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Sucio e inmoral por yuniwalker

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Era como si estuviera teniendo un mal sueño.

 

Aunque carecía de sentido de la realidad o del tiempo, pareció haberse sorprendido mucho por la escena monocromática que tenía frente a él: Un altar lleno de crisantemos blancos y personas con rostros doloridos y ropa de luto. El olor a madera de agar había llenado la sala funeraria y el canto de un sutra acompañado por una melodía de piano, se hinchaba y se apresuraba hasta llegar al techo. El centro de su cabeza estaba entumecido. ¿Por qué estaba pasando esto para empezar? Es decir, estaba pensando en lo difícil que era admitir que ese fuera un evento real.

 

Desde el momento en que recibió la noticia, sus emociones se paralizaron y sus pensamientos se volvieron blancos. El recuerdo de haber venido hoy aquí, era ambiguo y borroso y aún así, parecía que había llegado el momento en que quemara el incienso y dijera sus oraciones.

 

Moviendo las extremidades como las de los demás, se acercó lentamente al altar.

 

"..."

 

Un impacto sordo corrió sobre su hombro izquierdo. Debido a su somnolencia, había chocado con otros asistentes sin pedir perdón. El hombre al que le pegó, era un joven con un lunar debajo del ojo izquierdo. Dijo:

 

"Rika murió por tu culpa."

 

Las palabras de condena que le lanzaron de repente hicieron que su corazón se detuviera. Conocía el pecado que había cometido.

 

Cuando miró hacia arriba, la mujer que se suponía debería ser su esposa, estaba sonriendo de una manera maravillosa desde la tranquilidad de una fotografía. Ella era brillante y de espíritu libre, pero él, consciente de la gravedad del pecado que había cometido, no podía mirarla directamente para decirle que se fuera en paz.

 

"Sí, yo la mate."

 

1

 

Salió del metro.

 

Yoichi Hanamura puso su mano sobre su frente arrugada y miró hacia el cielo azul en busca de alguna nube. El hombre tenía el puente de la nariz esbelto y labios finos en un rostro hermoso que evidentemente había sido heredado por su madre. Tenía los ojos negros y unas facciones tan organizadas como amables. No era necesario hablar de su cuerpo esbelto aun y cuando ya era un adulto. A menudo veía esto como un obstáculo y, como un hombre de 26 años, le preocupaba que ya nunca pudiera agarrar músculo.

 

Al parecer, la temporada de lluvias había terminado durante los pocos días en los que Yoichi estuvo ausente, y la estación había cambiado por completo hasta volverse en verano. Los árboles, al borde de la carretera, parecían estar brillando a la luz del sol hasta proyectar una sombra oscura sobre el asfalto. Después de todo, Uchisaiwaicho era un distrito un tanto pobre. Había oficinas donde tenían su sede los principales bancos de la ciudad y compañías de seguros de vida, y por eso existían pocos trabajadores de oficina que caminaran al trabajo cerca de las 10 am.

 

La oficina de Yoichi era parte de una empresa bastante famosa en Japón. Una firma de auditoría avanzada que tenía la fama de ser la más grande de la industria. Aprobó el examen de contador certificado mientras asistía a la universidad y, al mismo tiempo que se graduaba, consiguió un trabajo en una empresa de auditoría durante cuatro años. Aunque ya no se le trataba como un recién llegado, todavía no tenía experiencia como contador certificado. Además, hacía mucho tiempo que no iba a trabajar a la oficina porque estaba a cargo de un trabajo de auditoría y generalmente llegaba a casa solo para irse directamente a la oficina de su cliente. Lo bueno de ser un contador certificado era que ahora que había vuelto a la oficina, podía evitar la hora pico y tener unos minutos más de sueño.

