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Papá por accidente por LucyR

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Notas del capitulo:

ACLARACIONES 

Cuando vean cursivas es porque son la narración del personaje principal. 

El resto es una narración normal. 

 

1. Comienzos, reconres, aceptacion y nuevos sentimientos.

 

 

1 de Noviembre, 1981

 

Encorvado y con la cabeza gacha, Severus Snape se había desplomado en una butaca; Dumbledore, de pie frente a él, lo contemplaba con gesto adusto. Al cabo de unos instantes, Snape levantó la cara; parecía un hombre que hubiera pasado por cien años de desgracia después de haber vivido en una montaña.

- Iba usted… a protegerla…

- James y ella confiaron en la persona equivocada –Afirmó Dumbledore- Igual que tú, Severus. ¿No suponías que Lord Voldemort le perdonaría la vida? –Snape respiraba deprisa, muy agitado- Pero su hijo ha sobrevivido –Snape negó con cabeza, como si espantara una mosca- Su hijo vive, él sobrevivió y…

-¡BASTA! –Bramó- ¡Ella está muerta! ¡MUERTA!

- ¿Qué te ocurre, Severus? ¿remordimiento, acaso?

- Ojala… ojala yo estuviera muerto…

- ¿Y de qué te serviría eso? –Repuso Dumbledore con frialdad- Si amabas a Lily Evans, si la amabas de verdad, está claro qué camino debes de tomar. 

Severus dejo de escuchar lo que Dumbledore le decía. A él no le importaba si el mocoso había sobrevivido o no, lo único que sabía era que su amada Lily había muerto esa noche; que la mujer que tanto había amado durante tantos años ya no estaba, que se había esfumado de un momento a otro y lo que más le dolía, era que nunca pudo reconciliarse con ella.

-Entonces, ¿qué haremos con el niño? –Para cuando Severus regreso a la realidad, ya no solo estaban Dumbledore y él, también había llegado McGonagall. Ni siquiera noto cuando la mujer llego- No se puede quedar sin supervisión y el mandarlo a un orfanato ¡no puede ser una opción!

- Estoy de acuerdo contigo, Minerva –Dijo Dumbledore con voz apacible- El único mago que podía reclamar su custodia está preso en Azkaban. Sus únicos parientes viven en el número 4 de Privet Drive, en Little Whinging, Surrey.

- ¡Pero son muggles! –Minerva lo miro desaprobatoriamente.

- Y son su única familia disponible y como lo acabas de decir, Minerva –Dumbledore afilo su mirada a la mujer que se mantuvo en silencio- Dejarlo en un orfanato, no es una opción.

 

Te juro que ese día no quería escuchar nada que se relacionará contigo, no me importaba lo que te pasará en realidad, solo por ser hijo de James Potter; el hombre que me atormento durante mis años de estudio, el que tenía por deporte humillarme… el que me gano en la batalla por el amor de Lily, tu madre… ¿Puedes creerlo? Así de injusto fui contigo. Sin embargo, el destino puede llegar a ser muy caprichoso y a mí me tenía preparada una lección bastante peculiar.

 

 

Diciembre, 1981

 

Era una tarde bastante fría acompañada de una lluvia que por ratos paraba para después continuar lloviendo, tal parecía que pronto comenzaría a nevar; era el clima perfecto para no salir de casa y quedarse cobijado en el sofá frente a una cálida chimenea y una taza de chocolate humeante entre las manos. Sin embargo, no todos tenían la posibilidad de quedarse en casa, pues personas como Severus Snape tenían deberes que realizar a pesar del luto por el que aun atravesaba.

Debía ir a comprar algunas cosas que le hacían falta para hacer poción pimentónica (sirve para curar el resfriado común). Por lo que ahora se encontraba caminando con un paraguas negro en la mano derecha y una lista de ingredientes en el bolsillo de su gabardina negra (debía ir por calles muggles para llegar a donde usualmente se surte de ingredientes para sus pociones, por lo que la vestimenta muggle era indispensable)

Caminaba tranquilo por la acera; era la primera vez en dos meses que salía de su casa y aunque salía por compromiso, de alguna manera sabía que esa salida le haría bien. La lluvia por fin había menguado un poco por lo que cerró su paraguas; justo en el momento en que vio un auto Ford Fairmont color marrón pasar a su lado y detenerse en la siguiente calle.

