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Vida fingida por pri_sasukelove20

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Notas del fanfic:

 

Hola gente ¡Tanto tiempo! Realmente ha costado volver pero aquí estoy con un nuevo proyecto que espero pueda florecer como el resto de mis historias. Esta idea quería hacerla pronto, estaba emocionada y me imagina la trama una y otra vez, planeo que no sea muy largo, así que espero puedan seguirme  y apoyarme.

¡Nos vemos pronto!

(Personajes de Masashi)

 

Observó con mucha atención a cada persona que entraba y salía de la cafetería. Era tarde, y los jóvenes de la universidad que había a unas pocas cuadras del local iban ocupando poco a poco los lugares que todavía estaban disponibles. Era una tarea difícil, y ciertamente le parecía una locura, pero necesitaba hallar a alguien que cumpliera con los mínimos requisitos para  reemplazar al hijo de su jefe. O en su defecto, alguien que se le parezca.

—Kakashi, estamos perdiendo el tiempo. No hay manera de que haya alguien en el mundo que se parezca exactamente a Menma-le recriminó su acompañante, sentado junto a él. Su bebida ya estaba por terminarse, en cambio la suya, seguía tan llena como al principio.

—¿Quieres decirle al jefe que su hijo se ha largado al otro lado del mundo, solo porque no soportó vivir con todas las exigencias y responsabilidades que le ha dado? Obito, él nos mataría si supiera que fuimos tan incompetentes de dejarlo marchar tan fácilmente.

El moreno abrió la boca para decir algo, pero la mantuvo así, al no saber qué decir. Era consciente de que el señor Minato se enfadaría con ellos por no haber detenido a su engreído retoño, pero le parecía mucho más arriesgado reemplazar a su hijo con otra persona. Además, el todavía tenía la esperanza de que Menma reapareciera tal y como se hubo largado.

 —Quizás… él vuelva pronto.

—No seas ingenuo, Obito-se acercó lo suficiente al moreno para que solo ellos pudieran ser capaces de escuchar su conversación—No atiende a su celular. Lo más probable es que lo haya tirado y haber comprado otro. Ya revisamos su departamento: se llevó toda su ropa, sus ahorros disminuyeron notablemente en el banco, se las ingenio para tomar su pasaporte, ¿Eso no te dice nada?-su ceja izquierda se levantó, otorgándole una expresión de cruda ironía.

—No volverá por un largo tiempo…-musitó, sintiéndose derrotado de repente—¿Qué es lo que haremos?

Hatake iba a asentir y a responder esa pregunta, pero sus ojos vieron algo que lo abstuvo de poder continuar. A penas se levantó un poco para ver con más detenimiento al muchacho rubio que se había acercado al mostrador.

—Un café con leche, por favor-escuchó que le decía a la dependienta. Esta no tardó mucho en asentir y empezar el café, mientras el chico se apoyaba contra el mostrador y esperaba su pedido.

Kakashi, con los ojos aún puestos en ese rubio, zarandeó a su compañero por el brazo. Obito se quejó un poco, ya que la fuerza del otro le había hecho derramar un poco de su bebida. Kakashi, que estaba con la mente ocupada, no se dio cuenta de eso.

—Obito, mira detrás de ti. Es lo que estábamos buscando.

—¿Qué…?-confundido, volteó el cuello disimuladamente. Cuando vio eso que su colega observaba con tanto fanatismo, sus ojos se abrieron a más no poder, tanto que a punto estuvo de sufrir un derrame ocular—Imposible…

Kakashi no perdió el tiempo, y sacó rápidamente una fotografía del bolsillo de su gabardina, para compararla con la cara de aquel muchacho desconocido que ya había recibido su café, y ahora se sentaba a solo dos mesas de donde estaban ellos. Y no pudo salir de su asombro. En efecto, eran idénticos. La suerte estaba de su lado.

En ese momento se convenció de que su jefe Minato no sería capaz de diferenciarlos.

—Solo necesita teñir su cabello, y ya tenemos a Menma Namikaze-sin discreción alguna se levantó de su mesa, y fue rompiendo la distancia que los separaba de aquel joven. Obito lo imitó, y fue detrás de él. Ambos ocuparon las sillas disponibles alrededor de la mesa, ante la confusa expresión del rubio de ojos azules.

—Ehm… ¿Puedo ayudarles en algo, señores?

