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Mi lugar en la tierra.

Autor: Sperare ES Miyuki

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1- Remembranzas del ayer

 

Las piernas le empezaban a doler, sus pulmones le exigían respirar mejor ya que se quedaban sin aire, en aquella infinidad de árboles un joven de cabellos verdes alborotados corría con desesperación, observaba de vez en cuando hacía atrás, expectante de su persecutor, él podía escucharlo seguir corriendo incluso más rápido que él. Estaba llegando hasta el final de aquellos árboles, sentía que podía lograrlo y aceleró más el paso, estaba a pocos centímetros del final, tanto así lo sintió que estiro sus manos para lograrlo, pero fue en vano, un peso extra en su espalda lo hizo perder el equilibrio y caer al suelo, había perdido nuevamente. Unos lengüetazos empezaron a recorrer toda su cabeza hasta que dio con su mejilla y él joven empezó a reír a causa de las cosquillas que eso le producía.

-Para... -hablaba entre rizas mientras se intentaba quitar al lobo de blanco pelaje y ojos color carmesí que lo estaba siguiendo.

-Rex deja en paz a Midoriya. -hablo con un tono autoritario el príncipe del reino de Soulter Todoroki Shoto, el mencionado que había girado para quitarse al animal de encima, hizo hacia atrás su cabeza para ver mejor al joven príncipe aunque con esto observará todo de cabeza.

-Buen día Todoroki-kun... -saludo el joven poniéndose de pie una vez que el can se apartó de él y se sentó a un costado suyo, esperando nuevas órdenes.

-Buen día Midoriya ¿entrenando tan de mañana?

-Bueno, mi antiguo maestro decía que los primeros rayos del sol hacen que poseas más energía en el día.

-Al parecer él tiene razón, siempre estas con mucha energía en toda la mañana. –ambos jóvenes rieron un poco ante este comentario recordando con esto muchas pequeñas travesuras que desde tempranas horas hacían cuándo eran mas pequeños; el joven príncipe cubrió con una de sus manos su boca para que no se notara tanto su alegría por esos incidentes.

-Cambiando de tema –hablaba Izuku mientras se dirigían al castillo que se alzaba tras el inmenso jardín, con el lobo Rex que seguía a Izuku al lado izquierdo-. ¿A qué se debe que me hayas venido a buscar? Es muy temprano aun para que estés preparado para el día, tus obligaciones empiezan después del desayuno.

-Es por mi padre, me pidió que diéramos una demostración a los reclutas nuevos sobre combate cuerpo a cuerpo antes del desayuno.

-Tu padre me odia no es así... -sonrió con nerviosismo, no por el combate pues aun a su corta edad de 17 años él era uno de los mejores espadachines del reino, sino porque un combate cuerpo a cuerpo significaba "él peleando contra a cualquiera que el rey propusiera" incluso hasta él mismo podía ser su contrincante.

-Cuando sea rey te aseguro que muchas cosas serán diferentes. -Izuku miro a su amigo y observo como sus manos eran apuñadas fuertemente, y su ceño se contraria en señal de enojo, no dijo nada, solo giro su mirada hacia el frente y siguió el camino, él no podía decir mucho con relación al creciente odio que su amigo sentía a su padre por dos importantes razones.

La primera era porque desde muy joven a la única figura paterna que poseía había sido su maestro, es cierto que en su antigua casa había una foto de su padre sosteniéndolo en brazos junto a su madre, pero él era un bebe en aquella foto y cabe recalcar que aunque luchara con su cerebro todas las noches para recordar algo de su infancia simplemente no encontraba nada desde los diez años hacia atrás, por ende no tenía fuerza moral para decirle a su amigo que los padres se comportaban así, y en segundo y tal vez más importante, es que él era un intruso en aquel bello castillo, él no pertenecía a la familia real, mucho menos a una familia adinerada, él simplemente tuvo la suerte de conocer desde los 11 años a Shoto y que este junto a sus hermanas se apiadarán de él hace seis meses cuando su mundo se vino abajo y perdió en un parpadeo todo lo que para él significaba "Familia" y "Hogar" su único recuerdo era la espada que siempre portaba consigo y que según su madre había pertenecido a ella.