No era que Severus supiera de autos, en realidad él desconocía por completo de ellos, pero ese auto en específico lo reconocería donde sea; así que apresuro un poco el paso para ver como una mujer flacucha y de cabello rubio, cubierta por un gran y grueso abrigo bajaba del auto sosteniendo un bulto de sabanas entre sus escuálidos brazos.

Snape continuo caminando a paso lento esta vez sintiendo extrañamente su corazón palpitar acelerado cuando vio a la mujer dejar el bulto frente a un portón de latón negro y con muros de ladrillo negro. Severus miro todo eso con ojo crítico, conteniendo el aliento y no creyendo lo que ese matrimonio estaba haciendo frente a él y sin que ellos se dieran cuenta de su presencia.

La mujer rubia tocó estruendosamente la campana de aquel edificio para después subir rápidamente al auto e irse tan rápido como llegaron. Severus sin saber exactamente del porque comenzó a correr hasta donde se encontraba aquel pequeño bulto que, al irse acercando pudo escuchar claramente el llanto infantil de un bebé.

- Malditos muggles –Masculló con el ceño fruncido a unos cuantos pasos de él.

El llanto del pequeño se escuchó más fuerte aún; era un llanto desesperado y de inmediato pensó que quizá el niño se sentía asustado al quedarse desprotegido, por lo que en cuanto estuvo frente a él, lo tomo en brazos.

Severus jamás había visto al pequeño Potter, pues desde que supo que él fue el único sobreviviente y quien derroto a Lord Voldemort; había sentido cierto desprecio a aquel niño, ya que se le hacía injusto que ese chiquillo viviera y su amada Lily no, sin embargo, cuando cargo el pequeño cuerpo de Harry su llanto se calmó de a poco, para después abrir sus ojitos llorosos y ver a quien había atendido sus desesperados gritos de atención.

- No es cierto… -Jadeó de sorpresa al ver aquellos ojos- Lily… -Dijo sintiendo de repente un nudo en su garganta.

 

No podía creerlo… Tus ojos… Eran los mismos ojos de Lily y en cuanto los vi era como volver a sentir ese calidez que pensé jamás volver a sentir después de su partida. Sentí mis ojos escocer y como la respiración comenzaba a hacerme falta.

 

En ese momento todas mis palabras y pasamientos de rechazo hacia ti me golpearon en la cara y rieron de mí. Tú no tenías la culpa de nada, solo eras una víctima más de Voldemort y esas bestias que tienes por tíos aumentaron tus desgracias. Desde ese momento algo nació en mí, aunque en ese instante no supe comprenderlo, el tiempo me lo explico a la perfección.

- ¡Por Dios! –Una mujer de unos 45 años exclamo aterrada al ver a Snape cuando abrió la puerta. Al verlo con el niño en brazos se temió lo peor- U-Usted está…

 

- Es un malentendido –Dijo apresuradamente acunando al pequeño Harry brindándole calor y seguridad- No pensaba dejarlo, lo estaba rescatando.

- ¿rescatando? –La mujer le lanzo una mirada evaluativa, aun no creyendo lo que Snape le decía.

- Si –Afirmo y de inmediato su mente comenzó a trabajar en buscar una respuesta convincente, sino tendría lanzarle un obliviate a la mujer- Mi esposa y yo apenas salíamos de la casa de mi suegra, ella vive sola después de la muerte de su esposo. Estábamos despidiéndonos cuando dos hombres pasaron corriendo; uno de ellos se llevó el bolso de mi mujer y el otro le arrebato el niño de los brazos, los perseguí por cinco cuadras hasta que los perdí de vista en la esquina –Noto como Harry se había calmado por completo y ahora dormitaba tranquilo en sus brazos- De no ser porque estaba llorando no lo hubiese encontrado.

