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Una revelación inesperada por Katt-chan

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Notas del fanfic:

Bueno, este el mi primer fic. ¡Ojalá les guste!

La serie y el manga, junto con los personajes, le pertenecen a Yōichi Takahashi.

El entrenamiento de la selección japonesa ya había comenzado hace rato. Todo se encontraba normal, excepto por una cosa: el capitán del equipo no se había visto en todo el día. A pesar de la sorpresa que causó, Andy, como entrenador, no dejó que eso afectara la orgánica de sus compañeros, pero silenciosamente se preguntaba que le habría pasado a Oliver para que se perdiera una práctica y más aun sin avisar.

Tom, por su parte, estaba tremendamente preocupado. Él había visto al desaparecido el día anterior cuando se quedaron paseando hasta largas horas de la noche después de su cita. Sí, cita… el par había estado saliendo hace unos meses, y aun que ellos eran muy felices juntos, existía un ligero problema: sus compañeros no tenían idea de su relación. Continuando, la noche pasada, justo después de que comenzara a llover la pareja se dirigió al lugar donde se hospedaba el castaño, por insistencia del capitán de la selección en dejarlo sano y salvo en su hogar para después retirarse al suyo; esa fue la última vez que supo de él, y no podía evitar pensar que tal vez algo malo le podría haber pasado en ese trayecto, más aun cuando no contestó su teléfono.

Así continuó el transcurso del día sin señales de vida por parte del número 10.

Una vez en las duchas, los chicos no tardaron en preguntar con libertad lo que les había estado aquejando todo el día:

-          ¿Alguien tiene idea de lo que pasó con Oliver?- Dijo Bruce mientras se vestía con ropa limpia. Todos negaron con la cabeza.

-          Hace dos días que no tenemos entrenamiento, tal vez algo ocurrió durante ese tiempo… no hay necesidad de alarmarse- Señaló serenamente Armand, intentando no ensalsar más el tema.

-          Llamémoslo.

-          Naah, ¡qué aburrido! Mejor vayamos a visitarlo

-          Brillante idea, ¿siquiera sabes donde vive, Bruce?- Escrutó con sarcasmo Steve. Hubo un silencio general. ¿Alguien sabía dónde vivía el pelinegro? Pasó un momento, hasta que se hoyó una voz.

-          Emm… Yo sé donde vive…- Dijo tímidamente Tom. Esto sorprendió a los demás, por el hecho de que el castaño, a diferencia de la mayoría, estuvo 3 años en el extranjero y simplemente resultaba extraño que una de las personas con las que menos pudiese compartir Oliver fuese el único que supiera donde vivía.

Habiendo decidido su plan, terminaron de arreglarse y partieron a la casa de su capitán. Iban conversando alegremente, mientras Tom controlaba su balón con habilidad. Benji, teniendo siempre una sospecha de la verdadera relación entre los números 10 y 11 de la selección, decidió entretenerse un poco con el castaño.

-          Y, Tom, me preguntaba… ¿Cómo es que sabes la dirección de Oliver?- El receptor se sonrojó ante la pregunta, no sabiendo que responder.

-          Cierto, también me preguntaba lo mismo. Oliver es muy amigable pero también muy reservado.

Ahora sí el castaño era un tomate andante. Al verse rodeado por sus compañeros, que no lo dejarían hasta obtener una respuesta, decidió hablar.

-          Pues, hemos tenido pijamadas juntos…

-          Espera, espera… ¿Pijamadas? ¿Enserio? ¿Acaso tienen 5 años?- Se desataron las carcajadas de la selección japonesa.

Tom estaba muy avergonzado, sin embargo agradeció mentalmente que las reuniones que tenía con el pelinegro sonaran más inocentes de lo que realmente eran. Finalmente llegaron al hogar de Oliver, y el castaño fue a la cabeza de la caravana en dirección a la entrada de la casa, tocando la puerta. Instantes después, la madre del pelinegro los recibió con una sonrisa, pero luego abrió los ojos y ahogó un grito.

-          ¡Oh por Dios! Chicos, disculpen, se me olvidó avisarles que Oliver no iría al entrenamiento hoy. Resulta que en la mañana tenía mucha fiebre y estaba medio atontado, por lo que no quise hacer que se levantara… Ni sabe que no fue…- fijó su mirada en el joven que tenía al frente- Tom, ¿Podrías ir a despertarlo? Si vas tú no matará a nadie, por favor.- pidió la mujer con una mirada suplicante.

-          ¿Está segura de que no me matará a mí?- Respondió riendo por lo bajo. Los demás miraban la escena algo divertidos, pero muy confundidos también. ¿Tan malo era su capitán al despertar que hasta su madre quería evadir la tarea? ¿Y por qué se molestaría menos si iba Tom? Y como si el universo deseara responderles esa última pregunta…

-          ¡Completamente, si te adora!- Señaló la señora Atom sonriente. El pobre castaño quería encontrar un pozo para poder tirarse ahí y jamás salir, mientras sus compañeros lo miraban con incredulidad.

La mujer les permitió pasar y Tom pidió permiso antes de subir a la habitación de Oliver, dejando a sus compañeros atrás para tener privacidad con el pelinegro. Una vez ahí, abrió lentamente la puerta y entró. Vio a su pareja recostada en la cama, con las mejillas levemente sonrojadas y respirando arrítmicamente. Acercó la silla del escritorio, y se sentó al lado de él acariciando delicadamente su cara, que estaba ardiendo por la fiebre. Poco a poco, Oliver comenzó a abrir los ojos y con algo de dificultad enfocó su mirada en el chico castaño que le proporcionaba el suave tacto.