Al entrar al castillo todos inclinaron su cabeza al príncipe mientras que Izuku era ignorado por completo, "Una mañana como siempre" pensó al saludar a algunas personas que caminaron cerca de él sin devolverle el saludo.

-Hablare con mi padre antes de irme, tú y Rex pueden ir adelantando el camino.

-Como ordene alteza. –respondió Izuku inclinando su cabeza mientras que el lobo solo soltaba un ladrido en señal de aprobación. Shoto fingió una sonrisa ante esa situación, odiaba que Izuku utilizara honoríficos con él, ya de por si le costó un mundo que su Izuku dijera su apellido, que volviera a utilizar honoríficos era un retroceso grande en su avance. Shoto acaricio los cabellos de su amigo aprovechando que este aun seguía inclinada y soltando un suspiro sigue su camino.

-Andando Rex –el lobo ladro siguiendo a su dueño, Izuku había encontrado a Rex unos meses después de su mudanza a ese reino, curo sus heridas y lo cuido con mucho esmero, Rex fue el único que sobrevivió al incendio. Cuando llegaron a la cabelleriza monto su caballo negro, aquel que llamaban indomable, y él a los 12 años logro domar con una simple caricia, ese caballo no dejaba que nadie más que Izuku lo montara.- Arre Kuro... -el caballo relincho y con un impulso inicial dio comienzo a su andar.

Se podría decir que aquel joven de cabellos verde rebeldes era todo un caso, algunos en el pueblo simplemente lo ignoraban, otros en su gran mayoría le envidiaban al ser él un extranjero que había monopolizado a casi toda la familia real y tenía en algunos momentos el poder para interferir en asuntos que ningún plebeyo podría. Pero a pesar de todo eso los del reino no podían hacer nada contra aquel joven que despendería un aura indescifrable, ya que era poco común que alguien sin poder mágico dominara y a su vez fuera protegido por cuanta criatura existia, muchos de los valientes que habían intentado hacer algo contra el peliverde habían terminado seriamente heridos a raíz ya sea de Rex o de otra criatura que estuviera cerca del peliverde. La cabalgata duro unos cinco minutos más hasta llegar al campo de entrenamiento, poco a poco disminuyo la velocidad al ver al caballero de brillante armadura saludar desde la puerta principal con su mano alzada moviéndola sutilmente a los lados, Rex había seguido el ritmo de la cabalgata y se adelantó a saludar a aquel caballero que lo recibió gustoso con muchas caricias para el can.

-Buen día Iida-kun

-Buen día Midoriya-kun, los estaba esperando, aunque ¿Creí que el príncipe también vendría? –hablo sujetándose su mentón en señal de pensar en algo.

-El vendrá, yo me adelante porque él tenía otros asuntos que discutir con el rey.

-Ya veo –respondió tranquilamente-. Acompáñame entonces te presentare al nuevo pelotón de jóvenes que mi hermano está entrenando este año, sin duda alguna mi hermano tiene un buen ojo para elegir a sus hombres –hablo con orgullo Iida mientras caminaba junto a Izuku.

La amistad de ellos dos aun a la fecha de ahora había surgido como un misterio para muchos ya que el joven caballero era muy reservado con relación a las amistades y de un día para el otro había tomado cierto apego por el de ojos verdes que aun dejaba a muchos con la boca abierta, aunque para los jóvenes todo fue tan natural, después de todo Iida fue su primer amigo una vez se mudó a ese pueblo. Una vez dejaron a Kuro y a Rex en el establo prosiguieron su camino, aunque Izuku no quisiera dejar a su leal mascota tenía que hacerlo ya que no quería otro incidente como la última vez que el rey les pidió lo mismo.

-Uno, Dos, Uno, Dos... Que pasa jóvenes, ¿Es acaso esa la resistencia que un futuro guerreo del reino de Soulter debe tener? Son mejores que eso jóvenes.

-Hermano... -hablo animadamente Iida acercándose a él mientras Izuku lo seguía.

-Izuku Midoriya, reportándose por orden del rey Iida-sama –inclinando su postura Izuku saludo al hermano mayor de su amigo.

-Oh vamos Izuku –hablo alegremente el mayor de los hermanos mientras palmeaba fuertemente su espalada-. Cuando no esté el rey no hagas formalidades conmigo, eso me hace sentir que aún no me tienes confianza.

