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Colección de Recuerdos

Autor: Kuroyami Mirai

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen, sino a MasashiKishimoto. Sólo la historia es mía y la escribo sin fines de lucro.

Notas del capitulo:

¡Importante, chicos!

Antes de que empiecen a leer, quiero que sepáis que este Shot tiene una historia gemela. Ninguna de las dos es primera o segunda parte, pero son pedazos de la misma historia. No sé si me doy a entender… Mmm… bueno, si leen los dos me entenderán.

La otra historia se llama: Colección de Promesas.

En fin, esta historia me ha hecho llorar mientras la escribía. Ojalá les guste. Y se las quiero dedicar a aquellas personas que siempre me apoyan. Aunque a veces desaparezco, aquellos que se emocionan y me escriben cuando vuelvo. Gracias a vosotros es que mi inspiración no muere.

Espero que sean capaces de entenderla, porque he estado probando un nuevo estilo de narración. ^.^U

 

Disfruten de esta cortita historia…

 

Cuando levanté la mirada, noté que la noche había caído en el exterior. Los cristales se empañaban tras la neblina helada y las luces del alumbrado se filtraban entre pequeños halos de luz. Miré mis manos. En ellas, una foto nuestra de aquella época en que me molestabas durante las clases y luego cargabas mis libros a casa. Siendo sincero, sólo podía recordar lo mejor de todo. Inconscientemente borré todo lo malo respecto a ti. Pero no debería ser así, porque te haré ver cómo me hiciste sentir siempre.

Sasuke

Después de todo, suena bien. Una vida donde diariamente digo tu nombre mientras me río o mientras me enojo. Da igual. Despertar contigo entre peleas o sonrisas. Extraño todo eso. Cuando me di cuenta, ya nada de eso era posible. No puedo olvidarlo: el día que nos conocimos quedó esculpido en mi cabeza… y duele.

Recuerdo que yo no podía hacer nada más que bromas y huir de los profesores. Sin amigos y con la ausencia de un tutor, sólo un padrino que siempre estaba de viaje para escribir sus novelas…, era un caso social.

Entonces apareciste con esa postura aristócrata que tanto odiaba. Aún odio eso de ti. Tu expresión estoica se había transformado en una sonrisa de burla, me mirabas con esos ojos llenos de superioridad. Y estaba tan cabreado que antes de que hablaras ya te había golpeado.

Si, fui impulsivo, pero después de todo tú tampoco podías contener toda esa ira. A pesar de saber que no sería una pelea justa, lograste que ambos termináramos en la enfermería de la escuela tras recibir un regaño del director.

Sasuke

Definitivamente te odiaba. Eras la perfección inalcanzable que me restregaba desde lejos la enorme diferencia que había entre los dos. Verte a diario, más que alegrarme, me provocaba nauseas. Genuinas nauseas.

Mis primeros aullidos de auténtica frustración fueron por tu causa…, pero de igual forma, los intensos sentimientos que despertaste no podían desaparecer aunque lo intentara. Aún si era por odio, mi mente estaba llena de ti. Y eso era lo verdaderamente frustrante.

Tal vez tú eras diferente. Tal vez yo sólo ocupaba una mísera parte de tu vida.

Eso también me frustraba.

Mierda. No lograba comprender por qué salían lágrimas. Creé una extraña dependencia a tu estúpida presencia y apenas podía controlar las irregularidades de mi respiración. Me ahogaba por culpa de estos recuerdos. ¿Sabes? Deberías morirte. Tal vez así podría dejar esta ridícula falacia.

Sólo me estoy mintiendo a mí mismo.

Desde ese día en la enfermería, comenzamos a frecuentarnos para pelear. Ciertamente, nuestro comportamiento no tenía ningún sentido. Yo era la paria del colegio y tú eras la estrella inalcanzable. Debimos haber seguido con esos papeles y olvidarnos de todo. Dejar de hacer extravagancias para captar la atención del otro.

Aunque… era inevitable.