-          Tom, ¿qué haces aquí tan temprano?- dijo con cansancio. – Espera… ¿qué hora es?

-          Creo que como las cuatro de la tarde…

-          ¿¡QUÉ!?

Oliver intentó levantarse de un golpe, pero su acompañante no se lo permitió, empujándolo con delicadeza hacia la cama para que se volviera a recostar. Con frustración, el capitán de la selección japonesa pasó su mano por su rostro conteniendo las ganas de gritar. Tom, previendo ésto, continuó acariciando su mejilla y le habló dulcemente para que se relajara.

-          Oye, tranquilo, ¿sí? Estás muy enfermo, lo mejor que pudiste haber hecho fue quedarte descansando. No nos sirve de nada tenerte así en el entrenamiento.

-          No estoy tan mal, me siento bien…- respondió haciendo un puchero.

-          Oliver…

-          Pero…

-          Nada de peros, tú te quedas descansando hasta que estés completamente recuperado, ¿me entendiste?

-          …Bueno…- cedió de mala gana, pero miró a Tom y soltó cual niño pequeño- Pero te quedarás a cuidarme, ¿cierto?

Esta última acción enterneció infinitamente al número 11, a quien le encantaba sentir que su querido pelinegro lo necesitaba en un momento así.

-          Jeje, claro, no sería de otra forma.

-          No tienes idea de cuánto te amo.

-          ¿Acaso es un reto?

El par acercaba lentamente sus rostros, cuando…

-          Esto es una broma…

La pareja miró hacia la puerta, ahora completamente abierta, donde se asomaban todos sus compañeros de equipo. Éstos los miraban con ojos muy grandes, como tácitamente exigiendo una explicación para lo que acababan de ver. Tom no sabía que decir y la verdad se sentía muy tonto ya que se había olvidado completamente de que él mismo los llevó ahí, mientras Oliver no entendía bien lo que pasaba, en parte por la falta de información y en parte por la fiebre, que solo atinó a preguntar:

-          ¿Qué hacen aquí?

-          ¿¡Enserio!? ¡Los encontramos todos acarameladitos listos para chuparse la cara ¿y eso es todo lo que nos pueden decir?!

En ese momento intervino Benji, que ya pronosticaba algo como esto desde que llegaron.

-          Ya, chicos, no exageren, si no es para tanto.- después se dirigió a la pareja- Lo sentimos, pero escuchamos gritos y nos preocupamos.- se detuvo un momento y luego continuó- Y… ¿entonces?

-          ¿‘Entonces’ qué?- respondió Tom, un poco más recuperado del shock.

-          Lo lógico, ¿qué son ustedes? ¿Pareja? ¿Novios?

Ellos se miraron como poniéndose de acuerdo en que contestar.

-          Emm… Pues, somos novios- dijo el pelinegro, sintiéndose mareado.

-          Realmente sentimos no haberles dicho, pero teníamos miedo de cómo iban a reaccionar. Les aseguro que pretendíamos decirles…

-          Sí, pero con tacto…. ¿Están molestos?- Oliver ya sentado en la cama, tenía la espalda ligeramente encorvada y respiraba con dificultad. Se agarraba la cabeza, como si se obligara a mantenerse presente en la conversación.

-          Oye, tienes que descansar- Le susurró Tom.

-          Luego…- respondió éste, para después dirigirse al resto del equipo- Chicos, lo sentimos, en serio…- su tono mostraba la desesperación que sentía por obtener el perdón de sus amigos.

El grupo de pronto se empezó a reír, dejando a los amantes completamente anonadados.

-          No sean idiotas, si les creemos y los apoyamos. Son nuestros amigos- Encabezó Benji, teniendo atrás al resto sonriendo y asistiendo con la cabeza.

-          Sí, solo nos sorprendimos… ¡no nos esperábamos para nada eso!

Las risas estallaron en la habitación nuevamente, pero esta vez Oliver y Tom se unieron a ellos. De repente, el pelinegro no aguantó más y cayó pesadamente en la cama, cubriéndose los ojos con el brazo y dando arrítmicamente grandes bocanadas de aire.

-          ¿Ahora sí vas a descansar como te corresponde?- Le dijo dulcemente el castaño. Comenzó a acariciar los cabellos oscuros del enfermo y rápidamente éste se quedó dormido. Cuando Tom notó esto, lo besó en la frente, le acomodó la sábana e hizo una señal a los demás para abandonar la habitación. Una vez fuera, los muchachos se sintieron con la libertad de hablar.

-          Vaya, que bien lo controlas, Tom. Te hace caso al instante, y con lo testarudo que es…

-          Bueno, es que… hay que saber cómo tratarlo…- Respondió el castaño alzando los hombros.

En eso Bruce se detuvo, y se quedó mirando en dirección al dormitorio del capitán.

-          Oye, entonces cuando tú hablabas de “pijamadas” con Oliver, ustedes en realidad...- el número 11 se detuvo al seco sonrojándose totalmente, confirmando las sospechas del equipo japonés.

 

FIN

Notas finales:

Críticas constructivas son muy bienvenidas!! ;)


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