-C-claro que no Iida-sama, lo respeto mucho es solo eso... -hablo un poco avergonzado de la situación.

-Bueno si tu estas aquí, de seguro el príncipe no tardara en venir. ¿Quieres cambiarte de ropa para estar más cómodo en la batalla?

-No será necesario que lo haga –una potente voz sonó por todo el lugar mientras todos inclinaban el rosto ante la presencia del rey y su hijo.

-Buen día alteza –hablan fuertemente los hermanos Iida y tras eso todos lo que se encontraban en el recinto los imitaron.

-¿Así que estos son los reclutas nuevos?

-En efecto alteza, cada uno ha sido elegido meticulosamente por mi persona.

-Pues veremos de que están hechos. Tú el de cabello rojo un paso al frente. –El nombrado avanzo cerca del escenario que se elevaba a un costado de la arena de lucha-. Tu nombre.

-Eijiro Kirishima alteza, de las fronteras del reino Soulter.

-Tú –señalizo a Izuku-. Pelearas con él, sin armas ni magia, solo una limpia pelea cuerpo a cuerpo.

-Si alteza –se inclinó Izuku para posteriormente acatar las órdenes, acomodo sus guantes y soltó un par de botones de su camisa.

-Pelirrojo atrapa esto. -dijo el rey mientras el contrario daba unos pasos más al frente para atrapar una espada enfundada-. Tú me demostraras tu habilidad con armas. Comiencen.

El pelirrojo desenvaino la espada y comprobó que era de metal puro, se posiciono a unos pasos de distancia en frente de Izuku.

-Katsubro va a matarme si te lastimo, así que espero me perdones si me contengo.

-¿Katsu quién? –hablo Izuku sin entender la situación pero reaccionando a tiempo para esquivar el ataque, uno de los muchos dotes que el peliverde podría presumir, pero que no lo hacía, era esa increíble agilidad en sus movimientos.

-"Te mueves como un gato Deku"

Se quedó estático por un momento al tener ese flechazo de recuerdo, esa voz se le hacía tan nostálgica aunque nunca la había escuchado en su día a día en el pueblo.

-¡MIDORIYA! –alzo la voz Shoto quien estaba a un costado de su padre, para advertir al contrario, cosa que surgió efecto, con una vuelta hacia atrás pudo esquivar el golpe de la espada, aunque fue muy obvio que el pelirrojo había detenido el ataque en caso de que este no reaccionara a tiempo.

-Oye Deku-kun concéntrate, ya te dije que no quiero ser asesinado por Katsuki.

-¿Deku...? –el pelirrojo se tapó la boca rápidamente en clara señal de haber dicho algo que no debía decir.

-Midoriya, esto es una demostración de habilidad de combate, no una charla para tomar el té –hablo seriamente el rey, Izuku dejo a un lado aquel dolor de su pecho al ser nombrado así y más al escuchar ese último nombre; en menos de tres minutos Izuku como todo un profesional desarmo al pelirrojo e inmovilizo con más de una llave en demostración de las técnicas. Cuando el rey estuvo satisfecho de la demostración, el peliverde ayudo a levantarse al pelirrojo no sin antes sentir como algo con un pequeño peso era depositado disimuladamente en su bolsillo.

-Katsubro vendrá esta noche Deku-kun, corres mucho peligro aquí. –hablo aquel joven a su oído mientras sus demás compañeros le ayudaban a volver a la formación. Izuku quería seguir hablando con aquel joven, necesitaba respuesta de esas palabras, pero muy a su pesar el rey lo quería de regreso mientras ahora era su hijo quien combatía, quiso salir y ver lo que aquel joven puso en su bolsillo pero era obvio que el padre de Shoto no despegaba su vista de él, resignado a no saciar su curiosidad en el momento; espero pacientemente a que todo el protocolo se cumpliera, no había recibido más órdenes del rey así que se dirigió a los establos, su sorpresa fue grande a ver Rex lamiendo sin parar a aquel pelirrojo.

-¿Qué haces aquí? –hablo colocándose en posición de defensa por reflejo, aunque no sintiera amenaza ya que si Rex un huraño a morir lo lamia como si fuera un conocido, no era tan necesario estar a la defensiva.