—Yo espero que sí, chico-sonrió, confundiendo más a quién era su única salvación—Pero antes quiero hacerte una pregunta. Sé que no es de mi incumbencia, pero por tus ojos puedo darme cuenta de que has estado llorando, ¿cierto?

—Kakashi…-Obito le dio un codazo mal disimulado en su costado por la pregunta tan incómoda que le había hecho al joven. Lo que querían era hacer un trato, no ahuyentarlo como hacía su tonto e insensible compañero. Pero fue una verdadera sorpresa que el chico no se lo tomara mal.

 —Así que soy muy obvio…-musitó, con una amarga sonrisa que desconcertó a ambos hombres de traje—Simplemente … hoy no ha sido mi día.

—Oh, muchacho, cuanto lo siento. Porque no me cuentas lo que te aflige y te liberas de toda esa frustración. Te aseguro de que se sentirás mucho mejor-sus palabras sonaron tranquilizadoras y muy convincentes. Obito se mantuvo en silencio en esperan de una respuesta de parte del blondo.

Por primera vez, se dijo, debía confiar en las tácticas de su despreocupado compañero. Fueron momentos de tensión. El más joven parecía estar sopesando si sería correcto abrirse así con un total extraño. El tiempo pasó y por un momento creyeron que el oji-azul se negaría, pero nuevamente les sorprendió con una respuesta interesante.

—Bueno… yo, me despidieron apenas hace dos días. Fue por recorte de personal… estoy atrasado con el alquiler. Mi casera hoy espera que le pague los tres meses que le debo, o me desalojara el piso—hizo una pequeña pausa—Apenas me alcanza para comer, y mi novia me dejó, porque según ella, se merece algo mejor… cosa que yo no puedo darle.

La pequeña sonrisa forzada que había aparecido al final de su relato, fui sustituida por una curva hacía abajo, justo antes de que se le humedecieran los ojos. Entonces se echó a llorar. Sus sollozos eran quedos, pero francamente lastimosos para alguien tan joven que estaba pasando por su peor momento. Kakashi y Obito guardaron un respetuoso silencio, mientras el chico terminaba de desahogarse. Cuando la peor parte pasó, Hatake carraspeó con el objetivo de intentar recomponer la situación.

—Debió ser duro para ti-con toda la confianza del mundo, puso una mano sobre su hombro. Algo que no pareció molestar al chico—Tranquilo, solo has tenido mala suerte.

El menor asintió, ligeramente avergonzado de su lamentosa reacción. Inspiró fuertemente para calmarse. Su voz se oyó temblorosa cuando retomó la conversación.

—Tengo que conseguir un trabajo lo antes posible, o me quedaré en la calle…

Obito aprovechó la oportunidad para intervenir.

—Te podemos ayudar con eso-de su maletín sacó una carpeta llena de documentos importantes. Buscó específicamente una que contenía el contrato que anticipadamente le hizo hacer Hatake. Éste ya había roto contacto con el rubio, pero aparentemente parecía más relajado, cosa que agradeció. La hoja de papel se desplazó sobre la mesa, hasta quedar frente al blondo que lo miró con genuina curiosidad.

Con cuidado, levantó el papel y le echó un breve vistazo.

—Esto es…

—Eres perfecto para el trabajo-interrumpió Hatake, listo para sacar un bolígrafo del bolsillo interno de su saco.

Los ojos azules se tornaron brillosos en cuestión de un segundo. Pero esta vez no fueron provocadas por emociones negativas, todo lo contrario.

—¿Trabajo…?

Obito asintió. Y el rubio no puso explicar lo que en ese momento sintió. Fue como si una pequeña luz se le asomara después de tanto tiempo sumido entre las sombras. Pero esos pensamientos fueron cortados de pronto cuando Hatake volvió a hablar.

—Necesitamos que finjas ser otra persona.

—¡¿QUEEEE?!-exclamó, ante la sorpresa que esas palabras le causaron. Su quijada cayó hasta rozar el borde de la mesa, divirtiendo a ambos hombres que no pudieron evitar reír. El muchacho parecía simpático.

—Entendemos tu reacción-se adelantó el moreno, ahora preocupado de que él se negara a contribuir—Pero quiero que sepas que te conviene aceptar el trabajo. Pagaremos tus deudas, y ganarás mucho, mucho dinero, que tanta falta te hace. También podrás vivir en un departamento de lujo, que será exclusivo para ti. Asistirás a fiestas importantes, en donde conocerás gente interesante. Serás mundialmente famoso, solo tienes que firmar éste papel-señaló el lugar exacto en donde había que poner un firma.