La mujer suavizo su gesto de desconfianza y se acercó a Snape para ver como el niño tenía los ojitos aun un poco hinchados por haber llorado, pero además de eso también vio la extraña cicatriz en su frente y nuevamente frunció el ceño, ya que ella no vio esa marca como una cicatriz, sino como un golpe.

- Lo han herido, sería bueno que lo revise un médico –La mujer soltó un quejido de disgusto y luego negó con la cabeza- ¿Y dónde ésta su esposa?

- Lily se quedó con su madre, estaban muy alteradas las dos y le dije que se quedara con ella –La mujer asintió y después le dio una mirada conciliadora a Snape.

- Me alegra que haya podido encontrar a su bebé y que no haya pasado de un susto –Severus asintió y dio un gesto de agradecimiento.

- Si, solo fue un terrible susto –Severus apretujo un poco más a Harry como si temiera que se fuese a romper- Perdón por el malentendido y si me disculpa, Lily debe estar entrando en una crisis nerviosa si no le llevo a Harry pronto.

- Por supuesto, por supuesto –Dijo la mujer en medio de un suspiro, moviendo su mano como restándole importancia- Cuídelo bien, es un hermoso niño –Dio una mirada más al bebé y una sonrisa a Snape, quien inconscientemente, la correspondió el gesto a la mujer. 

La mujer cerró la puerta de latón negro después de ver como Severus dio vuelta en la esquina y ahora Snape se hacía una pregunta ¿Qué haría él con un bebé? Lo primero que se le ocurrió fue dar aviso a Dumbledore para que él nuevamente se hiciera cargo, pero mientras el anciano se desocupaba y buscaba una solución, Harry se quedó con él durante una semana y después de esa semana, Severus no contaba con que la solución era mandarlo a un orfanato.

- ¿Qué paso con eso de que dejarlo en un orfanato no era una opción? –Replico Snape con severidad.

- No nos queda de otra si sus únicos familiares lo acaban de abandonar y como ya había dicho antes, el único mago que tenía el derecho de pedir su custodia está en Azkaban –Dumbledore había dicho aquello tan tranquilamente como si el destino del pequeño no le importase realmente- A no ser que tú quieras hacerte cargo del niño, no veo otra forma para que no vaya a parar a un orfanato.

Severus se mantuvo en silencio apretando los puños y sin dejar de verlo totalmente disgustado.

- Tú y Lily fueron buenos amigos por varios años en Hogwarts, apuesto que a ella estaría de acuerdo, además de que puedo abogar por ti ante el ministerio para que te den la custodia total de Harry –Dumbledore miro cuidadosamente cada uno de sus gestos y reacciones.

- Es una pésima idea ¡yo no sé cuidar niños! Además… -Severus mantuvo su mirada firme- Fui señalado como uno de los mortifagos del Señor Tenebroso, el ministerio jamás le dará su custodia a un ex-mortifago.

- Severus, has sido un espía para la Orden y fuiste de mucha ayuda, de no ser por ti esta guerra la habríamos perdido hace mucho –Dumbledore esbozo una pequeña sonrisa ya que noto que Snape de verdad estaba considerando tomar la custodia de Harry- Yo y muchos otros de la Orden daremos testimonio de cómo has trabajado con nosotros y que eres la mejor opción para ser el tutor de Harry.

- No estoy seguro –Snape giro sobre sus talones para comenzar a dar vueltas por la sala de su casa- Un niño es una gran responsabilidad, no estoy preparado para algo como esto.

- A propósito, ¿dónde está Harry ahora? – Dijo después de un momento de silencio. Quiso saber solo para darle un poco de privacidad al pelinegro al verlo tan pensativo.

- Está en el cuarto de invitados, debe seguir durmiendo –Dijo sin darle mucha importancia.

-  ¿Puedo verlo?

-  Claro, ya sabe el camino –Severus solo escucho como los pasos del viejo se alejaban por el pasillo que daba al cuarto de invitados mientras él se sentaba el sofá más cercano.