 

Mientras trabajaba, le prestaba mucha atención a lo que venía en sus libros mayores, recibos, inventario de testigos y documentos. Y si tenía dudas sobre ellos, entonces le preguntaba al gerente general del departamento de contabilidad y, a veces, a los funcionarios y al presidente en turno. Era un trabajo estresante, pero gratificante y satisfactorio. Sin embargo, después de eso regresaba directamente al condominio donde vivía y se quedaba allí hasta el día siguiente, excepto por los momentos en que tenía que entrenar y las veces en que salía a tomar algo con colegas y amigos. Contrario a eso, su prometida tenía una amplia gama de amistades y pasatiempos, por lo que solo tenían citas de vez en cuando. Por supuesto, hasta ahora, nunca se había sentido insatisfecho con esa vida diaria... Pero si tenía que decir que llevaba una terrible sensación de extrañeza dentro de él al vivir una vida un poco rutinaria. Para ser exactos, era un sentimiento de culpa.

 

No se podía perdonar vivir como de costumbre, sin arriesgarse a nada y después de quitárselo todo a ella.

 

Aunque había perdido a su novia, el sentimiento de culpa por lo rápido que cambiaba el destino superaba el sentimiento de pérdida. Además, continuaba experimentando esa terrible sensación de que era el completo responsable de su muerte. Y sí, la culpa estaba constantemente sobre la cabeza de Yoichi.

 

"Soy un asesino."

 

Pero de repente, fue golpeado en el hombro por una mano inmensa. Yamano, que había llegado desde atrás, se disculpó.

 

"Uff. Perdóname por asustarte".

 

Yamano era un estudiante de último año y trabajador de la misma oficina. Cuando estaba en la universidad, pertenecía al club de rugby y al club atlético así que era difícil verlo siendo un contador. Tenía una personalidad amigable y era muy bueno en tratarlo como si fuera su hermano menor. Habían estado en el mismo equipo de auditoría varias veces y podía decirse que incluso tenían una relación muy íntima.

 

"No, no. Estaba pensando en otra cosa."

 

Pensó que estaba sonriendo, pero tal vez su rostro estaba apagado. Yamano frunció el ceño, fingió no notarlo y empezó a caminar junto a él:

 

"¿Yamano también es oficinista hoy?"

 

"Así es. Tengo una reunión con los superiores así que... Ya ves. Puede tardar mucho tiempo y estoy atrapado."

 

Yamano preguntó:

 

"¿Está bien que vayas a trabajar ahora?"

 

"Sí. No puedo descansar y molestar a los demás".

 

"Nadie piensa que sea una molestia después de que tú... Lo de Rika-chan, lo siento muchísimo."

 

Aunque la preocupación de Yamano era adorable, no quería ser tratado como un hombre que había perdido a su prometida. Atravesó el vestíbulo de entrada del edificio de oficinas y subió al ascensor sin decir nada más. Solo ellos dos subieron a bordo.

 

"Creo que Takanashi también está deprimido. Amaba mucho a su hermana".

 

"... Así es".

 

Mientras asentía con la cabeza a Yamano, había comenzado a sentirse muy culpable otra vez. El hermano mayor de su prometida había ayudado a Yoichi a entrar a la universidad y también era un benefactor que lo había ayudado a encontrar trabajo en una firma de auditoría avanzada.

 

No había visto a la familia de su prometida desde el funeral de anteayer.

 

La madre de Rika había muerto y su familia era solo el padre y su hermano. Parecía que Yoichi estaba tan triste que los dos recomendaron que vivieran juntos por un tiempo, pero por supuesto que se negó. Ellos no sabían nada. No era digno para que se preocuparan por él y además, si se enteraran de la verdad sobre la muerte de su prometida, estarían furiosos y nunca perdonarían a Yoichi. No había rostro para verlos.

 

A medida que pasaban los días, el mal de sus pecados solo estaba aumentando tanto que el día del funeral, las palabras lanzadas por el joven se le pegaron a los oídos y no pudo quitárselas de encima. Al parecer era alguien del grupo de amigos de la universidad de su prometida, por lo que probablemente supiera más de lo que debería ¿Estaba diciendo eso porque sabía algo al respecto? ¿O estaba tratando de disipar su dolor responsabilizando de esta repentina desgracia a alguien más?