—¿Es una broma? ¿Hay una cámara oculta?-empezó a buscar alguna cámara por debajo de la mesa, pero no había nada. Desconcertado, se dio cuenta de que esos hombres estaban hablando en serio—¿Esto es real?-ambos asintieron, y esperaron una respuesta que no llegó inmediatamente—Yo… necesito pensarlo. Es muy pronto para tomar una decisión…

—Escucha, chico. Me temo que tiempo es lo que menos tenemos, solo dispondrás de una semana para que te adaptes a la nueva vida de esta persona, en caso que aceptes. Y lo que tienes que aprender es muchísimo. Por ponerte un ejemplo, la vida de nuestro hombre se divide entre su familia, sus amigos, sus hobbies, y largo etcétera… Además, en una semana se celebra el cumpleaños del jefe y necesitamos que vayas. Por nada del mundo puede faltar su hijo. Menma.

—¿Y qué pasó con ése tal Menma?-su ceja se frunció, ahora confundido—¿No tiene tiempo para asistir?

—Ese es el problema. Se marchó hacia algún lugar remoto. En otros palabras, no sabemos cuándo regresará…-contestó, Obito.

—O si lo hará-complementó Hatake, con tono de voz malhumorado—Pero te aseguro que no regresará por un largo tiempo.

—Por eso te necesitamos a ti. Eres nuestra única esperanza-continuó el moreno, con una expresión implorante.

El blondo se sintió de pronto entre la espada y la pared. Supo que no podía retrasar más a esos hombres. Parecían estar desesperados, y en su caso, no era muy distinto. Pero todavía tenía dudas.

—Entiendo… ¿Acaso tiene algún problema familiar o…?

—Ser hijo de un empresario exitoso en la industria de la moda no es nada fácil-respondió Kakashi-Constantemente hace lanzamientos de ropa, en donde su hijo debe de asistir obligatoriamente. Menma tiene un carácter difícil, pero obedecía a su padre en todo lo que dijera, aunque fuera a regañadientes. Sin embargo, no disfrutaba ese modo de vida tan acelerado. Así que se fue, se borró de aquí. Ahora el jefe me llama constantemente, y no sé qué pretextos más poner. Estamos claramente desesperados.

Se hizo un silencio que fue roto por Obito, que inesperadamente cambio de tema.

—¿Tu nombre?

—¿Cómo?

—Cómo te llamas…-aclaró, Uchiha.

—¡Ah! ¡Me llamo Naruto!-se levantó e hizo una reverencia exagerada—Destinity Naruto, es un gusto conocerlos. Ehm…

—Uchiha Obito-se presentó también, en vista de que no lo habían hecho antes.

—Hatake Kakashi-hizo lo mismo y de paso le dio un fuerte apretón de manos, que Naruto aceptó junto con una radiante sonrisa—Tienes un apellido muy peculiar…

—¿Eh? Ah, cierto. Mi apellido-se llevó una mano detrás de la cabeza, rascando esa parte al sentirse ligeramente incomodo—Es el nombre del orfanato en el que crecí…

—Entiendo-le miró suspicazmente—Entonces tú eres…

—Es algo de lo que prefiero no hablar-le cortó, desviando su mirada al suelo, una forma para que se diera cuenta de que no le gustaba tocar ese tema. Kakashi asintió, sin haber saciado su curiosidad, pero no hizo ningún ademán de insistirle.

—Al grano, Kakashi. Se nos está haciendo tarde-interrumpió bruscamente, mirando fijamente al joven de cabello dorado—Naruto, ¿Qué decides? ¿Aceptarás el trabajo, si o no?

—Espera Obito, no tan rápido-miró al chico—Naruto, no queremos obligarte a nada. Pero eres un copia casi exacta de Menma, y realmente estaríamos muy agradecidos contigo si es que aceptas este trabajo. Tal vez esta sea una oportunidad para que puedas salir del hoyo en el que estás metido. Escucha mi consejo: si vienes con nosotros, no tienes nada que perder. En cambio, mucho que ganar. ¿Qué dices? ¿Contamos contigo?