 

¿Qué debía hacer? Tener tu custodia implicaba una gran responsabilidad. Era cierto que al principio sentía desprecio y me negaba a conocerte si quiera, pero desde que vi tus ojos verdes, tan parecidos a los de Lily, las cálidas sonrisas que me dabas cuando despertabas después de cada siesta y descubrir que tu risa era como un bálsamo al dolor que la partida de Lily dejo en mí; sabía que realmente no te despreciaba ni odiaba, que lo que comenzaba a sentir era miedo y terror porque solo llevabas viviendo conmigo una semana y yo ya te sentía parte de mí.

No quería encariñarme con alguien nuevamente solo para que después de un momento a otro desaparezca como lo hizo Lily. Ya sabía cuánto duele una partida como esa y no quería repetirla de nuevo; por un momento pensé que lo mejor era deshacerme de una vez de ti y que fueras el problema de alguien más, antes de que fuera demasiado tarde, antes de que tu partida doliera más porque sabía que después de eso yo ya no tendría la fuerza para levantarme otra vez.

 

El repentino llanto de Harry se escuchó de golpe y Snape se levantó tan rápido del sofá como si este quemara y avanzo rápidamente por el corredor hasta el cuarto de invitados, donde encontró a Dumbledore meciendo a Harry tratando de calmar su llanto.

- ¿Qué paso? –Severus casi arranco el bebé de los brazos de Dumbledore para revisarlo.

- Desconozco la razón, llevaba unos minutos gimoteando desde que llegue –Dumbledore miraba curiosamente lo que el pelinegro hacía, parecía realmente preocupado.

- Debe ser el pañal –Recostó al niño en la cama y después de comprobar que efectivamente necesitaba un cambio urgente; no tardo en cambiarlo sin gran dificultad- Listo enano –Tomo a Harry en brazos y al girar, solo se encontró con la curiosa mirada del anciano- Lucius tiene un hijo de la misma edad de Harry –Dijo como si con eso explicara todas las preguntas de Dumbledore.

- Si, el pequeño Draco, ya he escuchado hablar de él –Dumbledore le dio una sonrisa que para Snape le fue un poco incomoda- Pero lo que realmente me preguntaba es ¿cómo puedes decir que no estás preparado para cuidar de Harry? –El pelinegro abrió los ojos un poco sorprendido- Creo que no puede haber persona mejor capacitada que tú –Dio una mirada a la habitación que ahora ocupaba el niño.

Severus había acondicionado la cama para que Harry no fuera a caer al dormir, el escritorio lo había transfigurado en una mesa alta para revisar al niño cuando hubiera que cambiarle el pañal y la silla en una mecedora. Tal vez la habitación no era tan pintoresca para un niño y no había más que un oso de peluche en toda ella, pero aquel cuarto hablaba muy bien del empeño que había puesto Severus por darle un espacio acogedor a Harry.

- A veces me pregunto si realmente fuiste tú quien engaño Voldemort por tanto tiempo –Dumbledore le miro sin borrar su sonrisa.

- Le pido que no se burle –Severus de repente sintió su cara enrojecer.

- No me burlo, Severus; pero si me gustaría que pensaras un poco más la posibilidad de ser el tutor de Harry.

Snape no dijo más, solo se mantuvo en silencio con Harry aun en brazos.

Creo que fue hasta ese momento en el que nuevas preocupaciones e inseguridades comenzaron a asecharme ¿Y si el Ministerio se niega por haber sido un mortifago? ¿Podría mantenerte yo solo? ¿Podría cuidarte ahora que deba volver a dar clases? ¡¿Qué haría cuando te enfermaras?!... Pero sobre todo ¿Realmente merecía tenerte?

 

*** 

 

Durante la siguiente semana Snape continuo cuidado del pequeño y a cada día que pasaba, más se convencía de que no era tan malo hacerse cargo del último de los Potter, a veces le era complicado cuidarlo y al mismo tiempo atender su trabajo como profesor en Hogwarts, sin embargo cada vez que lo veía reír, dormir o dar sus torpes pasos, sentía que todo eso valía la pena; y no fue hasta la cuarta semana cuando estuvo seguro de que no dejaría que alguien más se hiciera cargo de Harry y que ese “enano” (como él lo llamaba) se había hecho un hueco en su corazón del que ya no lo podría sacar.