-Sentí la presencia de Rex a la distancia, hacia tanto tiempo que no lo veía.

-¿Cómo sabes su nombre?

-Valla y yo que creí que lo primero que me preguntarías era por Katsuki.

-No conozco a ningún Katsuki –hablo sintiendo su boca quemar con solo el pronunciar ese nombre.

-¡Es verdad! –respondio golpeado sutilmente su palma de la mano con la frente-. Tú no tienes recuerdos de nosotros.

-¿De quienes hablas? –el pelirrojo sonrió sin poder evitarlo, mientras a Izuku un fuerte dolor de cabeza se le empezaba a formar.

-Deku-kun, solo diré esto por tu bien. Pase lo que pase esta noche, mantén siempre contigo a Rex y no te quites el collar que te di. Nos vemos

Izuku vio como el pelirrojo salía del establo de lo más tranquilo, tarareando una melodía que le produjo una inmensa nostalgia. Saco pues aquello que el metió en su bolsillo, y en efecto en un pedazo de tela color rojo había un collar con la forma de una gota de agua, era un rubí por su singular color rojo, el colgante en forma de gota de agua era atravesada por la parte más gruesa de la figura; los ojos de Izuku sin razón aparente se empezaron a nublar y gruesas lagrimas empezaron a surgir de ellos, al acercar el collar a su cara olfateo el olor del bosque en ellos, con una sutil esencia diferente, esa pequeña esencia le hacía sentir tanta paz.

-Midoriya. –hablo el príncipe sorprendiendo al joven-. El rey nos ocupa para cumplir con otras acciones en el día, al parecer ahora tendremos una pequeña fiesta con algunos funcionarios de están pasando por la zona.

-Comprendo... -respondió limpiándose las lágrimas mientras rápidamente se colocaba el collar y lo escondía tras la ropa.

-¿Y ese collar? –hablo con interés el príncipe.

-N-no es nada importante –dijo tratando de sonar indiferente como su amigo, pero fracasando en el proceso-. Andando, sabes que a tu padre no le gusta la impuntualidad.

El príncipe no dijo nada a pesar de no sentirse satisfecho con la respuesta dada, pero sabía que Izuku no hablaría y las palabras que le dijo ese nuevo recluta hacia unos momentos no le gusto para nada.

Flashback.

Shoto vio como Izuku luego de su pelea estaba con una mirada contrariada y como al hallarse libre de las obligaciones corrió al establo. No escucho toda la conversación pero si la última advertencia del pelirrojo, cuando este salió del establo y se topó con él, su sonrisa socarrona le trajo un mal sabor de boca a Shoto.

-Un consejo alteza, ese chico de cabellos rebeldes ya está comprometido, y créame cuando digo que su prometido es muy posesivo, tanto que ya no esperara otro día más para tenerlo de vuelta. Después de todo, ambos nacieron para complementar al otro.

El joven siguió tatareando la misma canción mientras continua su camino dejando al príncipe con más dudas que respuestas, apretando sus guanteas y asiéndolos crujir.

-Izuku no se ira tan fácilmente de mi lado –hablo al viento antes de entrar al establo.

(...)

Durante todo el día luego del desayuno Izuku y el príncipe estuvieron sumergidos en diversas actividades encomendadas por el rey, por la tarde cuando las clases del príncipe iban a dar inicio aun a pesar de que Shoto le pidió quedarse, Izuku prefirió ir a la biblioteca, después de todo lo más probable es que no entendiera nada de lo que le impartieran el príncipe sobre como gobernar un reino. Estando en la biblioteca, su leal amigo se acomodó cerca de una ventana en donde la brisa entraba con serenidad, Izuku se encontraba leyendo su libro favorito, las hojas estaban muy gastadas por tanto hojearlas días con día, la historia que más leía era sobre la vida tras las fronteras del reino de Soulter y sus tradiciones, aquella que contaba como un hada robo el corazón de un guerreo y que estos concibieron a aquel que llamaban "El símbolo de la paz" la historia contaba como aquel ser con su espada destruía fácilmente a cualquier adversario que se le pusiera en el camino, pero esto solo aparecía cuando el mal encarnaba en la tierra nuevamente.