—Hacerme pasar por el hijo de una persona adinerada… tienes razón. No tengo nada que perder-soltó un profundo suspiro y guardó silencio por breves segundos, antes de que sus ojos se llenaran de una determinación que hasta ahora no habían sido capases de ver—Lo haré.

—¡¿De verdad?!-dijeron al unísono. Contestos por recibir una respuesta afirmativa. Naruto asintió.

—¿Tienen el bolígrafo?

—Sí, toma-Hatake le extendió el que tenía preparado desde mucho antes.

En ese instante, Naruto supo que al firmar ese papel su vida cambiaría radicalmente, y no habría marcha atrás. Pero era su única alternativa. Una fácil salida a todos sus problemas económicos. Daría su mejor esfuerzo para cumplir con su papel y ayudar en el proceso.

Quizás el destino quería recompensarle de algún modo todo el sufrimiento que había vivido. 

El día no acabó ahí, había mucho por hacer antes de la noche. Naruto subió al vehículo negro de Kakashi, los tres se embarcaron hasta el departamento de Menma, un edificio de ocho pisos extremadamente lujoso, cabe decir.

 —Pasa por favor-abrió la puerta para su nuevo dueño—Vivirás aquí de ahora en adelante.

El rubio observó nada más al entrar la enorme sala de estar con sillones y mesa de vidrio, un jarrón de flores encima, piso alfombrado color crema, paredes color dorado, techo blanco. Muebles con cientos de bebidas, televisor plasma enorme pegado en la pared frente a los sillones.

—Esto es…

—¿Maravilloso, cierto? Una mujer se ha ocupado de la limpieza desde la semana en que Menma se fue. Queríamos tener esto preparado para la persona que nos ayudaría. Dado que tenemos solo una semana para enseñarte, Kakashi ha traído lo necesario aquí.

—En efecto-el peli plata arrastraba una pizarra blanca junto al soporte que acomodo frente a los sillones azules—Toma asiento, Naruto, no desperdiciaremos ningún minuto.

—Sí…-Obito se acomodó a su lado.

—Presta mucha atención a lo que diga Kakashi-este asintió.

El peli plata pegó rápidamente unas fotografías y tomó un marcador negro para pasar a explicar.

—Esta persona-encerró en un círculo negro la fotografía—Es el padre de Menma, Namikaze Minato. Repítelo.

—Namikaze Minato. Él es… rubio. Y sus ojos…

—Sí, tú y él se parecen, ¿cierto? Quizás sea un hijo perdido jajaja-rió, Obito.

Naruto y Kakashi lo miraron sin gracia.

—Prosigan-suspiró.

—Ella-repitió la misma acción que la foto anterior—Es su difunta esposa, Yamada Akane, murió hace cuatro años de cáncer.

En la fotografía se distinguía una hermosa mujer de cabello largo negro y ojos marrón oscuro, su mirada era muy tierna.

—Lo que nos lleva a lo principal-sacó una flecha que bajó directo hacía la siguiente imagen—Namikaze Menma, de diecinueve años, poca paciencia, alcohólico, mujeriego, derrochador de dinero y bisexual, son algunos detalles de la persona que tendrás que suplantar.

—De verdad me le parezco. Incluso tenemos la misma edad, pero nuestras personalidades son todo lo contrario dattebayo-frunció el seño—Esto será difícil.

Obito puso una mano en sus hombros.

—Tranquilo, lo aprenderás todo en una semana, además no te dejaremos solo en ningún momento.

—Gracias.

—De aquí partimos a sus amigos o conocidos-debajo de la fotografía había varias más de varios chicos jóvenes—La mayoría los conocerás en el cumpleaños del jefe, intenta memorizar sus nombres por favor, Karin Namikaze, ella es la prima de Menma, no son muy cercanos, solo se ven en las reuniones y fiestas familiares. Menma la mayoría de las veces la ha ignorado.

—Que frió es.

—Oh, te sorprenderá aún más-comentó, Obito.

—Siguiente, Shimizu Sai, es uno de sus amigos más cercanos, Sai no muestra muchas emociones en su rostro y cuando lo hace, tiene que ser por algo extremadamente importante. Sai suele acompañarlo a todos lados, incluso a las discotecas, y Naruto, tengo que advertirte de algo, él y Menma mantuvieran una relación sexual por un tiempo.

—¡¿Qué?!