 

Febrero, 1982

 

Cuando llego el sábado, Severus tenía pensado en pasar a visitar a los Malfoy y de regreso pasar a comprar algunas cosas para Harry y otras más para la semana. Así que en ese momento se encontraba poniéndole un gorro y guantes al pequeño para protegerlo de aquella fría mañana de febrero, justo cuando la chimenea de su sala dio un “plop” señal de que tenía visitas, por lo que Snape bajo a Harry al piso y este comenzó a caminar (aun un poco torpe) por el corredor con Severus siguiéndole los pasos hasta la sala, donde encontraron a Dumbledore.

- Creo que debí avisar antes de venir, veo que estaban por salir –Dumbledore le dio una sonrisa a Harry quien al verlo soltó una carcajada y fue a acurrucarse a uno de los sofás.

- Pensaba visitar a Lucius, dice que me he olvidado de mi ahijado. No lo he contactado desde… aquel día –Severus trato de decir “desde que Lily murió” pero aún dolía mucho y es que se le hacía tan difícil aceptarlo todavía.

- Ya veo –Dijo balanceándose hacia adelante sobre las puntas de sus pies y sin dejar de ver el rostro de Snape- Mi visita no te quitara mucho tiempo y creo que serán buenas noticias para ti –Snape le dio una mirada interrogante por lo que Dumbledore continuó- Ha pasado tiempo desde que te pedí que pensaras en la posibilidad de aceptar tener la custodia de Harry.

- Si, respecto a eso…

- Tu silencio durante estas semanas me hizo ponerme a trabajar nuevamente –Dumbledore lo interrumpió, hizo una pausa y dio una mirada a Harry- Hay una familia que está dispuesta a acogerlo y cuidarlo como uno de los suyos.

Severus no pudo más que abrir la boca totalmente sorprendido y Dumbledore no supo cómo interpretar aquel gesto por lo que continuo.

- Los papeles de adopción se están llevando acabo ante el Ministerio, así que para el lunes tú podrás deslindarte de esta responsabilidad y volver a tus actividades como antes –Dumbledore miro la hora en el reloj de la pared y agrego- Ellos quieren conocerlo, así que no deben tardar en llegar

 

No podía hablar, las palabras desaparecieron de mi boca y solo pude pensar en todo lo injusto que era eso ¿cómo podían darme un hijo y después quitármelo de repente? No puedes darle un hijo a una persona, decirle que no hay mejor persona que tú para ser su tutor, dejar que se encariñe con él y después arrebatárselo solo porque alguien más levanto la mano para cuidarlo. Tal vez en Hogwarts deje que me pisotearan, pero esta vez no lo permitiría, no podían hacerme eso ¡Solo yo podía ser tu padre!

 

- No –Dijo Snape firmemente y Dumbledore lo miro un poco sorprendido, aunque recupero su compostura rápidamente- Harry se quedará aquí conmigo.

- Severus, estas personas cuidaran muy bien de él, ellos se harán cargo y tú podrás…

- ¡He dicho que Harry se queda aquí! –Levantó tanto la voz que Harry respingo e hipó haciendo un puchero de querer llorar. Severus lo escuchó y fue hasta él para tomarlo en brazos un tanto posesivo- Harry lleva dos meses viviendo aquí y soy lo suficiente capaz de cuidar de él como lo he hecho hasta ahora.

- Y no estoy diciendo que no lo seas, Severus –Dumbledore lo miro comprensivo- Pero Harry estará mejor con personas que saben lo que hacen… él merece la familia que Voldemort le arrebato.

- ¡Sí, claro!... debería dedicarse a las beneficencias, ese sería un buen slogan.

¡Plop!

Se escuchó a espaldas de Severus y en cuanto giro vio a una pareja de pelirrojos muy sonrientes; quienes de inmediato sintieron la mirada furiosa de Snape y por ende borraron su sonrisa.

-  Severus, ellos son Arthur y Molly Weasley, ellos…

- Sé quiénes son ellos y no los quiero en mi casa –Severus noto la mirada incomoda de los Weasley pero no le importo, ellos llegaron con los brazos vacíos y así se irían de nuevo.