Jamás se iba a aburrir de esa historia porque le producía un calor extraño en su corazón, siguió leyendo y frunció un poco el ceño al ver como una historia que él juraba no estaba ahí el día anterior aparecía, la historia hablaba sobre la dinastía de los dragones, con curiosidad comenzó a leerlo en voz alta...

"Desde la creación de la tierra existen, desde antes que el humano gobernara ellos lo hacían, mantenían el equilibrio y armonía entre el mundo. Cuando los humanos empezaron a crear y conquistar fue todo gracias a la sabiduría de ellos, pero algunos humanos convencidos de su superioridad los veían como amenaza y empezaron a darles caza, aquellos que no estaban a favor de esto decidieron crear una frontera para proteger no solo a los dragones sino además a todas las criaturas mágicas que existía sobre la tierra, pero esto no fue suficiente para los rebeldes pues ellos querian deshacerse de ellos y ser el pilar de la cadena de dominio, fue pues debido al desastre y caus que dominaba en ese tiempo que aquel que llamaban el guerrero legendario aparecio y puso orden a este conflicto, logrando la paz y creando la divición de los territorios; los humanos tendrían todo el lado norte y oeste del territorio mientras el este y sur seria para las creaturas mágicas. Con ayuda de las hadas y magos aprendices de los creaturas mágicas formaron el bosque fronterizo de Angrat; los dragones bendijeron a los humanos que dejándolo todo los protegían concediéndoles pues por su buena acción tres deseos, el primero la magia, todo aquel que se inclinara a cuidar de una criatura mágica por minúscula que fuese y si en su corazón desease podría dominar la magia, el segundo era la agilidad tanto física como mental, ellos podrían pelear sin desfallecer y su cerebro idear planes que los llevarían siempre a la victoria, y por ultimo pero no menos importante fue el del amor, ningún descendiente de los primero guerreros de las creaturas mágicas sufriría por ellos, pues estos serían elegidos por la Luna y seria el complemento del otro, sin importar su género aquel amor siempre daría frutos. Por último, los dragones bendijeron al guerrero concediéndole lo que más deseaba su corazón, y eso era siempre mantener la paz en ambos reinos, forjando una espada con su fuego y bañándola con los primeros rayos de luna del solsticio de primavera la esencia del guerrero quedo guardada en aquella espada, solo aquellos dignos de corazón y descendientes del guerrero podrían utilizarla con el único propósito que fue el deseo del guerrero...

-"Mantener la paz..."

Izuku levanto su vista del libro y observo como un niño de no más de 11 años estaba donde se suponía debería estar Rex, aquel niño de cabellos rubios puntiagudos le estaba dando la espalda, su vestimenta una capa de un rojo tan intenso que jamás en todo ese tiempo lo había visto en el reino, estaba descalzo y un pantalón negro pegado a sus piernas era todo lo que alcanzaba a ver, cuando el niño giro, Izuku dejó de respirar por un momento, sus ojos eran tan penetrantes para ser solo un niño que tuvo que apartar la mirada, sentía que lo estaba juzgando con esos ojos color carmesí, cuando lo hizo observo uno de los tres collares que el niño portaba en su cuello, ese collar eran en su totalidad de piedras rojas y antes de llegar al centro de este collar habían dos figuras como gotas de agua color rojo, y en el centro era obvio que faltaba una, rápidamente sujeto el collar que poseía.

-"Es hora de volver a casa... Deku..." -el mencionado quiso llorar, aun en frente estaba aquel niño extendiendo su mano con una pequeña sonrisa surcando sus labios; quiso alcanzarlo, quiso tomar esa mano pero no pudo, empezó a sentir como su cuerpo era fuertemente movido mientras su nombre era pronunciado como eco lejos de esa escena, Izuku no quería irse, él quería estar con aquel niño, no quería despertar.

.

.

-¡Midoriya! –el mencionado con pereza abrió sus ojos, al sentir como gritaban su nombre, lentamente se incorporó en la silla correctamente, se había quedado dormido en la biblioteca e inconscientemente giro su cabeza hacia donde estaba aquel niño, más este no estaba solo estaba Rex aun tomando una siesta.

-Todoroki-kun... –hablo aun con mucha pereza.

-¿Estas bien?

-¿Por qué lo preguntas?