Para mí eras el muro que debía derribar. Para ti, yo era la prueba de tu absoluta superioridad. Por una cosa u otra, dependíamos de nuestra situación y nos acercábamos cada vez más hasta que… Bueno, eras un bastardo y no dudo que lo sigas siendo. Tenías que dejar una evidencia de tu victoria… frente a toda la escuela.

Yo había ganado esa pelea, te tenía acorralado contra la pared, mi mano derecha lista para golpearte. Mi primera victoria. Una que nunca llegó. Claro, tenías que besarme y dejarme aturdido, lo suficientemente confundido como para que intercambiaras posiciones. Yo contra la pared, tú tan cerca de mí. Y debiste golpearme como lo habría hecho yo de no haber bajado la guardia. Pero… me besaste otra vez. Porque querías demostrar tu dominio sobre el revoltoso Uzumaki Naruto.

Aquel día creí que te habías vuelto loco. Nuestra relación de guerra y rivalidad era lo suficientemente intensa como para que un beso no tuviese cavidad alguna.

No tomó demasiado tiempo para que comprendiera que… eras tú. Aunque te jactabas de ser el genio superior a todos, el sobresaliente e intocable Uchiha Sasuke… eras el ser más impulsivo que había conocido. Y creo que de cierta manera es gracioso. Siempre me habían dicho que era una tempestad ardorosa. El hecho de que tú, tan sereno e impertérrito, hubieses superado tan alta expectativa sin duda fue lo más confuso. No era el beso, sino el hecho de que precisamente Uchiha Sasuke me estaba besando.

¿Sabes? A pesar de eso, yo seguía odiándote. Sabía que eras un egoísta que sólo piensa en sí mismo. No eres de las personas que hacen algo por los demás. Para alguien como tú, sólo hay un universo y tiene tu nombre. ¿Cómo podía aceptar a alguien así a mi lado?

Pero soy ingenuo y estúpido. Creo que siempre supiste cómo manejarme y por eso te aprovechabas de cada uno de los extremos de mi personalidad. No dejaste de ser mi rival, pero habías escalado a algo mucho más problemático. Te habías hecho mi amigo… y lo peor de todo era que, a causa del maldito beso, comenzaste a difuminar la línea de la amistad para abrir una puerta que luchaba por mantener cerrada.

Seguíamos peleando por cualquier tontería, pero a cada una de mis aperturas, un nuevo beso en los labios. Definitivamente, eres de lo peor. Poco a poco secuestraste pedazos de mi corazón hasta que lo tenías bajo tu dominio por completo.

Mientras mis ojos ardían, no podía dejar de mirar aquella fotografía. Esa que nos tomamos el día de la graduación. Tu brazo sobre mis hombros, manteniéndome junto a ti en todo momento. Me llenaba de vergüenza. En ella se notaba la intensa coloración sobre mis mejillas. Mi sonrisa: una mueca extraña. La tuya: una muestra de tu aplastante victoria sobre mí.

Por eso te detesto.

Prepotente, ególatra, narcisista, orgulloso y estoico.

Odio todo eso de ti. Cada una de tus fuertes características te acompañó en todo momento, y las odiaba… tanto como las quería. Incluso ese día, mientras entrábamos juntos por la puerta de la universidad. Tomabas mi mano con esa confianza arrolladora y como si fueses el dueño del mundo entraste con pasos seguros, jalando de mí para brindarme un poco de tu confianza.

Sasuke

Yo seguía siendo la paria. Rápidamente fui excluido por el resto de los estudiantes, recibiendo las burlas que he tenido toda la vida. La única diferencia era que estabas a mi lado, aun sosteniendo mi mano por los pasillos para demostrarle a todos que yo era tuyo… y por lo tanto… intocable.

Lo sé, no podías evitar ser tan posesivo. Me llenabas con tu enorme presencia, tu hombro fue mi recibidor de lágrimas muchas noches y tu pecho me brindó la calidez que necesité toda la vida. Tus brazos me acunaron cada vez que me sentía abandonado. Me besabas mientras me decías que todo estaría bien.

Y una de esas noches donde tu hombro acogió mis lágrimas, tu pecho desprendió calor y tus brazos absorbieron toda mi tristeza… devoraste la única parte inocente que aun guardaba recelosamente.