- Severus, ese niño necesita protección –Dumbledore dijo en un tono bastante serio y Snape no pudo evitar titubear un segundo antes de reparar en esas palabras.

- ¿Protección? Él único que atentaba contra Harry ya está muerto… El Señor Tenebroso se ha ido.

- El Señor Tenebroso regresará y entonces Harry Potter correrá un grave peligro así como tú lo harás si permanecen los dos juntos.

Hubo una larga e incómoda pausa en la que solo se escuchaba a Harry luchando por querer bajar de los brazos de Severus y el matrimonio Weasley se miraban incomodos sabiendo que sus presencias estaban de más; por lo que los dos salieron silenciosamente pensando que lo mejor era después ponerse en contacto con Dumbledore.

- Está bien. De acuerdo. Pero nadie tiene porqué de saberlo. Todos saben que yo trabajo en Hogwarts y hasta ahora solo éramos los dos los que sabíamos dónde está Harry realmente –Snape le dio una dura mirada.

- ¿Qué sugieres realmente, Severus?

- Desmemorice a los Weasley de esta absurda idea de que ellos cuidarían de Harry y detenga el proceso de adopción en el Ministerio. Yo continuare cuidando del enano.

- Pero entonces tú y Harry continuaran en peligro ¿Acaso no lo entiendes?

-  No, en realidad creo que no me he explicado bien –Snape bajo por fin a Harry quien de inmediato comenzó a caminar por toda la sala sosteniéndose del sofá y otros muebles- El ministerio piensa… o pensaba que Harry continua viviendo con esos muggles que tiene por tíos. No hay mejor cortina de humo que esa, deje que el ministerio y el resto del mundo mágico continúe creyendo que Harry vive con ellos, yo me encargare de la educación y crianza del enano sin que nadie sospeche. Solo tiene que desmemorizar a los Weasley.

- Me pides algo bastante complicado ¿lo has notado? –Dumbledore pensó la posibilidad, viendo que esta era muy ventajosa en realidad.

- Es la única forma en que puede proteger a Harry. No dejare que se lo lleve una pareja que ya tiene suficientes responsabilidades con 7 hijos como para cargar con uno más –No lo convencería. Dumbledore lo sabía, así como sabía que no había mejor persona que cuidara de Harry que Severus. No por nada había sido un perfecto espía para la Orden.

- De acuerdo… lo haré hoy mismo –Dijo Dumbledore resignado.

- ¡Espere! Esto debe quedarse entre nosotros, nadie puede saberlo. ¡Quiero su palabra!

- ¿Mi palabra, Severus, de que nunca revelare lo mejor de ti? –Dumbledore suspiró escrutando el rostro preocupado de aquel hombre- Está bien, si eso quieres.

- Es lo mejor, así para cuando él regrese, pueda continuar protegiéndolo…

 

Sabía muy bien que de esa forma estaría arriesgándome como nunca lo había hecho, pero ya estaba decidido y no me detendría a pensarlo por mucho. Después de todo, para que ese día llegara aun fallaba mucho, o al menos eso pensaba, ¿Quién diría que el tiempo a partir de ese momento se iría tan rápido?

Dumbledore cumplió su palabra e hizo que los Weasley olvidaran que en algún momento les sugirió ser tus padres adoptivos así como elimino por completo el proceso de adopción y todo quedo como en un principio: todos creyendo que aun vivías en casa de tus tíos y yo… tuve que reducir mi grupo social, ya que no cualquiera podía saber que yo estaba criando al verdugo del Señor Tenebroso.

 

5 de Junio de 1985

3 años después…

 

- ¡Por Merlín! Harry, quédate quieto por un segundo –Severus trato de hacer un elegante moño para la túnica de gala que Harry portaba ese día.

- ¿Por qué tengo que usar esta cosa? No me gusta, me ahorca –Harry saco la lengua mientras jaloneaba una vez más del cuello de su camisa arruinando el moño que había hecho apenas hace unos segundos. Severus suspiro buscando un poco de paciencia.