-Porque está llorando. –Izuku toco sus mejillas y efectivamente comprobó que gruesas lágrimas salían de sus ojos, rápidamente se limpió con fuerza aquellas lágrimas, no era la primera vez que cuando ese niño aparecía en sus sueños él se levantaba llorando, pero esta vez fue diferente, mucho mas vivido-. ¿Recordaste a tu madre?

-¿Q-que? Ha sí... Aún estoy un poco sensible a ese tema. Lamento si te preocupe Todoroki-kun.

-Toma... -ofreció el príncipe un pañuelo blanco-. Sabes que siempre puedes contar conmigo si te sientes solo. Yo estaré ahí para ti.

-Gracias Todoroki-kun, aprecio eso de ti. Estoy seguro que la persona que elijas para amar será la más afortunada del mundo.

-Yo también pienso lo mismo de ti... -el joven príncipe se acercó un poco más al joven y acaricio su mejilla pero un gruñido por parte de Rex hiso que todo intento de avanzar a más se frustrara-. Sera mejor irnos, mi tía no tardara en venir...

-¿También vendrá Uraraka-san?

-Supongo que sí. Después de todo te prometió enseñarte su nuevo truco de magia.

Ambos jóvenes, y el can, salieron de la biblioteca con rumbo al salón principal, cuando llegaron una pequeña explosión los hizo mirarse por unos segundo para luego correr a abrir la puerta, Izuku no pudo disimular su asombro al ver como pequeñas luces de colores rodeaban aquel basto salón.

-Izu-kun –saludo una joven maga que llego flotando hasta los brazos del nombrado.

-Uraraka-san, ha pasado tanto tiempo. –saludo sonriente el joven.

-¿Viste mi truco? Las hadas lo llaman estrellas de colores.

-Creo que todos en el salón lo vimos prima. –hablo apartando disimuladamente a la joven de brazos de Izuku.

-Como siempre eres todo un caso Shoto-kun... pero no importa. Izu-kun quiero presentarte a mis nuevas tutoras. Ellas son Luz, Aqua y Tam. -tocando su bastón convoco un círculo del cual salieron tres pequeñas hadas que se inclinaron ante los jóvenes, la hada que estaba en medio levanto su rostro un poco para contemplar a los jóvenes, más cuando lo hizo no pudo disimular su sorpresa.

-¿Deku-sama? –hablo la hada de cabello dorado llamada Luz, y ante su voz las otras dos hadas alzaron la mirada.

-¿Eh? ¿Quién es Deku? –hablo Uraraka, mientras Izuku abría los ojos a más no poder.

-A-ah no... -hablo Aqua la hada de cabello azul-. Luz se equivocó de persona, ¿Verdad?

-Ah... si, mil disculpas.

-Deku no es una palabra que se utilice en estas tierras. –todos giraron su mirada a Izuku quien poseía el ceño fruncido, pocas veces se le miraba enojado y al parecer ese día era uno de eso-. ¿Qué significa Deku?

-B-bueno, vera joven amo. –hablo esta vez Tam el hada de cabello café-. Dependiendo de su modo de empleo en nuestras tierras puede referirse a una persona como "Inútil" o "Bueno para nada" pero también significa "Puedo lograrlo" o "Puedo hacerlo"

"Si te quedas a mi lado podré hacerlo... Por eso te llamare Deku"

-Izu-kun ¿Estas bien? –una opresión en el pecho del nombrado logro curvar su postura, alertando a los demás. El sol se estaba poniendo en las afueras del castillo mientras un mal presentimiento invadía el corazón de aquel joven que se aferraba junto a su ropa de aquel collar que colgaba en él.

Notas finales:

Aclaro dos cosas importantes:

-Primera, esta historia no es un plagio, ya que se encuentra escrita bajo mi autoria en otra plataforma tambien, bajo el seudonimo de SPERARE503 y antetiormente habia mencionado que lo iba a colocar aquí.

-En segundo lugar, es que al igual que en la otra plataforma actualizare todos los Lunes. Solo esta vez es que actualizare aquí todos los capitulos que tengo en la otra plataforma para llevar al dia ambos fanfic. 

Sin mas que agregar se despide Autora-san, agradeciendo por tomarse su tiempo para leer. 

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