Yo sólo me rehusaba a entregártela porque ya te habías llevado demasiado. No quería que lo tuvieras todo, no quería volverme dependiente de alguien como tú. Pero mientras me defendías de los demás, mientras me besabas frente a todos, mientras me sonreías cuando superaba mis estudios, mientras limpiabas mi tristeza con tus manos…

Sasuke

Descubrí que ya te lo habías llevado todo.

Me entregué a ti. Los temores invadiendo mi sistema y el viento que impulsaba las cortinas de tu habitación me hacía temblar sobre mi desnudez. Recuerdo tus ojos mirándome con adoración, como si fuese un ángel enredado entre tus sábanas.

Tus ojos me llenaron de amor.

Tus manos recorriendo mi piel, tus labios en mi boca absorbiendo cada uno de mis suspiros. Los dedos enredados en mi cabello y la dureza de tu virilidad robando la suavidad de mi niñez.

También te odié mientras te amaba. Entrabas en mí, cada vez más profundo y fuerte. Ya no quería ver tus ojos obscuros, ennegrecidos por el deseo. Quería ver más allá de lo que podía ver. Tal como lo hacías tú.

Sasuke.

Tuvimos que separarnos. Aun me paraliza el recuerdo. Mi padre obligándome a viajar al extranjero para terminar mis estudios. En el fondo sabía que él estaba haciendo lo imposible por mantenernos alejados. Sé que con tus padres era lo mismo, sólo que tú siempre fuiste más fuerte de lo que yo seré nunca.

Lloré mientras te rogaba que no me dejaras ir. Sasuke, yo quería que me llevaras contigo, que mi pidieras que huyera. Pero no lo hiciste. A cambio, tomaste mis manos y me prometiste lo inimaginable. Dijiste que a mi regreso, sería hasta que la muerte nos separe.

Y yo sólo pude llorar contra tu pecho como un bebé, deseando que no me soltaras jamás.

Pero la despedida era inevitable. Tuve que vivir sin ti en una ciudad de nieve, custodiada por un enorme reloj. Dos años en los que sólo tus cartas y algunas llamadas telefónicas intensificaban tu presencia; ansiando verte y tocarte como nunca antes.

Y al volver, luego de plantar el diploma ante mi padre, corrí a tus brazos para que me llenaras de ti.

Sasuke.

A cambio de todo lo que te había entregado, quería que me dieras un poco de ti. Pero eres un bastardo. Yo sólo te pedí un poco...

Y me diste demasiado.

Alcé la mirada a las escaleras, ansiando ver el regalo que me dejaste aquella noche en que el reencuentro nos hizo recorrer con nuestros cuerpos cada una de las superficies de esta casa.

Subí cada peldaño como un escalón al cielo. Una fila de puertas a cada lado del pasillo. La que escondía ese poco de ti, era la tercera de la derecha. Con la mano en la madera, suspiré mientras empujaba un poco y entré.

Sasuke

Él se parece a ti. Nunca quise admitirlo, porque entonces me recordaría al bastardo que robó mi corazón más de lo que ya lo hace.

Me senté en el borde de la cama, apreciando los párpados cerrados y las pequeñas manos alrededor de un peluche deformado por la vejez. Es gracioso, le dije que dejara ese trapo, que le compraría uno nuevo. ¿Y sabes qué me dijo?

No puedo tirar un recuerdo

Definitivamente, este niño se parece demasiado a su padre. Es astuto y cabeza dura. Siempre pelea, me lleva la contraria y cuando estoy triste… me da un beso en la mejilla. Si te hubieras quedado, tal vez habrías descubierto lo mucho que él te aprecia.

Toqué su cabello, tan oscuro como el tuyo, pero tan rebelde como el mío. Sus párpados cerrados no permitían ver esa rivalidad entre sus pupilas. Azul y negro. Es hasta divertido, porque los ojos de nuestro hijo me recuerdan a esa época en que no había más que peleas.