- Visitaremos a los Malfoy, hoy es cumpleaños de Draco, ¿lo olvidaste? –Vio como Harry hacía un puchero y se cruzaba de brazos- ¿Por qué la cara? Pensé que te gustaba jugar con Draco.

- No, cuando vamos a ver a Draco, tú prefieres jugar y hablar con él y te olvidas de mí –A pesar de que Harry se mantuvo con esa postura de enfado, sus ojos se inundaron rápidamente de lágrimas- No me gusta ese niño, me cae mal, es envidioso y es feo. 

- Harry… -Sonrió enternecido por los celos del niño. Lo tomo de los hombros para que girara a verlo de frente- Es mi ahijado y yo soy su padrino, es normal que quiera jugar conmigo, no siempre lo visitamos –Con su pulgar retiró la lagrima que ya caía por la mejilla de Harry- pero tú eres mi hijo y yo soy tu papá… ¿A caso no eso es mucho mejor? Me tienes solo para ti todo el tiempo que quieras.

Harry pareció pensarlo y meditarlo por un momento, y antes de asentir con la cabeza, sorbió la nariz escandalosamente, para luego mirar a Severus y tratar de sonreírle. Severus lo pego a él en un abrazo que le transmitió a Harry esa seguridad, esa paz y ese calor que lo hacía calmarse de inmediato.

- Ahora, suénate esa nariz y apresurémonos, ya es muy tarde.

Severus le dio un pañuelo y aprovecho para volver a hacerle el moño a su túnica para que, luego de diez minutos más, los dos ya se transportaban a Malfoy Manor vía red flú. Cuando aparecieron en la sala de la mansión los recibió una Narcisa bastante hermosa portando una túnica color rosa palo, haciéndola relucir su piel pálida.

- Bienvenidos, Severus, Harry –Saludo a ambos con una radiante sonrisa para después comenzar acompañarlos al jardín donde ya otros niños (amigos de Draco e hijos de los amigos de Lucius y de ella) corrían por todo el lugar- Pensamos que no llegarían.

- Nos retrasamos un poco, pero ya estamos aquí –Severus coloco una mano en el hombro de Harry para comenzar a caminar- ¿Lucius aún no regresa del ministerio?

- Ya está aquí, pero llego en la madrugada, dijo que dormiría un par de horas y después bajaría –Narcisa suspiro- Esos tipos de Wizengamot siguen dándole problemas por lo de la marca tenebrosa en el brazo y siguen acusándolo de no sé cuántos crímenes cuando él ya demostró que fue coaccionado por su padre –Negó con la cabeza cuando llegaban a la puerta que daba al jardín- No sé cuánto oro más piensan sacarle, a este paso...

- Tranquila, todo se arreglará, solo ten un poco de paciencia, Lucius sabe lo que hace –Narcisa le dio una sonrisa de agradecimiento antes de abrir la puerta.

- Draco ha preguntado mucho por ti, Harry, ¿Por qué no vas a buscarlo? Debe estar por la mesa de postres –Dijo con cariño señalándole dicha mesa. Harry miro a Severus como pidiéndole permiso.

- Anda y no olvides darle su obsequio y un abrazo por su cumpleaños.

- De acuerdo –Harry asintió para después salir corriendo (más por los dulces que por ver a Draco) llevando en la mano una pequeña caja adornada por un diminuto moño. Era una snitch dorada, ya que tanto Harry como Severus y los padres de Draco, sabían que últimamente Draco se estaba interesando bastante en el quidditch.

 

Todavía recuerdo como aquella tarde Draco brinco de emoción cuando abrió el regalo que le diste y como los dos se la pasaron horas correteando esa pelotita, creo que fue en ese momento en el que comenzaron a llevarse mejor y su amistad empezó a tomar forma, pues de vez en cuando uno de los dos hacía rabietas cuando no podían llegar a un acuerdo.

 

- ¡Devuélvela, Zabini! –Un muy molesto Draco encaraba al hijo de la amiga de su madre; a él no le agradaba pero por su madre lo saludaba y jugaba con él, pero definitivamente no lo quería en su fiesta de cumpleaños, siempre lo molestaba y empujaba, ahora le había quitado la snitch dorada que Harry le había regalado.

