací no significaba que fuera bueno.

-Lucius Malfoy- mi voz sonaba ronca, seguro por la falta de agua.

-Lupin- respondió con cierto asco.

Se acercó hacia mí y me puso un vaso con agua entre los labios, al principio sabio extrañamente metálica, hasta que las últimas gotas se sintieron a gloria.

-dónde estoy?- pregunte dudoso.

Malfoy torció la boca en un gesto poco elegante.

-en el refugio de Greyback- mi cara se distorsiono en una mueca de desagrado total.

-en… el refugio de Greyback?

-si, Lupin, eres tonto o qué?

-si es hací que haces tú aquí?

Malfoy volvió a hacer una mueca con sus labios.

-tuve que venir… soy tan prisionero como tú.

Lo mire con cara de asombro, se suponía que Malfoy era un funcionario del ministro, un exterminador de criaturas mágicas ilegales, lo mínimo que hubiese hecho era escapar cundo encontró a Greyback.

-pero como te…

-mira, eso no importa ni te lo diré- me miro fijamente- estoy justo donde quería estar, pronto mi tropa vendrá a buscarme y eliminare a Greyback, ha estado dando problemas múltiples últimamente.

-y si Greyback escapa? Sabes que sus “cachorros” harán todo por defenderle.

-por esa razón necesito a alguien que le mate antes de que lo haga.

Me miro fijamente esperando mi respuesta.

-¿Qué propones?

-tu legalización a cambio de Greyback.

-será un placer hacer negocios con tigo… además tengo un asuntito que aun quiero resolver con él.

Malfoy se volteo y se dirigió hacia la cama, yo por otro lado pensaba en las formas de vengarme de ese desgraciado, pagaría todo lo que me había hecho, pagaría la muerte de Sirius, el poner las manadas en mi contra. No descansaré hasta que se arrepienta desde el fondo de su ser haberme convertido en uno de los suyos, lamentara haberme hecho uno de sus cachorros y me suplicará morir, eso lo juro.

Juro que te destrozaré el alma Fenrir Greyback.
Notas finales: Ya sé, ya sé, o tiene sentido, cada vez estoy más loca. Gracias por leer.

No tiene final, al menos no escrito, diviértanse pensando en uno.

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