 

"Hanamura ¿Estás bien? Te ves terrible."

 

Sin embargo, no importaba lo que estuviera frente a él, no podía verlo, y no importaba lo que dijera, no podía oírlo.

 

"¿Estás enfermo?"

 

Yamano extendió la mano y tocó las mejillas de Yoichi. En ese momento, sin embargo, llegó al piso donde estaba la oficina y detrás de la puerta que se abrió de pronto, se encontró con la persona que menos quería ver:

 

"Así que vienen ustedes dos."

 

Fue Jungo Takanashi, el hermano mayor de su prometida, quien sonrió a Yoichi y a Yamano al mismo tiempo. Su frente era excelente, sus cejas estaban limpias y ordenadas y la nariz la tenía alta y delgada. Detrás de unas gafas con montura plateada, había unos ojos negros azabache que denotaban una profunda inteligencia y, tenía que decirlo, una belleza aterradora. Aunque casi siempre parecía frío, los labios que dibujaban una forma sensual estaban excesivamente brillantes y su estilo de moverse era tan bueno como sus rasgos. Tenía un cuerpo alto, bien proporcionado, más de 180 cm de altura. Con hombros y pecho gruesos, caderas altas y miembros largos y delgados que llevaban el traje a la perfección. Además, Jungo no solo había sido bendecido con buena apariencia, sino que también era un talentoso contador certificado que competía entre las firmas de auditoría jóvenes y avanzadas. Actualmente, pertenecía al departamento de apoyo público y estaba construyendo constantemente su carrera. El margen de maniobra a los 28 años era prueba de lo capacitado que era y un ejemplo de que el dicho de que "el cielo no daba dos cosas buenas" era mentira.

 

Jungo, dos años mayor, era un estudiante de último año al que podía mirar con admiración y respeto.

 

"¿Estás acosando al pobre hombre tan de mañana?"

 

Jungo entrecerró sus ojos largos y ridiculizó a Yamano, quien estaba tocando todavía las mejillas de Yoichi. Normalmente, tanto Jungo como Yoichi estaban llenos de clientes, por lo que era raro encontrarse en la oficina a esa hora. Yoichi, que no estaba preparado para nada, estaba secretamente molesto con su frase:

 

"No es acoso. Es una relación de amigos".

 

Yamano levantó las manos como si quisiera mostrarle que se había detenido y regresó a tener su tono relajado de costumbre. Jungo y Yamano eran molestos el uno con el otro, pero también eran muy amigos.

 

"Debe de haber sido difícil. Siento no haber ido al funeral de Rika-chan."

 

"No digas eso. Estabas en un viaje de negocios. Estoy agradecido por el incienso y las flores que mandaste."

 

Jungo le agradeció por su consideración.

 

"¿Fue un accidente de auto?"

 

"Parece que iba camino a una villa en Karuizawa. Le dije que tuviera cuidado porque no era buena conduciendo."

 

Yoichi bajó los ojos gentilmente, viendo a través de la expresión y las palabras de Jungo. Rika era su hermanita y seguramente estaba muy triste por perderla. Aunque las malas condiciones de lluvia se superpusieron por la noche con la poca visibilidad de la carretera, había sido su culpa que Rika acelerara y condujera sin razón. Tuvieron una conversación escandalosa antes de eso, pero ni Jungo ni su suegro lo sabían todavía.

 

"No puedo creer que esto sucediera. Rika-chan, solo tenía veinticuatro años".

 

"Sí, pero desafortunadamente... Esas cosas no se pueden evitar."

 

Pero mientras escuchaba, Yoichi intentó soportar el deseo de gritar que él era culpable. No era el destino. Si no hubieran peleado, no habría muerto.

 

"Tengo una reunión con mi jefe, así que me iré antes. Pero vamos a beber para hablar sobre eso ¿De acuerdo?"