- ¿O si no qué? –Miro burlón al rubio- ¿Le llorarás a tu papi, niño llorón?

- Eso no es tuyo –Harry se puso frente a Draco, pues si había alguien que le agradara menos que Draco, ese era Zabini.

- Tú no te metas enano –Riendo burlonamente empujo a Harry haciendo que se fuera de espalda- Mi madre dice que los niños como tú deben aprender a compartir –Dijo mirando a Draco quien apretó los labios y frunció el ceño.

- ¿Y también fue tu madre quien te enseño a robar? –Harry se puso de pie y miro retador a Zabini.

- Al menos yo si tengo madre… Recogido.

Harry se había quedado sin palabras para contestarle y realmente no supo que paso después de eso, ya que lo siguiente que vio fue a un colérico Draco gritar y abalanzarse a golpes contra Zabini diciendo que él no tenía papá. La única forma de hacer que Draco soltara a Zabini fue con ayuda de los adultos quienes minutos después atendían a un lloroso Zabini, mientras Narcisa reprendía a Draco. Harry miraba todo aun no entendiendo que había pasado.

- Harry –Severus se aproximó donde Harry se había quedado parado. Severus llegó acompañado de Lucius, pues ambos habían estado platicando en el balcón cuando vieron todo el ajetreo- ¿Estas bien, qué ocurrió?

- Yo… No sé. Zabini le había quitado su snitch dorada a Draco, luego Zabini dijo cosas y después Draco lo golpeo –Severus pensó que Draco había actuado por simple egoísmo.

- ¿Qué cosas dijo Blaise? –Interrogo Lucius, primero escucharía versiones y después infringiría autoridad.

- Se burló de Draco y de mí, luego se burló porque yo no tengo mamá y me llamo, me llamo… Recogido –Severus abrió los ojos sorprendido y después miro al niño llorón ser consolado por su madre, para luego mirar a Narcisa que no dejaba de regañar al pequeño rubio que parecía pronto comenzar a llorar- Creo que por eso Draco se enojó, papá ¿Recogido, es una mala palabra?

- No lo es, no si no la utilizas para lastimar –Tomo una bocanada de aire y le dio una mirada más a los rubios- ¿Porque no vas por un vaso de jugo de calabaza? Lucius y yo debemos hablar.

- ¿Estoy en problemas? –Harry agacho la cabeza sin dejar de ver a Severus mientras jugaba con sus manos.

- No, no lo estas –Le alboroto los cabellos y le sonrió- Ve a jugar, anda.

Vio al pequeño irse a jugar solo en los columpios. A Severus no le gusto para nada que ese mocoso haya llamado “recogido” a su Harry, lo más probable era que Lionetta Zabini le hubiese contado a su hijo que Harry es adoptado, pues todos los que lo conocen saben que él no es su verdadero hijo y por ende Blaise utilizo eso para herir a Harry, solo que él no sabía el significado de esa palabra.

 

Cuando gire el rostro buscando a Lucius, lo vi hablando con Narcisa mientras él sostenía en brazos a un lloroso Draco, al parecer explicándole lo que realmente había pasado. Luego de eso Lionetta y su hijo dejaron de frecuentar a los Malfoy; Narcisa se había molestado mucho con ella ya que no solo hizo que regañara injustamente a su hijo, sino que demostró no saber guardar secretos. Obviamente Dumbledore se enteró del incidente por lo que después los visito para hacerles olvidar la existencia de Harry o que tenían una amistad con los Malfoy, pues se consideró que ellos podrían ser un problema en el futuro.

Notas finales:

Hola!

Hace tiempo que esta idea surgió y no dejaba de darme veltas en la cabeza, pensé que solo sería un oneshot pero cuando me sente frente a mi laptop y comence a escribir esto se hizo enorme como para un solo capítulo haha... 

Así que decidí dividirlo en varios capítulos, no son muchos al final de cuentas, pero si los suficientes como para hacer un mini fanfic. 

Espero que les haya gustado. 

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