—Pero terminaron hace más de medio año, no te asustes-le miró divertido por su expresión de pánico—Menma acordó que seguirían solo como amigos y Sai aceptó.

—Disculpe, pero ¿Cómo sabe tanto de su intimidad?

—Obito es el chofer, yo soy su secretario personal. Yo siempre le cubría cuando su padre o alguien deseaba verlo o saber su paradero.

—Vaya.

—Prosigamos, su otro amigo se llama Sabaku no Gaara, su padre y el jefe son muy buenos amigos, han hecho muchos proyectos juntos. Gaara no habla mucho y se la pasa la mayor parte del tiempo serio, yo al menos, nunca lo he visto sonreír. A diferencia de Sai, no le gusta frecuentar ningún lugar de mala reputación, en su lugar, prefiere los deportes o ir a la playa. De aquí iremos a, Hyuga Hinata y Hyuga Neji, ambos primos. Menma ha tenido problemas con Neji por causa de Hinata, él siempre buscaba seducirla y hasta la acosaba, y siendo sinceros, Menma no tiene una buena reputación entre los jóvenes de su edad.

—Se ha acostado con la mayoría, y le ha roto el corazón a muchas mujeres. No es un hombre que quiera atarse a una sola relación, también está el hecho que se ha involucrado con hombres-respondió, Obito.

—¿Su padre no podía hacer nada?

—El señor Minato, hizo de todo para detenerlo, incluso dejó de darle su mesada, pero Menma siempre se salía con la suya. Ha tenido que pagar mucho a los reporteros para que no publicaran nada obsceno de él en las revistas o diarios.

—Que hijo más desagradecido ttebayo.

—Creo que es a causa de todo la libertad que el jefe le ha dado, después de la muerte de su esposa, él solo se enfocaba en el trabajo y descuidó mucho a su hijo. De esa manera, él creció con lujos y todo lo que deseaba lo conseguía con tronar los dedos. En fin, te diré más luego, por ahora, solo tienes que memorizar nombres y rostros de las personas más cercanas a Menma.

Su cabeza comenzaba a dar vueltas. Y hasta empezaba a sentir sueño, ya no tenía noción del tiempo, quizás llevaba sentado más de dos horas, la pizarra ya no tenía espacio para ninguna fotografía más.

—No te duermas, Naruto-le palmeó el hombro.

—Lo siento.

—Y por último y no menos importante, Uchiha Sasuke, recuerda su rostro, Naruto, su padre tiene una empresa que rivaliza con la del jefe, pero su rubro se encarga de las publicidades comerciales.

—Uchiha Sasuke…

—Tiene tu edad, es alguien muy popular entre el grupo de jóvenes ricos, todo lo contrario a Menma. Espera ayudar pronto a su padre en la compañía como lo hace su hermano mayor, Uchiha Itachi. Lo verás mucho en los eventos de lanzamientos y en la fiesta de tu ahora padre. Y debo de decirte algo. Menma siempre ha estado tras él, ha hecho de todo para conquistarlo, es el único hombre que no ha caído a sus pies.

—Es las fiestas-comentó el azabache—Menma corría hacía él y se lanzaba a sus brazos, era muy divertido-rió—Siempre avergonzaba a Sasuke y la gente los miraba raro. En muchas ocasiones intentó embriagar a Sasuke y llevarlo a su departamento con ayuda mía, desde luego, pero Sasuke no era tan estúpido y su hermano siempre ha estado cerca para vigilar los movimientos de Menma. Todo esto se debe a que Sasuke es homosexual.

—Y dado su gran atractivo-el blondo observó su foto—Menma no quería dejarlo pasar.

—Correcto. Pero mi sobrino no es imbécil como el resto de los hombres que han ido a su cama-habló con orgullo.

—¿Dijiste sobrino?

—Sí, somos familia.

—Naruto estamos muy felices que hayas aceptado, te lo agradezco infinitamente.

—Espero no causar problemas en el futuro-sonrió.

—Andando, lo siguiente será ir a un lugar muy importante.

Obito y Naruto se levantaron. Kakashi tomó su mano y le dio unas llaves.

—Guárdalas bien. Yo me quedaré con una copia. Cierra tú.

—¿A dónde iremos…?-salieron y puso la llave en la cerradura.

—Por si no lo has notado, Menma tiene el cabello oscuro, Naruto, iremos a la peluquería, desde hoy vivirás como Namikaze Menma.

 

(Continuará)

 

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