Sasuke

Lo siento, Sasuke. No puedo perdonarte. De nueve meses, sólo seis estuviste a mi lado… y luego desapareciste. A pesar de que por fin estábamos juntos. A pesar de que parecías emocionado cuando te di la noticia. A pesar de que compraste ese peluche ahora desgastado por todos los abrazos que tu hijo le dio. A pesar de las tantas veces que dijiste que eras feliz porque seríamos una familia.

Desapareciste de la noche a la mañana.

Te esperé día tras día. Con la esperanza de que volvieras pronto, me mantuve firme y saqué mi vida adelante. Fui a cada consulta con la ilusión de un compañero a mi lado. Tuve a mi hijo y lo celebré junto al fantasma de un padre que no estaba presente.

No puedo perdonarte.

La primera enfermedad. Su primer día de escuela. El primer diente bajo la almohada. La primera pelea con un compañero. Su primer amigo. La despedida mientras se va a la universidad. Su boda… y la inmensa dicha de un hijo en camino.

Yo sólo seré quién vea cada una de esas etapas. Solo.

-Sasuke… Vete de aquí.

Sentí tus fuertes brazos alrededor de mi cuerpo, el mentón en mi hombro, mojado por las cálidas lágrimas que dejaste escapar.

-Naruto… Quiero estar contigo, y con mi hijo.

Me giré hacia ti, mis párpados luchando contra el líquido salino desesperado por escapar. Traté de mantenerme firme mientras con una mirada seria te saqué a jalones de la habitación de nuestro hijo.

-Es demasiado tarde. Sasuke… ya es tarde.

Quise sonar firme, pero mi voz vaciló en un decibel. Me hundiste en tu pecho con tanta fuerza que me sacabas el aire. Vi que tu rostro componía la más profunda de las tristezas. Mientras negaba infinitas veces, tu abrazo se hacía cada vez más fuerte.

-Tenía que hacerlo. Con la muerte de mis padres y la enfermedad de Itachi, los bienes de la familia estaban a punto de desaparecer. Naruto, tenía que hacer algo por él. La empresa iba a colapsar y la operación costaba una pequeña fortuna. Él era mi hermano…

Con los ojos cerrados, escuché todo lo que tenías que decir. Ah, definitivamente te odio. Eres la única persona que puede sacar lo mejor y lo peor de mí.

-Lo entiendo- dije mientras me hacía a un lado, observando el ceño fruncido sobre esos profundos ojos que me observaban fijamente- pero, no es eso lo que me duele, Sasuke. Dijiste que éramos tu familia, pero nos hiciste a un lado. No confiabas en mí. Y él ya tiene tres años. Tres años, Sasuke. Tres malditos años que tuve que luchar yo solo para sacarlo adelante. Tú no llamabas, no venías. Incluso creí…

-Quise morir.

Tu repentina respuesta me hizo abrir los ojos con sorpresa.

-¿Qué?

Me observaste por todo un minuto con esa oscura mirada, parecía tan profunda y vacía como un viejo pozo. El repentino deseo de acunar tus mejillas con mis manos me hizo morder mis labios. Después de todo, siempre he sido demasiado débil a esa mirada.

-A pesar de todos mis esfuerzos, Itachi no sobrevivió la operación.

-¿Itachi…?

-Estuve todo un año en rehabilitación, ¿sabes? Y luego otro año culpándome de todo y recriminándome por la basura que me había convertido. Precisamente porque no sabía cómo disculparme contigo, tenía miedo de acercarme. Yo sólo venía con las manos vacías, una empresa en quiebra y la culpabilidad de no haber hecho todo por mi hermano.

-Sasuke.

-Soy un fracaso de hombre. Aparecer ante ti en tales circunstancias… era inaceptable.

Eres como siempre. Estoico, orgulloso, egoísta y… cobarde. Sasuke, no cambiaste en lo absoluto. Eras el mismo de siempre. El Sasuke que siempre odié.

-No puedo perdonarte- vi tus ojos llenarse de desesperación, tus labios abriéndose para soltar alguna perorata que no estaba dispuesto a escuchar- pero… puedo dejar que arregles todo.