 

Después de un rato, Yamano cortó la conversación y golpeó el hombro de Jungo para terminar por irse. Incluso en domingo, tenía que consultar con el gerente y el líder del equipo hasta muy tarde.

 

"Oh, entonces yo..."

 

"Espera..."

 

Pero antes de que terminara de hablar, le tomaron de la mano y lo detuvieron. Era consciente del tacto y la temperatura corporal de los dedos de Jungo, que se transmitía a través del traje.

 

"¿Es difícil estar conmigo porque recuerda a Rika cuando ves mi cara?"

 

"Eso no es..."

 

Pero aunque lo negó, era la verdad. Después de la muerte de su prometida, se dio cuenta de que no podía ver el rostro de Jungo correctamente.

 

"Hablemos ¿Por qué no te tomas un tiempo?" Jungo invitó brevemente a Yoichi al espacio de descanso en la esquina del piso. Era un lugar acogedor con plantas de follaje bien equilibradas y sillones de mimbre. "Te ves pálido. ¿Has estado comiendo y durmiendo bien desde entonces? Mi padre también está preocupado por ti".

 

"Sí. Está bien. Lamento hacerlos preocupar".

 

Jungo y su suegro pensaban que Yoichi estaba así por la conmoción de perder a su prometida. Sentía mucho no poder decirles la verdad.

 

"Yoichi".

 

El nombre fue llamado con una voz irresistible así que Yoichi sacudió sus hombros. En privado, Jungo siempre llamaba a Yoichi por su nombre después de que se comprometió con Rika. ¡Que feliz estaba con sus palabras de que ya era un miembro oficial de la familia! Y aun así, traicionó a Jungo, que lo trató como a un cuñado.

 

Cada vez que entraba en contacto con Jungo y su suegro, se sentía abrumado por su pecaminosidad.

 

"¿Por qué no vienes a casa esta noche? Mi papá hará la cena. Será una de esas comidas caseras que te gustan".

 

Agradeció su preocupación, pero era demasiado vergonzoso comer con ellos. Frente a Jungo y su suegro, no sabía cómo lucir.

 

"Lo siento, yo no puedo..."

 

"¿Tienes algún plan?"

 

Jungo entrecerró los ojos.

 

No podía mentir de inmediato y negó con la cabeza. Jungo respiró hondo y apartó la mirada de Yoichi para mirar más allá del cristal de la ventana. Y observando hacia el patio, murmuró en una voz increíblemente baja:

 

"Entiendo que desde que Rika murió, eres libre para hacer lo que te plazca. Me gustaría que siguieras con nosotros, pero no puedo mantenerte atado a nuestra familia para siempre ¿No es verdad?"

 

Las palabras de Jungo de que "era libre", le hicieron sentir como si ya no tuviera un lugar al que ir. Tenía pensamientos culpables, pero no podía decir la verdad porque no quería romper la conexión que tenía con su antiguo cuñado y su suegro.

 

"Pero, ¿Puedo preocuparme por ti como si fueras todavía de mi familia hasta que estés bien?"

 

"Jungo..."

 

La alegría de ser tratado como parte de su familia, incluso después de la muerte de Rika, le hizo sentir todavía más culpable. Era lo mismo que ese día. Jungo se echó a reír cuando descubrió que no podía decir nada más.

 

"Debería haberme llamado "cuñado"."

 

"Lo siento..."

 

"Estaba bromeando No es algo por lo que tengas que disculparte."

 

Jungo puso su mano sobre el hombro de Yoichi y lo comenzó a palmear. Era doloroso que fuera tan amable, pero a la vez se sentía aliviado por la calidez que le estaba dando incluso después de tanto.

 

Jungo, que tenía clientes, decidió la hora de su próxima reunión de trabajo y el horario para ir a cenar.

 

"Salgamos de la oficina a las 7 en punto. Le diré a mi papá así que, para cuando lleguemos a casa, la cena ya debería estar lista".

 

No tuvo más remedio que asentir.


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