-Entonces…

Me hundí en tu abrazo antes de que terminaras de hablar.

-Aunque has estado ausente, nuestro hijo siempre ha querido conocerte y jugar con un padre que no sea tan torpe- apreté mi abrazo a la vez que me sumergías. Pude sentir tus músculos temblando mientras hiperventilabas- tendrás que llevarlo al colegio y comprarle dulces. Tendrás que enseñarle a ser un buen hombre y un cruel peleador, así como tú.

-Lo haré.

-A veces es molestado en la escuela. Abrázalo cuando esté triste, como hacías conmigo. Llévalo al parque, le gusta jugar al escondite.

-Naruto.

Alcé la mirada, encontrando unos ojos negros llenos de un brillo demasiado intenso para la oscuridad del pasillo.

-¿Qué hay de ti?

-Yo no puedo perdonarte- tu expresión se distorsionó de nuevo por la tristeza- …por ahora.

-¿Me darás una… oportunidad?

-Ahora, tu prioridad es recuperar el tiempo perdido con tu hijo.

-Haré lo imposible porque me perdones.

-Ahórrate las promesas. Ya hiciste demasiadas. Lo importante es que crees tu propia colección de recuerdos junto a él.

-Lo haré- en ese momento, recuerdo tu mirada llena de determinación- …con los dos.

-Sasuke…

-Hace tiempo guardé unos ahorros en el banco. Con mi nuevo trabajo, haré una pequeña fortuna para que no nos falte nada. Compraremos una casa más grande. Los hermanos de Menma deben tener su propia habitación.

-Sasuke…

-Cambiaré a Menma de colegio. Uno que quede más cerca de casa y dónde nadie lo moleste. Le enseñaré a pelear. Le enseñaré como protegerte. Será un buen hijo y hermano. Él te cuidará mientras no estoy.

-Sasuke… déjalo ya.

Pero tus ojos no perdieron su brillo. Me devoraste con ellos, llevándome a caminar hacia atrás y chocar contra el frío hormigón. Te acercaste con tu arrolladora presencia de depredador, con ambas manos apoyadas en la pared a los lados de mi cabeza, presionaste tu boca en mis labios.

Sasuke

No tienes idea de lo mucho que odio esto. Odio el amor que siento por ti. Puedes morir y volver. Pero es lo mismo. Aunque luche en contra de ello, desde aquel día en que te detuviste frente a mí con esa pose aristócrata y aquella sonrisa engreída, mi corazón no ha dejado de latir.

-Eres un bastardo egoísta.

-Lo sé.

Y por fin, dejé escapar las espesas lágrimas de felicidad. A pesar de que peleé contra el sentimiento de amor. Quería odiarte con todas mis fuerzas, desde que te conocí. Pero sencillamente, es imposible.

-Si vuelvo a quedar embarazado, tendrás que cargarme cuando me duelan los tobillos.

La sonrisa en tu rostro se volvió tan amplia y brillante, que iluminó la oscura angustia que había acumulado durante todo este tiempo. Claro, nada de esto lo diré en voz alta. Prefiero reservarlo para mí, y guardarlo en mi baúl de recuerdos.

-Te amo, dobe.

-Yo… te odio, Uchiha Sasuke.

 

Fin.

Notas finales:

Que lloro. A pesar de ser una gran cursilada, esto me afecta, Saben? No sean malos, sé que está de flores y fresas. Pero de vez en cuando un poco de eso no hace daño, verdad?La azúcar es buena siempre y cuando no sea excesiva. No es que quiera que mueran de diabetes, pero me urgía escribir algo así à<3

Una historia partida en dos versiones.

En serio, espero que os haya gustado tanto como a mí al escribirla. Aunque ciertamente es una locura. Me gustaría conocer sus impresiones, opiniones, lo que sea. Me encanta la parte en que dejan comentarios y yo los leo entre lágrimas hahaha… ;)

PD: Recuerden pasar por la otra parte. Tal vez así serán capaces de esclarecer las dudas que mi mediocre redacción les pueda dar.

Nos vemos en otra aventura ^^7

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